Chapter 5: A salvos por ahora
Disclaimer: Star Wars pertenece a Disney.
La vista de Rey se paseó en cada uno de ellos. No sabía qué hacer, un movimiento en falso podía terminar en un desastre.
—Solo somos unos viajeros—dijo Finn mirando los cañones de los rifles que lo apuntaban—Nuestro…hiperimpulsor está fundido.
Entre el grupo había una figura vestida con armadura roja y casco del mismo color, se notaba que el color fue perdiendo con los años ya que se veía el desgaste.
—Ya veo—exclamó la figura, Rey supo que se trataba de una mujer al analizarla con la Fuerza.
—¿Quiénes son ustedes?—dijo un iktokchi, un alien de piel rosada y largos cuernos en ambos lados de la cabeza cuyas puntas apuntaban a sus hombros.
—Son pilotos. De la Resistencia lo más seguro—exclamó la mujer de la armadura, Rey asintió y ella sacó un generador de imágenes holográficas. Rey pudo ver su figura en miniatura azul.
—Te buscan, chica y ofrecen a buen precio por tu cabeza.
Rey se humedeció los labios y su mano fue hacia su sable de luz.
—Pero están de suerte, no somos piratas ni mercenarios. Pero a mi superior le encantaría charlar con ustedes.
—No confío en ustedes—dijo Finn.
—Es mejor que lo hagas, chico o cambiaré de opinión y avisaré a la Primera Orden que están aquí.
—Ven con ellos, Rey
—¿Nos dan un momento?—exclamó Rey tras escuchar una voz femenina en su cabeza y la mujer dio un asentimiento. La joven Jedi se juntó con su amigo, con el dorso de la mano ocultaba sus labios.
—Debemos ir con ellos.
—¿Lo has sondeado con la Fuerza?
—Están a la defensiva pero no tienen intenciones de vendernos. Creo que pueden ayudar a Poe y arreglar el hiperimpulsor.—explicó la joven Jedi, no quiso contar a su mejor amigo lo que escuchó en su mente.
—Bien…confío en tu juicio, Rey.
—Que la Fuerza nos acompañe—pensó Rey y se giró hacia la mujer—Esta bien, iremos con ustedes pero antes queremos sacar a nuestro compañero herido en la nave.
La mujer señaló al rodiano para que la siga.
Rey empezó andar hacia el Halcón y cuando la rampa bajó, ella subió buscando al piloto.
—¿Poe?
—¿Rey?—se enderezó el piloto y al ver que ella estaba acompañada de un rodiano que apuntaba su arma en la espalda de la chica, se levantó bruscamente.
—Poe…calma. Lo tengo controlado, es mejor que salgamos aquí.
Poe se humedeció los labios y al ver que no podía hacer nada sin que el rodiano empezase a disparar a diestra y siniestra, acató.
Apoyado en su amiga, descendió del Halcón seguidos por el droide BB-8.
—Excelente, ustedes irán a la cabeza, les guiaremos—dijo la mujer al ver a los tres amigos reunidos.
Poe apretó los dientes al ver a la mujer de la armadura, reconoció aquella indumentaria.
—Mandalorianos—susurró a Rey—Hay que tener cuidado con ellos.
Era un castillo donde vivían, tan parecido al castillo de Maz Kanata en Takodana. Rey esperaba encontrarse con ella, estaba segura que ella seria comprensiva y los ayudaría en el meollo que estaban metidos.
Aquel edificio estaba construido de piedras y había dos grandes banderolas en la entrada, un dug dormía inclinado en su silla.
—¡Oye!—gritó la mujer y el dug cayó de espaldas, maldiciendo en su idioma vio al grupo, abrió la puerta tirándola de una cuerda. La gran puerta de madera se movió a la derecha donde ingresaron—¡No te vuelvas a dormir, sleemo! ¡Eres un kriffado guardia!
La mujer siguió adelante, las paredes oscuras estaban iluminadas por antorchas, Rey podía escuchar voces lejanas, parecía que había una especie de fiesta.
Caminaron por el estrecho pasillo empedrado y antes de llegar al otro extremo donde podían ver las luces de la gran sala, la mujer los detuvo.
—Van a conocer a nuestra Excelencia, Rik Castinhall
A ambos no le sonaban el nombre e ingresaron al gran salón: Había un gran candelabro en el techo, humanos y aliens sentados en cojines en el suelo, las mesas, pegadas a la pared, rebosaban de comida y casi en un rincón, habían un grupo de biths que tocaban música. Al lado de ellos, estaba una mesa con un gran mantel blanco, donde estaba sentado un hombre de cabello gris, bigote fino y una perilla negra, de ojos pequeños y almendrados, una línea amarilla cruzaba su nariz, él se fijó en los recién llegados. A la espalda del hombre, estaba un cuadro grande, donde podía ver un bicho parecido a un geonosiano, aquel hombre estaba acompañado de una exuberante twil'lek de piel azul y una zeltron de piel roja y cabello azul, que dormía bajo su hombro, la música se detuvo al ingresar la comitiva.
—Así que ellos son los que llegaron a nuestros dominios—señaló Rik Castenhall, la zeltron se despertó.
—¿Cómo lo supieron?—eclamó Rey.
— Nuestro radar captó una nave extraña nada más ingresar a nuestro planeta de manera intempestiva. Mandé a un grupo a investigar; ahora ¿Quiénes son ustedes?
—Queremos saber quiénes son ustedes primero—exclamó Poe.
Rik esbozó una sonrisa de suficiencia.
—Solo soy un humilde contrabandista, Rik Castinhall—dijo poniéndose de pie y extendió los brazos—No todos me conocen, mi red de contrabando de obras de arte están en su apogeo.
Rey paseó su vista en la sala y efectivamente, todo eran figuras artísticas desde cuadros hasta pequeños objetos de cerámica. Y fijó su vista en aquel hombre, no entendía porque sentía que lo conocía; nunca lo había visto en su vida.
—Ahora—dijo Rik sacando de sus pensamientos a la joven aprendiz—Por sus ropas de pilotos, deduzco que deben ser de la Resistencia ¿Es así?
—Sí—confirmó Rey, ya no había caso seguir ocultando—Somos de la Resistencia, mi amigo Poe fue herido en una escaramuza y huimos al primer sistema que vi en mi mapa estelar. Iríamos si no fuera por nuestro hiperimpulsor.
—Ya veo—dijo Rik mirando a Poe y miró a la joven, con atención.
—Soy Rey, ellos son mis amigos: Finn y Poe; el droide que nos acompaña es BB-8.
—Rey—exclamó Rik—No es necesario que estén a la defensiva. Yo no suelo traficar con personas si es que temen ni mucho menos, venderlos a la Primera Orden—dijo Rik y se inclinó—Si desean alojamiento, pueden quedarse.
—Mi amigo necesita atención—exclamó Rey—Gracias.
—No tienes que agradecerme—dijo Rik quitándole importancia, dos twi'lekos ayudaron a Poe a retirarse del salón, Rey miró a la mandaloriana, ella estaba algo apartada con otra mandaloriana, supuso que sería su hija.
—Te presento a Sabine Wren—dijo Rik señalando a la mandaloriana de armadura roja—Mi fiel ayudante.
Sabine solo dio un asentimiento con la cabeza y Rey volvió a mirar a Rik que mandaba a dos fallen hembras a su nueva habitación asignada.
La sala de reuniones de la estación Centralia era rectangular, de paredes metálicas y una gran mesa de duracero, en el centro se proyectaba una imagen holográfica de un destructor estelar, entre los presentes figuraba la general Leia Organa, Luke Skywalker, Jeela Rumarch, Gavin Delste y otros miembros de la tripulación, la guardaespaldas de SegCor se hallaba en la puerta.
—Según nuestros datos, la Primera Orden tiene un gran destructor estelar, más potente de las que tienen en su flota—dijo Gavin Delste mirando la proyección.
—¿Tienen más modelos?—dijo Jeela Rumarch.
—Felizmente, no—dijo Gavin Delste—Nuestros informantes nos han dicho que esta nave fue construida por el misterioso líder Supremo Snoke para su mano derecha; el hombre llamado Kylo Ren.
Leia frunció los labios al escuchar el nombre, nadie en la sala, a excepción de Luke, sabían que Kylo Ren fue en el pasado Ben Solo, su único hijo.
—Y también nos han informado el nombre que han bautizado a este destructor estelar—dijo Gavin y miró a Leia de reojo—lo nombrado Han Solo.
Un silencio reinó en la sala, Luke abrió los ojos de la sorpresa y no pudo ocultar su indignación, Kylo Ren se atrevió a nombrar a su nave imperial con el nombre de su mejor amigo.
—¿Un destructor estelar del Imperio con el nombre de un héroe de la Rebelión?—exclamó Jeela Rumarch sin poder creérselo.
—Así es, insultante en mi opinión.
—Es lamentable—exclamó Leia y con la mirada cansada miró a Delste—¿Piensan destruir ese destructor usando esta estación?
—No—dijo Gavin cruzando los brazos a la espalda—Lo tomaremos. Trazaremos un plan y esa hermosa ingeniería será nuestra.
Leia lo miró sin poder creérselo y eso lo captó el general Delste.
—Si me disculpa general Organa; tengo que admitir que a pesar del desafortunado nombre, está bien construida. Además, si lo tomamos, será un golpe en el orgullo de la Primera Orden.
—¿Qué tan seguro está que esa nave es el orgullo de la Primera Orden?
—Simplemente lo sé—dijo el general con cierto aire de suficiencia.
El comunicador de Leia pitó y ella lo activó al instante, se escuchó la voz del comandante Tycho Celchu.
—¿General Organa? ¿Me escucha?
—Le escucho, comandante Celchu ¿Qué sucede?
—Tuvimos un encuentro la Primera Orden—anunció Celchu y Leia palideció—Pudimos evacuar a tiempo gracias al escuadrón del comandante Dameron. Estamos seguros por ahora en Dac pero aún no podemos tener contacto con el líder del Escuadrón Negro
—Estaré en Dac lo más pronto posible, comandante.
—La esperamos, general Organa.
La comunicación se cortó y Leia miró a su hermano, quien tenía los ojos cerrados y la barbilla levantada, los abrió para mirar a su hermana.
—Ella está bien…ellos están bien pero no están en Dac. No sé dónde están.
—Ella es lista, estará bien—lo tranquilizó Leia y miró a Jeela—Gracias por su apoyo pero ahora necesito ir a Dac.
—Claro y mandaré a un pequeño escuadrón para darles apoyo.
Rey ingresó a la habitación asignada, un cuarto pequeño rectangular pero lo suficiente para que los cuatro durmiesen bien. Había tres colchones con mantas en el suelo, las paredes de piedra se veían sucias y muy cerca de la ventana, estaba Poe con la espalda inclinada en la pared, Finn estaba a su lado.
—Te veo con mejor aspecto—dijo Rey.
—Un parche de bacta, eso es lo que necesitaba—exclamó Poe, ya más relajado, mirando a su amiga—Me han suturado y cambiado de vendas, pero podré caminar en un par de días.
—Con la Fuerza has acelerado la curación—dijo Finn.
—Te agradezco mucho—dijo Poe—Te debo la vida, Rey.
— Y bien ¿Cómo lo haremos mañana?—preguntó Finn.
—Iré temprano a reparar el Halcón mientras tú y Poe buscan una manera de contactarnos con la Resistencia.
—Bien, cuando antes nos vayamos, nos irá mejor—exclamó Finn asintiendo—Es mejor que nos vayamos a dormir.
Rey asintió y fue hacia el colchón viejo y la habitación se sumió en penumbras, se tapó con la sábana y cerró los ojos.
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Kylo Ren meditaba en su habitación, no portaba su casco, con las piernas cruzadas en posición de loto y los ojos cerrados, dejaba que la Fuerza fluyese dentro de él. El odio crecía más y más, al ver la imagen mental de Rey su ira se acrecentó. Se vio a si mismo luchando contra ella en la nieve, cuando sus armas chocaron y le ofreció ser su maestro; luego todo sucedió rápido, un corte en la cara y la base estalló.
Estaba inconsciente y al levantarse caminó por un largo pasillo negro, no entendía adónde iba, simplemente caminaba y escuchó sonidos y golpes luego un intenso calor.
Salió al final del pasillo cuando vio un terraplén de ceniza y un rio de lava que cruzaba. Un hombre con un traje beige, de espaldas, con su sable encendido, parecía que hablaba con otro.
Kylo Ren, intrigado, se acercó aún más, parecía que aquel hombre vestido como un Jedi, no se había percatado de su presencia y su vista fue hacia el rio de lava donde estaba otro hombre, algo mayor que él, cabello largo y mirada de odio.
—No subestimes mi poder.
Y Anakin saltó con gran velocidad pero Obi Wan se defendió blandiendo el sable en el aire, amputando sus miembros. Kylo Ren supo que era una visión de la Fuerza, reconoció a su abuelo pero ignoraba quien era el otro, que se retiraba de la escena y su abuelo se vio consumido en llamas.
—Aún tienes luz en tu interior —dijo Anakin en su mente y se giró rápidamente viendo a Darth Vader sin casco—¡Vuelve a la luz! No sigas mis pasos.
Kylo Ren despertó bruscamente y jadeando se acercó al armario, abrió la puerta y se encontró con el casco derretido de su abuelo.
—Ya estoy harto de tus sermones. Nunca iré a la luz, ya es tarde para eso—encendió su sable y destrozó el casco de Vader.
Rey estaba incómoda en aquel colchón, daba vueltas y vueltas, hasta despertarse. Aún era de noche y se levantó, vio a Poe en la ventana y se acercó a él.
—¿Mala noche, eh?—susurró el piloto al verla llegar, sentarse muy junto a él. Por una razón, el piloto se sintió a gusto con su compañía.
—Sí—exclamó Rey, mirando los brazos del piloto y agradeció estar en penumbras para que no le viese sus mejillas rosadas—Tengo tantas cosas en la cabeza que no puedo dormir.
—Te entiendo—exclamó Poe y miró al cielo estrellado—¿Cuándo crees que terminará esto?
—No lo sé—exclamó Rey mirando al cielo—Aún me cuesta creer hace solo dos años recolectaba chatarra en Jakku. Ahora estoy con la Resistencia y en camino para convertirme en Jedi.
—Cuando esto acabe—dijo Poe y su vista regresó al de Rey—Me gustaría regresar a Yavin IV, el lugar donde soy. No he podido visitar a mi padre.
—Por tu padre ¿eres piloto?—preguntó Rey, sin darse cuenta tocó la mano de Poe y el piloto se aferró a eso.
—En realidad, me hice piloto por mi madre—exclamó Poe—Me hablaba de sus aventuras en su Ala-A y su participación en la batalla de Endor, por ella fue que me aliste al ejército de la Nueva República.
Rey se quedó en silencio y miró al cielo, nunca había conocido a su madre, tuvo una visión de ella pero fue tan rápido que no le dio tiempo de observarla con más detalle.
—¿Estas bien?—preguntó Poe acercándose a Rey, ella lo miró y asintió. Se sentía tan bien al estar cerca de Poe, admitió que le gustaba mucho el piloto; desde aquella vez que hablaron brevemente antes de partir en la búsqueda de Luke.
—Estoy bien—susurró Rey—Solo que…tú has tenido una familia. Yo viví en Jakku totalmente sola, desde que tengo memoria, nunca conocí a mi madre y recién descubrí que tengo padre hace dos años. Siento que la gente espera mucho de mí.
Poe colocó su mano en el hombro de ella pero ella se inclinó para abrazarlo.
—Tienes ese poder que apenas entiendo, es posible que esperen más de ti por el apellido que llevas—dijo Poe—Tómalo con calma y deja que las cosas fluyan. Sabes que estoy aquí para ti.
—Lo sé—dijo Rey y miró los ojos marrones de Poe—¿Y si fallo? ¿Si termino convertida como Kylo Ren?
—No lo harás—exclamó con seguridad Poe y levantó la mirada de ella, podía ver las pecas de ella—Tú corazón es puro, buscas siempre el bienestar de los demás, Rey, eres buena. Serás una gran Jedi.
Rey sonrió con los labios y ambos se quedaron mirándose, abrazados bajo la luz de la luna.
—Puedo hacerlo—dijo Rey— Gracias Poe.
Ella se retiró con suavidad del abrazo de Poe y se fue hacia su colchón.
—Buenas noches, Rey.
—Buenas noches, Poe.
Rey se acostó en su colchón y cerró los ojos, se sumergió en la Fuerza, sintió una brisa cálida que la envolvía. Supo que era su padre, que le mandaba una oleada de calor paternal por medio de la Fuerza y ella le devolvió el gesto.
Con una sonrisa en los labios, se durmió.
NA: Si la escena de Poe y Rey les ha parecido "pastelosa" me disculpo ante ellos. Me gusta esta pareja y busco una manera de unirlos. La referencia de Rey donde conoce a Poe lo podemos encontrar en la novelización de la pellicula.
