Capítulo 7

Un visitante bienvenido

El viernes amaneció claro y brillante otra vez aunque el aire no recuperó la calidez de la primera parte de la semana. Draco no había hecho ningún comentario sobre la argamasa fangosa, pero mientras estaban comiendo su cena la noche anterior un trozo pequeño en la esquina de repente cedió y perdió el equilibrio entre los troncos, cayó al piso, dejando una mancha detrás de ella. Harry había mirado con sorpresa, pero luego había seguido comiendo. Draco oró, o habría rezado si hubiera sabido cómo, que el resto de ella se quedara donde el demonios pertenecía. Lo hizo, y afortunadamente pudo limpiar la mesa la mesa y lavar los platos.

La lámpara era necesaria ahora, ya que los días eran cortos, y los hombres trabajaban en los campos hasta tan tarde como podían antes de volver a las tareas. Draco se alegró cuando la oscuridad cayó esa noche. La luz de la lámpara proyectaba sombras que oscurecerían el maldito gris de las paredes mientras preparaba a Lily para irse a la cama, pensó que había oído como otra pequeña pieza cedía y caía, pero se negó a admitirlo, alzo la voz para hablar con Lily y tratar de cubrir el desalentador sonido.

Eso había sido anoche, y cuando Draco se enfrentó a este nuevo día, se preguntó qué cosas terribles que tenía para él. Había una cosa que sabía. La canasta de pan estaba vacía y no tenía ni idea de cómo hacer para rellenarla. Supuso que Harry sabía cómo hornear pan, pero moriría antes de preguntarle. ¿Y qué sobre la argamasa? Si tan solo las miserables cosas finalmente se hubieran secado y puesto blanco, esperaba que lo hubieran hecho… Temía la idea de ir a ver, pero quedarse allí parado no iba a resolver ningún problema.

Se levantó de la cama. Sus músculos todavía dolían de su vigoroso esfuerzo del día anterior. Lo sentiría por unos días, estaba seguro. Además, no había dormido bien. Sus pensamientos habían vuelto a estar en Theo y cuánto lo extrañaba. Ahora se vestía sin cuidado, pasado un peine por el pelo y fue a la cocina.

Lo primero que notó fue la argamasa. Aquí y allá, todo alrededor de las paredes, pequeños pedazos habían cedido y se habían desmenuzado en el suelo. Draco sintió ganas de llorar, pero eso no resolvería nada. Tendría que enfrentar a Harry, confesar lo que había hecho y escuchar su reproche por ello.

Metió un par de troncos de madera en el fuego y puso el café. De repente, se preguntó cuántas ollas de café tendría que hacer en su futuro. Parecía que se extendían hacia el infinito. Encontró un hervidor y puso agua para hervir. Esta mañana tendrían gachas para el desayuno. Pero ¿gachas y qué? ¿Qué comías con las gachas si no tenías galletas, ni muffins, ni pan, "ni nada"?, Draco se pregunto preocupado y, tirando de la olla con enojo, fue de nuevo a preparar panqueques.

Lily se despertó y Draco fue a recogerla. La niña sonrió y Draco encontró que él le devolvió la sonrisa. "Buen día ', Lily, venga con papá," dijo, intentando usar las palabras con esfuerzo para ver cómo sonaban. Realmente no le gustó, decidió, y deseó ni siquiera haberlas usado.

Lily se levanto alegremente y charló mientras estaba siendo vestida. Draco podía entender más de la charla ahora. Ella estaba diciendo algo sobre Pa, y las vacas que hacían moo, y los pollos que cloqueaban, y los cerdos... Draco no podía captar el gracioso sonido que representaba a los cerdos, pero sonrió al mientras la llevaba a su silla.

Harry entró en un desayuno familiar y saludó a su hija que gritó un feliz saludo a cambio. Draco se sorprendió cuando le pregunto a la niña si estaba siendo buena con su papa "Sabes, debes ser muy buena con él que trabaja tan duro para ser un papá adecuada para Lily, y un buen guardián de esta casa".

La charla continuó, pero Draco se la perdió. Todo lo que había hecho hasta ahora había sido un fracaso. No es de extrañar que Harry sintiera que necesitaría ayuda de la niña para poner las cosas en orden de nuevo. No sabía si debía sentirse contento o enojado con tal charla, por lo que hizo con fuerza a un lado todo el asunto justo a tiempo para cuando comenzaron a comer. "buena", repitió Lily, y el desayuno comenzó.

Al principio comieron en silencio, Harry y Lily intercambiando algunos comentarios y Harry regañando a Lily. "No dejes caer tu panqueque el piso. Eres es una niña traviesa y das más trabajo para tu papá." Draco capturó algunas otras referencias a `tu papá' otra vez, y se dio cuenta de que Harry había estado usando las palabras a menudo en los últimos dos días.

Sabía que Harry estaba haciendo un esfuerzo consciente para educar a la niña a considerarlo como su otro papá. Suponía que tendría que acostumbrarse. Después de todo, eso era para lo que él estaba aquí.

Para… ciertamente no para entretener al joven de aspecto serio a través de la mesa. Otra pieza de argamasa se derrumbó y Draco tomó una profunda respiración y estallo. -Me temo que cometí un terrible error ayer, trate de limpiar la cocina,"

-Yo había visto que todo estaba fresco y limpio, y que tenía un olor a limpio-continuó Harry.

Ahora, ¿por qué hizo eso, interrumpirlo? Tomó otro sorbo de aire y continuó.

"Pero yo no sabía qué agua que use para limpiar sería absorbido por la argamasa. Quiero decir, yo no sabía que lo absorbería todo de esa manera, y luego pensé que una vez que estuviera seco volvería a estar como antes pero entonces, cuando se seco, estaba mal."

Harry no dijo nada. Intentó otra vez.

"Bueno, se está cayendo como... Quiero decir... bueno, míralo, se cae"

-Sí -dijo Harry, sin levantar ni siquiera los ojos-.

-Bueno, no se quedará en su lugar -murmuró Draco.¿Qué podemos hacer?

Estaba casi enfadado ahora. Su calma lo desconcertaba. Entonces miró hacia arriba, y Harry contestó lentamente.

-"Bueno, cuando vaya a la ciudad el sábado, voy a recogerme un poco más de argamasa. Hay una mezcla especial. Hecho para lucir más blanco y limpio, pero que podrás limpiar tranquilamente. La de exterior va a servir, la argamasa de exterior tiene que funcionar. Todavía hay tiempo para rehacer ese trabajo. El invierno está comenzando y el agua no le hace daño a la capa externa, por lo que va a aguantar firme. No te preocupes por nada. Estoy seguro de que los murciélagos no entraran volando a través de las grietas antes de que yo arregle las paredes." Casi le sonrió y Draco podría haberlo pateado alegremente. Se levantó para irse.

-"Creo que te has estado esforzando demasiado duro, y podría ser bueno si no trataras de limpiar todo el lugar en menos una semana. Hay más días por delante y ya pareces un poco cansado." Vaciló -"pero si decides seguir haciendo más limpieza, solo frota las paredes con un cepillo seco. ¿Sí?"

Harry besó a Lily a modo de saludo y, se fue diciéndole que fuera una buena chica para su papá, Fuera de la casa le dijo a Draco que podría ser el último día de ayudar a Jedd Larson con su cosecha. Suponía que estaría más cerca entonces. Temío a esa idea, pero tenía que suceder tarde o temprano.

Draco puso agua a calentar para que pudiera lavar las alfombras de trapo antes de que el invierno se estableciera. Y luego encontró un cepillo suave para desempolvar las paredes de la sala de estar. No tomó tanto tiempo cepillarlo como lo había hecho fregar la cocina, y luego se encargó de las telarañas y el polvo. Se sorprendió de haberlo hecho tan rápido. Las ventanas y el piso también.

Las cortinas lavadas seguían revoloteando en la brisa de otoño y las alfombras secándose en el sol cuando oyó al perro anunciar un caballo que se acercaba. Mirando fuera de la ventana reconoció a la señora Weasley, y su corazón dio un alegre salto. Salió a darle la bienvenida. Ellos intercambiaron saludos y la señora Weasley puso su caballo en la sombra y les dio algo de heno para que más contento de esperar. Luego siguió a Draco hasta la casa.

El perro estaba a un lado del camino, masticando algo duro, un pequeño objeto que parecía un hueso. Draco vio con horror que era una de sus galletas. El perro de un demonio lo había desenterrado. Con un rubor en sus mejillas, apresuró a la señora Weasley, esperando que la mujer mayor no pudiera reconocer el hueso por lo que realmente era. Cuando entraron en la cocina, Draco se sintió tímido, nunca antes se había enfrentado a algo así. Nunca había dado la bienvenida a otra persona en su propia casa. No sabía qué hacer ni qué decir, y ciertamente no tenía nada en absoluto para ofrecer a este visitante.

La señora Weasley recorrió con sus ojos discretamente la argamasa que se desmoronaba y comentó en cambio sobre el suelo bien fregado. Draco se movía de manera inconsciente, llenando de madera la estufa y poniendo el café a calentar. La señora Weasley hablaba fácilmente del tiempo, y Lily y la buena cosecha. Draco todavía se sentía incómodo. Se sintió agradecido cuando el café había hervido y era capaz de verter en unas tazas un poco para cada uno. Puso a Lily en su silla con un vaso de leche y acerco la crema y endulzante para la señora Weasley en caso de que lo usara. Con un peso se dio cuenta de que no tenía nada que servir con el café... nada como una rebanada de pan o una maldita galleta. Bueno, el café era todo lo que tenía, así que el café tendría que servir.

"Ya veo que has estado ocupado como una abeja limpiando." la señora Weasley observó.

Sí respondió Draco. No quería que llegara el invierno antes de tiempo y lo encerrara.

"Es agradable tener las cosas limpias durante los largos días y las noches por delante cuando no se puede salir mucho. Los días son muy difíciles en invierno."

Sí, así es como se sentía.

-¿Tienes suficientes alfombras para tu comodidad?

Estaba seguro de que sí.

-¿Qué hay de los edredones? ¿Necesitas alguno de esos?

No, no lo creía.

Bebieron lentamente su café. Entonces los cálidos ojos marrones de la señora Weasley se volvieron hacia él.

-¿Cómo van las cosas, Draco?

No fueron las palabras, sino la forma en que lo dijo. La mirada en los ojos de la señora Weasley dijo que realmente le importaba cómo iban las cosas, y la firme decisión de Draco de aguantar valientemente se desmoronaba igual que la argamasa. Las palabras cayeron unas sobre las otras mientras le contaba a la señora Weasley todo acerca de los panqueques, el estallido terco de Lily, la falta de pan, las horribles galletas, la desaparición de Lily, la terrible cena que había servido la noche anterior y, finalmente, su profundo anhelo por el hombre que había perdido tan recientemente. La señora Weasley se sentó en silencio, sus ojos llenos de lágrimas.

Entonces de repente se levantó y Draco temió haber ofendido a la mujer mayor por su estallido, pero la señora Weasley no sentía tal cosa. Ella era una mujer de acción y realmente podía ver que era necesario actuar aquí.

-Vamos, querido -dijo con suavidad-. "Vas a tomar uan lección de preparación de pan, luego me sentaré y escribiré cada receta que pueda pensar. Es una pena que lo has estado pasando estos últimos días, siendo tan joven, estando tan triste todavía y 'todo' y, si no me equivoco"- pasando sus ojos entrenados por encima de Draco- "ya estas esperando familia también, ¿no es así, niño?"

Draco asintió en silencio, tragando sus lágrimas, la señora Weasley se hizo cargo, trabajando y hablando y finalmente logrando que Draco se sintiera un poco mejor desde que había perdido a Theo.

Después de un día ocupado la señora Weasley partió. Dejó detrás de ella un arrecife de recetas con instrucciones, pan recién horneado que llenaba la cocina con su aroma, una canasta llena de sus propias golosinas y un Draco mucho más seguro de sí mismo con la cena bien bajo control.

Draco soltó una breve oración que decía que si realmente había un Dios allá arriba, debería enviar una bendición especial a esta mujer maravillosa que había aprendido tan rápidamente a amar.