Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Bien, aquí va la tercera entrega y los misterios empiezan a revelarse más y más... me dicen que les parece? besos miles...
Disclaimer: Los personajes son de Isayama Hajimé, yo lo único que gano son toneladas de cariño que me hacen sentir especial y feliz.
Advertencias: Nada nuevo, romance, angs, lágrimas, cositas lindas y así, un combo dolor-felicidad, ya saben.
Capítulo dedicado a: Junjuo Dos en Uno, que me hizo un meme super especial que me llenó de alegría. Para RivaiFem, hermosa mía te tengo abandonada, esta noche te paso pack.
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"...aprenderé hisotrias para contarte,
inventaré nuevas palabras para decirte en todas
que te quiero como a nadie..."
Frida Kahlo
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Se arremolina en el sillón, mientras se frota las sienes. Reiner le acerca una taza de té de tilo.
—Ese… hijo de puta… -repite bajito, mientras frunce los labios-. Haciéndose la persona buena…
—Eren –le habla el hombre con calma, mientras lo mira con tranquilidad.
—Es tan injusto, Rei… -Eren se contiene las lágrimas que pujan por salir, pero ya no quiere llorar más, ya lloró suficiente, y no sería justo frente a su Reiner.
— ¿Cómo está, Levi?
Eren se queda callado, bebe un sorbo de la caliente bebida, como si responder le costara, y probablemente es así.
—Es un desastre…
—Bueno, siempre lo fue…
—Me refiero a que… Perdió la memoria por completo, Rei, y no es como… una película donde las cosas mágicamente ocurren, y mañana despertará siendo el mismo otra vez... Ahora… no sé… es casi un niño, que no entiende nada… -Eren se quiebra y se cubre con un brazo, mientras la taza tiembla entre sus dedos. Reiner se la saca de las manos y le refriega la espalda como hizo tantas veces antes. Le acerca un pañuelo que el joven acepta-. No debería sentirme así por él, ¡no es justo! Pero esa noche… Sé que no es mi culpa… No lo es, yo no le puse un arma en la cabeza para que se fuera a manejar, intenté detenerlo incluso… Y a la vez… soy consciente que lo presioné tanto para que firme… -Eren recuerda perfectamente cada mínimo detalle, y todos los días que había pasado en el hospital esperando que abriera sus ojos se habían reproducido incansablemente en su mente.
"— ¡¿Esta es tu respuesta, Eren?! –estaba colérico, eufórico, respirando agitado, y con la furia brotándole de los ojos, de esa manera que asustaba, pero Eren no iba a dejarse amedrentar. Esta vez no, la decisión estaba tomada.
—Te di demasiadas oportunidades, Levi –le habla demasiado calmado, lo que hace la escena más irreal aún, porque Eren nunca habla de esa manera, siempre es un revoltijo de emociones. Por eso Levi comienza a desesperarse, porque esta vez está arrinconado, porque el joven no va a cambiar de opinión, así que opta por NO aceptar lo inevitable. No lo aceptará-. Podemos hacer esto de la manera civilizada, en la cual firmarás y terminaremos con esta pesadilla, o tendré que ir llamar a mis abogados, el resultado será el mismo, con la diferencia que deberemos mostrar nuestras miserias en una corte, tú decides.
—Siempre es igual contigo… te das por vencido, todo el tiempo es así. Cuando las cosas se ponen difíciles, solo abandonas todo –Levi se cruza de brazos, ha bajado el tono de voz, pero las palabras siguen siendo igualmente filosas e hirientes-. Niño mimado.
—Ya basta. No permitiré que me sigas humillando, ya lo hiciste demasiado. No me importa si piensas que luché poco o renuncié a esto, yo tengo mi conciencia limpia.
—Dame una razón, una razón válida, Eren.
—Ya no te amo.
El hombre se quedó callado, lo que era mucho decir, porque Levi tenía una maldita obsesión con tener la última palabra siempre. Inspiró y tragó en seco. Y Eren estaba muy sorprendido. En los últimos siete años, sólo lo había visto llorar una sola vez, y ahora parecía que los ojos se le estaban humedeciendo. Sí, había sido cruel y lo sabía. Pero ya no quería que se siguieran lastimando de esa manera, por lo que decidió lanzarle ese dardo. No estaba del todo convencido de la frase, pero tampoco tenía fuerzas para intentarlo.
—De acuerdo, te firmaré la maldita hoja –Levi levantó los papeles y a Eren se le aceleró el pulso, ¿en verdad, lo haría?
Estuvo expectante los quince minutos que le llevó al más bajo leer todo, aunque le llamó la atención como fruncía el ceño.
—Oh, así que, no solo quieres separarte para ir a abrirle las piernas al idiota de Reiner, sino que además tienes el tupé de querer llevarte la mitad de MI esfuerzo.
—No seas injusto, Levi, yo te ayudé con la empresa, estuve a tu lado para fundarla, trabajé muchísimo y lo sabes, es lo que me corresponde.
—Bien, pero entonces hazte responsable adecuadamente, y no me vengas con esa verga de que "ya no me amas", cuando en realidad lo único que fue importante para ti fue el dinero. Al final, Erwin tenía razón, siempre tuvo razón en todo.
— ¡No, no! No metas a ese… hijo de puta, en esto. Ese idiota te lavó la cabeza, Levi. Al igual que tu madre, porque a ellos siempre les creíste, ¿verdad? No importaba como te lo dijera, la palabra de ellos siempre era ley para ti –al joven los ojos se le humedecen, pero traga, no va a llorar de nuevo, no delante de él-. Cuando me estaba recibiendo, te fuiste a pasar el cumpleaños de ella, allá, cuando te dije que me sentía solo, preferiste a ese mastodonte de cejas enormes, ¿cuántas veces, Levi? ¿Cuántas veces me quedé esperándote hasta la madrugada? Jamás me elegiste primero. Y cuando… cuando mi madre murió…
—Aquí vamos de nuevo –Levi se irguió y lo miró enojado-, ¿cuántas veces vas a mandarme a cobrar la misma cuenta? Ya te dije que lo sentía, pero esa reunión logró que la empresa se multiplicara, lo que nos generó múltiples beneficios, los cuales usaste bastante bien según recuerdo.
—Cuando volviste a los dos días… me trajiste la llave de un auto… -la voz de Eren se empezaba a apagar, y sus ojos desbordaban angustia, dolor, desolación-. Me trajiste la puta llave de un auto… cuando lo único que yo necesitaba es que mi marido estuviera a mi lado y me abrazara cuando el cajón se hundía.
—Bien, perfecto, hablemos de tus fallas también, Eren, no creas que me llevaré todas las culpas en esto. ¿Sabes la cantidad de veces que estaba estresado a morir? ¿Qué las cosas pendían de un hilo? ¿Las sabes? No, porque sí eras lo primero para mí, porque no quería agobiarte con los problemas, porque siempre estabas jodiendo con tu maldita carrera y los exámenes.
—Te hubiera escuchado, imbécil, ¡porque soy tu jodido esposo! Y eso es lo que las parejas hacen, darse soporte, pero no, tenías que correr a los brazos del desgraciado de Erwin, ¿por qué? ¿Por qué no fue suficiente conmigo, Levi?
—Disculpa, no sabía que estar contigo implicaba renunciar a mis amigos.
— ¡¿Me estás haciendo una broma, Levi?! –Eren se altera un poco, pero es que ya no aguanta-. Erwin fue de todo contigo, menos un amigo, siempre tuvo celos de mí, y siempre dejaste que avanzara y acaparara tu tiempo, ¿cuántas veces me mentiste para escabullirte con él?
—Dios, tienes una mente que inventa cosas que no se pueden creer –se queja el otro, mientras chasquea la lengua y mueve la boca en disconformidad.
—Lo besaste.
—Joder… estábamos ebrios, ya te lo expliqué miles de veces, fue una sola vez, y ni siquiera fui yo el que lo inició, me viste empujarlo, no sé porque te empeñas en hablar de esa idiotez.
—Pues… dejaste que te besara varios minutos antes de reaccionar.
—Podrías haber salido y haber dicho algo. Realmente había momentos en que no parecía importante un rábano lo que yo hiciera, como si te diera igual.
— ¿Y entonces qué? ¿Ibas a terminar follando con alguien en mis narices para ver si reaccionaba?
—Siempre eres tan extremo.
— ¿Y tú no? Hablemos de cuando terminamos en el hospital y tuve que mentir.
Levi baja la cabeza y suspira. Segunda vez que se queda sin palabras.
—Tú, juraste protegerme, Levi… me dijiste que nunca me harías sentir solo… -Eren ya no llora, pero no hace falta, sus palabras van cargadas de pesar y aflicción-. Juraste protegerme… -repite y el otro baja la cabeza-, y sin embargo seis veces me dijiste: "Es la última vez, lo juro".
—Inicié la maldita terapia, mocoso –le larga con bronca contenida, hablando contra el filo de los apretados dientes-, fui cada puto día, hice los doce pasos, mejoré, carajo, dijiste que podíamos superar esto.
—Mírate, Levi, ¿Cuántos calmantes tomaste para no ponerme un dedo encima?
—No es tu problema. Al menos ya no lo es ahora. Aquí tienes mi respuesta, maldito pendejo de mierda –Levi rompe el acta de divorcio en cuatro pedazos y los tira al aire-. Yo te daré batalla, Eren, no te dejaré ir tan fácilmente, no lo haré sin luchar, y no te soltaré un solo centavo, así que en con el ejército de abogados que quieras, me da igual.
Se gira y va al mueble de copas, revuelve un poco y de un compartimento saca un whisky etiqueta azul. Eren abre sus ojos, cuando lo ve prácticamente arrancar la tapa y beber del pico.
— ¡¿Qué estás haciendo, Levi?! ¡Suelta eso!
Ambos forcejean un poco, pero Eren no es rival para la fuerza de un hombre entrenado en artes marciales desde la juventud, por lo que con facilidad Levi se deshace de él. Eren se refriega las muñecas donde el dolor del apriete le quedó pulsando.
— ¡Deja de joderme la vida, mocoso! ¡¿No querías el divorcio?! ¿Entonces qué mierda te importa lo que me suceda? Oye, deberías rogarle a tu dios que me emborrache lo suficiente para matarme en la ruta, así te quedas con todo. O tal vez ya lo estuviste pidiendo.
Se empina la botella y Eren nuevamente se le va encima, pero termina estampado contra el piso, con los fuertes dedos de Levi alrededor de su cuello, comprime tanto que lo está sofocando, por lo que al verlo ponerse rojo, lo suelta y vuelve a beber desesperado. Las heridas están ardiendo tanto que necesita escapar, como sea. Deja la botella y prende un cigarro, está tan enojado que tiene miedo de cometer una locura, como ya lo cometió seis veces antes, por lo que patea todo lo que se le ponga enfrente. Necesita liberar toda esa pendenciera que se le arremolina en las entrañas. Le arde la garganta, la bebida es demasiado fuerte, y su cuerpo es como una esponja que está absorbiéndolo todo. ¡No dejará que se vaya, no dejará ir a Eren! Primero muerto.
—Levi… -eren estalla en llanto de nuevo, aún arremolinado en el piso-. Ya no bebas… ¡Dios! No lo arruines más… por favor…
El hombre da una fuerte calada al cigarro y luego caminando como una bestia enjaulada de un lado al otro asesta un fuerte cabezazo al mueble de roble que tiene las copas en el living, Eren salta en su lugar y se pone de pie temblando al ver una pequeña herida en la frente de su esposo. Levi camina hasta la chimenea, toma un sorbo de la botella y agarra una de las cinco fotos que reposan en hermosos marcos sobre la misma.
— ¡Mentiras, y más mentiras! –gruñe roncamente y lo estrella contra la pared. Vuelve a beber de nuevo y agarra el siguiente, Eren deja una distancia prudente y sus hombros se sacuden ante los espasmos del llanto-. ¡El amor es una mierda! –estrella el segundo-. ¡TODO ES UNA PUTA MIERDA!
Los siguientes tres terminan estrellados en el piso y uno dentro de la chimenea misma. Sigue bebiendo y ya se acabó media botella. Es demasiado para tan pocos minutos.
—Levi… ya no bebas…
—Sal de mi vista, traidor, ladrón –se gira y su cara está transfigurada, es como un lobo que muestra sus colmillos, Eren tiene miedo, otra vez-. Ve a chupársela a Reiner, anda, engatusa a otro para quitarle todo.
—Cállate, no puedes decirme eso.
— ¿Por qué? ¿No íbamos a hablar con la verdad? Me lo advirtió mi madre, me lo advirtió Erwin, y yo simplemente creí que ibas a elegirme a mí, ja, ja, ja –ríe como desquiciado y se refriega la vista, no le dará la satisfacción al joven de verlo resquebrajado-. Mmm, dime, Eren… ¿me dejas follarte por quinientos dólares? –El muchacho aprieta los ojos con dolor, mientras Levi toma su billetera y saca el dinero-. Vamos, debería ser fácil, al fin y al cabo es lo que estuviste haciendo todo este tiempo, ¿cierto? –le tira los billetes al rostro y al fin Eren reacciona, le saca la botella de las manos y la avienta contra una pared donde se estrella estrepitosamente. Levi levanta la mano automáticamente cerrada en un puño, pero entonces es consciente de como Eren se agacha e intenta protegerse con los brazos sobre el rostro. Como esas seis veces antes, entonces se detiene y retrocede.
A pesar del alcohol que le bulle en las venas, recién acaba de percatarse de lo que estuvo a punto de hacer, sigue retrocediendo, mientras siente que quiere desaparecer. Eren baja los brazos muy despacio y lo mira a través del manto de lágrimas. Y las palabras lo apuñalan, una y otra vez, "Ya no te amo… no te amo… no te amo…" Es el final, Levi Ackerman… no puedes arreglarlo con un cheque, con un auto o con un viaje, no hay forma de solucionarlo… Su barbilla tiembla y frunce el ceño, no va a firmar, porque firmar significa que lo perderá para siempre, aunque probablemente ya lo hizo. Inspira y va a tomar las llaves de su amado Toyota Supra gris acero, nunca toma buenas decisiones cuando el alcohol es el que lo domina.
Está decidido a no pedir ni disculpas, ni perdón, porque a estas alturas, ya abusó tanto de esas palabras que perdieron casi todo su valor. Necesita manejar, necesita corroborar que tiene el control de algo, aunque más no sea de un volante, por lo que sale a pasos rápidos hasta el garaje. Eren decide seguirlo, no puede permitir que se vaya en ese estado.
— ¡Levi, Levi, espera! ¡Espera, te digo! –con sus largas piernas se coloca frente a la puerta auto, algo agitado por la carrera.
—Muévete –ordena el otro con una mirada tan contaminada de rabia, que aterra.
—No te dejaré manejar en esas condiciones, es una locura, detente.
—O te mueves o te muevo… -Eren contiene la respiración mientras se debate qué hacer, Levi no está paciente, por lo que lo toma con fuerza del hombro y lo aleja con demasiada rudeza, tanta que Eren cae sentado.
Escucha un portazo y los neumáticos chirriando, se pone de pie lentamente sacudiéndose los pantalones. Suspirando una y otra vez, sintiéndose inferior, hace un tiempo que se siente así al lado de Levi. Desde que él le permitió a su madre y a su "rubio", burlarse de él y no defenderlo.
¿Debería llamar a la policía? ¿Y decirles qué? ¿Qué su marido salió borracho a manejar? Solo espera que nada grave suceda, a veces Levi es demasiado impulsivo.
Camina lento hacia el auto donde Reiner lo espera, el hombre está afuera fumando, se nota que está nervioso. Tira la colilla y va a su encuentro. El joven no necesita decir nada, todo su dolor se refleja en su rostro, pero aun así corre y lo abraza, para luego besarlo apasionadamente, desesperadamente, porque necesita olvidar, necesita reescribir sobre su piel, sobre sus caricias, y sobre todo sobre sus palabras que siguen cortándole dentro del pecho. Necesita llenar ese vacío de afecto, ese hueco que le quedó entre los brazos, necesita sentirse amado otra vez.
Reiner no lo hace esperar, también está urgido, está hambriento de ese maravilloso joven al cual ama desde hace tanto. Sus manos están deseosas de curarle las heridas, su boca está llena de palabras de aliento, de amor, y completamente sedienta de sus besos…"
Eren bebe el té, ya está mucho más calmado.
—Nunca me molestó demasiado la forma en que Kuchel y el hijo de puta ese me miraban. Porque a Levi no le importaba, pero luego… a medida que les dio lugar, tal vez en algún punto empecé a pensar que tenían razón, que yo no era suficiente para él… las palabras pueden ser más peligrosas que el veneno más potente, no dejan de doler, de latir, no dejan de consumirte por dentro… Y ahora… todos esos recuerdos… me pesan el doble, tal vez porque los arrastro solo… porque Levi ya no los tiene… Quise golpearlo Rei, cuando me miró en el hospital, su mirada estaba tan… tranquila… y era como si solo yo mereciera vivir este dolor. Me miró… como la primera vez, ese día en la tienda de libros cuando ambos pusimos nuestras manos sobre el mismo tomo… -Eren sonríe melancólicamente, Reiner lo observa en silencio. No quisiera saber sobre eso, realmente no quiere, pero sabe que Eren no tiene a nadie que lo escuche en este momento, así que debe resistir-. "En la obscuridad" del periodista Pampliega. Había buscado ese libro por meses, y ese era el último tomo. "Está reservado", fue lo primero que me dijo, y yo saqué mi mano, entonces Levi lo levantó sin quitarme la vista de encima. Por algún motivo… creí que era un empleado de la tienda, y le pregunté si llegarían más, me re preguntó para qué buscaba el libro. Le dije que simplemente amaba leer, sobre todo si las historias eran reales. "Buena respuesta, mocoso", me devolvió y se fue, me molestó un poco su trato rudo, considerando que era un "empleado" del local. Deambulé unos minutos más, y desanimado me propuse irme, pero la cajera me llamó, porque el hombre misterioso había dejado un libro pagado para mí –Eren sonríe de esa manera que a Reiner le duele, porque sabe que aún él no puedo lograr que sonría de esa forma-. La… dedicatoria decía: "Si te gustan las historias reales, tengo cientos para contarte", y dejó su número telefónico. Nunca puso su nombre. Después de un tiempo decidí darle una oportunidad, y nos encontramos en un café… Me deslumbró desde la primera vez, todo seguro y confiado, y envolviéndome con sus palabras… Siempre fue bueno para convencerme…
— ¿Quieres una cerveza? –De alguna manera necesita distraerlo, sacarlo de esos pensamientos.
—Está bien, tomaré una –Eren se despeina el flequillo, está incómodo y lo sabe, porque no debería haber dejado a Erwin solo con Levi… porque de todas maneras no debería estar pensando en alguien que saldrá de su vida en escasos cuatro días…
Levi sopla dentro del *popote (*pajita, *sorbete), y contiene la risa cuando ve las burbujas reventar en la superficie. Esa cosa es demasiado divertida. Mira a los costados, Erguit está ocupado atendiendo a alguien en la puerta. Toma aire y sopla de nuevo. Mira la hora, la manecilla larga apunta a las siete. Afuera está muy obscuro, ¿por qué no regresa Eren? Cuando regrese le va a enseñar su truco, seguro se va a morir de la risa.
—Levi, la doctora Nanaba vino a visitarte. Al parecer hoy empiezas un tratamiento con ella.
—Hola –saluda Levi mirando a la mujer rubia y alta, y piensa que es bonita también.
—Hola, Levi. Soy Nanaba, licenciada en psicología del instituto Mentus. Trabajo junto al equipo de rehabilitación del doctor Steven. Llamé antes pero no recibí respuesta, por lo que decidí aventurarme. Tengo todos los días este horario para que podamos iniciar, siempre y cuando estés de acuerdo.
— ¿Iniciar con qué?
—Voy a ayudarte a que te sientas mejor contigo mismo, haremos algunos ejercicios y podrás desahogarte. ¿Qué dices? ¿Quieres intentarlo?
—Bueno.
Nanaba miró de reojo a Erwin, quien entendió la indirecta.
—Disculpen, iré a hacer las compras de la cena –avisó antes de irse.
—Bien, Levi. En la siguiente hora quiero que te relajes. Voy a poner música de meditación –dijo manipulando su celular-. ¿Qué te parece?
—Sonidos raros, bah.
— ¿Te molestan?
—Está bien. ¿Sabes a qué hora vuelve, Eren? –Nanaba frunció el ceño-. Dijo que volvía a la noche.
— ¿Quién es Eren?
—Es un hombre hermoso, uuuff… hermoso… -asiento con la cabeza para darle más énfasis a mi frase-. Y parece… que lo amo… pero está, tch, muy… muy enojado… eso dice.
—Eren es… ¿tu ex marido? –la miro con duda, ¿ex qué?-. No importa. Cuéntame más sobre Eren.
— ¡Qué sonrisa! Todo… es lindo, todo… lindo. No quiero que se enoje –le susurro por lo bajo.
— ¿Se enoja fácilmente? –asiento con la cabeza.
—Él sabe cosas que… ya no tengo… -muevo las manos un poco frustrado.
—Levi, tranquilo. Cuando te cueste expresar algo, inspira, vamos… espera, suelta despacio y empieza de nuevo. Otra vez… con calma, ahora sigue.
— ¿Con qué?
—Me hablabas de Eren y de porqué está enojado.
— ¡Eso! –Me acuerdo-. Mmm… ya no tengo los… recuerdos… Steven dijo que mi memoria… está rota o algo… Y Eren sabe pero… no me dice… uuuff… tch… Nanaba, ¿cómo recordaré? ¿Cómo?
—Tranquilo, Levi, será mejor que no nos concentremos en qué puedes o no recordar, eso vendrá solo. Tal vez sería mejor, aprender, mejor dicho re-educarte en algunas cosas. Por ejemplo, ¿qué te gustaría hacer? ¿Qué es lo que te cuesta?
— ¡Leer!
—Ya veo. Bien –ella nota-. La próxima vez traeré algunos libros básicos para que empieces a familiarizarte con las palabras de nuevo, con las letras, los-
— ¡Números! Me los sé, un, dos, tres, cinco, seis, ocho, veinte, treinta y dos, y… así.
— ¡Muy bien, eso es muy bueno, Levi! –suspiro aliviado y sonrío. Al fin alguien cree que estoy haciendo las cosas bien, me gusta esta mujer.
—Pero debo aprender esa cosa rápido, la… la… ¡firma!
—X—
— ¡Eren! –Levi sonríe gratamente-. Volviste…
—Sí, te lo dije. ¿Qué tal todo? –El joven se sienta a un costado después de sacarse el abrigo y colgarlo en el perchero, y Levi tamborilea los dedos de ansiedad.
—Naba te conoce.
—Nanaba –lo corrige Erwin, Eren lo ignora.
—Su nombre es… largo.
— ¿Quién es Nanaba? –pregunta Eren.
—Una mujer muy inteligente…
—Es la psicóloga, el primer mes vendrá todos los días una hora –explica el rubio.
—Me felicitó tres veces –dice Levi mostrando toda su palma-. Yo, voy bien… lento, pero bien… Y tengo que… mmm... –mira hacia arriba-. Re… revolver… ¿rehacer?
—Repetir.
— ¡Erguit! –Se queja Levi-. Dijo que yo… tch… yo voy a repetir, una, dos, así, después voy a recordar mejor… repetir, repetir, repetir… repetir para no olvidarse.
—Ya salen las pizzas.
— ¿Levi puede comer eso? –pregunta Eren mientras se pone de pie para ayudar a poner la mesa.
—Steven no dijo nada al respecto.
Unos minutos después una humeante pizza está en el centro de la mesa. Levi la mira espantado, y definitivamente se niega a comer al ver como se estira el queso por el calor del horno. Se tapa la nariz y hace muecas. Eren le prepara unos fideos instantáneos y el hombre se deleita, le gustan tanto que se come dos porciones.
Luego que dejan todo en condiciones, Levi pregunta.
—Eren, ¿te quedas?
—Sí, claro.
—Entonces, vamos a dormir, tengo sueño –el joven mira de reojo el reloj, es muy temprano, pero sabe que los ciclos de sueño de Levi están alterados.
—Te preparé el cuarto de las visitas –anuncia Erwin. Eren lo mira serio.
—Dormiré con mi marido si no te molesta.
—Ya, Eren, deja de comportarte como un caprichoso. Te vas a ir y sólo le harás un daño, deja de jugar que ya no tienes nada para ganar.
—Erguit –habla Levi con dureza, por unos segundos vuelve a ser el viejo Levi de siempre, el conocido-. Dormiste esta tarde en mi cama, ¿no? Ahora es Eren… no lo molestes… vamos… -dice mirando al de ojos verdes, que sonríe complacido y le levanta los hombros a Erwin antes de seguir al de cabello negro.
Una vez en pijama y acostados, Eren le pregunta a Levi si quiere que apague los veladores.
—Solo uno –pide el hombre con el sueño colgando de sus pestañas.
— ¿Te da miedo la obscuridad? –pregunta el muchacho mientras acaricia la hebras de cabello ébano del otro con suavidad y lentitud.
—No… solo… quiero recordarte… y por eso quiero repetir, y repetir tu rostro… cuando Eren se vaya… -dice casi dormido-, no quiero… estar vacío de sus recuerdos… Eren, antes de irte… bésame, una vez está bien… ¿puedes?
El muchacho corre la mira y detiene sus caricias, el sueño se sacude de los ojos de Levi por algunos instantes.
—No… no importa… olvida eso… un abrazo es suficiente…
—Está bien… te besaré antes de irme…
Levi sonríe con los ojos cerrados.
—Eres lindo… y bueno…
Eren no tiene sueño, se levanta y se fija que hay lío de discos sobre el reproductor. Se acerca y observa, suspira y se arrodilla sobre la alfombra, toma algunos entre sus manos. Toma el control y pone a reproducir la cinta. Incluso él que no ha tenido un accidente había olvidado gran parte de esos momentos.
Levi lo está filmando dormido y luego se apunta con la cámara mientras acerca su cabeza a él.
"—Duerme como leñador, ¿lo ven? Él duerme muy tranquilo y yo no puedo, porque estoy muy nervioso –acomoda la cámara y suspira, siempre hablando en susurros-. Voy a proponerle matrimonio mañana y… joder, espero que este registro no me sirva para deprimirme luego –se rasca la cabeza, saca una cajita que abre donde reposan los dos anillos-. Si me dice que si… creo que voy a alcanzar el tan ansiado Nirvana, pero si me dice que no… mmm… busquen en las actas de defunción del diario… -mira al costado donde Eren duerme y se muerde el labio inferior-. ¡Joder! Estoy en el paraíso… ¿Quieren saber por qué lo elijo?... No es solo por el sexo apasionado –sus ojos dan una voltereta-, también es por eso, pero… Creo que nunca me sentí tan pleno y… completo en mi vida, tan… sano… con ganas de vivir, de comer, de saltar… aaah… tengo muchas ganas de amarlo… -se escuchan ruidos y se ve una mano que cruza la cámara.
—Levi, paga la luz, ¿qué diablos haces? –dice la voz de Eren somnolienta.
—Oye… mocoso… ¡Nggh! ¿Qué estás tocando? ¿Quieres hacerlo?
Se escucha un bostezo y más movimientos.
—Sí, Levi, anoche me dejaste duro, malo.
—Te compensaré de inmediato.
Levi toma rápidamente la cámara y sonríe, luego susurra casi sin audio:
—Es perfecto, perfecto… lo amo, es el indicado.
— ¡Levi! Anda, apúrate.
La cámara se apaga.
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By Luna de Acero… muy triste…
