Todo lo reconocible es de Joe K. Rowling y de la Warner. Yo hago ésto sin ánimos de lucro.

Gizz, espero que ésto no sea el peor regalo que has recibido ni yo la peor regaladora (?).

Quiero decir que aquí se acaba la primera parte del fic. Cada tirada de cartas se divide en tres partes: Presente, Futuro inmediato y Futuro más lejano (ésto parece una lección de verbos xD). Cada tiempo cuenta con cuatro cartas, a veces menos, dependiendo de la pregunta, las cartas o lo larga que quieres que sea. Pero aquí voy a utilizar cuatro para cada uno.

Soy así de perversa.

La interpretación os la dejo al final.

Por cierto, el Samhain es como conocen Halloween los escoceses.

Por cierto 2, ¿Os molaría que en mi pàgina de facebook colgara las fotos de las cartas que menciono en cada cap?


Arcano Menor: Caballo de bastos.

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Capítulo III: Caballo de bastos invertida.

Desgracia, pendencias, malas noticias.

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Está cansado de esperar, nunca ha tenido mucha paciencia.

Ha decidido que va a mandarle un mensaje.

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Draco abre la puerta de entrada a su mansión y deja escapar un suspiro cansado. Los bichos corretean a su alrededor contentos de verlo mientras el gruñido de algún monstruo le da la bienvenida.

No se molesta en anunciarle a su madre que ha llegado, lo más seguro es que esté en el jardín, para variar. Espera que se haya llevado una manta para abrigarse, las noches son cada vez más frías.

— Bienvenido a casa, hijo —Narcissa Malfoy aparece en su campo de visión y su corazón se derrite un poco.

Surge de las sombras, y con cada paso que da parece brillar con una luz propia, una luz que hace que esa mansión sea menos oscura, menos tenebrosa, menos asfixiante, su madre consigue que los gritos desaparezcan.

— Hola, mamá —acepta su beso en la mejilla derecha y le sonríe tiernamente—. ¿Y esa manta? —Le pregunta señalando la prenda con su cabeza.

— Es para Alfred —le contesta bajando la cabeza avergonzada—. Las noches empiezan a refrescar, y no quería que pasara frío.

— Mamá —intenta disimular su exasperación bajo tonos y tonos de amor por su madre—. Es un árbol, no va a pasar frío.

— Ya lo sé pero… Bueno, es mejor asegurarse ¿No?

Los ojos de su madre se clavan en los suyos y él lo ve, ve una pequeña llama, una débil y diminuta llama que baila al fondo de sus orbes grises, tan parecidos pero a la vez tan diferentes a los suyos. Alfred hacía que su madre volviera a sentirse viva, de alguna forma que él no entendía muy bien, o quizás sí, y por eso la besó en la frente y le sonrió.

— Está bien, mamá, haz como gustes, pero haz el favor de ponerte unos zapatos o algo, no quiero tener que volver a curarte las plantas de los pies por ir descalza en los jardines.

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Una luz cegadora es lo que despierta de madrugada a Draco.

— Malfoy —le habla la voz de Potter desde su patronus—. Ha habido otra víctima, está en el hospital de San Mungo, pregunta por ella en recepción, he dejado recado a las enfermeras de que tú y Hermione os pasaréis cuando podáis.

El ciervo se desvanece y deja la habitación otra vez en penumbras. El rubio se pasa las manos por la cara intentando despejarse y sale de la cama. Se viste y se dirige al hospital. No avisa a su madre, ya está acostumbrada a sus idas y venidas. Cuando cierra la puerta escucha el aullido de Constance, le dice que tenga cuidado.

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Espera a Granger en la entrada del hospital, ya ha hablado con la enfermera al cargo y lo ha invitado a subir, dice que la paciente está estable y que presenta los mismos síntomas que las demás víctimas, aunque Draco prefiere no llamarlas así, ellas no se lo consideran, así que no ve porqué debe llamarlas de esa manera, además, un nombre equivocado puede perjudicarte en el momento de juntar todas las piezas del puzle.

Siente cuando Granger entra al edificio. Con paso rápido se dirige hacia él, pero espera que lo llame para girarse.

— Malfoy.

Sus rizos están sueltos, y en su cabeza hay una gorra de lana morada. Malfoy no entiende muy bien si se supone que la punta de la gorra debe colgarle de esa manera por detrás de la cabeza, pero quizás es una de esas cosas muggles que él no acaba de entender.

— Buenos días —le dice ella con una débil sonrisa.

— Buenos días, Granger —la saluda pero sin devolverle la sonrisa.

Ella parece moverse incómoda en su sitio. Y mira hacía sus dos manos que sostienen dos vasos desechables llenos de algo caliente.

— Me he tomado la libertad de comprarte un café —le dice tendiéndole uno de los vasos—. He comprado uno de los más suaves, con leche y caramelo, por si acaso no te gustaba.

—No me disgusta el café —le aclara cogiéndole el vaso de la mano y haciendo que sus dedos se rocen levemente—. Siempre y cuando no sea muy amargo, pero como buen inglés sigo prefiriendo el té con limón. Gracias.

Asiente dándole las gracias y se gira dirigiéndose a las escaleras para subir de planta. Escucha las botas de Granger siguiéndole, bastante deprisa, así que va más lento para que la chica no tenga que prácticamente correr para ir a su ritmo. Suben las escaleras en silencio y siente como ella lo va mirando de reojo. Debe esperar que la ponga al tanto de la situación.

— Potter te ha informado a ti también, ¿no?

— Sí. Me llamó al móvil. Me dijo que había otra víctima y que estaba aquí en el hospital de San Mungo, que también te había avisado a ti y que tuviera cuidado, ¿te dijo algo más a ti?

— No, al contrario, me dijo menos, supongo que a Potter no le importa mucho si tengo cuidado o no.

Vale, era una broma un poco mala, pero tampoco para que ella lo mirara con el ceño fruncido como si no entendiera muy bien a qué venía ese comentario, así que decidió ponerla al corriente de lo poco que le había dicho la enfermera.

— Han conseguido identificarla, tiene veintisiete años, se llama Amber Fergurson, como las demás es hija de una familia importante, tú debes de conocer a su padre, es James Fergurson, uno de los secretarios de estado de Shakelbot. Y su madre es una de las fundadoras de Corazón de Bruja. Ella trabaja como fotógrafa mágica en eventos importantes. Estaba trabajando cuando… Bueno, no quiero decir que fue agredida hasta que no hablemos con ella, Estaba en una fiesta de la embajada mágica China cuando pasó.

— Si se la llevaron desde dentro de la fiesta lo más seguro es que fuera uno de los invitados —lo interrumpe la chica cuando él para para coger aire—. Sólo espero que no sea alguien que tenga inmunidad diplomática… —Comenta pensativa.

Sí, él también esperaba que quien quiera que esté haciendo esto no tuviera inmunidad diplomática.

— No creo que sea tan fácil —se detiene un momento para mirar hacía que dirección tienen que ir por esa red de pasillos—. Puede que haya sido invitado a la fiesta, o que se colara, o que aprovechara a que ella saliera, no sé, por ejemplo a fumar, o que diera la fiesta por acabada, y ahí la viera.

Ella asiente y vuelve a seguirlo.

— Aunque es algo que no sabremos hasta que hablemos con ella. De todas formas voy a pedir a la embajada que nos envíe una lista de los invitados, a ver qué podemos sacar de ahí.

Llegan a la puerta de Amber y Malfoy da un par de golpes anunciando su llegada. Abre sin esperar respuesta y se espera a un lado hasta que ella entra y cierra la puerta. Draco, después de escanear con la mirada la sala y ver que no hay nadie, se pone al lado de la cama y mira intensamente a la chica.

— ¿Señorita Amber? —La aludida abre los ojos y mira ausentemente a Malfoy—. ¿Se encuentra bien?

La chica parpadea lentamente y gira su cabeza para verlo mejor.

— ¿Le conozco? —Dice con un hilo de voz.

— No puedo asegurarlo —le contesta él con una débil sonrisa—. Pero puedo asegurar que yo no la conozco de nada.

La chica parpadea confundida y frunce levemente el ceño.

— Déjeme presentarme, ella es fiscal de Criaturas Mágicas, Hermione Granger, y yo soy el Cazador Malfoy, si no le importa nos gustaría hacerle unas preguntas…

— ¿Malfoy? —La hospitalizada abre los ojos y lo mira como si hubiera visto a un fantasma—. ¿Usted se llama Malfoy?

— ¿Le pasa algo señorita? —Granger se acerca a la camilla y hace que la chica ahora se fije en ella—. ¿Se encuentra bien? —La castaña mira indecisa a su compañero y vuelve a enfocar la vista en la paciente.

— ¿Encontrarme bien? ¿Bien? Yo… Yo debo… —ahí parece quedarse estancada, los mira a los dos boqueando un par de veces y finalmente vuelve a mirar a Hermione—. Yo… Tengo… ¿Tengo sed?

— ¿Tiene usted sed, señorita? —Draco vuelve a hablar, esta vez más cerca de la cabecera y mirándola atentamente, grabando cada reacción de la chica en el fondo de su retina.

— Sí… Sí… Tengo sed… —La idea parece animarla y sonríe asintiendo—. Tengo sed, sería… Podría usted… Por favor, señorita Granger, ¿Podría traerme un vaso de agua?

Hermione miró dubitativa a Malfoy, éste se encogió de hombros diciéndole que no le veía el mal a que fuera a buscar un poco de agua.

— De acuerdo —dejó su café encima de una de las mesitas auxiliares y salió de la sala en busca de una de las enfermeras.

— ¿Es usted Draco Malfoy? —Pregunta la chica mirándolo dubitativa.

Él se limita a asentir y ella sonríe aliviada.

— Qué bien…. Tengo un mensaje para usted.

— ¿Un mensaje? ¿De quién?

Ella niega efusivamente con la cabeza y empieza a respirar muy deprisa.

— No… Yo… Yo debo… Yo debo…. El mensaje… Yo…

— Está bien, está bien —le pone una mano en el hombro intentando calmarla y que se quede quieta en el sitio—. Ya no hablo más, dígame, ¿cuál es el mensaje?

La chica suspira aliviada y vuelve a recostarse contra la cama.

— Quiere verlo, eso me ha dicho, debo decirle eso, y… y que….Y que luego debo… Debo olvidar, y dormir —la chica suspira y cierra los ojos—. Lo ha citado, el día del Samhain en el White Orchid, a las 9 de la noche, espera que sea puntual…

Amber bosteza y se queda muy quieta.

— ¿Señorita Amber? —Malfoy se acerca a ella y le susurra en el oído.

— ¿Mmmmmm?

— ¿Está usted ahora con él?

— Ajá —Amber sonríe y su cuerpo se relaja aún más—. Me dice que duerma… Que duerma y olvide…

— ¿Puede verlo? ¿Puede decirme qué ve de él?

— Unas alas… Unas alas enormes y negras…

Y ahí la chica se queda profundamente dormida. Draco se aparta de ella y maldice por lo bajo, joder. Es en ese instante en el que Hermione decide entrar por la puerta con el vaso de agua en la mano.

— ¿Qué ha pasado? —Pregunta inquisitiva mirándolos.

— Se ha quedado dormida —comenta como si fuera lo obvio.

Se da la vuelta y sale por la puerta sin esperar a su compañera. Faltan 15 días para el Samhain.

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— ¡Oye! ¡Oye! ¡Espérame! —Chilla Hermione saliendo casi corriendo detrás de él—. ¡Malfoy!

El aludido se detiene en mitad de las escaleras y se gira para encararla, con tal mala suerte que la chica no controla su impulso y acaba colisionando con él. Rápido como un rayo la coge y la estrecha entre sus brazos. Debe de haber pasado bastante rato ya que escucha a su compañera carraspear y moverse incomoda entre sus brazos.

—Emmm… Gracias.

La deja ir lentamente y ella se arregla la chaqueta nerviosa. No pierde de vista ningún detalle, sus mejillas levemente sonrojadas, sus largas pestañas ocultando sus ojos que miran el suelo nerviosos, sus dedos temblorosos poniéndose un mechón de pelo rebelde detrás de la oreja… Carraspea y se aparta de ella como si quemara, y sin mirar atrás sigue andando.

— ¡Oye! —Vuelve a escuchar sus pasos apresurados detrás de él pero esta vez no se gira—. ¿¡Vas a explicarme qué coño ha pasado ahí dentro o no!?

Deja escapar una risa divertido y se detiene en un paso para peatones. No sabía que Granger también maldijera.

— No ha pasado nada —le contesta escueto—. Te has ido, le he hecho un par de preguntas y se ha quedado frita. No he podido sacar nada en claro.

Puede notar que la chica no se lo cree, pero no dice nada.

— ¿Y qué vamos a hacer ahora? —Le cuestiona ella empezando a caminar a su lado—. Sinceramente no creo que saquemos nada en claro de la fiesta…

— Yo tampoco lo creo —admite en voz alta—. Aun así me gustaría que movieras tus contactos para ver si hay alguna conexión, por mínima que sea, con alguna de las otras víctimas.

— ¿Vamos a ir a interrogar a las dos que faltan?

— No. Sinceramente, creo que es perder el tiempo. No nos darán más información que esa que podemos encontrar vaciando un par de publicaciones de Corazón de Bruja o haciendo una búsqueda rápida por el internet mágico.

— Entonces… ¿Cuál es nuestro siguiente paso? —Pregunta haciendo hincapié en el nuestro—. ¡Ah! ¿Vamos a empezar por el trabajo de campo?

La ilusión que pone en el tono de su voz no le agrada en absoluto.

— Sí, pero no hoy, es sábado, y acabando de atacar no creo que se precipite y vuelva a hacerlo hasta mediados de la semana que viene o así. Empezaremos el jueves.

Por el rabillo del ojo ve cómo asiente y sin decir más palabras llegan al Ministerio. Ni loco va a exponerla a ese loco que se dedica a seducir mujeres. Va a inventarse algo para que Hermione no vaya con él el día del Samhain.

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White Orchid es un pub con clase, justo lo que parece gustarle a su sujeto. Hay mujeres magas, ricas y exitosas por doquier. Los elfos que actúan como camareros son la mar de discretos y no se meten en los asuntos de sus clientes.

Hay dos gigantes montando guardia en la puerta controlando la entrada y salida principal del local. Es más grande de lo que parece, incluso cuenta con varias salas donde se pueden reunir grupos para tener más privacidad, incluso tienen servicio de restauración.

Draco piensa que si fuera un delincuente al que le gusta cazar a mujeres ricas, ese sería el local que escogería. Amplio, no hay escondites, buena ventilación, guardias de reflejos lentos y que, en caso necesario, no tienen ni el sentido del olfato ni el de la vista muy desarrollados. Los lavabos están al fondo, al lado de donde supone que preparan la comida, así que en caso de huida podría colarse por ahí y nadie lo vería salir por la puerta de atrás.

Es un sitio perfecto en el que tender una emboscada. Como no conoce la cara del hombre al que buscan, podría ser cualquiera que entrara al local, y con la magia tan presente le costaría detectar el glamour o el imperio. La verdad es que está realmente jodido.

No le gusta para nada. Va a exponerse demasiado, y es un riesgo que no quiere aceptar.

Como que Granger venga otra vez a tocarle los huevos.

— ¿Cómo te atreves a volver a seguirme? —Le dice en un susurro enfadado cogiéndola por el brazo y tirando de ella al exterior—. Además… ¿Qué llevas puesto?

— Se llama… Vestido para tu información —le contesta de mala gana y tirando para librarse de su agarre—. Deberías probarlo, creo que uno con lentejuelas y cola de sirena te quedaría divino.

— No me jodas, Granger —la amenaza apretando los dientes y en mitad de la calle.

— ¡No! ¡No me jodas tú a mí! —Chilla la castaña clavándole el índice en el pecho—. ¡Pensaba que empezaríamos el trabajo de campo el jueves, no hoy!

— ¿Cómo te has enterado? —Pregunta al final dándose por vencido.

— Tengo mis fuentes —dice escuetamente mientras se cruza de brazos.

En ese momento aparece un elfo muy apresurado y le tiende una chaqueta a la mujer.

— Su chaqueta, señorita Granger —se la ofrece el elfo haciendo una reverencia—. Trevor no querría que por nada del mundo la señorita cogiera frío.

— Gracias, Trevor —agradece la castaña el gesto, cogiendo el abrigo, y más sonrojada que una sopa de tomate—. Entra tú también, no vayas a coger frío.

El elfo asiente y camina hacia atrás sin dejar de hacer la reverencia. Él vuelve a mirarla divertido e intenta no soltar una carcajada ante la evidente cara de incomodidad de ella.

— Con que contactos, ¿eh?

Ella desvía la mirada avergonzada y frunce los labios como si quisiera evitar que las palabras salieran de su boca. Quiere chincharla un poco más, un poco más para hacerla sentir mal por haberlo seguido, pero siente como unos ojos lo observan.

Son una amenaza.

Quiere hacerle daño.

Está encima del tejado a su derecha.

Se gira rápido e intenta buscarlo con la mirada. Se ha ido. Inspira profundo intentando captar algún olor o algo, pero no siente nada. Se le ha escapado.

Ha huido.

— ¿Malfoy? —La insegura voz de Hermione le llega lejos, como un eco en una cueva—. ¿Pasa algo?

Pasa que estamos en peligro, nos vigila, nos he descubierto.

Pero no le dice nada. Se limita a rodearla y caminar hacia un punto de aparición seguro. Espera que Granger no haya visto que tiene los ojos completamente negros.


Fin de la primera parte de la tirada.

Cartas que representan: el Presente.

Cartas: La Luna derecha, seis de oros derecha, as de espadas derecho y caballo de bastos invertida.

Interpretación:

En el presente, el consultado, debe andar con mucho cuidado, las cartas indican que hay un peligro, algo malo, que lo acecha. Debe elegir las compañías con cuidado. Le dicen que se prudente. Pero que, si es enérgico y voluntarioso puede triunfar, aunque ahora mismo no lo parezca.


¿Hay algo que te inquiete, Draco Malfoy?