Verdad
- Eres mala.
Las palabras se repetían en su cabeza, como una grabadora. Se recostó sobre su costado, ambas manos bajo su cabeza pero al mismo tiempo sobre su almohada. Era una mujer lista, sabía que tenía muchos enemigos. Algunos estaban en contra de ella por el poder que poseía, otros por envidia, algunos por política, muchos estaban en desacuerdo con sus métodos y decisiones.
Muchos ya le habían dicho exactamente las mismas palabras, muchas eran las razones por las que nunca le habían afectado, pero la principal es que nunca se lo había dicho alguien que le importara. Nunca su tío Gumball, nunca Marceline, nunca Jake, jamás Finn.
¿Acaso le importaba la Princesa Flama? Cerró sus ojos y suspiró. Hasta que Finn la había liberado, hasta que su amigo empezó a pasar más tiempo con ella, jamás había pesado en su conciencia el haberla encerrado durante tantos años, siempre se había justificado a sí misma, que era por el bien de su reino. Pero después…
Sabía, en su interior sabía muchas cosas, todas y cada una verdades que tal vez no se atrevía admitir a sí misma. Y por eso mismo es que dolían y la ahogaban en su mente.
Las verdades eran a final de cuentas innegables, no importara cuanto tratará de olvidarlas. Dejó descansar a su mente, dispuesta a recordar la verdad y con trabajo convertirla en una nueva, tal como hizo en la cueva frente a la otra princesa. Era verdad que también podía ser buena.
