Aviso: Contenido fuerte, Se recomienda Discreción
Alas de la Libertad
Capítulo 3
"Monstruos"
La suave brisa del otoño paseaba entre las ramas de los arboles haciendo que se movieran ligeramente causando un sonido suave entre ellas, las pequeñas aves del lugar se posaban y revoloteaban en los alrededores mientras observaban curiosas a la figura debajo de ellas que no dejaba de hacer extraños ruidos ni de moverse. En suelo estaba un chico de pelo rubio y tres marcas en cada mejilla, corriendo y haciendo poses raras mientras combatía un adversario inexistente.
Transcurría el otoño del año 841 en el territorio de los humanos y las cosas no podían ir mejor, con el aumento de residentes en los distritos de la muralla María y el crecimiento en la economía; la humanidad estaba pasando por su mejor momento eso sin contar la amenaza de los titanes que no habían podido penetrar las defensas humanas.
"Vamos con más fuerza" pensó el chico mientras soltaba un gancho a su compañero de entrenamiento -un trozo de tronco que había enterrado- haciéndolo mover unos milímetros hacia atrás con la fuerza de su impacto —auch eso dolió— dijo al sentir el dolor en su mano. Una Inspección minuciosa de ella le mostro unos pequeños rasguños que comenzaban a dejar salir sangre —debo vendar esto ¿Qué piensas tu pushi?— le pregunto al tronco como si de alguna manera pudiera responderle. A paso lento se alejó de su compañero de madera y se dirigió a un bolso de color oscuro que le pertenecía y que había dejado cerca de un árbol al comenzar su entrenamiento.
Sentándose con las piernas cruzadas vacío el pequeño bolso tirando lo poco que tenía en la grama del lugar—veamos cómo es que se hacía esto— dijo por lo bajo tratando de recordar la lección.
"Naruto antes de vendar la herida se debe limpiarla" la voz de su abuela hizo que levantara la vista de su libro.
—Claro— se dijo el rubio llamado Naruto al pasar por la memoria. Tomo la cantimplora que había llevado y vacío agua sobre su mano herida para luego utilizar un poco de venda y vendarla para evitar más sangrado "gracias abuelita" pensó al sostener el cristal que colgaba de su cuello y colocando su espalda contra el tronco del árbol para dejarse llevar por viejos recuerdos
Había pasado un año desde que Naruto Namikaze había sufrido la pérdida de sus dos abuelos Tsunade y Jiraiya a manos del destino, los dos a causa de una enfermad aunque el rubio se sentía causante del fallecimiento de su abuelo ya que la noche antes de su partida él lo había tratado de una forma muy distante. Desde la tragedia el chico no había vuelto a hacer el mismo perdiendo aquella chispa interna que lo caracterizaba y dejando de sonreír tan seguidamente, trayendo la preocupación de sus padres que intentaban animarlo tratando de sacar a relucir aquel rubio sonriente de antes, para que saliera de ese estado de semi depresión aunque con progresos muy lentos, en cambio el rubio se había centrado en continuar lo que sus abuelos le habían enseñado como una forma de honrar su memoria aunque dejando de lado la parte teórica ya que no había más nadie que le enseñara.
Eso mismo se había encontrado haciendo desde temprano. Se escapó de su casa antes de que saliera el sol para ir a un pequeño claro en un bosque en las cercanías de la villa –ni remotamente tan majestuoso como el bosque de árboles gigantes- al que había reclamado como su sitio de entrenamiento, desde hacía horas había estado entrenando con "pushi" en su técnica de combate ya que entrenar el desplazamiento tridimensional estaba fuera de razón por que sin el equipo, ya que Jiraiya lo había regresado a Pixis, era imposible, ahora con 9 años de edad ya tenía suficiente masa muscular para que sus golpes fueran considerados una amenaza y con 1.35 metros de altura se podía decir que era mucho mejor que antes o eso pensaba él.
—Creo que debería volver, ya casi es hora del almuerzo— dijo a las aves que eran sus únicas compañeras, viendo que el sol ya casi estaba en su posición más álgida —mama debe estar hecha una furia.
Sin esperar comenzó a empacar sus posesiones en el bolso hasta detenerse al tomar una libreta quedándose a mirarla fijamente recordando la persona que le había dado el objeto. El cuaderno había pertenecido a su abuelo Jiraiya que se lo había dejado como un regalo antes de su partida, era un diario de su juventud o de eso trataba en lo poco que había leído, narraba su época de recluta algunas entradas eran interesantes mientras otras no eran más que actualizaciones de lo que había hecho.
"Abuelo" pensó el viendo el rostro de su fallecido familiar en su mente "no, todavía no soy fuerte" pensó recordando la promesa hecha sobre la su tumba de ser fuerte para proteger a su familia "Perdona mama, pero esto no puede esperar.
Coloco el bolso en su sitio anterior y apretando su puño vendado volvió a su entrenamiento olvidando la preocupación que debía estar pasando la pelirroja.
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Ya era pasado medio día y la actividad en las calles del distrito Trost parecía no disminuir con cientos de personas caminando entre ellas, otras comprando y algunos en sus propios asuntos.
El puesto de la policía militar en el distrito estaba ubicado en el corazón del distrito muy cercano al canal de agua que conectaba el lugar, era un edificio de 5 plantas con cierta ventaja táctica gracias a su nido de águila tenia desplegada varias banderas con el símbolo del caballo y la espada en la ornamentación y un soldado cuidando la entrada del lugar, pero en estos momentos la mayoría de los miembros de la policía estaban reunidos en la tercera planta escuchando la palabra de su capitán Fugaku que era el encargado del cuartel en el distrito y que los había llamado a las afuera de su oficina para darles una importante noticia
—Gracias a este hombre, hoy el distrito de Trost es el más seguro con el índice de criminalidad más baja de todos los demás— dijo en voz alta Fugaku para que todos escucharan mientras su acompañante se sentía un poco avergonzado por las palabras de su jefe — por eso hoy mis soldados no hemos reunido para felicitar a nuestro compañero, que bajo la misma aprobación del rey a partir de la semana que viene será mi mano derecha —coloco una mano sobre el hombro de su compañero —así que saluden a su nuevo sub-capitán Minato Namikaze.
El lugar estalló en aplausos y felicitaciones al rubio que sonreía apenado ante las ovaciones de sus compañeros que se turnaban para darle la mano en muestra de pareció y deseándole lo mejor en su nuevo cargo.
—Felicidades.
—eres un suertudo
—Te envidio Minato.
Eran las palabras más comunes entre sus compañeros que bromeaban y reían con él.
—Hey sub-capitán Minato— llamo un joven de pelo negro y ojos del mismo color por su nuevo rango para captar la atención del rubio que era abrumado por sus otros compañeros.
—Obito—dijo el rubio al reconocer al sonriente muchacho que había sido su compañero por los últimos años —no espera verte.
—No creías que iba a faltar a la promoción de mi Jefe— sonrió el apretando la mano de Minato intercambiando saludos —felicidades por la promoción, no te pierdas todavía falta ir a celebrar con Kakashi y Rin que nos esperan en el bar yo invito— le conto al rubio que no pudo sino sonríen ante la mención de su escuadra.
—No me lo perdería por nada del mundo— el rubio sonrió antes de continuar ser apreciado por los demás pero maquinando una forma de escapar — ¡espera abajo!— le grito a Obito que comenzaba a alejarse.
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—no sé qué estaba pensando el capitán Fugaku al reunir tanta gente— comento Minato mientras caminaba lirelajadamente con Obito a su lado a través de las calles del distrito —vamos que no era gran cosa — se quejó ante la cantidad de manos que tuvo que estrechar antes de poder salir .
El rubio giro una esquina para conectar directamente con la calle principal, escaneando el área ente posibles amenazas y sin ninguna a la vista siguió caminando
—tu eres el protegido de mi tío Fugaku, si continuas con tu record impecable no sería raro que subieras tan rápido.
—Vamos Obito que solo hago mi trabajo
—no sean tan humilde, tu sabes que eres el mejor y todos los demás también, por eso el capitán te ascendió así que deja de quejarte tanto jefe y disfruta de los beneficios, más tiempo en la oficina y mejor sueldo.
—Como sea— dijo el rubio habiendo perdido, pero el pelinegro no sabía la verdadera razón por la que Minato no le gustaba para nada su nueva posición— ¿no es temprano para que Kakashi y rin estén en bebiendo?— pregunto cambiando de tópico y apresurando un poco el paso.
—en realidad fui yo el de la idea ya que últimamente estas muy ocupado decidimos sorprenderte y celebrar temprano— le conto el ojinegro con una sonrisa mientras esquivaba un par de transeúntes —además Kakashi está de permiso y Rin se escapó un rato para celebrar con nosotros.
Kakashi Hatake era un joven de la edad de Obito y miembro de la policía ambos se conocieron en el campo de entrenamiento y terminaron sirviendo bajo la escuadra de Minato que solo agradecía la presencia de buenos soldados. Rin era ayudante del doctor del distrito y amigo del pelinegro actualmente salía con Kakashi aunque Obito no lo demostrara públicamente sentía celos de su compañero ya que el tenia sentimientos por la chica.
Minato asintió ante la idea ya que últimamente había estado trabajando muy duro en las calles y no había tenido tiempo para ponerse al día con sus subordinados, solamente los veía cuando tenían rondas juntos — ¿a qué lugar nos dirigimos?
—Cerca de la entrada norte — le respondió el pelinegro tomando el rumbo, ya que Minato no conocía su destino — solo unas…
Detuvo su andar y conversación girando para ver al rubio alejarse de él, con sus ojos azules centrados en un civil que se encontraba hablando animadamente con una linda chica. No era nadie especial ni resaltante, con cabello castaño y ojos negros era un transeúnte más en la calle pero algo en lenguaje corporal de Minato le decía al pelinegro que ocurría algo.
Siguió al rubio sin intervenir porque sería gastar aliento. El rubio comenzó a caminar rápidamente mientras se camuflajeaba entre la multitud que pasaba animadamente entre ellos ocultándose de la vista del transeúnte.
— Estas bajo a arresto— dijo Minato al estar a unos pasos del castaño interrumpiendo la conversación que tenía, asustando a la joven con su presencia. El desconocido abrió los ojos de par en par al reconocer el símbolo en la chaqueta del rubio y sin ningún aviso empujo la chica hacia el para luego comenzar su huida en sentido contrario.
Ágilmente Minato capturo a la aterrorizada joven, luego de depositarla gentilmente emprendió la persecución del sospechoso que ya había tomado cierta ventaja. Obito al ver que el hombre se fugaba comenzó a correr detrás de él intentándolo detenerlo.
Ambos soldados corrían rápidamente entre las calles del distrito esquivando y evitando a las personas que se encontraba en su camino intentado no perder de vista al hombre que sin ningún remordimiento empujaba a todo aquel que no lo dejara continuar llegando incluso a tumbarlos.
— ¡Más rápido Obito!— grito Minato entrando en un callejón, deseando tener su equipo 3d en estos momentos. Apresurando la marcha el rubio comenzó a acortar la distancia con su víctima que comenzaba a mostrar señalas de cansancio al igual a Obito que respira fuertemente intentando mantenerle el paso al rubio.
En pocos segundos Minato estaba pisándolo los talones al castaño y como un toro enviste a sus oponente a si lo hizo el cayendo al piso junto al sospechoso haciendo que recibiera toda la fuerza del impacto.
—Bastardo es…rápido—dijo entrecortadamente Obito al alcanzarlos.
—Si alguien te dice "estas bajo arresto" te debes quedar quieto— dijo Minato impactando un puñetazo en el estómago del hombre que gimió del dolor. Con fuerza restringió la mano del hombre que luchaba en vano, para escaparse.
—te dijeron quieto— le grito Obito siguiendo el ejemplo de del rubio aunque no entendiera porque estaban arrestando al hombre, para luego soltarle una patada en el tórax, haciendo que gritara y a la vez se detuviera —bastardo — dijo recuperando todavía el aliento, el sospechoso solamente pudo fulminarlo con la mirada
—Bajos, levántate—le ordeno Minato
Se levantó con dificultad ya que sus dos manos estaban atadas —camina— dijo pateándolo.
—debemos llevarlo de inmediato para que sea interrogado— hablo el rubio hacia Obito que vigilaba de cerca al sospechoso
—Debo avisarles a Kakashi y Rin — le respondió el a su superior que iba guiando al preso llamando la atención de los transeúntes que se quedaban observando al extraño que intentaba ocultar su rostro ante las penetrantes miradas.
—Ve, pero te necesito lo más pronto posible en el cuartel para darle la bienvenida a este mal nacido — volvió a empujar al captivo con una patada.
—Sí, señor— le respondió Obito colocando su puño en el pecho — señor me debe una explicación, porque no creo que este arresto sea para mejorar su record.
El rubio solo asintió.
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Naruto caminaba felizmente a través de las calles de la villa Soris, con las manos detrás de la nuca mientras silbaba una dulce tonada. Había echo buenos progresos ese día y ya era hora de volver a recargar las energías. Pasando varias señoras que cuchicheaban llego a la puerta de su casa.
—Ya llegue— dijo el entrando al hogar pero antes de poder relajarse fue recibido un cucharon de madera volador si esto hubiera ocurrido un par de años atrás lo más probable es que lo hubiera golpeado pero gracias al entrenamiento fácilmente escapo del impacto —sé que fuiste tú mama.
— ¿Dónde estabas?— pregunto enojada la pelirroja mientras salía de la cocina para ver al causante de sus preocupaciones —No sabes cuánto me preocupo por ti Naruto— le reprocho mirándolo fijamente.
—Por ahí—le respondió el tratando de ser muy específico.
— ¿por ahí?, ¡por ahí! Naruto desde que murió Jiraiya has comenzado a desaparecer todas las mañanas a yo no sé dónde y regresas cuando te dé la gana, hijo nos tiene preocupado— le dijo ella comenzado a levantar el tono de voz —y lo único que me dijes es que andabas por ahí.
Naruto bajo la mirada sin saber cómo responderle a su madre.
Kushina escudriño el aspecto de su hijo hasta detenerse en las vendas que cubría su mano — ¿Qué te paso en la mano?— le pregunto acercándose al chico que entrando en pánico hiso lo único que podía, esconderla.
—Nada—dijo simplemente quitando la mano de la vista de su madre.
—estuviste peleando de nuevo Naruto—hablo la pelirroja colocándose en su posición de jarrón, desde hacía tiempo el chico algunas veces llegaba con rasguño y moretones causando la preocupación de su madre pero el chico solo le respondía que se los hacia jugando pero ella conocía muy bien que ese tipo de heridas no se hacían en juegos inocentes entre chicos además que Naruto ya no se la pasaba con los chicos de la villa.
—Tal vez—dijo el Naruto comenzando a alejarse para evitar la furia de su madre, pero antes de que pudiera realizar su escapada fue sostenido por el fuerte agarre de la pelirroja.
—Namikaze Naruto, más vale que comiences a escupir todo ahora o no volverás a salir de esta casa hasta que tengas 16 años —amenazo la pelirroja.
Esto causo el enojo del chico que con un movimiento brusco escapo del agarre —lo que yo hago es mi problema— dijo para no revelar lo que hacía con su tiempo libre, no quería preocupar más a su madre.
Las emociones en el rostro de Kushina comenzaron a cambiar como un torbellino —no entiendes que nos preocupas Naruto, que te amamos pero la forma que actúas no eres tú, ya no te reconocemos hijo— le confeso la madre.
—Mama— le dijo el comenzando a sentirse mal, pero las cosas no podían ser como eran antes —Soy Naruto — le aseguro tratando de colocar su mejor sonrisa aunque fuera falsa
—Entonces dime que te sucede Naruto —le respondió enojada Kushina dejando salir las emociones contenidas desde hace tiempo.
Naruto miro perplejo — lo que me sucede es que me di de cuenta que crecer es una mierda— le respondió enojado — Abuela Tsunade, Abuelo Jiraiya todos ellos ya no están, y todo por mi culpa— grito el rubio dejando escapar lagrimas —si hubiera sido más rápido tal vez abuelita estuviera aquí, si hubiera tratado mejor abuelita no estaría muerto.
—no puedes culparte de eso Naruto, tarde o temprano iba a suceder.
—pero no por mi culpa, si solo hubiera sido más rápido, más fuerte — lagrimas recorrían el rostro del rubio y antes de que Kushina pudiera consolarlo salió corriendo de la casa mientras tapaba su rostro con el brazo ocultando su debilidad.
—Naruto—susurro Kushina sin poder soportar las lágrimas, poco a poco estaba perdiendo a su pequeño y no sabía cómo detenerlo "¿Por qué huyes?".
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—Maldición— grito Minato golpeando la pared con su puño.
—Calma Minato— dijo la voz de su capitán mirando el escape de furia del rubio —no pierdas la cabeza.
—Sera maldito— dijo entre dientes.
Estaba de pie en la oficina de Fugaku escuchando el reporte de la interrogación que al parecer no había aportado ningún tipo de información. Hacia una hora que había llegado al cuartel, entregando al sospechoso en las manos del departamento de información con las esperanzas de alguna pista
—Vamos capitán, déjame interrogarlo—le rogo el rubio, ya que había sido apartado del proceso de interrogación.
—Sabes que no puedo—le respondió alzando la voz —Tus emociones con este caso te han nublado la mente Minato, no puedo permitir que entras hay y mates a puñetazos a un sospechoso que podía ser vital.
Minato solo miro enojado al pelinegro — pero no podemos permitir que salga con la suya, acaso piensa aceptar sus condiciones de dejarlo libre a cambio de nombres de verdad cree que va a hacer sincero, usted y yo sabemos lo que han hechos esos mal nacidos y de lo que son capaces, lo único que merecen en ser ahorcados delante de todos por sus crímenes.
—como te atreves— le respondió Fugaku levantándose de su silla —no te das cuenta lo que dices Minato, tu eres mejor que ellos — golpeo con la palma su escritorio —Ahora quiero que vayas a tu despacho te calmes y pienses lo que has dicho y no se te ocurra acercarte a las mazmorras — le amenazo apuntándolo con el dedo índice y dando punto final a la conversación
—Si solo tu hubieras visto lo que yo vi, no pensarías lo mismo Fugaku—con un portazo que se pudo escuchar en todo el piso salió de la oficina más enojado de lo que habían entrado. A paso fuerte se dirigió a su despacho ignorando a varias personas que querían enterarse de lo ocurrido.
— ¡Minato!— grito una voz adelante llamando la atención del rubio que fijo la mirada en la figura de Obito que se acercaba a el — ¿Qué sucedió Señor?—le pregunto su subordinado que acababa de llegar al cuartel luego de avisar a Kakashi y Rin.
Minato solo hizo señas para que lo siguiera y ambos en un instante estaban dentro del despacho del rubio que no paraba de maldecir por lo bajo.
— ¿Qué paso?— pregunto preocupado Obito cerrando la puerta de la habitación — ¿Qué sucede? Que para ser sincero no entiendo nada de lo que ocurre.
—El Capitán Fugaku me echo de la sala de interrogación antes de que pudiera hablar con él.
—no digo eso señor, ¿porque arrestamos a ese tipo? — pregunto Obito
Minato suspiro intentando controlar su enojo ya que Obito no era el culpable de su estado —Ese malnacido que atrapamos pertenece a una banda de contrabandista que llevo persiguiendo desde hace 5 años —camino de un lado a otro comenzado su explicación.
— ¿Tan grave así?— dijo Obito confundido había tratado antes con contrabandista eran tipos sin remordimientos para poder vender suministro primordiales y armamento militar pero no como para que Minato se alterara de esa forma.
—No son contrabandista de mala muerte como lo que tratamos a diario — le respondió —Estos son la escoria del mundo, traficando con personas— el odio en la voz del rubio era casi palpable.
Obito miro un poco sacudido, había escuchado de estos tipos de personas por parte de sus compañeros pero durante su corta carrera en la policía no había tenido la mala suerte de tratar un caso de ese tipo — ¿Personas?
—Mujeres, niños, niñas para hacerlas trabajar como esclavas sexuales de algún enfermo en los altos distritos — hablo refiriéndose a los nobles que eran los causante de este tipos de mercados —niñas de 8 años de edad ser secuestradas o asesinando a toda su familia para atraparla, para luego terminar en manos de un cochino enfermo que pago la mayor cantidad de dinero por una noche, luego de que fuera utilizada no había razón para tenerla así que la asesinan, descuartizan y desasen de ellas, dándole los resto a sus animales o incinerándolos— dijo Minato como si estuviera recordado una vieja memoria.
—Dios—dijo Obito arrepentido de haber preguntado — ¿hay personas capaces de hacer esas monstruosidades?— el rubio solo asintió dándole su respuesta —no podemos dejarlo ganar—dijo Obito con una nueva convicción.
—qué puedo hacer, el capitán me saco de esta, ese maldito que atrapamos lo vi violar a una mujer y está ahora sentado tranquilamente en una celda debajo de nosotros y sin poder tocarlo— dijo Minato dejando escapar su enojo que había calmado hasta los momentos.
—A ti te ha sacado de la investigación, pero a mí no— dijo Obito comenzado a maquinar un plan.
— ¿Qué siguieres?
—consígueme una ventana de 20 minutos y te consigo la información que necesitas—le aseguró el pelinegro apretando con una mano el bolsillo del pantalón sintiendo la pequeña navaja que siempre llevaba con él.
—bien, los guardias del calabozo los conozco así que no habrá problema.
—Cuando termine me tendré que alejar del cuartel, así que no podre darte la información aquí, mi tío tiene ojos y oídos por todas partes y si me nombras lo alertaras más rápido— le informo
—ok, yo te consigo la oportunidad y cuando terminas reúnete conmigo en la cafetería a cuatro calles de aquí, así el capitán no se enterara— dijo Minato caminando hacia la puerta para salir y poner en marcha en plan —y Obito gracias.
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45 minutos hora más tarde Minato estaba sentando esperando a Obito en la cafetería que le había dicho. Estaba bebiendo una taza de té verde mientras se calmaba. Con desesperación miraba fijamente la puerta de entrada esperando que sonara la campana y entrara en pelinegro, y cambiando constantemente su mirada a la mano donde sostenía un reloj de bolsillo contando casa segundo que pasaba.
Con un sonido leve de la campana la puerta se abrió revelando una figura joven que llevaba puesto un sobretodo militar a paso ligero se acercó a la mesa del rubio y sin pedir permiso se sentó en ella.
— ¿Tuviste éxito?— le pregunto Minato reconociendo a Obito.
—Si—dijo el recuperando el aliento, que por lo que parecía había estado corriendo —al parecer la muchacha con él estaba hace rato era un encargo que debía entregar hoy.
— ¿Dónde y cuándo?— pregunto Minato rápidamente al escuchar la información, no podían dejar escapar la oportunidad.
—a las afueras del distrito en el pueblo nato en un edificio de 3 plantas, al parecer el mismo jefe iba a recibirlo ya que los clientes deseaban la entrega lo más rápido posible tanto asi que iban a estar en el lugar de la entrega.
—así que el líder va a estar junto a los compradores—susurro Minato contemplando sus posibilidades —todavía no creo que esos malditos estuvieran bajo mis narices todo este tiempo.
—No— le corrigió Obito acomodando su capucha —el hombre no sabía dónde estaba la base de operaciones principales, solo hacia los encargo y los entregaba en un lugar y hora especifico, el que debía haber hecho hoy debía entregarlo dentro de una hora aparte dijo que luego de terminar desaparecían hasta que lo volvían a contactar.
Esto cambiaba todo, una hora era muy poco tiempo para reunir a las escuadras, informar al capitan y plantear el plan de ataque, como siempre hacían las redadas —Carajo— dijo en frustración, al parecer esto era otro callejón sin salida.
—se lo que piensas señor—hablo Obito —es muy poco tiempo para atacar pero si actuamos nosotros todavía tenemos posibilidad de capturarlos— levanto parte de su sobretodo para revelar parte del equipo tridimensional que llevaba puesto —consigue que los muchachos del almacén me dieran dos equipos 3d, el otro espera en los caballos que tengo afuera.
Minato agradeció mentalmente al pelinegro por pensar adelantado a los hechos —bien pensado Obito, al parecer si aprendiste algo en todo este tiempo que estuviste en mi escuadra— felicito el rubio mientras se levantaba de su silla para salir del lugar
—Señor si todo sale mal y no conseguimos a nadie, lo más probable es que Fugaku nos corte el cuello— dijo el un poco asustado ante las consecuencias de sus acciones.
—entonces no podemos dejar que nada salga mal, además Fugaku lo máximo que puede hacernos es destituirnos de la policía, así que vamos.
Ambos hombres salieron rápidamente del local dejando Minato sobre la mesa un par de monedas para pagar por su bebida. Pero antes de largarse por completo Obito le paso un bolso con el equipo 3d y el sobre todo al rubio para que se cambiara en el baño del local.
—No vas a chequear el equipo— pregunto Obito al rubio al ver lo rápido que había salido vestido.
—No hay tiempo— le dijo montando el caballo sin notar una minúscula sonrisa en los labios de Obito.
Ágilmente los dos estaban sobre los caballos cabalgando a gran velocidad entre las calles en dirección de la salida sur del distrito hacia donde estaba el pueblo nato
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—Seguro que es aquí Obito— Pregunto por lo bajo Minato —no parece que alguien estuviera aquí— dijo mirando lo abandonado que parecía el edificio con casi todas sus ventanas cubierta por tablones y la cantidad de suciedad que se podía observar. Habían llegado rápidamente al sitio de encuentro pero antes de entrar en el pueblo habían dejado sus caballos para no alertarlos con el rechinar de los animales, el pueblo en si parecía estar abandonado con ninguna luz que indicara que alguien viviera en alguna residencia del lugar.
—Sí señor, coincide con lo que me dijo el hombre— contesto mientras se acomodaba al otro lado de la puerta. Ambos estaban en la parte trasera del "edificio" esperando para entrar por la puerta de la cocina, ya que la puerta principal estaba averiada.
—Bien, listo chico— le pregunto al pelinegro que solo asintió.
Con sumo cuidado giro la perilla de la puerta evitando hacer mucho ruido, lentamente empujo la madera dejando ver el interior del lugar que mostraba ser una cocina solo que desde hacía tiempo que alguien había estado esto ahí gracias a la gruesa capa de polvo que cubría todo.
"vacío, adelante" hizo la con la mano al pelinegro para que lo siguiera. A paso lento y con ambas pistoleras en la mano pero sin cuchillas en ellas comenzaron a abrirse paso en la oscuridad del lugar, cada tablón que pisaban hacían un pequeño rechinar como si gritase en dolor
—Minato—llamo por lo bajo Obito a las espaldas del susodicho, que giro para ver al pelinegro haciéndole señales hacia una puerta en la esquina más lejana de la sala. Por la rendija que tenía abajo se podía apreciar la iluminación de alguna antorcha.
—Vamos— le indico comenzado a dirigirse a la puerta. Coloco su oído contra la madera tratando de escuchar alguna conversación pero las voces se escuchaban muy lejanas —Bien aquí es, preparado— informo mientras llevaba las pistoleras a las vainas extrayendo de ellas dos cuchillas enroscadas, una para cada mano.
Como un rayo el rubio abrió la puerta para ver una escalera de caracol que descendía hacia el sótano, a paso rápido ambos bajaron sin hacer el menor ruido mientras la adrenalina comenzaba a bombear rápidamente por sus venas. Apretando fuertemente el mango en rubio se posiciono en una nueva puerta pero de esta escapaban la voces de varias personas.
—No se preocupen su nobleza, mis hombres nunca falla— dijo una voz dulcemente como intentando calmar a otras personas.
"Ese debe ser" pensó Minato que de una sola patada tiro abajo la vieja puerta que no pudo soportar la presión, con un ruido estruendoso interrumpió cualquier conversación que se estuviera llevando a cabo, pero para sorpresa de todos en la habitación no solo estaban el jefe.
En un escritorio estaba sentada la voz que escucho Minato hablar delante de el estaban dos hombre de buena vestimenta y un poco regordetes y al fondo varias jaulas de gran tamaño, que para horror de Minato tenías varias niñas y mujeres encerradas pero parecían estar dormidas.
— ¿O a que debe esta sorpresiva visita?— hablo la voz del hombre del escritorio como si no estuviera alterado o sorprendido por la llegada de ambos policías.
—TU ¡— le grito Minato dejando sentir todo su odio.
—pero si no es más que nuestro policía favorito Minato Namikaze, esperen un momento su nobleza esto no debe tener más tiempo del que ya nos ha hecho perder— se levantó de su silla mientras sacaba una pistola de mano apuntando al rubio.
—Seres bastardo— le grito el rubio fijando la mirada en el arma —Torturas, asesinas, secuestra y violas a personas inocentes sin ningún remordimiento, traficas con sus vidas como si se tratasen de meros animales me das asco y cuando termina contigo no será más que manchas en la pared.
—palabras muy grandes para alguien que ya está muerto.
— ¿Acaso piensas que una pistola puede matarme?—le pregunto y sorpresivamente activo el gatillo superior de su pistolera esperando que saliera el gancho del lanzador pero esto no ocurrió causando pánico en rubio al ver que su única arma no funcionaba
—Equipo defectuoso, a veces sucede— le dijo el hombre mostrando una sonrisa de oreja a oreja —en cuanto a lo otro, no no pienso matarte yo ni mi pistola no me gusta ensuciarme las manos ¿muchacho?— dijo simplemente causando la confusión del rubio, pero antes de que pudiera hablar escucho el detonar de un arma a sus espalda.
— ¿Qué?—susurro mientras colocaba las rodillas en tierra, sintiendo el punzante dolor de una herida en su pierna derecha, giro su rostro para ver a su compañero Obito con una pistola humeante en mano —Obito.
—Bien muchacho, acabalo— le ordeno el jefe al pelinegro.
—¿que haces Obito?— pregunto asustado Minato, sin comprender la situación, esto no debía estar sucediendo.
—la única forma de obtener lo que quieres es arrebatándolo por la fuerza— le dijo el pelinegro mientras desenfundaba una chuchilla de la vaina.
—Bien dicho chico, caballeros es hora de una demostración— hablo el hombre a sus invitados —Minato Namikaze debo agradecerte por los últimos cinco años de mi vida, por tus constante intromisiones y destrucción de mi "propiedad" aparte de arrestar a algunos de mis mejores empleados incluso arruinaste mis planes de ahora con tu pequeño arresto imprudente pero mi buen empleado vino directo a mí y me informo de lo sucedido—señalo a Obito—, pero toda buena amistad debe llegar a su fin, y no te preocupes que tu esposa Kushina e hijo Naruto estarán bajo buenas manos — le sonrió causando el pánico en los ojos del rubio que intento asaltarlo solo para ser detenido por el peli negro —ya sabes mi amigo Obito me conto lo preciosa que era toda tu familia, lastima lo de tus padres.
—Noo¡— grito Minato desde el suelo temiendo por su esposa ya que sabía lo que sucedería con ella —Mal nacido, te voy a ..— pero antes de terminar su cuello fue cortado por la cuchilla de Obito, desconectando la columna de su cerebro dejándolo muerto al instante.
Los otros residentes del lugar miraron aterrorizados las acciones del pelinegro que limpiaba relajadamente la sangre de su herramienta como si se tratase de un ritual
—Lastima, fue divertido mientras duro— dijo el hombre tristemente —ahora señores, como les estaba contando como les gustaría hacer el trato— ambos nobles asintieron velozmente tratando de evitar acabar como el rubio degollado en el suelo.
—Bien, muchacho dile a los hermanos que vengan y limpien este desastre, y luego que vayan y tiren al rubio en la entrada del cuartel, apuesto que tu tío le encantara mi regalo, que si quieren le den una visita a la hermosa esposa, sin restricciones.
Obito asintió para luego salir de la habitación sin mirar atrás, dejando el cuerpo sin vida de Minato en el suelo en un charco de su propia sangre.
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El Sol comenzaba a ponerse en el horizonte mientras en la casa Namikaze, Kushina miraba fijamente el reloj de pared, mientras ojeaba constantemente la puerta preocupada por su pequeño rubio que desde su altercado hacia horas no había regresado.
"Naruto, lo siento" pensó ella sin poder sacarle la imagen de tristeza que había mostrado el chico, esa cara de tanta culpa que no debía tener ningún niño de su edad. Estaba sentada en la sala del hogar esperando el regreso del chico para atraparlo en un abrazo y decirle que todo estaba bien
Knock, knock escucho el golpetear en la puerta, emocionándola falsamente ya que sabía que si fuera Naruto no tocaría para entrar "Quien puede ser" pensó ella mientras se levantaba del sillón para abrir. En la entrada estaban parados dos hombres de alta estatura uno de piel tostada, pelo castaño y ojos azules y otro más pálido de pelo negro y ojos negro ambos con el uniforme militar correspondiente solo que el de piel tostada llevaba un bolso de medio lado, y el símbolo de la policía militar en sus chaquetas, aunque ambos miraban el suelo sin atraverse a mirar a la pelirroja.
—En que puede servirles caballeros— dijo ella sin reconocer a ninguno de los recién llegados.
—¿Es esta la casa de Minato Namikaze?— pregunto el pelo castaño
—Si— dijo Kushina comenzado a sentirse preocupada, la mirada decaída y el lenguaje corporal de los dos hombres no hacían que traer malos presentimientos a la pelirroja.
—¿podemos pasar?, traemos noticias de su esposo y preferiríamos que estuviera sentada— pregunto el otro.
Un extraño escalofrió recorrió el cuerpo de la mujer que asintió apartándose para dejar entrar a ambos soldados, preparándose mentalmente para la noticia. Ella los guio hasta la sala donde le ofreció a cada uno de ellos un asiento algo que ambos rechazaron pero le pidieron que ella si lo hiciera.
—¿Qué le paso a Minato?— pregunto ella colocando una mano en el pecho sintiendo el rápido palpitar de su corazón. Ambos hombres se miraron entre si antes de responderle.
—Su marido fue asesinado hace unas horas.
Las lágrimas en los ojos de Kushina comenzaron a acumularse rápidamente, desde que se casó con el rubio había tenido pesadillas con que este día llegara más aun últimamente que se la pasa mucho tiempo patrullando, debía saber cómo, debía saber que su esposo murió cumpliendo su deber — ¿Cómo?— pregunto ella con voz temblorosa aunque sabía que no debía preguntar, necesitaba saber.
Ninguno de ellos respondió simplemente colocaron el bolso sobre el regazo de la pelirroja, sintiendo el peso del objeto adentro . Temblando abrió el cierre revelando la cabeza de su marido sin vida que la miraba con sus ojos azules
—Oh dis..— intento gritar pero fue callada por la mano de uno de los hombres que mostraban en sus rostros una horrible mueca.
—Si abres ese pico, sufrirás más de lo que debes— dijo el ojo azules mientras sacaba una navaja de su cacheta mientras su compañero restringía a la pelirroja que se sacudía fuertemente intentando escapar de ellos —Eres todo una belleza— dijo agachado mientras acariciaba las piernas de Kushina, que al sentir el contacto pateo la cara del hombre asiendo que se callera.
—Perra— dijo su compañero golpeando su rostro mientras aumentaba la presión de su otra mano en la boca para que no escapara ningún sonido.
—Tranquilo hermano— le dijo mientras se levantaba — me gusta más cuando ponen resistencia, es más emocionante ¿no crees preciosa?— de un jalón rompió los botones de la blusa de Kushina dejando ver su pecho a los dos soldados falsos — si tan solo fueras unos años más joven y virgen valdrías una fortuna, pero no me debo quejarme el jefe nos dio un regalo y debemos aprovechar — con una mirada sádica comenzó a masajear el cuerpo de Kushina que con todas sus fuerzas intentaba liberarse pero nada funcionaba.
"Oh dios, No no no" pensaba ella mientras sentía la manos asquerosa del hombre abusar de su cuerpo "por favor alguien, ayuda, Naruto, Minato¡" grito mentalmente no preocupada por lo que podría pasar con ella sino con la pequeña luz de vida que cargaba en su vientre.
—Hermano le voy cortar la lengua — comento su captor —yo también quiero jugar.
—hazlo.
Lejos de la casa donde ocurrían los delitos más graves que una persona podía realizar en el bosque cercano a la villa un rubio despertaba de su letargo.
"que paso" pensó Naruto viendo el cielo del atardecer desde su posición acostado boca arriba sobre la suave grama "ahh me siento fatal" lentamente se levantó de su posición para observar que estaba en el claro del bosque donde solía entrenar, haciendo su mayor esfuerzo recordó salir enojado de la casa y dirigirse directamente al bosque para seguir entrenando y sin ningún alimento en su estómago y con la cantidad de energía que utilizaba en sus sesiones solo era cuestión de tiempo antes de caer desmayado.
—Ah¡— grito frustrado al ver que había perdido la conciencia —ya es muy tarde, mama me va a matar — recordó salir airadamente de la casa sin esperar que su madre continuara su regaño, velozmente recogió sus posesiones que tenía regada por todo el lugar en su bolso y como un rayo salió corriendo en dirección de su casa observando que ya quedaban pocos minutos de sol y debía apresurar su paso, como un águila voló a través de las calles de la villa esquivando a varias personas.
— ¡Mama!— llamo el entrando a la casa, solo que estaba vez no recibió ningún tipo de respuesta. Reviso la sala solo para ver parte del vestido de la pelirrojas roto en el suelo aparte de pequeñas manchas de sangre, entrando en pánico soltó su bolso y comenzó a seguir las manchas mientras llamaba a la pelirroja —¡Mama¡— volvió a gritar y de nuevo nadie respondió —¡Mama si esto es un juego me estas asustando¡— Se confesó esperando que era parte de una broma de su madre pero mientras seguía en rastro más grande eran la manchas.
— ¿Kushina?— la llamo por su nombre al ver que sus pistas terminaban en la entrada de la habitación de sus padres , con temor empujo la puerta del cuarto que no estaba cerraba. En la cama de la habitación reposaba el cuerpo de su madre, solo que este estaba desnudo y con muchas cortaduras sobre su piel, su rostro miraba sin vida mostrando una gran cortada en su cuello y lo peor de todo era que el lugar parecía que fue lavado en sangre, las paredes estaban manchadas de ella, el suelo estaba lleno de sangre y sobre la mesita de noche reposaba la cabeza de su padre junto a la mayoría de lo que era el pelo hermoso rojo de Kushina.
El rubio miro en shock la escena cayendo se rodillas sin poder procesar lo que veían sus ojos, esto debía algún tipo de pesadilla —AHHHHHHHHH¡
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La luna llena iluminaba a la congregación de personas frente a la casa de los Namikaze, que observaban y cuchicheaban entre ellos que era lo que sucedía, ya que había fuerte presencia de la policía por todo el lugar más aun en la casa de la alegre familia.
— ¿Que sucede'—pregunto uno de los residente a alguien que tenía a su lado viendo el cinturón de policías que rodea la casa.
—Al parecer asesinaron a la señorita Kushina— le respondió la otra persona sin apartar la mirada de la casa, viendo que aumentaba el movimiento.
— ¿Qué?— dijo el sorprendido conocía personalmente a la mujer y no creía que alguien tuviera algo en contra de la pelirroja.
—al parecer su esposo también fue asesinado.
—Dios— soltó en sin creer lo sucedido.
Dentro del hogar el jefe de Policía Fugaku Uchiha observaba arrepentidamente la escena del crimen ya habiendo retirado el cuerpo mutilado de Kushina, viendo la cantidad de sangre seca que cubría la habitación "Minato" pensó el soltando un suspiro triste.
—Capitán— llamo la voz de uno de sus subordinados a sus espaldas.
—Reporte soldado Adler— dijo secamente reconociendo la voz del recién llegado
—Señor— comenzó a hablar el pero perdiendo la voz momentáneamente —Hemos encontrado un feto de… niño en la basura señor—soltó el temblorosamente.
—Madre mía— dijo Fugaku girándose a ver al chico sabiendo lo que iba a decir —Como alguien es capaz de hacer este tipo de horror— recordó lo descrito en el reporte de la doctora sobre Kushina, Cortes de varias profundidades, varias costillas rostas, pelvis y ano destrozados, grandes hemorragias internas, le fue cortada la lengua así como la garganta… en fin un montón de cosas que ni siquiera se atrevía a recordar.
A horas de la tarde el cuerpo decapitado de Minato fue encontrado en la entrada del cuartel, causando que todo el mundo entrara en alerta mientras otros lloraban la pérdida del rubio, para Fugaku era la señal de que algo había ido muy mal, rápidamente puso en movimiento todo los oficiales disponibles en busca del causante de esto pero sin ningún culpable que apresar y hace unas pocas horas habían recibido la información de un crimen cometido en la casa del rubio.
— ¿El chico sabe?— pregunto Fugaku al soldado, refiriéndose al rubio que era atendido por una de las enfermeras tratando que intentara que saliera del estado de shock en el que se encontraba.
—No lo creo— dijo otra voz entrando en la conversación.
—Kakashi— reconoció Fugaku al peli gris. Kakashi Hatake era miembro de la escuadra de Minato y apenas se había enterado de lo sucedido lidero la búsqueda del culpable — ¿estás seguro de eso?, no quiero que el chico se entere de esto, si ya está en estado de shock esta información lo podría acabar.
—cien por ciento seguro capitán, mi amiga Rin que está atendiendo al rubio me ha informado que el chico solo a dicho unas pocas palabras— le informo sin revelar la verdadera relación que tenía con la chica.
—¿algo que nos pueda ayudar?.
—no, lo único que hace es repetir las palabras "mama y papa".
—Maldición, ningún niño debería ver esto — dijo Fugaku refiriéndose a la habitación principal de la casa — ¿alguna pista sobre los culpables?
—Ninguna señor, con la muerte del sospechoso no hemos podido sacar nada que puede ayudarnos.
Esa era otra cuestión que preocupaba a Fugaku, alguien había matado al sospechoso que capturo Minato dejándolo sin la posibilidad de conseguir algún responsable, al parecer por orden de Minato los guardias del calabozo se habían retirada pero nadie vio al rubio entrar al lugar por lo cual estaba descartado que él lo hubiera hecho.
—lo único que le puedo asegurar es que son el mismo grupo que Minato había estado persiguiendo desde hace años.
Fugaku asintió apoyado su rostro sobre una de sus manos, esto era una horrible pesadilla, algo no cuadraba en todo esto pero no sabía que era.
—Soldado Adler, vaya e informe a la jefe Agneta que retire a la muchedumbre debemos llevar el cuerpo al cuartel.
—Entendido Señor— con paso rápido se alejó de los otros dos hombres.
Con un gesto Fugaku ordeno a Kakashi que lo siguiera, caminando a paso lento se dirigieron a las afueras del hogar en dirección donde era atendido el rubio. Al llegar se encontraron con la Figuera femenina de Rin que abrazaba gentilmente al chico mientras hablaba con el intentando obtener alguna reacción del chico que mira fijamente el vacío con la mirada perdida, cerca de ellos estaba su sobrino Obito observando la escena.
—Capitán— dijo el pelinegro saludando a Fugaku con su puño en el pecho.
—en descanso soldado— le dijo el para que dejara las formalidades —¿Algún progreso?— dijo refiriéndose al rubio.
—Ninguno, señor.
— ¿algún familiar que podamos contactar?, tu conocías la familia de Minato si mal no recuerdo él te invito un par de veces a cenar en su casa.
—lamentablemente no hay ningún familiar más señor, su abuela murió hace más de un año al igual que su abuelo, por parte de Kushina sus padre murieron hace mucho tiempo — le informo Obito de forma calmada.
—Wuao este chico ha pasado por una mala racha— dijo tristemente Kakashi. Ninguno de los presente sabía que el rubio estaba escuchando la conversación de los tres hombres.
—Si—dijo Obito a Kakashi —¿algo sobre los culpables?— pregunto el pelinegro como si no supiera nada de quien causo la muerte de su superior.
—lo único que sabemos es que fueron el mismo grupo que Minato había estado casando y que su zona de actividad está dentro de la muralla maría — le respondió Fugaku.
—así que Naruto tendrá que ser enviado al orfanato sin siquiera saber a quién culpar por lo sucedido, que horror— suspiro Obito.
Naruto al escuchar esta última frase levanto su rostro lleno de lágrimas hacia los hombres captando la atención de la chica que lo soltó del abrazo, por la mente del chico solo pasaban tres palabras, "Muralla María y orfanato". Recordó varias historias de su abuelo que había vivido en un orfanato durante un tiempo y lo único que le dijo fue que era un campo de trabajo, nada más ni nada menos.
— ¿Naruto?— llamo Rin al chico al ver que comenzaba a salir de su letargo, pero sin proveerlo el rubio la empujo con fuerza haciendo que callera en el suelo y antes de que alguien pudiera dar la alerta el chico salió corriendo del lugar mientras sostenía su bolso fuertemente.
—Kakashi, Obito—grito Fugaku, a ambos hombre que comenzaran a corren hacia el chico para intentar detenerlo —Alto— les ordeno.
— ¿Capitán?— dijo sorprendido Kakashi ante la orden.
—No hay nada que hacer— les dijo —el chico no sabe quién hizo esto así que no puede ayudarnos en esta, déjalo quieto ya ha pasado por mucho— le dijo comenzando a caminar en dirección de la casa olvidándose por completo de Naruto.
Mientras los demás digerían la orden de Fugaku, el rubio ya se había alejado del lugar, conociendo como la palma de la mano el mapeado de todo el sitio no era nada difícil escapar, solo que en su cerebro se repetía una y otra vez la siguiente orden, aniquilar a los culpables de esto.
Pero una duda surgía al fondo de su mente quien era realmente el enemigo de la humanidad ¿ellos mismo o los titanes?
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Información de Divulgación Pública
Jerarquía en la policía.
Capitán: Persona encargada de dirigir cuarteles del cuerpo policial, tiene bajo su cargo cientos de soldados y es el responsable de mantener el orden en su distrito.
Jefe de escuadra: Policías con alta experiencia que se le encarga el manejo de pequeños grupos de soldados mayormente d personas
A/N:Otro capítulo más, un poco fuerte lo sé, pero necesario intente no ser muy gráfico con lo que sucedía no quería causar reacciones negativas ya que leer como alguien es asesinado no es nada placentero, que sucederá ahora con naruto? Que ha escapado en busca de venganza?. Gracias por su lectura y aquellos que dejan comentarios no saben lo energizante que son, para aclarar la diferencia de edad entre Naruto y Eren es de 3 años, espero que le haya gustado el capitulo.
