Los personajes de Boku no Hero Academia no me pertenecen, solo el amor que les tengo.

Este capitulo contiene escenas de sexo, están advertidos.


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La mano de Midoriya tocaba el suave seno izquierdo de Uraraka. Ella estaba en brasier, él sin camisa. Ambos, ardiendo por el sonrojo.

La mano que la chica no llevaba a su rostro, en un intento de tapar su vergüenza, la llevaba en cambio a su estómago; ocultando la poca panza que pudiera tener. Creó distancia entre dos dedos que tapaban sus ojos y miró a través el cuidado cuerpo de su novio, que a diferencia del suyo no tenía nada restante; más allá de firmeza. Volvió a juntar los dedos y gritó internamente, apretando hacia si todavía más su brazo. Avergonzada.

Midoriya notó las reacciones de su novia y fue deslizando su mano, desde el brasier hasta el estómago, especialmente a aquél brazo que se lo ocultaba. Besó la mano que tapaba su rostro y entrelazo con la suya la que intentaba esconderla. Uraraka, nerviosa, volvió a crear un espacio entre sus dedos. Para mirarlo. A él y su rostro preocupado. A él y luego más abajo, para ver como en su entrepierna se notaba cierta hinchazón.

Él notó el desvío en su mirada y con la mano libre se tapó, ella rió. De ella, de él y la ansiada como temida situación. Despejó su rostro y se arrodilló sobre el colchón que compartían, llevó la mano que tapaba su rostro hacia la mejilla izquierda de Midoriya; aquella pecosa y caliente, con la otra mano dejó de taparse para llevarla a la mejilla derecha. Y lo besó, como tantas veces pero un tanto más especial.

Y él llevó su mano desde su pantalón, hasta el de ella. Como también la otra, y se encaminaron rápidamente hasta la cintura contraria, acercándola más hacía si; perdiéndose más en el beso, en aquéllas manos que acariciaban su cabellera, luego su cuello, hombros y se terminaban posando en sus pectorales. Porque a ella le encantaba su cuerpo, como a él le fascinaba el de ella.

Toda Uraraka le era fascinante, pero difícilmente lograba encontrar palabras para decírselo. Pensó, mientras intentaba con mucho esfuerzo desabrochar el brasier; hasta que finalmente logró hacerlo, ALELUYA y se sonrió en medio del beso. Cómo también lo hizo ella, para luego soltar un "felicidades" antes de volver a besarlo.

Uraraka pasó ambas piernas a su alrededor y se sentó sobre él, creó un espacio suficiente para sacarse la molesta prenda de más y cuándo se iba a volver a acercar, él la empujó. Porque ya que finalmente tendría el placer de conocerlas, quería hacerlo correctamente.

Ochako quedó boca arriba, al descubierto. Con sus inseguridades tentadas a aparecerse nuevamente, pero que sin que él les diera el tiempo suficiente para hacerlo. Se olvidó de sus labios y fue a su pecho, con una inexperta lengua besó sus senos. Esta vez, sin nada que lo ocultara. Empezó a dar pequeños lengüetazos, que más que calentura generaba cosquillas en su pareja, y, después de que Uraraka se lo haga notar haciendo sonar una pequeña carcajada con una disculpa en el camino, Midoriya, rojo como él mismo, o tal vez ella, llegara a estar; llevó su mano a su seno libre, acariciando en la forma que, en otras ocasiones, en medio de muchos besos apasionados, la había hecho suspirar; en esas ocasiones dónde aún tenía la blusa encima.

Las pequeñas risas se fueron convirtiendo en suspiros. Mientras el masajeaba con su acostumbrada mano su pezón y con su boca, intentando recuperarse de la vergüenza anterior. Superaba la etapa de prueba para llegar a devorar tan delicioso manjar. Ahora si, agasajándose con sus sonidos.

Aún chupando y mordisqueando, fue llevando su mano desde el pecho hasta el pantalón de ella. Levantando la mirada, pidiendo permiso. Ella lo miró y sujeto su propio cabello, con fuerza, con miedo, con expectación, y finalmente mordió sus labios con lujuria.

Midoriya alejó sus labios de tan dulce piel, para sentarse frente a su pareja. Sacó el pantalón fácilmente y sin querer lo hizo junto a las bragas, aquéllas tan lindas que ella se había puesto para la ocasión. Uraraka ardió en sonrojo y se tapó el rostro, esta vez con ambas manos, que las cambió rápidamente por los brazos al empezar a flotar. Rió. Él beso su ombligo y las risas callaron, los inundó el silencio. Los únicos sonidos que se escucharon fueron los pequeños besos de Midoriya que iban bajando, y bajando, y bajando. Hasta internarse en un lugar, dónde hacían más que besar.

Ochako suspiró, apretó la cabellera verde, y gimió.

—Ya —dijo ella, mientras él hundía su lengua en su zona— Deku-kun, para —agarrándose fuertemente de la almohada y mirando hacía dónde estaba él, que había llevado sus manos a sus muslos. Para levantarlos y acercarlos, para poder unir mejor el contacto y saborear más de su novia y lo que poco a poco fluía de ella—. Hagámoslo —suspiró ella, sintiendo como se venía.

Él lentamente se alejó, sintiendo los temblores de ella bajo suyo. La miró ansioso, como ella también lo estaba. Desabrochó su pantalón y volvió a mirarla, como entrecerraba las piernas como si eso la dejara menos desnuda.

—Uraraka-san, ¿Estás segura? —dijo levantando la pierna recostada, para flexionar la rodilla y apoyarse en esta.

—Si, —sonrió, nerviosa— vamos a hacerlo Deku-kun —dijo con una voz alegre, que no combinaba con sus emociones.

—Bien —para volver a llevar su boca a su entrepierna.

—Deku-kun —respondió sorprendida, ya que se estaba preparando psicológicamente para el próximo paso.

—Es que debo prepararte —dijo separándose de su labor y llevando un dedo a su entrada.

Uraraka tragó seco y apretó la cabellera verde, aunque el entrara el dedo con delicadeza le generaba cierta incomodidad, pero no dolor. Movió el dedo dentro suyo, en un intento de hacer lugar; como también hizo que recorriera más camino que las anteriores sesiones de caricias. Hizo pasar el segundo dedo y Uraraka se agarró con fuerza de la almohada y la cabellera del pecoso, mientras la legua de Midoriya acariciaba el clítoris de Ochako y sus dedos se movían como una tijera. Ella suspiraba, gemía, y él disfrutaba de sus sonidos; pero eso no significara que hiciera que se le fuera el dolor que tenía en su propio miembro, que había empezado a acariciar. Los diferentes movimientos que hacía Deku iban de forma rítmica, arriba hacia abajo, abrir y cerrar o simplemente se quedaban en un lugar, haciendo presión. Con Uraraka viniéndose nuevamente en la boca de su novio, con él, relamiéndose y dudando si besarla por lo que en ese momento había en su boca; porque estaba tan linda que sentía la necesidad impetuosa de hacerlo. Pero se contuvo y se alejó lentamente de ella. Llevando la mano que antes estaba dentro de su pareja a un preservativo en la mesa de luz, observándola, esperando su aprobación.

Ella afirmó con la cabeza —Apúrate por favor —dijo agarrándose nerviosa de la almohada y con la mano que antes estaba en la cabellera de su novio, acariciando su pecho dónde anteriormente él chupo como quiso y dejo unos pequeños chupetones.

Él, intranquilo, nervioso y ansioso, dio muchas vueltas para abrir el profiláctico, que finalmente no pudo y se lo terminó pasando a ella que con los dientes, finalmente logró abrirlo. Quejándose entre tanto.

Se lo pasó y él empezó a ponerlo, ella se apoyó en sus codos para hacer soporte y levantarse. Para poder observarlo, a él y su órgano erguido. Que hasta el momento solo había conocido por tacto. Volvió a recostarte y se ventiló con una mano, sin saber quién ganaba; los miedos o la ansiedad.

—¿Lista? —preguntó él, con el preservativo ya puesto. Ella afirmó con la cabeza repetidas veces, llevando su mano libre hasta el hombro de su pareja.

Midoriya tomó su miembro y lo puso en la entrada, mirando nervioso por el miedo a lastimarla.

—¿Segura? —preguntó, bajando la voz por los nervios.

—Si —dijo, sintiendo la funda de la almohada en su agarre. Frotándola en su mano de forma constante, en un intento de calmar la ansiedad— ¿Y tú?

Él la miró con una sonrisa doblada, inquieta. Se levantó ligeramente para besar su frente y bajó a la posición inicial. Tomó la pierna de Uraraka y la situó para que ella se agarre con ella a él, empezó a entrar. Sólo un poco, vio como ella ponía un rostro que reflejaba incomodidad.

—Sigue —susurró y él se adentro un poco más, se detuvo. Observándola— Sigue, Deku-kun —volvió a decir, moviendo incómoda su cintura. Midoriya se adentró otro tanto más y la volvió a mirar, se podía ver que empezaba a dolerle. Se preguntaba si sacarla—. Izuku.

—¿Quieres que la saque? ¿Te duele?¿Como te sientes?

—¿Como te sientes tú? —preguntó ella, afirmándolo con la pierna que lo sujetaba. Logrando que él se adentrara por completo, dejando un suspiro en su oído.

—Yo genial, ¿Y tú? —dijo. Mejilla y mejilla pegadas, ella rodeando su hombro en un abrazo. Él llevando su mano a su pecho, masajeando el pezón.

—Bien, acostumbrándome. Por suerte tengo un novio dulce que se esmeró en prepararme —dijo para luego besar su mejilla pecosa. El pelo de ella acarició su cuello, lo que le generó cosquillas. Rió besando la oreja de Ochako, y ella se alimentó con el sonido.

—Seguiré —dijo, para luego empezar lentamente con las embestidas. En un principio era muy lentas y apenas se alejaban para volver a entrar, pero en cuánto ella le pidió mas fuerza, tomaron su ritmo. Los movimientos de él fueron acompañados de rasguños de ella, como también caricias en los muslos de su novio para acercarla más hacía si. Para sentirlo en su todo.

Las piernas de Ochako rodearon las caderas de Izuku, en medio fuertes movimientos. Mas allá de lo que haya pensado antes, él tomó el rostro de su novia para volver a unirse en un beso. Salvaje y descontrolado, que cada tanto se separaba por el movimiento de ambos.

Ella empezó a gemir sin poder evitarlo, él beso su cuello; en un intento de callar sus propios sonidos. Uraraka se abrazó desde su cuello cuando sentía que se venía, él desde la cintura. Se volvieron a besar, esta vez, de una forma más tímida.

Ella se movió a un costado para hacerle un lugar, él se acostó a su lado luego de tirar el preservativo. Estaba exhausto. La abrazó con una sonrisa de tonto satisfecho y enamorado, para descansar un momento.

—Deku-kun, tendríamos que limpiarnos —dijo acariciando su pelo, ahora un tanto sudoroso.

—Mmm —dijo ocultando su rostro en su hombro.

—¿Crees que Ashido nos haya escuchado? Duerme en la otra punta del pasillo, así que no tendría. Pero muchas noches llegué a escuchar ruidos sospechosos —continuó, mientras acariciaba el cabello de su novio sospechosamente silencioso—. Aunque, tampoco podría decirme nada. Cuándo le conté que no lo habíamos hecho me miró de una forma muy rara y si, lo siento, no fue mi idea. Sugirió que debíamos festejar la graduación como héroes haciendo que nuestra última noche en los dormitorios sea nuestra primera vez.

—Es una buena amiga —susurró con una voz soñolienta.

—Si lo es —dijo ella, sorprendiéndose de que aún estuviera despierto. Besó la frente de su Deku y estirándose tanto como fuera posible, tomó su celular—. Pondré la alarma en media hora —el respondió con un murmullo en respuesta y ella lo abrazó más hacía si, amándolo más que nunca. Volvió a besar su frente antes de entregarse a los brazos de morfeo.