Hoooolaaaaaaa! Como estáis? Como veis estoy con otro capi aquí, siento mucho la tardanza pero tuve que reescribirlo... 7 veces! Se me había ido la inspiración y finalmente volvió a mí! Pues os dejo con el capi entonces!
Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Level-5.
6. Sé mi tutor
Kido y Sakuma se dirigieron hacia su clase cuando oyeron el timbre tocar, pero se detuvieron en seco al ver a Kazemaru algo desanimado, caminando en dirección a la enfermería.
—¿Kaze-chan? —preguntó el chico del parche metálico. Este levantó la vista y vio a ambos chicos.
—Ah, hola…
—¿A dónde vas? El timbre ya sonó —preguntó Kido mientras veía como el otro se ponía a caminar de nuevo. El peli azul siguió caminando y susurró:
—Voy a la azotea… necesito que me dé el aire.
Ambos chicos miraron sorprendidos esa reacción, se notaba que estaba desaminado.
—¿Qué le habrá pasado? —pensó Sakuma mirando con preocupación cómo su amigo caminaba con tristeza. Kido le atrajo hacia él y susurró:
—Venga vamos, que llegaremos tarde… después iremos a ver a Kazemaru.
Sakuma asintió y siguió a su novio, pero ambos se separaron después para ir cada uno a su aula.
En la azotea…
Endo estaba sentado en el suelo de la azotea sumido en sus propios pensamientos. Miraba hacia Inazuma Town desde su lugar, sin embargo si le preguntaban que estaba mirando… no sabría que responder. Estaba pensando en cómo podría solucionarlo todo con Kazemaru, él mismo había confundido sus sentimientos y los había mezclado de una manera tan rara, que al final pasó algo desastroso… Kazemaru le golpeó y lloró por su culpa.
El castaño se agarró la cabeza en señal de desesperación, tenía que solucionarlo todo con él. De repente sintió como la puerta de la azotea se abría, miró en dirección allí y vio a Kazemaru… que lo miraba desde la puerta con sorpresa. Endo reaccionó rápidamente y se levantó de allí y fue dirección a él.
—Kazemaru… —susurró mientras se ponía frente a frente con él. El peli azul reaccionó entonces y se dio la vuelta para marcharse, pero Endo fue mucho más rápido y le agarró el brazo—. ¡No! ¡Espera! Quiero hablar contigo.
—¡Pero yo no! ¡Suéltame! —gritó Kazemaru intentando librarse del agarre del castaño. Este tiró de él y lo metió dentro de la azotea, cerrando la puerta. El peli azul bajó la cabeza, era desesperante tener que aguantar todo eso, ¡quería relajarse en la azotea estando solo, no quería encontrarse con él, maldición!
—Digas lo que digas, tarde o temprano tendríamos que hablar —empezó Endo—. Creo que te debo una explicación por el beso, aún me duele algo la mejilla… realmente me decepcionó un poco que no me hubieras golpeado más Kazemaru, me lo merecía.
Kazemaru levantó la vista sorprendido, estaba de espaldas a él, por lo que el castaño no vio su reacción.
—¿Qué dijo? —pensó aún atónito. Endo se acercó un poco más a él y dijo:
—Lo siento, muchísimo… no debí hacerlo. Soy un estúpido y aún no puedo perdonarme por hacerte llorar, créeme, de verdad que lo siento. Yo… lo confundí todo ¿sabes? Creía estar sintiendo amistad por ti, pero me confundí.
El peli azul seguía sin encarar al castaño, pero aún no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Acaso… Endo se estaba declarando? No, era imposible, ayer mismo le había dicho que solo le quería como un amigo, nada más.
—Cuando te veía me sentía extraño —siguió diciendo Mamoru—, pensé en ignorarlo, pero cada vez el sentimiento se hacía más fuerte. Tenía miedo Kazemaru, mucho miedo de que si te decía como me sentía me odiaras o nunca más volvieras a hablar conmigo. Entonces le conté a Fuyuppe mi problema y dijo que no era más que una amistad muy fuerte lo que sentía por ti. Era mentira, no sé porque lo hizo, pero me mintió. No era amistad, era algo que ya había pasado de ahí, había crecido desmesuradamente y yo apenas sin darme cuenta.
Kazemaru tenía el corazón palpitando a mil por hora mientras un pequeño rubor cubría sus mejillas. Estaba haciendo todo lo posible por controlar las lágrimas que querían salir de sus ojos, pero la tarea se le estaba haciendo difícil. De repente sintió un tirón en la manga, lo entendió al instante, Endo quería que le mirara a la cara.
El chico se dio la vuelta lentamente, y después se quedó perplejo al ver que Endo también tenía una expresión muy parecida a la suya. Estaba mirándole a los ojos con dolor y tristeza, pero también le miraban con amor, un amor que nunca había visto en los ojos de él, que le hacía sentirse… amado.
—Intenté ignorarlo, no quería aceptar que sentía algo por ti, pensé que si lo aceptaba nuestra amistad estaría completamente rota… y aún así, cuando me dijiste que me querías me entró de nuevo el miedo, y pensé que las palabras de Fuyuppe podrían ser ciertas… por eso te contesté que te quería como un amigo nada más —dijo el castaño dolido, bajó el rostro apenado, la voz de él se notaba que estaba quebrada—. Era desesperante, no quería perderte como amigo, por eso te lo dije… perdóname Kazemaru, lo siento.
—Pensé que yo era quién huía de él… y era él quién huía de mí —pensó el peli azul mientras una lágrima caía por su mejilla. Endo seguía mirando el suelo y continuó:
—Te amo Kazemaru, demasiado… ya no puedo seguir ocultándolo, sabía perfectamente que en algún momento explotaría y te lo acabaría contando, de verdad… te amo.
Kazemaru se sorprendió al ver que Endo también había empezado a llorar, las lágrimas caían por sus mejillas y el de ojos rojizos no pudo evitar sentir algo doloroso en su pecho al verle así de triste.
—Dios… soy penoso, ni siquiera me merezco estar contigo por lo que te hice llorar. ¡Soy de lo peor!
—¡No! —gritó Kazemaru mientras se abrazaba a él. Mamoru se sorprendió ante eso, pero no pudo evitar corresponderle y cerró los ojos dejando escapar un par de lágrimas más. Se quedaron así durante un tiempo sin decirse nada, Kazemaru ya había dejado de llorar y tan solo estaba la cabeza cómodamente recostada en el pecho de Endo, escuchando sus acompasados latidos.
Endo acarició los cabellos de su chico y susurró:
—Kazemaru…
—No vuelvas… a decir eso. Te amo Endo, y quiero estar a tu lado… ¡Aunque me hicieras llorar yo también lo hice! Acabo de hacerte llorar también… Mamoru…
El castaño se sorprendió al oír su nombre ser pronunciado por el chico al que amaba. Sonrió tras eso mucho más tranquilo y se abrazó más fuerte a él, apoyó la cabeza en su hombro y susurró:
—Gracias, gracias… te amo.
—Yo también, mucho.
Endo se separó de su hombro y miró a su chico, que estaba mirándolo con una sonrisa. Cerró los ojos y juntó su frente con la de él. Kazemaru se ruborizó al verle así, sentía el aliento del castaño golpeando suavemente contra su piel. Mamoru abrió los ojos levemente y finalmente, juntó sus labios con los de Kazemaru, otra vez.
Endo le puso la mano en la cintura para atraerlo a él, y Kazemaru puso una mano en la mejilla de Endo pero…
—¡Ah! —gritó el castaño separándose de él de golpe—. Duele… —murmuró con lágrimas en los ojos mientras tocaba su mejilla. Kazemaru lo miró algo alterado y gritó:
—¡Lo siento! Creo que me pasé al golpearte, ¡de verdad que no me acordaba de tu mejilla! Yo…
El chico fue cortado, ya que Endo le puso un dedo en su boca para callarlo, con una sonrisa. Kazemaru volvió a ruborizarse un poco y bajó el rostro avergonzado.
—Me la merecía —dijo Endo con una sonrisa—, y me merezco muchas más por haberte hecho llorar.
El peli azul levantó la vista y, antes de que pudiera decir nada, Endo volvió a juntar sus labios con los de él, uniéndolos en un sencillo beso, pero que expresaba muchísimos sentimientos.
…
La clase de matemáticas no había tardado en venir. Endo y Kazemaru entraron en el aula rápidamente antes de que viniera Akito-sensei. Kazemaru habló con Kido para que le devolviera el sitio y de nuevo accedió más tranquilo. El de rastras estaba contento de que su amigo volviera a esta cómo antes, aunque parecía… más feliz.
El profesor de matemáticas no tardó mucho en llegar. Shirou se puso algo nervioso, el examen de matemáticas estaba cerca y esa asignatura se le daba de pena… solo había aprobado un examen en todo el curso, y por encima fue raspado.
Pero Goenji era distinto, era un alumno estrella junto Kido para Akito-sensei, se notaba que el profesor estaba muy orgulloso de ellos dos.
—Bueno chicos —empezó diciendo el profesor—, el examen es dentro de poco, así que será mejor que repasemos la trigonometría. Es lo que va a entrar básicamente en el examen. Para el próximo tema ya tocan los vectores.
Shirou se removió en su asiento, algo incómodo, cosa que extrañó a Kido.
—Eh Goenji, ¿te encuentras bien? Pones la misma cara que Shirou cuando hay clase de matemáticas —dijo el de ojos rojos mirándolo con una ceja alzada de la confusión. Shirou lo miró también y susurró:
—Ah nada… es que estoy preocupado por el examen de historia que tenemos después —era mentira que estuviera incómodo por eso, era cierto que le preocupaba el examen que tenían después, pero no era ese el motivo de su molestia.
—Hm… bueno… —dijo Kido no muy convencido.
Estuvieron durante un buen tiempo, por lo menos unos treinta minutos, repasando problemas de trigonometría y ejercicios para el examen que se iba a presentar dentro de poco.
—Fubuki Shirou —llamó Akito a su alumno de repente. Goenji dio un respingo a ver que le llamaban y se levantó mirando al profesor.
—¿Qué?
—¿Podrías salir a solucionar este problema? —preguntó el profesor mientras señalaba la pizarra. Shirou apretó los dientes con furia, ¡el muy maldito lo hacía a propósito! Si él llegaba a estar en su cuerpo en vez de Goenji, ahora lo estaría pasando aún peor.
—Pobre Shirou —susurró Kido mirando con preocupación a su amigo—. Con lo mal que se le dan las matemáticas…
—Ah… —murmuró Shirou con fastidio, ¿era necesario que Kido se lo repitiera? ¡Ya lo sabía!
—¿Crees que puedes hacerlo? —preguntó Akito mirando a Goenji. Este dio un suspiro y miró el problema… lo sabía resolver, para él era pan comido, pero no estaba en su cuerpo, estaba en el de Shirou… en el cuerpo de ese chico negado para las matemáticas.
—Esto… ¿Qué hago? No puedo hacerlo bien del todo, sino Akito-sensei sospechará… ¡quién dijo que ser mal alumno era fácil! —pensó Shuuya soltando un suspiro de desesperación, seguro que el que oyera en sus pensamientos se reiría de él.
Endo miró a Shirou con evidente preocupación y soltó:
—Creo que Akito-sensei se pasa con el pobre Shirou, le manda resolver los problemas de matemáticas cuando sabe que no se le dan nada bien.
—Ya —respondió Kazemaru algo molesto—, debería ser un poco más comprensivo con el pobre.
—¿Fubuki? —preguntó el profesor al ver que no se movía. Goenji soltó otro suspiro y se puso a hacer el problema, intentaría hacerlo algo mal. Para cuando acabó miró el problema y le cara se le puso pálida… ¡lo había hecho perfecto! ¡Genial!
—Es… correcto —dijo Akito mirando incrédulo al mayor de los Fubuki, al igual que el resto de la clase. El profesor menea la cabeza y dijo con una sonrisa—. ¡Es fantástico Fubuki! ¡Por fin empiezas a hacer bien los problemas! Y pensar que hace algunas semanas tenía que despertarte en todas las clases de matemáticas…
Goenji mira con una gotita en la cabeza al atractivo profesor y le sonríe de manera nerviosa. Akito le mandó sentarse y este fue rápidamente, bajo la atenta mirada de una sorprendida clase.
—Asco… ¡mi vida es un maldito asco! —pensó el chico mientras dejaba caer su cabeza sobre su escritorio. Midorikawa, que estaba a su lado, lo miró con terror y susurró:
—Shirou… me empiezas a dar miedo.
Una gota resbaló de la cabeza de Goenji y pensó de nuevo:
—Pues vaya.
—Bien, Goenji… eh… —el profesor se queda sorprendido al ver que Goenji Shuuya, uno de sus alumnos estrellas, ¡se había quedado dormido encima del pupitre! Kido vio como Akito-sensei pone cara de enfado, sonríe nervioso y empieza a picarle con el dedo.
—Goenji… despierta, Akito-sensei no se ve muy contento… ¡Goenji! —dijo Kido mientras le seguía picando con el dedo, le estaba poniendo nervioso la mirada fulminante de su sensei. Shirou se movió incómodo y gruñó:
—Deja de molestar… Atsuya.
La clase estalló en carcajadas mientras que Kido lo miraba confundido y Goenji con horror. Este se deprimió un poco y pensó:
—Sé que odias las matemáticas Shirou… ¡pero al menos intenta disimularlo si estás en mi cuerpo, maldita sea!
El chico despertó por las risas que oía y se frotó un ojo confundido y con un aire inocente. Las chicas lo miraron con corazones en los ojos y una de ellas gritó:
—¡Wa! ¡Goenji-kun es más lindo de lo que parece!
Goenji, que estaba en el cuerpo de Shirou, se ruborizó levemente y pensó:
—Ah, eso no es verdad…
—Molestas… ¡Goenji-kun es mío! —se dijo Shirou mentalmente, poniéndole mala cara a la chica que había dicho eso. Kido miró a su compañero aún más extrañado y después susurró:
—Creo que ahora deberías dar explicaciones a Akito-sensei…
Shirou se tensó y miró hacia adelante. Puso cara de terror cuando vio a Akito-sensei con la mirada más fría que vio en su vida… seguro que era capaz de helar hasta el desierto más caluroso.
—Goenji Shuuya…
—Ah… —susurró casi inaudible el chico mientras quería que se lo tragara la tierra. El profesor señaló el pizarrón y dijo:
—Sí crees que no necesitas repasar, ven y resuelve este problema.
Tanto Shirou como Goenji se tensaron… ¿cómo haría Shirou para resolver eso? Ese sí que era un problema.
Shirou se levantó tembloroso del asiento y se dirigió hacia donde estaba la pizarra. Tragó duro y cogió una tiza… estaba hecho un manojo de nervios. Iba a ponerse a escribir cuando el timbre sonó y trató de retener las lágrimas de alegría que estaban a punto de salir.
Por otra parte, Goenji suspiró tranquilo. No es que desconfiara de Fubuki pero… la máxima nota que había sacado en matemáticas había sido un cinco raspado.
Ahora lo peor estaba por llegar… el examen de historia.
—Está claro que ni en la escuela somos compatibles… las clases que nos gustan son demasiado diferentes —pensó Fubuki mientras separaba el asiento que antes estaba al lado del de Kido, después sentó y puso una mirada de tristeza apenas notable—… somos demasiado diferentes, tanto que no deberíamos estar juntos. ¿Por qué tuve que enamorarme de él? Todo lo que dice o hace en señal de cariño por mí, tan solo aumenta mi dolor. Goenji Shuuya… ¡eres un baka! No puedes darte cuenta… de lo loco que estoy por ti.
…
El timbre sonó anunciando el final de clase. Atsuya se levantó mientras Kazuki-sensei, el profesor de inglés, se despedía de todos. El pelirrosa suspiró y cogió sus cosas para dirigirse junto a Hinako-sensei.
—Hikaru —llamó Tachimukai entrando de nuevo en el aula, por la que antes había salido, dirigiéndose al rubio que aún estaba al lado de Atsuya—, Hinako-sensei dijo que fueras con Atsuya.
—Ah vale —respondió mientras le daba una sonrisa al castaño. El trío de chicos salió por la clase, de repente, Hikaru sintió un tirón en el hombro. Este dio un respingo por el susto y cuando miró hacia atrás vio a Kazuki Minamoto, hermano menor de la enfermera Keiko y profesor de inglés, un atractivo hombre de apenas 25 años, de cabello castaño oscuro y ojos naranjas.
—Eh tranquilo —dijo Kazuki divertido al ver la reacción del rubio. Este dio un suspiro de tranquilidad y preguntó:
—¿Qué sucede Kazuki-sensei?
—¿Sabes si está Ritsuka en casa?
Hikaru parpadeó un par de veces, y después dijo:
—¿Ritsuka? Ya debería haber llegado de la universidad, supongo que ya estará en casa…
—Bien, de acuerdo. Entonces voy para allí, ¡nos vemos chicos!
—Adiós —se despidieron. Atsuya y Tachimukai miraron curiosos a Hikaru, ¿cómo es que Kazuki-sensei estaba tan apegado a él?
—¿Os estáis preguntando por qué Kazuki-sensei me trata con tanta familiaridad? Es normal… Kazuki-sensei es el hijo de un amigo de mi padre, y Ritsuka está estudiando traducción, se le dan bien todos los idiomas a excepción del inglés, por eso Kazuki-sensei va a mi casa, a ayudarle a Ritsuka… por decirlo de otra manera, es su tutor —explicó el chico de ojos dorados mientras caminaba con los otros hacia la sala de profesores. Yuuki le miró confundido y preguntó:
—¿Ritsuka?
—Es mi hermano mayor, tiene 18 años, a punto de cumplir los 19.
—Ah… ¿y no será… adivino? —preguntó esta vez el pelirrosa con un tic en el ojo. Hikaru lo miró con una sonrisa divertida y exclamó:
—¡Por supuesto, aún mejor que yo!
Atsuya bufó algo y susurró mientras suspiraba:
—No sé si volverme alérgico a los adivinos.
—No creo que lo hagas —susurró Tachimukai mientras trataba de contener la risa. Atsuya le miró con confusión mientras que Hikaru se puso rojo como un tomate, sabía lo que estaba pensando el castaño.
—¿Cómo? —preguntó Atsuya.
—¡Qué te sientes muy atraído por Hikaru, dudo que te vuelvas alérgico a él! ¡Más bien te volverías adicto! ¡Adiós! —se rió el portero mientras se marchaba corriendo de allí. Atsuya estaba completamente ruborizado y su cara empezó a crisparse poco a poco hasta formar una de odio y gritó:
—¡Esta me la pagas Tachi! ¡Te aseguro que me la pagas!
Ambos chicos se quedaron quietos allí con la cara completamente roja de la vergüenza que estaban pasando… ahora Atsuya ya sabía lo que significaba esa palabra que le resultaba tan misteriosa: vergüenza. El pelirrosa miró hacia su lado izquierdo y vio que estaba la sala de profesores.
—Ya hemos llegado… —informó el de ojos grises mientras golpeaba sus nudillos contra la puerta. Poco después, Hinako-sensei abrió la puerta y sonrió.
—¡Ah chicos, menos mal que habéis venido! ¡Siento llamarte tan de repente a ti, Hikaru-kun!
—No pasa nada —susurró el chico mientras le miraba sonriente. Hinako suspiró y miró a los dos chicos mientras se sentaba en una silla de allí.
—Chicos veréis, os he hecho llamar por las malas notas de Atsuya-kun en mi asignatura —dijo la mujer mientras dirigía su mirada al pelirrosa. Este se tensó y preguntó:
—¿Y qué tiene que ver en esto Hikaru?
—Es muy sencillo —siguió ella con una sonrisa—, como tus notas no mejoran y parece que no tienes intención de ponerte en serio Atsuya-kun, pensé que Hikaru-kun podría ayudarte siendo tu tutor. ¿O estás muy ocupado Hikaru-kun?
Silencio. Ambos adolescentes miraban a la profesora como un bicho raro mientras permanecían rígidos como estatuas.
—¿Tutor? ¿Hikaru mi tutor? —pensó Atsuya con la cara desencajada. El rubio permaneció con la boca abierta mientras miraba a la profesora.
—¿El tutor… de Atsuya? ¡Oh! ¿Y ahora qué hago? ¡Puede que Atsuya se moleste si digo que quiero serlo pero…! ¡Ah, desde cuándo me debe importar lo que piense ese maldito pelirrosa! Un momento, se supone que ya tengo asumido lo que siento por él y… ¡bah! ¡Esto de sentirse atraído por alguien es un asco!
—¿Hikaru-kun? —preguntó Hinako al ver que el de ojos dorados permanecía callado. El rubio la miró y después respondió con una sonrisa fingida:
—¡No se preocupe Hinako-sensei! ¡Yo ayudaré a Atsuya, le sacará un aprobado alto a la próxima, ya lo verá!
El pelirrosa no podía creer lo que oía. Hinako-sensei estaba conmovida por las palabras de Hikaru mientras sostenía sus manos haciendo que el rubio sonriera aún más nervioso.
—Qué te crees que lo vas a conseguir… no tienes ni idea de lo que me cuesta a mí esta asignatura, si hasta Shirou estuvo a punto de fracturarme un brazo cuando intentó enseñarme… —pensó Atsuya mientras un escalofrío recorría su espalda al acordarse de lo violento que se había puesto su hermano mayor en aquella ocasión.
Después de estar un rato hablando con Hinako-sensei, ambos chicos salieron de la sala de profesores y se quedaron mirando entre sí.
—Bueno, ¿cuándo quieres empezar las clases? —preguntó el rubio mientras mantenía su mirada en el pelirrosa. Atsuya lo miró inconscientemente de una manera intensa, haciendo que el Hikaru se ruborizara.
—Cuando te venga bien… —murmuró el chico con una sonrisa divertida—… sensei.
—¡Bah! Baka… —susurró el rubio dándose la vuelta sonrojado. Atsuya sonrió de nuevo y preguntó:
—¿Sensei no quiere que le llame así? ¿Entonces cómo?
El rubor de Hikaru aumentó sin que él supiera el porqué. Llevó una mano hacia su cara, comprobando que estaba ardiendo.
—Oh no, esto es malo… ¡realmente malo! Se supone que solo estaba atraído por él, no que llegara a gustarme… ¡No! ¡No puede gustarme! ¡Solo siento atracción física, nada más! Nada más que eso, seguro. Además, el que no pueda adivinar nada sobre él es lo principal que me motiva a saber más cosas sobre él y… y… —pensó Hikaru mientras mantenía una batalla mental—… esto es demasiado complicado.
—Si quieres empezamos hoy —dijo el pelirrosa poniéndose a su lado. Hikaru desvió la cara para que no le viera, haciendo que Atsuya lo mirara extrañado—. ¿He dicho algo que te ha ofendido?
—Ah no, es solo que no me encuentro muy bien —respondió el rubio con una sonrisa cansada y avergonzada. El pelirrosa se alteró al ver lo ruborizado que estaba y preguntó:
—¿Qué te ocurre? ¿Acaso tienes fiebre? —le puso la mano en la frente haciendo que el corazón de Hikaru empezara a bombear más sangre de la normal—. Hm… estás caliente pero no parece ser fiebre.
—Mejor vayamos a mi casa… —informó el chico adivino mientras caminaba hacia la salida del instituto seguido por un extrañado Atsuya.
…
Cuando el examen acabó, todos los chicos suspiraron de alivio, sin embargo… el examen había sido realmente difícil con preguntas demasiado rebuscadas. Pero en ese momento lo que les importaba es que por fin habían finalizado la tarea.
—Así que ahora sois novios… ¡ya era hora! —dijo Kido felicitando a Endo y Kazemaru. Estos sonrieron ante lo que dijo su amigo.
—Bueno, fue algo que no me esperaba —admitió el peli azul algo ruborizado. Endo lo miró con una pequeña sonrisa y después miró a sus amigos, hasta que se detuvo en uno en especial.
—¡Eh Shirou! ¡Hoy estuviste increíble en la clase de matemáticas!
Goenji dio un respingo y miró a Endo mientras soltaba una risita nerviosa.
—Ah, sí… bueno… —decía nervioso. Shirou lo miró con una gota en la cabeza y pensó:
—Está empezando a parecerse a mí.
El mayor de los Fubuki suspiró cansado y llevó una mano a su cabeza, realmente estaba agotado.
—¿Estás bien Goenji?
El chico miró a su lado y vio a Someoka mirándolo preocupado. Shirou sonrió y contestó:
—Estoy bien, no te preocupes Someoka —el pelirrosa no apartaba la vista de allí, haciendo que el otro se extrañara—. Oye… ¿ocurre algo?
—Me gustaría hablar contigo de algo… Goenji. ¿Puedes venir conmigo? —preguntó mientras le hacía una seña para que le siguiera. El chico se extrañó y miró a Goenji, quién le susurró:
—Síguele, luego me cuentas.
Shirou asintió y se dirigió hacia donde estaba el pelirrosa. El delantero lo llevó hasta detrás de la escuela y lo miró fijamente.
—Escucha Goenji, me gustaría decirte algo… algo importante.
—Dime, ¿de qué se trata?
Ambos se mantuvieron en silencio por unos instantes. El pelirrosa cogió aire y lo soltó mientras decía:
—Te amo Goenji.
Shirou abrió sus ojos ahora marrones con sorpresa mientras miraba a su amigo incrédulo.
—Someoka-kun ama a… no es posible —pensó el chico tragando saliva con terror, le atemorizaba pensar que Goenji podría llegar a corresponderle pero… ¿qué se supone que debería contestar?
—Esto… yo… yo no sé…
—Da igual Goenji, no voy a presionarte —contestó Someoka algo triste—, al menos me siento más tranquilo al habértelo dicho. Sé que estás enamorado de Shirou, deberías declararte.
—¡Espera! —gritó el más bajo deteniendo al pelirrosa, que tenía intención de irse—. Yo no… amo a Shirou. O eso creo…
—Goenji… lo que dije es verdad. Te amo, y no me importa repetirlo.
El chico se alejó de allí dejando al otro algo triste por haber tenido que rechazarle. Suspiró y se fue de allí, dispuesto a contarle a Goenji lo que había pasado.
Minutos más tarde…
—¿CÓMO HAS DICHO? —gritó Shuuya a pleno pulmón. Shirou se alteró y dijo:
—¡No grites!
—Perdón pero… yo no tenía ni idea de que… ah… —Goenji estaba nervioso y, cómo no, ruborizado. No podía creer que su amigo se fuera a declararle y lo peor es que no estaba en su cuerpo—. Me sienta mal… ¿sabes Shirou?
—¿Eh?
—No he podido ser yo quién hubiera escuchado su declaración. Y aún que le hubiera rechazado, me gustaría haber sido yo quién lo hiciera. No es por querer verle sufrir Shirou… sino porque no me parece justo que otra persona lo haga en mi lugar, es de lo peor.
—Pero Goenji-kun, tú… no estás en tu cuerpo —le dijo el otro en un intento de animarle. Goenji le miró y soltó:
—Supuestamente, según Hikaru y Atsuya… el estar en esta situación es culpa mía.
Ambos se callaron después en un silencio incómodo, realmente el trayecto había sido tan tenso que podía haberse cortado con un cuchillo.
…
Ritsuka se estiró y ahogó un bostezo con su mano, estaba cansado y tenía que repasar inglés… ¡genial, lo que más odiaba!
—Sigues sin entenderlo, ¿verdad? —preguntó Kazuki mientras se sentaba a su lado. El pelinegro suspiró y dijo:
—Pues no, no lo entiendo… ¿Cómo pudiste estudiar esto Kazuki-san?
—Para gustos se pintan colores Ritsuka, y mis favoritos son el negro y el dorado —respondió el mayor mirando al universitario. El pelinegro lo miró y preguntó:
—¿Hay algún motivo en especial del por qué te gusten esos colores?
—Pensé que eras adivino…
—¡Oye! Sabes que todo lo que tenga que ver contigo no puedo adivinarlo —respondió con algo de molestia.
—Claro —murmuró Kazuki mientras acariciaba los cabellos negros del chico—, me gusta el negro por tu hermoso pelo —luego bajó su mano hasta la mejilla ruborizada de Ritsuka y continuó—, y el dorado por tus preciosos ojos.
Antes de que el universitario dijera algo, Kazuki lo besó, haciendo que Ritsuka empezara a revolverse en sus brazos intentando soltarse. El castaño aprovechó un momento de distracción para colar su lengua por la cavidad bucal del menor, haciendo que este soltara un gemido.
Kazuki lo aprisionó entre el escritorio y su cuerpo, ante esa acción Ritsuka sintió como la temperatura de su cuerpo subía considerablemente. Ambos se separaron y el de ojos naranjas miró al chico, que estaba completamente ruborizado y respirando agitadamente.
—Pervertido… —susurró apenado el pelinegro con la respiración agitada. Kazuki sonrió y contestó:
—No entiendo cómo puedes avergonzarte aún Ritsuka… ya hemos hecho el amor en más de una ocasión.
—¿Quién te pidió decir esas cosas vergonzosas? ¡Cierra el pico!
El mayor puso una sonrisa pervertida en su cara haciendo que el otro diera un respingo tras ver eso. El pelinegro intentó escapar de él… grave error, al moverse pudo notar con toda claridad la erección del hombre en su cuerpo por lo que no pudo evitar soltar otro gemido.
—Kazuki-san… —jadeó el muchacho al notar como su tutor se pegaba más a él—, ahora no… e-espera… —Ritsuka intentó detenerle, pero el castaño bajó empezando a besar y dar pequeñas mordidas en el cuello del menor, intentando marcarlo como suyo.
—Te amo —susurró Kazuki—, eres solo mío Ritsuka, tan solo mío.
—Kazuki-san…
El timbre de repente sonó, a ambos hombres les salieron una gota en la cabeza, aunque Ritsuka agradecía interiormente quién fuera.
—¡Ya voy! —gritó el pelinegro bajando las escaleras—. Oh, es Hika-chan —susurró antes de abrir la puerta… obvio que ya sabía quién era.
—Hola —dijo Hikaru entrando en casa—, me olvidé las llaves esta mañana, como salí corriendo… Ritsuka, ¿por qué estás tan agitado?
Efectivamente, el pelinegro aún estaba con la respiración agitada. El rubio parpadeó mirando a su hermano y después lo miró extrañado.
—Bueno… ya sabes cómo de alterado me pone el inglés.
—Sigo sin ver qué relación hay con tener la respiración agitada y alterarse —contestó el menor mirando al mayor desconfiado.
—Oye Hikaru, ¡tu casa es enorme! —dijo Atsuya saliendo del detrás del rubio. Ritsuka dio un respingo y vio como el pelirrosa entraba en la casa. Sonrió y confirmó emocionado:
—¡Ah! ¡Tú eres Atsuya-kun!
El chico miró al pelinegro con una gota en la cabeza y pensó:
—Tiene… los mismos ojos que Hikaru. ¡Oh genial! ¡El hermano mayor de Hikaru, mejor adivino que él! Esto no puede ir peor…
—En serio, vinimos a estudiar, no para que te enteres de su vida leyendo su mente. Aunque no podrías, ya que es imposible leérsela —Hikaru suspiró y avanzó hacia dentro con Atsuya pisándole los talones—. Por cierto, ¿Kazuki-sensei no estaba contigo?
Ritsuka se sonrojó al máximo y desvió la mirada para que los menores no se dieran cuenta… cosa que consiguió.
—Sí claro… está arriba.
El pelinegro miró hacia el pelirrosa, quién le seguía mirando extrañado. Sonrió y se dispuso a hacer caso omiso de lo que su hermano pequeño y leyó la mente de Atsuya.
—Eh Hikaru, tu hermano me mira demasiado —soltó el pelirrosa molesto. El rubio se fijó en eso y frunció el ceño.
—¡Ritsuka-baka! ¿Qué te he dicho de leerle la mente?
—Jaja —empezó a reírse el pelinegro como un desquiciado. Ambos adolescentes miraron al mayor sorprendidos, ¿qué le habría pasado a ese hombre?—. Atsuya-kun… ¡tienes una mente de lo más entretenida!
—¡Desgraciado! ¡No me leas la mente! —gruñó el pelirrosa. Hikaru miró sorprendido a su hermano y pensó:
—¿Cómo? ¿Acaso Ritsuka sí puede leerle la mente a Atsuya?
Continuará…
¿Me quedó raro? Puede ser, el final no es el mejor que digamos XD. Bueno aquí las preguntas:
-os gustó la pareja de Kazuki x Ritsuka o no? (si no os gustó, no pongo mucho más de esta pareja, aunque a mí me parece adorable)
-os esperabáis que Someoka estuviera enamorado de Goenji-baka? (pobre, se quedó con ese mote XD)
-os gustó la declaración de Endo?
-os gustó el capi?
-merezco algún review o merezco un tomatazo?
Quería agradecer a: Alone Darko, Minami Sugoi, Bojik Ivanov, Pau-Chan Espitia, constancesophia, MizuKi-chan-18, Kasumi Yami no Amaya, Shaty Ana, Kozuue, aika-chan20, seba-san 45ina, Eli and Onee-chan, YO y LecchiKagamine.
Sayo y gracias. Cuidaos mucho!
