WOO! Cada día me supero a mí misma, en serio! 22 páginas? Wah, y yo que pensaba que me era imposible superar lo del capi anterior!

Ah sí, antes de nada… hola! *poniéndose un chaleco antibalas* como estáis? No, no me disparéis! T-T *se esconde* Este capi me costó mucho, ya que como Goenji es tan baka y tan corto pues… me costó un poco! Por qué dijo que Goenji es corto si ya lo sabemos? Bueno, ya lo veréis! XDD

El capi más largo de todos y ya no digo si lo puedo superar o no porque me sorprende lo que soy capaz de hacer yo misma! XDD Bueno, pues, os dejo el capi!

Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pertenecen; tan solo la familia Hotaru, Tetsuya y los profesores de Raimon. Dah! XD


9. Te amo 1ª parte

La puerta de la casa se abrió de repente. Ritsuka se sobresaltó y salió de la cocina para ver si era su hermano. Su predicción fue correcta cuando vio al pequeño de cabellera rubia entrar algo agitado y sonrojado.

—¿Hika-chan? —preguntó Ritsuka con una ceja alzada al observar como su hermano en ese estado. El chico se puso rígido y volteó su mirada en dirección a su hermano mayor con sorpresa.

—Ritsuka…

—¿Vas a explicarme por qué estás así o tengo que leerte la mente para averiguarlo? —preguntó el mayor mientras se cruzaba de brazos.

Hikaru bajó la mirada aún ruborizado, no podía creer que se hubiera besado con Atsuya y aún menos que el pelirrosa le correspondiera de esa manera.

—Es por Atsuya-kun, ¿verdad?

—¡Pero si dijiste…! —empezó diciendo Hikaru algo alterado y enfadado, supuestamente su hermano no le iba a leer la mente.

—No, no te leí la mente… puedes estar tranquilo. Además, no es necesario leerte la mente para saber que lo que pasa es relacionado con Atsuya-kun —le dijo el pelinegro, haciendo que el pequeño se ruborizara más y bajara la vista avergonzado.

—¿De verdad no vas a leerme la mente? —preguntó el rubio—. Porque si no, no te cuento nada.

—Te prometo que no te la leeré —informó el pelinegro.

Pasaron unos segundos en silencio. Hikaru se ruborizó y bajó la cabeza, la verdad es que no estaba seguro de contarle lo que había sucedido a Ritsuka…

Flash Back

Cuando ambos chicos se separaron tenían la respiración agitada. Atsuya dio unos cuantos pasos hacia atrás con la cabeza gacha, estaba avergonzado por lo que había hecho.

Por otra parte, Hikaru sentía como si su corazón corriera el riesgo de que le diera una parada cardiaca sino reaccionaba de una maldita vez.

—Hikaru… —susurró el pelirrosa, haciendo que el rubio reaccionara y lo mirara mientras un intenso rubor cubriera sus mejillas. Atsuya también estaba ruborizado, más de lo que alguna vez lo hubiera estado en su vida—. Verás… yo…

Ahora la pregunta era… ¿cómo explicarse? Estaba enamorado de Hikaru, lo admitía… vaya si lo admitía, seguramente el chico de ojos dorados ya se habría dado cuenta de que estaba enamorado de él por la demostración tan clara que le acababa de hacer.

—¿P-Por qué? —preguntó Hikaru con un hilo de voz, apenas se le podía escuchar… pero Atsuya sí que le escuchó.

¡Toma ya! ¡La pregunta que tanto le asustaba! ¿Qué demonios podía responder a eso? No era el típico chico normal que se declaraba con facilidad, era algo rudo y le costaba admitir sus sentimientos… pero si algo había aprendido en esas últimas semanas, es que no debía de ser como el estúpido de Goenji-baka.

—Pues…

Antes de que el pelirrosa pudiera acabar de contestar, la puerta de la habitación se abrió, golpeando a Hikaru en la cabeza por la parte de atrás.

—¡Ah! —gritó el rubio mientras se sobaba la cabeza, tenía que admitir que su cráneo era demasiado débil y blandengue… definitivamente no servía para dar cabezazos.

—¡Hikaru! —gritó Atsuya sorprendido.

—Oh, lo siento mucho Hikaru-kun —dijo la señora Fubuki apenada—. No sabía que estabas delante de la puerta.

—No se preocupe —susurró el de ojos dorados mientras aún se frotaba la parte de atrás de su cabeza.

De repente, el rubio sintió una mano en su hombro. Cuando miró hacia delante vio a Atsuya, haciendo que se ruborizara de nuevo.

—¿Estás… bien? —preguntó avergonzado el pelirrosa. Hikaru se ruborizó aún más y musitó:

—S-sí… yo… ¡tengo que irme!

Hikaru salió corriendo de allí, dejando al pelirrosa algo confundido… ¿debería habérselo dicho o había hecho bien en habérselo callado?

—Vaya… —suspiró la mujer—, y yo que venía a preguntaros si queríais algo de té.

Una gota resbaló por la cabeza de Atsuya y este susurró:

—No mamá… no te preocupes por eso, anda.

Fin del Flash Back

Al ver que su hermano pequeño permanecía en la misma posición sin hablar, el pelinegro soltó un suspiro y dijo sin pudor alguno:

—¿Os habéis acostado?

—¿A-Ah? ¿Qué…? ¿QUÉ ESTÁS DICIENDO RITSUKA? ¡BAKA!

—Bueno, de momento está bien —susurró Ritsuka algo aliviado—. Está bien que no se haya pasado de pervertido… no me gustaría tener que arrancarle la cabeza —gruñó eso último con aire asesino, lo que provocó que Hikaru temblara levemente… su hermano cuando se ponía violento decir que era peligroso se quedaba corto.

El rubio no dijo nada más, tan solo subió las escaleras en dirección a su cuarto, prefería pensar tranquilamente sobre lo que acababa de pasar con Atsuya.

Al día siguiente…

Takato se encontraba sentado en su asiento mirando por la ventana, la verdad es que le encantaban los sitios que daban hacia fuera, se aburría mucho en algunas clases y mirar por la ventana era la única opción que tenía como entretenimiento.

Pero en ese instante, en su cabeza solo se repetía una frase que Atsuya le había dicho hacía ya unas semanas.

"—Goenji-baka no quiere reconocer sus sentimientos."

Frunció el ceño algo molesto al recordar eso, ese estúpido hacía sufrir a Shirou y eso no iba a permitirlo.

—¿Estás bien, Takato-kun? —preguntó Sora algo preocupado al verlo con una expresión malhumorada. El peliblanco lo miró y después sonrió al ver al peli azul.

—No te preocupes Sora, estoy bien…

¿Sora? ¿No me ha llamado Sora-chan? Qué raro, seguro que hay algo que le preocupa y no quiere decírmelo… —pensó Sora algo confundido—. ¡Ah, claro! ¡Está preocupado por Shirou-kun! Es normal, Goenji-kun le está haciendo mucho daño, yo también estoy preocupado por él… ¿Estás preocupado por Shirou-kun, no es así?

Takato no se sorprendió, sabía muy bien que Sora le conocía muy bien, al igual que él conocía a Sora. Sonrió levemente, la verdad es que algunos recuerdos nostálgicos empezaron a invadir su mente, unos recuerdos tanto agradables como desagradables.

El peliblanco se echó para atrás y se recostó en la silla de su pupitre mientras seguía mirando por la ventana, dónde también podía ver el reflejo del peli azul.

—Sí, quiero volver a hablar con Goenji —dijo mirando el reflejo de Sora—. ¿No crees que debería hacerlo, Sora-chan?

—Creo que no deberías hablar con él para confundirle, en cierto modo ya lo está bastante para que tú lo confundas aún más.

Takato dejó de mirar el reflejo del chico y miró directamente a su cara girando la cabeza. Sora lo miraba algo serio mientras que Takato apoyaba su cabeza en la mano derecha y suspiraba.

—No quiero hablar con él para confundirle.

—Ya sé que estás preocupado por Shirou-kun, pero no es conveniente que estés encima de Goenji-kun, recuerda que no le caes precisamente bien.

—Eso no es culpa mía —se defendió el de ojos violetas—. Es culpa de Atsuya, le dijo a Goenji que yo besé a Shi-chan cuando éramos niños… ¡y es mentira! ¡Mi primer beso lo di a los 13 años! ¡Y no fue con Shi-chan!

Sora suspiró y miró hacia otro lado. Vio a Shirou (en el cuerpo de Goenji, claro está) mirando con atención el libro que tenía encima del pupitre. Durante esas semanas, el chico se fue derrumbando cada vez más, tanto que incluso costaba creer que era el mismo.

Con Goenji era lo mismo… o quizás peor. Si Shirou estaba derrumbado, Goenji lo estaba aún más. El delantero de fuego, a pesar de todo el sufrimiento que estaban pasando ambos, no se daba cuenta de sus sentimientos. ¡Era algo frustrante! ¿Era tan difícil reconocerlo, acaso?

Shirou entrecerró los ojos y arrugó una de las páginas del libro que estaba viendo… era tan irritante toda esa situación, por mucho que intentara encontrar algo bueno, no podía ver nada.

" —Está enamorado de ti, solo que no se ha dado cuenta… quizás tiene miedo a que le rechaces y por eso ha hecho creerse a sí mismo que esos sentimientos son solo de amistad."

Las palabras de Yuka le vinieron de repente a la cabeza. Cerró los ojos con fuerza y pensó:

Yuka, lo siento pero… todo esto me supera.

Kazuki dejó encima de la mesa unos papeles y suspiró cansado mientras se sentaba en una silla que había en la sala de profesores, que es donde se encontraba. Se quedó pensando en la extraña visita que tuvo el día anterior de Tetsuya… realmente le había sorprendido que el hombre rubio se presentara ante él, pero cuando le dijo el motivo de su visita entonces comprendió muy bien porque fue hasta allí.

Se hundió un poco en el lugar donde se sentaba y puso cara de preocupación… ¿ese hombre pretendía llevarse a su Ritsuka sin más? ¿Por qué precisamente había ido a verle a él? Seguramente sospechaba que había algo entre Ritsuka y él, sino no entendía el motivo de la visita del otro hombre.

De repente, notó un ligero golpe en la cabeza, apenas lo sintió. Giró su rostro y vio al profesor de matemáticas mirarlo algo extrañado.

—Oye, ¿estás bien? —preguntó Akito mientras se sentaba—. Te estaba preguntando cómo iban los chicos en tu asignatura, pero no me respondiste… parecías ido.

—¿Eh? ¡Ah, estoy bien! ¡Solo tengo sueño! —exclamó despreocupadamente el castaño mientras suspiraba—. Y sobre tu pregunta… —Kazuki miró las calificaciones de los cursos y una gota de nerviosismo resbaló por su cabeza, después echó un suspiro pesado y se deprimió un poco.

—Por tu cara veo que no sacan muy buenas notas —dijo Akito con una sonrisa un poco nerviosa. Kazuki lo miró de reojo y contestó:

—Pues no… ¿puedes creer que no hay más de cinco personas que aprueben en cada clase? No hago tampoco los exámenes tan difícil y explico lo mejor que puedo, incluso hacemos ejercicios en clase… así que lo único que puedo deducir a partir de ahí es que su base de inglés no es muy buena y que apenas se esfuerzan en mejorarla.

—Sí, es muy probable que sea eso —dijo esta vez Hinako mientras miraba los exámenes que les había hecho hace nada a la clase de 1-A—. ¡Es increíble lo que ha mejorado Atsuya-kun! ¡Como se nota que Hikaru-kun le ayudó! Aunque veo que Hikaru-kun ha bajado un poco, me preocupa que siga bajando así…

—Esos dos niños te tienen fascinada, Hinako —susurró Akito arqueando una ceja, mirándola. Ella sonrió y contestó:

—Tranquilo Akito-kun, sabes que tú eres el hombre de mi vida, no te pongas celoso.

Kazuki se rió por lo bajo mientras que Akito se sonrojaba y gruñía:

—Si no estaba celoso.

Kazuki miró con sus ojos naranjas el reloj que había allí y después se levantó.

—¿Eh? ¿Ya te vas, Kazuki-kun? —preguntó Hinako viendo como recogía sus cosas. El joven sonrió y dijo:

—Sí… no tengo más clases por hoy, así que no tengo nada que hacer aquí. Además… tengo un asunto que atender.

—Oh bueno, suerte con ese asunto entonces —dijo Akito. El otro se paró y susurró por lo bajo:

—La voy a necesitar.

—¿Ah?

—¿Qué dijiste, Kazuki-kun? —preguntó la mujer mirándolo extrañada. Este tan solo sonrió sin decir nada y se fue de allí, dejando a la pareja algo extrañada.

Mientras Kazuki recorría el pasillo del instituto dispuesto a salir, pensó:

Exacto… me va a hacer falta suerte para hablar con Ritsuka para que me explique sobre lo de Estados Unidos.

Atsuya se paró algo cansado y se apoyó en la pared, jadeando. Madre mía, ni que al rubio lo hubiera tragado la tierra. Justo cuando tocó el timbre para anunciar el descanso, este se escabulló tan rápido que apenas se dio cuenta, Hikaru ya no estaba… ¡Ja! ¿Es que acaso aparte de ser adivino también era mago? ¡No lo podía creer!

Refunfuñó un par de cosas sin sentido y sus ojos grises se tornaron amenazantes. ¿Por qué Hikaru lo complicaba todo de aquella manera y no hablarlo de una vez? Le parecía estúpido tener que huir, ¿no veía que él quería aclararlo todo?

Ese beso ya se había tardado y, cuando por fin ocurrió, fueron interrumpidos y ahora el rubio prefiere escaparse como si tuviera sarna, simplemente… ¡genial!

—Por dios… como me cansa este chico —gruñó Atsuya mientras se cruzaba de brazos. Frunció el ceño, pensativo, y miró hacia un punto inexacto del suelo.

Ahora que lo pensaba… ¿cómo iba a decirle a la cara "te besé porque me gustas"? Vamos a ver, no era tan fácil como parecía. Podías practicar horas y horas frente a un espejo (a lo que no hay mucha lógica en eso) pero decírselo a la cara no es lo mismo… por supuesto que no. Además, tenía que tener en cuenta de que le era muy difícil tragarse el orgullo, y a eso le añadimos el orgullo que tiene el rubio también… como se complicaba todo.

Dios mío, ¡estoy sintiendo demasiada presión! —pensó mientras se tiraba de sus cabellos rosados desesperadamente y después se sorprendió de lo que acababa de pensar—. ¡Oh no! ¡Empiezo a parecerme a ese rubio paranoico de South Park! ¿Cómo era…? ¡Ah sí, Tweek!

—¿Atsuya? —preguntó Tachimukai acercándose a él—. ¿Qué haces aquí tan solo? Pensé que estabas con Hikaru y… ah…

Una gota resbaló por la cabeza del castaño al ver que un aura de depresión recorría el cuerpo del pelirrosa y bajaba la cabeza con depresión.

—¿Qué sucede?

—Ah, nada —contestó el menor de los Fubuki—. ¿Y por qué debería estar con Hikaru? ¿Eh?

—Bueno… últimamente pasabas tanto tiempo con él que pensé que ibais a seguir andando juntos… ¿o quizás os habéis enfadado?

¿Enfadado? No era precisamente la palabra que debería decirse, ni siquiera sabía cual utilizar para definir cómo estaban en estos momentos y… ¡un momento! ¿Acaso Hikaru se había enfadado con él? Quizás él sí que estaba enfadado por haberle besado sin más.

—Mierda… —gruñó el pelirrosa—. ¡Tachi! ¿Has visto al rubiales?

—Eh pues… creo que iba dirección a la azotea, pensaba que ibas con él… —susurró Tachimukai sorprendido por cómo había llamado a Hikaru. ¿Rubiales? Estaba claro que algo les había pasado.

Atsuya desapareció de repente, dejando una nube de polvo donde había estado unos segundos atrás. Una gota resbaló por la cabeza del castaño y pensó:

Qué extraño…

De repente, Yuuki sintió unos brazos rodeándole la cintura y un cuerpo detrás de él. Por una fricción de segundo se alarmó, pero al sentir el aroma que desprendía ese cuerpo se relajó al mismo tiempo que se ruborizaba.

—Jousuke-kun…

—¿Qué pasa, Yuuki? ¿Ocurre algo? —preguntó el moreno mientras le daba un beso en el cuello. Tachimukai se sonrojó más y susurró:

—Ah, no…

Tsunami le dio la vuelta y lo besó sin más. El castaño se sorprendió por eso, pero no pudo evitar corresponderle al beso. Tachimukai se acercó un poco más para sentirlo cerca de él y acabó pegándose por completo a su cuerpo. Cuando se separaron, el pequeño desvió la mirada algo avergonzado.

—Yuuki… —susurró el mayor en su oído, para luego darle una pequeña mordida al lóbulo de su oreja. Este se sobresaltó algo y se separó:

—¡Jousuke!

—Lo siento, pero es que te acercaste tanto a mí…

—Pervertido.

—¡Eh! —protestó el surfista como un niño pequeño—. ¡No me llames así!

Tachimukai solo suspiró, su novio no tenía remedio. Por otra parte no pudo evitar pensar en Atsuya y Hikaru, ¿estaría todo bien entre ellos o había pasado algo como él presentía?

Hotaru Haru. Hotaru Kyoko. Esos dos nombres eran los que estaban escritos en aquellas lápidas. Justo ahora pasaban diez años desde su muerte y no solo eso… sino que también, para mala suerte del mayor de los Hotaru, era el cumpleaños de Ritsuka.

¿Doloroso? Mucho. Pensar que por cada año que se cumple se tenga que recordar la muerte de sus padres, era algo que podía soportar difícilmente. El pelinegro había faltado a clase para ir al cementerio, tenía la costumbre por cada día de su cumpleaños, desde la muerte de sus padres, a pasar algunas horas mirando sin hacer nada la tumba de sus padres, sentado frente a ellos.

Algunas veces les hablaba, otras no… pero claro, él no sabía si ellos le escuchaban, estaban muertos. Los extrañaba tanto, les echaba tanto de menos… cuando a los nueve años, el mismo día de su cumpleaños, le anunciaron que sus padres estaban muertos tras un accidente de tráfico, Ritsuka sintió como si todo el mundo cayera encima de él. Sus padres, sus adorados padres, los seres que más amaba en ese mundo junto a su hermano… muertos, sin vida, les habían dejado, a Hikaru y a él.

Aunque esa angustia se vio reducida drásticamente por el apoyo de una persona: Minamoto Kazuki. Ritsuka sonrió levemente al acordarse de él, ese pervertido… lo amaba tanto, más que a nada en ese mundo, y ese mundo consistía en dos personas: Kazuki y Hikaru, y no le importaba otras cosas aparte de eso. Suspiró mientras se levantaba del suelo, ya había pasado dos horas allí mirando la tumba de sus padres y sonrió levemente, estar cerca de ellos era reconfortante, aunque no estuvieran allí físicamente, es como si pudiera sentirlos.

—Sabía que te encontraría aquí.

Tras oír esa voz, Ritsuka se estremeció algo. Giró para mirar a Kazuki y lo vio allí, cruzando de brazos y mirándolo serenamente.

—Kazuki-san… pensé que tenías clase —susurró el pelinegro, la verdad es que estaba sorprendido de verlo allí. El hombre se acercó y se puso enfrente de las lápidas.

—No, hoy acabé —dijo mientras miraba el nombre de los señores Hotaru—. Y pensar que han pasado diez años, aún me acuerdo, tenía doce años cuando vi por primera vez a Haru-san y Kyoko-san y, por supuesto… a Hikaru y a ti, Ritsuka.

Un pequeño rubor se extendió por las mejillas del chico y después desvió la mirada hacia las lápidas. Después cerró los ojos y se dio la vuelta, ya no quería pasar más tiempo allí.

—La verdad es que yo no esperaba a nadie —decía el pelinegro—, ahora poca gente se acuerda de mis padres… mi hermano, tú… quizás mi tío Tetsuya, pero ahora casi nadie viene a verles.

Kazuki frunció el ceño cuando pronunció el nombre de Tetsuya. Lo miró de reojo, pero el menor de ojos dorados estaba de espaldas a él.

—También vine para verte, tengo que hablar contigo de algo —informó el mayor mientras ponía una mano en la cabeza del pequeño. Ritsuka lo miró extrañado y contestó:

—Oh, de acuerdo.

El viento era muy agradable. No hacía frío, aunque las nubes que llegaban del otro lado estuvieran grises… por la tarde seguramente empezaría a soplar el viento, frío, y la lluvia iba a invadir la cuidad… claros síntomas de la primavera.

Mientras tanto, Endo disfrutaría del tiempo hasta que lloviera, y lo disfrutaba aún más en la compañía de su novio, Kazemaru. En ese momento, el castaño tenía su cabeza sobre las piernas de su novio, acostado sobre él.

—Mamoru —dijo Kazemaru soltando una risita—, no te duermas aquí, que aún tenemos clase. Solo estamos en el descanso, recuérdalo.

Ambos estaban en la parte trasera del patio, un sitio tranquilo y agradable, tanto como la azotea del instituto, solo que ese lugar era mucho más amplio.

—Es que tus piernas son muy cómodas, Ichi-chan —susurró el castaño mientras acomodaba mejor su cabeza en las piernas de su novio. El otro se ruborizó levemente—. Ah~ te avergonzaste —canturreó el portero mientras se reía levemente al ver la reacción del peli azul.

—Ah, cállate —gruñó mientras desviaba la cabeza avergonzado. Mamoru sonrió más ampliamente y levantó la cabeza tan solo para besarlo.

—No te enfades Kaze, que no me estaba burlando de ti —musitó mientras lo abrazaba y apoyaba su cabeza esta vez en el hombro del chico—. Es muy agradable estar a tu lado, nunca te dejaré ir.

Kazemaru se sonrojó al escuchar eso, pero después sonrió y correspondió al abrazo.

—Gracias Mamoru.

—¿Gracias? ¿A mí? —soltó el chico mientras se le escapaba una risita irónica—. No deberías darme tú las gracias Ichirouta, sino yo a ti.

—¿Eh?

—Debería darte las gracias, sí —dijo mientras levantaba la cabeza del hombro de su novio y lo miraba fijamente, puso una mano sobre la mejilla del peli azul mientras lo seguía observando—. Gracias por dejar que te ame.

Kazemaru se sorprendió al escuchar eso, pero después sonrió de nuevo y susurró en respuesta:

—De nada…

La puerta de la azotea se abrió bruscamente. Atsuya entró allí pero no vio a nadie. Frunció el ceño y miró hacia los lados… no había ni rastro de Hikaru.

—Ah, mierda —gruñó mientras apretaba los dientes—. O Tachi se confundió o ya se ha marchado. ¿Dónde demonios se mete?

El pelirrosa se dio media vuelta y salió por la puerta. De repente, de una de las esquinas, un rubio salió. La verdad es que fue muy repentino que el pelirrosa entrara allí, daba gracias al cielo que tuvo tiempo de esconderse.

Hikaru se ruborizó levemente, no estaba preparado para hablar con él. ¿Qué podía decirle cuando lo mirara a la cara? Bajó la cabeza y suspiró, no sabía qué hacer. Salió de allí con el paso algo apurado, y cuando cerró la puerta tras sí, se topó de frente con Atsuya.

—¡AH! —gritó el rubio impresionado mientras retrocedía y apoyaba su espalda contra la puerta de la azotea—. ¿Cómo…? P-Pensé que te habías ido…

El pelirrosa frunció el ceño y gruñó:

—¿Me tomas por un baka como Goenji? ¡Obvio que sabía que estabas ahí!

Ah… empiezo a pensar que el adivino es él, no yo —pensó el rubio horrorizado al tener de frente a frente a Atsuya, sin saber qué demonios decirle. Pero ese horror fue a más cuando el pelirrosa soltó:

—Tenemos que hablar…

Hikaru parpadeó por un momento, su cabeza empezó a trabajar a toda velocidad para encontrar alguna posibilidad de escapar y no hablar con Atsuya… había una pero, le parecía demasiado cruel.

—Hikaru —dijo el menor de los Fubuki acercándose a él. Hikaru se tensó… sino había más remedio—. ¡Ah! ¡Hikaru!

¿Cuál había sido la genial idea de Hikaru? Obvio, lo más normal del mundo… darle una patada en la entrepierna a Atsuya.

—¡Lo siento! —gritó el rubio mientras salía corriendo de allí—. ¡Es instinto de supervivencia!

Atsuya se quedó un rato mirándolo, algo adolorido, hasta que gruñó:

—Voy a darte yo a ti instinto de supervivencia. Maldito seas…

Por otro lado…

Hikaru corrió hasta llegar al aula y se detuvo allí. Justo en ese momento, tocó el timbre para entrar. Bajó la mirada un poco triste, la verdad es que había sido cruel eso, pero no lo quedó otro remedio.

Atsuya me mata… —pensó deprimido mientras unas rayas azules de horror recorrían su cara. Suspiró finalmente y se entró en el aula, sentándose en su asiento… ¡genial! ¡Al lado de Atsuya y después de lo que le había hecho!

—Anda Hikaru, ¿Atsuya no estaba contigo? —preguntó el castaño entrando en el aula. El rubio miró a Tachimukai y respondió:

—No, claro que no.

—Ah… pensé que te había ido a buscar. ¿Ha pasado algo entre vosotros?

Hikaru abrió sus ojos dorados con impresión y después se sonrojó… oh no, no se sentía capaz de ir contando por ahí que Atsuya y él se habían besad y, después de eso, cuando él quería hablarle, le pegó una patada en su entrepierna. Dios… hasta sonaba poco creíble, aunque no fuera más que la pura verdad.

—No… todo está bien.

"Menuda mentira"

Hikaru oyó perfectamente ese pensamiento de Tachimukai. Vio como el castaño suspiraba y ponía una mano sobre sus cabellos castaños. Sin decir nada más, se sentó.

Hasta soy pésimo mintiendo —pensó el rubio algo deprimido. De repente entró en la clase un chico pelirrosa… Atsuya. Caminó hasta su asiento tambaleándose un poco, haciendo que Hikaru se sintiera culpable.

—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó Tachimukai algo extrañado. El otro gruñó y dijo:

—Solo estoy un poco adolorido.

—Eh —soltó el chico castaño con una gota en la cabeza—, no era eso lo que te estaba preguntando.

—No me importa —contestó Atsuya mientras miraba de reojo a Hikaru, este tan solo desvió la mirada para no verle—. Hablarás hoy conmigo quieras o no, Hikaru…

—¿Te importa que me siente aquí por hoy?

Midorikawa levantó la mirada y vio a Sora mirándolo con una sonrisa.

—¿Eh?

—¿Puedo? —preguntó el peli azul con una linda sonrisa. El peli verde se sonrojó y, antes de que el chico de ojos verdes pudiera reaccionar, lo estaba abrazando.

—¡Dios mío, qué lindo eres! ¡Dan ganas de apachurrarte!

Una gota resbaló por la cabeza del peli azul y susurró:

—Midorikawa-san… no doy respirado…

—Ah, perdona —dijo con una sonrisa el peli verde mientras se separaba de él, haciendo que Sora suspirara con alivio al notar como el aire llegaba de nuevo a sus pulmones—. Por supuesto, siéntate…

Goenji llegó en ese momento al aula y miró en dirección a donde él se sentaba. Vio a Shirou allí sentado y, en cuanto le miró, este apartó la mirada. El otro apretó los dientes en señal de frustración, ¿qué podía hacer para arreglar las cosas con Shirou? Además, le había estado buscando todo el descanso, pero no lo había encontrado.

Suspiró y dejó de pensar en eso, intentaría pensar más tarde. Se detuvo al ver que Sora, el supuesto hermano de Takato, se había sentado en su asiento o, mejor dicho, en el asiento de Shirou. Alzó una ceja con incomprensión hasta que se dio cuenta de algo, si Sora se sentaba en ese asiento significaba que el que quedaba libre era…

—Vamos, siéntate —dijo una voz cantarina. Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Goenji y sintió como todo el bello de su cuerpo, incluyendo sus cabellos, se erizaban… ¿tenía que sentarte al lado de Suzuki Takato?

Oh no, esto no puede estar pasándome —pensó el delantero mientras miraba a Takato, que a su vez este le miraba con una sonrisa de oreja a oreja.

Sora suspiró en cuanto vio eso, la verdad es que no sabía ni por qué había aceptado la propuesta que le había hecho Takato.

Flash Back

—Sora-chan, tengo que pedirte un favor —dijo el peliblanco mirando al peli azul. Este se extrañó y preguntó:

—¿De qué se trata?

Takato se rascó un poco la cabeza y, finalmente, informó:

—Verás, ya te dije que tengo que hablar con Goenji, así que tengo que hacer que me escuche sin que huya.

—Lo vas a tener complicando, no quiere ni verte.

—Ya lo sé —soltó el de ojos violetas—, es ahí donde entras tú.

—¿Eh? ¿Yo? —preguntó el peli azul—. ¿Qué se supone que puedo hacer yo?

—¡Está clarísimo Sora-chan! —exclamó Takato—. Goenji no quiere ni verme en pintura y, cada vez que me acerco a él, huye de mí. Es por eso que habrá un momento en el que no pueda hacerlo y eso será en la clase, si está sentado a mi lado es imposible que huya.

—¿Ah? ¿Me estás diciendo que pretendes que me siente en otro lado para que Goenji-kun y tú podáis hablar tranquilamente? Es absurdo —soltó el otro dando un suspiro.

—Podías apoyarme al menos —lloriqueó el peliblanco. Una gota resbaló por la cabellera peli azul de otro y dijo:

—¿Cómo quieres que te apoye si me parece estúpido?

—¿Lo harás? —preguntó el chico mirando a su supuesto hermano. Sora lo miró con tic en el ojo hasta que contestó soltando un suspiro:

—De acuerdo…

Fin del Flash Back

—Qué bueno que nos sentemos al lado, tenía ganas de pasar algo de tiempo contigo —soltó Takato dándole una sonrisa amable. Goenji gruñó algo ininteligible y susurró:

—Pensé que te caía mal.

—Y me caes mal —el tono de voz frío y áspero de Takato hizo que Goenji sintiera un escalofrío recorrer su espalda. Se sintió muy cohibido al ver la fría mirada de esos ojos violetas, le estaban poniendo nervioso.

—¿Eh?

—Bueno, de hecho te odio con toda mi alma —dijo el peliblanco, después volvió a sonreír—, y no es solo por lo que le estás haciendo a Shi-chan, sino que me estoy acordando de algo desagradable al ver cómo actúas.

—¿De qué hablas?

—¡Oh! ¡Ahora te interesa hablar conmigo!

Goenji frunció el ceño tras oír el tono burlón que había utilizado Takato.

—Déjate de juegos… ¿quieres?

Un suspiro salió de los labios del chico y luego contestó:

—Goenji tan solo quería decirte que quiero hablar contigo después, te tengo que contar algo y no quiero que sea aquí, prefiero hablarlo cuando estemos solos…

Shuuya lo miró desconfiado. No, le era imposible confiar en Takato, no porque fuera mala persona, sino porque no le caía bien, además… él acababa de decirle que lo odiaba con toda su alma.

Finalmente cerró los ojos y gruñó en modo de respuesta:

—Está bien…

—Con que Estados Unidos, ¿eh?

Tras lo que había dicho Kazuki, Ritsuka se quedó paralizado mientras cerraba la puerta de su casa. Miró al hombre, que estaba a sus espaldas, y se giró para quedar cara a cara con él.

—Kazuki-san, ¿cómo…?

—Tetsuya-san vino a verme, Ritsuka… Me lo contó todo, pero también me dijo que aún no te habías decidido —explicó Kazuki—. Si no entendí mal, creo que Tetsuya-san vendrá hoy para que le des una respuesta.

—Sí, vendrá hoy…

El hombre de cabello castaño lo miró extrañado por un momento, pero después susurró:

—Ah… había olvidado que eres adivino…

Ritsuka no respondió, tan solo permanecía allí callado con la cabeza gacha, sin decir absolutamente nada.

—Yo —finalmente Ritsuka habló, haciendo que el mayor le prestara atención—… en realidad…

Kazuki abrió sus ojos naranjas con horror y susurró:

—No… no puedes estar pensando en…

—Lo siento Kazuki-san, pero es lo mejor —dijo Ritsuka, sin atreverse a levantar la cabeza—. Además, a ti te estoy molestando y estás muy ocupado con las tareas del instituto, tienes otras cosas que hacer. Y yo tengo que aprender inglés de una vez, no digo que tu ayuda no me sirva, de hecho nunca tuve un mejor profesor que tú Kazuki-san…

—Pero…

—… pero no es suficiente —acabó por decir el pelinegro.

Kazuki relajó su expresión y lo miró a los ojos… o al menos lo intentó. Ritsuka tenía sus ojos tapados con su negro flequillo, por lo que era un poco difícil ver sus orbes dorados.

—Ya veo —soltó Kazuki con voz seca—, está bien, haz lo que quieras.

Ritsuka reaccionó ante eso y miró al hombre algo sobresaltado. Sin embargo, Kazuki miraba hacia otro lado para no mirar directamente al pelinegro.

—¿Kazuki-san?

—Si tú crees que es lo mejor Ritsuka, yo no voy a detenerte… pero tan solo te pido que pienses en Hikaru —dijo el hombre mientras miraba al chico—. ¿Qué diría él?

"—¡Yo no quiero irme!"

El pelinegro parecía estar a punto de flaquear, pero se mantuvo firme y contestó:

—Seguro que se enfadaría, pero tiene que entender que soy yo el que toma las decisiones… ¡soy el mayor, tengo que cuidar de él y decidir lo que es mejor para los dos!

Kazuki tan solo suspiró y puso una mano en su frente, ahora se encontraba cansado.

—Si crees que es lo mejor…

—En realidad no estoy muy seguro, pero creo que sí es lo mejor —dijo Ritsuka—. Puede que Hikaru no lo entienda ahora, pero quizás con el tiempo me lo agradece… o no.

—¡Shi-chan! —exclamó Takato mientras se tiraba encima de él para abrazarlo. Shirou dio un respingo y tuvo que apoyarse contra su pupitre para no caerse. Dio un suspiro cansado y susurró:

—Apártate, Taka-chan…

—¡Ah! —protestó el peliblanco mientras fruncía el ceño, haciendo que el otro lo mirara extrañado—. El cuerpo de Goenji es más alto que el tuyo, y también que el mío… ¡no puedo abrazarte a gusto!

Goenji sintió como un tic aparecía en su ceja derecha y el lápiz que tenía en su mano se quebró. Intentó perforar la espalda de Takato con la mirada, pero lo único que consiguió fue enfadarse en vano.

—Takato-kun… —suspiró Sora mientras apartaba el cabello de su cara—, no seas tan pesado.

—¡No soy pesado, Sora-chan! ¿Cómo te atreves a hablarme así? —gritó el de ojos violetas mientras movía sus brazos de arriba abajo en señal de protesta. Una gota resbaló por la cabeza del peli azul pero no dijo nada, tan solo puso una mano en su frente.

Cuesta creer que sean hermanos, no solo no se parecen en nada sino que no tienen el mismo apellido… aunque Atsuya me lo explicara no estoy muy convencido —pensó Goenji observando a Sora y a Takato.

Flash Back

—Verás —empezaba diciendo Atsuya—, los padres de Sora y Takato se divorciaron, por eso tienen distintos apellidos. Así, Takato se fue a vivir con su madre, que se apellidaba Suzuki; y Sora fue a vivir con su padre, que se apellidaba Takahashi. Ahora no tengo ni idea de porque viven juntos, pero son hermanos.

Fin del Flash Back

Pues no sé… sigue sin convencerme —pensó Goenji soltando un suspiro.

Su mirada se desvió hacia donde estaba Shirou, que permanecía mirando a Takato algo extrañado. Se levantó inconscientemente de su asiento y se dirigió a él, cuando se dio cuenta estaba parado frente a Shirou, quién dio un respingo al tenerlo delante.

—Ah, yo… —intentaba decir Goenji, pero finalmente reunió valor y dijo—. ¡Tengo que hablar contigo!

—Pues yo no —le dijo Shirou de manera cortante mientras cogía sus cosas, dispuesto a irse a casa, ya habían acabado las clases por lo que podía marcharse perfectamente y sin problemas.

—Shi-chan, espera —dijo Takato, pero fue inútil, el chico quería marcharse. Shirou avanzó hasta la salida del aula, pero Goenji lo cogió del brazo.

—¡Espera Shirou! De verdad que yo…

—Suéltame, no quiero darte otra bofetada, Goenji-kun.

Goenji frunció el ceño y gritó:

—¡Puedes darme las que quieras, no pienso soltarte! ¡No hasta que me perdones!

—¿Y crees que te voy a perdonar solo porque tú me lo ordenes? ¡No seas absurdo! —devolvió el grito Shirou mientras se soltaba bruscamente del agarre para después marcharse corriendo.

—¡Shirou! Espera… —acabó diciendo el delantero en un susurro.

"—Me llamo Fubuki Shirou, es un placer —decía un chico peli plateado mientras le daba la mano a Goenji—. A partir de ahora seremos compañeros de equipo, espero que nos llevemos bien."

"—N-No me sueltes, p-por fa-favor —susurró Shirou lleno de terror mientras se abrazaba más a Goenji—. Le tengo mucho mi-miedo a los truenos…"

"—Eres mi mejor amigo Goenji-kun, te quiero mucho —decía el chico con una sonrisa—. Gracias por todo."

"—¿Eh? ¿Cómo que declararse? —preguntó Shirou completamente harto—. Ya lo has oído Hikaru, Goenji-kun solo siente… amistad por mí."

"—Pero Goenji-kun, tú… no estás en tu cuerpo —le dijo el otro en un intento de animarle."

Goenji apretó los puños, frustrado consigo mismo. Mirara por donde mirara, todo lo que tenía que ver con Shirou llevaban a los buenos recuerdos… a excepción de los últimos que tenía.

"—Ya veo —dijo Shirou empezando a soltar carcajadas amargas—… así que era eso, pero que tonto soy… y yo que pensaba en decirte… vaya, ni me había dado cuenta de que me odiabas."

"—¡Por favor! ¡No intentes excusarte! —gritó furioso Shirou, al parecer habían cambiado los papeles—. ¡Si me odiabas lo hubieras dicho de un principio!"

"—¿Qué te escuche? ¿Me has escuchado tú a mí? ¡Espera, yo contesto por ti! —gruñó el defensa—. ¡No! ¡No me escuchaste!"

El delantero sintió algo de escozor en sus ojos… ganas de llorar. De rabia, de pura frustración, se sentía inútil y totalmente solo, y en el fondo sabía que se merecía eso y más.

Shirou… —pensó el chico mientras bajaba la cabeza. Aunque tuviera ganas, no lloraría. No intentaría flaquear, intentaría mantenerse firme sin perder la compostura.

—Goenji —susurró Takato mientras posaba una mano sobre el hombro del delantero—, te dije que íbamos a hablar y creo que es momento de tener una charla tú y yo.

Hikaru corría lo máximo que podía, había logrado esquivar a Atsuya para poder salir de clase sin que se pusiera delante de él o lo detuviera. Aún estaba algo confundido y avergonzado, además de que tenía un mal presentimiento… ¿qué podía pasar?

Algo pasa en mi casa, estoy seguro —pensó el rubio mientras se detenía en frente de su residencia, respirando agitadamente por la carrera, entrecerró sus ojos y frunció el ceño—. Ritsuka y el tío Tetsuya están hablando…

Tomó aire unas cuantas veces y entró dentro. Cuando puso en pie dentro de su casa, oyó perfectamente sus voces. El rubio tiró su cartera al lado de la puerta de entrada y se fue corriendo al salón, a pesar de no haber recuperado por completo el aire perdido.

Abrió la puerta bruscamente y los miró fijamente, haciendo que los dos hombres que se encontraban allí se sobresaltaran.

—¿Hikaru? —preguntó Ritsuka mirándolo con sorpresa, estaba tan concentrado en la conversación que tenía con su tío que no fue capaz de predecir que llegaría su hermano pequeño. Hikaru los miró y susurró:

—Yo…

Tetsuya no dijo nada. Permaneció con el rostro impasible observando a su sobrino más joven, quién solo lo miró a sus ojos azules. Esos ojos azules, tan brillantes, tan vivos… tan iguales a los de…

Oka-san… —pensó Hikaru, perdido por completo en los ojos celestes de su tío. Ritsuka se sorprendió cuando oyó lo que pensaba su hermano. Bajó la vista y apretó los puños… no se esperaba que su hermano aún estuviera tan dolido, aunque era normal, ya habían pasado diez años desde la muerte de sus padres.

—Entonces yo me voy —dijo Tetsuya finalmente mientras se levantaba de su asiento. Hikaru reaccionó en ese momento y se impresionó por lo que él mismo había pensado—. Ya hablaremos Ritsuka, creo que has tomado la mejor decisión…

Ante lo dicho por su tío, el rubio menor se quedó congelado en su sitio. No, no podía ser que su hermano…

—Ah… está bien —susurró el chico pelinegro.

"No puede ser… Ritsuka no pudo aceptar, ¡me niego a creerlo!"

Los pensamientos de Hikaru retumbaban en la mente de Ritsuka, como un tambor haciendo redobles. La puerta de la salida se oyó cerrarse y la casa quedó en completo silencio.

—No lo creo, no pudo creer que hayas aceptado —dijo Hikaru con la voz apagada al oír lo que había dicho su tío, no cabía en su asombro. El pelinegro se dio la vuelta y contestó:

—Lo siento Hikaru, lo he estado pensando mucho y es lo mejor, créeme…

El rubio no dijo nada, tan solo se puso furioso de nuevo, no sabía ni qué pensar con claridad, así que Ritsuka no sabía en qué estaba pensando.

—¡Hikaru! —gritó el pelinegro al ver que su hermano pequeño cogí su mochila y se dirigía hacia su habitación, enfadado y confundido.

Por otro lado…

Hotaru Kyoko.

Ese nombre grabado en la lápida brillaba intensamente bajo el solo que pronto se cubriría con las nubes negras que se veían a lo lejos. Tetsuya permanecía impasible mirando el nombre de su hermana mayor grabado en aquella piedra.

Nee-san… me pregunto si estoy haciendo lo correcto… —pensó el hombre rubio mientras miraba fijamente hacia el vacío—. Creo que estoy haciendo lo que me pediste…

Flash Back

—Ne, Tetsu-chan —llamó la atención una mujer rubia de ojos azules con una sonrisa—, tienes que prometernos a Haru y a mí que sí nos pasa algo, te harás cargo de Ritsu-kun y Hika-kun.

Tetsuya la miró y preguntó:

—¿Por qué yo? Sabes que los niños no son mi especialidad…

—Pues te adoran, dicen que les caes muy bien.

El hombre miró a su hermana, quién mantenía una sonrisa, esperando la respuesta de su hermano pequeño.

—Está bien, nee-san.

Fin del Flash back

Puede que me odien después de esto, pero… no puedo hacerme cargo de ellos sino los tengo en Estados Unidos, tan solo quiero cumplir con la promesa que le hice a nee-san —pensó Tetsuya mientras se daba la vuelta para salir del cementerio.

Takato se sentó en el banco del parque que había cerca del instituto. Se quitó la cartera y la dejó a su lado, esos días tenían exámenes y tenía que llevar todos los libros, por lo que su cartera pesaba demasiado.

Sora prefirió irse a su casa, pero le advirtió a Takato que no hiciera nada de lo indebido.

—¿Y bien? —preguntó Goenji impaciente, no estaba de humor, incluso estaba bastante dolido por todo lo que le estaba pasando con Shirou, así que estar cerca del peliblanco no le hacía mucha gracia.

—Siéntate si quieres, lo que te voy a contar no sé si se alargará mucho…

El chico se extrañó, pero se sentó en la misma banca que él.

—¿Qué sientes por Shi-chan?

La pregunta de Takato hizo que Goenji diera un respingo. Lo miró de reojo y Takato también lo hizo… el violeta y el gris se encontraron. Se miraron por largo tiempo, hasta que Goenji volvió la vista al frente y contestó:

—Amistad.

—¿Y qué más?

—¿Eh?

—Sientes algo más por Shi-chan lo sé… ¿sabes qué es? —soltó el peliblanco mirándolo persistentemente. El otro no contestó, haciendo que Takato suspirara con pesadez, cerró los ojos un momento y dijo—. Realmente te odio, he intentado no hacerlo… me es imposible.

Shuuya se sorprendió por lo que le dijo Takato, quién miraba el suelo con la cabeza gacha.

—Goenji —empezó diciendo el peliblanco—, cuando dije que quería hablar contigo es porque quería contarte algo. Fue que me pasó cuando tenía 13 años.

—¿Contarme algo? ¿Y a mí de qué me serviría saber más de ti? —preguntó el delantero algo extrañado. Takato sonrió débilmente y susurró:

—No es para que sepas más de mí, es para que sepas el porqué te odio tanto y que te des cuenta… de que estás enamorado de Shi-chan.

Pasaron unos segundos en silencio, Goenji no se atrevía a decir nada y ni él mismo sabía el porqué. Takato cogió aire y después soltó.

—Cuando yo era pequeño, conocí a una persona muy especial —empezó Takato a relatar mientras que Goenji le prestaba atención—. No supe porqué, y sigo sin saberlo de hoy en día, pero en cuanto le vi, supe que era alguien especial.

Goenji abrió los ojos con impresión tras eso.

"—Me llamo Fubuki Shirou, es un placer —decía un chico peli plateado mientras le daba la mano a Goenji—. A partir de ahora seremos compañeros de equipo, espero que nos llevemos bien.

En el momento en que Goenji miró a Shirou a los ojos, sintió algo cálido en su pecho… estaba seguro de que Shirou iba a ser alguien especial en su vida."

—Con el tiempo, se convirtió en mi mejor amigo —siguió relatando el peliblanco—. Pasábamos todo el tiempo juntos, para mí era imposible separarme de él, era especial.

"—¡Pasas mucho tiempo con el baka de Goenji, Shirou! —le gritó Atsuya a su hermano mientras señalaba a Goenji con un dedo acusador, e hizo que el peliblanco frunciera el ceño.

Shirou lo miró con regaño y dijo:

No le digas así a Goenji-kun, además, es lógico que esté con él, es mi mejor amigo."

—Pero con el paso de los años todo fue cambiando, poco a poco sentía que todo lo que sentía por él iba cambiando y sin apenas darme cuenta esa "amistad" empezó a resultarme bastante rara —decía Takato con algo de nostalgia—. Cuando alguien se acercaba a él, no me gustaba; cuando alguien me contaba que una persona estuvo con él, me ponía celoso… pero para mí era imposible reconocerlo, no quería reconocer eso.

"—Reconócelo Goenji-baka, esta vez se te nota a kilómetros, estás celoso de Takato —respondió divertido el pelirrosa.

¡No! ¡Claro que no!"

Goenji estaba sorprendido, o incluso más que eso, todo lo que estaba contando Takato es exactamente toda la situación que había pasado con Shirou nada más conocerlo… a excepción de los cambios de cuerpo, claro está.

—La verdad es que era un estúpido. ¿De qué servía negarme a mí mismo que sentía algo por él si eso no iba a cambiar lo que sentía en realidad? No tenía sentido negarlo… —susurró esto último con una pequeña sonrisa.

"—Puedes engañarte a ti mismo todo lo que quieras Goenji, pero dudo mucho que eso cambie lo que sientes en realidad —Atsuya se dio la vuelta, las ganas de matarle se le habían pasado, y se marchó de la azotea."

—Y aún así me entró el miedo, tenía miedo de que alguien me lo quitara, que me quedara solo y sin él… y a pesar de todo seguía siendo incapaz de reconocerlo. Siempre que se reía o algo pensaba que era la persona más linda del mundo, y yo con la estúpida manía de decir que era solo amistad.

"Goenji lo miró. Se veía tan lindo mientras sonreía y se reía por las tonterías que decía Endo… se ruborizó al pensar así de él, era su amigo, nada más."

—¿Y sabes lo que pasó un día? —preguntó Takato de repente, Goenji lo miró bastante interesado y negó con la cabeza—. Hace tres años, cuando él y yo teníamos 13… se me declaró.

Goenji abrió los ojos impresionado, no se esperaba eso ni por asomo.

—Y me entró miedo, mucho miedo… no sabía por qué. Y, ¿cuál fue mi genial idea? Insultarle —soltó el peliblanco con desprecio, deprecio a sí mismo, haciendo que Goenji se sorprendiera ante lo que había oído—. Fui el más estúpido de todos, me alteré y le dije de todo, no quería sentir eso, no quería perder su amistad, por eso no quería reconocer lo que sentía por él. Y él… huyó. Lloró en cuanto acabé de gritarle y de rechazarle, y se fue corriendo gritándome que no hacía falta que le hubiera insultado.

Goenji estaba impresionado por esa historia. Podía considerar que era mentira, pero cuando vio los ojos violetas de Takato, supo que era verdad lo que el chico estaba contando.

—Y… ¿qué pasó? —preguntó Goenji interesado. Takato lo miró y contestó:

—Me arrepentí y fui tras él, intentando alcanzarle y decirle que fue un error, que le había contestado así por miedo, por ser tan estúpido y tan cobarde por no dar reconocido que lo amaba con todo mi ser. Pero… fue demasiado tarde. Ese día hubo tormenta y las calles estaban muy resbaladizas, por lo que cualquier vehículo podía desviarse de su camino o que le fallaran los frenos.

Goenji se sorprendió, estaba seguro de por dónde iba Takato.

—¿Quieres decir qué…?

—Sí… él no se fijó al cruzar la calle y un camión no dio frenado a tiempo así que… —a Takato se le cortó la voz, su rostro se volvió algo sombrío mientras los ojos perdían parte de su brillo característico—. Recuerdo que en el momento que lo atropelló, lo envió varios metros hacia delante, sangraba mucho por la cabeza, donde más le dolía era allí…

Sin palabras. Así se encontraba Goenji, completamente sin palabras. Intentaba decir algo, cualquier cosa, pero ninguna palabra salía de su boca. No tenía ni idea de que Takato había perdido a alguien importante para él, estaba seguro de que toda esa historia no era mentira, solo hacía falta mirarle para comprobar que todo lo que decía era cierto.

—¿Sabes… lo que sentí cuando le vi allí? Tirado en el suelo, y yo mirando sin poder hacer nada —susurró el peliblanco, se notaba el dolor en sus palabras—. ¿Tienes idea de lo que sentí? Algo me lo estaba quitando, la muerte se lo estaba llevando… ¡y yo sin poder hacer nada!

El delantero se quedó mudo ante lo que dijo y recordó las palabras de Takato la primera vez que lo vio.

"—Que no se te olvide esto… cuando te des cuenta, habrás perdido para siempre a Shi-chan, quizás alguien te lo pueda robar… o algo."

—Por eso… me dijiste aquello —susurró Shuuya mientras bajaba la mirada, Takato asintió ante eso—. Siento lo que pasó con ese chico y…

—¿Eh? —preguntó extrañado el peliblanco—. ¿De qué hablas?

—Am… bueno, ¿no murió aquel chico del que estabas enamorado? —esta vez el extrañado era Goenji, y se sorprendió al ver que Takato lo miraba impresionado.

—¿Muerto? ¡Ah no! ¡Es solo que no me dejaste acabar! —exclamó el de ojos violetas—. ¡Sobrevivió al accidente! ¡Aunque fue por un pelo!

—¿Ah? ¿En serio?

—Sí —sonrió aliviado—, cuando me pongo a recordar esas cosas me pongo muy triste, por lo que puede dar la impresión de que hay un desenlace trágico… pero todo acabó bien. Le pedí perdón de todas las maneras posibles, además… sobrevivió porque doné parte de mi sangre, ya que él había perdido mucha en el accidente.

—Ya veo… —susurró el delantero algo impresionado, era una historia que parecía de ficción—. ¿Y él? ¿Te perdonó?

—Es la persona más amable y bondadosa del mundo, me dio las gracias por salvarle la vida y me perdonó… es un amor, ya se hace querer por si solo —sonrió el chico peliblanco con una gran sonrisa—. No entiendo como pude ser tan baka como para hacerle llorar y gritarle todo eso… aún hoy me lo pregunto —puso una pose pensativa, pero después miró a Goenji—. Por eso te dije que te odiaba, porque me recordabas a mí en aquel entonces, pero te aseguro que ese odio desaparecerá cuando le digas a Shi-chan que estás enamorado de él, ¿o no te diste cuenta?

Goenji se sorprendió por lo que dijo, ese día no paraba de recibir sorpresas. Era verdad, todo, absolutamente todo lo que iba diciendo Takato también lo había vivido con Shirou además de que esos sentimientos también los había sentido con él.

—¿No te das cuenta? No solo él sufre… tú también y ni cuenta te das —susurró Takato con resignación—. A mí también me pasó lo mismo.

"—Mira, te voy a dejar una cosa clara —dijo Atsuya cruzándose de brazos—. Si sigues empeñado en hacer sufrir a Shirou, no solo él sufrirá… sino que tú también, aunque cierto modo te mereces sufrir."

Estoy… enamorado de Shirou y yo… —pensó Goenji sorprendido mientras sentía como un torbellino de sensaciones le invadía. De repente, se acordó de algo que Shirou había dicho el mismo día que se enfadaron.

"—Ya veo —dijo Shirou empezando a soltar carcajadas amargas—… así que era eso, pero que tonto soy… y yo que pensaba en decirte… vaya, ni me había dado cuenta de que me odiabas."

Iba a decirme… ¿qué me amaba? —se preguntaba mentalmente el delantero—. Dios mío… y yo le grité, ¡pero menudo baka estoy hecho! ¡Soy de lo peor!

—Por tu cara, veo que te diste cuenta de lo que sientes en realidad… así que… —decía Takato con una sonrisa, pero después cambió su cara a una asesina—. Mañana le dices a Shi-chan lo que sientes, no te permito que hagas sufrir a mi segundo mejor amigo.

Una gota resbaló por la cabeza del chico y sonrió algo nervioso. La verdad es que ya no odiaba a Takato, no solo por el hecho de que el peliblanco en realidad no estaba interesado en Shirou de la manera en la que él pensaba, sino porque le había ayudado a darse cuenta de lo que sentía en realidad.

—¿Y tu novio sigue en Hokkaido? —preguntó Goenji. Takato lo miró y sonrió:

—Ah claro, no te dije como se llama mi lindo y tierno novio… bueno pues: Takahashi Sora.

—¿Eh? ¿Tu hermano? —preguntó el ahora peli plata, pero después abrió los ojos con horror—. ¡¿Eres el novio de tu hermano?

—¿Hermano? —preguntó el peliblanco extrañado mirando a Goenji—. Querrás decir hermanastro ¿no?

—¿Ah? Es que Atsuya me dijo… —cuando Goenji le contó a Takato lo que dijo Atsuya, el peliblanco empezó a carcajearse como nunca.

—Dios mío… ¡te ha tomado el pelo! ¡Sora-chan y yo somos hermanastros! Resulta que mis padres se divorciaron; además de que la madre de Sora-chan murió cuando él era muy pequeño. Mi madre y el padre de Sora-chan se conocieron, se enamoraron y… ¡se casaron! Aunque Sora-chan y yo conservamos nuestros apellidos. Resumiendo… a Sora-chan y a mí no nos une ningún lazo de sangre.

Goenji tenía la boca abierta a más no poder, sin apenas reaccionar. De repente, un aura de fuego lo rodeó y gritó:

—¡Ese maldito Atsuya! ¡Un día me las pagará todas juntas!

Atsuya estornudó mientras caminaba hacia casa algo malhumorado. Ahogó un bostezo con su mano y pensó:

Alguien debe de estar hablando de mí… ¡Bah! ¡Pues me da igual!

El pelirrosa iba completamente malhumorado hacia casa. Hikaru lo había esquivado de una manera magistral, tanto que incluso le costaba creerlo. Apretó los dientes, furioso, la verdad es que le resultaba humillante, no entendía porque le esquivaba.

Vamos a ver, ¿quién fue el que besó a quién? ¡Primero le besó Hikaru! ¿Y ahora lo esquivaba? ¿Por qué? ¡No tenía sentido!

Entró en casa de mala gana en cuanto llegó y se encerró en su habitación, estaba enfadado y también bastante dolido… ¿acaso Hikaru solo había jugado con él? Su mirada se escureció ante eso. ¿Era eso? ¿Lo había besado simplemente por qué sí y ya está?

¿Acaso solo me besó porque quiso y ahora no quiere saber nada de mí?

Por otro lado…

Hikaru permanecía en su habitación algo decepcionado, consigo mismo y con su hermano. La verdad es que sentía que pasaron demasiadas cosas y en muy poco tiempo. Era demasiado para él, además… no solo estaba el tema de que tenía que marcharse a Estados Unidos, también estaba Atsuya.

Estuvo todo el día esquivándole, por el miedo a qué podía decirle. ¿Acaso no le había besado también? Entonces, ¿por qué era tan estúpido de huir? Pero ahora, la verdad…

—¿De qué sirve que le diga que estoy enamorado de él si me voy a marchar? —preguntaba Hikaru al aire, como si este pudiera responderle y decir lo que tuviera qué hacer… lástima que el aire no hablaba—. Será mejor alejarme de él hasta que me marche… solo pensar que tengo que irme, me hace sentir peor…

De repente, el rubio se incorporó sorprendido.

—Ah —soltó sorprendido el de ojos dorados, después sonrió—, ya era hora… baka.

Goenji entró en la habitación de Shirou y se sentó en la cama. La verdad es que estaba cansado y cuando acabó de cenar no le quedaron ganas de nada.

Por una parte estaba aliviado. Al fin sabía lo que sentía por Shirou y estaba dispuesto a todo para poder declararle sus sentimientos y aclararlo todo con él pero… ¿acaso Shirou seguiría enamorado de él? Seguramente después de todo lo que ocurrió, lo odiaría. Era increíble que rumbo habían tomado las cosas y en tan poco tiempo.

Goenji negó con la cabeza, no iba a dudar más. Le diría lo que sentía a Shirou y, si era rechazado, se lo merecería por ser tan baka y cobarde.

"—Que no se te olvide esto… cuando te des cuenta, habrás perdido para siempre a Shi-chan, quizás alguien te lo pueda robar… o algo."

Lo que tengo claro es que no quiero perderle… eso sería lo último que quisiera que ocurriera… —pensó el delantero mientras se acostaba en su cama, la verdad es que le estaba entrando el sueño muy rápidamente.

Por la mañana…

Atsuya se levantó molesto, la verdad es que no había dormido nada bien y estaba de muy mal humor… ¡y tenía historia a primera hora con Makei-baka! ¡No podía creerlo!

Soltó un suspiro fastidiado por todo lo que estaba pasando en su vida, sentía que todo estaba acabando con él.

Se paró de repente enfrente de la habitación de su hermano, donde estaba ese baka de Goenji. Ese chico solo lo enfadaba más, no entendía como su hermano mayor se había fijado en alguien como él, ¿qué tenía Goenji de especial? Era lento, irritante, violento y, por encima, un baka sin remedio… aunque bueno, Atsuya reconocía que tenía cosas buenas; a veces era amable, cariñoso con su hermano y siempre lo trataba muy bien a pesar de todo, a excepción de cuando se pelearon Shirou y él.

Abrió la puerta de la habitación de Shirou para levantar al peli plata.

—¡Arriba ba…!

No le dio tiempo a acabar. El chico estaba sentado en la cama, mirándose a sí mismo como si estuviera teniendo un sueño. Atsuya se extrañó al ver a Goenji mirándose así, ¿por qué el muy baka se ponía así?

—Atsuya… —susurró suavemente el peli plata, sorprendido a más no poder. Atsuya lo miró extrañado, hasta que dio un respingo… no, ese no podía ser…

—¿Shirou?

Goenji se revolvió incómodo en su cama, le dolía algo la cabeza y notaba el cuerpo de Shirou algo pesado.

—¡Shirou-kun! ¡Si no te levantas, llegarás tarde!

El delantero abrió los ojos de golpe al oír esa voz… esa era su hermana Yuka sin duda alguna. Se levantó de la cama y se dio cuenta de que no estaba en la habitación de Shirou… ¡sino en la suya!

¿Qué…?

Goenji no cabía en su asombro. Se miró y se dio cuenta de que su piel era moreno, además de el cuerpo era más pesado. Yuka entró en la habitación de su hermano y vio como "Shirou" miraba el cuerpo de Shuuya con asombro.

—¿Shirou-kun? —preguntó extrañada. El peliblanco lo miró y susurró:

—Yuka…

De repente, Goenji salió corriendo hacia el cuarto de baño y mirarse, quería comprobarlo con sus propios ojos. Entró dentro y se miró… cabello blanco en punto algo desordenado, piel morena, ojos castaños… era él, Goenji Shuuya.

Volví… a mi cuerpo —pensó el chico mirándose al espejo con sorpresa, como si fuera un sueño—. Pero… ¿cómo… ? No entiendo… —los pensamientos de Shuuya se cortaron al acordarse de algo.

"—Bueno, en todo caso tendremos que averiguar cómo salir de esta situación. ¡Y la clave principal eres tú! —gritó Goenji señalando a Hikaru, que se encontraba entre ellos—. ¡Ya estás soltando como salir del cuerpo de Shirou!

Con gusto —respondió Hikaru con una sonrisa—. Date cuenta de una maldita vez que estás enamorado de Shirou, declárate y haceos novios y entonces volverás a tu cuerpo."

Así que en realidad era eso, no entendía como había podido ser tan tonto como para no darse cuenta de lo que sentía en realidad.

Y ahora… tengo que decirte lo que siento por ti, Shirou…

Continuará…


Lo sé, un poco raro! Pero a mí me gustó un poco como quedó… he dicho un poco! XDD Bueno, mejor dejo de lado mis paridas y os pregunto a vosotros que os pareció!

Espero que os haya gustado! :D

Quería agradecer a: Nana-chan Yamamoto, Astarotte Lawliet Fubuki Shion, Miku Soseki, Soy YO-SARIEL, Kasumi Yami no Amaya, yuzuki1996, Kyoko Misaki, Mai, jiyo chan2 0, Yamii, Hime-chan kyu, yazmin garcia, miaka-ichiruki, xXViktoryaXx y TTacchhii.

Wa! Sinceramente no me esperaba tanto, me hicisteis muy feliz y con ganas de acabar este fic, porque sí… se nos muere! T-T ay, mi pobre mi fic ya se me acaba! Me siento orgullosa de mi misma, estoy acabando un fic y no lo abandonaré… para lo que le queda! XDD

Bueno, mejor voy con las preguntas:

-Hikaru hablará con Atsuya o de verdad no querrá hablar con él?

-por qué Kazuki no impidió que Ritsuka decidiera ir a Estados Unidos?

-Shirou rechazará a Goenji o lo perdonará?

-Tetsuya realmente llevará a Ritsuka y a Hikaru a Estados Unidos?

-hacen buena pareja Takato y Sora? (son mi obsesión después del AtsuHika y KazuRitsu! *¬*)

-os esperabais que Takato le contara esa historia a Goenji?

-os sigue gustando Takato? Bueno, y a los que no les cayó bien… os gustó ahora o os sigue cayendo mal?

-os gustó el capi o fue mi pesado?

-merezco reviews o pedradas? T-T

Bueno, entonces me despido para no liaros más, sayo y cuidaos mucho! Matta ne!

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