Holaaaa! No, no soy Saya-chan, soy Yeni-senpai! Y tampoco escribí yo el capi, eso si lo hizo Saya-chan, así que el mérito es suyo, no mío ^-^. La pobre está con mucho exámenes y me ha pedido que lo suba por ella, está hasta la coronilla, hoy tenía 3 libros encima de la mesa u.u'...
En fin, a mí me gustó el capi así que espero que a vosotros también, así haréis feliz a Saya-chan, que se esforzó para acabar el capi por vosotros. Hasta me dijo que lo hizo más largo para disculparse por su tardanza, pero tenéis que entenderla, pobrecita...
Disclaimer: el día en el que me alaben como una diosa es porque hice Inazuma Eleven yaoi, mientras eso no pase, la serie y sus personajes pertenecen a Level-5.
5. Problemas en aumento
Shirou tenía la boca abierta al máximo, apenas podía reaccionar ante eso… ¡¿Yuka se había dado cuenta? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? ¿Por qué?
-¿Qué? - ¡Yuka se había enterado de que él era Shirou!
-¿Cómo? - ¡Ni idea!
-¿Cuándo? - Supuestamente ahora…
-¿Dónde? - ¡Pues no sabía donde se había dado cuenta!
-¿Quién? - ¡Ella!
-¿Por qué? - ¡Tampoco lo sabía!
—Shirou-kun… ¿estás bien? —preguntó la pequeña Goenji mientras miraba al chico algo preocupada. Shirou reaccionó y miró a la chica como si fuera la cosa más rara que había visto en su vida.
—¡Jaja! ¡Yuka! ¡No deberías decir cosas así! ¡Ni siquiera tienen sentido! —respondió Shirou con una sonrisa, intentando ocultar su patente nerviosismo—. ¿Cómo se te ocurre pensar que yo soy Shirou?
—Eres Shirou-kun… oye, ¿cómo está Shuu-niichan?
Una gota resbaló por la cabeza del peliblanco y miró a su "hermana pequeña" con la boca abierta, ¡les había descubierto sin más! ¡Era impresionante! ¿Quién demonios era tan espabilado como esa niña? La respuesta era clara… ¡nadie!
—Y ahora qué puedo hacer… ¿se lo sigo negando o lo reconozco? —pensó el muchacho mientras miraba a Yuka, que esperaba la respuesta de su "hermano mayor".
—¿Y bien? ¿Cómo está nii-chan?
—Esto… —susurró Fubuki nervioso mientras un tic aparecía en su ojo izquierdo, finalmente suspiró resignado—… bien, está bien… supongo.
—Sí —respondió la niña con una sonrisa—, me alegro mucho.
—No sé porque te alegras —susurró tan bajo que Yuka no lo oyó—… yo no estoy para nada alegre.
—¿Decías? —preguntó extrañada la castaña. El mayor dio un respingo y respondió con una sonrisa nerviosa:
—¡Nada! Come y calla, niña.
…
Atsuya se acercó al teléfono al ver que sonaba, se extrañó bastante de que a esa hora tan tardía alguien estuviera llamando. Se paró frente al teléfono y contestó:
—¿Diga?
—¿A-Atsuya? —preguntó al inconfundible voz de Goenji al otro lado del teléfono—. ¿Eres tú?
—Eh… ¿Shirou? ¿Qué ocurre?
—¿Puedo hablar con Goenji-kun? Es importante y…
—¿Estás hablando con Atsuya-kun? —preguntó la voz de Yuka al otro lado de la línea—. ¡Quiero hablar con él! ¡Quiero hablar con él!
—Ahora estoy hablando yo con él… ¡Eh Yuka! ¡No me muerdas la mano!
Una gota resbaló por la cabeza del pelirrosa al oír la discusión de su hermano mayor y Yuka, que parecía… ¿morderle? En realidad prefería no saberlo.
—Pero… ¿qué hacéis? —preguntó el menor de los Fubuki mientras ponía una cara de confusión. Shirou suspiró y susurró:
—Bueno verás… mejor te dejo hablar con Yuka sino me va a morder de verdad.
—¡Atsuya-kun!
—Ah, hola Yuka —respondió el otro con una sonrisa—. ¿Qué, mordiéndole a tu hermano? —preguntó casi a punto de reírse. Yuka se rió y dijo:
—No, a Shirou-kun… Shuu-niichan está ahí ¿verdad?
Atsuya calló del golpe cuando la niña había dicho eso. ¿Acaso había escuchado bien? ¿Yuka se había enterado?
—Esto… Yuka bonita, ¿podías pasarme con tu hermano? —preguntó el pelirrosa intentando aguantar la furia. La castaña se rió al otro lado de la línea y dijo:
—¿Querrás decir a Shirou-kun, no?
—Sí, quienquiera que sea…
La pequeña Goenji se despegó del teléfono y se lo pasó a Fubuki, que lo cogió rápidamente.
—Atsuya…
—¡PERO TÚ ERES TONTO O QUÉ! ¡COMO SE TE OCURRE CONTÁRSELO A YUKA!
—No me grites Atsuya, yo soy el primero sorprendido, y no le conté nada, se dio cuenta por si sola —se excusó el mayor de los Fubuki. El menor alzó una ceja con sorpresa y preguntó:
—¿En serio se dio cuenta por si sola? ¿Pero de dónde habrá sacado la inteligencia esta niña?
—Si eso me pregunto yo… —susurró el otro a punto de ponerse a llorar.
…
El móvil que estaba encima de la mesilla empezó a sonar. Kazemaru levantó su rostro, que estaba escondido entre sus brazos, y miró hacia el teléfono.
Estiró su brazo sin mucha energía y cogió el aparato para ver quien lo llamaba: Endo Mamoru. Un destello de tristeza recorrió los ojos del peli azul al ver quién era. ¿Por qué Endo lo llamaba? ¿Acaso estaba preocupado por él?
—El que se preocupe por mí… es lo que más duele… —pensó Kazemaru mientras colgaba y apagaba su teléfono móvil. Se recostó en la cama en cuanto volvió a poner el móvil en la mesilla y cerró los ojos.
En realidad le dolía que Endo se preocupara por él, solo hacía que se lastimara más… ¿no se daba cuenta de que al preocuparse le hacía más daño? No era correspondido y ni siquiera Endo sabía que lo había rechazado.
—Debo de verme patético… —pensó el chico mientras volvía a esconder su cara entre sus manos… era demasiado doloroso.
En casa de Endo…
El castaño suspiró con preocupación cuando Kazemaru le colgó el teléfono, ¡ni siquiera le había cogido! ¿Qué pasaba?
Kazemaru se había marchado de una forma un tanto extraña, y Endo juraría que se veía triste. Sin saber porque, eso le había dado una fuerte opresión en el pecho.
—Espero que estés bien… Kazemaru… —dijo por lo bajo el capitán del equipo de fútbol mientras se sacaba la cinta naranja de su cabeza. Se dejó caer sobre su cama y miró de nuevo su móvil… ¿haría bien si lo llamaba de nuevo?
Mamoru cerró los ojos fuertemente y después los abrió decidido, llamaría a Kazemaru otra vez. Le dio al botón de llamar pero… el móvil estaba apagado.
—Kazemaru, ¿cómo estarás ahora? —susurró el chico mientras dejaba el móvil encima de su mesilla y se volvía a recostar en la cama, en su rostro se podía apreciar la preocupación que sentía por el defensa—. ¡Ah! ¡Basta! ¡No es normal pensar tanto en Kazemaru! Aunque Fuyuppe me dijera que esto es solo amistad… ¡no es normal!
Flash Back
Últimamente Endo había estado raro en los entrenamientos. Se quedaba como un idiota baboso mirando a Kazemaru… ¿eso era normal en un amigo?
El castaño estaba preocupado, ¿cómo podía saber que sentía por su amigo? Eso había pasado los límites de la amistad, seguro, es más, no cabía duda alguna.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Goenji acercándose a él—. Has estado raro en el entrenamiento, bueno… más de lo normal.
—Sí, estoy bien… ¡Un momento! ¿Qué has querido decir con "más de lo normal"? —preguntó algo ofendido el capitán del Raimon. Goenji sonrió de lado, pero esa sonrisa desapareció al ver la persona que estaba detrás de Endo.
—¡Me largo! —dijo el peliblanco con algo de apuro mientras echaba a correr. Endo arqueó una ceja y pensó:
—¿Qué mosca le habrá picado?
—¡Goenji-baka! ¡Vuelve aquí ahora mismo! —gritó Atsuya mientras corría detrás del delantero. Una gota resbaló por la cabeza y susurró:
—Atsuya… como no…
—¡Espera Atsuya! ¡Ni se te ocurre hacer nada de lo indebido! —gritó Shirou siguiendo a su hermano, supuestamente para que no hiciera ningún escándalo. Mamoru sonrió tras eso, pero de manera casi instantánea sus pensamientos volvieron a estar concentrados en Kazemaru.
—Esto… no es normal…
—Mamoru-kun… ¿te encuentras bien? —preguntó una voz femenina. El castaño miró hacia atrás y vio a Fuyuka mirándole con una dulce sonrisa.
—¡Ah! Fuyuppe… sí, me encuentro bien.
—¿De verdad? —dijo la chica poniendo cara de preocupación—. Sabes que puedes contar conmigo.
Endo sonrió y dijo:
—Bueno verás…
Mientras Endo le contaba todo lo que sentía cuando veía a Kazemaru, Fuyuka ponía una cara de horror cada vez mayor… todo lo que le estaba diciendo el portero significaba que… ¡estaba enamorado de Kazemaru!
—¿Tú sabes qué significa eso que siento? —preguntó el chico esperanzado. Fuyuka cambió su cara de horror a una de simpatía y contestó con una sonrisa:
—Tranquilo Mamoru-kun, eso es solo amistad. Lo quieres mucho, como un hermano quizás… pero nada más, no te preocupes.
—¿De verdad? Es que no lo veo muy normal —siguió sin convencerse el portero. Fuyuka sonrió más ampliamente y dijo:
—No te preocupes, de verdad que es solo amistad… no te comas la cabeza por eso.
Fin del Flash Back
—¿Acaso Fuyuppe también se equivocó? —pensó el chico mientras daba vueltas sobre la cama, estaba tan confundido que no sabía que pensar.
…
A la mañana siguiente…
—Yu-Yuka sabe lo de… —tartamudeó Goenji mientras miraba sin poder creérselo a Atsuya. Este asintió y dijo:
—No te nos vuelvas más tonto ¿vale? Era lo que nos hacía falta… Escucha, esto no tiene por qué afectarnos, aunque tengo que reconocer que la chica es bien espabilada.
—¿Cómo que espabilada? —gritó el delantero furioso—. ¿Por qué Shirou se lo dijo?
—No se lo dijo —negó el pelirrosa con la cabeza—, Yuka se dio cuenta por sí sola.
Goenji abrió sus ojos ahora grises de par en par y miró a Atsuya como si acabara de pronunciar el nombre más raro que oyó en su vida. Al pelirrosa le salió una gota en la cabeza al ver eso y llevó su mano a su frente, intentando darse paciencia.
—N-No es… posible —susurró Shuuya como pudo. Atsuya sonrió y dijo:
—Oh, te aseguro que es posible, ella mismo me lo dijo.
Shuuya puso una mano sobre su frente, como tratando de convencerse de que su "inocente" hermanita no se había enterado de la situación actual.
—¿Es que esto puede ir a peor? Mejor será que me calle, quizás pase algo más malo por hablar…
Goenji sacudió su cabeza intentando alejar esos pensamientos que le carcomían por dentro. Ahora, por encima, su hermana lo sabía. ¿Cuánta gente más tendría el honor de conocer ese secreto del cambio de cuerpos?
—Ala, venga… no te desanimes tanto, que si no nos bajas la moral a todos —susurró Atsuya mientras le daba palmaditas en la espalda a su "hermano"—. Tenemos que ir al instituto, así que apúrate.
Atsuya suspiró con pesadez mientras salía del cuarto de Shirou, ya había otra persona enterada de lo del cambio.
—Me sigo preguntando cómo se dio cuenta… ¡Yuka es increíble!
Goenji no tardó mucho en ponerse el uniforme, tenía que ir al instituto y preguntarle a Shirou cómo ocurrió todo… ¿cómo se había enterado Yuka? Quizás se lo había contado.
—¡Goenji-baka! —gritó Atsuya alterado—. ¡Me he olvidado de que el reloj que tengo va mal, llegamos tarde!
Shuuya observó con una gotita en la cabeza como el pelirrosa se ponía a correr en dirección al instituto como si el diablo se estuviera llevando su alma. El chico suspiró con pesadez tras eso y se puso a correr también, ¡maldito Atsuya! ¡Si fuera un poco más listo se acordaría de poner bien el reloj!
…
—Bien chicos —dijo la profesora de lengua, Hinako Itami, la esposa del profesor de matemáticas, con una sonrisa en el rostro—, voy a repartir los exámenes corregidos, algunos habéis mejorado bastante… la verdad es que me alegro.
En ese momento, la puerta del aula se abrió bruscamente dejando entrar a un pelirrosa de ojos grises jadeante por la carrera que tuvo que echar hasta llegar al instituto.
—¡Llegué!
Hinako y los alumnos se quedaron mirando al muchacho con una gota en la cabeza. Cuando la profesora se dio despertado de su shock, puso una sonrisa y dijo divertida:
—Sí, Atsuya-kun… tarde, pero llegaste. Anda, siéntate de una vez.
Atsuya asintió y se dirigió a su sitio y se sentó entre Tachimukai y Hikaru, como siempre.
—Uff… pensé que no me dejaría entrar… —susurró Atsuya mientras echaba un suspiro pesado. Tachimukai sonrió y dijo:
—No entiendo por qué dices eso… Hinako-sensei es la mejor profesora que conozco, no dejaría a nadie fuera.
El pelirrosa le miró extrañado y soltó:
—¿Cómo fueron las cosas con el surfista amargado?
El castaño se ruborizó levemente y bajó la mirada, estaba demasiado avergonzado, además de que nunca le gustó hablar de ese tema, y aún menos con Atsuya.
—Oh, bueno… te refieres porque me marché corriendo ¿no? —dijo el portero con una sonrisa nerviosa—. Lo siento mucho Atsuya, si quieres hoy vamos a dar un paseo.
Atsuya sonrió pícaramente y miró a Yuuki con algo de burla:
—Sabes que no te estoy preguntado eso… te he preguntado que tal con Tsunami.
Hikaru se rió un poco tras la pregunta que hizo Atsuya al portero suplente y susurró:
—¿Te parece poco que apenas se pueda sentar?
La cara de Tachimukai parecía un tomate, estaba demasiado rojo. Por su parte, Atsuya abrió los ojos con impresión y soltó:
—Sí Tachi, muy bonito… a mí no me has dejado acostarme contigo.
Tanto Hikaru como Tachimukai abrieron los ojos y la boca al máximo cuando el pelirrosa soltó eso. Yuuki volteó la cara hacia su compañero y gruñó:
—¿Qué demonios acabas de decir?
—Venga Tachi —susurró Atsuya aguantando la risa—, que era una broma.
—Menudas bromas que haces… —se quejó el portero mientras gruñía por lo bajo. La profesora de lengua se acercó a ellos con una sonrisa y dijo:
—Bien chicos, ahora os voy a dar vuestros exámenes. A ver… Yuuki-kun, me alegra ver que has mejorado mucho… en este examen has sacada dos puntos más que el anterior.
Tachimukai se sorprendió y cuando cogió el examen no pudo evitar sonreír.
—Hikaru-kun toma, la verdad es que el primer examen que haces conmigo y pensé que tendrías problemas pero… al parecer no tienes ninguno —siguió la profesora entregándole el examen. El rubio sonrió y dijo:
—No se preocupe Hinako-sensei, me alegra ver que se preocupa por mi rendimiento en clase, pero voy bastante bien.
—Sí, ya lo he comprobado.
Atsuya se quedó como un bobo mirando la sonrisa de Hikaru, realmente su sonrisa era preciosa… ¿cómo es que no se había fijado antes? El adivino se dio cuenta de que lo observaban y desvió la vista hacia Atsuya. No pudo evitar ruborizarse al ver como lo miraba.
—¡Atsuya-kun!
El pelirrosa dio un respingo al oír ese grito y vio hacia donde estaba la profesora, que lo miraba preocupada.
—¿Ah?
—Atsuya-kun, ¿ocurre algo? Llevo un rato llamándote.
—Ah —se rió el pelirrosa de una manera nerviosa—, perdona Hinako-sensei… es que me despisté. Soy un estúpido, ¿cómo pude quedarme como un baka mirando a Hikaru? Es cierto que es bastante atractivo pero… ¿qué estoy diciendo? ¡No puedo creer que esté pensando esto! —pensó el muchacho mientras se ruborizaba levemente. Hikaru suspiró un poco al ver el pequeño rubor que asomaban las mejillas de Atsuya y no pudo evitar sonrojarse él también, apoyó su cabeza en una mano suya y pensó:
—No sabes lo que daría por saber lo que piensas en este momento… Atsuya.
Hinako suspiró y miró el examen de Atsuya, para después mirar al chico. Puso una cara de decepción y dijo:
—Atsuya-kun, ¿tienes algún problema para decirme en clase algo que no entiendas? ¿Acaso te da vergüenza preguntar algo en clase que no comprendas?
Atsuya levantó una ceja y contestó:
—Vergüenza ¿eh? Hinako-sensei… créeme, me parece que ni siquiera sé lo que significa esa palabra.
Una gota resbaló por la cabeza de la profesora y esta no pudo evitar soltar un suspiro pesado.
—Pues… es que Atsuya-kun, no es que has mejorado mucho que digamos.
Hinako entregó el examen a Atsuya y él dirigió su vista hacia la nota y no pudo evitar dar un saltito de alegría.
—¡Un tres! —exclamó el pelirrosa feliz—. ¡He subido dos puntos! ¡He sacado un tres!
Tachimukai y Hikaru casi se caen de su silla al oír eso y miraron al chico de ojos grises como si fuera un bicho raro. Hikaru suspiró con pesadez y dijo con una sonrisa nerviosa y con una gota en la cabeza:
—¿Sabes? Creo que no es para sentirse muy orgulloso.
—Oye, no es necesario que me lo digas solo porque tú hayas aprobado. A ver, ¿cuánto has sacado tú? —gruñó el pelirrosa. El rubio cogió su examen y se lo enseñó a Atsuya diciéndole:
—Un diez.
Atsuya abrió sus ojos grises impresionado y después soltó:
—¡Hmp!
—Atsuya-kun —llamó Hinako—, después quiero que te pases por la sala de profesores, tengo que hablar contigo.
—¿Y ahora que he hecho? —preguntó sorprendido. Hinako se rió levemente y respondió:
—¡Oh no! No te preocupes, no es nada malo, en serio… Bien, dadme los exámenes.
Los tres chicos le entregaron los exámenes corregidos a la profesora y esta se marchó. Atsuya, por su parte, se quedó con una duda muy grande… ¿qué querría Hinako-sensei de él?
…
En la hora de descanso…
—¡Eh Kazemaru! —llamó Midorikawa con una sonrisa—. ¿Qué tal te ha ido con Endo? ¿Te ha pedido ya que seas su novio?
El peli azul fulminó con la mirada a su amigo y este se quedó de piedra en el mismo sitio. El muchacho de ojos rojizos se dio la vuelta y se dirigió hacia la azotea, ignorando por completo al peli verde.
Este, por su parte, parpadeó un par de veces y después sacudió la cabeza para reaccionar. Frunció el ceño y se dispuso a seguir al peli azul… ¿esa era su forma de agradecerle cuando él prácticamente los juntó? ¡Pues que agradable por su parte!
Kazemaru llegó a la azotea y se apoyó en la baranda que había allí, mirando el cielo despejado. Sonrió tristemente tras eso, el tiempo no parecía concordar con su estado de ánimo actual.
Al parecer Endo había querido hablar con él, pero Kazemaru no estaba para la labor, no soportaría cruzar más de dos palabras con él y se pondría a llorar. El pecho aún le dolía demasiado, tuvo que hablar con Kido para que le cambiara el sitio… menos mal que accedió.
—Y ahora estoy sentado al lado de Goenji… no es que eso me entusiasme mucho, y sobre todo después de lo raro que está… Hace una semana creo que empezó tanto él como Shirou a comportarse raro, ¿qué les pasará? —pensó el peli azul mientras ponía una cara de extrañeza. De repente, sintió una palmada en el hombro, frunció el ceño pensando que sería Midorikawa y gruñó:
—En serio Midorikawa, no tengo tiempo para tus estupideces. Si me vas preguntar lo que pasó con Endo, paso de decírtelo.
—Ah, ¿Kazemaru?
El peli azul abrió los ojos como platos al reconocer al dueño de esa voz, se dio la vuelta lentamente aún con cara de sorpresa y se quedó petrificado en el sitio cuando vio a esa persona que le estaba haciendo tanto daño sin que él se diera cuenta.
—Endo… —susurró inconscientemente mientras intentaba dar un paso atrás, pero chocó contra la barandilla. El castaño lo miró extrañado y preguntó:
—¿Por qué tendrías que contarle a Midorikawa cómo te fue conmigo?
Kazemaru bajó la vista, si hablaba con él cara a cara no podría soportarlo.
—No es por nada, de verdad… tengo que marcharme Endo —susurró el chico de ojos rojizos mientras pasaba por el lado del castaño para marcharse. Mamoru cogió el brazo de Kazemaru y soltó:
—No, tú no te vas a ninguna parte.
El peli azul se sorprendió ante lo que dijo el chico y lo miró con sorpresa. Este, en cambio, miró a Kazemaru con seriedad.
—¿Qué… ocurre? —preguntó el peli azul confundido, mientras bajaba la vista de nuevo. Endo suspiró y dijo:
—Eso pregunto yo. Estás raro, hasta has cambiado de asiento con Kido. ¿Por qué? ¿Acaso he hecho algo ayer? ¿Algo de lo indebido?
¿Qué contestar? Eso se debatía Kazemaru en su mente, que clase de contestación podría darle a Endo para que le dejara en paz. Realmente no tenía ni idea y estaba empezando a angustiarse.
Mamoru miró a Kazemaru, se le partía el alma. Sí, el alma se le partía al verle con esa expresión tan triste. Lo que adoraba de Kazemaru era su sonrisa y su personalidad agradable y tranquila. No quería verle triste, sobre todo sabiendo que él era el causante de eso.
—Kazemaru… —susurró Endo levantado el mentón del mencionando. Este se quedó petrificado al sentir como los labios de Mamoru se posaban sobre los de él, uniéndolos en un tierno beso. El peli azul no pudo resistirse y empezó a corresponder a ese beso que tanto había ansiado.
—Tranquilo Kazemaru, yo también te quiero. Eres mi mejor amigo, por eso te quiero.
—¿Sólo eso?
—Pues claro, ¿qué otra cosa ibas a ser?
El chico de ojos rojizos abrió los ojos impresionado cuando recordó esa conversación del día anterior… ¿por qué Endo le estaba besando si solo le consideraba su mejor amigo? ¿Acaso estaba jugando con él?
Kazemaru se separó bruscamente de Endo dándole un empujón.
—¡No juegues conmigo! —gritó el peli azul mientras le daba una fuerte cachetada que resonó en la azotea. El chico salió corriendo de allí dejando al castaño con el rostro volteado y con la mejilla al rojo vivo.
Endo intentó poner su mano en la mejilla, pero hizo una mueca de dolor y la sacó rápidamente.
—¿Por qué besé a Kazemaru? Fue un acto involuntario, ni siquiera estaba pensando en hacerlo. Aunque… tiene unos labios muy suaves —pensó el chico mientras se rozaba los labios con los dedos y con un rubor en las mejillas—. Lo que yo pensaba, esto no es normal. Creo que debo hablar con Fuyuppe… aunque antes debería ir a la enfermería.
Por su parte, Kazemaru corrió por el pasillo del instituto sin rumbo alguno, no tenía ni idea de a dónde ir. Paró de correr y se apoyó en la pared que había allí, sintió como las lágrimas ya habían empapado sus mejillas.
—¿Por qué Endo? ¿Por qué juegas conmigo de esa manera? ¿Te divierte acaso? —pensó el chico intentando retener las lágrimas.
—¡Kazemaru! —gritó Midorikawa molesto, que estaba acompañado por Hiroto, cuando vio a lo lejos al peli azul—. ¡Te perdí de vista y no sabía dónde te habías metido y…! ¿P-Por qué estás… llorando?
Kazemaru no pudo soportarlo y se tiró a los brazos de Midorikawa llorando desconsoladamente… le dolía mucho el pecho, ¿por qué le pasaba eso a él?
—¿Qué ha…? ¡Ah! ¡El baka de Endo te hizo llorar verdad! ¡Dime donde está y le pateo el trasero! —gruñó el peli verde, pero el peli azul no contestó y siguió llorando en silencio en el hombro de su amigo. Cuando el chico de ojos negros se dio cuenta de que Kazemaru estaba mucho más tranquilo, preguntó—. ¿Qué ha pasado? Cuéntamelo.
…
—Aclararé las cosas con Otomura, aún no tuve la oportunidad de hablar con él —dijo Tsunami. Tachimukai estaba a su lado y, cuando miró hacia él, dijo con el ceño fruncido:
—Espero que al menos no aproveche la oportunidad para besarte.
Tsunami se rió levemente y acercó al portero hacia él para darle un corto beso en los labios. Abrazó al chico apegándolo a él y susurró:
—No le dejaría que me besara… cómo haría algo así teniéndote a ti. ¿Te duele el trasero Yuuki?
—¡Pues claro que sí! —gruñó el castaño con un intenso rubor en las mejillas—. Me duele bastante, Tsunami-kun.
—Sabes que puedes dejar de llamarme por mi apellido Yuuki… incluso después de "intimar" tanto contigo, ¿sabes? —susurró el pelirrosa mientras empezaba a besarle el cuello. Tachimukai se ruborizó y soltó un suspiro al sentir los besos de su novio.
—Jousuke… aquí no… —jadeó el menor al sentir que Tsunami lo apresaba contra la pared. El surfista sonrió y tan solo le dio un beso en la frente.
—Tranquilo… no vamos a hacerlo… por lo menos no por ahora —informó el moreno haciendo que el otro se ruborizara al máximo. Tachimukai suspiró y dijo:
—Como sea, pero hoy o algún día de estos tengo que quedar con Atsuya. Le prometí que le compensaría por dejarlo plantado en el parque de atracciones.
—Bueno, vale… pero si intenta besarte me lo dices ¿vale?
Una gota resbaló por la cabeza del portero al ver como su novio ponía cara de celos. Un tic apareció en el ojo de Tachimukai y pensó:
—Fue Atsuya prácticamente quien nos juntó y ahora se pone celoso de él… no hay quien te entienda Jousuke-kun.
…
Goenji parpadeó un par de veces sorprendido y preguntó:
—¿Así que no se lo contaste?
—A Yuka… ¡no! ¿Por qué debería contárselo? —gruñó Shirou—. No tengo motivos para hacerlo.
—Sí bueno…
—Te lo dije Goenji-baka… pero nunca me crees —dijo Atsuya con el ceño fruncido. Shirou suspiró e informó:
—O será que no cree en mí.
Shuuya se sorprendió al oír eso. Él sí que confiaba en Shirou, puede que sea la persona que más confianza le tenía. Goenji frunció los labios y después soltó un gran suspiro, dando a entender que estaba bastante cansado… cansado de la situación en la que estaban tanto él como Shirou.
—Bueno, en todo caso tendremos que averiguar cómo salir de esta situación. ¡Y la clave principal eres tú! —gritó Goenji señalando a Hikaru, que se encontraba entre ellos—. ¡Ya estás soltando como salir del cuerpo de Shirou!
—Con gusto —respondió Hikaru con una sonrisa—. Date cuenta de una maldita vez que estás enamorado de Shirou, declárate y haceos novios y entonces volverás a tu cuerpo.
Goenji y Shirou se ruborizaron el máximo mientras que Atsuya se reía por lo bajo tras lo dicho por el adivino. Shuuya se enfureció y exclamó:
—¡No es la respuesta que estaba buscando!
—Pues no tengo otra, chico, no sé qué quieres que te diga.
—Hazle caso baka, es lo único que puedes hacer —dijo Atsuya con una sonrisa—. No tienes otra salida.
Goenji se dio la vuelta y se quedó cara a cara con Shirou, ambos se miraron por un rato hasta que Shuuya soltó:
—Pero… Shirou es solo mi amigo, nada más.
Fubuki sintió como si algo se rompiera en mil pedazos en su pecho. Eso le había dolido. Mucho. Intentó contener su sorpresa y sus lágrimas, no quería llorar, se suponía que tenía asumido que Goenji no sentía nada por él pero… que se lo dijera a la cara dolía demasiado.
—Yo… —susurró Shirou con la voz quebrada—… tengo que irme.
Atsuya y Hikaru se quedaron de piedra tras eso. Sencillamente, el adivino no tenía previsto que Goenji dijera eso. Atsuya abrió la boca al máximo y gritó con furia:
—¡Maldita sea baka! ¡Ve tras él y discúlpate desgraciado!
—¡Atsuya tiene razón! —exclamó indignado el rubio—. ¡Ve junto a él y pídete perdón!
Goenji les miraba como si los dos menores fueran bichos raros, ¿desde cuándo había que disculparse con alguien por ser su amigo? Qué el supiera… ¡nunca! Resopló algo molesto y dijo:
—Basta, me estáis tocando las narices.
—¡Eso es lo que estás haciendo tú! —gruñó el pelirrosa a punto de tirarse encima de él. Goenji entrecerró los ojos y después se dio la vuelta para marcharse, dejando a ambos menores aún más enfurecidos.
—¡Si no estuviera en el cuerpo de mi hermano le daría la paliza de su vida! —gruñó el pelirrosa con una mirada asesina.
Atsuya se apoyó en la pared tratando de tranquilizarse y Hikaru le miró.
—Es muy terco ¿verdad? —dijo el adivino. Atsuya rodó los ojos y soltó:
—No solo eso… también es un estúpido con el cerebro de un mosquito.
El rubio de ojos dorados sonrió con gracia tras oír eso, realmente ese chico le atraía cada vez más y, aunque le preocupaba un poco, ese sentimiento también se la hacía algo agradable.
—Oye, ¿por qué te ha mandado llamar Hinako-sensei? —preguntó Hikaru para cambiar de tema. El pelirrosa frunció el ceño de no entender y contestó:
—Ni idea, aunque ella asegura que no es por nada malo. Lo averiguaré a última hora.
Ambos se quedaron en silencio y sumidos en sus pensamientos que, casualmente, eran el mismo. ¿Cómo harían para hacer que el corto de Goenji se diera cuenta de que estaba enamorado de Shirou?
…
—Así que fue por eso —musitó Hiroto. Midorikawa frunció el ceño tras lo dicho por Kazemaru y gritó:
—¡¿Qué le pasa a Endo? ¡¿Es corto de mente o qué?
Una gota resbaló por la cabeza del pelirrojo y susurró:
—Mido-chan, cálmate ¿vale?
El chico de ojos negros se tranquilizó solo un poco y gruñó algo ininteligible. Kazemaru se secó las lágrimas que hasta hace poco habían caído de sus ojos y dijo:
—No sé porque lo hizo… Endo actuaba de un modo extraño…
—¡Al cuerno! —gritó el peli verde—. ¡Hiciste bien en pegarle la bofetada! ¡Lo malo es que le diste dos!
Una gota aún más grande resbaló por la cabeza del pelirrojo y del peli azul, mientras miraban a Midorikawa como si fuera un loco psicópata.
—No le hagas mucho caso, cuando se pone así sabes que está bastante insoportable —dijo Hiroto con una sonrisa nerviosa, Kazemaru asintió algo confundido. Midorikawa frunció el ceño y una vena palpitó en su cabeza por lo dicho por su novio.
—¡Hiroto! ¡Eres un maldito! ¡¿Cómo puedes decir algo así de mí?
Kazemaru suspiró y se fue de allí con una expresión aún algo triste, necesitaba despejarse un poco. El peli verde miró preocupado en la dirección en la que se iba su amigo y decidió seguirle.
—¡Kazemaru! ¡Es…! —se detuvo de golpe al ver que Hiroto le agarraba y lo besaba, haciendo que se sonrojara bastante, cuando el beso acabó, el peli verde le miró sorprendido—. Hiro-chan…
—Deja que se vaya, seguro que necesita estar solo… —susurró el pelirrojo mientras miraba la dirección en la que Kazemaru se había ido. El chico de ojos negros asintió, pero después se ruborizó y preguntó:
—¿Y el beso porque fue?
—Porque te quiero —contestó con una sonrisa Hiroto mientras lo abrazaba. Ryuuji escondió su rostro sonrojado en el pecho de su novio y susurró avergonzado:
—Baka.
…
Endo caminó algo desorientado por los pasillos del instituto, pero sabía que se dirigía a la enfermería, al menos para que el golpe de la mejilla le escociera un poco menos… le estaba doliendo bastante, había sido una bofetada realmente fuerte, aunque se la merecía.
—Hala, eso sí que es un golpe —dijo una voz algo burlona—. Preséntamelo Endo, ¿quién fue el que te lo dio?
El chico de la banda levantó la cabeza y vio a Nagumo y a Suzuno, el primero lo miraba con algo de burla y el segundo algo confundido.
—¿Qué te ha pasado en la mejilla? —preguntó el albino. Mamoru suspiró y contestó secamente:
—Nada, tengo un golpe.
—Bueno, eso es obvio —dijo Suzuno con una gota en la cabeza.
El chico de cabello castaño decidió pasar de largo y dijo:
—Voy a la enfermería.
Y con decir eso se marchó, dejando a ambos adolescentes perplejos por la actitud tan fría de su capitán. Fuusuke miró al chico con el ceño fruncido, había algo que le preocupada, seguramente tenía algo que ver con Kazemaru.
—Suzu-chan, ¿qué es lo que ocurre? —preguntó el pelirrojo molesto—. Te preocupas mucho por Endo.
El peli blanco sonrió levemente y soltó:
—Eres un maldito celoso, Haruya.
El chico se puso a caminar dejando a su novio atrás. Este se quedó perplejo y gruñó:
—¡Fuusuke! ¡Espera!
Cuando el castaño llegó a la enfermería, llamó a la puerta, hasta que la enfermera; Keiko Minamoto, le abrió. La enfermera le sonrió dulcemente y dijo:
—Ah, pasa Endo-kun.
El chico entró y se sentó en una camilla de la enfermería, esperando que la enfermera fuera hacia él. Cuando Keiko se acercó se quedó algo sorprendida.
—Supongo que vendrás por ese golpe, porque ha sido tremendo. ¿Qué ocurrió? —preguntó mientras cogía un poco de alcohol para curar la herida del chico. Mamoru bajó la cabeza y se quedó algo pensativo.
—Estoy… un poco confundido.
La enfermera miró hacia el adolescente algo extrañada, ahora la confundida era ella. Keiko se acercó a él y dijo mientras posaba una mano en su hombro en señal de apoyo.
—Endo-kun, puedes contarme lo que sea… no diré nada, de verdad.
Mamoru levantó la vista y miró a la enfermera, después asintió y contó:
—Hace algún tiempo me sentía extraño cuando observaba a Kazemaru, era algo que no me explicaba muy bien. Cuando me sonreía o me apoyaba, yo me sentía feliz sin motivo alguno y sentía como si unas mariposas revolotearan en mi estómago. Era una sensación rara. Cuando se lo comenté a una amiga mía, me dijo que solo era amistad pero hoy… no sé porque, pero le besé, fue un impulso, no me pude contener… eso no puede ser amistad. Y él se separó de mí y me golpeó mientras me gritaba que no jugara con él.
Keiko se quedó algo perpleja cuando el chico acabó de contar lo que pasaba. Después sonrió y dijo:
—Estás enamorado Endo-kun, es amor.
—¿Amor? —preguntó sorprendido, habría abierto la boca de la impresión si no fuera porque el golpe aún le dolía demasiado—. ¿Enamorado de… él?
—Sí —sonrió la enfermera—, deberías aclarar las cosas con él y explicarle porque le has besado. Creo que si es tu amigo, él lo entendería.
Keiko acabó de ponerle una pequeña gasa en la mejilla después de aplicarle alcohol en la bofetada y le sonrió. Mamoru le sonrió también y susurró:
—Muchas gracias, pero no entiendo porque Fuyuppe me mintió.
—Me parece que ella debe estar enamorada de ti Endo-kun, o puede que en realidad no sea tu amiga —le dijo Keiko.
Endo se despidió de la enfermera y sintió como el timbre sonaba, era hora de volver a clase. Sonrió y se dirigió hacia la azotea, no tenía ganas de ir a clase, ahora quería reflexionar y pensar en cómo decirle a Kazemaru que estaba enamorado de él.
—Por fin sé lo que siento por ti, Kazemaru… —pensó el chico.
—Tranquilo Kazemaru, yo también te quiero. Eres mi mejor amigo, por eso te quiero.
—¿Sólo eso?
—Pues claro, ¿qué otra cosa ibas a ser?
Endo se detuvo en seco tras recordar el día anterior, se sorprendió por lo que había dicho y pensó de nuevo:
—Menudo baka estoy hecho… así que era eso lo que me quería decir. ¡Da igual, lo aclararé todo con él y le diré lo que siento! Kazemaru…
Continuará…
¿Y bien? ¿Qué tal? Dadle una alegría a Saya-chan y dejadle reviews si? ^o^. Ah sí! Saya-chan me dijo que quería agradecer a: Yukiko-Kun, Minami-san, Kasumi Yami no Amaya, MizuKi-chan-18, seba-san 45ina, shatyana05, Hime-chan kyu, Sarah Casguel, Pau-Chan Espitia, Heei, inayon, MoonShade-Wolf, konatita, Miinako-Chan y YO.
Y unas preguntitas que ella os quería hacer:
-queréis que Atsuya conozca a Ritsuka, el hermano mayor de Hikaru?
-os pareció bien la bofetada que Kaze-chan le dio a Endo? (esta pregunta es mía XD)
-que pensáis que le dirá Hinako-sensei a Atsuya?
-queréis que nuestro pelirrosa le de una patada al menos a Goenji? (a mí me pone de muy mal humor que sea tan corto ¬¬)
-queréis más AtsuHika? (AtsuyaxHikaru)
Bueno, creo que eso es todo, si se me olvida alguna pregunta Saya-chan ya se encargará de matarme XD. Bye-Bye, dejadle reviews o me enfado ò-ó. Y de paso yo quería agradecer por las dos los reviews de Contéstame en sueños, me parece que Saya-chan me dijo que volvería a estar su mente activa el día 24, cuando acaban sus exámenes.
Ahora sí, adiós y cuidaos mucho!
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