No! No me tireis tomates, pensad en el fic! No me matéis! Si me asesináis no podré continuarlo! Ejem... dejando eso de lado hola! Espero que seas comprensivos conmigo y no querráis colgarme, el capi es un poquito más corto que los otros, pero tampoco creo que haya mucha diferencia. Uff, nunca había escrito capis tan largos en un fic de Inazuma Eleven jaja. Bueno, dejando eso de lado, os dejo el capi (no me molestaré en excusarme, seguramente seguiréis enfadados igualmente).
Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pertenecen, pero eso no significa que algún día no vaya a ser mío. Muajajaja! Ah, sí! Hikaru Hotaru sí es de mi propiedad, y noe-chan me convenció. Una amiga mía me dijo que podía prestar a Hikaru a otras personas para fics, es decir, si queréis utilizar a Hikaru para vuestros fics podéis hacerlo vale?
3. ¡Venga! ¡Bañémonos sin miedo!
El golpeteo de la puerta hizo que la profesora de lengua contestara amablemente:
—Adelante.
Shirou ingresó en clase y preguntó:
—Siento la tardanza, ¿puedo pasar?
—Ah, Goenji Shuuya… Sí claro, pasa. Te quitaré la falta de asistencia —informó la profesora con una dulce sonrisa. El chico asintió y se dirigió al asiento de Goenji, sentándose de forma brusca y directa.
Goenji se quedó algo extrañado mientras miraba a Shirou, ¿por qué había tardado aún más que él en llegar? Es decir, ya hacía unos 10 minutos que él había bajado de la azotea, ¿por qué tardaría tanto tiempo?
—Quizás lo de haber cambiado de cuerpos le resultó bastante violento y aún no esté acostumbrado… lo más probable es que se quedara a meditar sobre eso —pensó el ahora peli plata observando discretamente su cuerpo, pero Shirou parecía en otro mundo. Miraba a la profesora, pero si le preguntaran que era lo que estaba diciendo… no sabría qué contestar.
—Oye Kazemaru… ¿por qué crees que Goenji y Shirou tardaron tanto en llegar? —preguntó Endo en un susurro. Kazemaru se encogió de hombros dando a entender que tampoco lo sabía.
—No lo sé… a lo mejor se han enfadado entre ellos —sacó una teoría el peli azul. Endo se horrorizó y dijo:
—No es posible… eso afectaría al equipo y ellos dos son muy buenos amigos…
Una gota resbaló por la cabeza de Kazemaru al ver la cara de horror de Endo, este chico era raro, pero bien raro…
—Endo, tranquilo… Solo es una suposición —respondió el chico dándole una sonrisa. Las mejillas del portero se tornaron carmesí y pensó:
—Kazemaru tiene… una sonrisa preciosa. Qué raro que no me haya fijado antes.
El peli azul se quedó mirándolo un poco extrañado, su capitán le estaba viendo con una mirada perdida y bastante intensa que no hubiera podido sostener sin sonrojarse.
—¿Endo? —preguntó el muchacho algo ruborizado—. ¿Ocurre algo? ¿Por qué me miras así?
Endo sonrió de medio lado, también algo sonrojado, y susurró:
—No, si no es nada…
Kazemaru vio como Endo volvía a prestar atención a la profesora sin mirarle de nuevo. En realidad el peli azul se entristeció algo por eso, le hubiera gustado mucho que su capitán le siguiera mirando, aunque eso le pusiera muy nervioso.
Shirou suspiró cansado, contando con esa clase que tenían ese día, faltaban tres clases antes de ir a casa. En realidad quería que todo fuera una pesadilla o simplemente una broma de mal gusto de ese chico llamado Hikaru pero… ¿cómo pensar que eso era una broma? ¡Porque si era eso no tenía ningún tipo de gracia!
Por su parte, Goenji ahora se sentía realmente incómodo, y no era para menos… Midorikawa, que estaba sentado a su lado, no paraba de mirarle como si fuera el bicho más raro del mundo.
—¿Qué… pasa? —preguntó algo confundido. El peli verde entrecerró los ojos y dijo:
—¿Y a ti qué te ocurre hoy? Estás de lo más raro… parecía que ibas atentar contra el pobre Tachi-chan, me parece que quedó algo traumado.
Una gota resbaló de la cabeza de Goenji y arqueó una ceja en señal de no entender, pero después se dio cuenta de lo que quería decir… se refería a cuando Tachimukai le habló sobre Hikaru.
—No ocurre nada, es que… Hikaru es un amigo mío que no veo desde hace mucho tiempo —respondió Goenji, felicitándose a sí mismo por tener una excusa que al menos parecía creíble.
—¿Ah sí? ¿Y Atsuya no lo conocía? —preguntó un desconfiado peli verde mirándolo de reojo… Goenji tragó duro, estaba perdiendo contra él, si las cosas seguían así no solo Atsuya sabría lo del cambio, sino también Midorikawa.
—Pues… no, no le conocía —respondió algo nervioso. El chico de ojos negros resopló algo molesto y dijo:
—Dios mío… eres pésimo cuando mientes.
—Ah… —Goenji estaba tan pasmado que eso fue lo único que dijo.
—Pero te dejo —siguió el chico de ojos negros—, si me lo quieres contar ya sabes dónde estoy —acabó diciendo Midorikawa con una sonrisa. Goenji sonrió también, pero aún estaba algo nervioso por lo que acababa de suceder.
A la salida…
Nagumo se estiró y ahogó un bostezo, la clase de matemáticas había sido buena para echar una siesta, se estaba muriendo de sueño y no encontró ninguna clase mejor que la última.
—Baka —gruñó Suzuno mirándole de mala gana—, si prestaras más atención en clase quizás no tenía que ayudarte con las matemáticas después.
—Venga, pero si al final lo pasamos bien —dijo en un tono pervertido. El peliblanco se ruborizó levemente y le tiró la cartera a la cara mientras gritaba:
—¡Serás pervertido! ¡Ni te acerques a mí con esas intenciones!
—¡Oye! ¡Que soy tu novio! —protestó el pelirrojo sobándose la cara, el golpe había sido fuerte. Suzuno se puso aún más furioso y gritó:
—¡Como si eres el papa de Roma! ¡Me importa un carajo!
—A lo mejor prefieres que me vaya con otro y… —Nagumo no pudo terminar su frase ya que vio como su novio se cubría con un aura de hielo y gritaba:
—¡Haces eso y te castro!
—¡¿Qué? —preguntó Nagumo con lágrimas en los ojos, no podía creer que su novio se volviera tan violento y celoso.
—¿Por qué no os tranquilizáis un poco? —preguntó Sakuma con una sonrisa nerviosa y con una gota resbalando por su cabeza—. Estáis armando demasiado alboroto.
—Déjalos, ya sabes cómo son —dijo Hiroto con una sonrisa de resignación, aunque se intentara reaccionar con ellos le era prácticamente imposible. Nagumo fue hacia el pelirrojo y le dio una palmada en el hombro y dijo:
—¡Vamos Hiroto! ¡Quieras o no somos tus amigos y…! Oye, ¿qué te pasa? —preguntó algo extrañado Nagumo al ver la mueca de dolor que había puesto su amigo pelirrojo.
Por su parte, Hiroto no se había percatado de cómo le dolían los hombros y parte de su espalda hasta que Nagumo le dio esa palmada.
—¿Qué te ocurre? ¿Te duele la espalda? ¿Te has caído o algo? —preguntó el chico del parche metálico. Una gota resbaló por la cabeza de Hiroto y contestó:
—Pues… claro.
Nagumo miró con los ojos entrecerrados a su amigo pelirrojo en señal de desconfianza y este se puso algo nervioso… la próxima vez avisaría a Midorikawa de que controlara sus arañazos.
—¿Seguro? —preguntó el chico de ojos dorados arqueando una ceja, haciendo que Hiroto se tensara. Suzuno le dio un golpe en la espalda a su novio y lo agarró.
—En serio, cállate. Y vente conmigo al entrenamiento, más tarde tendrás una buena sesión de matemáticas —dijo fríamente. Nagumo puso cara de cachorrito abandonado y susurró:
—¿No podemos hacer otra cosa?
—Claro —respondió el albino, que hizo que Nagumo se emocionara—, también podemos repasar la física.
Un aura negra envolvió al pelirrojo, ¡malditos números y fórmulas! ¡Hicieron que su novio solo pensara en estudiar!
Mientras tanto, eso era observado por Hiroto y Sakuma, quienes tenían una gota enorme en la cabeza.
—Son únicos —susurró Sakuma con una sonrisa nerviosa. Hiroto echó un suspiro de alivio y pensó:
—Menos mal, espero que para mañana Nagumo se olvide del asunto de la espalda.
Mientras tanto, en la otra aula…
Shirou cogió sus cosas desanimadamente y se dirigió a la salida, allí ya estaban Atsuya, Goenji y… ¿Hikaru?
—¡Hola! —saludó animadamente el rubio, haciendo que a Shirou le saliera un tic en la ceja derecha. Atsuya suspiró pesadamente y susurró:
—En serio, lárgate… Goenji está a punto de matarte.
Shirou miró en dirección al mencionado y vio con una gotita en la cabeza como tenía una cara asesina, dispuesto a matar a cualquiera que se interpusiera en su camino.
—Vamos Goenji, ¿no teníais ganas de hablar conmigo? —preguntó Hikaru poniéndose frente a los dos. Ambos afectados se miraron de reojo y después a Hotaru para finalmente suspirar y Goenji dijo:
—Sí, es cierto… Tenemos que hablar.
—Aunque os advierto una cosa —respondió el rubio con una sonrisa—, mi respuesta seguirá siendo la misma por mucho que intentéis sacarme información de cómo deshacer el hechizo. La única manera es que Goenji admita lo que siente, sino ya podéis empezar a acostumbraros a vuestros nuevos cuerpos.
Ambos afectados se quedaron helados ante eso haciendo que Atsuya se tapara la boca para no reír, las expresiones de su hermano y su amigo eran dignas de gravar y colgarlas en internet.
—¡No sé porque te metes en donde no te llaman! —gritó un Goenji enfurecido, sí, solía enfadarse con frecuencia desde que le pasaba eso. Hikaru suspiró con diversión y dijo:
—Bueno… ¿no tenéis entrenamiento? Yo tengo que marcharme, adiós.
El chico salió corriendo de allí dejando al resto totalmente petrificados.
—¡No lo conseguiremos nunca! —gritó un Shirou desesperado a punto de ponerse a llorar. Al pelirrosa y al ahora peli plata les salieron una gota en la cabeza, sí, se notaba la confianza que Shirou tiene en Goenji.
—Bueno, yo voy al entrenamiento… Vosotros podéis quedaros aquí agonizando sí queréis —informó el pelirrosa dándose la vuelta, dejando a los chicos allí. Shuuya miró a Shirou y dijo:
—Yo…
—No digas nada, en serio —respondió cortante el chico dejando a Goenji sorprendido, ¿desde cuándo Fubuki era tan cortante con él? El chico se fue de allí, seguramente al entrenamiento.
Goenji suspiró con furia, quería matar a alguien, no sabía a quién, le serviría cualquiera a excepción de Shirou.
—Ah sí, Hikaru Hotaru es la mejor opción… —pensó tenebrosamente el chico. Simplemente quería acabar con él. ¿Si le mataba volvería a su cuerpo? Shuuya sacudió la cabeza levemente, intentando olvidar por completo lo que estaba pasando, tenía entrenamiento y debería concentrarse en él.
…
—¿Qué? —preguntó Endo sorprendido—. ¿De verdad te encuentras mal?
Goenji bajó la cabeza para que no le viera a la cara, tenerle que mentir a su amigo diciéndole que se encontraba mal no era muy honorable… pero estaba en una situación delicada.
Se acababa de dar cuenta de que al estar en un cuerpo que no era suyo, no podría entrenar bien con eso, además de que no tenía ni idea de cómo hacer las técnicas de Shirou… daba igual si se quedaba como si no, el resultado sería el mismo.
—Sí… lo siento —se disculpó bajando la cabeza. Endo le dio una palmada en el hombro y dijo con una sonrisa:
—No importa hombre, lo importante ahora es que descanses ¿sí? ¡Mejórate!
—Endo yo… —dijo una voz detrás del portero—, iré con él.
—¡¿Cómo? ¿Tú también Goenji?
Shirou sonrió de manera nerviosa y susurró:
—Bueno… me preocupa lo que pueda pasarle.
El capitán del equipo miró a los dos y después dijo:
—Bueno vale… ¡Nos vemos mañana!
El castaño se despidió de ellos mientras los chicos se ponían a caminar. Cuando iban por la calle, Goenji soltó:
—Pensé que ibas quedar a entrenarte.
—No —negó Shirou—, no sé realizar tus técnicas, habría sido una estupidez realizar técnicas defensivas y tener que dar explicaciones tontas.
—Sí, tienes razón.
El trayecto fue incómodo, ninguno de los dos decía nada. Ambos se mantenían en un silencio bastante frustrante.
Cuando llegaron a la casa de Shirou, Goenji se despidió de él.
—Bueno, yo ya voy entrando… ¿o no sabes el camino? —preguntó el delantero estrella. El defensa negó con la cabeza:
—No te preocupes, sé el camino.
Shirou se dio la vuelta y se marchó, dejando a un Goenji preocupado… ¿por qué su chico de hielo estaba siendo tan frío con él? ¡Espera un momento? ¿Su chico?
—Creo que sí me encuentro mal —pensó Goenji mientras entraba en casa de su compañero.
…
El entrenamiento no había durado mucho ese día, principalmente porque Fubuki Shirou (el defensa estrella) y Goenji Shuuya (el delantero estrella) faltaban. Se acabó rápido y todos se dirigieron a sus casas.
Midorikawa era acompañado por Hiroto, como siempre. El peli verde tenía una expresión pensativa en la cara.
—¿Ocurre algo? —preguntó curioso el pelirrojo. Midorikawa lo miró y dijo:
—Bueno, es que… me preocupan Shirou-chan y Goenji. No sé, están actuando de un modo muy raro.
—No te preocupes —dijo Hiroto abrazándolo por la cintura—, seguro que sea lo que sea, lo solucionarán pronto.
El peli verde miró a su novio y susurró:
—Quizás tengas razón, pero sigue preocupándome su actitud, no es normal que de un día a otro se comporten tan raro.
El pelirrojo le dio un beso en la frente y susurró:
—No te preocupes más por ellos, si tienen algún problema será mejor dejar que lo solucionen ellos.
El chico de ojos negros asintió no muy convencido, aún estaba preocupado por sus dos amigos. De repente, sintió como unos labios se apoderaban de los suyos… Hiroto le estaba besando. Se sonrojó ante eso, pero le correspondió el beso con algo de timidez, ¿por qué Hiroto tenía esa estúpida costumbre de besarle en plena calle?
—Hiro-chan —susurró el peli verde completamente ruborizado.
—A propósito Mido-chan… quería decirte algo.
—¿El qué? —preguntó curioso. El chico de ojos verdes suspiró y dijo apegándolo a él:
—No es necesario que me arañes tan fuerte la espalda cuando lo hacemos.
Un gran sonrojo cubrió las mejillas del uke y gritó:
—¡Baka! ¡Cierra la boca!
—No es necesario que seas tan tímido.
—No es necesario que seas tan pervertido —contraatacó Midorikawa mientras se cruzaba de brazos enfadado y caminaba hacia su casa dejando atrás al pelirrojo. Hiroto se quedó mirando a su novio y después corrió hacia él, mientras le agarraba de la cintura.
—Vamos Mido-chan, no te enfades… no te lo dije para molestarte, es que me duele la espalda de los arañazos que me has dado.
—Bueno, quizás te lo mereces por pervertido —musitó el peli verde con un tenue sonrojo cubriendo sus morenas mejillas. Hiroto le dio un corto beso en la boca y dijo:
—El que me hace ser pervertido eres tú.
—¿Eh? —preguntó Ryuuji sorprendido, ¿qué era lo que había dicho?—. ¿Qué demonios dices? ¡Yo no te obligo a nada!
—No es cierto, pero es que te ves tan violable que no puedo resistirme.
El sonrojo que tenía en las mejillas Midorikawa se hizo más grande, haciendo que el chico se avergonzara más.
—Será mejor que te calles.
—Bien, mientras tanto… —dijo Hiroto mientras le daba un beso en el cuello a su novio—. ¿Por qué no me arañas todo lo que quieras en tu casa?
El pobre moreno estaba completamente rojo como un tomate, pero desvió la mirada verde de su novio pervertido y dijo:
—He dicho que te calles.
Hiroto se rió ante eso y caminó con él en dirección a casa de Midorikawa. Podía suceder cualquier cosa esa noche, quizás mañana por la mañana Hiroto tenía la espalda bien… aunque lo más probable es que la tuviera aún más arañada.
…
—Venga, que acabamos de salir del entrenamiento. Además, ¿no te da pena estarle explicando matemáticas a tu pobre novio?
Suzuno fulminó con la mirada al pelirrojo por la estúpida pregunta que acababa de hacer.
—Lo que me da pena es que haya gastado saliva para nada —gruñó el albino—. Vamos a ver Haruya, ¿te has estado entrenando de algo de lo que te dije?
El chico de ojos dorados lo miró dubitativo, no sabría que responderle… ¿se pondría furioso si le decía la verdad?
—¿Qué pasaría si te respondiera que sí?
—Seguiría con la explicación.
—¿Y si te dijera que no? —preguntó el pelirrojo. El peliblanco frunció el ceño y amenazó:
—Te metería la mano por la garganta y te sacaría las tripas.
Nagumo entró en terror con eso, le parecía casi imposible que alguien pudiera ser tan violento, y aún más un chico de 16 años.
—O-Oye, yo creo que deberías reconsiderar esa amenaza antes de llevarla a cabo —susurró Nagumo con espanto. Suzuno suspiró mientras ponía una sonrisa apenas visible en su cara y dijo:
—No seas idiota, ¿de verdad crees que te haría algo así? Es verdad que muchas veces te pones pesado y eres algo estúpido, pero no soy tan violento y sádico.
Nagumo automáticamente se relajó, puso una mano en su pecho mientras echaba un suspiro de alivio. A Suzuno le salió una gota en la cabeza y pensó:
—En realidad es bien idiota, se ha creído por completo lo de las tripas… ¡yo nunca haría algo así, que asco! Aunque puede que le diera una buena paliza.
—Bueno —susurró Nagumo mientras se acercaba a su novio—, pasemos de las matemáticas y hagamos otras cosas más… interesantes.
Suzuno empezó a ponerse nervioso cuando el pelirrojo le hacía retroceder hasta dejarle tumbado en la cama.
—Oye, ¡ya te dije que iba a ayudarte con las matemáticas!
—¿Qué más darán las matemáticas ahora? Ya me ayudarás otro día con la asignatura, mientras tanto —dijo Nagumo con una sonrisa poco inocente a la vez que se sacaba su camiseta—, hagamos travesuras Suzu-chan.
El peliblanco se sonrojó e intentó escapar de allí, pero el pelirrojo lo agarró por la cintura mientras sonreía… le encantaba tener el control de la situación.
—¡Eh! ¡Suéltame o te mato! —amenazó el albino. Nagumo empezó a darle besos en el cuello, haciendo que Suzuno dejara de moverse para concentrarse en los besos de su novio.
—Así mucho mejor, Suzu-chan.
Oh sí, cuanto se iba a divertir con Suzuno Fuusuke esa noche.
…
Shirou se recostó en la cama de Goenji intentando dormir, aunque sentía que le faltaba por hacer algo, como si fuera algo vital pero… ¿qué sería?
—Quizás algo estúpido —susurró el chico mientras se acomodaba en la cama, era realmente cómoda y le invitaba a quedarse dormido en ella.
De repente, sintió unos golpes al otro lado de la puerta, seguidamente la voz dulce de una niña se escuchó:
—Shuu-niichan, la bañera está lista.
Fubuki abrió los ojos con sorpresa y sintió como si una roca de 500 toneladas le cayera encima… ¡tenía que bañarse con el cuerpo de Goenji! ¡Eso era lo que le faltaba por hacer!
—No dios mío, no me hagas esto… ¿acaso he sido tan malvado como para que me castigues así? —pensó el chico pensando en ponerse a llorar, pero después respondió—. Ya voy, Yuka.
—Vale, no tardes y ven a cenar pronto.
Cuando la pequeña Goenji acabó de hablar, bajó las escaleras y se encaminó hacia el comedor. Por su parte, Shirou salió de la habitación completamente deprimido y pensó:
—Ese Hikaru nos quiere hacer sufrir a Goenji-kun y a mí… ¡Hmp! ¿Quién se habrá creído que es? ¡Mañana le mataré! Si sobrevivo a la ducha claro…
Cuando llegó al baño miró como encima de una tina estaba su ropa limpia y la cogió, supuso que Yuka se le habría dejado allí para que se cambiara al acabar de bañarse.
Suspiró con preocupación y después se sonrojó al darse cuenta de algo muy importante… tenía que sacarse la ropa.
—Bien Shirou —se susurró a sí mismo con el ceño fruncido—, mereces el premio por pensar la mayor estupidez del mundo entero.
Shirou sacudió la cabeza y se dispuso a sacarse la ropa. No pasaba nada, Goenji era un chico al igual que él, seguramente no tendría nada que él no haya visto antes en su cuerpo ¿no?
Se sacó la camiseta… ¡bien! ¡Una prenda menos! Luego se decidió por lo pantalones, ¡vale! ¡Cada vez quedaba menos! ¿Qué seguía ahora?
—Los… bóxers… —susurró el chico algo anonado, como si no se creyera todo lo que estaba pasando. De repente se sonrojó con violencia y pensó:
—¡Oh los bóxers! ¡No es posible! ¿Cómo demonios me saco yo estos bóxers negros sin ver nada más de lo indebido? ¡Ah! El padre de Goenji-kun era médico ¿verdad? ¡Creo que voy a llamarle! ¡Está a punto de darme una parada cardíaca!
El pobre Fubuki estaba respirando agitadamente, para él eso era una sarta de emociones juntas… demasiado para él. ¿Qué era lo que podía hacer? Shirou al final puso cara decidida y después cerró los ojos mientras se sacaba los bóxers de Goenji… si no miraba no había peligro ¿no?
Al final suspiró con cansancio y se dirigió a la bañera. Estaba llena y Shirou no dudó ni un segundo en meterse.
El agua estaba tibia y Shirou sintió como todos sus músculos empezaban a relajarse, realmente era lo que necesitaba tras un día bastante movido como ese.
—Esto es la gloria, no quiero ni moverme de aquí pero… al final tendré que bañarme y acabar pronto o Yuka vendrá a preguntar qué ocurre.
Shirou no estuvo mucho rato en la bañera al final, se bañó rápido y salió sin mirar hacia abajo, no quería que "por casualidades del destino" viera la parte más íntima del chico del que estaba enamorado.
—Como si en realidad no quisiera —susurró Shirou algo sonrojado—, pero no soy un pervertido, sé contenerme.
El chico se puso una toalla alrededor de la cintura y se miró en el espejo. Un violento rubor corrió por sus mejillas al verse reflejado en el espejo (bueno, en realidad veía a Goenji). El peli blanco se veía sumamente lindo con el pelo completamente empapado y hacia abajo, el cuerpo completamente mojado y sus músculos bien marcados.
—Pero, ¿por qué me siento así? —pensó Shirou algo apenado—. ¿Acaso nunca me voy a olvidar de él? ¡Vamos Shirou sé fuerte! ¡Si Goenji no quiere nada contigo entonces debes olvidarle! Es la única solución…
Shirou se secó rápidamente, ya había perdido demasiado tiempo pensando en su chico de fuego, aunque ya le gustaría a él que ese chico fuera solo suyo. Por un momento se olvidó que estaba en un cuerpo que no era suyo, por eso cuando se sacó la toalla y miró hacia abajo inconscientemente, no pudo evitar abrir los ojos impresionado.
—Pero si eso es… enorme… —pensó completamente ruborizado, sin poder apartar la vista de la parte más íntima de Shuuya—. ¡Contrólate Shirou! ¡Contrólate! —pensó muy sonrojado mientras cerraba los ojos y apartaba la vista de allí. Sacudió la cabeza al ver la sarta de pensamientos pervertidos que pasaban por su cabeza y decidió ponerse los bóxers limpios que había allí—. Sinceramente tengo algo de miedo por cómo puedo llegar a pensar, al parecer soy un pervertido… ¡Lo siento Goenji-kun, pero es que todo esto me está superando!
…
—¡He dicho que me sueltes! —protestó Goenji de manera infantil mientras se agarraba a la puerta de la habitación de Shirou. Atsuya tiraba de él con fuerza, pero le era prácticamente imposible hacer que se soltara, Goenji tenía mucha fuerza.
—¡No seas estúpido! —gritó el pelirrosa intentando que el chico reaccionara—. ¡Tendrás que bañarte algún día, no voy a permitir que dejes a mi hermano como un asqueroso!
—¡Qué me dejes Atsuya! —gritó de nuevo el delantero de fuego, pero al ver que el menor de los Fubuki tiraba de él con más fuerza volvió a gritar—. ¡Que me sueltes te he dicho!
—Pero será terco, ni yo soy así —susurró para sí mismo Atsuya, que lo soltó esperando a que al final accediera a bañarse—. Bien, ¿vas a ser un chico bueno e irás a bañarte?
—¡No! —gritó completamente sonrojado el chico, tan solo con imaginarse a Shirou sin ropa era algo altamente peligroso y corría el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un infarto… y su padre no estaba ahí para ayudarle si se presentaba la ocasión.
Atsuya suspiró de nuevo y se puso a pensar. Tenía una posibilidad de hacer que Goenji se bañara: podía cogerle y tirarle a la bañera con la ropa y todo para coger y sacarle él mismo la ropa del cuerpo de su hermano.
—Descarto esa opción, es como si estuviera intentando violarme a mi hermano —pensó el chico con una gota en la cabeza.
Por otro lado, Goenji no había pensado en bañarse, estaba demasiado ocupado pensando en cómo podía salir del cuerpo de Shirou y volver al suyo. Lo de bañarse quedaba en un segundo o, como mucho, en un tercer plano.
—Ah, está bien —accedió Goenji, tenía que dejar de ser infantil, además, puede que le fuera mucho peor si se oponía a bañarse. Atsuya dejó de maquinar planes para hacer que su amigo se bañara y preguntó anonado:
—¿Eh?
—Que está bien, que me bañaré… —respondió algo sonrojado Goenji. Atsuya salió de su estupor y suspiró aliviado, por fin se bañaría y dejaría de marearle la cabeza.
—Muy bien, ¡venga! ¡Al baño! —dijo el pelirrosa empujándolo hacia el cuarto de baño de la casa. Eso molestó al chico y gruñó:
—¡Puedo andar solo!
—Oh vaya, ¿quién lo diría? —inquirió Atsuya burlonamente.
Goenji frunció el ceño ante eso y metió en el baño dejando atrás al pelirrosa. Suspiró con pesadez mientras miraba el cuerpo de Shirou… ¿cómo haría para sacarse la ropa?
—No creo que Shirou tengo algo que yo no haya visto en mi cuerpo —pensó Shuuya para intentar tranquilizarse, pero un rubor enorme se extendió por las mejillas del chico cuando empezó a sacar la ropa del menor—. Tranquilo, tranquilízate.
Cuando acabó con los pantalones solo quedaban los bóxers de Shirou, un tic apareció en la ceja derecha de Goenji y suspiró:
—¿Y cómo… los saco?
Una bombilla se encendió en la cabeza de Goenji y se metió en la bañera con la ropa interior del chico y todo. Al final se sacó los bóxers dentro del agua, ya que no se veía muy bien las partes íntimas del chico.
—Tenía que haberlo pensado antes —se susurró para sí.
Goenji estaba cansado ese día y el baño lo estaba relajando mucho, pero él acostumbraba a darse baños cortos y rápidos, no perdía mucho tiempo en ellos y ese día no fue la excepción. Se duchó con la rapidez de siempre y salió del baño.
El chico hizo todo lo posible para no mirar hacia abajo, pero se le hacía muy difícil. Vamos a ver, estaba en el cuerpo de Fubuki Shirou, ese chico tierno de ojos grises y de cara angelical.
—¿Cara angelical? ¿Shirou? Admito que está muy bueno pero… ¡¿Qué estoy diciendo? ¡Debe de ser el vapor lo que me afecta! —pensó muy ruborizado. Volvió a cerrar los ojos y se dirigió hacia donde había una toalla seca para ponérsela alrededor de la cintura—. No mires, no mires Shuuya, no mires hacia abajo. ¡Venga, procura llegar a la toalla!
Fallo. Goenji no lo soportó más y miró hacia abajo, viendo directamente el cuerpo de Shirou totalmente desnudo. Abrió la boca impresionado por lo que acababa de hacer y puso sus manos en su nariz, intentando evitar la hemorragia nasal que estaba a punto de sufrir.
Agarró con rapidez la toalla, poniéndosela alrededor de la cintura, y se dirigió a la habitación del peli plata, donde se puso el pijama de él como un rayo y pensó:
—¿Cómo puedo ser tan pervertido? ¡Perdóname Shirou, de verdad, perdóname!
Continuará…
Quiero agradecer a: Sarah Casguel, Gana Hibiki, kazi-chan, fgs, Yukiko-Kun, inazumaXBLexpres, shinobu, LauriiiSakuJ97, konatita, Fubuki-kazesenko, nayumi izu-chan, Otogawa Francis, Yuuniie Kuran, DimeSando, Kathy, kota chan, emina, MoonShade-Wolf, Miku Takamine, La-ho-len-yaoi, katita- TH, Pau-chan Espitia, Kozuue, otaku-san, akemi-chan y Anonimo ps XD.
Muchas gracias por los reviews, espero que este capi haya gusatdo, como veis puse algo de las parejitas eh? Bien, el otro capi aún no lo empecé, pero espero no tardar tanto como en este. Bueno, sayo y gracias por todo!
P.D: Con 6 reviews me conformo si? Sayo!
