Capítulo 12: Resoluciones
Cuando salieron del colegio lo primero que hicieron fue partir al ministerio para cambiar su apellido, le hicieron las pruebas de paternidad correspondientes. Hicieron un interrogatorio extenso a los padres de Hermione sobre todos los años ausentes y su padre permitió la intrusión a su mente para terminar con todo más rápido.
Tras recibir una mirada extraña del Ministro Shacklebolt partieron a su casa, a la casa donde creció a partir de los diez años, entraron y encontró que estaba vacía. Sus padres le explicaron que la metieron a un colegio muggle cuando desaparecieron del mundo mágico, que antes tenía clases personalizadas tanto de magia como de ciencias muggles. "Pronto recordaras hija, en cuanto veas nuestro hogar. El real" le había dicho su madre. Ahora sabía porque su familia nunca se relacionó con los vecinos. Después de charlar un poco de cosas cotidianas partieron a la mansión Van der Hill.
Enorme, esa era la palabra que se le vino a la mente.
La mansión Van der Hill era imponente, podría decir que sus altos y obscuros techos tocaban el cielo, el jardín era inmenso lleno de flores, árboles y pinos, el pasto estaba inmaculadamente podado y era de un verde hermoso. Antes de entrar a la mansión se encontraba una fuente enorme que se podría confundir con una piscina.
-Cierra la boca, hija.- Hermione sonrió acostumbrada al carácter de su madre.
Hasta ese momento comenzaron a venir ciertos recuerdos de pequeña. Se recodo a si misma corriendo por los jardines, cuando su padre le enseño a volar, cuando se cayó de una altura considerable de la escoba y se raspó las manos y rodillas "Así que por eso no me gusta volar" pensó Hermione. Cuando vio la fuente se recordó a si misma recorrer la orilla con un vestido blanco y caer porque su papá la asusto al saludarla.
-Entonces ¿Regresamos aquí después de que Voldemort perdió su poder?- preguntó Hermione
Los padres de Hermione intercambiaron miradas
-Sí, hija- respondió Elizabeth- Volvimos después de que Voldemord fue derrotado por primera vez
-Entonces como…- Hermione fue interrumpida por su papá
-Volvimos por unos cuantos años por mi madre, tu abuela- Alexander al ver la cara de su hija continuó- Mi madre estaba ya en sus últimos años de vida, ella te adoraba.
-Murió cuando tú tenías cinco- informó la mamá de Hermione
-Quisiera recordarla, en verdad. Pero yo no…
-No pasa nada pequeña, no conviviste lo suficiente con ella para recordarla-el padre de Hermione la abrazó por sus hombros- Me sorprendería si te acordaras
Hermione soltó un suspiro y sonrió apoyado su cabeza en el pecho de su padre.
-Pero si Voldemort ya había sido derrotado ¿Por qué no volvimos al mundo mágico?- Hermione estaba confundida
-Tenías un propósito esencial en la batalla de Hogwarts, era necesario- el padre de Hermione frunció el ceño- Y no regresamos porque sabíamos que si te criábamos como sangre pura, serias una mortífago de las más peligrosas
-Nosotros no queríamos que eso pasara- comento su madre
-Pero yo jamás hubiese aceptado
-Lo hubieses hecho, a pesar de todos nuestros intentos, hubieses ido al lado obscuro por…
-Por motivos que nunca conoceremos, gracias a Merlín- interrumpió su padre a la madre de Hermione- Tienes que comprender que no había otra manera Hermione, era la única opción que teníamos, sabíamos todo lo que se avecinaba…
-No sabes cuan impotentes nos sentíamos al saber lo que pasaría- Alexander tomo las manos de su hija- La historia podía cambiar, pero el final siempre era el mismo.
Hermione suspiró tratando de asimilar toda la información sosteniéndose de las manos de su padre.
Al final, miró a su mamá y a su papá a los ojos y asintió, aceptando todo y tratando de poner las cosas en su cabeza en orden. La familia continúo caminando hasta la puerta principal en un silencio tenue.
Tenían que subir seis escalones. Hermione los comenzó a subir junto con su madre y al pisar el último escalón las puertas se abrieron de par en par, dejando ver el recibidor en donde se encontraba una escalera doble. Siguió a su madre que se dirigía hacia la izquierda donde pudo ver a tres mucamas, dos chefs y un mayordomo, detrás de ellos se encontraba más personal supuso Hermione.
-Hermione, este es el equipo que nos ayuda a mantener de pie la mansión- dijo su madre- son como familia.- dijo al final con algo de cariño
-Mucho gusto- dijo quedamente la ojimiel sorprendida
-Ella es nuestra hija, todo lo que diga se hará.- dio la orden el señor de la casa
Todo el equipo asintió y el mayordomo dio la orden de que los que estaban detrás de ellos continuaran con sus labores
-Es un gusto volverla a ver señorita Van der Hill, se extrañaba su presencia- dijo el mayordomo –Mi nombre es Alfred, sé que no me recuerda. No se preocupe- le dijo con una sonrisa afable que Hermione correspondió.-Ellos son Pietro y Ricardo, son los chefs de la casa- presentó haciendo que los nombrados asintieran con la cabeza
-Estamos para servirle- dijo Ricardo con un acento francés apenas perceptible.
Cuando Hermione agradeció, ambos chefs se retiraron junto con Alfred
-Señorita Van der Hill, mi nombre es Petrova, soy la ama de llaves, un gusto tenerla de nuevo en casa- cuando se terminó de presentar miro a una chica morena-Ella es Raven, su mucama personal- le dijo la ama de llaves- y ella es Cinthya, sirve tanto a su madre como a usted.
-Es un gusto conocerla señorita Van der Hill- dijeron al mismo tiempo las muchachas haciendo sonreír a Hermione
El recibidor quedó solamente con la familia Van der Hill
-¿Qué te pareció cariño?-le pregunto su padre
-Abrumador- respondió Hermione con una sonrisa en su rostro y un poco sonrojada
-¿Y te agradó?- cuestionó ahora su madre
-Más de lo que me gustaría admitir- rio Hermione al responder, haciendo que sus padres rieran también
-No todo el servicio es mágico, algunos son squibs- explico su padre
-Nuestras mucamas personales son mágicas, al igual que Alfred. Cinthya es una squib- Elizabeth tomó el brazo de su esposo para ver la hora- Ya son las siete y media, la cena nos debe estar esperando - Anunció
Hermione no pudo evitar reír al ver la acción de su madre. Paró cuando su mamá se le quedo viendo y levanto una ceja.
-Lo siento- se disculpó sin saber por qué y se relajó al ver a su mamá sonreír
-Vamos a cenar- dijo Elizabeth
Entraron al comedor por dos grandes puertas de madera, descubriendo ya la cena sobre la mesa. La cabeza de Hermione estaba repleta de cuestionamientos hacia sus padres, sin poder ordenarlos. La castaña no sabia ni por donde comenzar.
-No manejan elfos, extraño.- comentó la ahora heredera de los Van der Hill
-Te asustaban cuando eras pequeña- rió Elizabeth, y al ver la cara de la castaña agregó- Los dejamos de utilizar y contratamos magos. Tienen el mismo objetivo de los elfos, están unidos con nosotros- terminó de explicar la madre de Hermione sin querer agregar más.
-Por lo que nos dijo Minerva, eres Premio Anual ¿No es así?- la castaña asintió y comenzó a platicar sobre el colegio y las asignaturas.
Después de la explicación de la castaña sobre las novedades de las escazas semanas del curso, la cena pasó sin contratiempos, charlaron de literatura, política y las aventuras de su hija.
-Ya casi es media noche- dijo con sorpresa el padre de Hermione
-En verdad estoy muy cansada- dijo Hermione
-Vamos, te conduciré a tu habitación- la madre de Hermione se levantó
-Buenas noches, papá- se despidió la castaña y siguió a su mamá
Subieron la escalera principal, fueron hacia la izquierda, derecho y a la derecha. Hermione no sabía cuánto faltaba
-De chica te perdías muy a menudo- soltó su madre
-En éste momento me siento perdida también- dijo Hermione haciendo reír a su mamá
-Tranquila, te acostumbrarás- su madre se detuvo frente a una puerta y la abrió
Hermione ahogó una exclamación al ver su nueva habitación, elegante, pero a la vez acogedora y femenina de colores crema y grises con toques plateados y morados tenues, la cabecera de su cama estaba acolchonada y era de un gris obscuro que combinaba a la perfección, los grandes ventanales decorados con las cortinas más finas jamás vistas por sus ojos, dejaban entrar la luz de la luna. El crepitar del fuego la hizo voltear a ver la elegante y enorme chimenea de mármol blanco. Todo era esplendido
-Mamá…- dijo Hermione aún demasiado emocionada para poder hablar.
-Te dejo descansar amor, lo necesitas. Ha sido un día muy ajetreado- se despido la madre de Hermione dándole un beso de buenas noches a su hija en la frente.
Cuando su madre se retiró, Hermione casi corrió hacia su cama. Estaba exhausta y feliz, muy feliz.
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
Draco se encontraba en su habitación esperando la respuesta de su padre. En canto tuvo la oportunidad le escribió a su padre detallando los rasgos de la pareja. Tenía que conocerlos
Al escuchar el picoteo en su ventana, se levantó y dejo pasar al halcón, le desato la carta y se fue.
Draco,
Las descripciones que me diste equivalen a media población de Londres.
Si son conocidos y preguntaron por tu madre y por mí, no tardaran en contactarnos.
L. M.
Draco arrugó la carta, la hizo levitar y le lanzo un incendio tirándola al cesto de basura. Sabía que la descripción no sería suficiente, pero pensó que ayudaría, se notaba que esas personas eran cercanas a sus padres.
Draco se dejó caer en su cama, pensando todo lo que estaba pasando en su vida. Estaba muy confundido, sentía algo por Granger, no sabía si era porque la consideraba prohibida o estaba fuera de su alcance. Quería divertirse con ella, no lo podía negar, pero era una chica y de una u otra forma, ella sería la que saldría más lastimada. La palabra clave era más. Él podría acabar mal, cierto, pero lo superaría y seguiría con su vida quitándose la duda del "y si hubiera…". No sabía qué demonios hacer.
La puerta de su recamara se abrió dejando pasar a Blaise
-Vaya espectáculo el que dio Granger ¿No te parece?- dijo a modo de saludo el moreno
-¿De qué hablas?- preguntó Draco sentándose
-¿No viste a un par de magos por el colegio hoy?- Draco asintió- Pues parece ser que se llevaron a Granger de aquí.
¿Se llevaron a Granger? ¿Esa pareja se la llevo? ¿A dónde? A Malfoy no se le acababan las preguntas, y vaya que quería saber las respuestas a todas ellas, pero no quiso pensar en ello…aún.
-Un dolor de cabeza menos- comentó burlándose el rubio- ¿Ya está todo listo?
-La tradicional fiesta de inicio de curso está más que lista- respondió orgulloso el moreno frotándose sus manos- Una lástima que Theo llegue tarde
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
-Nott…- "Genial" pensó el castaño
-¿Qué quieres?- contesto Theo de mala gana
-Que humor traes.- dijo la menor de los Weasley- Solo para decirte gracias
-¿Gracias de qué?- Theo comenzó a darle importancia a la plática
-Por ayudarme con lo de Harry…- Theo hizo una mueca de asco al escuchar el nombre del moreno, cosa que Ginny notó, pero ignoró- se acabó la estúpida farsa. Diremos que salíamos como amigos, vamos a seguir en contacto. Sé que no podrías vivir sin mi presencia
-Ja ja… muy graciosa Weasley- el castaño, aunque no le gustara admitirlo, le agradaba la compañía de la pelirroja.- de acuerdo
-¿Crees que nos debamos llamar por nuestros nombres?- preguntó Ginny
-No tan rápido - dijo Theo con cierta diversión y superioridad- No debemos de olvidar nuestros papeles
La pelirroja solo sonrió, lo tomo del brazo y comenzó a caminar
-¿Estas supliendo a Granger?- pregunto Theo a sabiendas que la castaña no se encontraba en el colegio
-Para tu suerte, así es- respondió la pelirroja con una sonrisa logrando que Nott rodara los ojos
-¿Y por qué se ausentará?-
-No lo sé, no me dijeron más- la pelirroja se veía preocupada. A Ginny se le hizo muy extraño ver a su amiga salir por las puertas del colegio flanqueada por esos dos magos y se quedó muy preocupada por no saber de quienes se trataban y se preocupó más cuando le comunicaron que tendría que suplirla en sus rondas durante una semana. Cuando preguntó el por qué, la directora le dijo secamente "Asuntos personales" y la corrió del despacho dejándola con muchas preguntas en la boca.
-Estupendo- la voz del castaño, con un entusiasmo fingido, corto los pensamientos de Ginny- Ella se va y yo me quedo con su amiga emocionalmente inestable- dijo con cierto humor
-Anda, ya quiero terminar con esto - le dijo la pelirroja a Nott dándole una palmadita en la cara
-¿Sabes a dónde se fue?- pregunto con curiosidad el castaño, si iba a estar con la pecosa sacaría un poco de información
-Ya te dije que no se nada- Ginny función sus labios- No le dijo a nadie que se iba, y todo en su dormitorio está intacto
-¿No se llevó nada con ella?-
-Todo esta como lo dejo en la mañana, incluso su gato- el castaño asintió
La ronda fue un poco agotadora, pero ya la habían acabado. Hubo dos alumnos descubiertos a deshoras en los pasillos, de Ravenclaw y Gryffindor, los reprendieron y los enviaron a sus torres.
-¿Vas a reportarlos?- preguntó Ginny
-No…-le dijo Theo con una sonrisa- son de primero, con el susto basta
-Me parece bien- dijo la pelirroja con una sonrisa
-Te acompaño a tu torre- se ofreció Nott
-No te molestes Nott- Ginny le ofreció una sonrisa
-Vamos, está a dos pisos- insistió, y al ver que la chica iba a replicar, la tomó de la cintura y la arrastro a las escaleras
-Nott, no es necesario ser un salvaje- la pelirroja se sonrojo, no esperaba tal atención del castaño
Ya estaban a pasos del retrato de la dama Gorda
-Buenas noches pelirroja- le dijo Theo cuando por fin llegaron al retrato
-Buenas noches Nott- Ginny no pudo contenerse en darle un abrazo, hace mucho que nadie le daba ese tipo de atenciones y se sintió tan… bien. Al separarse un poco, sus rostros quedaron a solo unos centímetros, Ginny se humedeció su labio inferior y Theo siguió el movimiento detenidamente. En ese momento la puerta de la sala común se abrió, dejando ver a un Neville adormilado. La pelirroja y el castaño se separaron rápidamente
Neville se les quedó mirando un momento. Theodore reaccionó primero y asintió en dirección de la Weasley y ella, le sonrió como respuesta viendo a Nott alejarse.
-Buenas noches, Neville- y con eso, Ginevra Weasley se marchó a su habitación, dejando solo a Longbottom
Neville negó con la cabeza para despejarse un poco y tratar de entender lo que acababa de pasar. Decidió que no quería entenderlo y trató de recordar el motivo de su salida. Confuso y un poco molesto por no recordar, decidió regresar a dormir, pero tuvo que hacer labor de convencimiento a la Dama Gorda para que lo dejara entrar de nuevo "¿Para qué demonios salí?" pensó Neville lamentándose
Theo ya estaba en el sexto piso y estaba muy confundido. ¿Por qué iba a querer besar a la pelirroja? "La carne es débil" pensó el castaño. Sí, pero no le podía pasar eso con amigas de ella. Theo doblo una esquina
-¡Pero que…!- alguien había chocado con él y sus reflejos hicieron que evitara la caída de esa persona
-Lo… lo siento- dijo la rubia un poco sonrojada- Hola Theodore Nott.
- Lovegood- Theo al percatarse que su mano se encontraba en el brazo de la rubia, la quito como si éste quemara. Luna se percató de esa acción- No deberías de estar a estas horas fuera- Theo empleaba un tono seco
-Lo sé- la rubia le sonrió
-¿Por qué estas fuera a deshoras, Lovegood?- preguntó Nott incómodo, estaba en su derecho ¿no? él era prefecto
-Oh, es que soy sonámbula. Hace mucho tiempo que no pasaba. Dudo que suceda otra vez- explicó Luna
-De acuerdo, ten cuidado entonces. Buenas noches- se despido el castaño con un asentimiento y se fue antes de que Luna pudiese contestar
-Dulces sueños, Theodore Nott- dijo la rubia al vacío tocándose el brazo de donde el castaño la había tomado y suspirando se dirigió hacia su dormitorio
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
Era una mañana muy agradable en la Mansión Malfoy, el sol se colaba por las ventanas y el olor a tostadas y café inundaba el comedor. Lucius Malfoy se encontraba leyendo el Profeta mientras disfrutaba una taza de té junto a su esposa, que se encontraba tomando jugo de naranja y leyendo una revista, cuando un elfo se le acercó con una bandeja, la cual contenía un sobre. Lucius la tomo.
Narcissa levantó la vista y observó el cambio drástico de las facciones de su esposo.
-¿Que pasa Lucius?- pregunto Narcissa preocupada
El señor Malfoy no respondió, solo le paso la carta a su esposa. Narcissa leyó el remitente
-Imposible- susurro la rubia y rápidamente abrió la carta, cuando termino, la dejo sobre la mesa
-¿Qué dice en la carta?- El señor Malfoy se pasó una mano por su cabello
-Nos invitan el miércoles a cenar. A toda la familia. Quieren presentarnos a… su hija- explicó rápidamente la rubia- también quieren explicarse
-¡Ja… Tienen una hija!- soltó Lucius-
-¿Llevaremos a Draco?-
-No, Draco ya los conoce- los ojos de Narcissa demandaban una explicación- Los vio en el colegio. Parece ser que los Van der Hill reconocieron a nuestro hijo, cosa que no pudimos hacer con su hija. Alexander y Elizabeth fueron a Hogwarts por ella, supongo. No lo sé– Lucius se masajeo el puente de la nariz- Draco me envió una carta, me describió a una pareja y ellos jamás aparecieron en mi mente…- Lucius hizo una pausa-No iremos.- decretó el rubio- Después de todos estos años tratando de contactar con ellos, de saber su paradero y nada. No se despidieron si quiera. Ninguna explicación será suficiente
-Iremos a la cena- contradijo Narcissa tomando una fresa
-Claro que no- la ira en la voz del señor Malfoy se hizo notar
- Elizabeth y Alexander tuvieron que tener sus motivos para desaparecer. - la voz de Narcissa era tranquila-Quiero escuchar sus razones - la señora Malfoy le acaricio el rostro a su esposo
-De acuerdo- Lucius tenía fruncido el ceño, detestaba que su esposa lo convenciera tan fácilmente. El señor Malfoy tomo la mano de su esposa y se las llevó a los labios, dándole un pequeño beso. Su esposa sonrió cariñosamente a su esposo.
Los Malfoy continuaron su desayuno.
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
Ginny se encontraba frente a las puertas del Gran Comedor, su rostro expresaba determinación. Cerró sus ojos. Podía hacerlo, le había dicho a Theo que tenían que seguir su amistad para despistar y quitar esa enorme mentira que inventaron, pero tenia que afrontar la separación con Harry. Hasta podrían terminar como amigos…
-¿Qué haces?- Ginny dejo escapar un gritito de susto y abrió los ojos rápidamente
-Luna, me has dado un susto de muerte- la rubia rio y tomo a su amiga del brazo
- Gin, tienes que despejarte un poco- dijo a Ravenclaw que fruncía el ceño tratando de quitar bichitos de la cabeza de la pelirroja. Ginny observo a su amiga asustada y aparto su mano, ante esto, Luna suspiro- Mejor vamos a desayunar- aconsejo la rubia guiándolas a su mesa
-Sí, mejor- murmuro Ginevra un poco confundida por las rarezas de su amiga. Ginny se aclaró la garganta- ¿Sabes algo de Hermione?
-Nada- dijo la rubia sirviéndose un poco de zumo- Nada desde ayer
-Tampoco se ha comunicado conmigo-
-Lo mejor es darle su tiempo, volverá a fin de cuentas- dijo la rubia con resolución
-Cierto- la Griffindor observó el menú y decidió comenzar a prepararse un poco de té mientras que Luna ponía un poco de fruta en su plato y lo complementaba con yogurt.
-Te ves muy cansada- soltó la rubia sin tacto
-Gracias Luna, tu si sabes cómo levantar el ánimo- le respondió Ginny un poco amargada.
La verdad, la pelirroja se sentía fatal. El estado de su familia pendía de un hilo, la muerte de Fred sigue latente para todos en la familia. George estaba quien sabe dónde, haciendo quien sabe que cosas y solo llega a casa para dormir, su madre no sale de casa más que para comprar la despensa y se la pasa todo el día cocinando o limpiando la casa que ahora en estos momentos se encuentra vacía, su padre iba del trabajo a la casa de manera automática y consolaba a su esposa diciéndoles palabras reconfortantes. Charlie se refugiaba en su amor por los dragones yéndose con un grupo de magos a una excursión. Percy seguía estando distante, lo cual hacia a su madre preocuparse.
También estaba Ron. No sabía nada de su hermano, estaba pero a la vez no y eso la desesperaba porque se supone que deberían de estarse apoyando mutuamente.
-Deja de preocuparte Ginny- Luna toma la mano de su amiga y le da un apretón sacándola de sus pensamientos- tienes demasiados torposoplos alrededor
-Luna…- la pelirroja mira a su amiga confundida
- Todo estará bien- la Ravenclaw suelta la mano de su amiga- Deberías de desayunar. Los muffins de arándanos están deliciosos
Ginny sonríe a su amiga y suspira. Le dan ganas de llorar por tener amigas tan buenas a su alrededor. La pelirroja despeja un poco su cabeza y no deja que el sentimiento le gane. Toma el muffin que le recomienda su amiga
-Luna, esto esta delicioso- le dice a su amiga con comida aun en la boca
-Te lo dije- la rubia se notaba orgullosa de sí misma
Estaban hablando sobre la tarea enorme que les dejó Slughorn para el martes cuando nada más ni nada menos la imitación barata de Cho Chang se sentó en seguida de ella. Ginny la observó a la morena detenidamente y poso la vista en su amiga rubia, pero ella se encontraba mirando al techo quien sabe que cosas.
-¿Se te ofrece algo Willis?- preguntó Ginny de manera hosca
Diane Willis era del mismo año que Ginny y Luna. Era una de las del grupito de Cho Chang y de las más insoportables, era bajita y de cabello negro cenizo, sus ojos eran de un café muy obscuro y parecía que siempre estaban adormilados. La morena sonrió como si estuviera disfrutando un chiste
-Parece que Harry se aburrió muy rápido de ti- dejo escapar la pelinegra como si nada mientras que su sonrisa persistía en su rostro
Ginny estaba que echaba humo por las orejas. Sabía que muchas tenían sus ojos sobre Harry cuando él y ella estaban juntos y también sabía que no les gustaba nada verla a ella con él. Cuando se separaron sabía que en algún momento esas tipas se lo echarían en cara, pero se le hacía cómico que fuera precisamente la estúpida Ravenclaw. Ginny externó la risa
-Supongo que tu corriste a sus brazos ¿No es así?- dijo calmando un poco sus ánimos
-Y él me recibió gustoso- sonrió con malicia, la morena detestaba a la pelirroja.
Ginny repaso las palabras dichas por la morena y frunció el ceño al ver la implicación de sus palabras. No sabía cómo sentirse y no sabía que sentir. No sentía ira visceral, pero estaba muy molesta, pero lo más importante: no sentía celos. Solo quería que la chica que tenía enfrente se largara y la dejara disfrutar del desayuno
- ¿Acaso quieres un premio?
-No sé qué pudo ver en tu Harry, eres tan insípida- dijo Willis- apuesto que se cansó de ti por frígida -
-Y yo apuesto que tu arreglaste eso, imagino que te abriste de piernas a la primera- la pelirroja no sabía si reír o llorar, no quería se cruel, pero Diane se lo estaba ganando y a pulso
-¿Celosa?- Ginny no podía creer lo patética que era la chica que tenía frente a ella
-¿De qué? ¿De qué te echaste una acostada con mi ex? Si sintiera algo por ti seria pena- La morena se levantó humillada de la mesa, iba a agregar algo pero Luna decidió bajar de las nubes y la interrumpió
- Diane ¿No estabas llorando la otra vez porque Harry se fue después de que tuvieron sexo?- Willis estaba boqueando como un pez
Ginny abrió los ojos y su boca formo una "o" al escuchar a su amiga decir sexo como si fuera agua y después de que comprendió la oración completa se echó a reír a todo volumen llamando la atención de la mayoría de los presentes. Diane, con el orgullo pisoteado salió por las puertas del gran comedor corriendo.
La pelirroja miró a la rubia, quién tenía una sonrisita en su rostro y la miro fijamente
-¿Cómo sabias eso?
La rubia se encogió de hombros y tomo un poco de zumo
-¿Cómo te sentiste?- la voz de Luna era tranquila y le permitió a Ginny clamarse y pensar en su pregunta. Sabia claramente a lo que se refería
-Molesta -respondió- Me interrumpió mientras estaba comiendo.
Luna sonrió ante la respuesta
.O.o.O.o.O.o.O.o.O.
-Pero mamá…- Hermione tenía los ojos llorosos y ni así su madre se compadecía de ella
Se encontraban comiendo y la hija de los Van der Hill llevaba ya más de media hora tratando de convencer a sus padres para mandar cartas a sus amigos para hacerles saber que se encontraba bien, que la verían el próximo fin de semana, pero por lo visto sus padres no tenían pensado dejarla
-No, Hermione- respondió la madre de Hermione sin un ápice de duda
-Necesito contactarme con mis amigos, se estarán preguntando como estoy. Necesito decirles al menos que me encuentro bien, que no se preocupen- La castaña estaba desesperada- Papá, por favor
-No, lo siento- respondió el ojimiel- No hemos hecho público nuestra reaparición. Tenemos que ser cautelosos, no nos escondimos porque tengamos muchos amigos, hija
-Pero…-insistió Hermione
-Ya dijimos que no- La voz de su padre no permitía replica.
Hermione se levantó de la mesa y salió disparada a los jardines, tenía que caminar un rato.
El fin de semana paso con suma rapidez que apenas lo sintió, su padre iba y venía de la mansión a quien sabe dónde, mientras que su madre le mostraba toda la casa. Estuvo estudiando la historia familiar tanto materna como paterna y le parecía tan interesante. Hermione se dejó caer en el césped.
Ya era lunes y extrañaba mucho a sus amigos, tenía que haber una manera de avisarles. Había dejado mal la relación con Harry y Ron, esperaba que no se molestaran más por haber desaparecido sin dar explicación alguna. Y también esta Malfoy.
Hermione estaba hecha un lío.
Cada vez que se iba a dormir, unos ojos plateados aparecían para atormentarla. Tenía que admitir que la separación de todos sus amigos y él, le cayó como anillo al dedo. Lo necesitaba, necesitaba poner distancia para organizar su mente de nuevo. Tenía que organizar sus prioridades
Necesitaba aclarar las cosas con Harry y poner las cartas sobre la mesa, si quería pasársela como un Don Juan durante lo que resta del año, primero tiene que arreglar las cosas con Ginny. Ron, tenía que hablar con Ron, ya pensó mucho el asunto y se reprendió a si misma por dejarlo solo. Las palabras de Neville aun retumbaban en su cabeza, lo había dejado prácticamente solo con todo lo que lleva cargando, sabía que se encontraba frágil por la guerra. Tenía que dejar de huir de su amigo pelirrojo, ya era tiempo. Lo de Ginny y Theo, esperaba con toda su alma que su plan hubiese funcionado y la mente de Harry hubiera hecho clic cuando menos.
Hermione se levantó y comenzó a caminar.
Y luego está él. El origen de todos los males, o por lo menos de los suyos. Draco Malfoy, el niñito sangre pura, ex mortífago, engreído, vanidoso, narcisista, ególatra. Siempre la torturo de pequeña, vio cómo la torturaba su tía sin piedad y no hizo nada. Estaba mal pensar en él siquiera. ¿Ha cambiado? Sí ¿Cree que el cambio es verdadero? No lo sabe. Por más que le da vueltas, quiere creer que sí, que el Draco Malfoy que la estuvo hostigando todos los años por creerla inferior por su sangre no es el mismo que se acostó con ella. En verdad quería creerlo. Con todas sus fuerzas, pero ahora ella era una sangre pura también.
Hermione lanzo un grito de desespero y después realizo ejercicios de respiración para calmarse un poco y dio media vuelta para dirigirse de nuevo a la mansión. Casi se muere del susto al ver a Raven-su mucama personal- a unos cuantos metros de distancia, aún no se había acostumbrado a estar siempre acompañada. Hermione decidió seguir su rumbo a la mansión a sabiendas que la mulata la estaba siguiendo.
Mi gato pensó Hermione con preocupación
Genial, cuando regresara tendría a un gato demasiado molesto que la recibiría con las garras listas. Sabía que debía haber comprado una lechuza.
¡Bom! ¿Qué les pareció la escena de Ginny y Theo? La verdad no pude resistirme
Déjenme su opinión en un Review!
Cariños!
