- ¿Difícil resistirse? - Shampoo parecía ignorarle. - Bueno era de esperarse, se trata de mi, mi encanto es insuperable - le guiñó un ojo.

- No te hagas la tonta, ¡dime ya que hace cada pastilla y cuánto duran! - Ukyo sentía que en cualquier momento iba a ceder al impulso de besarle.

- Vamos Ukyo, sé que eres inteligente y podrás tu solita decifrarlo - Shampoo sonreía mientras le hablaba - Claro que será difícil con las distracciones.

Ukyo gruñó.

Atención - Nabiki había comenzado su juego. Todos le miraron, ya sea por fuerza mayor o inercia. - Ya que hemos llegado al punto máximo de la pijamada en todo tipo de temas. Será interesante empezar una nueva etapa de la velada.

Todos se miraban nerviosos a más no poder. ¿Qué tramaba Nabiki?

- Kuno, ven aquí.

El chico sintió como su cuerpo se dirigía casi por inercia hacia su compañera, bajo la atenta mirada de todos.

- Ponte en 4

- ¿¡QUÉ!?

La chica se sentó encima y miro a todos con superioridad.

- Doy mi reinado como inaugurado - y les cerró un ojo, para terminar con una palmada al trasero del Tatewaki.- Veamos, qué haré primero... - la chica paseaba su mirada con lentitud por los chicos.- Ranma, ven y dame un masaje.

El chico sintió como su cuerpo obedecía de manera inmediata a la orden. A las demás les cayó una gotita de la sien.

Shampoo, traeme un poco de té -

Y allí fue la chica, a por el encargo.

Mousse, baila para mi. - Pero el chico se quedo mirandola. No le hacía efecto.

No. - corto entonces él .

Curioso - Nabiki, Mousse y Ukyo entonces comprendieron que el dulce de aquellos les salvaba del efecto del de la castaña mayor.

Debería darte vergüenza! - Mousse gritó esto mientras le apuntaba con el dedo.

Enseguida la aludida dejo de sostener su mirada, miro apenada a otro lado, incluso media sonrojada.

Y fue entonces que todo cayó en su lugar. Mousse sintió como un clic dentro de su cabeza, al igual que la anfitriona.

- Shampoo! Deberías amarme - grito triunfante y entonces la chica sintió ese sonrojo, ese palpitar al ver como le había dicho aquello. Lo supo, le traicionó su método y fue usado en su contra, el problema ahora era que solo podía pensar en él. Sonrió y corrió a sus brazos, para ser recibida por el chico de gafas, la abrazo y finalmente unieron sus labios.

Oh por Dios - se escucho en general.

- Ranma ! - Ukyo llamó su atención, sin embargo antes que pudiera decir nada, Akane le cayó encima para taparle la boca. Sus palabras eran ahogadas y el problema de eso, era que además sentir tan cercana a Akane le estaba volviendo loca, la atracción la sacaba de sus pensamientos y lo único que pudo atinar a hacer fue tomar un pequeño control que tenía dentro de su bolsillo. Presionó el botón 1. Y sintió como la parte baja del traje comenzó a vibrar.

Te tengo - pensó entonces la anfitriona sin poder controlar el efecto que yacía sobre ella. Sintió como aflojaba el agarre, presionó dentro de su bolsillo entonces el nivel 2. Akane luchaba consigo misma, contra el placer, contra todo para no soltarle pero tampoco para gemir. Cerró sus ojos con fuerza, Nabiki en tanto se bajaba de la espalda de Tatewaki y le miró a los ojos.

- Me siento avergonzada por mi comportamiento, lo siento Kuno, eres libre. - El chico cayó al suelo. Sintió de nuevo la sensación de poder. Y además, ansiaba un poco de venganza contra la chica.

- Me siento generoso contigo Nabiki, así que te permitiré este lujo, besame. - La castaña sintió un impulso a aquellos labios. Le beso, le beso con mucha pasión, sintió las manos del chico recorrer su figura. Avergonzada aún, de todo, era increíble el poder que tenían aquellos mocosos.

Cuando Ukyo colocó el nivel 3 del control, Akane le soltó, colocó sus manos en su boca y ahogo un gemido que llego directo a los oídos de la castaña. Eso fue lo que disparó lo siguiente, ella llevo sus labios a su oreja y:

- Deséame - susurró con media sonrisa.

Y entonces no se aguantó más la chica lanzándose sobre la castaña. Ambas recorriendo el cuerpo de la otra, tocando, acariciando, besándose... Al ver esto, Ranma y Ryoga sentían aún más estragos en sus virilidades. Es decir, ¿¡ Qué clase de pijamada era esta!? Se miraron de reojo y ambos desaparecieron de la habitación para volver al baño. A terminar lo que les habían interrumpido. Y fue entonces que todo se volvió oscuro. De repente las horas habían pasado, los párpados les pesaban. Uno a uno fueron despertando por los primeros rayos del sol. Todos se encontraban en el suelo. Los primeros en despertar fueron Kodashi yGosunkugi, que les dolía un montón la cabeza. Uno a uno fueron preparándo sus cosas y guardando todo en la mochila. Ayudaron a ordenar y se separaron para reanudar sus vidas. Ese día se dieron cuenta de que era una terrible idea tratar de ser normales.