He vuelto con un capi más! Espero que os guste! Esta vez creo que no tardé tanto no? Bueno, esa es mi opinión... este capi es un poco más largo que los otros, así que espero que quedéis satisfechos, aunque no me salió principalmente como esperaba! Pero dejo ya de parlotear, aquí va!
4. A partir de ahora seremos seis
Al día siguiente…
Shirou se encontraba en su asiento, completamente deprimido por lo sucedido el día anterior. Aún, para buena suerte del adivino, no había visto a Hikaru… ¡pero le mataría en cuanto le viera!
—Por esta vez estaré de acuerdo con Goenji-kun, seguro que él también querrá matarle por lo que pasó en el baño… —pensó Fubuki mientras sus mejillas adquirían un adorable color rojizo al acordarse de la escenita del baño—. ¡Maldita sea! ¿Por qué Goenji-kun tiene que tener semejante cuerpo?
Por otro lado, Goenji estaba completamente ido, aún tenía en su cabeza el cuerpo desnudo de su amigo… ¿cómo podía ser que no se hubiera fijado en que Shirou tenía un cuerpo tan sexy y delicado?
—¿Otra vez estoy pensando en el cuerpo de Shirou? ¡Esto ya es grave! —pensó el goleador de fuego completamente sonrojado y asustado, no era normal pensar tanto en su amigo.
…
—Buenos días —saludó Hikaru sentándose en su asiento.
—Buenos días —le devolvió Tachimukai con una sonrisa. La mirada dorada de Hikaru chocó con la mirada gris de Atsuya en cuanto se miraron, el pelirrosa puso una cara que el rubio no supo identificar y susurró con desagrado:
—Sí, como sea… buenos días.
—Perdónale —dijo el portero con una sonrisa de resignación—, Atsuya odia las mañanas, siempre está de mal humor.
Hikaru le sonrió a Tachimukai, realmente le agradaba ese chico, era amble y muy bien educado.
Atsuya gruñó algo ininteligible y resopló:
—Mientras este afeminado se siente a mi lado tendré siempre los días malos.
El adivino lo miró de reojo fastidiado, ¡odiaba sobre todas las cosas que lo llamaran afeminado!
—Cierra la boca pelo rosa —gruñó algo enfadado Hikaru. Atsuya apretó los dientes entre sí y refunfuñó:
—¡Si hay algo que detesto es que se metan con mi pelo!
—Muy bien —sonrió con burla el rubio—, muchas gracias por la información, lo tendré en cuenta.
El chico de ojos grises lo miró sorprendido, pero después desvió la vista con molestia.
—¡Bah! ¡Mejor paso de él!
—Buenos días chicos —saludó con una sonrisa el joven profesor de matemáticas, Akito Itami, mientras entraba en el aula—. Espero que estéis con energía porque vamos a seguir con los exponentes.
Muchos empezaron a quejarse, haciendo que el profesor negara con la cabeza con una sonrisa de resignación en su atractivo rostro.
—Y así empieza otro día aburrido, pues vaya… —pensó Atsuya mientras ahogaba un bostezo, tendría que intentar prestarle atención a la clase de matemáticas.
…
Todos los chicos estaban a punto de dormirse en sus pupitres por la clase de historia, era horrible que a primera hora tuvieran clase con ese profesor… ¡en realidad daba igual a qué hora tocara con ese hombre! ¡Cualquiera hora era horrible para tener que soportar eso!
—Ah, esta clase es cancerígena —susurró Nagumo mientras se dejaba caer en su pupitre sin que Makei se diera cuenta. Suzuno suspiró con resignación y gruñó:
—Por una vez tienes razón… nada más entrar en clase ya se puso a explicar.
Por otro lado, ciertos chicos se quejaban en silencio de que no pudieran estar en la misma aula que sus respectivos novios.
—Esto es horrible… ¡Kido! ¡En momentos así es cuando más te echo de menos! —pensó Sakuma pensando en ponerse a llorar, si la clase seguía en ese plan no dudaría en hacerlo. En cambio Hiroto tenía una expresión seria, sin embargo estaba casi al límite, y eso que la clase acababa de empezar.
—Nunca había tenido clases tan horribles como esta… ¿Será posible que en realidad existe alguien tan irritante como este tipo? Si no lo estuviera viendo no me lo creería… mejor pienso en Mido-chan, es más productivo —se dijo mentalmente el pelirrojo de piel pálida. Apoyó su cabeza en una de sus manos y se puso a pensar en su novio, sería mucho mejor que aguantar esa clase.
—Eh Suzu-chan —llamó por la bajo el pelirrojo de ojos dorados. El albino lo miró de reojo y preguntó:
—¿Qué?
—¿Quieres repasar hoy conmigo matemáticas? —preguntó con una sonrisa pícara. Un enorme sonrojo cubrió las mejillas de Suzuno y después puso cara asesina.
—Nagumo… al menos podrías esperar a que me pase el dolor del trasero.
—Pero si hoy has podido sentarse perfectamente.
—Pero qué dices, si me duele a horrores… baka.
—Vamos, te quejas de vicio —sonrió con algo de burla el pelirrojo. Fuusuke frunció el ceño y advirtió:
—Escucha, te dejé que fueras el seme… pero como sigas burlándote de mí haré que seas tú el que se queje de su trasero, ¿entendiste?
Nagumo abrió los ojos impresionado y preguntó:
—No hablas en serio ¿verdad?
—¿Quieres apostar? —interrogó el albino con una sonrisa maligna. Una gota resbaló por la cabeza del chico y susurró:
—Eh… no, mejor otro día. Eso significa nunca, ¡él es el uke, no yo!
Hiroto y Sakuma se rieron por lo bajo al escuchar la pequeña conversación de ambos chicos, al menos había algo con lo que entretenerse en esa aburrida clase.
…
En la hora del descanso…
—¡Ven aquí! —gritó Shirou totalmente fuera de control, con ganas de matar a ese chico rubio que se alejaba de él. Hikaru sonrió nervioso y sintió como el miedo empezaba a apoderarse de su cuerpo:
—Ne… Shirou, podemos hablar como personas civilizadas.
—¡Y un cuerno! —gritó Goenji acercándose peligrosamente al rubio. Este dio un saltito por el susto y se puso detrás de la única persona que en ese momento no tenía ganas de matarle: Fubuki Atsuya.
—¡Oye! ¡Qué después van a por mí! —protestó el pelirrosa mientras intentaba apartarse de enfrente del rubio. Hikaru puso una cara de cachorrito abandonado y susurró:
—No dejes que me maten…
Un leve sonrojo apareció en las mejillas del menor de los Fubuki al ver la expresión del adivino, pero rápidamente desvió la mirada.
—¡Bah! Está bien… te ayudaré… —susurró avergonzado, después miró a su hermano y a su amigo y dijo—. ¡Venga chicos, tranquilos! ¡Si matáis al afeminado no podréis saber nada sobre como volver a vuestros cuerpos! ¿Ya lo habéis olvidado acaso?
Ambos se pararon en seco al oír a Atsuya, puede que tuviera razón, ¡pero tenían que hacérselo pagar a Hikaru!
—¡Aún así lo quiero matar! —gritó Goenji mientras se lanzaba contra los dos menores. Atsuya y Hikaru se apartaron con rapidez y el pelirrosa gritó:
—¡Y yo qué culpa tengo, baka! ¡No me mates a mí también!
—¿Pero por qué tanta molestia? —preguntó resignado el rubio dirigiéndose a Goenji con extrema tranquilidad—. No te entiendo.
—¿No estabas muerto de miedo? —preguntó Atsuya mirándolo mal. Hikaru sonrió y explicó:
—Oh, ya se me ha pasado.
—¡Pues claro que no me entiendes! ¡No te has cambiado de cuerpo con nadie!
—Exacto Goenji, pero hay algo que sigo sin entender —empezó diciendo el adivino—, si Shirou es simplemente tu amigo como tú dices que es… ¿entonces por qué te ha afectado tanto ver su cuerpo sin nada de ropa?
Goenji y Shirou enrojecieron al máximo tras lo dicho por Hikaru y Atsuya abrió los ojos impresionado por la pregunta, después se golpeó la frente y pensó:
—Mierda, ¿por qué no se me habrá ocurrido a mí antes?
—¿Q-Qué dices? ¡Cierra el pico! —gritó totalmente avergonzado, mierda de niñato, lo estaba jodiendo bastante. El rubio sonrió maliciosamente y susurró:
—¿Qué es lo que te detiene a declararte Goenji?
—¿Eh? ¿Cómo que declararse? —preguntó Shirou completamente harto—. Ya lo has oído Hikaru, Goenji-kun solo siente… amistad por mí.
Shuuya observó con sorpresa como el chico bajaba la cabeza mientras se deprimía, pero después se tranquilizó, pensando que eso era porque no estaba en su cuerpo. Hikaru frunció el ceño tras eso, no entendía como Goenji podía ser tan insensible.
Atsuya, por su parte, con toda la calma del mundo cogió un balón de fútbol, que a saber de dónde lo sacó, y lo puso enfrente de él con mucha tranquilidad. Rápidamente cambió su cara tranquila por una asesina y gritó:
—¡Te mataré Goenji-baka!
El pelirrosa pateó el balón con fuerza dirigiéndolo directamente a Shuuya, este se asustó y, por los pelos, dio esquivado el balón.
—¿A ti qué demonios te pasa? —preguntó enfurecido Goenji, pero esa furia fue sustituida por miedo al ver la cara de psicópata del pelirrosa. El chico de ojos grises gruñó algo ininteligible y gritó de nuevo:
—¡Te mataré!
Atsuya empezó a correr detrás de Goenji mientras este huía como un poseso, no tenía ganas de morir a manos de su amigo… si se podía llamar así.
Hikaru y Shirou miraron eso con una sorpresa indescriptible. Shirou tenía una cara de sorpresa y horror, no querría saber que podría llegar a pasarle a su cuerpo si Atsuya llegara a pillar a Goenji. Por su parte, Hikaru rápidamente cambió su cara de sorpresa a una divertida mientras pensaba:
—Realmente es un chico divertido e interesante… Atsuya me atrae mucho.
…
—¡Basta ya! —gritó Goenji llegando a la azotea totalmente jadeando. Cuando se dio la vuelta vio a Atsuya con cara de furia, fulminándolo con la mirada.
—Creía que te lo había dejado bien claro, pero parece que no atendiste bien a mis palabras. El día de la feria te dije que como Shirou sufriera por tu culpa habría intentos de asesinato dirigidos a ti —informó el pelirrosa—. ¡Y ahora le estás haciendo sufrir!
—¿Sufrir? ¡Está sufriendo por culpa de Hotaru! ¡Ese chico es el que nos metió en esto! Shirou estaría como siempre si estuviera en su cuerpo —dijo Shuuya mientras bajaba la mirada algo molesto. Atsuya lo miró impresionado, sin embargo esa cara cambió a una de confusión y preguntó:
—Espera un momento… ¿de verdad piensas que Shirou sufre porque no está en su cuerpo? ¡Es la mayor estupidez que he oído en mi vida!
—Esto no tendría por qué estar pasándonos… —susurró completamente deprimido el chico.
—En realidad nada de esto te pasaría si me hubieras hecho caso y te declararas a Shirou, estás enamorado de él, reconócelo —comentó el pelirrosa, que puso una sonrisa pícara para soltar—. ¿O acaso me vas a decir que no te gustó ver a Shirou desnudo cuando te bañaste?
Un enorme sonrojo cubrió las mejillas de Shuuya y susurró:
—Eso… no… ¡mejor cierra el pico!
—Puedes engañarte a ti mismo todo lo que quieras Goenji, pero dudo mucho que eso cambie lo que sientes en realidad —Atsuya se dio la vuelta, las ganas de matarle se le habían pasado, y se marchó de la azotea.
El chico se quedó sorprendido por las palabras del pelirrosa y se quedó pensando en su mundo.
—¿Engañarme a mí mismo? ¿Me estoy engañando a mí mismo?
Cuatro días después…
Goenji se encontraba en el escritorio de Shirou, intentando concentrarse en el examen de historia que tendrían al próximo día. Pero le era prácticamente imposible concentrarse con todo lo que estaba pasando.
Ya habían pasado cuatro días desde que Atsuya le había dicho eso en la azotea, pero aún seguía analizando esas palabras.
—Quizás tenga razón… ¡No! Shirou es mi amigo, ¿por qué todos se empeñan que estoy enamorado de él? —pensó el chico con algo de molestia, era obvio que sus sentimientos por Fubuki son de amistad y de nada más ¿no?
Atsuya, por su parte, se aburría muchísimo en su casa. Se levantó de la cama, donde estaba tumbado, y se dirigió a la ventana para ver el día que hacía.
—Hace sol… no está mal el día que hace, iré junto a Tachi para invitarle a dar un paseo —dijo el pelirrosa con una sonrisa mientras salía de la habitación, dirigiéndose a la puerta de salida.
…
—Me aburro —susurró Tachimukai mientras se dejaba caer sobre su cama, estaba tan aburrido que no le importaría hacer cualquier cosa con tal de dejar de aburrirse.
De repente, sintió como el timbre empezó a sonar desde el piso de abajo.
El timbre empezó a hacerse insistente. Tachimukai se extrañó al ver como tocaban el timbre su casa, ¿quién podría ser? Solo conocía dos personas que timbraran así: Atsuya y Tsunami.
Se ruborizó levemente mientras bajaba las escaleras para abrir la puerta, solo pensar que fuera Tsunami lo ponía nervioso y, cómo no, emocionado. Cuando llegó junto a la puerta la abrió con rapidez y…
—¡Hola Tachi! ¿Cómo estás?
Una creciente decepción recorrió de pies a cabeza al portero cuando vio que en su puerta… estaba Atsuya.
—Ah, eres tú —susurró con una desilusión muy notable. El pelirrosa parpadeó un par de veces y preguntó:
—¿Es que esperabas a alguien más?
—¿Eh? ¡Claro que no! —sonrió nerviosamente el chico.
Atsuya parpadeó un par de veces para después poner una sonrisa maliciosa:
—Confiesa Tachi… seguro que esperabas que fuera tu surfista amargado.
Un rubor cubrió las mejillas del portero y se excusó:
—¡No! ¡Claro que no! ¡Nada que ver con lo que dices! Es solo que… no me esperaba visita.
—Vamos, eso no te lo crees ni tú —sonrió Atsuya—. ¿Voy a quedarme en la puerta todo el tiempo o me dejas pasar?
—Claro, pasa —suspiró Tachimukai, dejando entrar a su amigo. Atsuya avanzó hacia dentro y exclamó:
—¡Me aburro! Por eso he venido Tachi, ¿te apetece venir a dar una vuelta conmigo?
El castaño parpadeó un par de veces y se resignó a ir con él, total… ¿qué podía pasarle aparte de conseguir posibles dolores de cabeza?
—Claro, espera que llamo a mi madre por si llega antes que yo —informó Yuuki mientras corría hacia la sala para hablar por teléfono con su madre. Atsuya se apoyó en una pared esperando por su amigo, pero tras unos segundos se levantó y se dirigió hacia la estantería que había en la entrada, mirando las fotos que había allí.
—Listo, ya estoy —dijo Tachimukai de repente.
—¡Ah! ¡Tachi! ¡No me des esos sustos! —exclamó el pelirrosa con una mano en su pecho, tratando de calmar los latidos que iban a cien por hora por el susto. Tachimukai sonrió y dijo:
—Lo siento, ¿nos vamos?
—Claro —informó el chico de ojos grises dejando pasar primero a su amigo. Tachimukai miró a Atsuya cuando se pusieron a caminar y preguntó:
—Y bien ¿a dónde quieres ir?
—¿A dónde? —se dijo para sí mismo el muchacho—. ¡Al parque! ¡Al parque de atracciones!
—¿Al parque de atracciones? —preguntó pensativo Yuuki, pero después sonrió—. De acuerdo, lo pasaremos bien.
…
Kazemaru llegó a su casa realmente dolido por lo que acababa de pasar. Sintió como las lágrimas que había estado conteniendo por todo ese tiempo salieron de sus ojos rojizos libremente, el peli azul no hizo nada para impedirlo.
Subió con paso lento a su habitación, con la vista borrosa por las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. En cuanto llegó a su cuarto se encerró en él sin medir palabra.
Se sentía mal, solo, derrumbado y totalmente atormentado. ¡En ese mismo instante odiaba a Midorikawa! ¡Le odiaba con toda su alma! Sabía que todo iba a salir mal, y a pesar de todo tuvo que seguir el consejo de su amigo peli verde. ¡Qué tonto había sido en creerle!
Kazemaru estaba sentado en su cama abrazando sus rodillas, escondió la cabeza en medio de sus brazos y siguió llorando desconsoladamente. ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que enamorarse de su capitán?
Flash Back
—¡Vale, está bien! ¡Se lo diré! —gritó el peli azul completamente exasperado el chico de ojos rojizos. Midorikawa, que estaba a su lado en la azotea del instituto, sonrió y dijo:
—Por fin, ya era hora de que te decidieras a decírselo…
—¡Pero si me has estado amenazando con tirarme de la azotea!
Ryuuji suspiró con pesadez y explicó:
—Eso era para que te declararas. ¡Y ya has dicho que sí, no vale retirarse!
—¡Esto no es una competición idiota! —gritó enfadado el chico. Kazemaru después suspiró y se dirigió hacia abajo con el peli verde al escuchar el timbre que anunciaba el final del descanso.
—Acuérdate de agradecérmelo más tarde… —sonrió el peli verde mientras se dirigía a su asiento. Kazemaru lo miró de reojo de mala manera y después se dirigió a su sitio colocado al lado del de Endo.
Cuando el profesor de matemáticas llegó, Kazemaru aprovechó para citarle al parque y poder declararse.
Endo, ¿podríamos quedar hoy en el parque? Tengo que decirte algo importante.
Endo leyó lo que ponía en la nota que acababa de pasarle su amigo y después contestó:
Claro que sí. ¿A qué hora quieres quedar?
¿Te parece bien a las cinco?
¡Claro! ¡A las cinco en el parque de la torre!
Kazemaru suspiró en cuanto el chico le dijo que quedarían en el parque de la torre. Ese sitio era el favorito de Endo, se sentiría un poco incómodo si se lo decía allí pero… si es como dijo Midorikawa no tendría nada que temer ¿no?
En el parque de la torre a las cinco…
El peli azul se encontraba muy nervioso, estaba esperando a su capitán apoyado en el árbol donde estaba la rueda con la que a veces Endo entrenaba.
—¿Y si se ha olvidado de que quedamos aquí? —pensó algo triste Kazemaru por la posibilidad de que su capitán lo dejara plantado.
—¡Kazemaru! —gritó Endo mientras llegaba corriendo algo jadeante por la carrera—. ¡Siento llegar tarde! ¡Tuve que ayudar a mi madre en algunas cosas!
—No pasa nada —sonrió el chico de ojos rojizos con un leve rubor en las mejillas al ver la sonrisa de Endo. Mamoru lo miró con algo de curiosidad y preguntó:
—Dime, ¿y para qué me has llamado?
Un patente nerviosismo se formó en la cara de Kazemaru, dejando aún más extrañado a Endo, que lo miró con algo de preocupación.
—Yo…
—Kazemaru ¿estás bien?
—Sí, es solo que… —no sabía cómo decírselo, Kazemaru estaba tan nervioso que parecía que iba a pararle el corazón el cualquier momento pero… ¡tenía que ser fuerte y decírselo!—. Endo yo… yo…¡te quiero!
El castaño miró al peli azul por un momento y preguntó confundido:
—¿Eh? ¿Me has citado solo para decirme eso?
El chico abrió sus ojos rojizos impresionados ante la pregunta y susurró:
—Bu-Bueno… pensé que… tenías que saberlo…
Endo sonrió tiernamente y contestó:
—Tranquilo Kazemaru, yo también te quiero —esa respuesta hizo que las mejillas de Kazemaru se tornaran carmesí y mirara a su capitán con los ojos brillantes—, eres mi mejor amigo, por eso te quiero.
Dolor e impresión. Esas dos sensaciones habían sido substituidas por la emoción al escuchar a Endo decirle que era su mejor amigo.
—¿Sólo eso? —se atrevió a preguntar el peli azul, luchando para que sus lágrimas no salieran de sus ojos. El chico de la banda se extrañó ante eso, pero después volvió a sonreír y espetó:
—Pues claro, ¿qué otra cosa ibas a ser?
A Kazemaru empezaron a darle temblores involuntarios y antes de que Endo se diera cuenta de que estaba a punto de llorar, susurró:
—Lo siento Endo yo… tengo que irme.
Y salió corriendo de allí en dirección a su casa.
Fin del Flash Back
—¡Maldita sea! ¿Por qué tuve que enamorarme de ti, Endo? —pensó el chico mientras seguía llorando.
…
—¡Me lo estoy pasando genial! —exclamó Atsuya completamente emocionado. Tachimukai se rió al ver el entusiasmo de su amigo, se notaba como disfrutaba el pelirrosa en los sitios en donde había diversión, como en ese caso el parque de atracciones.
—Gracias Atsuya, si no hubieras venido a buscarme a casa ahora estaría aburrido sobre mi escritorio —agradeció el chico de cabello castaño claro—. Yo también me lo estoy pasando muy bien.
—Ja, lo sabía. ¡Soy genial! —se alabó Atsuya a sí mismo con una sonrisa orgullosa en la cara. A Yuuki le resbaló una gota por la cabeza y pensó:
—Hice mal en alabarle, ahora le subí el ego…
—¡Vamos a otra atracción! —se entusiasmo el menor de los Fubuki mientras cogía del brazo de Tachimukai y tiraba de él. El portero sintió como el chico tiraba de él y dijo:
—¡Eh Atsuya! ¡Para! ¡Qué no te doy seguido!
—Eh Tachi, ¡ahora vamos a la montaña rusa! —dijo el chico con estrellitas en los ojos, haciendo que una gota resbalara por la cabeza de Tachimukai al verle tan emocionado. Cuando llegaron a la atracción observaron que había una cola enorme.
—Vaya…
—¡Ah! ¡No puede ser! —gritó el pelirrosa mientras por sus ojos caían lágrimas exageradas al ver la tremenda cola que había. La gota que tenía el castaño en la cabeza se hizo más grande tras ver eso, tampoco era para que el chico se desanimara de esa manera.
—Oye Atsuya —llamó Yuuki en un intento de animarle—, ya hemos subido ahí y… hay muchas más atracciones. ¿Qué te parece si vamos a buscar alguna otra?
El pelirrosa miró a Tachimukai para después sonreírle y decirle:
—Claro, vamos a mirar otra.
Ambos se dieron la vuelta para seguir buscando otra atracción, pero los dos se detuvieron en seco al ver la escena que tenían delante.
—¿Cómo? —se preguntó mentalmente Atsuya al ver eso con una sorpresa indefinida. Tachimukai abrió la boca de la impresión y pensó:
—T-Tsunami-kun…
Delante de ellos se encontraba una escena poco atractiva para Tachimukai… Tsunami y Otomura se estaban besando.
Tsunami se separó de golpe al sentir como Otomura lo estaba besando, ese chico sí que era insistente. Cuando iba a gritarle algo sintió la mirada de unas personas sobre él, se dio la vuelta con rapidez y vio a Tachimukai y a Atsuya.
—Tachimukai… ¡TACHIMUKAI! —pensó con horror el surfista, solo esperaba que no hubiera visto lo del beso. El portero escondió sus ojos con su flequillo y susurró con la voz quebrada:
—Atsuya yo… lo siento, tengo que irme…
Antes de que el pelirrosa menor dijera algo, Tachimukai se dio la vuelta y empezó a correr mientras unas lágrimas resbalaban por sus mejillas libremente.
—Tachi… —susurró Atsuya, seguidamente apretó los puños, furioso, y se dispuso a enfrentarse al pelirrosa mayor, pero el surfista salió corriendo en dirección a Tachimukai—. Bueno, al menos hace algo bien…
—¡Tsunami-kun! —gritó Otomura dispuesto a seguirle, pero cuando pasó por el lado de Atsuya, este le detuvo.
—En realidad no me acuerda tu nombre —dijo Atsuya mientras le agarraba del brazo emocionado—. ¡Pero no importa! ¡Vamos a subirnos a una atracción!
Antes de que Otomura pudiera protestar, el pelirrosa pequeño ya lo estaba arrastrando a otro lado.
En la calle…
Tras salir del parque de atracciones, Tachimukai aceleró aún más el ritmo para poder llegar cuanto antes a casa, no tenía ganas de ver a nadie. Le sabía mal haber dejado a Atsuya allí solo, otro día se encargaría de compensarle.
—¡Tachi! —se oyó el grito de alguien. El portero miró hacia atrás sorprendido y vio como era Tsunami intentando alcanzarle, por lo que el chico intentó acelerar más pero… no contó con que el surfista era más rápido que él y lo dio atrapado.
—¡Suelta! —gritó furioso el chico cuando sintió como Tsunami le agarraba la muñeca. Tsunami lo puso contra la pared y dijo:
—Escúchame por favor, fue Otomura quien me besó, yo no quise, pero cuando me di cuenta me estaba besando.
—¿Por qué tendría que importarme? —preguntó el portero algo alterado mientras luchaba que las lágrimas no salieran de sus ojos azules. El pelirrosa lo miró algo extrañado y preguntó:
—Entonces… ¿por qué saliste corriendo?
—¡Eso no es asunto tuyo! —Tachimukai no pudo contenerse más y derramó unas lágrimas involuntarias. Tsunami sonrió tiernamente y le limpió las lágrimas.
—¿Sabes Tachi? Me hubiera gustado que ese beso me lo dieras tú —y antes de que el castaño pudiera decir nada, sintió como los cálidos labios del surfista se unían con los de él.
El surfista movió sus labios sobre los del portero para iniciar un beso bastante pacífico, normal y corriente. Pero eso cambió cuando agarró la cintura de Tachimukai y lo pegó a él, introdujo su lengua dentro de la cavidad bucal del muchacho menor, que la recibió gustoso. Ambos frotaron sus lenguas de una manera frenética, y siguieron besándose con algo de violencia, pero eso pasó cuando el aire empezó a hacerles falta en los pulmones. Los dos se separaron respirando agitadamente.
Tsunami apoyó su frente con la del castaño y explicó:
—Te juro que lo de Otomura fue un error que… no se volverá a repetir, jamás. Me arrastró al parque de atracciones y después fue él quien me besó, de verdad. Además… a quien amo es a ti, te amo Tachi.
El chico de ojos azules lo miró sorprendido, pero después lo abrazó fuertemente mientras susurraba:
—Yo también te amo… Tsunami-kun.
El pelirrosa sonrió y después volvió a besarle de nuevo, intentando memorizar el sabor de los labios de su portero, un sabor realmente delirante que podría llevarlo peligrosamente a la adicción… una que estaría gustoso de tener.
…
Midorikawa miró hacia el cielo desde su ventana, ya se estaba poniendo el sol. Suspiró con algo de preocupación al sentir una opresión en el pecho… algo malo estaba sucediendo, pero ¿el qué?
—¿Qué puede pasar? ¿Será algo relacionado con Kazemaru? ¡Bah! ¡No lo creo! Seguro que todo está bien y solo son imaginaciones mías —pensó el peli verde mucho más tranquilo. De repente, sintió como unos brazos le rodeaban la cintura—. ¿Hiro-chan?
—¿Qué es lo que te preocupa? —preguntó el pelirrojo mientras apoyaba su cabeza en uno de los hombros de su novio. El chico de ojos negros suspiró de nuevo y susurró:
—Es que… me preocupa Kazemaru. ¿Crees que todo saldría bien entre Endo y él?
—Te preocupas demasiado por ellos… tranquilo —dijo Hiroto dándole la vuelta al chico para quedar cara a cara con él, aprovechando para darle un beso en los labios. Poco después se separaron y el peli verde dijo:
—Aprovechas cualquier momento para comportarte como un pervertido ¿eh?
—Si dices eso por un beso no sé lo que dirás si adivinas lo que tengo pensado hacerte esta noche —susurró el pelirrojo mientras le mordía el lóbulo de la oreja. Midorikawa gimió levemente y agarró con sus manos la ropa de su chico. Frunció el ceño ante la perversión de su novio y gruñó:
—¡Hiro-chan, no se vale! ¡Estoy preocupado por Kazemaru y también por Shirou-chan y Goenji! ¡No te aproveches!
—Bueno —empezó diciendo el muchacho con una sonrisa pervertida mientras tumbaba en la cama a su novio—, permíteme que te quite esa preocupación, además… echo de menos los arañazos de la espalda.
—¡Cierra la boca, baka! —insultó el chico de ojos negros mientras trataba de librarse de su novio. Hiroto le agarró de la cintura y susurró en su oído:
—Y bien Mido-chan… ¿empezamos?
—¿Qué? ¡Ni se te ocurra!
—Vamos… no me hagas sufrir así —musitó el pelirrojo mientras le daba besos en el cuello. Ryuuji se sonrojó y después gritó:
—¿Sufrir tú? ¡Venga ya! ¡Aquí el que sufre es mi trasero!
¡Ja! Midorikawa debería saber que negarse no le iba a servir de nada.
…
Hikaru ahogó un bostezo con su mano, realmente estaba cansado y por raro que le pareciera… no paraba de pensar en Atsuya.
—¿Por qué no puedo parar de pensar en él? ¡Esto ya es molesto! —refunfuñó mentalmente el adivino mientras se dirigía hacia la cocina para beber algo de agua, quizás le mantendría la cabeza fría y no pensaba en ese atractivo pelirrosa.
—¿Y quién es Atsuya? —le susurró una voz detrás de él. Hikaru dio un grito del susto y miró hacia atrás con el corazón latiendo a mil por hora.
—¡Ah! ¡R-Ritsuka! ¡No vuelvas a hacer eso! —se quejó el pequeño.
Delante del chico había un muchacho de unos tres años mayor que Hikaru, su cabello era negro, corto y desordenado, sus ojos eran de un bonito color dorado, el mismo que el de Hikaru y su atractivo era aún mayor que el de su hermano pequeño.
—Ne Hika-chan, ¿quién es Atsuya? —preguntó aguantándose la risa. El rubio frunció el ceño y gritó:
—¡Ritsuka, baka! ¿Qué te dije sobre lo de leerme la mente?
—Que no te la leyera… ¡pero no puedo evitarlo! ¡Tu mente es demasiado divertida y entretenida!
—¡Debes de estar riéndote de mí! ¡Para de leérmela! —exclamó aún más molesto Hikaru, su hermano mayor tenía la habilidad de molestarle en milésimas de segundo.
—Como tú quieras —dijo el pelinegro despreocupadamente—, pero no me has contestado. ¿Quién es Atsuya?
—Nadie que deba importarte… solo un estúpido —contestó el chico cogiendo por fin el agua para poder bebérsela. El pelinegro bufó:
—Ya claro… ¡no tienes derecho a tener novio Hika-chan! ¡Antes quiero conocerle!
El rubio escupió toda el agua que estaba bebiendo tras escuchar eso. ¡No podía haber escuchado bien!
—¿Q-Qué demonios dices, maldito baka? ¡Deja de reírte! —gritó Hikaru muy ruborizado tras lo que había dicho su hermano. Ritsuka vio eso y empezó a reírse por lo que acababa de ver.
—¡Hika-chan, mírate! ¡Estás completamente rojo! —se rió divertido el mayor—. Oye, ¿qué tal van ese tal Shirou y Goenji? ¿Han progresado algo? —preguntó para cambiar de tema. Hikaru suspiró con pesadez e informó:
—El único que tendría que progresar es Goenji y… no ha conseguido mucho que digamos, tan solo ha conseguido confundirse por las "extrañas" sensaciones que le produce estar en el cuerpo de su "amigo".
—Y los únicos que sabes su situación actual ¿quiénes son?
—Pues…
—Shirou, Goenji y tú… más tarde se enteró Atsuya —respondió Ritsuka a su misma pregunta. Una vena empezó a palpitar en la cabeza del rubio y gritó con cara asesina:
—¿Para qué me preguntas si después me vas a leer la mente? Además, ¡te he dicho que no me la leas!
—Así que solo sois cuatro los que sabéis lo que les pasa a esos dos, bueno, eso contándolos a ellos —razonó el mayor pasando olímpicamente del enfado de su hermano pequeño. Hikaru suspiró y dijo:
—Seis, somos seis quiénes lo sabemos si contamos a Shirou y a Goenji.
—Bueno, somos cinco si me cuentas a mí, ¿quién es la otra persona?
Hikaru sonrió y susurró:
—¿No te has dado cuenta?
—Ah —susurró Ritsuka sorprendido, pero después sonrió—. Sí tienes razón, seguro que ella se dio cuenta.
…
Shirou suspiró con pesadez y siguió cenando intentando estar tranquilo. Tenía bastantes preocupaciones, por ejemplo: cómo aprobar el examen de historia sino le entraba nada por todo lo que estaba pasando o cómo hacer para recuperar su cuerpo si Goenji solo decía que era su amigo.
—Mi vida es un asco… ¡todo es un asco! —pensó deprimido mientras soltaba otro suspiro. Yuka le miró algo extrañada y preguntó:
—¿Estás bien?
—¡Ah, sí! —respondió algo alterado, se había quedado meditando en sus cosas. Yuka sonrió y preguntó:
—¿Puedo preguntarte una cosa?
—¿Eh? Ah, claro… dime.
—Eres Shirou-kun ¿verdad? —preguntó la pequeña castaña con una sonrisa más amplia, a lo que Shirou no pudo evitar mirarla con los ojos abiertos de par en par.
Continuará…
Quería agradecer a: Kozuue, Sarah Casguel, Pau-Chan Espitia, eminitha, Fubuki-kazesenko, Otogawa Francis, La Dama Azul de Konoha, shatyana 05, tqgirlxulatq, Kasumi Yami no Amaya, Miku Takamine, aika-chan20, Elizabeth Akatsuki, anonima, inayaon, Minami-san, konatita, haruna y Iluna.
Muchas gracias por los reviews, en serio! Espero que este capi haya gustado, me centré un poco en la pareja de Tsunami x Tachimukai y en la de Endo x Kazemaru... no sé si os gustó como quedó, a que puse a Yuka muy inteligente? XD... merezco algún review?
Sayo y cuidaos mucho!
