Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Bien, este capítulo estaba terminado hoy por la madrugada. Pero hice algo que jamás había hecho antes: corregirlo adecuadamente. Hoy aprendí muchas cosas y le agradezco a la hermosa mujer que me ayudó a betear el capítulo y que me está convirtiendo en una mejor escritora: YAOI´BLYFF.

Btw, es una de mis escritoras favoritas, y le tengo una inmeeensa admiración, por favor lean sus fics, porque ella me inspiró a escribir, les recomiendo Bettie, Inevitable Seducción, Los aberrantes, Bloom, Yo te amé primero, Rumspringa y TODOS, TOOOODOS sus fics que son en extremo maravillosos. Creo que ha subido algo en Wattpad, pero sino búsquenla aquí en Fanfiction, NO TIENE DESPERDICIO!

MI TOTAL ADMIRACIÓN Y AGRADECIMIENTO YAOI´BLYFF, GRACIAS POR AYUDARME A MEJORAR!


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.

Advertencias: Lemon raro, ja, no sé ustedes me dirán, R18, muuucha angustia, muchas cosas dolorosas y un final de capítulo... inesperado (?)


Una dedicatoria muuuy, pero muy especial para todas esas hermosas personitas que se tomaron el tiempo de escribirme y comentarme los dos capítulos anteriores:

*Kami no musume XD - Confieso que me gusta mucho el Reiner x Eren, jeje, es un gusto culposo. Porqué odias al bueno de Erwin, eh? Pobre rubeo, su ùnico error fue enamorarse del enano (yo también lo haría je). Bueno, espero te guste este nuevo cap.

*Yaritza9 - Tienes sentimientos encontrados? Genial! Eso significa que estuve haciendo las cosas bien, la idea era que tanto de un lado como del otro no se pudieran justificar ciertas cosas. Espero este cap aclare mucho más, o no, je. Muchísimas gracias por tu análisis, releí tu review y me encanta saber todo lo que has ido sintiendo a medida que leías. Gracias por compartirlo!

*Deysizg501 - No me lo apedreen al cejotas, jaja, no es malo, lo juro.

*NellQhuay - En serio te hice llorar? Era la idea que no pudieras definir si quieres o no a Levi, pero los otros personajes solo obran en consecuencia a lo que sienten, no son malos, lo juro. Me compartes que sientes con este capitulo? Me harías muy feliz.

*AegisVi - OMG! Sabes? Amo tus reviews, cuando abro y veo un review largo, es como que me explota el pecho de felicidad, y te agradezco enormemente que te tomaras el tiempo para escribirlo, y además con una caligrafía que te la envidio! Gracias, en serio, me pones como perro con dos colas. Ahora al punto. No leíste mal, pasa que tengo otro fic que se llama "Dulces Recuerdos", que es de tres capítulos, cuando actualicé, torpemente elegí uno de esos capítulos en vez de que correspondía. Así que fue mi culpa y te pido disculpas. Siempre verifico, me di cuenta del error y lo corregí, y por eso después lo viste como correspondía. Voy a tener más cuidado. No fue un delirio, je. Volviendo al fic, me pusiste que ya no sabías lo que querías, porque, entiendo y fue a propósito, uno quiere a la OTP junta pero han sido demasiadas cosas juntas y graves. Quisiera saber que sentimientos te produce este nuevo capítulo y que te gustaría que sucediera, me encantaría saber.

*Kathy - (Shora) Volvisteeee! Extrañaba tus palabritas hermosa, muchas gracias por acompañarme de nuevo, soy feliz! Gracias por los besos, los guardé todos!

*Harumi - (Shora de nuevo) Kyyyaaaa! Que lindo leerte de nuevo! Es como encontrarme con viejas amistades, no me faltes!

*Charly Land - Preciosa mujer, vos y yo tenemos una charla pendiente. ¿Cómo es eso de que los querés separados, eh? Entiendo muchos de tus razonamientos, pero lo cierto es que prometí un final feliz y lo voy a cumplir. Pero eso no significa que todo lo vivido no dejará secuelas. Ya sé que uno se vuelve un poco cruel a medida que pasan las cosas, pero yo sé que tu esencia es de azúcar y flores, lo sé. Te abrazo y te beso largamente preciosa mía.

*YAOI´BLYFF - Aaaay, mujer... Gracias por existir, mi vida es mejor con vos. Con respecto a tus palabras, sí, para mi es muy difícil ver un Levi violento que lastima a la gente porque si, pero siempre fue bajo el efecto del alcohol, aunque ha tratado de reivindicarse. Comos ea, son temas sensibles, y últimamente me estoy animando a tocarlos. Gracias por tanta ayuda y aguante el sufrimiento, vieja!

*Xzero Kill - Corazón! Que la inspiración que me mandas nunca me falte! Desde que leo tus reviews me siento con más ganitas, ya te lo dije antes, pero son como inyecciones de felicidad. Sé que te tengo confundida, entre que uno quiere la OTP junta, pero las cosas que pasaron son complicadas, y te duele Eren, pero también te apena Levi y todo es un caos. bien por mi, eso buscaba. Pero prometí cierto final y seré fiel a mis promesas. Sin que por ello todo deje de tener sentido. Espero te guste este nuevo cap y si puedes, espero tus palabritas hermosas.

*Takari x Siempre - Aguante Reiner takari! Está lindo el chiquito! Espero te guste este nuevo cap (guiño cómplice)

*Daughter of Calypso - Awwww, como me gusta que te guste. Qué cosas más bonitas me has dicho, me pones super requete colorada. Espero mantener tu interés en esta nueva entrega y espero remover más y más sentimientos. Gracias por reconocer el esfuerzo, porque la verdad con este capítulo la sudé bastante. Si quieres conversar conmigo búscame en Facebook: Luna de Acero Selabanca, estaré muy feliz de que podamos convrsar on line!

*Frozen Muse - Estás muy cerquita de lo que en verdad pasó, pero si bien ellos se metieron también Levi y Eren tuvieron sus grandes errores. Si, Levi es muy tierno en este momento.

*RivaiFem TA - AMOROSA MIAAAA! Nunca me faltes (como la canción). La verdad es que siempre estás primero en los comentarios, y siempre me sacás una sonrisota de oreja a oreja, este finde no te me escapás. Voy a encontrarte, sabelo (la mira sensualonamente).

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! Ahora si, al cap.


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"La felicidad, también consiste en lo que dejas ir,

por tu propio bien".

Coco Chanel

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Abrí los ojos al escuchar unos quejidos; miré rápidamente el reloj en la pared. ¿Desde cuándo había un reloj en la pared de ese cuarto? Marcaba las 5 de la mañana.

—¿Levi? –dije con la voz algo ronca y me incorporé un poco al verlo sentado dándome la espalda —. ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

—Eee… Eeereennn… —respondió hipando un poco como conteniendo un lamento, me despabilé un poco más y me acerqué, no fuera que se le hubiera abierto una herida; o se hubiera lastimado por caerse o algo. Tenía la cara fruncida y apretaba las piernas mientras su cuerpo se doblaba un poco.

—¿Te duele algo?

—Es que… yo… fui a… orinar y… no puedo… y… me duele, Eren… —se volvió a doblar, quejándose bajito—. Creo que… estoy enfermo.

—A ver, déjame ver, ¿te golpeaste? –bostecé, aún tenía sueño. Negó, completamente apenado, levanté sus manos y vi la tremenda erección que portaba—. Levi, tú… ¿te estuviste tocando?

Sus ojos se movieron de un lado a otro, como si tratara de entender mi pregunta. Al final frunció las cejas y habló.

—Yo me toqué… pero… por la… mmm… tela… esto… —agregó señalando la muñeca vendada de una forma desastrosa—. Es que, se mojó, Eren, y… quería cambiar, pero…

Evidentemente no entendía a qué me refería cuando le hablaba de "tocarse". Solo era una reacción normal del cuerpo por las mañanas.

—Ya, ya, dame, ajustaré la venda –lo hice diligentemente y luego lo miré para explicarle—. No estás enfermo, es solo que tienes una erección… —abrió más sus ojos y me di cuenta de que se estaba asustando—. Tranquilo; tú tienes erecciones, Erwin las tiene, yo las tengo, todos los hombres del mundo las tienen. Es lo natural.

—Oh… pero… ¿y cómo?… porque duele… —larga un pequeño suspiro, y me doy cuenta de que está muy incómodo.

—Mira, esto es así, debes sacar tu… pene de la ropa y, con tu mano –digo tomándole la misma— haces este movimiento suave; arriba, abajo, arriba, abajo, como si lo masajearas, ¿entiendes? –Asiente, pero noto confusión en su mirada—. Se siente bien, vas a empezar a sentir placer y luego, bueno, acabas y ya… Inténtalo, no tengas vergüenza, debes… bueno, aliviar "eso". No hay otra forma de solucionarlo.

Me alejé un poco para darle su espacio, y lo miré de reojo, realmente me daba mucha ternura, porque Levi no sabía qué hacer. Primero intentó sacar su falo, al final tuve que ayudarlo, porque con una pierna y un brazo enyesados, hasta un acto simple como vestirse, o desvestirse, se vuelve una tarea titánica. Luego, se miró la entrepierna, lo miré con detenimiento y vi que tenía algunos *cardenales en algunas partes de la cadera y pierna, pero ahí estaba su inhiesta carne alzando victoriosa su cabeza al cielo, su muy bien dotada entrepierna, el venoso y engordado miembro que no veía hacía más de tres o cuatro meses. Wow… tengo que admitir que siempre fue una de las partes de su cuerpo que he disfrutado sobremanera. Levi torpemente trató de acariciarse, pero lo cierto es que sus movimientos eran bastante limitados.

— ¡Está caliente! –dijo sorprendido cuando lo tomó con su mano, y yo me mordí los labios para no reírme, pero es que esto era… tan extraño y bizarro.

Levi siempre fue muy fogoso a la hora del sexo. No importaba si había trabajado todo el día, o si recién se levantaba, bastaba que lo acariciara muy sutilmente con mi mano en la espalda o le lanzara una mirada coqueta, para tenerlo encima resoplando como toro en brama. Debo reconocer que el tipo conocía tan bien mi cuerpo, que fácilmente podía hacerme llegar a un orgasmo en minutos, aunque lo normal era que me tuviera gimiendo y retorciéndome en agónico placer como mínimo una hora, mientras me la metía y jugaba con mis zonas erógenas. Recordar todo eso me estaba poniendo un poco caliente, a decir verdad, por lo que sacudí la cabeza e inspiré hondo, no era el momento de ponerme así.

—No puedo… —dijo muy bajito, mientras volvía a doblarse contra su estómago e hipaba de nuevo.

Suspiré. No debía, no debía… NO, EREN… No.

—Escucha… —dije arrodillándome frente a él—. Haré esto una sola vez. ¿Entendido?

— ¿Hacer qué?

—Te ayudaré a… bueno, liberarte, para que no te duela más. Pero sólo será una vez –Levi me mira sin entender de qué le hablo—. No le digas a nadie sobre esto, sólo te estoy ayudando.

—Bueno.

—Pon las manos al costado así y… no cierres las piernas. Solo, respira tranquilo…

Me parecía algo surreal, tener que masturbar a mi… casi ex marido. Escupí en mis manos mientras me arrodillaba y lo tomaba entre mis manos. Wow, era cierto, estaba muy caliente. Me imaginaba lo doloroso que debía ser para él. Comencé a refregarlo con mucha sutileza, utilizando apenas mis dedos, Levi se crispaba ante mis toques, saltando de tanto en tanto en su lugar, y tragándose los gemidos que querían brotar de su garganta.

—Abre tu boca, no me molesta… deja salir los sonidos…

—E—Eren… —dijo con voz temblorosa, su respiración era errática y realmente me sorprendí mucho al verlo completamente rojo. Era… extraño, por lo general siempre era Levi quien lograba ruborizarme, y verlo en ese estado, cerrando los ojos apenas, como si espiara la escena entre sus pestañas… era bastante bonito… me empezaba a afectar—. Eren… Oh, Eren… —pronto comenzó a entender el movimiento de las caricias, su cabeza cayó dócilmente sobre su hombro, sus dedos se hundieron en el edredón, y ligeros gemidos, casi como resoplidos, invadieron su preciosa boca.

Levi podía llevarme cinco años, pero en estos momentos me sentía como un pedófilo aprovechándome de una criatura. Estaba siendo tan honesto, tan transparente, que yo estaba completamente absorto en sus reacciones. Ya lo friccionaba con mayor vigor, entonces unas preciosas y cristalinas gotas hicieron acto de aparición, la abertura de su grande, obscuro y suave glande comenzó a expulsarlas perezosamente, y yo me relamí inconscientemente. Levi lo estaba disfrutando tanto, lo gozaba de una manera tan inocente, que tenía ganas de hacerlo delirar de placer… y conocía suficientemente bien su cuerpo como para lograrlo.

Acerqué mi boca, sacando mi lengua; para hacer la experiencia más placentera.

— ¡HEY! –Dijo Levi tapándomela—. Es-espera, Eren… no… no me muerdas… ¿ti—tienes hambre? Hay ga-galletas que Erguit compró…

—Tranquilo –dije sacando su mano de mi boca, podía sentir cómo temblaba—. Te haré sentir bien, no te morderé, ni nada parecido, debes confiar en mí. Sé que te gustará.

Suspiré y me puse de pie, iba a ser demasiado para él, considerando que prácticamente era como su primera vez. De hecho, si lo pensaba bien… Levi era como una persona virgen, por lo que decidí que lo haría con mucho cuidado. Le saqué la remera y me senté detrás, Levi entre mis piernas, mi torso estaba pegado a su magullada espalda, donde pude apreciar otras dos cicatrices de variado largo. Más golpes se revelaron también, uno en particular, en sus costillas, cuyos morados estaban violáceos; era el peor.

Toqué sutilmente su abdomen cubierto de marcados músculos. Aaah, cómo me gustaba el cuerpo de ese hombre. Cuando me acosté la primera vez con él, yo no era virgen, pero la forma grandiosa en la que me hizo el amor, me hizo dar cuenta que hasta ese día yo había estado con las personas incorrectas. Levi era muy dominante, pero a la vez me prodigaba placer en niveles muy altos; era paciente, cuidadoso, nunca me obligó a nada, siempre me preguntaba antes de usar algo nuevo, de manera que a menos que estuviera desmayado de cansancio, era muy extraño que yo le dijera que no a la hora de tener relaciones. Cuando salíamos no era muy demostrativo, pero una vez que íbamos a la cama, nunca se cansaba de prodigarme mimos, besarme, hacerme masajes o cumplir cualquier capricho que yo le exigiera.

"—Leviiii… —largué lastimeramente—. Por faaavooooorrr… mmoouuuu…

—Eren, son las tres de la mañana por amor a Dios, no voy a levantarme a buscarte chocolates.

—Levi –dije acercándome furtivamente y susurrando sobre su oído, como cada vez que quería salirme con la mía—. Compré *Relusol, mañana voy a dejar una pasta de Relusol y vinagre en la bañera, mmm… —seguía ronroneando en su oído—. Y refregaré, y refregaré… oooh, sííí… hasta que quede inmaculadamente blanca, ¿qué dices?

—En cuanto no cumplas con tu palabra, mocoso bastardo, te haré tragar el Relusol. Muévete… joder.

Se puso un sobretodo sobre el pijama y, frunciendo el ceño, se dirigió a la puerta para tomar las llaves del coche.

—Leviiii… con almendras, por favor… De leche, no me traigas el amargo, y ¡oh!, una lata de duraznos en almíbar, y como seguro luego me da por algo salado, unas papitas, pero no de las Loys, quiero de esas que son artesanales, las Merys. La bolsa extra grande, pack familiar.

Levi me dirigió una mirada mortífera desde la puerta y le sonreí amorosamente.

—Si serás pendejo, a Dios gracias que no te puedes embarazar; no quisiera imaginarme si estuvieras con antojos; "Leviiii" –dijo imitando mi voz—, consígueme aceite de ballena austral blanca para las estrías"… Joder…

—Gruñón…

—Te traeré todas tus porquerías, pero mañana… mañana te quiero culo arriba refregando como poseso la bañera, ya lo sabes".

—No te asustes, esto es para ayudarte. Respira lento y disfruta, si te duele o algo, solo dime.

Asintió despacio, mientras sentía su corazón acelerado, su piel estaba algo húmeda por el sudor, debido a la vergüenza y el esfuerzo. Con cortos besos sobre su hombro, casi como leves caricias, lo distraje un poco, mientras con una mano amasaba sus testículos y con la otra refregaba su falo hermoso. Levi contenía los sonidos e inconscientemente se apoyaba contra mi pecho. Desde esa posición podía sentir lo caliente que estaba su cuerpo, una de sus manos se apoyó en uno de mis muslos y lo apretó con ganas. No mentiré, pero ese pequeño toque me empezó a excitar, porque aún en ese estado, no dejaba de ser cuidadoso y no me hacía doler. Pasara lo que pasara, Levi siempre pensaba en el bienestar ajeno. Creo que es algo que no cambiará bajo ninguna circunstancia.

—E—Eren… ngh… se… se siente… ra-raro… —gimió muy suave y mi cadera se pegó aún más a él, ya que se revolvía de tanto en tanto, y en cada movimiento se refregaba contra mi pubis sin quererlo, mandándome placenteras descargas desde la entrepierna a lo profundo de mi estómago. Empecé a mordisquear su espalda muy suave, mientras mis manos cobraban más y más vigor, cada cierto tiempo lamía mis palmas para que deslizarlas fuera más fácil—. ¡Eren! ¡Esp! ¡Ay!

Me agarró de las muñecas y giró su cabeza para mirarme, completamente rojo, con todas sus vendas y marcas.

— ¿Qué sucede?

—No sé… es raro… —dijo hipando de nuevo, y me di cuenta que estaba asustado. Realmente quería abrazarlo y cubrirlo de besos, se veía tan tierno, su pecho subiendo y bajando. Quería morderle las mejillas sonrosadas—. Me… arde… un poco…

—Lo sé… pero debes aguantar un poco más, debes relajarte, Levi, estás muy tenso, respira profundo. Una vez que llegues al… final del camino –no sabía cómo explicárselo de otra manera—, verás lo placentero que es, te sentirás muuuy bien…

— ¿Fi-final del c-camino?

—Sí –susurré sobre su oído, aprisionándolo entre mis brazos de nuevo. La esencia de su cuerpo me golpeó en la nariz; masculino, salvaje, como era ese precioso hombre, aunque ahora estuviera cubierto por esa fachada de ciervo en apuros—. Quiero que te sientas bien, déjate llevar…

Bastaron muy pocos minutos para tenerlo gimiendo otra vez, retorciéndose y casi llorando.

— ¡Eren, Eren, ay! Espera… algo me pasa… ¡EREN! ¡AH!

Su semen, caliente, espeso, abundante, se deslizó entre mis dedos, miré atentamente como de la abertura de su glande la blanquecina esencia continuaba escurriendo, Levi temblaba entre mis manos y lloraba muy quedo. Yo no podía hablar de lo empalmado que me encontraba, ¡joder! ¡Pero qué ganas de follar que tenía ahora!

— ¿Estás bien? –le pregunté suave, y Levi tardó varios minutos en responder, pero gracias a Dios lo hizo porque ya me empezaba a remorder la conciencia.

—Eren… —soltó en un suspiro y giró el rostro, los ojos grises brillándoles—. Esto fue… —se le cortaba el aliento de a momentos por lo intenso que había sido para él—, la cosa más agradable de todo, todo el mundo… Aaaah… pensé que… me desmayaría… pero, aaah… se siente taaaan bieennn…

— ¿En verdad se sintió tan bien? –dije con mi boca pegada a su oído.

—Pu… puedes… ¿puedes hacerlo o-otra vez? ¿Eh?

—Deja que me limpie primero –le dije sonriéndole; mientras me puse de pie. Levi se miró la entrepierna con curiosidad, se picó el pene con el dedo índice. Realmente no lo podía creer, que fuera la misma persona que hace un mes salió iracundo de esa casa, dispuesto a romperle la madre a cualquiera que se le cruzara. Fui al baño en suite, y me limpié adecuadamente. Luego regresé.

Levi estaba acostado boca arriba, y se estaba tocando con bastante familiaridad, aunque sus movimientos seguían torpes, y sus dedos no podían flexionarse adecuadamente.

— ¿Me ayudas? –me preguntó al ver cómo lo miraba.

—Tal vez ahora sería mejor que lo hicieras solo –dije, tironeando de mi entrepierna, no podía ocultarlo, estaba semi erecto—. Lo estás haciendo bien –lo animé.

—Pero… la mano de Eren… se… nhg… es mejor… —levantó un poco el torso para mirarse y todos sus abdominales se tensaron. Joder, ver a Levi tratando de hacerse una paja, realmente me estaba levantando la temperatura.

Mis ojos no podían apartarse de él. Que me lleve el diablo, pero de verdad quería… Apreté los ojos, no debería haberlo pensado siquiera. ¿Pero a quién quería engañar?

—No lo hago muy bien… —suspiró y me miró como esperando que hiciera algo… y decidí que lo iba a hacer.

—Dame unos minutos, yo… iré un segundo al baño y ya regreso.

— ¿Otra vez?

—Bueno es que… debo… prepararme, cuando vuelva te ayudaré… tú… bueno, sigue haciendo eso.

Me higienicé profundamente, no podía creer que estuviera por hacer eso, me miré al espejo con culpa, pero luego escuché sus gemidos apagados y sentí que me encendía por completo. Me apuré un poco y poniéndome en cuclillas busqué aflojarme lo más rápido que pude. No quería ponerme a pensar en las consecuencias, porque la verdad es que estaba yendo demasiado lejos, ¡pero, vamos! ¿Cuántas veces en la vida iba a poder tener a Levi como un inocente primerizo? Es algo a lo que no me podía resistir.

Cuando salí, Levi está completamente erecto, parte de su nariz y mejillas estaban cubiertas de muy pequeñas gotas de sudor, la piel algo brillosa. Era como un pájaro herido, pero hermoso. Me acerqué despacio, y me miró con el deseo desbordándose por los poros de su piel.

— ¿Eren?

Me arrimé furtivamente, como una pantera acechando a su presa. Empujé su torso para que se recostara completamente.

—Escucha… si te sentiste bien antes… haré que te sientas mil veces mejor –bueno, culpen a la excitación, pero en estos momentos me sentía completamente sensual. Él obedeció, me voló la cabeza, porque el Levi de antes jamás hubiera sido sumiso, ni siquiera podía fingirlo.

Abrí la mesa de luz, a Dios gracias todavía estaban los preservativos y el lubricante. Saqué uno, junto el pomo. El clic de la tapa resonó, y Levi miraba todo con la boca un poco abierta.

— ¡Ngh! Está frío –se quejó apenas, y yo sonreí.

—Esto es un preservativo, cuando se hacen estas cosas, siempre, siempre debes usarlos, es por higiene. Puede incomodar un poco, pero sólo será al principio. Por favor, quédate tranquilo.

Desenrollé el plástico hasta su base, le quedaba ajustado y apretado. Levi tiene un miembro destacable. Lo masajeé un poco, y cerró sus ojos disfrutando. Me saqué el pantalón y la ropa interior, y mi propia erección hizo su aparición, Levi esta vez abrió grande sus ojos y boca. Juro que estuve a punto de besarlo. Pero debía tomarme las cosas con calma.

—Bien, aquí vamos, sólo quédate quieto, y… luego tu propio cuerpo te dirá qué hacer…

Abrí mis piernas y me posicioné adecuadamente. Por la forma en que observaba todo, me daba cuenta que estaba completamente confundido, pero con seguridad no estaba temblando como antes. Lo tomé con mi mano y apunté a mi entrada, tratando de tener el máximo autocontrol posible. Descendí muy, muy despacio y, vi cómo la expresión de Levi iba cambiando. Oh, oh, se estaba espantando de nuevo, pero ahora no decía nada. Sus dedos apretaron las sábanas, y cerró sus manos hasta que sus nudillos se blanquearon.

—Du—duele… —dijo corriendo la cabeza a un costado. Yo me detuve y traté de calmarme, esto me estaba costando más de lo que esperaba.

—So—solo… respira… ya… se sentirá… mejor… —resoplé, frunciendo el ceño pero sintiendo como poco a poco mi cuerpo cedía y comenzaba a albergarlo ajustadamente.

—E—Eren… ¿t—te duele? –me observó preocupado, mientras gemía quedamente.

—Es… al principio, pero… uuufff… ya se sentirá bien… ya… verás…

Cerré los ojos, me concentré, moví un poco las caderas atrás y adelante, simulando sus embestidas para lograr acoplarme mejor. Me dejé llevar… y me encantaba. Luego de una faena de largos minutos, más lubricante y los movimientos adecuados, ya estábamos a más de la mitad, y los ojos de Levi estaban pegados a nuestra unión, atentos a todo lo que iba sucediendo.

—Ya… entró todo… ugh…

— ¡Eren! ¿Te está doliendo, verdad? –Sentí que Levi comenzaba a aflojarse porque se estaba preocupando demasiado. Me moví en círculos y sentí que se tensa nuevamente dentro de mí—. Aaah…

— ¿Lo ves? –le hablé con dificultad—. Te lo… dije… que se pondría bueno… ¿Ya estás bien?

Levi no me respondió, estaba agitado, sus ojos refulgiendo chispas de pasión y lascivia. Una vez con todo dominado, empecé a moverme con mayor soltura. Levi gimió, y se arqueó maravillosamente debajo de mí. Comencé a gemir también, mientras acariciaba mi pecho y pellizcaba mis pezones.

Finalmente se entregó a mí, y cayó dócil, entre los dibujos de amapolas y agua impresos en las sábanas. Empecé a moverme más rápido, jadeando abiertamente, y Levi se sentó de improviso.

— ¡E—Eren! ¡Ah! ¿Qué pasa? ¿Te duele?

—N—no… ya no… ¡joder! Se siente demasiado bien, aaah, Levi, justo ahí…

— ¿Ahí dónde? –me devolvió también agitado.

—Adentro… ah, me llenas tan bien… es tan rico… más… más…

Estaba tan compenetrado en mi placer que no me di cuenta en qué momento comencé a cabalgarlo con fuerza. Su mano sobre mi cadera me tomó por sorpresa. Abrí los ojos y lo vi transfigurado, sus dedos tan débiles antes, se incrustaban posesivamente en mi cintura marcándome cierto ritmo que traté de llevar; más profundo y más lento. Me ayudé con mis piernas e hice que saliera casi por completo, para luego dejar caer mi cuerpo y que me penetrara hasta el tope, eché mi torso hacia atrás, sosteniéndome con mis brazos y logré que me rozara placenteramente en ese punto que me lleva al delirio. Me refregué descaradamente, y mi vientre bajo comenzó a tensarse rápidamente.

— ¡Eren, Eren! ¡Me va a… a… me explota el pecho! ¡Eren! ¡Por favor! ¡Me muero! ¡Eren!

— ¡Un poco más, solo un… poco! –no podía controlarme, aunque escuchaba como las lágrimas estallaban en su rostro. Levi movía las caderas contra mi cuerpo, sin dudas su talento es innato, porque de ese modo me hacía sentir que iba tocar las estrellas en cualquier momento—. ¡Levi!

— ¡No, Eren, me muero! ¡Me! ¡Ngh! ¡EREN! –su voz salió con fuerza, casi en un grito, mientras su cuerpo se extendía y tiraba su cabeza hacia atrás—. ¡Eren!

Todo mi cuerpo tiritaba, mientras eyaculaba con verdadera fuerza sobre su estómago blanco y definido. Sentí como mi anatomía se sacudía por los fuertes espasmos de placer. Fue algo corto, pero increíblemente intenso, y sentí que me drenó todas las energías rápidamente. Mi anillo de carne pulsaba y su miembro aún se sacudía en mi interior. Abrí los ojos resoplando, todavía agitado. Levi tenía los ojos entrecerrados y la cara llena de lágrimas, pero ahora parecía mucho más tranquilo.

—No te moriste –le largué con una sonrisa burlona, y sequé sus lágrimas con mi mano.

—No… pero casi… —respondió ya más calmado—. Eso fue… increíble… realmente increíble…

Dejé caer parte de mi peso sobre su pecho, pero sosteniéndome de los brazos, no quería aplastarlo, y mucho menos resentir sus heridas. De hecho la venda de su muñeca se empapó con un poco de sangre. Automáticamente me acarició la espalda con suavidad, arrancándome gruñidos ahogados, amo que me acaricien luego de tener un orgasmo explosivo como ése.

Con cuidado me levanté y lo escuché quejarse quedo. Le saqué el preservativo y lo enrollé antes de tirarlo a un costado. Estaba demasiado cansado, mañana me desharía de él. Me acosté a su lado.

Levi miró mi semen que empezaba a secarse sobre su vientre. Estiró su mano y lo tocó un poco, para luego llevárselo a la boca, sin darme tiempo a detenerlo. Hizo un mohín con asco y yo me reí bastante.

—No hagas eso –le dije-, es sucio.

—¿Qué es?

—Semen… Cuando llegas al final del camino, ¿recuerdas?, bueno, eso sale de tu cuerpo.

—No es muy sabroso.

—No, no lo es –apoyé mi cara en la almohada y pronto me invadió el sueño.

Levi se giró con dificultad, y me miró embelesado.

— ¿Qué fue todo eso? –me preguntó en susurros, mientras delicadamente corría las hebras de cabello que se me pegaron al rostro debido al esfuerzo reciente.

—Sexo –respondí somnoliento y los ojos se me empezaron a cerrar.

—Ojalá… no tuvieras que irte…

—X—

Al otro día nos levantamos tarde. Lo ayudé a bañarse y tomé una deliciosa ducha. Me sentía renovado. Revisé el celular, tenía llamadas y mensajes de Reiner que me apresuré en contestar. Erwin preparó el desayuno pero se lo veía visiblemente molesto. Estaba seguro que había escuchado todo lo sucedido esa madrugada, y no tenía ni una pizca de remordimiento por ello.

Levi hablaba bastante, y comía con ganas varias tostadas untadas con miel y manteca.

—Debo irme, pero volveré más tarde –le avisé. Asintió aunque no se lo veía muy conforme. Me acerqué y dejé un beso sobre su frente, Erwin no disimuló en absoluto lo mucho que le molestaron mis acciones. Me despedí, y me fui.

Mientras manejaba, sentí un poco de culpa, pero ni modo, lo hecho, hecho estaba.

Al regresar luego del almuerzo, me llamó la atención lo silenciosa que estaba la casa.

— ¿Levi?

Lo busqué, pero no estaba en su cuarto, tampoco en el living, ni en el patio. Me rasqué la cabeza. Estaba por salir, pero escuché unos sonidos raros viniendo del ala oeste de la casa. Allí hay un cuarto que antes usábamos para visitas. Me acerqué rápidamente, ¿Levi se habría perdido de nuevo?

La puerta estaba cerrada, y escuché claramente los sonidos ahogados; me entró la urgencia y abrí de inmediato. La escena que me encontré me dejó helado. Erwin, semi desnudo estaba encima de Levi, que también estaba con muy poca ropa, besando su cuello y tocándolo a su antojo.

— ¡¿Qué crees que haces, cabrón?! –Grité de inmediato, mientras envolvía su cuello con mi brazo y lo tiraba con fuerza contra el suelo—. ¡Maldito hijo de puta! ¡Aprovechado!

Erwin se puso de pie de inmediato y me enfrentó, mirándome con bronca contenida.

— ¿A quién mierda le llamas aprovechado? ¿Acaso no hiciste lo mismo anoche?

—No tengo porque mierda darte explicaciones a ti, idiota –estaba temblando de ira, quería hundirle la cara a golpes—. No dejaré que le pongas un dedo encima, porque te guste o no, Levi sigue siendo mi esposo.

—No por mucho –me devolvió con odio.

— ¡Eren! –Levi trató de sentarse con dificultad y me miró preocupado—. ¿Estás enojado?

—Se estaba aprovechando de ti –le dije ofuscado.

—Erguit… Erguit dijo… que Eren y Reiner también hacían esto y que… nosotros… que estaba bien y que… me haría sentir bien… pero te enojas… —Levi parpadeó confundido.

— ¡No te dejes engañar, Levi! Esas cosas sólo se hacen con la persona que en verdad amas, no con cualquiera –hablo bastante cabreado, la última frase enfrentando al rubio enorme.

—Tú… ¿me amas, Eren? –Hubo un silencio de algunos segundos mientras nuestras miradas se fundían. Hice dos intentos por hablar, pero finalmente nada salió de mis labios, Erwin frunció el ceño y se propuso intervenir.

—No te ama –le dijo cortando el contacto visual entre nosotros al interponerse. Levi lo miró con dolor—. Levi, tal vez no tengas tus recuerdos, pero sé que no eres estúpido. Eren te lo dijo claramente, que quiere irse, que quiere que lo liberes. Él quiere que firmes el divorcio.

"Divorcio significa disolver", le recordó su aturdida mente. Levi bajó la mirada.

Apreté los puños y los dientes, quería golpear a Erwin, quería… ¿qué quería? Estaba demasiado exaltado, pero sería mentir si dijera que no me dolía profundamente dejar a Levi en manos de Erwin y su bruja madre. Sería negar lo evidente si declaraba en este mismo momento… que quería que Levi firmara… porque tal vez… ya no quería eso.

—Levi –habló Erwin con calma, sentándose a su lado—. Quiere irse. Y lo sabes.

—Erwin, te agradecería que dejaras de meterte entre nosotros –me impongo con la vena de la frente a punto de reventar—. Quisiera conversar con Levi a solas.

—No –el rubio se puso de pie, enfrentándome otra vez, y yo ya no tenía ganas de ser tan diplomático—. Tú, no tienes derecho a venir y hacer un estropajo de él, a confundirlo con tus idioteces, ¡míralo, Eren! Así quedó luego de estar contigo.

— ¡Cállate, idiota de mierda! ¡No hables de lo que no sabes! ¡Tú eras el que más quería que nos separáramos! ¡No lo niegues! ¡No vengas a hacer el papel de "buen samaritano", cuando por dentro estás más que feliz!

Erwin se puso de pie, esta vez tronando los nudillos.

—Cierra la boca, Eren, que si me estuve conteniendo hasta ahora es por el enorme respeto y amor que le tengo a Levi, pero lo cierto es que desde que te conoció su vida ha sido desastre, tras desastre. ¿Tienes idea el tormento que fue para él asistir a terapia? ¿Sabes a quién llamaba a la madrugada, mientras dormías placenteramente y él se doblaba entero por lo calambres y la ansiedad? ¿Sabes cuantas veces me dijo: "Por favor, Erwin, déjame quedarme unas horas, no quiero que Eren me vea así"? Y todo para volver a su hogar y encontrarse contigo recriminándole que tenía un amorío conmigo. ¿Quieres saber la verdad? Te la voy a decir claramente: jamás nos acostamos como tú crees. Primero porque lo respeto, y no haría nada en contra de su voluntad. ¿Se lo ofrecí? Claro que sí, muchas veces, pero su respuesta siempre fue la misma: "Amo a Eren", y yo jamás lo presioné, nunca lo haría. ¿Pero sabes una cosa? ¡No lo mereces!

—Tú no sabes nada, no digas una sola palabra más o no respondo de mí.

— ¡Ya basta! –la voz de Levi se impuso y ambos lo miramos percatándonos al fin del daño que le estábamos haciendo—. No griten… no… basta…

—Levi… —lo llamó Erwin acercándose.

— ¡Basta! Me… duele… —agregó tomándose de la cabeza—. Quiero… estar solo… quiero que… se vayan… vuelvan… por la cena… ahora… no los quiero ver… por favor…

Erwin se vistió rápidamente.

— ¿Quieres que te deje en tu habitación? –le preguntó solícito.

—No… Se van… —pidió Levi visiblemente afectado.

—Volveré más tarde –avisé, pero no hice un solo paso hasta ver a Erwin salir primero…

Salimos por la puerta frontal, me alegró bastante haber llegado a tiempo para detener al hijo de puta, aprovechado, de Erwin. Cuando me estaba yendo, lo escuché hablar a mis espaldas.

—Bastardo… Sé lo que le hiciste anoche… ¿qué pretendes, eh?

Me giré cabreado, ya sin ganas de contenerme en absoluto.

—No te metas, lo que suceda entre Levi y yo, no es asunto tuyo –le largué venenosamente.

— ¡Sí lo es! Porque a diferencia tuya, yo me quedaré a su lado. Reiner es tu pareja ahora, ¿qué carajo buscas, Eren? No permitiré que me lo arrebates de nuevo. Haré lo que sea por alejarlo de ti.

—Inténtalo, mastodonte, haz todo lo que te venga en gana, pero antes o ahora, Levi siempre, siempre me elegirá.

—No cuando te vayas.

No lo pensé, me le fui encima como un toro enojado, le descargué un puñetazo con toda la furia y el rubio se desplomó en el piso. Pero se puso de pie de inmediato y se tiró encima de mí, rodamos en la hierba como dos perros rabiosos. Nunca sentí tantas ganas de golpear a alguien. Nos pateamos desde esa incómoda posición, Erwin me asestó una buena zurda, que me aturdió por completo, al fin se sentó encima de mi pecho, y una lluvia de puñetazos y golpes me cayó encima. Me defendí con todas mis fuerzas, mordí, escupí, le hice saltar sangre de la nariz y a su vez también tuve muchos golpes en retorno, la boca me sangraba y finalmente Erwin casi me estranguló con esas manos de oso polar que tiene. Cuando estaba a punto de desmayarme por la falta de oxígeno me soltó y se puso de pie. Me asestó un fuerte puntapié en la boca del estómago y me dejó retorciéndome de dolor.

— ¡Esta vez no renunciaré a él! ¡¿Lo has entendido?! Y me importa una mierda si tengo que romperte en ocho para lograr estar a su lado.

—Hi—hijo de p—puta… —escupí sangre, mientras a duras penas lograba sentarme.

—Levi no está solo, me tiene a mí –la sangre caía de su nariz aplastada, mientras sus ojos refulgían en furia—. Te irás, y entonces nada podrás hacer, bastardo.

Se fue y a mí me llevó mucho rato poder ponerme de pie, y otros más hasta llegar al auto. Frente al volante, respirando agitado y completamente cabreado lo entendí… yo no estaba preparado para dejar ir a Levi… y no dejaría que Erwin se saliera con la suya… les permití una vez que se metieran entre nosotros, al fin lo entendía, no se trataba de que Levi los había dejado, yo también lo había permitido… pero esta vez sería diferente…

—X—

Levi se sentó en el patio. Cerró los ojos y dejó que el sol de la mortecina tarde le acariciara la piel. Como si se tratara de hiel, el doloroso recuerdo de esa noche se descubrió ante su nublada mente. Como una enorme mariposa de alas negras, anidó en sus pensamientos llenándolos de mugre y dolor…

Mantenía los hombros tensos mientras manejaba. Los dedos como garras afirmados en el volante. La vista perdida y el cigarrillo pendiendo de la boca, como si fuera a caerse en cualquier momento.

En una curva cerrada, casi se lleva por delante a otro auto, y agitado y sudoroso, estacionó a un costado. Abrió la ventanilla y tiró la colilla encendida, mientras respiraba de a bocanadas como si recién hubiera subido a la superficie después de estar mucho tiempo bajo el agua. Cuando pudo calmarse un poco, esa imagen volvió a su mente. Eren parado estoicamente, mirándolo con frialdad, y sus palabras que lo convertían en un manojo de nervios desbocados: "Ya no te amo".

Sintió a sus ojos calentarse, porque empezaban a llenarse de lágrimas y se observó por el espejo retrovisor, ¡NO, NO, NO! No iba a llorar, de ninguna manera. Recordaba las palabras de su tío una tarde diciembre cuando volvió con las rodillas peladas por una caída y la cara llena de lágrimas secas. Su tío le dio vuelta la cara de un golpe. Con esos ojos fríos que tenía, como los de Eren, le habló con seriedad: "Cuando lloras aceptas la derrota, y los Ackerman preferimos morir que ser los perdedores".

Siempre estuvo consciente de que su tío era un gran hijo de puta. Cuando su madre no estaba en casa, solía descargarse con él, amenazándolo de que no abriera la boca o su madre sería la siguiente en recibir los golpes. A su vez, Kenny era el único que le enseñó sobre la vida, que le compraba ropa, le daba dinero para salidas, que le compartió su primer vino y su primera cerveza. Para Levi, definir un límite entre lo bueno y lo malo con Kenny era imposible. Era como un padre para él, un padre que a veces se descontrolaba y lo dejaba lleno de marcas, a veces sin razón. Y cuando tienes diez, y luego doce, y luego diecisiete, cuando crees que esa es la realidad más normal en una casa, empiezas a aceptar que los golpes, a veces son "…por tu bien y porque te quieren hacer fuerte".

Concientizarse de que la violencia no era una opción, le llevo casi todo el resto de su vida. Pero aunque luchó contra eso y trató de dominarse… había reincidido seis veces con Eren. Seis veces en los que por discusiones estúpidas terminó bebiendo hasta despertar todos sus demonios. Y fueron seis veces en los que le suplicó por su perdón, en la primera, fue la única vez que lloró. Porque de verdad estaba arrepentido, porque se sentía la basura más grande. Pero luego… empezó a creer que tal vez Eren… "merecía ser disciplinado".

Apoyó la frente sucia por el sudor contra el volante, mientras inspiraba fuerte para evitar largarse a llorar con todas sus fuerzas. Tenía que resistir, resistir. Las palabras de Kenny resonando en su cabeza: "Tú te lo buscaste chico, al final parece que te gusta que te golpee… pero no me guardes rencor, porque disciplinarte de este modo te hará un hombre de bien".

Se refregó las manos, mientras chasqueaba la lengua. Giró su cabeza al sentir como vibraba su celular por las llamadas y los mensajes, sobre el asiento del acompañante. Lo apagó. Inspiró fuerte y arrancó de nuevo para irse a la gasolinera más cercana. Llenó el tanque y se bajó al drugstore para comprar. Una botella de vodka, tres latas de energizantes y otras cosas. Levi mezcló el alcohol con dos pastillas de clonazepam, de dos miligramos cada una, que llevaba consigo, siendo esto el cóctel con el que pretendía anestesiarse esa noche.

Buscó un lugar apartado y procedió a tragar todo, casi sin respirar. Estaba sentado sobre el capó de su auto, mientras fumaba sin parar y continuaba bebiendo, ahora de una *petaca de café coñac. Estaba en un paraje despoblado, solo, ni siquiera tenía ganas de llamar a Erwin, ¿para qué? ¿Para que nuevamente lo ayudara con la pelea nueve mil nueve con Eren? Pobre su amigo, su único amigo incondicional, no merecía esa tortura. A su madre definitivamente no concurriría. Prefería morirse que escuchar su consabido, "Te lo dije, cariño". No, gracias.

Se sacó y se puso varias veces el anillo matrimonial, mientras las lágrimas empezaban a salir, porque aunque tomara cien botellas de vodka, nunca se detendría ese dolor. Eren quería el divorcio. Estúpidamente, ingenuamente, muy en el fondo de su ser, creía que aún había una posibilidad. Levi pensó que podrían superarlo, de alguna manera… pero nada podía arreglar si Eren ya no lo amaba.

Abrazó sus piernas, mientras dejaba escapar todo su dolor, su ira, su impotencia. Se bajó y sacó una Tablet de su guantera, normalmente la usaba para mostrar los productos de su empresa a posibles inversores, sin embargo también tenía una carpeta personal. Prendió otro cigarrillo y puso a reproducir el video. Eren siempre le decía que tenía una obsesión con eso de filmar. "Tengo una obsesión", pensó Levi, "pero es contigo". Tembló de frío, porque ya era noche cerrada y el alcohol no ayudaba. Se quedó estático al ver la sonrisa de Eren en cámara lenta. El cabello enmarañado sobre la almohada, y los ojos intoxicados de sueño todavía.

"—Te amo, Levi…"

El artefacto tembló en sus manos. Cerró ese video y abrió otro.

"—No sé por qué carajos le dicen "Luna de miel", siento como si hubiera corrido una maratón –dijo el joven tirándose en peso muerto sobre la cama, aún con el traje color marfil de su casamiento puesto.

—Ey, no te duermas vestido, ¿o quieres que te desvista, mmm?

—Levi, estoy hecho polvo, en serio, ¿podemos follar mañana cuando despertemos?, por— ¡¿Qué haces?! –dijo mirándolo espantado, los pómulos coloreándose con rapidez—. ¡No filmes esto!

—Tarde… -replicó con la voz temblorosa por una risa que se le filtraba.

—Dijiste que no filmarías nuestra intimidad –comentó haciendo un mohín caprichoso.

—No estamos haciendo nada, no te alteres. Sólo creo que ese traje te sienta de maravilla, especialmente si estás tirado en la cama para mí.

Eren hizo una sonrisa de lado y se giró abrazando una almohada, para mirar por encima de su hombro, de forma provocativa, levantando un poco las caderas.

—Suelta esa mierda de cámara, ven y fóllame, esposo mío.

—Mírala, eres bien traviesa –habló con voz ronca, y Eren se rió juguetonamente".

Apagó la Tablet y lloró entre risas. A nadie se entregó de esa manera, nadie conocía mejor sus infiernos y sus paraísos. Nunca había sentido que valía la pena seguir luchando. No se imaginaba un mundo sin Eren a su lado.

Un mundo sin Eren… no valía la pena… "Ya no te amo". Se secó los últimos vestigios de las huellas que las lágrimas habían dejado en su rostro, se obligó a dejar de sentir lástima por sí mismo. Se sentó frente al volante, buscó en su reproductor esa canción que Eren cantaba hasta el hartazgo.

"—Every night in my dreams, I see you, I feel you. That is how I know you go ooonnn… —Levi lo miró de reojo mientras apretaba el volante más de la cuenta y sentía que le palpitaba la vena del cuello—. Far across the distance and spaces between us. You have come to show you go oooonnn…

—Eren… —dijo el hombre con ronca voz y cara de matón—. No… No, Eren, no lo hagas…

Near, far, wherever you are. I believe that the heart does go ooonnn… Once more you ooooopen the door, and you're here in my heart, and my heart will go oooon and oooooon…

Levi estacionó el auto y lo miró fijo, pero Eren seguía cantando a todo pulmón.

— ¿Es necesario? –preguntó Levi cuando Eren terminó con sus aullidos.

—Lo siento, es parte del "paquete"—contestó divertido mientras ponía la canción en modo repetición.

— ¿Qué "paquete"?

—El… "paquete Yaeger", claro está. Todos los Yaeger venimos con una canción apestosa, toda… melancólica y sobre valorada que nos gusta a morir, y que podemos cantar hasta que la gente a nuestro alrededor enloquezca. ¿Cantas conmigo? –dijo metiéndose una paleta de cereza a la boca y mirando a su prometido con una enorme sonrisa.

Levi suspiró y encendió el motor.

—En la próxima estación de servicio compraré tapones de natación…

—Sabía que entenderías… -aceptó el joven riendo suavemente.

—O un revólver mata-tradiciones-familiares…

Eren se acercó sensual, y le susurró en el oído mientras le mordía el lóbulo de la oreja tentadoramente:

—Vamos, gruñoncito, hoy dejaré que me hagas lo que quieras, pero canta conmigo…

—Eres un maestro del soborno, prepara ese culo Yaeger, estoy a punto de inaugurar una nueva tradición para nuestra familia de dos –Levi lo miró de esa manera depredadora que a Eren le encantaba, pero se hizo el distraído, mientras un leve rubor le pintaba las mejillas…"

"My Heart Will Go On", de Céline Dion. Ése era el tema. Y ése fue el que escogió Levi, mientras comenzaba a acelerar por la obscura ruta. Lo sabía muy bien, estaba todo arruinado, aunque Eren dejara al idiota de Reiner, aunque él lo perdonara, aunque le demostrara que podía contra esa adicción… Aunque nunca más le pusiera un dedo encima… "Ya no te amo"…

Aunque borrara los cientos de videos que tenía descargados, las miles de imágenes, jamás desaparecerían de él. Todas las sensaciones. Esos recuerdos lo atacarían una y otra vez durante el resto de su vida, como un recordatorio de que pudo tenerlo todo, pero que ahora ya no eran nada.

Demasiado para soportar, Levi ya no podía meter una sola brizna más de dolor dentro suyo. Era como una masa sangrante, una amalgama deformada por el abandono, la indiferencia y la soledad… Y lo sabía, hasta que no dejara de respirar… no soltaría a Eren, no lo dejaría ir, jamás podría admitir que lo había perdido para siempre… jamás…

Decir que había planificado que el ómnibus de larga distancia fuera su objetivo, sería mentir. Si iba a hacer eso, lo haría solo, sin llevarse a nadie más consigo, pero en el lamentable estado en el que se encontraba, sus reflejos no respondieron lo suficientemente rápidos, y lo siguiente fue un destello, seguido de cientos de crujidos.

Cuando los paramédicos llegaron, apenas fueron capaces de intubarlo para que no se asfixiara con su propia sangre, los bomberos tendrían un arduo trabajo contra reloj para sacarlo de un coche que más parecía una lata de sardinas por lo aplastado que un vehículo…

—X—

— ¿Levi? –Erwin prendió la luz de la habitación. Estaba semi metido en el placard, con un rostro sufriente—. ¿Estás bien? –dijo visiblemente asustado y tocando las manos del otro, estaba frío como un muerto.

—Erwin… —era la primera vez que pronunciaba bien su nombre—. Te llamé porque… necesito tu ayuda… Eres el único que puede ayudarme…

—X—

Cuando Eren llegó a la casa, ya eran cerca de las nueve. Su semblante era de molestia, porque había visto el auto de Erwin estacionado en el garaje grande. Lo sacaría a patadas si era necesario, no permitiría ni una sola vez más que lo hiciera a menos, aunque eso significara terminar a las trompadas otra vez.

Pero grande sería su sorpresa al entrar y encontrarse con Levi sentado a la mesa del living en la cabecera. A un costado un notario con un maletín y a su lado, Erwin.

—Buenas noches –dijo con seriedad y se sentó al lado de Levi.

—Hola –le contestó éste, los demás guardaron silencio—. Eren… toma…

Levi le alcanzó los papeles. Eren los tomó completamente asombrado.

—Ya está hecho –le dijo el hombre más bajo con una expresión de desolación—. Ya hice… la firma… Eres libre, Eren…


Aclaraciones:

*Relusol: Polvo abrasivo color blanco para remover manchas.

*Petaca: Botella pequeña, por lo general de vidrio o metal.

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By Luna de Acero… sin palabras…