EL SEÑOR DE LOS ARROCILLOS

LIBRO PRIMERO:

LA COMPARISTA DEL ARROZ

CAPÍTULO 7:

En la montaña nevada se oía un lejano rumor que sonaba así: "Ahora que vamos volaando, ahora que vamos volaando, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras…"

- ¡Aquí hace un frío de mil demonios! – bramó Pocofilm, sacudiéndose un poco de nieve que le había caído en el brazo.

- ¡Cuidado con la caspa! – gritó Riski, enfadado, porque caminaba cercano a Pocofilm.

- ¡Es solo una ventisquilla de nada! – comentó Aragán. Lo cierto es que tenemos mucho que hacer y poco tiempo.

- Pool jo jref jpe febebimff fflfe – dijo Cromo, del cual solo se vislumbraba ya la parte de arriba de su capucha.

- Oye¿y Duplolas¿Por qué no pringa y como nieve como todos? - dijo Sam

- Es que los belfos siempre traemos los skis en la mochila. Somos muy prácticos. – comentó este

- Si, si…pijos es lo que soys. – dijo Pepen.

- Creo que deberíamos volver – dijo Tragos al ver la ventisca de cara.

- ¡Podíamos ir por Mora, allí nos darán calimotxo para entrar en calor! – exclamó Riski.

- ¡¡Tendremos que ir por Mora!! – dijo Randalf - ¡No hay otra opción!

- Eftof de agueddo – se sumó Frodo con la nieve ya en todos sus orificios.

- Habrá que dar la vuelta.

Caminaron un buen rato dando un rodeo en el camino esquivando nieve y otras cosas que parecían caer del aire. Finalmente llegaron a las puertas de Mora, esculpidas en la piedra de la montaña.

- ¡¿A que es lo más bonito que habeis visto nunca?! - preguntó Riski

- Bueno… yo una vez estuve en un sitio muy bonito que había una cascada… - comentó Sam

- Si, y Rietel es un sitio muy bonito, también.

- La verdad es que una vez estuve en un prado que … - iba a decir Randalf.

- ¡¡Era un comentario, no hace falta que me machaquéis!! – exclamó Riski, antes de que siguiesen enumerando.

- Bueno, llama al timbre y dile a tu primo que vaya preparando el botellón. – indicó Randalf, poniendo orden.

- No es tan fácil.

- ¿Qué?

- Que con tanta mierda de decoración que le han puesto a la puerta no sé donde está el timbre.

- ¡Vaya con los bajitos, como os las gastáis! – dijo Duplolas

- ¡A que me subo a esa roca y te meto la del pulpo, belfo pijo! – se envalentó Riski.

- ¡Tú y cuantos más¿A quién vas a llamar¡¡Ah, si no puedes, que no encuentras el timbre!! – le respondió el belfo.

- ¡¡Basta ya!! Callaos, Riski¿qué pone encima de la puerta? – preguntó Cromo.

- Es que me he dejado las gafas. – dijo Riski.

- Es bélfico. – comentó Duplolas – pone: "Si quieres pasar y entrar en calor, tendrás que utilizar todo tu pulmón".

- Y ¿eso que cuernos quiere decir? – se enfadó Mary, al ver que iban a pasar frío y dormir en el suelo.

- No lo sé. Yo sólo lo traduzco, pensar produce arrugas. – comentó Duplolas y se sentó cerca del agua a verse reflejado.

Cromo estuvo un buen rato mirando la puesta y pensando en esa especie de acertijo. Durante un par de horas en las que todos hicieron cosas tan fascinantes como peinarse, rascarse los pies, buscar comida o mirarse con odio, Cromo trataba de dilucidar como entrar en casa del primo de Riski cuando…de repente se puso en pie de un salto ante el asombro de todos. Junto las dos manos cerca de su boca, poniéndolas como dos cuencos y exclamó:

- ¡¡ABRID LA PUERTAAAAA!!

Ante el asombro de todos – porque nunca habían visto chillar a un tío tan pequeño y peludo – las puertas de abrieron de par en par y pudieron entrar en Mora al fin.

- ¡Primo! – dijo Riski - ¡¿Dónde estais¡Sacad el motxo que vengo con compañía!

- No parece estar muy habitado. – comentó Peppen.

- ¡Joer, que raro está el suelo! – dijo Cromo poniendo los pies con dificultad.

Randalf iluminó el suelo con su bastón-linterna y vieron mucho huesos pequeños.

- ¡Qué morro tu primo, que ha comido pollo! – exclamó Peppen, famélico.

- ¡Calla, idiota! – le dijo Randalf – No son huesos de pollo, son de bajito.

Riski comprobó que se trataba de los huesos de sus familiares.

- Y ¿Quién ha roído los huesos?

De pronto un rugido le sacó a todos de dudas. Y miraron asustados al fondo de la cueva.

- Sam, coge mi bastón y ve a mirar qué quiere. – dijo Randalf

- ¿Usted ha fumado algo sin pasarlo, no? – indicó Sam como respuesta.

La comparsita se miró frustrada, asustada y sorprendida.