Capítulo 15: El Mundo al Revés
¡Mi gracias por sus reviews! No saben cuanta felicidad me da cada vez que pasan a saludar, por ustedes sigo con esta historia.
No los entretengo más, a leer!
Hermione esperaba impaciente en el recibidor, dos maletas enormes a cada lado y viendo con desesperación a su reloj cada cinco segundos. El sonido de los inconfundibles pasos de su madre bajando las escaleras, hizo a la castaña voltear.
-Madre, ya es sumamente tarde.- Hermione volvió a mirar su muñeca.
-Hija relájate, son las ocho con diez-
-Así es, se supone que debemos de estar en la estación a las ocho y media
-¿Quién dijo que tomaríamos el expreso?- cuestionó Alexander a su hija mientras bajaba las escaleras- iremos por red Flu, no queremos que te quedes sin amigos.- bromeó el padre de Hermione haciendo sonreír a su hija
-Papá, eres el mejor-
Elizabeth sonrió, sabía que a Hermione le importaban mucho sus amigos. La rubia suspiró.
-De acuerdo, Hermione. ¿Tienes todas las maletas?-
-Sí, madre- asintió la castaña- ¿No crees que es mucho equipaje?
-Tonterías, hija. Nunca es demasiado.- Hermione solo pudo reír ante la declaración de su madre
-De acuerdo, ya que está todo listo, vámonos.- ordenó el señor Van der Hill
Elizabeth entró primero por la chimenea, seguida por Hermione, quien llevaba una de las maletas dejando a su padre con la más grande.
-Raven…- llamo Alexander
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Hermione y su madre llegaron a la oficina de Minerva, sorprendiéndola por las llamas. Miró primero su reloj y después les dirigió una mirada por encima de sus anteojos medialuna.
-Llegaron un poco más temprano de lo que esperaba…Buenos días- saludo la bruja con una sonrisa
-Buenos días profesora- respondió Hermione educadamente
-Buenos días, Minerva- saludo la madre de Hermione- Lamentamos llegar un poco antes de lo esperado. Hermione se encontraba demasiado ansiosa
-Comprendo, no hay de qué preocuparse… ¿Alexander no vendrá?-
Justo cuando la directora terminó de formular la pregunta, el Señor Van der Hill emergió de la chimenea sacudiendo el polvo de su capa y posicionando la maleta a lado de su hija.
-Lamento la tardanza- se disculpó Alexander
-Ya que mi padre ha llegado, ¿podría retirarme? En verdad necesito ver a mis amigos- suplico la castaña a su madre
-Claro hija- respondió la rubia divertida por la actitud de su hija
Hermione salió de la sala rápidamente después de despedirse rápidamente de sus padres y de la directora.
La castaña no tenía idea de cómo se encontraban sus amigos, estuvo completamente incomunicada y sabía que ellos habían estado tratándose de contentarse con ella, sin embargo lo que en ese momento más le preocupaba era que ellos no vieran el profeta, o al menos no hasta que ella hubiese hablado con ellos. Hermione apuró el paso hacia el gran comedor y al llegar abrió las puertas, haciéndolas sonar de manera estruendosa ganándose todas las miradas de los alumnos que se encontraban dentro, sin embargo, eso no le importó. Lo único que captó su atención fueron las copias del profeta en las manos de la mayoría de los presentes. La tez de la castaña empalideció. Hermione salió de su conmoción gracias a los susurros que comenzaron a sonar en todo el Gran Comedor.
-¡Hermione!-
La castaña volteó rápidamente hacia la voz que la llamaba para encontrarse con unos hermosos ojos verdes, que la miraban emocionados. La gryffindor no pudo contener su emoción y se lanzó hacia los brazos de su mejor amigo.
-Harry, no sabes cuánto te extrañé- exclamó Hermione aun en los brazos de su amigo- Tengo que decirte algo muy importante
El semblante de Harry se tornó serio ante las palabras de su amiga. Lentamente tomo el brazo de la gryffindor y la guio hasta el corredor, lejos de las miradas indiscretas.
-¿Qué sucede Hermione? ¿Por qué desapareciste de la noche a la mañana?- Harry sonaba un poco dolido- Al menos pudiste haberte despedido… ¿Quiénes eran las personas con las que ibas cuando abandonaste Hogwarts?
-Oh, Harry. Ellos eran… son mis padres- Hermione dejo salir una lagrima- Mis padres son sangre pura, ambos
El azabache sonrió ante la declaración de la gryffindor, sin embargo, al ver la lagrima correr por la mejilla de su amiga comenzó a negar. ¿Cómo su amiga muggle iba a ser sangre pura? Imposible.
-No…- comenzó el niño que vivió, pero fue interrumpido por Hermione
-Yo al inicio no lo podía creer, mis padres son distintos, son demasiado puristas. Ellos tenían todo arreglado, yo no sé como pero…- Hermione comenzó a negar
Harry ante la conmoción de su amiga, no encontró otra cosa que hacer más que abrazarla. Solamente podía reconfortarla, ofrecerle su compañía.
-Tranquila, Herms.- El gryffindor suspiro tratando de asimilar la noticia.
-Créeme cuando te digo que les rogué a mis padres que me dejaran comunicarme contigo, con todos para que no se preocuparan por mí, para que se enteraran por mí de la noticia- la desesperación en la voz de Hermione era notable- Ahora todo mundo lo sabe, el Profeta lanzó una primicia sobre la reincorporación de mi familia al mundo mágico en una cena familiar, la cual se celebró con unos viejos amigos, nada más y nada menos que: Los Malfoy
Harry se separó de su amiga y la miro directamente a los ojos, completamente sorprendido
-Tienes que estar bromeando- Hermione negó y Harry comenzó a reír
Iban ya de regreso al Gran comedor cuando Hermione tuvo que parar, ya que unos brazos sumamente blancos se enredaron en ella.
-Hermione, es bueno verte de nuevo- dijo una voz dulce
Hermione, al escucharla soltó el aire que estaba conteniendo y golpeó a Harry, quien había comenzado a reír.
-Luna, es bueno verte de nuevo también- respondió Hermione devolviendo el abrazo- Te extrañe mucho.
-Ginny se pondrá como loca cuando te vea- sonrió la rubia- Se molestó mucho cuando no le dijeron el porqué de tu partida.
-Me lo imagino…- dijo Hermione un poco asustada- ¿Dónde está?
-¿Ginny? Oh ella está aún durmiendo supongo- la Ravenclaw se encogió de hombros- Ayer ella estuvo tratando de bajar a tu gato de su cama, yo me fui a mi dormitorio a las once y aun no lo lograba. Crookshanks tiene garras afiladas- terminó la rubia mostrando sus brazos, los cuales tenían unas feas marcas
-Lo siento mucho Luna- dijo apenada Hermione- Los veo en un momento, iré por Ginny. Y Luna, soy sangre pura, Harry te contará todo- Gritó la castaña mientras se alejaba
-¿Comemos en mi mesa?- preguntó Luna, recibiendo un asentimiento por parte del moreno
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-¡Oh, por Morgana!- gritó Parvati al ver el profeta.
Su grito hizo que varias personas dejaran de comer solamente para ver porque la hindú hacia tanto escándalo.
En la primera plana se encontraba Hermione bajando as escaleras en un hermoso vestido corto, la foto era acompañada de otra un poco más pequeña en la cual mostraban a los Malfoy junto con los Van der Hill.
Un Regreso Prometedor
Tras más de dieciocho años la famosa familia Van der Hill puede ver la luz del día. Su misteriosa y repentina desaparición del mundo mágico, uno de los matrimonios más influyentes vuelve a la sociedad presentado a su hija, quien es nada más y nada menos que la heroína de Guerra: Hermione Granger, ahora Van der Hill
La mencionada anteriormente se mostró con un porte único e inconfundible de una sangre pura, recibiendo una orgullosa mirada de sus padres.
Y como conmemoración de este gran hecho, se realizó una amena cena familiar, con la familia Malfoy como invitados. Recordemos la estrecha relación que ambas familias mantenían antes de que estallara la guerra.
Anteriormente Hermione Van der Hill había estado en las planas de espectáculos, acaparando miradas y haciendo a la gente hablar. Muchas especulaciones sobre la posibilidad de que era una sangre limpia por ser una bruja brillante y excepcional se dieron en esa época, claro, jamás pensamos que las especulaciones fueran tan acertadas.
Esperemos ver más noticias de la heredera de los Van der Hill este año.
En la mesa de Slytherin, cierto rubio ni siquiera se molestó en ver el diario, solamente observo la reacción de sus amigos y sonrió.
Blaise fue el primero en percatarse.
-Tú lo sabias- dijo el moreno negando con el ceño fruncido- ¿No pudiste al menos advertirnos?
-¿Y perderme el espectáculo de sus caras al ver la noticia? Claro que no- dijo riendo el rubio
-Eres un imbécil- soltó Pansy- Si lo piensan, esto aclara muchas cosas.
-¿Cómo qué? ¿Su excelentes notas?-
-Por supuesto. Todos sabemos que muchos sangre suc… hijos de muggles pueden tener facilidad con la magia, pero la naturalidad con la que Hermione toma la varita y realiza conjuntos y pociones es nata. Además ¿La han visto con la misma ropa dos veces alguna vez? Ella siempre tenía joyas, eran pequeñas pero se veían costosas.
Blaise y Draco sorprendidos por las observaciones de Pansy comenzaron a recordar lo dicho por la morena y asintieron.
-No puedo creerlo Pansy, tienes razón- dijo Blaise recibiendo un pellizco por parte de la morena
-Sería la primera vez- dijo Theo llegando y sirviéndose un poco de café recibiendo un "idiota" como saludo de parte de Pansy
El castaño noto como sus amigos se le quedaban viendo pero simplemente los ignoro y paso a tomar el profeta al mismo tiempo que acercaba la taza hacia sus labios. Los tres comenzaron a reír al ver a Nott atragantándose con su café al ver el titular del profeta.
Justo en ese momento, comenzó un revuelo en el Gran Comedor, Draco dirigió su atención hacia la entrada del Gran comedor solamente para ver a Hermione Gran… Van der Hill asomarse entre ellas para después ser arrastrada hacia fuera.
-Creo que ahora se convertirá en una de las sangre pura más codiciadas- comentó Theo al aire
Draco trago saliva. Todo se complicaría aún más.
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Hermione apuró el paso hasta la torre de gryffindor, tan apurada que al dar vuelta en un pasillo tropezó con alguien, haciendo que la otra persona y ella misma cayera al suelo.
-Lo lamento, yo… ¡Ginny!- exclamo la castaña al reconocer a su amiga en el suelo
-¡Hermione, volviste!- dijo sorprendida Ginny con una sonrisa.
Ambas chicas se levantaron, ya al estar de pie, Hermione se acercó a darle un abrazo a su mejor amiga.
-Por Merlín, no sabes cuánto te extrañé. Tengo demasiadas cosas que contarte- dijo apresuradamente la castaña
-¿Alguna importante en particular?- preguntó la pelirroja con un tono un poco molesto, el cual pasó completamente desapercibido para Hermione
-Sé que sonará loco, pero… soy sangre pura. Mis padres…-
Esa no era la noticia que Ginevra Weasley esperaba
-¡¿Qué?! Lo que dices es completamente imposible. Eres Hermione Granger, bruja defensora de muggles-
-Mi nombre en realidad es Hermione Van der Hill, pero tomara un poco de tiempo adaptarse
-Por Merlín, Hermione se nota que estas delirando. Si supieras un poco de las familias sangre pura, sabrías que ese apellido murió en los inicios de Voldemort.
-No, Ginny escúchame…- pidió desesperada la castaña
-Hermione, lo que dices es imposible- la cara de Ginny estaba roja
Para Hermione, las palabras de su mejor amiga fueron como un golpe al hígado. Jamás pensó que de las personas que la juzgaran estaría la pelirroja. La castaña dio un paso alejándose de la otra gryffindor y respiró.
-De acuerdo, yo cumplí con decirte cara a cara para que no te enteraras por otras personas.- el tono de voz de Hermione era duro- Cree lo que te plazca.- con esas últimas palabras Hermione se despidió dirigiéndose a la torre de Gryffindor. Escuchó a Ginny llamarle, pero la ignoro y siguió su camino.
Necesitaba ver a su gato.
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-Creo que ahora que Hermione es sangre pura las cosas serán más fáciles para ti- dijo Pansy sin ataduras
Draco ya presentía que la pelinegra le haría una intervención sobre el nuevo estatus de la gryffindor. Jamás pensó que sería tan pronto.
-Yo creo que será todo lo contrario. Como recordarás hay ciertas reglas…
-¡Por Morgana! Draco- exclamó Pansy interrumpiendo a su amigo- ¿En qué momento comenzaste a preocuparte por esas estúpidas reglas?
-Los Van der Hill son amigos de la familia, como ya debes de saber. Mi madre estará sobre mi cabeza si se entera que estoy relacionándome con la única hija de esa familia.
Pansy medito las palabras del rubio y al cabo de unos segundos comenzó a reírse a cargadas, haciendo al heredero de los Malfoy enojar. Pero Pansy no lo podía evitar, era completamente hilarante, con o sin estatus de sangre la relación entre esos dos era imposible. La morena comenzó a relajarse un poco y solamente atino a palmear la espalda de su amigo. ¿Qué más podía hacer?
Para empezar no tenía ni idea de cuáles eran los sentimientos del rubio hacia la gryffindor, pero era obvio que algo estaba sucediendo entre ellos para que lo ocultaran, y no sabía cómo Draco podía seguir con eso si aún no sabía que la castaña y la comadreja habían terminado…
-Oye ¿No has pensado en Weasley?
-En lo absoluto- respondió Draco con cara de asco- Tú tampoco deberías
-¿No crees que Hermione está engañándolo?- pregunto ignorando el ultimo comentario
-Pansy, debes saber que estás hablando de Gran… Van der Hill, la persona más recta y con la moral más intachable de todo el mundo mágico- lo dicho por Draco era tan obvio que Pansy se sintió tota por preguntar. Aun sabiendo la verdad sobre esa expareja
-Tienes toda la razón-
-Ahora, aclarado ese punto. Tú y Potter- Draco podía dejar de desear ir hacia la torre de Gryffindor para ver a la castaña. Torturar un poco a su amiga con el suceso del beso entre ella y Potter era una excelente distracción.
-Sabía que no debí de haberte dicho nada- dijo arrepentida la morena
-Me la debías, sabes demasiado, estamos a mano. Pero no cambies de tema ¿Te gusta?
-Claro que me gusta idiota ¿Crees que si no me gustara lo hubiese dejado besarme?- cuestiono molesta la slytherin
-¿Has hablado con el de nuevo?- Pansy negó- ¿quieres hablar con él?
-No lo sé- dijo Pansy.
Draco solo pudo reír ante la actitud de su amiga. Decidió no seguir con el tema, sentía que era un tema para discutir entre chicas y lo hacía sentirse incomodo por la razón de que Harry y el estaban en comunicación.
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Hermione moría de hambre, había pasado toda la tarde confinada en su habitación adelantando tareas que no había podido realizar en casa, vio su reloj y casi salto de su silla al ver que era hora de la cena. Salió rauda hacia el Gran comedor, iba ya más tranquila cuando doblo una esquino y paro en seco. Ahí estaba, tan guapo como siempre, su distinguible cabellera rubia caía por su frente de manera desordenada dándole un aire salvaje y sexy. Hermione contuvo la respiración.
-Hermione Van der Hill- en cuanto escucho la voz del rubio comenzó respirar de nuevo y camino lentamente hacia él y cuando estuvieron a no más de un metro su olor la invadió.
Hermione no iba a mentirse, anhelaba encontrarse al rubio y no le desagradaba del todo que fuese en ese momento. Los ojos de ambos no se separaban, parecía que había un imán que no permitía que la conexión entre ellos se interrumpiera
Draco levanto su mano para posarla en la mejilla de la castaña, el efecto fue inmediato: una sensación de tranquilidad los recorrió a ambos, tan fuerte que Hermione ahogo un suspiro. Sentían un aura alrededor de ellos que parecía inquebrantable.
-Draco Malfoy- respondió Hermione.
Ambos se quedaron así por unos segundos más, estáticos, disfrutando de la presencia del otro. Ambos sabían que todo iba a ser más complicado, las reglas que su madre le exigió leer le adelantaron a muchos acontecimientos que debía de evitar a toda costa.
-Tendremos que ser más cuidadosos. No pueden vernos juntos de esta manera- dijo Draco con cierto enojo en su voz
-Definitivamente- suspiró la gryffindor frotando su mejilla en la mano del rubio con los ojos cerrados.
Draco trago grueso al ver los ojos de Hermione abrirse, sintió que los orbes miel de la castaña podían ver a través de él. Ralamente fue un iluso al pensar que después del fin de semana iba a olvidarse de Van der Hill. Vaya que estaba equivocado.
-¿Me extrañaste?- pregunto inocentemente la castaña
Draco no quería responder, así que con un movimiento rápido la atrajo hacia su cuerpo y el halo hacia atrás de una columna. Hermione ahogo un grito, no estaba preparada para tal movimiento tan brusco.
-Idiota- dijo golpeando al rubio, quien sonreía seductoramente muy cerca de la boca de la gryffindor. Hermione iba a darle otro insulto pero sus labios fueron capturados por los finos labios del slytherin, haciéndola olvidarse de todo y todos.
¡Cuánto extrañaba sus besos!
Cuando Draco se separó de ella gimió de desesperación "¡Por que paras!" pensó Hermione, pero detuvo sus pensamientos al escuchar pasos y conversaciones cerca de ellos. Hasta ese momento recordó en donde se encontraban y se golpeó mentalmente por lo descuidada que había sido.
-Necesito ir al Gran comedor- informo la castaña recuperando su respiración
-Primero dime como te fue en la cena con mis padres…- comento Draco divertido haciendo a la castaña reír.
-No tienes idea ¡Sus caras al verme! En verdad fue lo más divertido de la noche. Son muy diferentes a lo que pensé
-Sí, generalmente dan una imagen fría y temerosa a todo aquel que se les ponga en gente. Pero hay ciertas personas que conocen a los Malfoy como en verdad somos.
-Hum… soy muy afortunada entonces- dijo Hermione divertida-
-No tienes idea- respondió Draco con voz roca en el cuello de la castaña, haciendo que los vellos de la gryffindor se erizaran.
-No.- Draco retrocedió extrañado por la negación de la castaña- Tengo que ver a Ron, necesito explicarle…
Draco al escuchar el nombre del pobretón retrocedió tres pasos de la castaña como si ésta le hubiese lanzado un depulso.
-¿Acaso tú y el…?- Draco no pudo terminar la oración cuando la ira fue evidente en el rostro de la castaña. En ese momento, el slytherin se hizo una nota mental: Jamás escuches a Pansy
-Eres más idiota de lo que pensé si en verdad crees que estaría contigo y Ronald al mismo tiempo- dijo la castaña enervada
-Lo sé, lo siento yo…- Draco se detuvo y repaso las palabras dichas en su mente ¿Acaso se había disculpado? Hermione al notarlo cambio de tema rápidamente
-Ron antes que fuese mi pareja, fue mi amigo- la castaña sintió la necesidad de explicarse, sin embargo, sabía que no tenía la necesidad de hacerlo- Nos vemos luego, Malfoy
Cuando la castaña desapareció de la vista del rubio, este no pudo evitar reprenderse a sí mismo. Estaba quedando como idiota frente a la gryffindor, se suponía que ya no se toparía con ella de nuevo, que la ignoraría y pasaría de ella pero sus pies fueron a parar en el pasillo que sabía que los gryffindor no podían evitar para ir hacia el Gran Comedor.
Draco descargo toda su rabia en una columna.
El rubio camino rumbo a los jardines, sin detenerse ante nadie y sin importarle a quien se llevara en el camino. Estaba tan ensimismado que no escucho que una rubia de ojos azules lo llamaba, hasta que lo jalo de un brazo.
-Draco Malfoy ¿Qué es lo que te sucede? ¿Estás bien?- pregunto Luna con sinceridad.
Para Draco, el ver esos ojos azules tuvo un efecto inmediato en él. Lentamente su respiración comenzó a normalizarse y su ira se fue disipando.
-Luna, hola- sonrió el rubio- No, no estoy bien, pero mejoraré
Luna abrazo el brazo del rubio y comenzó a caminar guiándolos hacia el bosque
-Draco, tenemos una charla pendiente ¿Recuerdas?-
El rubio no tuvo que pensar mucho para saber a qué se refería la Ravenclaw.
-Luna, yo no quiero hablar de eso
-Oh, no te preocupes- Draco suspiro al escuchar la respuesta de la rubia- Yo hablare entonces
El slytherin solamente rodo los ojos y sonrió abrazando a la rubia por los hombros. En verdad sentía cariño por la Ravenclaw.
Ambos rubios llegaron al lago, y en ese momento comenzaron a compartir el silencio más pacífico.
Draco no estaba seguro hasta donde llegaría la situación con la Hermione, sin embargo, de lo único que estaba seguro era de lo hermosa que había vuleto y de que en verdad si la había extrañado. Pero eso nadie tenía por qué saberlo.
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Hermione entro al gran comedor, estaba a tope, y cuando hizo acto de presencia todo el barullo acallo, pero para Hermione eso no intimido y con cabeza en alto se dirigió directamente a su mesa, más concretamente en dirección hacia cierto pelirrojo. La castaña podía escuchar como las personas comenzaban a murmurar y cuchichear hablando sobre ella, opinando sobre su nuevo estatus, pero les hacía caso omiso. Lo único que le importaba era arreglar las cosas con su exnovio.
Ronald, quien estaba al tanto de las noticias gracias al profeta, se sorprendió mucho al ver a Hermione caminar directamente hacia él. El pelirrojo tenía demasiados sentimientos encontrados: ira, tristeza, rabia, culpa, alivio… alivio de saber que su amiga estaba bien. Saber que ella se encontraba sana y salva a pesar de no haberse comunicado con absolutamente nadie durante casi una semana. Así que cuando estuvo frente a él, solo atino a abrazarla.
Hermione no pudo ocultar su sorpresa al sentirse rodeada por dos fuertes brazos. En verdad no esperaba esa reacción de Ron.
La castaña se distancio del pelirrojo un poco incomoda y le sonrió.
-Ron, creo que necesitamos hablar.- el pelirrojo asintió y ambos salieron del Gran comedor.
Caminaron hasta uno de los jardines internos del colegio y se sentaron en el borde de uno de los arcos. Hermione iba a comenzar pero fue interrumpida por el pelirrojo
-Quiero ofreciente antes que nada, una disculpa. Te trate mal, como si fueras una extraña y la verdad eres mi amiga, mi mejor amiga.- Weasley hizo una pausa- Lamento más aún que lo nuestro no haya funcionado, pero quiero seguir siendo tu amigo, Herms. Eres alguien importante para mí, para toda mi familia.
Hermione sentía lagrimas acumularse en sus ojos. Ese era su amigo, el de buen corazón.
-Esta mañana me encontré una noticia sobre alguien siendo nombrada como una heredera sangre pura ¿Cuánta verdad hay en ello?- cuestiono sonriendo el pelirrojo
Hermione se lanzó hacia su amigo y lo abrazo. No sabía cuánto necesitaba ese abrazo. Ron podría ser cualquier cosa, menos una mala persona. La castaña sabía que su amigo no era una persona muy… inteligente, pero ella lo aceptaba como fuese.
-Vaya, creo que tienes hambre amiga- se burló el pelirrojo al escuchar el estómago de Hermione rugir, haciendo a la castaña ruborizarse.
-La verdad sí que tengo hambre- admitió la gryffindor- ¿Vamos?
-Ve tú, yo ya comí- dijo el pelirrojo declinando la invitación
-De acuerdo. Nos vemos Ronald
-Buenas noches, Hermione
Después de despedirse de Ron sintió un peso menos de encima. Quería mucho a su amigo, pero no tenía la capacidad de estar molesta con él y además de todo, ella era el cerebro, ella era la madura, la que tenía que tomar las decisiones por los dos. Sabía que debía de ayudar a su amigo a hacer las cosas por el mismo, pero ese ya no era su papel. Trato por mucho tiempo adiestrar a Ron, corregirlo, decirle como se debían de hacer todas las cosas pero por más que intento jamás logro llegar a hacer entrar en razón al pelirrojo.
La castaña suspiro y entro al Gran comedor para de inmediato captar todos los pares de ojos que ese encontraba dentro. Hermione los ignoro y se estaba dirigiendo hacia su mesa cuando alguien tomo su brazo y cambio su rumbo. Volteo hacia esa persona y se sorprendió en ver a Pansy dirigiéndola hacia la mesa de las serpientes.
-¡Pansy!- exclamo la leona como saludo, deteniendo a la morena para abrazarla. Pansy sonrió y respondió en abrazo cortándolo cuando unos cuantos segundos pasaron
-Van der Hill. Te va el apellido, Hermione-
Todo el comedor estaba exaltado. Hermione al darse cuenta de ello se sonrojo y se encogió sobre sí misma un poco. Tenía que aceptar que en ese momento se encontraba sumamente incomoda.
Pansy, que se percató de ese hecho, frunció el ceño.
-Hermione, ahora eres una sangre pura.- dijo la morena infundiendo confianza a la gryffindor- Antes eras la chica sobresaliente por sus calificaciones. Ahora eres la mejor de las brujas sangre pura. Claro después de mí
Hermione no pudo evitar soltar una pequeña risa por el último comentario de la morena.
-Acompáñame a cenar, al parecer los chicos no pudieron esperarme y ya están de vuelta en la sala común, así que solo seremos nosotras
-¡De acuerdo, muero por contarte todo!- dijo sin Hermione, sin poner pero a la invitación de la serpiente.
Hermione en verdad necesitaba una amiga, y se sintió completamente agradecida de que Pansy estuviera ahí para ella.
El mundo está de cabeza ¿no lo creen? Me gustó y a la vez no como quedo el capítulo. Espero que a ustedes les haya agradado.
Déjenme su comentario en la cajita de aquí abajo. Me harían muy feliz.
Cariños!
