CAPÍTULO 9:

Al cabo de un tiempo llegaron a un bonito bosque. Mientras iban entrando RIski iba farfullando y blasfemando, cosa que ponía de los nervios a Duplolas, que le decía que era un grosero.

- En este sitio me podría perder. – gritó Mary

- Ya te digo. – aseguró Peppen

- ¡Tsich! – dijo Aragán…aquí hay algo que no mola.

- ¡Ejem! – se aclaró una voz ante ellos.

- Ostras, un belfo. – dijo Riski - ¿Sois todos así de pijos? – preguntó a Duplolas, que ya había sacado su arma.

- Hola a todos, yo que vosotros guardaría las armas, somos muchos más y tenemos más armas que vosotros. Me llamo Halitosis y soy el amo de este bosque, mi mujer, la elfa Praliné, quiere veros. Sobre todo a este pequeño que parece un poco sucio. – dijo señalando a Cromo con un palo y dándole un par de golpes.

- ¡Sin rascar! – chilló Cromo.

- Bajad las armas. – dijo Aragán, también conocido como Tragos. – Llevadnos hasta Praliné.

Los belfos caminaban con andares sinuosos, a Cromo se le antojó que estaba reviviendo la pasarela Cibeles pero no dijo nada y continuó andando, en sus pensamientos se mezclaba el rencor hacia Halitoriss y su palito y el temor de que Praliné hiciese lo mismo.

- Dama Praliné, he aquí la Comparsita del Arroz.

- Os veo a todos y noto que os hace falta una ducha, pero primero, pequeño Cromo, quiero hablar contigo ya que eres el portador del arrocillo.

- ¡Dale con el tema! – murmuró Cromo, ofendido.

- Déjame ver en tu interior. – dijo Praliné.

- Nada de mi interior – exclamó Cromo pegando el culo a la primera pared que encontró – , el arrocillo lo tengo colgado en el cuello. Si lo quieres, quédatelo, pero no me toques.

- Cromo, no me ofrezcas semejante poder – dijo Praliné, y poniendo una voz muy tétrica, exclamó - ¡¡No me metas en "fregaos", Cromo Bombón!!

- ¡Vale, vale!

Praliné los miró a todos y alzó sus manos en un gesto majestuoso. Miró a Halitosis de reojo y este se perdió en el interior de una casa.

- Sois, efectivamente, los portadores del anillo. Cuidaos bien los unos a los otros. Más allá de las fronteras de esta bella ciudad de Lotofron os aguardan numerosos peligros. Debeis ir con valor. La vida de todos los seres de la Tierra Batida está en vuestras manos. Para ayudaros os haré unos regalos.

- ¡Chupi, me encantan los regalos! – dijo Peppen.

- A ti, pequeño Cromo, te regalo esta capa de camuflaje del ejército, es muy buena y mágica, aunque aún no sabemos qué hace. – dijo Praliné.

- ¡Guay! – dijo Cromo cogiendo la caja con ganas.

- Para ti, Samantha Caty, esta cuerda. Parece una cuerda normal, pero no, está hecha de nylon y además es auto-extensible, hace nudos solo y la puedes recuperar. Además tiene un sistema que cuando nota que te sudan las manos hecha polvos de talco en la zona para que no se te resbale.

- Muchas gracias, Dama Praliné.

- Para vosotros, nobles guerreros tenemos más cosas. Para Duplolás, te damos este arco y estas fechas que mi esposo, Cebollón, hizo con amor en sus ratos de ocio. Espero que os sean útiles.

- ¡Huy, que "ilu"! – dijo Duplolás.

- Y para el resto, unas capas buenas para el frío con broches tallados a mano. Esperamos que os guste.

Se levantó un murmullo general de desaprobación del resto de la tropa mientras miraban los regalos. Sin embargo, Riski llevaba un rato mirando a Praliné con interés, se le acercó y le dijo:

- Esto…Praliné, tiene un pelo precioso y abundante y, me preguntaba, si me dejarías un mechón o dos…es que…- Riski bajó la voz y Praliné se acercó – Soy un poco fetichista del pelo y me corta el rollo tener que olérselo a Duplolas. Queda como raro.

- Esta bien, Riski. Todo sea por la paz mundial. – se cortó un mechón y se lo dio.

Con este pensamiento la Comparsita se marchó de Lotofron rumbo al Monte del Pepino peor, a mitad de camino, decidieron parar a descansar y porque Tragos estaba extrañado pensando que le seguían.

Cromo decidió darse una vuelta por los alrededores él solo. Así que se fue sin decir nada, aunque sus amigos bobbis le vieron perfectamente irse pero pensaron "más comida para mi".

Cromo llegó a unas ruinas que había y se sentó a pensar mirando el arrocillo. En ese momento, Pocofilm se acercó a él y le dijo:

- Cromo¿Cómo tú aquí, tan solito?

- Necesitaba algo de tiempo para mi.

- Ya veo. Es el arrocillo¿no?

- Si.

- Es bonito.

- Si. – musitó Cromo

- Si me lo dieras podría mataros a todos y ser el rey del mundo. – comentó Pocofilm como quien dice que llueve.

Cromo miró sorprendido a su amigo sin saber que decir. Agarró el arrocillo único con decisión y se levantó de un salto.

- No voy a darte el arrocillo – dijo Cromo

- Sólo un rato. – pidió Pocofilm, poniéndole ojitos.

- ¡Que te digo que no!

- Pues empezaremos por el final. – bramó Pocofilm abalanzándose sobre Cromo, quien chilló como una niña y ambos rodaron por el suelo. – Cromo, así con el pelo asalvajado y lleno de hojas tienes un aspecto muy sexy – observó.

- Ni con piropos te lo voy a dar.

Pocofilm se sorprendió a si mismo sobre Cromo. Se levantó rápidamente y Cromo huyó como quien ha visto al diablo.

- Cromo¡no se lo digas a nadie, no era lo que parecía! – Pocofilm se lo pensó un rato más mientras Cromo huía - ¡¡No soy gay!!

- Me alegra saberlo – dijo una voz masculina detrás de Pocofilm, era Tragos. - ¿Qué haces aquí pegando voces?

- Esto…

- ¿Y Cromo?

- Esto…yo…no sé.

- ¿Le has hecho algo Cromo? – preguntó Tragos en tono amenazante.

- Y si lo he hecho ¿qué?¿qué me vas a hacer?

Tragos le dio un puntapié en el pecho por sorpresa y Pocofilm se quedó sin aire, a continuación, sacó la espada.

- ¡No le he hecho nada! Lo juro – dijo Pocofilm en un susurro.

- Y ¿donde está?

- Salió corriendo por allí.

- ¿Por allí¿Te refieres a por donde viene una hora de Guirigáis?

- ¡Joder! – bramó Pocofilm sacnado su espada.

- Me pido al gordo – dijo Tragos – para ti el resto.

- Tu eres un poco capullo. – dijo Pocofilm, viendo que si, que Tragos se quedaba con el grande pero que al le dejaba unos cincuenta normalitos.

- ¡¡¡Ahhhh!!! – gritó Aragán y se lanzó al ataque.

Comenzó entonces una encarnizada lucha en la que los pequeños bobbis, Duplolas y Riski se unieron a darles caña a los Guirigáis. Después de unos caóticos minutos en los que Riski casi se carga a Sam por error y demás consiguieron acabar con todos. Los pequeños bobbis lloraban desconsolados en un lado del bosque, así que Tragos se acercó, a ver qué cuernos les pasaba ahora, y descubrió el cuerpo de Pocofilm lleno de heridas y flechas.

- ¡Ay! – dijo Pocofilm

- Te pondrás bien. – dijo Tragos, aunque le sorprendía que de un cuerpo pudiese salir tanta sangre.

- ¡Puto elfo¡Creo que alguna es de el! – dijo Pocofilm

- ¡Eh, no haberte metido en el medio! – dijo Duplolas, ofendido.

- Tragos, creo que, en el fondo, me caes bien. Cuida de Mary y Peppen, no saben más que meterse en líos. Y…no te andes con rollos, en cuanto puedas cásate con Arty y se rey, que te lo mereces.

- ¡Deliras, pobre! Ya sabes que paso de casarme.

- ¡Mi rey!¡Mi señor!¡Mi ídolo!

- Ya hombre, ya,

- Me muer…

Tragos le tomó el pulso y le cerró los ojos. Miró a los demás y negó con la cabeza.

- Ha muerto.

- Joer, y para esto tanto rollo. – bramó Riski – Nosotros los bajitos si que sabemos morir. ¡Vergüenza de humanos!

- Y que conste que yo no le he matado, mías sólo son seis. – dijo Duplolás recogiendo las flechas del cuerpo y limpiándolas.

- Eso, eso.

- Joer, no sé dónde se ha metido Cromo. – dijo Aragán buscándole.

No muy lejos de allí, en la playa. Cromo empujaba un barco en el rio. Y se montaba en él. A lo lejos, Sam corría con una mochila al hombre al grito de:

- ¡Espereme, señor Cromo!

- Sam, no vengas, te da asco el agua, no sabes nadar y si intentas montarte en mi barco la hundirás, estás muy gordo.

- No me importa, voy con usted.

Cromo montó a Sam en el barco con cierta dificultad.

- Somos amigos, y Randalf me obligó a venir con usted. Así que ahora voy. Que me han dicho que los magos muertos vuelven como fantasmas a acosarte si no cumples tus promesas.

- No creo que eso sea cierto.

- Yo no pienso averiguarlo, señor Cromo.

- No tienes remedio, Sam. ¿Una lemba?

- ¿No hay jamón, ni nada?

- No.

- Vaya rollo.

En la orilla, Trago, que acababa de llegar, les vio partir. El resto de la Comparsita también y se miraron extrañados.

- Cromo sigue su camino. Nosotros también. Tiraremos el cuerpo de Pocofilm al río para que no nos huelan el rastro y nos iremos a casa. – dijo Tragos

- Vamos a por Pocofilm. – le dijo Peppen a Mary.

Unos minutos después escucharon gritos. Tragos fue a ver que era pero no había rastro de sus amigos. Sólo estaba Pocofilm.

- ¡Han secuestrado a los bobbis!

- ¡Mierda! – dijo Riski – Ahora habrá que ir a buscarlos.

- Podíamos pasar de todo. – comentó Duplolas.

- No. Le prometimos a Randalf que los cuidaríamos y ya sabeis lo que dicen de los magos muertos.

- Es verdad, yo lo he oído – dijo Duplolás.

- No tentemos a la suerte, vayamos a tirar a Pocofilm al agua y a buscarles.

Y así fue como la Comparsita del arroz se separó en tres caminos distintos.

FIN DE LA PRIMERA PARTE.