Episodio 1. Pesadilla
- ¡Mago de West Bow! ¡En nombre de Shinigami-sama he de tomar tu alma! - Maka empuñó fuertemente, tomando guardia para atacar.
- ¡Hahaha! ¿Tu, tomar mi alma? ¡No podrás derrotar a alguien con siglos de antigüedad! ¡Intentalo niña ingenua! - el fantasma se burlaba de nosotros. Habíamos estado persiguiéndolo por 3 días, definitivamente tendríamos que atraparlo hoy. Y este sería el alma número 70 que tomaríamos. Maka me tomó con más fuerza y brincó, tratando de atacar al objetivo, primero con un corte de mi cuchilla, pero fue en vano. Aquel sujeto parecía moverse bien, supongo que por eso logró vivir tantos siglos comiendo almas humanas. Era un objetivo difícil de capturar, pero confiaba que lo lograríamos.
- Maka, cuida tu guardia - le advertí mientras el fantasma se acercaba rápidamente hacia nosotros contraatacando. Apenas si Maka pudo detenerle. - ¿Estas bien?
- Sí... - jadeó un poco - Hagamos la Resonancia de Almas, Soul.
Dude un poco. No sabía si acceder de nuevo a hacer la Resonancia con Maka, trate de sacarle la vuelta para usar otras técnicas. - ¡No creo que sea el momento, intenta atacar de nuevo!
- ¿Pero de qué hablas, Soul? ¡Rápido, antes de que ataque de nuevo! - Yo seguía negándome, pero no quedaba de otra, tampoco permitiría que Maka saliera lastimada por mi terquedad.
- ¡Resonancia de Almas! - gritamos al mismo tiempo tratando de conectar nuestras almas y aumentar las vibraciones para obtener el huevo de kishin rápidamente y poder irnos a casa.
- Te tengo, Maka... - Escuche una voz dentro de mi cabeza. Oh no, la voz de él... No puede ser. Perdí la concentración, provocando que nuestras almas no se conectaran y, por ende, golpeándose con su propia energía mi técnico.
- ¡Ahhh…! - Gritó Maka en una mueca de dolor.
- ¡Maka! - De nuevo me concentré en ella.
- ¡Los tengo! - Gritó West acercándose rápidamente a nosotros con intenciones de partir a Maka a la mitad, pero antes de que eso sucediera, me transformé en mi forma humana, convertí mi brazo en hoja de guadaña y le hice un corte en la mejilla. West se apartó de forma inmediata, observando el corte que acababa de hacer.
- Pequeños ingenuos, jamás podrán atraparme... – Y de repente, el fantasma de West se desvaneció entre las penumbras del bosque. Me dirigí rápidamente hacia Maka, para asegurarme de que no estuviera herida.
- ¿Estas bien, Maka? - Me agache para observar mejor y tomar su cabeza entre mi brazo.
- Maka... ¡CHOP! - En un instante recibí un fuerte golpe en la cabeza con los libros que quien sabe de dónde saca. Me retorcí de dolor en el piso mientras ella se levantaba y sacudía el polvo del piso. - ¡¿Pero qué rayos te pasa Soul?! ¡Esta es la quinta ocasión en que West se nos escapa!
- ¡No grites Maka! ¡Es tu culpa por no defender tu guardia! -
- ¡¿Mi culpa?! ¡Si te concentraras mejor ya lo hubiéramos atrapado! ¡¿Porque demonios no quieres hacer la Resonancia de Almas?! ¡Con un cazador de brujas lo hubiéramos conseguido! - Me limité a callar y a meter mis manos en los bolsillos. Detestaba cuando se ponía así de histérica conmigo. Ella de verdad estaba enfurecida.
- Ya está oscureciendo Maka, es mejor montar la tienda de acampar y dormir, estos días han sido agotadores y necesitamos descansar. - Conteste cambiando de tema. Maka de verdad parecía que echaba humo por la nariz.
- ¡Pues tú la montaras por idiota! - Gritó y se adelantó a donde estaba la motocicleta en el bosque. Yo solo la seguí caminado lento y ella se alejó con pasos rápidos. Hace 2 años que había pasado lo del Kishin y todo estaba volviendo a la normalidad, en parte. Pero desde ese día en que Maka derrotó al Dios Demonio comencé a sentir admiración por ella, bueno, más de la que ya sentía. Ese sentimiento se fue agrandando, comencé a tomarle un cierto tipo de cariño, pero odiaba admitirlo. Un cariño más real, más que se le puede tener a un amigo, algo parecido al... amor.
Rayos. ¿Qué demonios pasaba conmigo? ¿Cómo es que esa pechos planos podía gustarme? Un tipo cool como yo debía estar con una verdadera mujer y no con una tabla con piernas. Sus piernas... Sus sexys piernas... ¡Ah! No. Soul, tranquilízate. Pero tenía que aceptar que Maka comenzó a llamar mi atención y lo peor es que ella no se daba cuenta ¿acaso no era obvio? Yo la protegía, la cuidaba y la molestaba para ver su reacción enojada, su cara linda cuando se enoja. Era divertido.
Pero...
Desde que comencé a sentir esto por mi compañera, aquel ser despreciable volvió a aparecer. Escuchaba sus risas tétricas dentro de mi mente y su voz tratando de decirme algo. Simplemente lo ignoraba para no tener que arriesgar a Maka de nuevo a la sangre negra ni a los peligros a los que se expuso por querer salvarme de la locura. Pero comenzaba a ser molesto desde que el mencionaba el nombre de Maka en mis pensamientos. Me fastidiaba y detestaba la idea de que quisiera lastimarla.
Al llegar donde estaba mi motocicleta, comencé a montar la tienda de campaña, la otra que teníamos había sido desgarrada en un ataque sorpresa por el fantasma de West. Maka ni siquiera me hablaba, pero lo entiendo. Cuando oscureció más, desgraciadamente tuvimos que compartir la tienda para que no muriéramos de frío. Cada quien acomodó una cama improvisada para dormir y cuando ella se acostó a dormir, también hice lo mismo.
Realmente ella parecía muy molesta conmigo. No habíamos logrado atrapar al sujeto el cual perseguimos desde días y al parecer Maka me culpaba porque de alguna razón estaba distraído. Si, lo admito, estaba distraído y no me importaba tanto atrapar al tipo de nuestra misión, ni siquiera recordaba cómo se llamaba me daba igual.
Pensaba en otras cosas, pensaba en la manera de proteger a Maka del demonio que de nuevo comenzó a atormentarme con su estúpida voz. Temía que, si Maka y yo hacíamos la Resonancia de Almas, ella notara que su presencia aún existía y lo que menos quería era preocuparla; yo mismo la protegería y la cuidaría.
Miraba que ella estaba de espaldas a mí, acostada en su cama improvisada con sábanas blancas. Ni siquiera se despidió de mí, tal vez ya dormía. Yo solo la miraba y sé que le molestaba que en estos 3 días de misión no hayamos sido capaz de detener al sujeto que estaba comiendo almas humanas mientras se refugiaba en el bosque.
- Maka ¿ya te dormiste? - Pregunté despacio mientras estaba acostado recargando mi cabeza en un brazo.
- No te interesa eso... - ella respondió demasiado seca. Hice una mueca de disgusto.
- Anda Maka, no estés molesta conmigo, lo siento mucho. - Trate de disculparme, pero al parecer no funcionó.
- Buenas noches. - Ella respondió en seco y ya no dijo nada más. Yo no quise seguir hablando para no molestarla, solo me limite a observar su espalda. Quería abrazarla, la noche era fría y más en medio de aquel bosque, tenía la necesidad de abrazarla tan fuerte para sentir que nada le pasaría mientras estuviera conmigo. Pero soy un cobarde, uno que no puede ni siquiera admitir que ama a esa linda chica de ojos hermosos. Maka me gustaba, realmente, me costaba aceptarlo porque no quería que el demonio se diera cuenta de eso y tratara de lastimarla, Pero no podía huir de lo que sentía ahora por ella ¿acaso nunca lo notó? Yo sería capaz de dar mi vida por ella.
- Vaya Evans ¿acaso no se mira linda cuando duerme? - Oh no. Otra vez su fastidiosa voz.
- ¿Qué quieres ahora? ¿No te bastó echarme a perder la noche?
- Tranquilo, tranquilo, eso no fue mi culpa Soul, fuiste tú quien se la echo a perder solo - Respondió de forma sarcástica. Chasquee con los dientes. De verdad era molesto que apareciera en un momento así, una verdadera lata-
- Es tu culpa que Maka este molesta conmigo ahora. - Conteste dándole la espalda a Maka y cabreándome más con el demonio.
- ¿Porque sería mi culpa? No tengo la culpa que seas un cobarde que no es capaz de decirle lo que sientes por ella...
- Cállate, no lo digas.
- A...
- ¡Que cierres el pico!
- Amooooor. - Comenzó a reírse mientras se movía en una especie de baile raro. Para ser un ser tan pequeño de verdad que era muy fastidioso. Pero no quería que Maka se enterara de todo esto. Cerré mis ojos por un momento, tratando de ignorarlo hasta que se hartara y dejara de hablar, pero de repente sentí un frío que recorría mi cuerpo. Para cuando abrí mis ojos me encontraba en el Black Room, con ese traje negro a rayas con el cual siempre vuelvo. Mire hacia todos lados, a lo lejos miraba el piano negro y el demonio estaba sentado sobre él. Que molesto tener que regresar de nuevo a este lugar.
- Dime Evans...
- Ya te dije que no me llames por mi apellido. - Renegué metiendo mis manos en los bolsillos de mi pantalón.
- ¿Darías tu vida por Maka? - Me preguntó. Sentí un escalofrío al escuchar el nombre de Maka sobre la boca de él. Lo mire de inmediato con el ceño fruncido.
- ¿A qué viene esa pregunta? - En su rostro se formó una sonrisa bastante maliciosa.
- A nada, a nada Soul - agitó sus manos - Yo sé lo que sientes por Maka, no trates de ocultarlo de mí, yo soy parte de ti.
- Esas son cosas que a ti no te interesan... - Mire hacia otro lado - ¿Y que si siento algo por Maka?
- Nada en especial, solo he notado que lo que sientes por ella ha incrementado desde que derrotaron al Kishin ¿no es así? - No sabía cómo responder a eso.
- ¿Quién te dice que no es solo un sentimiento de admiración? Después de todo, Maka derrotó al Kishin con sus propias manos.
- Vamos Soul no tienes por qué ocultarlo, lo que sientes por Maka es amor, sé que cada que la vez suspiras por dentro, sientes la necesidad de protegerla y cuidarla. - Él bajó del piano mientras se acercaba a mi - Así que te lo preguntare de nuevo ¿darías tu vida por Maka?
Me tenía entre sus manos. Él sabía lo que sucedía cada vez que estaba con Maka, no podía negarlo.
- Si, yo sería capaz de dar mi vida por ella ¿Pero eso a ti, que te interesa? No me digas que eres el Dr. Corazón y piensas ayudarme.
La risa del demonio sonó de una forma psicópata. Tenía sus dedos metidos en la boca, mostrando esos dientes filosos parecidos a los míos y sus ojos resplandecían. De inmediato reaccioné y supe sus intenciones.
- Oh no, no te atrevas a tocar a Maka, maldito estúpido.
- Maka se volvió muy poderosa, aun sin ti, ni siquiera te necesita porque al parecer ella es una Death Scythe también… - su risa se volvía más frustrante - ¿Que pasaría si trato de controlarla a ella?
- ¡No te atrevas! - Lo tomé por el cuello bastante enojado. No permitiría que tocara a Maka, mucho menos que tratara de controlarla, esa es la razón del por cual no había tratado de hacer la Resonancia de Almas con ella, me daba mala espina desde que volvió a aparecer el demonio. - ¡Si le pones un dedo encima...!
- ¿Que me harás Soul, eh? Yo soy parte de ti, no puedes matarme, si la locura no existiera la cordura tampoco, tu eres el que me mantiene vivo.
- ¡Yo protegeré a Maka de tus intenciones! - Apretaba más fuerte su cuello, pero parecía que esto provocaba que el tomara más a burla lo que decía.
- Tu no quisiste sumergirte en la locura, solo piénsalo ¿cuánto poder no tendrías ahora de haber accedido? Pero eres débil, Evans, un cobarde que no podrá proteger a Maka ¡Imagina si a ella la controla la sangre negra! Su poder será ilimitado.
- ¡Ya te dije que yo la protegeré así que no intentes nada o prometo que...!
- ¿Pero la podrás proteger... - los ojos de él se volvieron completamente blancos y me miraron fijamente. Sentí miedo, no por mí, por lo que fuera capaz de hacerle Maka. - ...de ti?
- ¿Que...? - Y antes de que mi mente pudiera entender lo que acaba de decir, el demonio se convirtió en una especie de líquido viscoso color negro que comenzó a resbalar sobre mis manos. No entendía lo que sucedió, el Black Room comenzaba a derrumbarse en ese mismo líquido. Miraba a todas partes, tratando de encontrar la puerta, salir lo más pronto de allí y advertir a Maka de lo que el demonio quería hacer. Pero sentí pesadas las piernas, cuando miré hacia abajo me estaba hundiendo en ese líquido: la sangre negra.
- ¡Maka! - Gritaba para que ella me escuchara o al menos tratar de despertar, pero conforme más gritaba, más me hundía en la sangre negra. Cerré los ojos fuertemente y los volví a abrir, mire a Maka que estaba acostada dándome la espalda, trate de estirar mi brazo para alcanzarla, pero mi vista se nublaba y oscurecía, ni un solo sonido salía de mi boca. Volví a gritar su nombre, pero todo era en vano, ella no me escuchaba. Mientras escuchaba la risa del demonio, mi vista se oscureció por completo y caí inconsciente.
- Te dije que no podrás protegerla... - fue lo último que escuche.
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Sentía el cuerpo demasiado pesado. Mi respiración era tranquila, me sentía adormecido y con mucho frío. No sabía lo que pasaba ni porque sentía esa gran necesidad de huir. De pronto, recordé lo último que había pasado en el Death Room y abri mis ojos de golpe.
- ¡Makaa! - Grite fuertemente, pero todo lo que miraba era un vacío crepuscular. Me encontraba flotando en medio de un infinito oscuro y sombrío, sin señales de algo más alrededor. No sabía dónde estaba, pero me sentía desesperado.
- ¡Soul! - Escuche un grito. Era ella y estaba gritando mi nombre.
- ¡Maka! ¿Dónde estás? - Mire hacia todos lados, pero no podía verla.
- ¡Suéltame, por favor! - Otra vez la voz de Maka, parecía que alguien la estaba atacando. Me desesperé, comencé a buscar por todas partes gritando su nombre.
- ¡Me estas lastimando, por favor suéltame! - Repetidas veces Maka gritaba eso.
- ¡Makaaaaa! - Volví a gritar, pero solo yo podía escucharla, mas no ella a mí.
- ¡Soul! ¡Por Favor! - Me detuve en seco al escuchar esto último de la voz de Maka.
Ella estaba llorando.
Era un inútil...
Alguien estaba dañando a Maka y yo no podía hacer nada. Ella lloraba y sentía su dolor.
- ¡Duele...! ¡Déjame por favor...! Te lo suplico...
Su voz de nuevo. Se resquebraja conforme trataba de pedir ayuda. Ella estaba sola a merced de quien sabe quién y yo estaba aquí en este maldito vacío infernal sin poder hacer nada por ella. Tome mi cabeza entre mis manos, me torturaba escuchar su voz en llanto mientras la herían.
- Maka... - susurre su nombre conteniendo las lágrimas. No era de tipos cool llorar, pero a quién demonios le importaba ser cool cuando la persona que más me importaba le estaban haciendo daño. Jamás me perdonaría esto y todo era mi culpa, por no poder confesarle a Maka lo que sentía por ella, por tener esas tontas discusiones donde ella se molestaba, por no abrazarla cuando ella dormía para protegerla de cualquier peligro. Ahora ella sufría y yo estaba aquí, sin poder soportar esa culpa.
- Maka... - volví a susurrar antes de caer inconsciente de nuevo.
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Nuevamente sentía el cuerpo pesado.
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Sentía la dureza del piso. Escuchaba los pájaros cantar de forma alegre y la calidez del sol asomándose entre la entrada de la tienda de campaña. Mis ojos parecían que no querían abrirse y yo sentía un sueño invasor.
Un momento...
¡Maka!
Abrí mis ojos de golpe reaccionando. Grité su nombre y noté que había amanecido ya. Mi respiración estaba agitada, me dolía la cabeza y sentía el cuerpo adolorido. Mire hacia un lado tratando de buscarla que aún estaba dormida, que en realidad todo fue una pesadilla. Pero...
- Oh no... - miré aterrado. Maka no estaba, sus cosas estaban desordenadas como si hubieran revisado y tomado algo rápido. Pero esto no me aterró tanto como lo último: las sábanas blancas de Maka estaban manchadas de sangre.
La cabeza comenzó a presionarme. Algo le paso a Maka mientras yo estaba en ese estado de inconsciencia y no había podido defenderla. Temí lo peor, que se la habían llevado o que comieron su alma. De inmediato, salí brincando de la tienda de campaña, corrí a la mitad del bosque gritando su nombre.
- ¡Maka! ¡Maka! ¿Dónde estás? - Gritaba desesperado conforme avanzaba, no me importaba que el piso lastimara mis pies descalzos ni que las ramas de los árboles rasgaran mi torso desnudo. Tenía que encontrarla. Escuché a lo lejos un río que avanzaba en su cauce y a lo lejos alcancé a mirar una persona que estaba parada al lado de él.
- ¿Maka? - Dije esperanzado y corrí hacia allá. Conforme iba avanzando la imagen se fue haciendo más clara hasta que pude estar cerca del río.
- Maka... - me dije alegre a mí mismo al verla parada mirando al río. Era ella, ese saco largo negro solo lo podía usar ella y esas coletas delgadas. Sonreí para mis adentros tratando de recuperar la respiración. - Maka que bueno que te encuentro, estaba preocupado por ti...
Pero ella no volteaba. Solo estaba fija, mirando el río.
- Maka ¿estás bien? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Porque hay sangre en la tienda de campaña? ¿Alguien atacó? - Comencé a preguntar, pero ella no contestaba. Me acerque lentamente a ella y la mire: su vista estaba perdida sobre el cauce del río, parecía como si ella no me escuchara. De pronto, note un moretón muy grande en su cuello.
- Por Dios Maka ¡ya dime que sucedió! - La tomé de los hombros obligándola a mirarme. Mi ceño no podía estar más fruncido, me desesperaba verla de esa manera tan sombría y fría. Ella alzó un poco su mirada, cruzando sus ojos con los míos. Yo le sonreí un poco para que sintiera confianza y que supiera que su Guadaña estaba para ella.
- Soul... - ella susurró.
- ¿Si, Maka? - En un instante ella me empujo fuertemente, haciendo que me separara. - ¿Porque hiciste eso Maka?
Pero ella no respondió. Volvió a mirar el río y, entonces, escuche como comenzó a sollozar. Ella cubrió sus ojos con su antebrazo y unas lágrimas resbalaron por sus mejillas.
- ¡Soul! ¡Idiota! - Gritó demasiado dolida. Me dolía verle así, sentí una opresión en el pecho. Supuse entonces que alguien la había atacado anoche, lastimándola y provocando esos moretones en el cuerpo y ella no se pudo defender. Que la habían arrastrado afuera, tal vez para matarla y para comer su alma, pero al final tal vez la dejaron tirada cerca del río porque pensaron que ya estaba muerta. Y sentí culpa. Tenía razón de llamarme idiota, no pude defenderla, no pude defender a la persona que más quería y admiraba, no pude hacer nada. Comprendía que ahora estuviera resentida conmigo por no poder despertar y cuidarla. Ahora era tarde. ¿Qué clase de arma soy si no puedo defender a mi técnico?
- Yo... Maka... Lo siento demasiado… - agache la vista poniendo mis manos a los lados - No pude defenderte anoche de la persona que te hizo daño, no pude despertar y defender a mi técnico ¡Lo siento Maka!
Ella tembló.
- Pero prometo que quien te haya hecho daño lo pagará con su alma... - ella se giró lentamente a mirarme, parecía tener una cara sorprendida. Me quede viéndola, confundido, pues parecía extrañada ante mis palabras. Tal vez era porque raramente me disculpaba, ya saben, no solía hacerlo y menos con la pecho plano.
- ¿No... - ella articuló unas palabras. - ... no recuerdas nada de anoche?
- ¿Eh? - Me quedé más confundido - ¿De qué hablas?
La expresión de Maka era de más confusión. Se me quedó viendo un rato más antes de agachar de nuevo la mirada. Entendía que ella estuviera dolida conmigo por no poder salvarla.
- Vámonos a casa... - es lo único que dijo y comenzó a caminar hacia la tienda.
- Pero Maka... ¿Y el huevo de kishin que perseguimos?
- Vámonos a casa, dije... - repitió y siguió caminando. No quise decir nada para ya no molestarla ni recordarle lo que había pasado. Esa sábana manchada de sangre seria mi recuerdo más aterrador, de que no pude protegerla.
Maka y yo regresamos a la tienda y comenzamos a recoger todo. No quería ver esa sábana de nuevo, me limite a recoger mis propias cosas y la tienda de acampar. Cuando ya estábamos listos, monte todo a la moto, no sin antes limpiar un poco los restos de nuestra estadía.
- Vamos Maka... - le dije mientras me subía a la motocicleta. Ella dudo un momento, ni siquiera podía apartar su vista del suelo. Odiaba ver eso. Ella subió lentamente, como si estuviera dolorida del cuerpo (creo que era más que obvio por los golpes que alcance a ver), no dijo nada más al subir detrás de mí. Arranque la motocicleta y nos dirigimos a Death City.
En todo el camino Maka no dijo nada, se mantuvo en silencio. Yo trataba de recordar lo que había pasado la noche anterior, pero a la vez quería olvidar los gritos que oía de Maka pidiendo mi ayuda y la cual, no pude darle. Me sentía frustrado y enojado conmigo, no podía con esta culpa que sentía. De vez en cuando durante el camino, la escuchaba sollozar y eso hacía que mi pecho se aprisionara. Todo por culpa de ese demonio, sé que él tiene que ver en lo que le pasó a ella.
Llegamos a Death City, pensé que era mejor ir a dar nuestro reporte a Shibusen pero viendo el estado de Maka decidí ir al departamento para que ella descansara, después iremos con Shinigami-sama a dar nuestro informe. Al llegar, ella bajo sus propias cosas y yo tuve que descargar lo demás, estaba demasiado pesado, pero no quería molestarle en ese momento sabiendo que no estaría de humor.
- ¡Maka! ¡Soul! ¡Bienvenidos de nuevo! ¡Les he preparado pescado! - Nos recibió Blair en su forma de gato mientras todo el departamento estaba envuelto en un olor de pescado quemado.
- ¡Oye Blair! No era necesario tanto pescado y sobre todo quemado - La regañe puesto que, en realidad, ese pescado era para ella.
- Nya Soul, a Maka le encanta mi pescado ¿no es así, Makaa? - Entonó el nombre de Maka, pero esta solo se dirigió a su habitación, cerrando la puerta tras de sí con seguro. Suspire sin poder hacer nada, mis disculpas no serían suficientes para que ella me perdonara.
- Makaaa- chaan - Blair se acercó a su puerta, rasgando un poco - ¿No quieres un poco de mi pescado? ¡Te encantará, lo prometo!
- Dejala Blair, ella... - se me cortó un poco la voz. - Ella viene muy cansada por la misión.
- Entiendo... - las orejas de Blair se agacharon un poco - Pero cuéntame ¿cómo les fue?
No quería responder a eso. Miré de nuevo las cosas de Maka que acaba de dejar sobre el sofá y preferí meterme también a mi habitación, lamentándome aún más. Dejé a Blair seguir cocinando e hice lo mismo que Maka, encerrarme en mi habitación con seguro.
