Capítulo 5 - Wendy volvió al gremio y les contó a todos lo que había ocurrido tras el ataque del misterioso mago. Por otro lado, Juvia encontró a Alex y juntos regresaron al gremio...

Este capítulo está escrito desde el punto de vista de: Wendy Marvell.


La luz del sol empezaba a desvanecerse entre los edificios de Magnolia. Permanecí tumbada en una cama de una de las habitaciones del gremio, ya que Carla me había obligado a descansar.

Por más que dije repetidas veces que no me había hecho ningún daño, ella insistió. Supongo que se preocupa demasiado por mí.

Creo que Juvia-san y Erza-san llegaron hace un rato. ¿Han encontrado a Alex? ¿Han tenido que luchar contra aquel mago?

Desde que Carla salió de la habitación, nadie había vuelto a entrar en varias horas.

Estaba algo preocupada, pero lo que más me intrigaba era lo que Alex estaba a punto de decirme justo antes de que nos atacaran.

Dijo algo de contarme la verdad. Eso significa que no es quien dice ser y más importante, me ha mentido a mí y a todos los miembros del gremio.

Incluso puede que Alex no sea su nombre real... y tal vez sea aliado del hombre que nos atacó...

Quizá lo esté pensando demasiado.

Salí de la habitación, bajé las escaleras y una vez en el vestíbulo me dirigí hacia la salida.

-¿Vas a salir, Wendy? Anochecerá pronto...

Gray apareció frente a mí.

-Gray-san...sí, solo quiero salir un poco y relajarme.

-¿Te importa si te acompaño?

-No, claro que no.

La temperatura era agradable y la luz del atardecer iluminaba las paredes de los edificios de la ciudad con un tono rojizo.

-¿Ya te encuentras mejor?

Gray se dirigió a mí con una mirada que pocas veces había visto. Sus ojos estaban apagados y mostraban tristeza, pero su cara tenía una sonrisa amable.

Como de costumbre, iba sin camisa. Ver aquel cuerpo tonificado y fuerte causaba una sensación en mí que no entendía muy bien.

-Sí...pero no estaba herida ni nada desde un principio.

-Entiendo, así que Carla fue la que te encerró en la habitación.

Gray sonrió.

-Sí, se preocupa demasiado.

Llegamos al puente sobre el río, cerca del apartamento de Lucy. Nos detuvimos allí.

-Tal vez se algo molesto para ti, pero es bueno tener a alguien que se preocupe por ti y que te valore.

Tal vez había ofendido a Gray, ya que todos sus seres queridos le habían dejado. Me sentí mal por ello.

-Tienes razón...

Una ligera brisa rodeó mi cara, cerré los ojos y dejé la mente en blanco unos minutos.

Gray estaba siendo especialmente amable conmigo. Siempre había tenido una imagen algo negativa sobre él, pero parece que me equivocaba.

-¿Sabes? Tu cabello me recuerda al de Juvia.

Abrí los ojos sorprendida por ese comentario y miré a Gray.

-Ah...estaba pensando y lo dije sin querer, lo siento.

-¿Por qué te disculpas?

-Por estar pensando en ella mientras estoy aquí contigo.

-No importa. ¿Aún no has solucionado tus problemas con ella?

-No...estoy empezando a preocuparme. Desde que ocurrió "eso" no puedo quitármela de la cabeza.

-Hace una hora más o menos Juvia ha llegado junto a Alex y...

-¿Y...?

-Pues que parecían...llevarse muy bien. Alex estaba apoyado en su hombro...

-(Así que Alex está bien y Gray parece estar celoso. Creo que eso explica el violento encuentro que tuvieron en la calle...)

Creo que Gray tiene sus razones. No he tenido oportunidad de contarle a Alex, pero después de lo que pasó entre Juvia y él...

-Y además, a Alex parecía no importarle en lo absoluto...

-¿Qué quieres decir?

-No lo sé, cuando llegaron Alex parecía estar despierto y dormido al mismo tiempo, como si estuviera en otro lugar completamente diferente.

Aquello me llamó la atención. Quizá Alex había sido hechizado por aquel mago que nos atacó. Era probable.

-Probablemente estuviera cansado...es natural que Juvia le ofrezca ayuda, ¿no crees?

Gray dirigió su fría mirada hacia el río que transcurría bajo el puente.

-Supongo que tienes razón, lo estoy pensando demasiado. Tengo que empezar a olvidar a Juvia, o al menos tratarla como a una compañera más.

-Creo que eso es lo mejor, Gray-san.

Sonreí. Gray forzó una media sonrisa y me miró.

-Gracias, Wendy. Me siento un poco mejor gracias a esta pequeña conversación.

-Me alegro.

-¿Crees que...podríamos hablar algún otro día?

Noté que la cara de Gray se sonrojó ligeramente, cosa que me sorprendió mucho.

-Claro, cuando quieras.

Pasaron varios minutos en los que notaba que Gray estaba incómodo y yo misma me puse un poco nerviosa.

Hasta ahora, en muy pocas ocasiones había hablado con él y todas eran simplemente cosas sin importancia o del gremio. Mi relación con Natsu-san, Erza o Lucy era mucho más cercana que con Gray.

Pero ahora sentía que de alguna forma estaba intentando acercarse a mí. Probablemente se sentía solo.

-Creo que deberíamos volver.

Gray mió hacia el cielo, que se tornaba oscuro.

-Sí.

Volvimos juntos y una vez en el gremio, nos separamos. Me dirigí a los dormitorios con la esperanza de no ser vista por Carla.

Allí, frente a la puerta de una habitación, estaba Alex. De pie, inmóvil en mitad del pasillo.

Me dispuse a saludarle y a preguntar cómo se encontraba.

Después de dar un paso, una mano en mi hombro me detuvo.

De pronto, la fundadora y primera maestra de Fairy Tail, Mavis Vermilion, apareció ante Wendy.

-Maestra...!

Grité, sorprendida. Mavis hizo un gesto para que guardara silencio y se acercó a mí, sonriendo.

-No deberías acercarte a ese chico, pequeña.

-¿Por qué?

-Desde que volvió de aquel ataque, he notado algo que no me gusta nada en él.

-¿Y qué es?

-Digamos que...posee una energía maligna.

-¿Alex? ¿pero por qué?

-Aún no lo sé con exactitud, pero será mejor que tengas cuidado. Ya he avisado al resto del gremio.

Sin más, Mavis desapareció justo delante de mí.

Aquella advertencia hizo que mi curiosidad aumentara mucho. Quería saber qué estaba pasando con Alex. Le observé.

Tras unos segundos completamente inmóvil hizo algunos movimientos con la mano y con la boca, como si estuviera hablando.

Se comportaba muy extraño. Comencé a sentir algo de temor, era muy incómodo verle actuar así.

No sabía quién era realmente ni qué le ocurría, pero tenía el presentimiento de que no era su culpa y que, como sospechaba, seguramente había sido hechizado.

Lancé magia de protección sobre mí misma por seguridad y me acerqué a él.

Continuaba haciendo gestos extraños. Me acerqué hasta el punto de tocar su brazo. Dio media vuelta y parpadeó varias veces rápidamente.

-Ah...eh, hola Wendy. No te he visto llegar.

Estaba muy desconcertada, actuaba con total normalidad.

-Alex, ¿cómo te encuentras?

-Bien, supongo.

-¿Recuerdas algo de lo que nos pasó en el bosque?

-Bueno, solo recuerdo que nos atacaron y que después me desperté junto a Juvia en un...bosque.

No entendía nada. Estaba completamente bien pero, ¿qué era esa forma de actuar tan extraña de hace unos segundos?

-¿No has notado...algo diferente en ti desde que volviste?

Se quedó unos 20 segundos pensando, observé como sus ojos se abrieron ligeramente, aquella reacción dejaba muy claro que algo había cambiado en él.

-Eh...pues no, nada.

-Ya veo, solo quería comprobar que no te hubieran lanzado un hechizo o algo así.

Sonreí amablemente.

-Entiendo, gracias.

Me despedí de él y di media vuelta.

-Maldita niña mentirosa, lo que quieres es que te diga qué coño me está pasando para llamar a tus amigos y vencer al malo. ¿Crees que soy idiota?

Me quedé quieta, mi cuerpo no reaccionaba. La voz de Alex sonó a detrás de mí, pero tenía un tono agresivo y siniestro.

Después de varios largos segundos sin saber qué hacer, giré la cabeza lentamente.

-¿Alex...?

-¿Qué ocurre, Wendy? ¿necesitas algo?

Sin ninguna alteración, me preguntó con normalidad y con una sonrisa en la cara.

-No, no es nada.

Sin darme cuenta, me alejé de él corriendo y bajé al vestíbulo del gremio.

-(¿Qué acaba de pasar? ¿ha sido imaginación mía? No, claramente he escuchado la voz de Alex diciendo eso. Es como si...no fuera la misma persona)

Sentí miedo, temor. Tenía la respiración acelerada.

-Te dije que no te acercaras a él...

La primera maestra volvió a aparecer ante mí. Sonreía despreocupadamente, como si todo esto se tratase de un juego de niños

-Lo-lo siento mucho! Yo solo quería saber...

-No importa. A decir verdad, sé que eres curiosa y que ibas a querer saber qué pasaba, por eso te advertí a propósito para que no te acercaras. Siento haberte utilizado, Wendy.

-Oh...¿pero para qué?

-Simplemente quería saber cómo reaccionaba. Y ahora lo entiendo un poco mejor.

-¿En serio?

-Seguramente algo o alguien esté tratando de entrar en la mente de...¿Alex, verdad?

-Sí.

-Bien, seguramente ya hay algo en su mente y parece que ha tomado el control.

-¿Y qué podemos hacer?

-Ya que Alex no sabe utilizar magia, su mente es muy vulnerable a cualquier tipo de hechizo. La magia que han utilizado en él es de muy baja intensidad, para que así nadie la pudiera detectar.

Pero afortunadamente soy una maga excepcional, y la he detectado en pocos minutos.

Mavis cerró los ojos y sonrió, orgullosa de sus habilidades.

-Entonces, ¿crees que si aprende la magia podría contrarrestar el hechizo?

-Así es, joven Wendy.

-Intenté enseñarle magia hace unos días, creo que lo básico ya lo ha aprendido.

-¿De verdad? Bien hecho, nos ahorrará tiempo.

-¿Lo hacemos ahora, maestra?

-Me gustaría asegurarme de un par de cosas más y además es tarde, ve a descansar. Nos reuniremos mañana aquí mismo, en el vestíbulo.

-Vale.

Me despedí de Mavis y me dirigí a la habitación donde supuestamente debía estar por orden de Carla. Al abrir la puerta, ella estaba sentada en la cama, mirándome. Parecía molesta.

-Podría decirme dónde ha estado, señorita? Te dije que no salieras de aquí.

-Lo siento...pero es que ya estoy completamente recuperada.

No había sufrido ningún daño, pero fingí para contentarla.

-¿Estás segura?

-Claro.

Carla voló rápidamente hacia mí y se estrelló contra mi pecho, intentando rodearme con sus pequeños brazos.

No pude evitar sonreir y devolverle el abrazo.

-Estaba preocupada por ti, tonta.

Gray-san estaba en lo cierto. Siempre es bueno tener a alguien que se preocupe por ti.

Me recosté en la cama y apagué las luces. Mavis me dijo que me reuniera con ella pero, ¿avisaría a alguien más?

Me sentía un poco más importante al ver que la maestra confiara en mí aunque fuera para una tarea en principio sencilla.

Si es cierto lo que dice ella, ¿con qué fin querría alguien meterse y controlar la mente de Alex?

¿Qué iba a decirme antes del ataque? ¿quién es Alex?

Con esos pensamientos, 5 minutos bastaron para que Wendy quedara profundamente dormida.


En el siguiente capítulo, el punto de vista cambiará de nuevo al de otro personaje.

Continuará...