Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Antes que nada disculpen, éste NO será el capítulo final, escribí 20 páginas y me quedaron muchos cabos sueltos, antes de explotar y volverme loca, creo que lo mejor va a ser separarlo del final-final. Please, téngame paciencia. Calculo que entre jueves y viernes de la semana que viene va a estar el capítulo final. Lo siento, mi trabajo me tiene a mal traer. Por lo pronto díganme que les ha parecido este capítulo, si? Muchísimas gracias por tantos hermosos reviews y comentarios, me hacen extremadamente feliz!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime.
Advertencias: De nuevo volvemos al angs, y a personajes que siguen metiéndose en la relación de Eren y Levi, lo siento, hacía falta. Pero cumpliré mi palabra, saben a lo que me refiero, así que no abandonen su fe en mí.
RECOMENDACIONES IMPORTANTES! Si quieren disfrutar de un fic que realmente vale la pena, por favor les pido que lean "Lo que llevamos dentro" de Akamys, está en Wattpad y realmente es un fic muy bien redactado y con una historia atrapante y hermosa, por favor apoyemos a los escritores del fandom!
Capítulo dedicado a todas las hermosas personitas que me han dejado su review! Disculpen, es tarde y no tengo tiempo de contestarles por aquí, pero lo haré por MP, en estos días recibirán mis respuestas. GRACIAS! Por tomarse el tiempo de escribirme, por contarme cómo lo han vivido. Ustedes son lo más importante para mí:
*Takari x siempre
*lerialoknsonn
*YAOI´BLYFF (te adoro!)
*Xzero Kill (gracias, gracias por tanto!)
*Daughter of Calypso
*luisamargotp
*RivaiFem TA (Mi waifu hermosa!)
*Frozen muse
*Beicon-MagicBL
*AegisVi (Dios! Te voy a responder prontito, amé tu review!)
*Evan5lee (muchas gracias!)
*Marianuki
*Noa (Gracias por todo lo hermoso que me has puesto preciosa, tus palabras alegraron mi corazón)
*Yadira951
*Yaritza9
*Kami no musume XD
*Only Darkness Love (gracias por volver, y dejarme tan preciosas palabritas!)
*Kathy (siempre me emocionan mucho tus palabras! Lo vives tan apasionadamente, gracias!)
*Jupiter501
*Angella di Tempesta
*Guest (Wow! Muchas gracias por las emocionantes palabras, has tocado mi corazón, ojalá te lleguen estos abrazos y besitos estelares, gracias por tanto cariño!)
Ahora si, al fic
.
.
"Tengo que amarte amor
Tengo que amarte
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
Y aunque la noche pase
y yo te tenga... y no".
Mario Benedetti
.
.
Su mirada se perdió unos instantes.
—¿Levi? —llamó su madre mirándolo preocupada. El hombre no respondió nada por algunos momentos y luego suspiró largo.
—Me… duele la cabeza… iré a recostarme.
—Debes terminar la tarea, vamos, inténtalo —dijo alcanzándole las vocales talladas en madera.
Levi suspiró y giró las letras varias veces. Luego tomó la "u". La miró largo, largo rato y suspiró frustrado.
—Como una curva…
—Eso es… es la de una fruta, morada, muy dulce, redonda…
—Arándanos…
—No… ¿cómo recordaste los arándanos? Como sea, no son esos.
—Duraznos.
—Los duraznos no son morados.
—¿No? Pues deberían… Es como una curva… curva… divorcio significa disolver… Eren se escribe con "e" —dijo agarrando la letra en cuestión.
—Bueno, algo es algo —aceptó Kuchel, sentándose y tomando la letra—. Erwin también.
—Es mi amigo, un… muy buen amigo… Pero no está, tiene que trabajar.
—Sí que lo es. Bueno, no te detengas, sigue con las otras.
—Círculo.
—Sí, es como un círculo, pero tiene un nombre, es la… —dijo dándole espacio para pensar.
—"O" de oso.
—¡Muy bien!
—O de oso… eso… o de… oso… El oso empieza con o.
—Bueno, vamos con otra.
—No me la saques, esta me gusta —dijo reteniendo la letra—. No sé cómo son los osos.
—No importa sigue, vamos. ¿Esta cuál es?
—O de hormiga.
—No, hormiga empieza con hache.
—¿De qué hablas? Se dice hormiga, madre, o de hormiga —habló con molestia.
—Bien, bien, luego aprenderás, está bien.
—"I" de… de… es larga y finita, como un escarbadientes… No me gustan los escarbadientes, no deberían existir, no los compres.
Kuchel lo miró pacientemente, ahora le había agarrado manía a varias cosas, entre esas un odio irracional a los guantes, a los escarbadientes y los cubitos de hielo.
—Esta nunca la vi —dijo agarrando la "A".
—Sí, si la viste, date tiempo, ya sabes lo que dijo la doctora, respira, espera, vuelve a empezar, hay tiempo de sobra.
—Me duele la cabeza. ¡Ya sé! Esta es la cuuurva —dijo tomando la u—. Curva de…
—No, no se llama curva, tiene forma de curva.
—¿Cómo sabes?
—Conozco las letras, hijo. Anda, esfuérzate.
—Curva… es una curva, tch —la tiró al otro lado de la mesa con frustración—. Eren y yo tuvimos sexo —le largó de una, y Kuchel levantó las cejas.
—Oh… qué… qué bueno.
—Fue genial… Erwin quiso sexo también… Eren se enojó un montón… —su madre lo miró alarmada—. Quiero postre.
—No, no es hora.
—Si las recuerdo, me das postre… Quiero tener sexo… de nuevo, uuuff… ¿Cuándo viene Eren?
—Ya lo hablamos, Levi, Eren no va a venir.
—¿Por qué? —La mujer lo miró significativamente, Levi frunció el ceño, en verdad le dolía la cabeza—. Ah sí, divorcio significa disolver… bueno. ¿Me darás postre? Quiero chocol… chocole… tch…
—Chocolate, y no, no es hora de postre.
—Joder, horas hijas de puta.
—No blasfemes.
—¿Cuándo es hora del postre?
—Después que cenemos, a las ocho.
—Falta mucho. Quiero ahora.
—Te diré qué, si me dices el nombre de estas dos letras te daré un poco.
—A Eren no le gusta con maní, con almendras… siempre… eso —se refregó un ojo y bostezó—. Chocolate… chocolate…
—Las letras, Levi.
—"A" de abeja… A de… Ya es hora del postre, mira.
—No, y te falta una letra, vamos, la que parece una curva.
—Uuuff… Curva… Madre, no recuerdo… tch… ¡Ya sé! O de oso.
—No, ese es el círculo.
—Bueno… déjame pensar, no me presiones… "A" de amor…
—La curva, Levi.
—Ya lo sé, ya lo sé… tch… arándanos…
—No, la fruta que te digo viene en racimos. Con ella se hace el vino.
—Uvas… aaaah… es curva como una uva —Kuchel suspiró, sabía que iba a ser complicado, pero en verdad le estaba poniendo los nervios de punta. Lo vio con la mirada fija en la letra.
—Te daré el chocolate.
—Ah, lo sabía… es hora del postre, al fin… con almendras, maní no.
—Ni almendras, ni maní —dijo la mujer extendiéndole dos barritas, Levi sonrió—. Te amo, hijo.
—Bueno… es la U, ya sabía… Todas esas son las vocales… ¿ves? ¿Hay más?
—No. Debes esperar después de la cena.
—Tch.
Se apostó contra la ventana, cruzado de brazos y en silencio, con esa mirada de cachorro esperando a su dueño. Kuchel suspiró.
—¿Necesitas algo más? Porque iré a cocinar.
—No. Todo… perfecto…
—Bien, solo llámame, ¿de acuerdo? —asintió en respuesta.
Levi se perdió en sus pensamientos, como últimamente hacía. Buscando y buscando, tratando de encontrar a esa persona que todos esperaban, porque aunque él estuviera de cuerpo presente y hablando, se daba cuenta de las sonrisas "de verdad" y el brillo en los ojos de las personas, cuando algún fragmento de su antigua vida parecía reflotar de alguna manera.
"Te pondrás bien, ya verás. Poco a poco volverás a ser el mismo". Odiaba esas frases, las odiaba mucho, porque lo poco que había podido rescatar (doce recuerdos en total), no le daban ningunas ganas de "volver a ser el de antes". ¿Acaso nadie se daba cuenta? Eren parecía el único que lo entendía. Él no quería que su "otro yo" regresara, aunque Erwin, madre y el resto del mundo lo esperara.
Podía ver la decepción en los ojos azules de su madre, cuando se trababa al hablar, cuando sus elecciones y gustos parecían tan diferentes de lo que el otro Levi hubiera hecho. Se sentía muy presionado, no podía cubrir las expectativas.
Entrecerró los ojos, y recordó el perfume de la piel de Eren, a limpio, no podía definirlo de otra manera, a nuevo, a agua fresca… a… limpio, y limpio era bueno.
—Tch.
Estaba molesto de no haberse traído aunque más no fuera uno de los Cd´s, al menos así podría verlo. ¿Quién era Reiner? Erwin había dicho que ahora él era la pareja de Eren. Aunque él no entendía qué significaba pareja, decidió no preguntar. De repente se le ocurrió una idea, tal vez si llamaba a Reiner y le pedía que le devolviera a Eren… y si no que lo dejara saludarlo. Necesitaba decirle adiós. ¿Pero cómo hacía para conseguir ese número? Agarró su celular y marcó a Erwin, ahora lo manejaba muchísimo mejor.
—¿Levi? Hola, ¿cómo estás? –lo saludó afablemente.
—Erwin, dime el… de Reiner, necesito… hablar…
—¿Eh? ¿Quieres hablar con Reiner?
—¡Eso!
—Lo siento, amigo, no tengo su número. Pero bueno, supongo… no lo sé con certeza, pero tal vez esté en la casa con Eren. Puedo pasarte el número de tu… quiero decir de la casa de Eren.
—Genial… eso es… mejor. Dámelo.
—Te lo pasaré por mensaje, ¿o quieres intentar escribirlo?
—Dímelo, no lo olvidaré.
—Bueno, es 0324-655884
—Despacio, otra vez.
—0-3-2-4-6-5-5-8-8-4
—Lo tengo, gracias. Oye, apúrate… madre está… cocinando.
—Ja, ja, no podré ir por ahora, Levi. Estoy lejos y tengo que trabajar. Pero te prometo que apenas pueda me tomaré unos días e iré a verte.
—Bueno… Trae chocolate, y... debes hacer puré… tu puré es mejor —susurró bajito cubriéndose la boca para que su madre no escuchara—. Adiós.
Cortó la llamada y buscó para marcar. Asombrosamente le costaba muchísimo recordar las letras y otras cosas, pero los números no, podía memorizar la cantidad que fuera sin equivocarse. Por algún motivo se felicitó mentalmente, le parecía que esa "nueva cualidad", de este nuevo Levi, estaba buena. Marcó el número y esperó, pero nunca lo atendieron, marcó y marcó hasta que el celular se quedó sin batería. Suspiró y volvió su mirada a la calle.
Todos lo observaban, esperando algo de él, esa reacción que ya conocían, esa expresión que los llenara de tranquilidad. Pero no la tenía, no la hallaba, no la encontraba, aunque buscara y rebuscara.
Nanaba le había dicho que no lo tomara como un calvario, que a veces la vida daba este tipo de oportunidades, disfrazadas de eventos funestos. ¿Entonces los psicólogos eran personas que ayudaban a vivir? Extrañaba sus charlas con la rubia, aunque no la había visto más que cuatro veces a lo sumo.
No estaba tan mal vivir en Paradis. Parecía que en esa isla no lo conocían, y era mejor que estar encontrándose gente a cada rato que lo miraba con lástima, como si estuviera a punto de morir. Porque todos, TODOS, buscaban a alguien que ya no estaba.
Su madre piensa que es parte de su "recuperación". Erwin le dijo que "recuperar" significa volver a traer esas habilidades o partes de su anterior yo, otra vez. Levi no quiere recuperar nada de esa espantosa persona, nada excepto a Eren, pero ya sabe que eso es imposible. Y si no puede recuperar a Eren, ¿para qué quiere lo demás?
Se pone de pie con dificultad, toma la muleta, y se va al baño. Poco a poco está aceptando ese rostro, esas cicatrices, esos ojos llenos de sufrimiento, de un sufrimiento que siente que no le pertenece, del que no quiere hacerse cargo, ¿por qué debería?
Esa noche cenaron en silencio, a Levi no le gustaban las verduras, pero las comió para que su madre no renegara. Luego levantaron todo, y se empezaron a preparar para dormir.
—Levi basta, llevas lavándote los dientes quince minutos —lo regañó la mujer quitándole el cepillo de dientes, Levi infló sus cachetes.
—Están sucios, sucios…
—No pueden estar más limpios, todas las veces es igual, deja eso. Vamos, hay que acostarse.
El hombre obedeció. Cuando su madre se fue, prendió el velador y se arremolinó en las sábanas que olían a lavanda, no le gustaba ese perfume, le revolvía la panza. No le gustaba la noche, era una habitación demasiado grande, la casa hacía ruidos extraños, el mar afuera también, y todo le molestaba. Siempre demoraba mucho en conciliar el sueño. Pero finalmente lo hizo.
Al otro día, temprano, Kuchel escuchó gritos y ruidos fuertes que provenían de la habitación de su hijo.
—¿Levi? ¿Qué sucede? —tuvo que agacharse porque un libro voló de una estantería—. ¡¿Pero qué…?! ¡Levi!
—¡No está, no está! —dijo revolviendo todo y golpeándose la cabeza con la mano.
—¿Qué, qué es lo que no está?
—¡Eren! ¡Se fue! —gritó molesto con las lágrimas a punto de salir.
—Por Dios, Levi, Eren no está aquí, te divorciaste de él-
—¡Ya lo sé! ¡Divorcio significa disolver, lo sé! ¡Joder! —se revolvió la cabeza, tirando de los pocos cabellos que le habían crecido recientemente—. Pe-Pero… aquí, aquí… ¿ves? —se golpeó las sienes con los dedos de sus manos—. ¡Me lo robaron, madre! —gruñó y cayó al suelo, respirando agitado—. ¡Quiero verlo, verlo! ¡Ahora! ¡Quiero que…! ¡Devuelvan! ¡Aaaah!
Comenzó a llorar desaforadamente, como si alguien se hubiera muerto en verdad. Kuchel trató de abrazarlo, pero no se dejó, estampaba sus manos contra el suelo, realmente desesperado. Suspiró y se fue a su habitación, revolvió entre sus ropas y sacó un álbum que llevó a la habitación.
—¡Levi, cálmate! Respira, vamos, tengo fotos de Eren.
—¿E-en serio?
—Ven, vamos al living.
Un vaso de agua después y algunas respiraciones, le alcanzó el álbum. Levi lloraba en silencio, empezó a repasar las imágenes. Como siempre, de lugares y gente que no recordaba, en varias estaba Eren. Sacó algunas y le preguntó a su madre si podía conservarlas. Luego poco a poco recordó los últimos acontecimientos. A veces le sucedía que le sobrevenía una especie de "asfixia mental", que borraba por completo los sucesos recientes y lo dejaba completamente aterrado.
—¿Ya te sientes mejor?
—Sí… quiero ir a tomar aire… al… patio…
—Abrígate.
—Sí… también… quiero… fumar… —miró a su madre quien sacó un paquete de cigarrillos de su cartera junto a un encendedor, y se los acercó.
Levi apenas probó de intentar encender un cigarro, comenzó a toser y lo tiró lejos.
—Tch —apretó el paquete entre sus manos, y sacó una de las fotos, justo donde Eren estaba sonriendo ampliamente. Algo se removió en su pecho—. Eren… quiero verte… Tch…
Levi recibió a la nueva psicóloga por la mañana, luego ayudó a su madre a cocinar.
—No, Levi, el guiso no puede llevar azúcar, saldrá dulce, y eso no está bien.
—Me gusta lo dulce.
—Nunca te gustaron los dulces…
Ahí estaba de nuevo, el viejo Levi condenando su presente. El timbre de la casa sonó.
—Voy —Dijo Kuchel a punto de sacarse el delantal.
—Yo también puedo —habló Levi y se dirigió a la misma, Kuchel lo miró desde la cocina—. Buenas, ¿quién…? ¡Eren!
—¡Levi! —el joven lo abrazó con algo de fuerza y el más bajo se quejó apenas—. Lo siento, estoy feliz de verte.
—Madre —Kuchel se acercó con cara de pocos amigos—. ¿Viste? Eren vino. Pasa.
—Hola, Eren —saludó fríamente.
—Kuchel.
Levi no dejó de sonreír ni un solo momento, hasta que fueron al patio, una especie de jardín-terraza que tenía una bonita vista de la costa.
—Tenías razón… aquí es frío… pero… tiene mar… ¿Conocías el mar?
—Sí, fuimos varias veces de vacaciones a algunas islas. Me gusta el mar, aunque aquí el agua es helada —Eren se giró y Levi le acarició el rostro muy suave con las frías yemas de sus dedos.
—Lindo… Eren es tan lindo… y está aquí… Quería verte…
—Yo también, Levi —Eren tomó la mano del otro y besó su palma—. ¿Cómo has estado?
—Bien… ¡me sacaron el yeso! —dijo levantando la mano.
—Sí, me doy cuenta.
—Aunque quedó una marca —levantó su remera y le mostró la gruesa cicatriz—. Eren no tiene esto… su piel es suave… y dulce…
—¡¿Qué dices?! Mi piel no es dulce.
—¿No? Eren… vamos al pueblo… hay una… mmm… plaza y… y también hay… ¡una fuente! Tienes que ver… tira agua… todo el día… de noche también… Te compraré chocolates… sin maní…
El joven sonrió.
—Puedes… ¿Puedes caminar con eso?
—Sí, soy fuerte… ahora no… tiemblo tanto… ya verás… Además ese… doctor dijo… Levi debes caminar más… vamos…
El hombre parecía entusiasmado con la idea. Por lo que se abrigaron y salieron, Kuchel los miró alejarse por la ventana, meneó la cabeza, suspiró y frunció el ceño, molesta.
Pasaron una agradable velada caminando por todo el lugar. Deteniéndose en algunos lugares pintorescos. Almorzaron en uno de los tantos restaurantes cerca de la costa. Levi preguntaba bastante, aunque a veces hablaba entre cortado o se olvidaba palabras, pero en general, Eren se divirtió mucho.
Volvieron cansadísimos cuando el sol se ocultaba.
Eren cocinó algunas pizzas caseras para la cena y hasta la misma Kuchel lo alabó. Aunque tuvo que hacer fideos instantáneos para Levi que se tapaba la cara cuando veía el queso estirarse.
La mujer les dio su espacio, y de sobre mesa, tomando un rico café conversaron en los sillones del living. Eren estaba sentado junto a Levi.
—Bueno, en verano no es tan húmedo aquí. Y hay que reconocer que el paisaje es precioso.
—Sí, lo es.
—Dejaste los Cd´s en casa —Dijo tomando su bolso y abriendo el cierre para mostrarle algunos.
—Oh, los tienes aquí. Debes… mmm… quiero… algunos…
Eren se detuvo un momento, y se miraron con intensidad.
—Vuelve conmigo, Levi, vuelve a casa, por favor. Sé que… no tenemos el futuro asegurado pero, no creas que solamente puede irnos mal por lo que pudiste recordar, porque también tenemos la posibilidad de que nos vaya bien, estos vídeos son una prueba de ello. Y yo… te necesito conmigo.
Levi acarició las facciones de Eren con tranquilidad, como si quisiera memorizarlo con las yemas de sus dedos.
—Eres el hombre más hermoso… el más hermoso… y yo… -el más bajo se tocó el brazo donde se notaba aún una burda marca, gruesa, y que aún estaba cicatrizando.
—Las cicatrices son sexies —le soltó Eren con gran confianza y el otro lo miró con duda—. Ya no pongas más excusas, Levi. No me importan tus cicatrices, no me importa lo mucho que hayamos fallado antes, no me importa lo que digan los demás, sólo me importas tú. Si no quieres intentarlo, lo entenderé y respetaré tu decisión, pero no niegues que echamos fuego cuando estamos juntos… —Eren sonrió melancólicamente, mientras acariciaba uno de los pálidos brazos—. Solías decirme que nuestras pieles nacieron para estar juntas, que… era imposible tener tanta química con otra persona. Yo también olvidé muchas cosas, dejé de valorar lo que tenía a manos llenas, de alguna extraña manera pensé que… podría tenerlo otra vez, pero no es así. No quiero tenerlo con otro, quiero tenerlo contigo.
—Eren… hago todo mal… soy… diferente, ahora. Olvido casi todo y… tch… soy un inútil. Siento que… este mundo espera mucho de… mí, pero yo… no entiendo, muchas cosas. Tch, tch –se despeinó el flequillo agobiado—. Ayer… pensé que madre había muerto… pero solo se había ido a… comprar… ¿Ves? Soy un idiota… Quiero… tocarte y… me gusta tenerte cerca… pero no es… no estaba, tch, no juego, ¿entiendes? Esto es serio… Nunca más… no seré el mismo… y a veces, ¡wow! Eso es muy bueno… pero a la vez… es como estar ciego… los otros ven, donde yo… no puedo… tengo miedo, Eren…
—Lo sé, yo también —tomó sus manos y Levi se percató que temblaban mucho—. No es por el frío, je… estoy muerto de miedo, más que cuando te internaron. Realmente te quiero conmigo, pero, entiendo que debas pensarlo, así que… yo me quedaré en el hotel del pueblo hasta el viernes y-
—Quédate aquí –una voz los alertó, era Kuchel que se acercaba con semblante serio. Miró a Eren de arriba abajo y suspiró resignada—. No es necesario que te vayas a un hotel, habitaciones tengo de sobra. Y creo que ustedes necesitan seguir… conversando. Acepta, Eren.
El joven dudó un poco, pero la verdad era que quería estar cerca de Levi el mayor tiempo posible, por lo que lo miró como pidiendo su aprobación.
—Quédate —dijo el de cabello negro y el joven asintió.
Kuchel lo llevó en el auto hasta el hotel para buscar sus maletas. Luego de acomodar su equipaje, Eren ayudó a Kuchel a lavar los utensilios usados para cocinar y para cenar. La incomodidad era evidente. Luego volvió junto a la mujer, no podía dejar pasar más tiempo, era hora de hablar seriamente.
Kuchel prendió un cigarro y miró la hora, era tarde, y Levi estaba dormido sobre el sillón de la sala, tapado convenientemente.
—Fue demasiado impacto para él, verte. De todas maneras aún no se regulan del todo sus ciclos de sueño.
—Gracias por permitir que me quede –dijo el joven mirándola de reojo.
—No creas que me hace feliz, pero bueno, si te soy honesta, en estos días jamás vi brillar sus ojos de esa manera. Acepto que sólo le sucede eso contigo. Le haces bien. Lo que no quiere decir que me caigas bien, pero luego de lo que pasamos… sólo Dios sabe que quiero lo mejor para él, aunque eso te incluya.
—Vaya que honesta –largó Eren y ambos sonrieron relajándose un poco—. Pero permítame decirle que ustedes, y en ese "ustedes", incluyo a Erwin, hicieron hasta lo imposible para que ambos desconfiemos del otro. Mire, yo sé que usted tal vez tenía grandes expectativas con respecto a la pareja de Levi, pero que yo no sea lo que usted espera, no significa que deba aceptar los desprecios y los malos comentarios. Si es que intentamos reparar las cosas, no volveré a permitirlo, y eso es algo que le conviene saber desde ahora.
—¿Terminaste? Acompáñame, quiero beber un poco —Eren la siguió, pero definitivamente se sentía incómodo de verla beber—. Cuando Levi era un bebé, bah, un niño de 3 o 4, su padre murió y yo… tuve que buscar la forma de mantenernos. De vivir en la abundancia, pasamos a prácticamente mendigar. Mi hermano Kenny me ayudó, pero debía fregar pisos de la mañana a la noche. Cuando descubrí la forma en que… -Kuchel le da un sorbo a su bebida y sus ojos se humedecen un poco, pero es tan estoica como su hijo y no llorará aunque sangre—, en que Kenny disciplinaba a mi hijo… se me rompió el corazón. Prometí que jamás pasaría por algo así de nuevo. No quería que se contaminara, y tal vez era demasiado tarde, no lo sé. Se volvió tan frío… y aunque intentaba fortalecer nuestros lazos, sentía que él se alejaba sin parar. Su… corazón cada vez más frío, más… duro… Hasta que llegaste tú. Ni siquiera podía mencionar tu nombre sin que un… estúpido arcoíris le surcara la cara… -se sonríe y mira a Eren, que escucha atentamente—. Se ablandó por completo… se entregó tan incondicionalmente que sentí miedo, miedo de que lo volvieran a quebrar. Me dabas miedo Eren… y también un poco de envidia, debo reconocerlo. Que yo no pudiera provocar ni la mitad de las cosas que tú pudiste… es algo que me cuesta aceptar, hasta la fecha. Supongo que con Erwin hicimos causa común. Como sea, a todo esto, lo que quería decirte era que… Levi es una mejor persona a tu lado… es más feliz contigo… incluso luego de perder su memoria, se quedaba mirando tu foto como si fueras un tesoro muy preciado… y lo eres, Eren. Jamás creí que te vería aparecer por Paradis… No creas que lo traje aquí para ocultarlo de ti, lo traje porque aquí están los mejores neurólogos. Que dicho sea de paso, han hecho un excelente trabajo.
—Sí, me doy cuenta de eso.
—Pero no hay ningún doctor que cure las cicatrices del alma. Por lo que… yo apoyaré lo que Levi decida. Si decide quedarse contigo, está bien, no puedo decir que tendrás una aliada, pero definitivamente no quiero ser una enemiga. Quiero que por lo menos entiendas eso, como yo entiendo que le haces bien a mi hijo… muchísimo bien, y te agradezco por eso.
—Disculpe, voy a pellizcarme un momento, ¿esto es real?
—No te pases, vaquero —advirtió Kuchel con sutileza mientras bebía otra vez—. Eren… ese hombre, que vive y respira en el cuerpo de Levi, no es él, ¿lo sabes verdad? Es como ver un envase de jugo de naranja, lleno de… no sé, agua. Esto no es sencillo, los médicos han dicho que puede mejorar, pero que definitivamente nunca más volverá a ser el mismo… ¿estás preparado para eso? No quiero que él se aferre a ti y luego decidas que es demasiado para ti. Hablo muy en serio. Antes que en tus caprichos… por favor, piensa en él.
—Ciertamente no sé cómo responder a eso. Estamos… dándonos una oportunidad…
—Una recuperación y una oportunidad en el amor, son… demasiadas cosas para… Aaah, no diré más, prometí que no me metería de nuevo y… bueno, eso haré. Me voy a dormir. Déjalo dormir allí, yo dejaré prendido el calefactor, ya ha dormido allí antes. Hasta mañana.
—Hasta mañana.
Se acercó a Levi y besó delicadamente su frente, acarició sus cabellos y luego se fue a acostar.
Los siguientes dos días fueron bastante similares. Fue testigo de las sesiones de rehabilitación, de cómo Levi renegaba y se frustraba a veces. Pero se notaba que se esforzaba para que Eren estuviera orgulloso de él. Ya había empezado a hacer rulos y palotes en un cuaderno para lograr que sus trazos se aflojaran. Por lo general sus mañanas eran las ocupadas y luego por la tarde se iban a caminar al pueblo, Eren se sorprendía la enorme energía que tenía Levi.
—Me gusta verte así de animado —le dijo el de cabellos castaños mientras estaban sentados en una cantera—. Levi… yo, te amo, ¿lo entiendes?
—Eren… ¡Ah! —abrió sus ojos bien grandes, y con gran rapidez, considerando que estaba con una pierna inutilizable, además las muletas, se cruzó a una tienda de helados, donde entró para apostarse en el mostrador. Eren salió detrás de él, la gente que estaba en la fila esperando por su pedido, que a Dios gracias eran solo dos, lo miraron de mala manera.
—Oye, dame un helado de chocolate para mi… y uno de… chocolate con… almendras… para Eren.
—Levi, espera, ven, por favor, no puedes ir y exigirle al empleado que te atienda sin más, primero debes pagar tu pedido en la caja. Ven, te enseñaré. Y por cierto, no me gusta el helado de chocolate, je. Me gusta de durazno y limón.
—Qué asco, limón.
—Siéntate aquí, yo iré y haré el resto.
—Yo también puedo —dijo mirándolo con molestia—. Caballero —le dijo al jovencito de la caja que lo miró extrañado—. Quiero dos helados, por favor.
—¿De cuáles?
—De chocolate por supuesto —Eren suspiró y esperó paciente, esto de que aprendiera todo era gracioso, pero no quería burlarse porque Levi estaba poniendo todo de sí.
—Me refiero de qué precio quiere, tiene los pequeños de un dólar, los medianos de dos y los grandes de cinco —le dijo señalando la cartelera detrás.
Levi suspiró, miró un largo rato la cartelera, Eren le hizo señas al muchacho de que le tuviera paciencia.
—No lo sé… ¿Cuál me recomienda?
—Bueno, eso depende, si tiene mucho hambre pídase el grande, sino el mediano, o el pequeño —el empleado fue bastante amable y le sonrió candorosamente. Levi se quedó mirándolo algunos segundos.
—Buena respuesta, mocoso. Quiero… dos medianos. Y… ten paciencia… —suspiró de nuevo, entrecerró los ojos un momento y al fin sacó su billetera para darle los 4 dólares. Una vez que el empleado le cobró y le agradeció por ello, Levi le habló—. ¿Cómo te llamas?
Eren levantó una ceja con el semblante serio.
—Chad.
—Eres lindo, y amable… Chad. Pero Eren… es más lindo —el jovencito sonrió y agradeció el cumplido.
—Vamos, vamos —lo semi empujó Eren un poco molesto.
Pidieron sus helados, y Eren se fue a sentar afuera. Levi tuvo que luchar un poco con las muletas, pero al fin llegó hasta él.
—Eren está enojado.
—Estabas coqueteando con el empleaducho ése.
—Es lindo —dijo por toda respuesta y el semblante del joven se endureció más, Levi lo miró un largo rato—. Dije que Eren es más lindo… pero se enoja fácil. Si Eren sigue… enojado… invitaré a Chad a casa.
—¡Levi! —se quejó el de castaños cabellos, fulminándolo con la mirada. Levi sonrió como si hubiera cometido una travesura.
—Ahora tengo… toda la atención… tú atención… —y luego se metió una cucharada de helado para luego hacer una mueca sacudiéndose—. Arrgh… muy frío… Madre también me dijo "te amo".
—Bueno, pero son diferentes tipos de amor —Eren se concentró en su crema.
—¿Qué es "te amo"?
—Es algo profundo, que sólo sientes por una persona, la que… quieres como pareja. Son cosquillas en la panza, ganas de verlo siempre, verlo… feliz…
—¿Reiner dijo "te amo"?
Eren hizo una pausa y se puso serio, suspiró.
—Sí, lo dijo.
—Pero tú "te amo"… es para mí, ¿no? —El joven lo miró significativamente y asintió—. Yo encontraré un "te amo", para Eren… Uno más grande que… que… el de Reiner… grande… Por cierto… —sacó su celular y chequeó la hora—. Tch.
—¿Qué sucede?
—Falta mucho para… mmm… cenar…
—¿Tienes hambre?
—No, pero quiero… tener sexo con Eren, eso.
—Shhh, baja la voz, joder, estamos en la vía pública —Levi lo miró y levantó una ceja—. El sexo y la intimidad no son temas que se hablen a la ligera, debes ser más reservado. Que significa, no hablarlo delante de todos y a los gritos —le susurró acercándose para que escuchara.
—No grité… Y… ¿cuándo se habla?
—Cuando estemos solos, sin personas alrededor.
—Tch…
—Y por cierto, no es necesario esperar a después de la cena para hacerlo, si ambos queremos, cualquier hora está bien —Levi sonrió.
—¿Entonces? ¿Tú quieres? ¿Ahora?
—Terminemos el helado primero —acotó el joven visiblemente ruborizado—. Luego podemos… ir a un hotel… Es un lugar, que-
—Sí, ya sé… ¿Por qué no en casa?
—Está tu madre. Aunque cerremos la puerta va a darse cuenta y es vergonzoso.
—Tch. Bueno, un hotel... Come... rápido, Eren.
El otro se rió de la prisa de Levi y procedió a comer su helado. Una vez que terminaron se fueron caminando a un hotel algo alejado del centro. Pero cuando estaban atravesando la plaza, mientras Eren se reía de lo que Levi le contaba respecto a sus miedos a las gaviotas…
—¡Eren! —Ambos se giraron sorprendidos.
—¡Reiner! —Levi sacó su cabeza detrás de Eren para ver al hombre grande acercarse, alguna especie de alerta se disparó en su mente.
—Eren… ¡Al fin te encuentro! No respondías a tu celular, te llamé varias veces, te escribí, y… finalmente, vine a buscarte.
—¿Qué?
—No vuelvas a cometer el mismo error. ¿Crees que por el accidente él será una persona diferente? Tenemos algo auténtico y lo sabes. Sabes que yo haría lo que fuera por ti, ¿no merezco que lo consideres acaso? —Reiner hablaba con la voz transfigurada, algo de desesperación escapándose por la rendija de su boca.
—Me ocultaste cosas —acusó el joven serio.
—¡Lo hice por tu bien!
—Hey, no grites… estamos cerca… —Levi se acercó al hombre, y Eren lo miró preocupado—. Yo quería hablar contigo. Erwin dijo… que tú y Eren… eran pareja… Pero el "te amo" de Eren… es para mí, ¿entiendes?
—Vas a lastimarlo —Reiner lo miró con profundo dolor—. No puedes esconder tu naturaleza destructiva, tú no lo sabes, así que permíteme que te cuente.
—¡Reiner!
—Eren… —silenció Levi—. Habla, tú.
—Parece que nadie quiere contarte sobre la verdad, Levi. Defraudaste a Eren, muchas, muchas veces. Eras alcohólico, ¿sabes lo qué es eso? Que bebías sin control, desde la mañana a la noche, tu enfermedad se hizo más y más grave, y tus frustraciones las descargabas con él. Le pegaste en seis ocasiones. Yo fui testigo de las marcas en su cuerpo, ¿sabes las cosas horribles que le dijiste? La cantidad de veces que lo hiciste llorar, ¿y sabes quién estuvo ahí para abrazarlo y calmarlo? ¡Yo estuve! Yo jamás… —Reiner se emocionó con su relato y tomó una pausa, para calmarse—. Jamás lo lastimaría, jamás le diría esas cosas humillantes, él estaría primero que nadie, siempre… En este momento eres su peor opción. No sé si puedes entenderlo, pero amar no es suficiente en muchos casos. ¿Siquiera sabes cuánto tiempo estuvieron juntos? ¿Qué cosas le gustan a Eren? Ni siquiera pudiste recordar su nombre cuando tu consciencia retornó. ¿Y qué pasará si Eren se enferma, eh? ¿De qué vivirán? Eren tendrá que mantenerte, eso sin contar todos los gastos de médicos y doctores para que no quedes como un insecto malformado.
—¡Reiner, basta! —quiso intervenir Eren, pero Levi levantó su mano.
—No, quiero… escuchar todo. Sigue… dime todo lo que… crees… Vamos…
—No seas así Reiner, Levi está vulnerable y-
—Dije que no… Reiner, eres feo… pero eres la… primera persona que… me habla con… la verdad… Yo quiero… escuchar, todo… Habla…
—¿Por qué crees que se divorciaron, eh? Por ti, todo fue tu culpa. Dejaste que otras personas se metieran en la relación —Eren bajó la cabeza sintiendo que todo le dolía cada vez más—. Tú lo lastimaste demasiado, y aunque tu memoria se haya perdido, no se perdió la de los demás. ¡No es justo que tu condición te de impunidad! ¿Qué puedes ofrecerle a Eren? ¿Eh? ¿Amor? ¿Y qué más? ¿Cómo crees que vive la gente? ¿Crees que comen amor y con eso pagan sus impuestos? Ni siquiera puedes hablar como una persona normal, y sabes, porque sé que lo sabes que jamás volverás a ser el Levi que una vez Eren amó. Sólo estás usurpando un lugar, que ya habías perdido… Déjalo ir, por favor… —Reiner volvió a emocionarse, tomó un hondo respiro—. No fue un accidente.
—¡Reiner!
—¡No lo fue! Tú querías morirte, ¿verdad?
Levi se quedó algunos segundos en silencio, pero no dejó de mantenerle la mirada.
—Sí, así fue.
—¿Levi?
—Tienes… algo más que… ¿decir?
—Vine a buscar a Eren, y no me iré sin él. No seas egoísta, por una vez, piensa en él primero.
—Bien, eso… hay que… pensarlo… Iré a casa…
Eren miró con lágrimas en los ojos a Reiner, y se giró para seguir a Levi.
—No… yo… iré solo… habla con… el grandote…
—Pero, Levi…
—Tres cuadras derecho y… dos a la izquierda… no me… perderé… Tú habla y yo… pensaré…
Eren lo observó un poco más, y regresó. Reiner se acercó también. Quiso besarlo, pero el joven lo detuvo y se hizo para atrás.
—Debemos hablar.
—¿Un café?
—Sí.
Se fueron al paseo de la costa, se metieron en un local donde hacían una gran variedad de donas. Luego comenzaron a conversar.
—Te extraño mucho. Tanto que tuve que venir. No contestabas mis llamadas, ni mis mensajes. ¿Acaso estás molesto conmigo?
—Ya que tantas ganas tienes de hablar con la verdad, Reiner, dime si es cierto que hiciste algo para impedir que me despidiera de Levi.
—Sólo te estaba protegiendo —El joven frunció el ceño—. Lo siento, Eren. Pero es que debes ser más racional, por amor a Dios. ¿Qué estás buscando aquí? No vas a encontrar a Levi, yo ni siquiera era alguien tan cercano y ver tanto… cambio en él, realmente me dejó pasmado. Que él no recuerde lo que fue, no borrará el pasado. Eren, al menos escucha, por favor. Deja tus sueños un momento, mira la realidad… Todo es tan reciente, no te diste el tiempo de asimilarlo y pensar bien las cosas. Te amo, como nunca antes amé a otra persona. Y te pido perdón por haberte forzado, no volveré a hacer algo como eso, pero… por favor, piénsalo, no te dejes llevar por tus impulsos… Abre tus ojos, fíjate bien… Levi requerirá muchos cuidados, ni siquiera es estable mentalmente. Ahora parece fácil, pero Eren, llevará años que él forme una nueva personalidad… Sí, estuve… investigando mucho al respecto, he hablado con algunos doctores de la clínica, con Steven Blossom para ser exactos. Esto es muy duro, demasiado… Y, sólo Dios sabe que no te estoy presionando, pero si eliges quedarte a su lado… yo me iré definitivamente, no esperes que te de soporte con esto, porque te amo, pero no puedo aceptar que vuelvas… a caer en sus redes. Voy a respetar lo que decidas, pero si vuelves a elegirlo… desapareceré de tu vida.
Eren frunció sus facciones y se abrazó un poco, intentando no desmoronarse del todo.
—Yo sé que… nunca lograré que me ames de la forma que lo amaste a él… Pero algo sentiste por mí, por algo me buscaste, Eren. Estabas dispuesto a venir a vivir conmigo una vez que te firmara el divorcio. ¿Tan poco signifiqué para ti? Mírame, te lo suplico.
Tomó una de sus manos, y besó sus nudillos.
—Estás temblando —Se sacó su gabán y lo colocó sobre sus hombros, Eren esta vez largó algunas lágrimas, era demasiado para procesar—. Quiero cuidarte, quiero que me dejes amarte como te mereces, Eren… Dame la oportunidad que estabas por darme, no me rechaces… Mi corazón duele demasiado, demasiado… Sé que estás confundido, pero por favor, piénsalo, no te pido que me respondas ahora… Yo, seré paciente, y esperaré, que puedas aclarar las cosas en tu corazón… Te esperaré, lo que te tome decidir… Sé que no es fácil…
—Lo siento, Reiner… Siento tanto estar haciéndote esto, realmente no quería lastimarte. Fuiste siempre incondicional conmigo y yo…
—Ya, no digas más. Tu café se enfría —Reiner, sacó un pañuelo y se lo alcanzó para que secara sus lágrimas. Eren recordó lo gentil que siempre era con él.
Reiner tenía razón, tal vez debería detenerse y pensar un poco. Kuchel también se lo había pedido. ¿Se estaba apresurando? Pero… si estaba equivocado… ¿Por qué su corazón seguía latiendo tan fuerte cuando estaba cerca de Levi? ¿Era sólo un capricho? Ahora estaba en verdad confundido. Es como si hubiera sido bombardeado por un millón de dardos. Era consciente que las cosas no serían fáciles, pero también era cierto que sentía muchas cosas por Reiner pero… ¿era suficiente? Por otra parte Levi parecía que lo quería, pero también estaba indefenso, y se aferraba a aquello que le gustaba. Esa tarde ni siquiera sabía lo que significaba amar.
Apretó el pañuelo entre sus dedos, suspirando sentidamente y llorando en silencio. ¿Qué debía hacer?
—X—
—Tengo hambre —dijo ayudando a colocar los implementos de la cena.
—Bueno es hora, pero… ¿Dónde está, Eren?
—No vendrá. Vamos a comer, madre.
—¿Puedo preguntar qué sucedió?
—No.
Kuchel se detuvo y miró a su hijo. Sin duda algo estaba cambiando en él.
—¿Sabes, hijo? No tenemos por qué seguir el orden establecido, ¿quieres chocolate?
—No —El hombre suspiró—. No quiero nada. Quiero que el… maldito tiempo regrese… Pero no… no se puede, ¿verdad? Quisiera… quisiera haberme muerto… e-ese día…
—¡Levi! ¡Por Dios!
—Soy un… una jo-jodida c-carga… ¡Argh! —Estrelló un plato contra el suelo, mientras respiraba agitado, Kuchel lo miró sorprendida—. No existe más… Levi, no existe, es… un… un… fa-fantasma… un… una sombra… ¡Es un jodido e-error! ¡Todos! ¡Todos… lo e-esperan… mmm… Tch. Tch. Se m… murió e-esa… noche… ¿sí? Lo siento… lo siento, pero… no volverá… Lo siento… voy a… dormir…
—Levi, espera, dame unos minutos y luego vete, pero escúchame… —El hombre la miró con molestia—. No puedo decir que entiendo cómo te sientes, porque sería faltar a la verdad. No serás lo que eras, ya lo sé. Y no creas que estamos esperando que ese milagro suceda, aunque tampoco lo sabemos. Pero al menos quiero que sepas que no es eso lo que yo espero de ti… Levi —Su madre se acercó y tomó sus manos—. Yo sólo quiero que mi hijo, que eres tú, no importa que lo recuerdes o no, sea feliz. No estoy esperando nada, más que estés mejor. Y haré, absolutamente todo lo que esté en mis manos para lograrlo. ¿Lo entiendes? No estás solo, cariño.
—No… no puedo amarte… apenas… apenas recuerdo… quién eres…
—Está bien, no te pediré nada. Vamos de a poco, Levi. No te sobre exijas, esto es muy difícil, quiero entenderte, de verdad. Pero no sientas que no tienes a nadie, ¿sí?
—Gracias… dormiré…
Eren no fue a dormir ese día. Se quedó en un hotel, pensando, tratando de encontrar respuestas en su soledad. Levi tampoco durmió demasiado.
Cuando se apareció al otro día, para la hora del desayuno, lo recibió una muy seria Kuchel.
—Hola, Eren, pasa.
—Gracias. ¿Levi?
—Está afuera, se levantó temprano y no hubo forma de hacer que entrara, debe estar a punto de congelarse. Por cierto, no sé qué sucedió ayer, y tampoco tengo intención de que me cuentes, pero… quiero que pienses muy bien sobre esto, Eren. Levi, es… muy frágil ahora, y cualquier cosa, por mínima que sea, hace que se derrumbe muy fácil. Te lo dije antes, pero te lo vuelvo a repetir, piénsalo, si antes estar a su lado era complicado, ahora lo es cien veces más… ¿Realmente estás dispuesto a pasar por esto? No me respondas… reflexiona. Saldré a hacer algunos trámites, volveré para el almuerzo. Trata de que tome aunque sea una taza de té, aunque ahora lo aborrece, pero lo que sea, que esté caliente.
—Está bien…
Se acercó cauteloso, con dos tazas en las manos, le acercó una a Levi que la aceptó en silencio.
—Sabes, Levi… —dijo sentándose a su lado, el otro estaba envuelto en una gruesa colcha, y el sol estaba apareciendo por el horizonte—, estuve pensando mucho y, quería conversar contigo…
—Tú… ni siquiera deberías estar… hablando conmigo… ahora… —jugueteó con sus dedos, mientras a Eren lo miraba de reojo—. Yo no… puedo entenderme… ni perdonarme… —miró a sus verdes ojos de una triste, extraña manera—. Estoy… en pedazos… y… tomo uno… —hizo la mímica con su mano como si pudiera agarrarlo—. Y duele… y tomo… otro… y duele más… pensé… tal vez… es mi… castigo…
—Espera –habló con la voz ahogada—. No sé, qué tanto has recordado, pero no todo fue así… ¡No lo fue! Yo también lo había olvidado, lo había olvidado… —lo repitió como si estuviera descubriendo algo—. Pero entonces… anoche, vi los videos, todos y cada uno de ellos… y sé que tú también los viste –las lágrimas descendieron una tras otra—. Entonces, también lo sabes, mis sonrisas, mis alegrías, mis canciones… todas fueron para ti… las provocaste tu… no todo fue dolor… No todo lo fue. Las promesas, las caricias, esto —dijo tomando la mano de Levi y colocándola sobre su pecho—, esto también somos nosotros. Y esto es lo que yo quiero contigo, la alegría, acompañarnos, perdonarnos… Levi, ambos estuvimos mal. Yo no pude ser tu pilar cuando estuviste atravesando tu recuperación del alcohol, fue mi falla, no sentarme, hablar contigo y decirte como me hacía sentir que fueras con Erwin. Me equivoqué al dejar que tu madre y él opinaran de nuestra relación, no sé ni siquiera porqué dejé que eso me afectara. No valoré tus desvelos, tu arduo trabajo, tu preocupación. Fue mi error buscar consuelo con Reiner… Pero, tal vez te suene terriblemente egoísta, pero, nadie puede hacerme feliz como tú. Sólo tú estás en mi corazón.
Levi lo miró con dolor, inspiró y puso una mano sobre la de Eren.
—Yo no soy ese Levi, que… esperas, Eren.
El joven agachó la cabeza, afectado. No podía dar a entender su punto. Finalmente lo miró de nuevo y dejando las tazas en el piso, tomó el rostro de Levi con ambas manos.
—Te debía un beso, ¿recuerdas? –Levi lo miró algo perdido-. Bueno, no importa si no recuerdas, yo sé que te lo debía.
Juntó sus labios con ganas, con hambre, con tanto ímpetu que a Levi le costó poder seguirle el ritmo, aunque definitivamente pudo; no era un beso suave, todo lo contrario, demandante, avasallador, y no por ello menos dulce o romántico. El hombre sintió que se le contraía el estómago al sentirlo. Su corazón se disparó de inmediato y sus dedos se prendieron a los fornidos hombros, para luego enredarse en las hebras castañas y alocadas por el viento marino. Pudo sentir perfectamente los escalofríos atacando su anatomía, el oxígeno que entraba con dificultad producto de los intensos roces que apenas le dejaban espacio para respirar.
—Eren… creo que… lo mejor sería… que… volvieras a casa… —el joven lo miró completamente sorprendido, un gran nudo le aprisionó la garganta—. Eres tan lindo… pero… ambos… debemos pensar… mucho…
—¿Tú no quieres que esté contigo?
—Vuelve a casa, Eren… es… lo mejor…
Levi se acercó y si bien Eren sabía lo que pasaría, dejó que lo hiciera por sí mismo. Lo besó con suavidad y luego volvió a sentarse, un ligero rosado le cubría los pómulos.
—Así está mejor… -dijo girándose para mirar el horizonte—. No te preocupes… no invitaré a Chad —le sonrió pero no recibió una sonrisa de regreso, la mirada de Eren era infinitamente triste.
—Quiero… yo quiero —Levi tapó su boca con sus dedos.
—No. Vuelve… a casa… así debe ser…
—Muy bien. Si es lo que tú quieres, eso haré.
Eren se puso de pie, quiso decirle muchas cosas, pero tragando en seco entró a la casa para sacar sus maletas. Kuchel lo miró desde el dintel de la puerta. El joven estaba llorando en silencio, de cuando en cuando se secaba las lágrimas con el dorso de su manga.
—Oye… puedo alcanzarte al hotel, o al aeropuerto… no sé…
—No, está bien, pediré un taxi.
—Eren —Kuchel puso una mano sobre el hombro del joven quien se giró, y la miró con el ceño fruncido—. Date tiempo para pensar, pero no tomes una decisión ahora, por favor. No por nada soy mayor que tú, he vivido mucho, y he pasado por mucho, por las tristezas más grandes, créeme. A veces, uno necesita alejarse, para tener una mejor visión de todo.
El joven asintió, y la mujer lo abrazó con fuerza, aceptó el abrazo, porque necesitaba consuelo, necesitaba creer que Levi no lo estaba sacando de su vida para siempre. Luego se llamó un taxi, habló con Reiner y juntos compraron los pasajes para regresar.
El hombre lo miró sentado a su lado en el avión, mirando a través de la ventanilla; tuvo que admitir que no era una mirada feliz. Pero sería paciente, tenía una ínfima, diminuta esperanza, y no la abandonaría.
Levi se perdió entre el sonido de las olas y las algodonosas nubes que se agrupaban y se enredaban arriba a lo lejos. Sacó la foto de Eren sonriendo, y la observó por largo rato.
—Eren… no llores más… mi "te amo"… será más grande que… todas tus… lágrimas…
.
By Luna de Acero… agotada…
