Capítulo 4 - Tras aceptar una misión para principiantes, Wendy y Alex son atacados por un misterioso mago...


Abrí los ojos.

-¿Eh?

Lo primero que sentí fue un intenso dolor en mi cabeza, como si dos puños presionaran con fuerza mi cráneo constantemente.

-¿Dónde...?

Estaba tumbado, por la hierba en mi cara deducí que en mitad de una pradera.

Apoyé mis manos sobre la tierra para poder levantarme y comencé a notar dolor en mis brazos. Varias heridas y arañazos así como gotas y restos de sangre recorrían mi piel.

-¿Qué...me ha pasado?

Intenté recordar algo, algunas imágenes aparecieron en mi mente.

Una misión...

Una aldea...

Un hombre...

Wendy.

-¿Hay alguien...?

Hablar también me producía un pequeño dolor en el pecho, hice un esfuerzo y traté de levantarme. Tras varios dolorosos intentos lo logré, me puse en pie y miré a mi alrededor mientras jadeaba pesadamente.

No había nada, estaba rodeado por extensas y verdes praderas. Forcé un poco más la vista y divisé unas manchas de un verde un poco más oscuro en el horizonte, probablemente un bosque.

La mayor parte de mi cuerpo estaba dolorida y cansada, estaba en medio de la nada y mucho menos sabía donde me encontraba ni por qué, pero al menos tenía un objetivo, y todo es más facil si tienes uno.

Continué caminando lentamente y al cuarto paso pisé algo, era un papel. Lo recogí procurando no hacerme más daño aún. En el papel, arrugado y sucio, estaba escrito "Cuidado".

¿Cuidado? Supongo que debía tomarlo como algún tipo de amenaza, aún sin saber qué había hecho mal.

En escasos días había vivido varios momentos tensos con diferentes miembros del gremio, pero esa no era razón para hacerme esto. ¿Quién era aquel hombreque nos atacó? ¿Era de un gremio oscuro?

Y más importante, ¿donde está Wendy y qué es lo que iba a decirle antes de que nos atacaran? No conseguía recordarlo.

Continué caminando lentamente por aquellas verdes praderas hasta que por fin llegué a la linde del bosque.

Una vez dentro, los distintos árboles y arbustos me resultaban similares a los del bosque en el que me perdí y terminé encontrándome con Juvia.

Probablemente era el mismo bosque, eso me daba esperanzas, sin embargo había una gran diferencia, que era mi estado físico.ç

El dolor de cabeza persistía y algunas heridas estaban abiertas, por lo que tuve que arrancar algunos trozos de mi ropa, sucia y raída, para improvisar unas vendas o algo parecido.

Me detuve a descansar sentado en una pequeña roca y apoyado en un árbol.

¿Por qué me pasa esto a mí? Hace unos días estaba en mi casa viendo anime y ahora me encuentro moribundo en mitad de un bosque.

Mi vida hasta ahora no había sido muy emocionante, pero aún soy joven y no quiero morir de esta forma tan lamentable, mucho menos en un mundo que ni siquiera sé si es real.

Reanudé mi marcha y, para mi sorpresa, al levantarme de aquella roca divisé un reflejo brillante y azul entre los troncos de los árboles.

Esperanzado y con renovadas fuerzas, aceleré mis pasos y me dirigí hacia ese reflejo. Según me acercaba lo confirmé, se trataba de aquel lago.

Al parecer había entrado por una zona del bosque bastante cercana al lago. Era un golpe de suerte.

Llegué al lago y contemplé el reflejo del sol en el agua mientras respiraba muy pesadamente.

Esperé varios segundos, expectante, como si algo fuera a salir del agua, pero lamentablemente Juvia no estaba allí.

Tanto mi cuerpo como mi mente no aguantaban más, me desplomé sobre la orilla del lago.


Mientras tanto, una apresurada y agotada Wendy apareció a las puertas de Fairy Tail.

La joven recobró el aliento y a continuación gritó con fuerza.

-Chicos! Necesito ayuda!

Todos los miembros allí presentes se sobresaltaron. Erza y Juvia se acercaron rápidamente.

-Wendy! ¿!qué ocurre!?

-Erza-san...hemos sido... atacados.

Wendy estaba muy agitada y asustada al mismo tiempo.

-Necesitas tranquilizarte, entra y explícanos que ha ocurrido.

Mirajane preparó una bebida para Wendy y ésta se sentó. Los miembros del gremio también se sentaron alrededor, intrigados por escuchar lo que la pequeña tenía que decir.

Tomó un largo trago y habló.

-Veréis... me encontré con Alex, el nuevo miembro, y mientras iba de camino al destino de una misión, por un despiste mío resultó que habíamos escogido la misma.

Decidimos hacerla entre los dos y en el camino...discutimos y luego de pronto fuimos atacados por un hombre encapuchado. Era un mago, y bastante poderoso.

Se hizo un breve pero intenso silencio.

-¿No pudiste verle la cara?

-No. Lanzó un hechizo contra Alex y cayó incosciente casi al instante. Luego lo lanzo contra mí, pude protegerme a tiempo y fingí estar inconsciente.

Después nos elevó en el aire con magia y continuó caminando bastante tiempo por el bosque, adentrándose cada vez más.

-¿Bosque?

-Sí, al sur de aquí. Finalmente llegamos a una especie de cueva excavada en una montaña y nos dejó en el suelo allí dentro.

Pude ver que había un enorme agujero al final de la cueva del que emanaba una luz roja. También desprendía calor, así que creo que era algún tipo de pozo de lava o algo así.

Vi que el hombre encapuchado se dirigió hacia el agujero y estuvo unos segundos mirando hacia abajo. Después...nos dejó allí.

Intenté despertar a Alex pero no pude, ni siquiera con mi magia. Esperé varios minutos y abandoné aquella cueva con mucho cuidado.

Wendy volvió a tomar un trago de su bebida. El gremio escuchaba con atención.

-Cuando...cuando estaba a punto de salir... me encontré con el hombre encapuchado.

Creía que me iba a atacar de nuevo, pero simplemente se quedó allí parado, mirándome fijamente.

No pude hacer otra cosa que salir corriendo rápidamente.

La verdad es que me asusté mucho, era como si no le importara que hubiera escapado. No sé si Alex seguirá allí...

Tras escuchar los extraños acontecimientos narrados por Wendy, todos los allí presentes sintieron una mezcla de confusión y temor.

-¿Qué ocurre, acaso tenéis miedo? Seguramente sea uno de esos estúpidos gremios oscuros.

Makarov fue el que habló, todas las miradas se concentraron en él.

-¿Cree que se trata de un nuevo gremio, maestro?

Erza preguntó.

-No lo sé, pero seguramente ese hombre pertenezca a uno. ¿Y bien, algún voluntario para rescatar a Alex?

La sala comenzó a llenarse de un murmullo cada vez más fuerte, pero nadie se ofreció voluntario.

-Veo que no le tenéis demasiado aprecio al chico...

-Yo iré!

La voz de Juvia se alzó entre el murmullo de los demás miembros.

-Bien, ¿alguien más?

-Yo...también.

-De eso nada, Wendy. Tú te quedas aquí descansando.

Carla apareció e impidió que su compañera volviera a correr peligro.

-Yo acompañaré a Juvia.

Erza se ofreció.

-En el bosque al sur de aquí, ¿verdad, Wendy?

-Así es.

-Pongámonos en marcha.

Erza se levantó, Juvia también.

-Encontrad a ese hombre y enseñadle que no se debe buscar problemas con Fairy Tail.

Makarov las despidió.

-Así se hará, maestro.

Antes de abandonar el gremio, la fuerte voz de Gray interrumpió su paso.

-Juvia...!

Juvia miró hacia atrás y observó a Gray, que la miraba de forma casi amenazadora.

Ella no dijo nada y salió del gremio junto a Erza.

Aquel suceso había sido algo incómodo para ambas, Erza esperó a salir de Magnolia para entablar una conversación.

-Juvia, ¿por qué te has ofrecido voluntaria?

-Bueno, el otro día conocí a Alex. A pesar de que la mayoría en el gremio desconfían de él, yo no creo que sea una mala persona. Además, es uno más del gremio.

-Entiendo, yo también lo creo.

Continuaron charlando hasta que llegaron a la entrada del bosque.

-Bien, creo que es el momento de separarnos y buscar.

-De acuerdo.

-Ten cuidado, Juvia.

-Tú también, Erza-san.

La pelirroja fue por la izquierda, la peliazul por la derecha.

-(Creo que primero buscaré en ese sitio...)

Juvia se dirigió al lago en mitad del bosque...


-¿Por qué estás aquí? Este no es tu mundo.

-Ugh...¿quién eres? ¿quién habla?

-Oh...ya entiendo.

-¿Dónde estoy? ¿he muerto?

-Parece que han sido ellos...interesante.

-...lex

Escuché una voz apenas audible.

-A...

La voz se hizo más fuerte.

-Alex!

Abrí los ojos repentinamente, me encontraba flotando en agua y me sentía extrañamente bien.

-Has despertado!

-¿Juvia...? (Ahora lo entiendo...parece que me ha salvado la vida)

-¿Cómo te encuentras?

Nos encontrábamos en el lago, pero esta vez en la orilla.

-Estoy...bien.

-Parece que mi magia de purificación está ganando poder.

Flotando en el agua, no sentía frío o calor, más bien parecía estar flotando en el aire. Sin embargo, de un momento a otro un terrible dolor invadió mi cabeza.

-Agh...!

Intenté aguantar el grito, pero no pude. Era una sensación terrible, como si un objeto punzante se hubiera introducido de golpe en mi oído.

-Alex! ¿!Qué ocurre!?

El dolor desapareció segundos después.

-No es nada.

Al cabo de unos 10 minutos abandonamos el lago.

Aquella dolorosa sensación había sido además extraña, era posible que algo hubiera entrado en mi cabeza.

Lo sentía, un pequeño espacio en lo más recóndito de mi mente, algo que no debería estar ahí.

(-Parece que he sido descubierto...)

Una voz apareció en mi mente, intenté no agitarme mucho para que Juvia no se percatara.

-(¿Quién coño eres?)

-(Eso vendrá después...ahora relájate)

-(Sal de mi cabeza)

-(Me temo que no puedes hacer nada para hacerme salir, aunque reconozco que me ha costado entrar en tu maldita mente)

-(¿Quién eres? ¿qué quieres de mí?)

Tal vez es algún mago bastante poderoso, ¿el que nos atacó a Wendy y a mí? Espero que no.

-(Eso debería preguntarlo yo, ¿quién eres?)

-(Yo...soy un miembro de Fairy Tail)

-(¿Piensas que me voy a creer eso? Ni si quiera eres de este mundo. Conozco cada uno de los organismos que habitan este planeta, y tú tienes algo diferente, algo casi imperceptible.

Guardé silencio, esta vez si que me habían descubierto.

-(No sé exactamente cuál es esa diferencia, pero ten por seguro que lo descubriré)

Aquella voz no volvió a aparecer en mi mente.

-(No solo estoy viviendo en el mundo de Fairy Tail si no que ahora escucho voces en mi cabeza)

¿Estaba volviéndome loco? ¿Era todo esto algún tipo de sueño o alucinación?

Mis pensamientos fueron interrumpidos por el tronco de un grueso árbol estrellándose contra mi cara. Caí al suelo.

-Alex! ¿estás bien?

Estaba tan absorto en mis pensamientos que había olvidado que me dirigía de vuelta al gremio con Juvia.

Limpié una pequeña gota de sangre de mi nariz y continuamos hasta llegar a nuestro destino.

Juvia no había dicho ni una palabra durante el camino, lo cual era razonable ya que me estaba comportando de una manera algo extraña, yo mismo lo notaba.

Había algo en mi interior, muy probablemente relacionado con esa voz en mi mente.

Algo incómodo, algo que no iba a desaparecer, algo maligno.


En el siguiente capítulo, el punto de vista de la historia cambiará al de otro personaje.

Continuará...