Capítulo 6: La Apuesta Parte 2

Draco estaba en su habitación con Blaise y Theo, ellos dos eran sus amigos, era en los que más confiaba.

Faltaban veinte minutos para las diez, sabía que faltaba poco para la hora que quedo con Hermione, así que lentamente se levantó de su cama.

-Chicos, me marcho- los dos amigos de Draco se levantaron del sillón en donde estaban sentados y se dirigieron a la salida del dormitorio del rubio.

Draco los siguió y comenzó a pensar en cierta castaña.

Que irónica puede llegar a ser la vida, desde cualquier punto de vista lo que tenían ellos dos era un imposible, jamás en la vida se hubiese visto a un Malfoy con una sangre sucia – una mueca cruzo por el rostro de Draco- ahora ni si quiera podía llamarla así, esa sabelotodo insufrible le pude causar más problemas de lo que parece, jugaría solo un poco más con ella y terminara todo tan rápido como empezó.

Aunque pareciese mentira, la otra noche había sido el mejor sexo que había tenido, la castaña tenía algo que lo hacía querer más, cosa que ninguna otra lo había logrado.

El trio paso por la sala común robando miradas, los tres chicos, acostumbrados, simplemente las ignoraron. Draco se despidió de sus dos amigos y salió de la sala común. Theo y Blaise se dirigieron a los sofás frente a la chimenea.

Pansy, que estaba en la sala común leyendo "Corazón de Bruja", interrumpió su lectura al sentir una presencia a su lado. Al voltear, se encontró con dos ojos ámbar y sonrió instantáneamente

-Hola, Pans- le dijo Theo con una sonrisa arrebatándole la revista y lanzándosela a Blaise.

-Veamos- dijo el moreno ignorando las quejas de la morena y comenzó a leer- ¿Cómo encontrar a tu amor verdadero?

Los dos chicos no contuvieron sus risas, haciendo a su mejor amiga enojar

-Blaise, dame la revista- dijo Parkinson con claro enojo

-¿Tan desesperada estas, Pans?- se burló el Theo

-Pansy- el tono de Blaise era mortalmente serio, tan serio que logro hacer calmar a la morena- Sé que alguien perfecto para ti está ahí afuera ¡Pero no va a ser tu amor verdadero! ¡Lamento decirte que esa mierda no existe!- Blaise casi muere de risa al ver la cara de la slytherin.

-Lo siento amiga, Blaise tiene razón- dijo Theo sonriendo

Pansy se levantó de su asiento

-Cuando pienso que están madurando, tienen que mandar todo a la mierda y volver a ser los mismos idiotas de siempre- la cara de Pansy estaba completamente roja

-A pesar de ello, nos amas cariño- le dijo Theo guiñándole un ojo

Pansy solo les dio la espalda y se dirigió hacia la salida de la sala común

-Pansy, no te enojes-le grito Blaise

La chica de slytherin solo le respondió utilizando solo su dedo medio. Lo único que quería en ese momento Pansy, era un bote de nieve para ella sola, así que su destino eran las cocinas.

Con esa resolución, salió de la sala común dejando atrás las risas de sus amigos.

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Hermione salió del baño rápidamente y se vistió con un lindo vestido ligero color rosa coral, no creía que se tardaría tanto en el baño, ¡Ya era tardísimo!

Hermione salió de su habitación y volvió a la habitación de Ginny y vio que seguía dormida. "Yo sé que Harry te ama a Ginny, veras que todo se solucionará" pensó con una sonrisa melancólica en el rostro

Y así salió de la habitación, bajo las escaleras y observo que la sala común estaba semivacía, solamente estaban unos cuantos niños de primero y tercero, lo que era extraño, pero le restó importancia y salió por el retrato de la Dama Gorda.

Ya estaba mitad del camino en la 4 planta, pero al pasar por la biblioteca algo la detuvo, había alguien dentro y lo sabía porque una luz provenía de ahí, vio el reloj, ya eran las nueve veinte de la noche, "¡Me va a matar!"

Hermione estaba corriendo escaleras abajo y siguió así hasta que llego a la puerta acordada. Dejo pasar tiempo para que su respiración se relajara, y así abrió la puerta.

Iba tan agitada que no se dio cuenta de que alguien observo cada uno de sus movimientos.

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Draco salió de la sala común con paso firme y seguro hacia el primer piso, exactamente al aula que no estaba ocupada, donde habían quedado. Llego exactamente diez minutos antes de las diez, una de las cosas que lo caracterizaban era el ser puntual, entre la sociedad de linaje puro, es de muy mal gusto no serlo.

"No puede ser posible, la come libros ya lleva dieciocho minutos tarde, estaba muy buena y todo, pero nadie me ha quedado mal en la hora, ¿qué le sucede?, ¿cree que tiene el lujo de hacerme esperar?"

Con este pensamiento, camino del escritorio en donde estaba sentado, hasta la puerta, pero solo dio tres pasos cuando la puerta se abría, dejando entrar a Granger con un vestido –según el rubio- muy provocativo, que delineaba cada una de sus curvas, y el escote no era muy prominente pero dejaba vislumbrar un buen pecho. Ante este pensamiento, Draco se reprendió mentalmente por andar pensando pendejadas, Granger casi no llega, recibiría su castigo por llegar tarde

-Hasta que la señorita se digna en aparecer- mi voz era completa y totalmente sarcástica, tirándole a cortante- Claro, apuesto que tu libro no te soltaba, oh espera, es al revés -término con una risa sarcástica

Hermione se quedó choqueada, ¿Le había reclamado, o era imaginación suya?, ¿Quién se creía el muy tarado? ¿Qué podía decirle hasta lo que no? Además todo lo que había pasado, lo de Ginny, lo que hizo el idiota de Harry, la ruptura con Ron lo estaba tomando bien, demasiado bien pero si le afectaba, y ahora este venía con saber qué cosas, solo porque llegaba tarde. Pero claro, todos eran iguales, unos estúpidos sin remedio que creen que siempre obtendrán lo que quieren

-¿Qué dijiste?- Draco tenía el ceño fruncido

Hermione se puso más roja de lo que ya estaba por la carrera que dio, quería que se la tragara la tierra, ¡Lo había dicho en voz alta! Hoy no era su día, eso lo podía asegurar

-¿Qué escuchaste?- pregunte casi como un susurro, parecía una pregunta boba, pero necesitaba saber qué tanto de la conversación conmigo misma había escuchado.

-¿Tan importante es que no quieres que me entere ratita?- Dijo en tono burlón

-¡Malfoy responde!- La voz de Hermione casi se quiebra, pero logro contenerla, quería llorar, se sentía tan mal, jamás se había sentido tan vulnerable y débil, no desde que Ron los abandono en el campamento

Draco se quedó pasmado, ¿Porque se ponía así? Algo grave le debió de haber sucedido, no por nada estaba a punto de echarse a llorar, y por lo que sabía, Granger no era el tipo de chica que hacia teatritos, por el simple hecho de llamar la atención. Así que con cautela, Draco se acercó renuente a Hermione, ella solamente lo miro desconfiada, no solo porque se habían acostado le tenía toda la confianza del mundo.

-¿Ahora soy Malfoy?- el tono de la voz de Malfoy era libidinoso, pero su cuerpo no parecía que quisiera eso.

-Draco…- Su voz fue callada por los labios de él, no lo sabía, pero había ansiado probar de nuevo esos labios, el de abajo más grueso que el superior, era reconfortante, era como si todo el mal día se arreglara con tan solo ese beso.

Hermione siguió el ritmo de Draco, era un beso lleno de deseo, pasional. Sus leguas bailaban en perfecta sintonía, Hermione succiono el labio inferior del rubio, trato de contenerse pero no pudo, como respuesta obtuvo un ronco jadeo.

Draco jamás pensó que sensaciones así podían existir, era increíble, ni si quiera estaban teniendo sexo y se sentía a reventar. Hermione succiono el labio del rubio y éste solo pudo jadear.

Hermione gimió cuando el slytherin terminó el beso lentamente, cerró los ojos relajándose y tratando de recuperar su respiración acomodando su cabeza en el hueco del cuello del rubio.

Hermione. Jamás había besado a alguien así y tampoco la habían besado de esa manera. La castaña se sentía sobre una nube.

Draco al sentir que la respiración de la gryffindor comenzaba a normalizarse, tuvo que romper el momento

-¿Qué sucedió?

En cuanto Draco termino la pregunta, sintió a Hermione temblar, y segundos sintió un poco de humedad en su camisa. Hermione estaba llorando, y no sabía qué hacer, jamás había servido para consolar, así que solo atino a apretarla más contra sí, y demostrarle que la apoyaba

Hermione no se pudo contener más, simplemente se desmorono con esa pregunta, se escuchaba tan sincera, que comenzó a llorar, sintió cuando él se tensó y justo cuando estuvo a punto de retirarse, él a apretó más, como queriéndole demostrar su apoyo ¿Por qué? No lo sabía, pero lo que si sabía es que la reconfortaba, la hacía sentir tan bien ese abrazo, y en la posición, todo, se sintió como si no estuviera mal, como si el la conociera desde siempre, como si perteneciera ahí. Era increíble la conexión que sentía, las descargas eléctricas que enviaba a su centro cuando su mano recorría su espalda. La hacía sentir especial.

-Hermione-la castaña suspiro al escuchar su nombre salir de los labios del rubio, y levantó su cabeza. Error. La mirada de Draco estaba llena de deseo, se le veían las pupilas dilatadas. Sintió como la mano de él viajaba hasta su trasero y lo apretó, Hermione jadeo, entonces el la levanto en vilo y la pego a la pared más cercana bruscamente.

En ese momento ella lo beso a él, sentía esa necesidad, era insaciable con eso, jamás se cansaría de sus labios.

Draco era como un refugio en donde nadie la iba a encontrar, así era como lo veía ella. Sabía que para él solamente era el juguetito de rato, pero lo que él no sabía era que para ella también lo era.

Draco estaba al mil, toda su sangre estaba acumulada en ese punto bajo, jamás imagino que se podía sentir así, tan vivo, con tanto deseo, ardiente. Granger no lo iba a llevar a nada bueno, de eso estaba seguro. "Se suponía que te iba a castigar y mira como hemos terminado"

Draco hizo presión con sus caderas, y como respuesta obtuvo un gemido

-Draco- Suspiró Hermione, Draco gruño, como le gustaba que dijera su nombre y más cuando lo decía con deseo

Hermione no se lo podía creer, hace unos segundos estaba llorando. Parecía que en los brazos del rubio todos sus problemas se esfumaban.

Sintió que tocaba su pierna por toda su extensión con una mano hasta llegar a sus glúteos, y no pudo evitar que un gemido saliera de su garganta. Pero en ese momento el sonido de la puerta abriéndose, los paralizo a los dos

Cuando Pansy salió de las cocinas después de una ración de helado, vio como Hermione bajaba las escaleras rápidamente y se metía a una de las aulas en desuso, le pareció extraño y tardo unos minutos dudando en si entraba o no. Su instinto le decía que no lo hiciera, pero no quería enterarse después que a Hermione le había sucedió algo, así que armándose de valor, se dirigió a la puerta sigilosamente y la abrió. Nada la hubiese preparado para el espectáculo que se llevaba ahí dentro ¿Cómo podían ser tan hipócritas? ¿Odiarse, insultarse y decirse hasta de lo que no frente a todos y acostarse cuando están solos?

No es que yo esté libre de culpa pero…

Draco volteo hacia Pansy cubriendo a Hermione, le mostro una cara glacial ¡Cómo olvidó lanzar el hechizo a la puerta!

-¡Pansy que rayos haces aquí!

-Vi a Hermione entrar aquí, pensé que estaba en problemas porque se veía apurada- Pansy negó con la cabeza- Claramente me equivoqué

Hermione asió el brazo de Draco con fuerza, tenía mucho miedo, jamás se le cruzo que pudieran descubrirle, pero al sentir que el rubio se sacudió su mano, sintió un golpe justo en su estómago ¿cómo fregados se le ocurrió que Draco la iba a defender?, ella seguía siendo la sangre sucia, la rata de biblioteca, que idiota había sido.

Pansy contemplo la escena estupefacta, sin comprender la actitud de Draco ¿Cómo puede se amiga de ese cretino?

-No seas hipócrita, Draco Malfoy- el rubio volteo a ver a la castaña y hasta ese momento recapacito sobre su acción. No quería deshacerse de la castaña, pero no le gustaba que lo tocaran cuando se encontraba molesto

Pansy dirigió su mirada hacia Hermione

-Yo sabía que Draco se había acostado con alguien. Todos los días en el desayuno, comida y cena no quitaba su vista de la mesa de gryffindor, solamente una vez te miro fijamente- Pansy tomo aire- Jamás te creí capaz de engañar a Weasley ¿Es que no escuchas lo que dicen del él por el colegio?- cuestiono Pansy señalando al rubio- Ambos me dan pena

Pansy se quedó parada frente a Draco, esperando alguna palabra de él, pero nada, parecía estatua.

El cerebro de Hermione trabajaba a mil por hora, ¿Cómo habían llegado a ese punto? Pero principalmente, ¿Cómo creyó que una serpiente podría cambiar? Siempre seguiría siendo la misma chica ilusa, para todos, pero desde ese momento se prometió a si misma que todo iba a cambiar.

Hermione se dirigió a la puerta, quitando a Parkinson del medio. Cuando estuvo a punto de salir se volteó y le dirigió una mirada de lastima a Pansy.

-Aquí no somos los únicos que damos pena. ¿Tan triste es tu vida que tienes que meterte en la de otros?- Hermione la mirada de lastima se convirtió en una despectiva - Te aconsejare algo, y escúchame bien Parkinson: Nunca te metas en lo que no te llaman

Con esto último, Hermione salió con la mirada en alto, y paso seguro. De esa aula salía una nueva Hermione.


Les pido de favor a los que pasen por aquí que me hagan saber su opinión o un simple hola, se los agradecería mucho...

Cariños!