A veces veces este narrador se quedaba admirando la ironía, un negro negando su magia oscura, un vampiro resistiéndose a su pareja, una pareja de mortifagos viendo despectivamente al negro que se negaba a su naturaleza y un señor que se cargaba un bebé, creo que esta es la imagen más bizarra o poco usual del cuadro; podría pensar que esto era un licuado para el desastre, ¿alguien sabe una cosa de esto, una cucharadita de eso y listo? En este caso, la muerte es un agente incidental por haber adoptado un trágico protagonista para una vida diferente, posiblemente no se haya visto que pasó después, solo un golpe de suerte o una vez hecha una imprudencia. de paz y puedes ver que todos los factores, el horizonte.
-Snape-susurro Sirius, aun confundido por el cambio radical- ¿Qué sucede?
Severus persona que creía firmemente que su "pareja destinada a la odiaba" y ahora le hablaba de una forma suave, estaba tentado a darle una respuesta cortante pero no sabía exactamente que había aceptado.
Lord Voldemort se consideraba inteligente, siempre supo que era un genio pero esta era era bizarra, nunca creyó tener como aliados un firme creyente de Dumbledore pero ahora la muerte había girado las tornas, vio el bebé y luego volvió a Black.
-Señor Black, ya que nuestro contratista, por decirlo de otra manera, decidió que era necesario tenerlo en esta situación es importante que nos diga ¿Dónde está esta lealtad?
Sirius siente la furia intensa, el asesino de sus amigos, el secuestrador de su ahijado simplemente medio enloqueció al estar frente a él y su magia se disparo, un traidor y ahora el asesino pudo matarlo si no es porque Harry estaba en sus brazos.
-¿Cómo te atreves? - grito Bellatrix
Se interpuso entre Negro y su señor, el bebe dormido simplemente se removió y comenzó a llorar, no se pudo causar ningún problema, ni siquiera un daño, nada, pero estamos hablando de Harry Potter que nació para sorprender y hacer lo imposible, la mansión se agitaba con violencia empezaba a temblar, comenzó a romperse el piso y el techo con su candelabro gótico comenzó a equilibarse.
-sh sh sh Harry todo está bien- el señor oscuro pensó que se vería ridículo pero el bebe se empezó a calmar y las cosas estaban en su lugar de nuevo, solo que un poco maltratadas –Black gustarías de mantener tu magia a un grado mínimo y controlada, se asusto Harry y es un elemental, no solo de un elemento al parecer de todos y no queremos morir- imagino que llegarían al territorio de la muerte con todo y Harry y su muerte ya no seria de descanso- Bueno la muerte me contrato para cuidar a su hijo-señalo a Harry-asi que te pido que ayudes- dijo entre dientes la palabra ayudar.
Bellatrix se apresuro al bebe, ella lo cuidaría, un bebe tan hermoso con sus mejillas sonrosadas y sus ojos verdes intenso como una maldición y esos poderes, las cosas que no harian leerían hasta tarde, lo cuidaría cuando estuviera enfermo, su imaginación la llevo a un lugar donde ella era madre, sus sueños habían acabado en la guerra cuando una maldición de corte hizo que perdiera lo único que le importaba después de su señor y su marido, su hijo, Dumbledore la había lanzado y se rio en su cara, ella no podía mirar a su marido pero solo su compañía hizo que regresara a una forma menos cruel, y ahora tenía la oportunidad de cuidar a un niño como su hijo, un honor.
-Bellatrix, que no estás poniendo atención, Cru…-
-No…- se escucho la voz de un infante, al parecer Harry no se había dormido, solo paro la maldición del señor oscuro-
-¿me estas desafiando, mocoso?-
-No- su cejo estaba en una perfecta uve, el niño se veía decidido a una tierna edad-
-pero tú que sabrás de esto, cru...-
Y entonces ocurrió de nuevo, grito y fue peor, los vidrios estallaron, el piso tembló y todos se tuvieron que cubrir por la intensidad de la magia flotando. Bellatrix se aproximo al bebe y lo cargo, arrullándolo haciendo que se calmara y fue cuando vio sus ojos violetas con puntos negros.
-Mi señor, el niño cambio sus ojos-
-Bellatrix eso no puede ser-
Bellatrix solo se lo enseño, y todos notaron los ojos, las lagrimas de Harry y como se acercaba mas a ella. Suspiraron, el contratista había ordenado que todos estuvieran cuidándolo sin importar sus opiniones.
-Explícame, Severus ¿Qué está pasando?-
Severus se incomodo, el no le hablaba suavemente desde esa noche que pudo tomar su sangre (no fue algo consensual, solo lo emborracho, su pequeño sucio secreto) y crear una poción para reponer sangre.
-Nos han reclutado para mantenerlo a salvo, aquí Harry ha sido adoptado por la muerte y al parecer es un elemental muy poderoso, el Señor oscuro es su guardián, nosotros somos sus protectores, si entendí bien nuestra situación y Bellatrix y su marido serán sus padres adoptivos-
-Eso es en teoría lo que somos, ahora tendremos que ver sobre la verdadera profecía, el menciono que debía buscarla-
-¿profecía? ¿Qué profecía?-
-La razón por la cual buscaba a tu ahijado, ¿que el viejo chupa dulces no te dijo eso?, es demente seguir a alguien que oculta información y mucho mas seguirlo sin toda saber sus planes-
-¿Cómo supiste de esta profecía?-
-Severus me dijo la profecía-
Sirius no sabía que sentir, si sentirse traicionado o sentirse herido o simplemente dejarlo pasar por la situación en general, pero él tampoco era mejor que Severus, habían hecho cosas que la guerra requería, información para ganar o información para causar gran desventaja incluyendo aquella que pondría en peligro a tu líder, el lo entendía pero entenderlo no hacia mejor la situación porque su anclaje estuvo involucrado.
-Sirius yo…- tenso se sentía al mencionar las cosas- no sabía que hablaba de ellos, yo solo quería que ganara el lado oscuro-
-Ya lo sé, Snape, ya lo sé- no reprocharía porque al final del día ellos no eran nada, pero podrían intentarlo ahora estaban en el mismo lado del tablero, protegiendo aquello que más le importaba pero ¿sería suficiente?
-Entonces, tenemos que proteger al bebé, una adopción de sangre estaría en orden, así la magia familiar y todos los terrenos con esa magia lo protegerán, sacando a cualquiera de la luz que pueda interferir o incluso intentar quitarlo, solo necesitaríamos a Lucius como representante del ministerio y buscar a los duendes para saber las voluntades de los Potter-
Bellatrix vio al bebe, era hermoso, piel de porcelana cabello oscuro y unas cejas suaves, sus ojos eran verdes en este momento que estaba tranquilo y mordiendo su manita, la había protegido de un crucio de su señor, se sentía unida a el y por lo tanto lo cuidaría y lo haría fuerte para que nadie lo usara otra vez. Recogió la cobija que había tirado mientras casi destruye la base oscura, y vio un pergamino cerrado, una carta.
-Mi señor, aquí hay una carta-
Lord Voldemort estaba con dolor de cabeza, así que solo le extendió la mano a Bella y empezó a leer la carta.
-Queridos, he hecho un trato con ustedes porque protegerán a mi hijo, ahora ustedes deben asegurarse de que mi bebé entiende su vida y quien es su padre. Una cosa no lo hagan enojar o incluso alterar, es un elemental de 10 elementos (no les diré cuales, ustedes deberán tener el placer de descubrirlos) los controla a la perfección dependiendo de su edad. Tengan un buen año- suspiro- bueno la muerte nos dijo algo que descubrimos-
Mientras tanto, en otra parte, un mago viejo y experimentado fue a la casa de los Potter, había cosas destruidas pero no había rastros del bebé, ni de Tom, ni nada, podría poner bajo arresto todavía a Sirius y el bebe iría a donde el quisiera solo necesitaba encontrar al bebé o acusarlo de secuestro, pobre Sirius un nigromante era una abominación el debería de ser sacrificado por un bien mayor. Sonrió de una forma que nunca hacia enfrente de sus seguidores el buen Albus jamás buscaba su propio poder.
Remus amaba a su familia, su paquete, el sabia que estaban muertos sus amigos pero todavía quedaban dos personas de su paquete, pero no los encontraba necesitaba correr, Lunático estaba arañando para ser liberado el dolor era demasiado, fue al valle de Godric a buscar un rastro y solo vio a Albus, antes de hablarle percibió su malicia y sádica alegría. Habían sido vendidos.
Corría tan rápido como sus piernas se lo permitían, tenía que buscar a su manada, siempre había tenido ese deseo de huir de Albus, pero sus amigos habían confiando ciegamente en ese hombre, el había planeado como probar sus dudas, ahora no necesitaba hacerlo su manada había desaparecido el también lo haría pero seria de una forma que no pudiera ser contactado por la orden del fénix. Tiro su colgante de un fénix anulando el hechizo de rastreo, no por nada era un maestro de artes oscuras, y simplemente desapareció.
Algunos hubieran pensado que buscaría directamente a su manada, pues él no lo haría trabajaría en las sombras tal vez no irse del mundo mágico pero si irse al mundo muggle el trabajaría desde ahí con noticias esperando una señal de ellos, se cambio con ropa muggle y camino lentamente a su escondite, en piccadilly en Londres, era un lugar comercial pero tanto como muggles que querían vivir en la mira y magos que querían desaparecer del mundo iban a vivir a ese lugar. Entro a su casa para cambiarse y desaparecer de la vista pública de Albus Dumbledore hasta que pudiera encontrar a su manada.
Entro aventando su bolso militar en una silla, se sentó en su sillón de segunda mano frotándose el cabello, si hubiera escuchado a Lucius… suspiro, ya ni lamentarse era bueno. Se levanto cambio su ropa por unos pantalones negros con botas industriales, playera negra de manga larga y una gabardina, vio su cabello castaño y se rio, así lo encontrarían más rápido. Un rápido hechizo de corte y listo tenía un skinhead a la orden del día.
Mientras en la dimensión donde una muerte se balanceaba ante su forma incorpórea y veía las almas flotar a su alrededor dispuestas a ir al caldero de vid, sentía a su hijo, las emociones vibrantes, su pequeño retoño era un elemental, un sirviente de la misma magia donde todas las balanzas fueron creadas así como el, los magos, los muggles y vida…
-Pensando de nuevo en tu hijo-La voz susurrante de una entidad femenina, casi alegre- Sabes que me molesta un poco que hayas dejado a nuestro hijo en manos de un loco, pero eres mi amado.
-Vida…- no se podían tocar, ellos podían verse a través de un espejo dimensional- Nuestro hijo, aunque fue escogido por el todo debe de recuperar el balance de la magia, y que mejor guía que un señor oscuro que no teme a los hechizos desde la luz hasta los oscuros, su naturaleza y su magia dependerán de su confianza y aunque nosotros amamos a nuestro hijo no podremos estar con él- dijo seriamente mientras las luces de las almas pasaban flotando.
-Ahora lo comprendo, cuando vaya a ver a nuestro hijo le daré mi regalo, por cierto te seguiré enviando mas- dijo suavemente hasta desaparecer de ese espejo de dos vías.
Suspiro y siguió con su trabajo, una nueva estrella iba a nacer pero mientras tenía que morir otra.
Lord Voldemort despertó con un llanto, no causaría estragos si no fuera porque su lujosa mansión que era pasada de heredero a heredero desde tiempos de Salazar Slytherin estaba temblando y moviéndose como si un terremoto estuviera ocurriendo. Cuando decidió aceptar el trato de la muerte esperaba que su adorado hijo no fuera a causarle demasiados problemas hasta que descubrió que era un elemental en pleno uso de su magia y que tenia la mentalidad de un niño de 9 meses de edad, se restregó su rostro y levantándose a encontrar a la pequeña bola de gritos antes de que destruyera su casa.
Todos se habían levantado corriendo, en menos de 24 horas su vida dio un giro, ahora eran una familia feliz, si a este narrador les gusta las desaventuras de un señor oscuro, pero en la casa una Bellatrix que sufre mal despertar, un perro que es nigromante con mal despertar, un vampiro que obvio no se despierta en la mañana por esas voces estruendosas pero si por el temblor que sacudía la casa, dos hermanos que estaban practicando y un señor oscuro que era el más volátil de todos.
Cuando encontraron a Harry, estaba con dos lagrimones en la guardería del bebé y estaba parado en la cuna con sus manitas intentando escalar de la cuna para salir, el señor oscuro se acerco y cargo al bebe que inmediatamente se tranquilizo y puedo arrullarlo, todos los demás llegaron de golpe a la puerta intentado pasar entre el marco de la puerta.
-Harry, tranquilo, no estás solo- susurro Voldemort a su pequeño protegido, yo te cuidare pequeñito, y ustedes de ahí pidan la comida para el bebé antes de que les lance un crucio a todos-
Así pasaron los días en la "maison de la mort" la adopción de sangre se debería llevar a cabo en el inicio de invierno, casi unos días antes de que sea Yule, para evitar que la magia del ambiente afecte la magia invocada.
Bellatrix siempre supo que ser madre no iba con ella, tener alguien tan pequeño a quien cuidar y darle cariño era algo casi antagónico con su forma de ser y su vida, pero Harry era un dulce, a él le gusta reír y enseñar su sonrisa con tres dientes inferiores, le gustaba su papilla de calabaza, las flores y sobre todo la hora del baño, en la que reía por la forma en la que podía darle al agua, Bellatrix lo cargaba, le daba de comer y le leía en las noches, era su hijo, y ahora lo seria por sangre.
Severus, caminaba por la biblioteca, pensando en la pociones necesarias para poder darle al niño cuando fuera llevado a cabo el ritual, fue cuando lo vio, Sirius, su pareja, estaba en el área de música de la biblioteca tocando el piano, un réquiem, se veía triste casi deprimido y su magia estaba en ondas oscuras alrededor de la habitación. La luz diría que cualquier magia oscura quemaría, pero ellos no comprendían el poder, le temían a lo desconocido y aunque Sirius era un nigromante pero aunque él lo rechazara era su poder, su don.
-Sabes que no eres sutil cuando estas cerca de mi-susurro Sirius, viendo como Severus casi brinca del susto- Ven platiquemos-
Severus se movió lentamente al asiento del piano sentándose de espalda al piano mientras Sirius volvía a tocar.
-Creo que nunca te dije porque siempre te molestaba, siempre me habías llamado la atención cuando escogí Gryffindor supuse que era nuestro destino odiarnos, pero siempre estabas con Lily, odiaba que ella estuviera cerca de ti, pero no podía acercarme una vez lo intente y casi me hechizas entonces te volviste el centro de mis bromas, no podía dejarte, hasta que cumplí 15 años ese día recibí mi herencia de nigromancia, estaba asustado significaba que ya no te podía querer ni podía molestarte pero cuando hice mi ritual para saber mi anclaje, saliste tu- Siguió tocando suavemente introducción and rondo caprichoso- pero ya había huido con los Potter, deshonre a mi familia y simplemente no podía con mi vida o con todo, seguí a Dumbledore y casi acabo en prisión de no ser por ti, espero que podamos construir algo-
Severus no sabía que responder, sentía que flotaba pero quería mantenerse cuerdo, en el piso antes de lanzarse a una relación.
-Yo creo que podemos ser amigos-continuo suavemente- no sé que necesites tu, pero por juegos del destino estamos en este momento juntos y posiblemente necesitemos conocernos mejor-
-Yo no necesito conocerte, te conozco Sirius, pero necesitamos tiempo para adaptarnos a nuestra naturaleza-
Lucius Malfoy, sabía que su pareja de vida no era la mujer que le había dado un hermoso hijo, ni mucho menos era algo que él pudiera decir libremente, su padre le había dicho que su instinto le diría quien era su pareja, el problema es que su pareja era inalcanzable para él, escurridizo, de la luz y sobre todo seguidor de Dumbledore. Caminaba por piccadilly, barrio muggle para desaparecer de su esposa que siempre reclamaba porque no estaba dentro del árbol Malfoy, el no podía decirle que su alma era la que se enlazaba y el tapete lo reconocía como parte de. Ese enlace nunca se llevaría a cabo con ella y era por la misma razón que estaba viendo en ese momento.
Cuando los Potter murieron, Sirius desapareció y el también había desaparecido no importaba donde lo buscara, nunca lo encontraba hasta ese momento, en ese bar. Con la cabeza afeitada, la sonrisa torcida y su cuerpo delgado y marcado, envuelto en ropa negra pegada a su cuerpo, estaba trabajando de barman.
Remus se sentía inquieto sus días de vagar por Inglaterra terminaron cuando encontró un trabajo en el bar, pero hoy en día su lobo estaba muy inquieto se sentía como si estuviera cerca de esa persona de nuevo, no le gustaba la sensación, pero cuando estaba terminando de preparar un trago, entro ese rubio obstinado, simplemente olerlo hacia que su lobo saliera a la superficie casi gruñía y simplemente salió corriendo.
Lucius salió tras él, ya no podía perderlo, no quería volverlo a perder de vista, por eso salió corriendo tras él, hasta voltearlo y besarlo.
