EL SEÑOR DE LOS ARROCILLOS

LIBRO PRIMERO:

LA COMPARISTA DEL ARROZ

CAPÍTULO 2

Cromo se dirigió al bar del pueblo donde encontró a su fiel amigo Samanta Caty, más conocido como Sam o como "sácate de mis rosales" y otros amigos bobis, sus primos Mary Barrigudo y Pelegrín Tu, más conocidos como Mary y Pepen.

- ¡¡Cromo!! Ven a beber.

- No puedo ahora mismo, chicos, tengo que comprar tabaco para mi tío Bimbo y para Randalf.

- ¡¡¿Ha venido Randalf?!! - exclamó Mary, muy sorprendido y contento.

- Claro, no se perdería por nada del mundo la fiesta de mi tío Bimbo.

- Ni la hierba y el alcohol. - añadió Sam

- Sam, por cierto, que dice que Bimbo que dejes de dormirte en nuestros rosales, está el jardín que da pena. Pero ¿tú realmente cuando hiciste el FP de jardinería y vallado de fincas asististe a clase?

- Entre tú y yo,Cromo, - dijo Sam levantando su jarra - no tengo el título.

Cromo no supo que decirle a Sam, Mary y Pepen así que se fue de nuevo a casa pero ya Bimbo y Randalf se habían ido a la fiesta.

Así pues, Cromo se dirigió al campo de la fiesta, donde ya media familia, toda la Barriada y alrededores, estaban gorroneando todo lo que podían.

Bimbo estaba preparando y ultimando todo su discurso. Mary y Pepen saltaban alrededor del carromato de Ranfalf sisando botellas y tabaco y Sam, por su parte, seguía con los ojos vidriosos los bailes de Rosi, la bobi que más le gustaba de todas.

- ¡¡Pelegrín y Mary¿qué creéis que estáis haciendo? - dijo Randalf muy enfadado al descubrir que sus reservas habían mermado mucho.

- ¡¡Ups, huye, Mary!! - exclamó Pepen.

- Estúpidos Tu y Barrigudo, siempre haciendo el idiota. - farfulló Randalf y se enganchó a la botella de wisky de reserva.

- Bimbo va a dar el discurso - comentó alguien al ver al interfecto subido en el atril con cara de concentración.

- Ejem, jum, jajh ... - se aclaró la voz Bimbo - ¡Queridos amigos y familia, estimados Tu, Bombón, Barrigudo, Pies Planos, Pies Grandes y Pies Apestosos...pajarillos , espías de Muerdor, flora y fauna de La Barriada y demás género... Hoy es mi cumple, lo que significa que voy más viejo. Esto, la verdad, no me gusta, porque me parece que aunque me haga liftin ya no soy el que era, no os recomiendo que os hagáis viejos. La verdad es que no os quiero demasiado, sin embargo os debería querer tres cuartas partes, partido por π, más 32 y derivada segunda de lo que de mas 20.

- ¡¡Bimbo, se te va la olla!!¡¡Estás Senil!! - chilló un Pies Grandes.

- Sois unos gorrones...yo...¡¡Uy mirad alli!! - exclamó Bimbo.

Todos se giraron u miraron al cielo, dándole la espalda a Bimbo, cuando volvieron para protestar porque no había nada en el aire Bimbo había desaparecido. Un Oh! generalizado invadió el silencio de la noche.

Sin embargo, entre todos los presentes sólo Randalf sabía lo que había ocurrido y se dirigió a la casa de Bimbo.

- Bimbo...debí suponerlo.¿Desde cuando lo tienes?

- Hace muchos años. Pero pensé que ya lo sabías.

- Llevo años buscándolo.

- Pues es mío, yo lo encontré.

- Bimbo Bombon - grito Randalf - deja ese Arrocillo.

- El Arrocillo es mío.

- Suéltalo,Bimbo.

- Pero es que es muy bonito.

- ¡¡Qué dices!! Déjalo,te digo.

Harto de escucharle y sobre todo porque Randalf podía llegar a ser muy cabezota, Bimbo dejó el colgante con el Arrocillo en un sobre encima de la chimenea. Cogió sus maletas y se dirigió a la puerta.

- ¿Cromo sabe que te vas?

- No, podría montarme una escenita mocoso y petarda y sabes que no soporto las despedidas.

- Yo le daré la noticia por ti.

- Chao,Bimbo.

- Me voy a casa de ElRon, por si quieres saberlo.

- Pásalo bien.

- Hasta pronto, Randalf.

Bimbo se encaminó a la puerta y se perdió en la lontananza. Randalf le miró un poco mientras se alejaba y luego entró en casa a fumar un poco.

Cromo entró bastante ebrio al cabo de un rato, pero el susto que le metió Randalf fue suficiente para bajarle todo lo que se le había subido.

- ¿Dónde está mi tío Bimbo?

- Se ha ido, te ha dejado unas cosas. Incluido ese sobre de la encimera.

Cromo miró el sobre. Observó el tubito de cristal que contenía el Arrocillo Único. Luego escrutó a Randalf con sus enormes ojos vidriosos.

- ¿Qué es esta mierda?

- Eso, inculto Cromo, es el Arrocillo Único. Acércalo al fuego con esa lupa y mira bien.

- Hay algo escrito...pero no entiendo la letra.

- Espera - dijo Randalf acercándose - muy poca gente puede entender la letra del que lo escribió, el malvado Táuriton.

- El Malvado ¿quien?

- Táuriton, niño¿es que no sabes nade de historia o qué?

- Pues no.

- ¡¡Qué chavales estos!! Pues lo que pone es:

Tres Arrocillos para los Reyes del Belfo bajo el cielo.

Siete para los Señores Bajitos en casas de piedra (o de terracota o mármol que aún hay categorías y clases¡¡eh!!).

Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir de muerte mortal y dolorosa por causas variopintas.

Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro en la Tierra de Muerdor donde se extienden las Urgencias.

Un Arrocillo para atragantarlos a todos. Un Arrocillo para empacharlos, un Arrocillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la Tierra de Muerdor donde se extienden las Urgencias.

- ¿Qué se supone que debo hacer con él? Parece de mal rollo y todo.

- Debes destruirlo, Cromo, me temo que tu tío nos ha metido en un marrón gordo. Yo iré a la Torre de Coca para poder investigar mejor y hablar con mi maestro, Sulfuman.

- ¿El vago blanco?

- El mismo. Debes partir de aquí, Cromo. En cuanto alguien se entere alguien de que tienes este objeto de valor incalculable querrán matarte.

- ¡¡Ala que fuerte!! - exclamó una voz bajo la ventana.

Randaf se fue a la carrera a buscar al emisor de la frase anterior al cual metió en casa y le dio un capón.

- Debí suponer que eras tú, Samanta Caty. Pues mira que bien nos vienes, ahora acompañarás a Cromo.

- ¡¡Pero Randalf!!

- Nada de peros, ahora vas por gilipollas. Raudo partiré y pronto me reuniré con vosotros en la Taberna de Dyk, en un par de días nos vemos allí.

Randalf salió a la carrera por el caminito de la casa de Bimbo y se perdió en la lejanía.

- Pues vaya marrón¿eh, señor Cromo?

- ¡Cállate, Sam!