Ya en el estudio Tequila expresaba los detalles que se conocían sobre los planes de atentado en contra de la familia real y cuál era el plan para contener el ataque, pero a Eggsy, sentado tras de su escritorio, le costaba trabajo ponerle atención al agente norteamericano parado frente a él. Eggsy estaba más concentrado en desnudar con la mente al agente Tequila. Quitarle la corbata, desabotonar su camisa, tocar su bien formado cuerpo y saborear su piel. ¿Cómo se sentiría besar los carnosos labios de Tequila? Se preguntaba Eggsy, fingiendo estar concentrado en lo que el agente decía.
Eggsy estaba tan concentrado en sus deseos que no era capaz de notar que el agente Tequila se sentía incomodo. Tequila era consciente de cómo lo miraba Eggsy, con esa mirada lujuriosa que lo hacía sentir desnudo pese a estar completamente vestido. Y no es que a Tequila le disgustara, todo lo contrario, le encantaba. Pero es que en su pantalón comenzaba a crecer un gran bulto y no quería que el príncipe lo notara. Rápidamente el agente Tequila juntó sus manos frente a su entrepierna para intentar ocultar el incidente. Eggsy no notó lo que el agente escondía pero aquel movimiento llamó su atención a aquella zona y comenzó a imaginar desabrochar aquella hebilla vaquera, liberar el miembro del agente (seguramente sería grande pero ¿qué tan grande?) y entonces darse un festín devorando aquel trozo de carne hasta que el agente tequila explotara dentro de él. Eggsy pasó su lengua entre los labios, imaginándose el sabor del agente Tequila.
Mientras, el agente Tequila hacia un gran esfuerzo para contenerse, seguir dando su explicación y no tomar el trasero del príncipe para penetrarlo salvajemente contra el escritorio.
