Capítulo 14: Algo de Diversión

Disclaimer: Todos los personajes, objetos, lugares, etc. pertenecen a la esplendida J.K Rowling. La trama es de mi propiedad.

Contiene escenas subidas de tono.

Espero haberlos sorprendido al actualizar tan rápido. Espero que les guste y me dejen un review con su opinión.

Ahora... ¡A leer!


Cualquiera que entrara a la habitación de Draco podría percibir el olor a sexo en ella y quién no pudriera solamente bastaba una mirada hacia la cama para descubrir al dueño de la habitación junto con una chica rubia, ambos desnudos sobre enredados con las sabanas entre sus piernas con la respiración acelerada.

La rubia se apoyó en un brazo mirando al rubio expectante. El rubio, al ver los intensos ojos de la chica volteó los ojos

-¿Quién es? Quiero saberlo todo- dijo la rubia sumamente curiosa y emocionada

-¿Quién es quién?

-Vamos, Draco. Te conozco, cuando recurres a mi es porque tienes muchos problemas o porque algo te tiene perturbado- Draco bufó- Y sé que no es nada de eso.

Hubo un largo silencio, Draco ya estaba quedándose dormido cuando la insistente voz de su acompañante lo regresó a la consciencia

-¿Quién es?

-Eres demasiado molesta Greengrass- dijo Draco cerrando sus ojos y al instante escuchó un chillido a su lado y sonrió.

-Quiero saberlo todo Draco Lucius Malfoy. Jamás pensé que llegaría el día en que tú estuvieras enamorado

-Hey, hey. Alto ahí- Draco se recargó en sus antebrazos- No estoy enamorado, es más un… descubrimiento

Daphne bufo y se acostó boca arriba mirando hacia el techo, decepcionada

-Entonces solamente soy una distracción de tu capricho, pensé que me considerabas más importante- en ese momento, un repiqueteo sonó en la ventana de Draco. El rubio se levantó y abrió la ventada dejando pasar a la lechuza de la familia

-¿Y si te digo que eres la única que sabe de mi capricho?- dijo tomando la carta del pico de la lechuza y abriéndolo rápidamente

-Te diría mentiroso, porque sé que, al menos, Pansy lo sabe

Draco rio al saber que no podía engañar a la rubia. No queriendo revelar más cosas, comenzó a leer la carta.

Draco, tenemos que hablar. Comunícate con nosotros lo más pronto que puedas. Hay noticias nuevas. Sé que estas molesto por mi respuesta, pero tienes que ser sensato esta vez.

L.M.

-¿Todo bien?- preguntó la rubia un poco preocupada.

-Claro que si ¿Cómo te va con Theo?- preguntó el rubio cambiado de tema y guardando la carta en su gaveta.

Daphne gruño de manera poco femenina, lo cual hizo a Draco sonreír.

-Deberíamos de hacer un club llamado Los desdichados- dijo Daphne haciendo una pancarta con los dedos

-Habla solamente por ti, cariño- dijo Draco riéndose de la slytherin y ganándose un almohadazo como reprimenda- Debes superarlo

-Lo sé- dijo la rubia quedamente y suspiró- No entiendo, teníamos una relación estupenda

Draco bufó

-Lo que tenían no era una relación, era sexo solamente. Creo que nosotros tenemos más oportunidad de una relación que tú y Theo, créeme.

-Todo sería más fácil ¿No crees?- Draco asintió- Lástima que eso nunca pasará- El heredero de los Malfoy asintió de nuevo- ¿A caso soy poca cosa para él?

-No, Daphne. Solamente no eres para él, y sé que él no era para ti- Draco vio como la expresión de la rubia no cambió- Hasta tú lo sabes

-Con él me sentía tan cómoda

-La comodidad no siempre es buena- dijo Malfoy cerrando sus ojos y dejando a la rubia pensando.

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Después del desayuno, Hermione y su madre fueron hacia la biblioteca, al principio a Hermione le pareció una estupenda idea, sin embargo después deseo salir de ahí corriendo.

Así es, Hermione Van der Hill quería salir de una biblioteca ¡Corriendo! La razón: Más de una hora escuchando a su madre recitar cada una de las reglas de la sangre pura. Real y verdaderamente fastidioso, dado que ella lo único que quería era sumergirse en una lectura de la cual adquiriera conocimiento del cual pudiera poner en práctica, estaba cien por ciento segura que encontraría libros únicos con encantamientos y pociones. No deseaba estar escuchando arcaicas reglas de los puristas de sangre.

-Capitulo XII: Invitaciones y Eventos…

-En serio madre, esto es sumamente necesario- interrumpió hastiada la castaña

La rubia levanto su perfecta ceja hacia su hija, quien la había interrumpido de manera grosera.

-Hermione, esto es de suma importancia. Cualquier mago sangre pura que sepa todas las reglas es peligroso, podría llegar a engañarte...

-Madre no soy una niñita a la que…

-Deja de interrumpirme señorita, o harás de esto algo más tedioso. Si te estoy leyendo esto es por cualquier duda que puedas tener. Ahora, continuemos- el tono de Elizabeth era molesto, observo a su hija por un segundo y suspiro. Iba a retomar su lectura pero el sonido de las puertas abriéndose llamo la atención de ambas, madre e hija

-Cariño, que te parece si tomas un descanso y me acompañas a las caballerizas- dijo el señor Van der Hill haciendo que la cara de Hermione se iluminara. Ni si quiera se despidió de su madre

-Alexander- la mirada de la rubia hacia su esposo transmitía micha furia- ¿Acaso no vez lo difícil que es sentar a Hermione para que sepa las reglas?

-Amor, Hemione ha sido educada perfectamente, solamente lee las reglas de matrimonio y cortejo, las otras son demasiado arcaicas- Alexander estiro la mano hacia Elizabeth- anda, acompáñanos. No te haría mal salir a respirar aire fresco

Elizabeth suspiró y tomo la mano de su esposo saliendo así de la biblioteca

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Draco se levantó de muy buen humor esa mañana. ¿Quién iba a decir que Blaise tenía razón? Le hacía falta sexo.

Su mente estaba más despejada, ya no se sentía tan preocupado porque al final de todo, Hermione volvería al colegio de una manera u otra, y podría continuar con ella, sabía que la castaña disfrutaba de su compañía tanto como él lo hacía, pero estaba en negación.

El rubio sonrió abriendo la llave de la regadera comenzó a pensar en la carta que le envió su padre ¿A qué tipo de noticia se estaba refiriendo? Esperaba que no fuera grave. Lo bueno es que por lo menos sabía que estaba molesto por la respuesta que le dio la última vez que se comunicaron, ciertamente era una estupidez, lo aceptaba, pero su orgullo podía más. Él también era un Malfoy.

Draco salió de la ducha para encontrar su cama hecha con su uniforme pulcramente planchado ella. Agradeció haber pagado al elfo que se encargaba de su habitación.

Cuando Draco ya estaba completamente vestido decidió bajar a desayunar, de seguro sus amigos ya estaban abajo.

Y no se equivocó.

Cuando cruzó las puertas los ubicó rápidamente y se sentó frente a Pansy y Theo, enseguida de Blaise y los saludó.

-Vaya, alguien se levantó de muy buen humor- expresó Pansy alegre

-Porque el cabrón cenó- dijo Blaise con burla, golpeando el hombro de su amigo, provocando a todos reír.

-¿Quién fue la desafortunada?- preguntó Pansy

-Un caballero no tiene memoria- ante esta respuesta, Theo volteó hacia cierta rubia

-Fue ella ¿No es así?- preguntó el castaño, aun sabiendo ya la respuesta

Blaise y Pansy siguieron comiendo, sabiendo que ese era un tema del cual ellos no formaban parte.

-¿Algún problema?- Theo sonrió, negando con la cabeza

-Para nada- respondió

-¿Hay planes para este fin?- preguntó Draco sirviéndose unas tostadas.

-Pensamos en ir a Hogsmeade y de ahí volar a Londres- informó Blaise. Draco sonrió al saber lo que significaba volar.

-Excelente idea- el rubio volteo a ver a su amiga- ¿Vendrás?

-Por supuesto que Pansy no ira- respondió Theo por la morena

-¿Ah sí? Eso no lo sabía- dijo sarcásticamente la morena

-Pansy, no puedes venir. Es peligroso y no puedo andar cuidado te si me quiero divertir.

-Sabes Theo, no pensaba ir, pero ahora me están dando ganas- la morena sonrió hacia Blaise y éste asintió

-Muy bien Pans, es hora de que tú te diviertas un poco- dijo riendo el moreno- Mi prima vendrá con nosotros

-¿La morena o la rubia?- preguntaron al mismo tiempo Theo y Draco.

-La morena- respondió Blaise molesto- A un metro de distancia Theo.

El castaño serio inocentemente, diciéndole así a Blaise que no iba a obedecerlo.

-¡Adoro a Gianna!- exclamó Pansy- Porque diablos no me dijiste que ella vendría, si lo hubieses hecho no hubiese dudado en ir.- Blaise rio

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Ya era la hora de la comida, en la mesa de Gryffindor, Harry se encontraba sentado a exactamente once asientos de distancia de cierta pelirroja, la cual, ajena a la mirada del moreno, se encontraba platicando con Neville. Hacía ya más de quince minutos que se encontraba debatiendo internamente en ir a hablarle o no. En verdad quería, no, necesitaba hablar con ella.

Harry respiro, se armó de valor y se levantó de su silla. Estaba ya a punto de llegar cuando escuchó su nombre y sintió a alguien tomarlo del brazo.

-Luna… ¿Qué sucede?- dijo el moreno un poco sorprendido por la Ravenclaw

La rubia no dijo absolutamente nada, simplemente se limitó a tomar su mano y guiarlo fuera del Gran comedor. Harry, quien ya conocía a Luna, se abstuvo de hacer preguntas y siguió el rumbo que guiaba la rubia. Ambos siguieron tomados de la mano hasta llegar a la puerta principal del castillo, recibiendo ambos miradas curiosas.

Harry pensó que ahí acabaría su recorrido, pero Luna tenía otros planes. Siguieron caminando a paso tranquilo hasta llegar al lago, hasta ese momento la Ravenclaw lo miró de nuevo con sus saltones ojos azules, que parecía que le estuvieran leyendo el alma.

-¿Qué es lo que quieres Harry?- la pregunta tomo desprevenido al moreno.

-Tú me trajiste aquí Luna ¿Qué es lo que tú quieres?

-Quiero que respondas a mi pregunta.- dijo la rubia sin un ápice de duda

Harry suspiro, y comenzó a pensar hacia donde se dirigía la Luna. ¿Qué era lo que quería? Hace mucho tiempo dejo de pensar en lo que necesitaba, enfocándose solamente en lo que deseaba. El gryffindor comenzó a darse cuenta que en verdad no deseaba nada, sin embargo necesitaba cosas que su cámara de Gringotts no podía comprar. En ese momento mirando hacia el lago, comenzó a pensar en sus acciones, en todo lo que iba del año jamás pensó llegar al punto de quiebre. Porque no se iba a engañar a sí mismo, se seria roto, con fisuras, las cuales hicieron muchos vacíos en su persona.

-Necesito encontrarme a mí mismo- las palabras salieron como agua de la boca de Harry

-No- la respuesta de la rubia cayo balde de agua fría al gryffindor- Tu no debes reencontrarte. Tú estás aquí y así como estas, eres buena persona. Cambiaste, los cambios nunca son malos, uno debe aceptarlos y asumirlos sin importar que a los demás no les gusten. Jamás debes de voltear hacia el pasado y pensar que es mejor de lo que estás viviendo ahora. Puede ser que en aquel momento pienses que todo era mejor y tal vez es así, pero ya pasó. Estas aquí y sea como sea debes aceptar que no eres el mismo de antes. Nadie lo es.

-Pero, Luna, he causado dolor, he pasado sobre los sentimientos de las personas. Sé que si yo no hubiese estado concentrado en mi solamente… Mis amigos, Luna, ellos ya no están juntos. Hermione no está y eso me está matando porque cuando me entere que Ron y ella no estaban juntos, fui con Ron y el deje solo. Y ahora ya no está y eso me duele, no se ha comunicado.

-Harry, basta. No debes…-

-¡No Luna!- grito el moreno asustando un poco a la rubia- Siento mi mundo desmoronarse frente a mis ojos, siento impotencia. Tú no sabes de eso.

-¿Qué yo no sé de eso? Harry, soy huérfana. La guerra me dejo sin nada y sentí tanto miedo cuando termino porque ya no tenía a nadie- Harry se sintió mal por su comentario, Luna lo noto pero siguió hablando- ¿Crees que me enfoque solamente en eso? Claro que no Harry Potter. Una hermosa mujer me acogió en su familia, estuve viviendo con ella todo el año antes de venir a Hogwarts, ella me apoyo junto a Draco y ahora me siento bien. Todo cambio, dejando vacíos en mí, pero supe cómo superarlos, porque los vacíos no siempre deben ser llenados.

Harry comenzó entender a lo que luna se refería. Comenzó a ver como todo era diferente, a aceptar todo lo que había hecho. Harry se sentó en una roca cercana para asimilar todo lentamente.

-No debes sentirte culpable por hacer lo que quieres. No tenías esa opción antes y por eso te sientes mal al hacerlo. No lo hagas, no trates de satisfacer a todo mundo. Tu también debes de ser feliz.- termino la rubia tomando la mano del gryffindor.

Harry apretó la mano de la rubia y la jalo para tomarla entre sus brazos, necesitaba un abrazo. Se sintió demasiado bien tener a alguien que lo entendiera, Luna tenía ese podes sobre él, en verdad le agradaba mucho tener su amistad.

-Ahora, lo entiendo. Muchas gracias Luna Lovegood- agradeció el moreno

-No hay ningún problema, Harry Potter-

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El jardín de la mansión Van der Hill era imponente, hermoso y variado, miles de flores mágicas y no mágicas resaltaban ante la luz de la luna. Hermione las admiraba desde su ventana, dejando al aire colarse a través de ellas. Una solitaria lágrima escapó, haciendo su recorrido hasta la comisura de sus labios.

La castaña se sentía demasiado extraña y eso la molestaba y a la vez la entristecía. No entendía nada y a la vez todo cobraba sentido, las pocas preguntas que sus padres le hacían sobre el mundo mágico, las miradas que se daban entre ellos cuando les decía sobre los nombramientos que se ganaban, cuando les conto sobre las amistades que tenía. Siempre pensó que era porque no se querían entrometer en su vida mágica. Cuan equivocada estaba.

De la primera lágrima siguieron saliendo. Hermione no se molestaba en quitarlas.

Se encontraba desesperada ¿Qué iba a suceder con ella? Muchas expectativas estaban puestas en ella, sabía que era hija única y en ella caería el manejo de los negocios de su padre. Todo el futuro que tenía planeado estaba descartado. Ahora su padre la estaba incluyendo en sus pláticas con proveedores, abogados y demás. Le encantaba ese ambiente, no iba a mentir, peor ¿Acaso eso quería?

Hermione respiro la brisa nocturna. ¿Era feliz en ese momento?

Sí. Hermione estaba feliz, a pesar del llanto, reconocía que se encontraba en un lugar en donde quería estar. Se sentía parte de algo, algo muy grande, tanto que la rebasaba por mucho.

Pero a ella le encantaban los retos.

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Cuatro figuras con gabardinas negras aterrizaron en los límites de Hogsmeade.

-Yo me llevo a Pansy- dijo Blaise tomando a la morena escuchando los cracs de desaparición de Draco y Theo

-¿Por qué tú?-

-Vas a Londres, Pansy. Londres muggle- Pansy espero a que siguiera- Todos queremos divertirnos, confió en tu defensa personal e inteligencia como para no depender de nosotros.

-¿Terminaste, papi?- Blaise negó sonriendo y sin previo aviso se apareció en una gran y lujosa sala. Theo y Draco ya estaban ahí

-Eres un idiota, Blaise- grito la morena divertida y un poco exaltada.

-Eres sabia bebé-

Pansy volteo hacia dónde provino la voz y lanzo un grito- chillido según Blaise- al ver a una morena de ojos vedes, la cual acompaño a la slytherin en su grito.

-¡Merlín, como te he extrañado mujer!- exclamó Pansy

-Yo más. Debes visitarnos más seguido- dijo Gianna mirando a Blaise.

-Lo sé, tratare lo prometo.

-¿Precopa?- pregunto Blaise como buen anfitrión.

-Vodka-

-Whisky-

Respondió Theo y Draco respectivamente. La noche era joven y prometedora.

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Ginny se encontraba en su recamara junto con Luna y Parvati. El olor a esmalte de uñas era perceptible aunque estuvieran las ventanas abiertas. Luna trenzaba el cabello de la chica hindú, mientras que Ginny pintaba sus uñas de un rojo intenso.

-Un día me tendrás que prestar ese color, Ginny- dijo Parvati

-Cuando quieras- sonrió la pelirroja.

Luna se encontraba demasiado concentrada en su trabajo como para prestar atención a la manicura que se estaba haciendo Ginny.

-Auch- se quejó la morena al sentir un jalón.

-Terminé- dijo la Ravenclaw ignorando a Parvati- quedaste hermosa.

-Wow, luna- dijo la morena mirándose al espejo- Te quedó perfecto, gracias.

-¿Luna, donde aprendiste a peinar?- preguntó Ginny

La Ravenclaw solo se encogió de hombros y comenzó a trenzar el cabello de la pelirroja.

-¿Alguien sabe dónde está Lavender?- preguntó Luna- La vi en la sala común y le dije que sería noche de chicas. Dijo que subiría pero ya es tarde.

-No lo sé, tal vez este con alguien- sonrió la pelirroja y dirigió su mirada hacia la morena frente a ella, la cual ignoraba la conversación.- Parvati ¿Sabes algo?

-¿Sobre qué?-

Ginny solamente rodo los ojos

-Lavender

La mulata no contestó rápidamente y suspiró

-Esta con… alguien, si- admitió la mulata- Me limito a decir solo eso

-Parvati, anda.

Luna dejo el cabello de Ginny y observó a Parvati. Estaba incomoda y podía decir que hasta molesta. La rubia veía como removía su cabello y no ponía su vista en Ginny. Luna sabía que la mulata estaba nerviosa. La vio suspirar

-Lavender está con Ron… de nuevo- dijo con el ceño fruncido- Le dije que no lo hiciera, él esta con…

-Él está soltero, mi hermano jamás engañaría a una mujer.- cortó Ginny a Parvati- aun así, no me agrada que esté con Lavender

-Lo sé, lo siento- Parvati sentía la necesidad de disculparse

-No lo hagas, no es tu culpa-

-Que hermoso que todas estemos solteras ¿No lo creen?- dijo la rubia cambiando de tema haciendo reír a ambas chicas.

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Blaise bajo primero de la limosina, seguido de sus amigos. Al llegar a la entrada le dio unas palmadas al gorila.

-¿Cómo está el ambiente Carlos?- pregunto el moreno

-Excelente señor. Buena música hoy y sobre todo, buenas chicas- sonrió Carlos

Ya dentro, los amigos de Blaise se sorprendieron, todo era un espectáculo. Miles de luces de colores y la música a todo volumen. Draco observaba asombrado pero sin cambiar su cara de póker.

-¡Blaise eso es asombroso!- gritó emocionada Pansy

-¿Cómo consigues los mejores lugares perro?- dijo Theo con emoción

Blaise solamente sonreía orgulloso. Para fiestas y lugares, él era el indicado.

-Síganme, vamos a nuestra mesa.

Todos siguieron al moreno, quien los guiaba a unas escaleras. Ya en la parte superior, se encontraba otro gorila, que al parecer conocía a Blaise ya que lo saludo con un apretón y lo dejo pasar sin problema. La mesa que Blaise consiguió era increíble, tenía vista panorámica hacia la pista y estaban justo en seguida del DJ.

No habían estado más de tres minutos cuando una hermosa rubia se acercó con una botella de champagne y copas.

-Eres el mejor, primo- dijo Gianna

-Lo sé-

-De acuerdo, comencemos con la verdadera diversión- dijo Theo llamando a la rubia- Cariño, consígueme tu mejor botella de whiskey

-Claro que sí señor, en seguida-

Draco sonreía, se sentía tan bien salir del mundo mágico. Ahí se sentía libre. El rubio saco un cigarro y lo encendió dándole una larga calada olvidándose un momento de la plática que sostuvo con sus padres esa tarde.

En ese momento sintió unas manos colarse por su saco.

-Pansy, no me agrada que fumes- regaño Draco asemejándose a un padre

-Merlín, no seas pesado- dijo Pansy divertida dándole una calada a su cigarro- Potter me besó

Draco miró a Pansy y sonrió

-Pansy, creo que no te escuche bien-

-Harry Potter me besó- repitió la morena- Y yo le seguí el juego

-¿Qué demonios Pansy?- Draco exclamo asustando un poco a la morena- ¿Por qué razón tú lo besaste?

-Yo, no lo sé… tal vez el, bueno yo- tartamudeo Pansy- Yo quise hacerlo. Yo solo te lo quería decir.- dijo un poco apenada

-Amiga, te estas metiendo en terreno peligroso, sabes cómo es Potter en estos momentos. No sabe ni lo que quiere

-Lo sé- la morena se encogió de hombros- Bueno, tenía que sacar eso y Hermione no está alrededor así que ahora quiero divertirme… ¡Blaise!- el aludido separo sus labios de la camarera rubia y presto atención a su amiga- Levanta tu culo y sácame a bailar.

Draco se ofendió a ver que Pansy creía a Blaise más divertido que él, pero no iba a engañarse a sí mismo. Blaise era una fiesta con patas. Miro sobre su hombro y vio a Theo comiéndose a Gianna, en ese momento decidió que el también quería divertirse. Analizo la pista cuidadosamente eligiendo a su presa de la noche y una pelirroja castaña llamó su atención. "La noche es joven" pensó el rubio.


¿Que les parece? Déjenme su opinión o solo un saludo.

Cariños a todos!