Toda la calle estaba en silencio observando atónitos el cielo.
Sin creer lo que se elevaba en el mismo.
— ¿Qué?— susurro mientras observaba incrédulo la parte superior de la muralla que aunque estuviera muy lejos sentía que estaba exactamente delante de la gran figura que se elevaba por encima de ella, todo esto debía ser una pesadilla una muy mala pesadilla y que dentro de un instante despertaría para ver a Haku delante de él regañándolo por ser tan perezoso… Pero luego de unos instantes sabía que esto era la realidad la dura realidad.
Su abuelo Jiraiya tenía razón.
El terror de los titanes nunca había desaparecidos y a partir de ahora ellos eran la presa.
Alas de la Libertad
Capítulo 5
"La Caída"
— ¿Nunca te has preguntado que hay más allá de los muro? abuelo— pregunto el rubio mientras cabalgaba a paso lento al lado de Jiraiya. Regresaba a la casa de sus abuelos luego de haber terminado su campamento en el bosque de árboles gigantes aunque hubiera mejorado mucho todavía le faltaba un gran camino que recorrer.
—de vez en cuando— respondió el de forma pensativa intentado hallar las palabras para el rubio —cada vez que tenía guardia en la cima me sentaba y miraba a la lejanía intentando observar lo más lejos que podía imaginando como es el mundo hay afuera, incluso me preguntaba si habían otros humanos como nosotros, encerrados en sus propias jaulas por culpa de los titanes.
— ¿y si no hubieran titanes? Irías a explorar— pregunto el rubio imaginando que se sentía estar en lo más alto de la muralla viendo el exterior.
—no se— contesto el —he vivido toda mi vida protegido por estas murallas, que realmente no sabría si podría alejarme de ellas— movió su caballo ligeramente para acercarse mas al del rubio — ¿acaso tú quieres ir i ver el mundo?— le pregunto alborotando su pelo de forma cariñosa.
—Claro que si— le respondió —No pienso morir sin conocer que hay haya afuera— Sonrió a su abuelo —Y si quieres me puedes acompañar, ya que necesito alguien que me cargue mis cosas.
—Mocoso ingrato— sonrió también Jiraiya —todo lo que te he enseñado y aun no aprecias mi ayuda.
Naruto solo le saco la lengua restándole importancia a la queja en broma de su abuelo.
—Hey Naruto.
— ¿Qué?—murmuro él.
—Despierta.
Bruscamente el rubio abrió sus ojos para ser cegado momentáneamente por la luz resplandeciente del sol que se elevaba en el hermoso cielo azul de esa mañana. Estaba acostado en el suelo siendo abrazado por el verde pasto que exhibía la planicie mientras era acobijado por la sombra de un árbol. Delante estaba Haku sosteniendo sus preciadas flores mientras observaba un poco molesta al rubio.
—Te volviste a quedar dormido— le señalo la pelinegra mientras se apartaba del chico para darle un poco más de espacio para recuperarse.
Naruto se levantó ágilmente del suelo para elevarse por encima de Haku —por supuesto que no— afirmo el limpiando sus pantalones —Simplemente estaba leyendo con los ojos cerrados.
—De casualidad estabas leyendo la libreta de tu abuelo— pregunto ella atinando a la lectura que había estado haciendo el rubio
—Si.
Con uno de sus dedos apunto hacia el suelo, unos cuantos pies alejado del rubio, en el sitio estaba la libreta mencionada por ella tirada sin tener indicios de haber sido movida durante un tiempo —No seas mentiroso estabas flojeando de nuevo.
—Je, me atrapaste — Sonrió el para aligerar el enojo de la chica mientras miraba el rostro amable de ella, ya que le había asegurado que iba a ayudarla a recoger las flores —aunque debes admitir que a ti te gusta verme dormir.
—Idiota— le dijo ella con un pequeño sonrojo para luego darle la espalda —ya termine de recoger lo que necesito, y no gracias a ti— Comenzó a caminar en dirección de la gran muralla que se elevaba por lo alto, dejando al rubio mirarla mientras lo deja atrás.
Hacía un año desde que ambos chicos se conocieron, un año desde que Naruto decidió hacerse cargo de la chica de sonrisa amable y actitud calmada, luego de aquella noche donde dejó que la furia lo consumiera. Como había prometido el rubio se había echo cargo de ella, a cualquier lugar que el rubio iba ella lo acompañaba hasta tal punto que cuando se separaban ambos se sentían que les faltaba algo. Desde que comenzaron a depender uno del otro sus personalidades habían cambiado radicalmente por su parte Naruto había dejado de buscar los culpables de algo que ya había perdido y se había dedicado a proteger y cuidar de Haku como un hermano mayor debía hacer volviendo a su actitud más relajada y alegre de antes, mostrando su sonrisa constantemente, por su parte Haku había comenzado a salir del caparazón que había creado para protegerse del mundo exterior y ahora era más expresiva y más feliz, comparada con los seis meses de abuso y maltrato soportado, parecía que la vida le sonreía a ambos.
—Hey Haku, espérame—grito Naruto levantando una mano al aire, mientras salía detrás de la chica al ver que no tenía intenciones de detenerse a esperarlo "¿Qué estaba soñando?" se preguntó tratando de recordar la imagines de su sueño pero estas eran muy borrosas para descifrarlas. Antes de salir corriendo se devolvió velozmente para recoger la libreta y salir en persecución de la pelinegra que se había alejado considerablemente.
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Luego de una Carrera corta para alcanzar a Haku seguida de una disculpa, ambos chicos había llegado a su destino que no era nada más ni nada menos que el distrito de Shiganshina. El Distrito de Shiganshina había sufrido un boom económico en los últimos 2 años gracias a la nueva reducción de impuesto por parte del Rey una movida política para desahogar el stress en los distritos de la muralla Rose y Sina y para aumentar la producción en la muralla María, aunque el incremente fuera poco se había estado manteniendo constante durante esos 2 años gracias a esto la cantidad de habitantes en el distrito había aumentado considerablemente haciéndola un de los distritos más bulliciosos en la muralla maría
Tanto Naruto como Haku pasaron el punto de control de la guardia estacionario en la entrada al distrito sintiendo ambos el fuerte olor del alcohol que estaban bebiendo ignorando por completo sus obligaciones.
—Vamos Haku, no puedes seguir enojada— le dijo el rubio a la pelinegra que caminaba a su lado sin dignarse de mirarlo —ya me disculpe— le rogo el mientras seguía caminando, sin obtener ningún tipo de repuesta de la chica.
—Hare tus rondas por una semana— le ofreció el tratando de ganársela.
Ella solo le mostro su mano cerrada con dos dedos levantados.
— ¿2 Semanas?— dijo en tono incrédulo a lo que ella solo asintió —Vamos Haku que es mucho.
Ella siguió caminando ignorando al chico.
—Está bien hare tus rondas por dos semanas— dejo caer sus hombros ante la humillante derrota.
Durante los últimos 8 meses habían estado viviendo en el distrito dejando a un lado las noches en calles vacías o en sitios abandonados cambiando eso por una posada caliente y confortable donde los dos se quedaban a cambio de trabajar medio tiempo en el lugar todo esto gracias a Haku que había entablado amistad con una señora mayor que era la propietaria del lugar, durante las noches cada uno de ellos le tocaba trabajar atendiendo a los huéspedes o clientes que entraban al bar del lugar.
—Te perdono—hablo por fin la peli negro aceptando el trato del chico con una enorme sonrisa.
—Chantajista— susurro por lo bajo el rubio al sentir que todo esto había sido una trampa por ella para dejarlo con todo el trabajo —que hare contigo Haku— dijo el moviendo la cabeza ligeramente de un lado al otro.
—Regalarme unas manzanas— le respondió ella girando a ver el rubio que miraba decaído la tierra debajo de él.
—Si como digas— se detuvo en medio de la calle observando donde estaba ubicado. Delante se extendía la Calle principal que conectaba las dos puertas de las muralla dejando a sus lados las calles —debería ir a ver si puedo convencer al viejo que me dé algo de trabajo— le comento a Haku fijándose un objetivo.
—Te veo en la noche— hablo ella sosteniendo los ramos en su pecho con ambas manos —Voy a ir a vender estos— resalto a las flores que había recogido hace rato.
—Bien, ¿Dónde siempre?— consulto el sitio donde iría a venderlas, a lo que ella solo asintió con la cabeza para despedirse. Luego de ver como la chica se perdía de vista entre la calles Naruto comenzó a moverse sus piernas en dirección al almacén donde de vez en cuando le daban trabajo, algo que esperaba que pudiera conseguir hoy ya que se estaba quedando corto de dinero.
Saludando a varios vendedores en su camino ya que los conocía, cruzo en una de las calles tratando de alejarse de la bulliciosa zona comercial, pero antes de continuar su camino fue detenido por el redoblar de las campanas de las Entrada exterior señalando la apertura de las compuertas de la muralla.
"tan rápido" pensó el rubio reconociendo el redoblar de las campanas mientras dirigía su mirada hacia la entrada Externa ya que sabía que eso solo significaba una cosa, la llegada de la Legión de Reconocimiento. Una de las ventajas de vivir en el distrito Shiganshina era el poder ver la salida y llegada de los legionarios, escenas que emocionaban al chico ya que como su abuelo había dicho la Legión solo se veía cuando salían de su fuerte en dirección de las tierras exteriores.
Con gran velocidad se movió entre las personas a travesadas en su camino, en dirección de la calle principal donde sabía que debía pasar la legión. Al llegar al sitio vio una gran multitud reunida dejando espacio suficiente para que pasara los carruajes, pero para suerte de Naruto todavía era muy bajo y las personas delante no le dejaban ver nada de lo que sucedía.
Sin esperar comenzó a escalar una de los edificios cercanos hasta llegar al tejado donde tenía una vista completa de toda la calle.
Con una sonrisa comenzó a buscar los legionarios pero al posar la vista en el grupo toda emoción se desvaneció al instante.
Por la calle pasaban Hombre y mujeres, heridos y Mutilados y sobretodo carruajes de cadáveres que se movían a paso lento, todos ellos sin mirar a nadie excepto el suelo para no mostrar el horror ni la vergüenza en sus ojos
—Qué es esto—Susurro Naruto viendo al grupo de la legión de reconocimiento, estos no eran los héroes de los que tanto hablaba su abuelo, estos no eran los soldados valeros de la humanidad, lo único que veían sus ojos eran cuerpos sin almas caminar, meros cascarones de humanos moverse mientras llevaban el símbolos de las alas en sus espaldas sin ningún tipo de orgullo.
—Tan pocos regresaron— escucho decir a uno de los tantos observadores
—Se los debieron haber comido— respondió otra —Esto pasa cuando sales afuera de las muralla
—Salieron más de 100 y regresaron menos de 20, ¿todos devorados?.
—Brown, Brown— grito la voz de una mujer llamando la atención de todos los observadores que callaron sus murmuros para ver a la mujer interrumpir la marcha de la Legión. La señora tenía el cabello gris y ropa de ama de hogar, se detuvo delante del que parecía ser el líder del grupo. —Disculpe no veo a mi hijo Brown, pregunto ella aterrorizada mientras se arrodillaba delante del soldado sosteniendo su túnica —¿Qué le ha pasado?.
—Esta es la madre de Brown— hablo a uno de sus soldados sin atreverse a mirar a la señora —Traerlo aquí.
Unos segundos más tarde uno de los soldados se acercó al comandante con un paquete envuelto en harapos, el comandante lo tomo con ambas manos para colocarlo en las manos de la señora que observaba sin entender. Con sumo cuidado comenzó a abrir el paquete para revelar un brazo ensangrentado.
—Brow…Hijo AHHHHHH— grito ella dejando derramar sus lágrimas al ver el brazo de su hijo —Ahh— gritaba dejando escapar su llanto mientras abrazaba la parte mutilada.
—Fue todo lo que pudimos recuperar— comento el Comandante sintiéndose fatal.
—Pero…mi hijo...— murmuro ella entre lágrimas —¿Mi hijo ha sido útil no?.
—Umh?
— ¡No hace falta que sea nada extraordinario!— plegó al hombre sin soltar el brazo — ¿ Su muerte ha contribuido? ¡¿Ha contribuido con la venganza de la humanidad cierto?!— planto sus ojos café en el rostro del hombre esperando que le digiera como su hijo ayudo a la humanidad, como su muerte tuvo algún significado.
El Comandante se congelo en su sitio mirando a la madre sostener a su "hijo" no sabía cómo responderle, como decirle que todo lo que habían hecho hasta ahora todas la incontables muertes habían sido en vano —Por…Supuesto— intento asegurarle pero la mirada de la mujer traicionó su intensiones —no… la expedición…nosotros.
— ¡No ha servido de nada!— grito dejando escapar las lágrimas que había estado conteniendo desde que apareció la madre —¡No hemos ningún hecho ningún progreso!, ¡No soy más que un incompetente, que ha causado la muerte mis hombres por nad…— Pero antes de terminar la frase fue impacto por una roca en su rostro haciendo detenerse su discurso.
—Cállate imbécil—Grito la voz de un niño, a la que todos dirigieron su vista, incluso los soldados de la legión que le molestaba que alguien atacara su comandante pero no tenían la energía de hacer algo al respeto. En el tejado de una casa estaba el dueño de la voz un niño de pelo rubio que miraba enojado al hombre con el uniforme de la legión —Cállate, maldito imbécil—Grito Naruto al hombre —No eres más que un cobarde llorón que al ver que las cosas fallan deciden ir a un rincón y llorar— Señalando hacia el grupo de soldados.
Uno de los soldados miro sorprendido la presencia del chico, mirándolo desde el lomo del caballo donde está sentado, llevaba pelo rubio y ojos azules con la gabardina de la legión "¿Naruto?" pensó el reconociendo al chico que ya no era el mismo desde aquella vez que lo vio acompañando a el comandante Jiraiya, Erwin Smith miraba asombrado al chico ya que nunca pensó volverlo ver, pero si el estaba aquí eso significaba que el comandante Jiraiya también debía de estar.
—Mi abuelo decía que los soldados de la legión son los mejores— comenzó a hablar —Los soldados de la legión, no lloran, no se quejan, nunca se rinden, no importa cuánto sean las perdidas, nadie muere en vano, y si comienzan a lamentar su muertes y a detener el avance es como si escupieras en la tumba de aquellos que dieron su vida voluntariamente por la humanidad, así que no importa como lo veas, tú no eres digno de llevar esas alas en tu espaldas cobarde— termino de desahogar su enojo en el hombre, recordando las palabras de su abuelo, y como él siempre ponía en alto a la legión, este tipo no era lo que él se imaginó. Terminado su discurso sato de tejado cayendo fuertemente en el suelo para comenzar a correr alejándose del sitio sintiéndose asqueado por la debilidad el hombre.
Todos los presente se quedaron sin habla, más aun los soldados de la legión, que gracias a un niño volvían a comprender el significado de ser la lanza de la humanidad "parece que el comándate te ha enseñado bien chico" pensó Erwin sonriendo mentalmente ante el espectáculo del chico que había movido la fibra del comandante que miraba al vacío donde había estado el, recapacitando sus palabras.
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"idiota" pensó Naruto recordando por enésima vez al hombre mientras pateaba una piedra en su camino, había estado todo el día pasando el enojo causado por las palabras del comandante, tanto así que había estado vagando por la calles sin rumbo, olvidándose por completo de ir al almacén. "que tipo más idiota" se volvió a decir insultando mentalmente al soldado.
El sol comenzaba a ponerse en el horizonte llenando todas las calles de un color anaranjadizo, haciendo que muchos comenzaran a recoger para irse a sus hogares a esperar la noche oscura.
—Tengo hambre— hablo para el sosteniendo su estómago rugiente con la mano. Detuvo su andar para observa los distintos transeúntes pasar a su lado y mirando los edificios tratando de encontrar alguno que vendiera alguna clase de alimentos, paso su mirada por el edificio de reserva militar, por un par de bares pero nada que tuviera alimentos en ella —uff tendrás que esperar— le dijo a su estómago volviendo a caminar pero cuando terminada de colocar su segundo paso un estruendoso rugido resonó por todo el lugar seguido de un temblor y un flash de luz cegadora, tan fuerte el temblor que saco de equilibrio al rubio y a los demás transeúntes.
— ¿Qué fue eso?— pregunto uno de los transeúntes mientras se recuperaba.
—Sonó como un cañón— respondió otro.
"Qué diablos" pensó Naruto recuperándose de la sacudida brusca, mientras buscaba el causante de tal estruendo. Levanto su mirada para ver a las demás personas estáticas en su sitio casi sin respirar mientras sus miradas se dirigían al cielo, siguiendo el ejemplo el rubio siguió la mirada de las personas hasta posarla en la parte superior de las murallas donde se veía vapor subir al cielo, pero lo más aterrorizante era la mano roja de inmenso tamaño que se posaba en la muralla
—No puede ser— susurro Naruto sin creer lo que sus ojos veían —No hay manera, la muralla mide 50 metros.
Pero nadie parecía prestarle atención, todas las miradas estaban en el mismo sitio donde mirada el rubio, de pronto una enorme sombra comenzó a expandirse por el distrito, mientras una gran figura se elevaba sobre la muralla hasta el punto de ocultar el sol del atardecer, en la parte más arriba de la muralla se elevaba lo que parecía ser una cabeza humana de color rojo sangre de un inmenso tamaño mirando todo el distrito.
—Titán—Escucho Naruto decir a una mujer que sostenía a su niño en brazos — ¡TITAN!— grito la mujer a todo lo que podían sus pulmones causando el pánico de las personas. Pero antes de pudieran comenzar a huir una gran explosión se escuchó retumbar el lugar seguido de una gran nube de humo y el sonido de roca ser destruida junto a la onda de impacto.
—ha abierto un agujero— dijo Naruto comenzó a sentirse aterrorizado inconscientemente se llevó la mano a su cuello tomando el cristal de su cadena con ella buscando algún tipo de confort, sintió sus piernas congelarse, de pronto todas las campanas del lugar comenzaron a sonar dando la alarma de emergencia, pero fueron calladas por el sonido de escombres cayendo del cielo como balas de cañones, destruyendo y matando todo a su paso.
Pero las piernas del rubio parecían no reaccionar quedándose estático mientras sentía a las personas salir corriendo o viendo como los escombros destruían hogares enteros
—¿Qué?— susurro mientras observaba incrédulo la parte superior de la muralla que aunque estuviera muy lejos sentía que estaba exactamente delante de la gran figura que se elevaba por encima de ella, todo esto debía ser una pesadilla una muy mala pesadilla y que dentro de un instante despertaría para ver a Haku delante de él regañándolo por ser tan perezoso… Pero luego de unos instantes sabía que esto era la realidad la dura realidad.
Su abuelo Jiraiya tenía razón.
—La muralla ha caído— se dijo, pero de pronto recordó que tenía una tarea de mayor importancia, había prometido proteger a Haku y sabía que si la muralla había sido abierta no tardaría para que los titanes inundaran el lugar. Poco a poco comenzó a mover sus piernas y sin saberlo estaba corriendo con la muchedumbre ignorando por completo las personas muertas o aplastadas en su camino.
"Haku" pensó él debía llegar lo más pronto, debía asegurarse que ella estaba bien, intentaba calamar sus pensamientos recordando que ella debía estar vendiendo las flores cerca de la entrada Norte. Detuvo su paso al ver que estaba alado del edificio de reservar militar "Es perfecto" pensó el sabiendo que hay dentro debían tener equipo de maniobras tridimensionales, si iba a pie nunca llegaría a tiempo, pero en los tejados no había nadie que detuviera su andar.
De un portazo entro al lugar observando que solo había dos soldados temblando mientras uno de ellos oraba, cambio su mirada al armario donde vio varios estuches de equipo tridimensionales, eran un total de 20 casilleros y todos estaban sin tocar. Los soldados habían huido de su puesto.
—Que haces aquí chico, huye— hablo el soldado al rubio, que lo ignoro completo. Rápidamente tomo uno de los maletines y saco todo el equipo, como sabia amarro el arnés en su cuerpo ajustándolo a su tamaño y en menos de 3 minutos estaba equipado con el Equipo 3D sin decir una palabra volvió a salir dejando a los dos soldados asustados.
Al regresar a la calles, disparo uno de los ganchos, aunque hubiera practicado en los bosque, esto sería su primera vez que hacia algo así en las calles. Y apretando uno de los gatillos salió disparado hacia el aire.
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—Donde estas Haku— se dijo mientras escaneaba las calles debajo de él, mientras saltaba ágilmente de tejado en tejado desplazándose con ayuda del equipo 3D. Giro su mirada hacia la muralla donde estaba el agujero y claramente podía ver enormes figuras desplegarse por las calles de los distritos, los titanes ya habían entrado y estaban haciendo lo mejor que sabían, destruir la humanidad.
Súbitamente sus oídos fueron inundados por los gritos de dos chicos se detuvo en el tejado de una casa para ver de dónde provenían. Poso su mirada en un chico de pelo castaño y una chica de pelo negro como la noche que llevaba puesto un vestido blanco junto a un suéter rosado junto a una bufanda roja, pero lo peor de todo era el cuerpo de una mujer que estaba aplastada debajo de una casa derribada, bueno la mita de su cuerpo. Estaba a punto de seguir su camino cuando escucho la voz de los niños hablar.
—Vamos con más fuerza— dijo el chico intentando mover la pesada viga —Vamos, Aguanta mama— le pidió el a la mujer que al parecer era su madre que miraba aterrorizada por sus chicos
—Maldición— dijo al ver la escena desarrollándose delante de él, sintiendo su cuerpo congelarse ante la idea de abandonar a esos dos chicos y su madre, pero debía llegar lo más rápido a donde estaba Haku ya que dentro de poco todo el distrito estaría colmado de titanes. Apretó fuertemente las manos sobre las pistoleras mirando firmemente desde el tejado donde estaba la casa destruida recordando aquel día donde él estuvo en esa posición solo que para el no hubo nada que pudiera hacer para salvar a su madre, de pronto pudo recordó haber visto la cara de la mujer, era la misma que lo había recibido en la casa del Doctor Grisha Yeager "Carla" pensó al recordarla el nombre de la esposa del doctor, esto le daba más razón para ir y ayudar
Pero antes de poder decidirse fue interrumpido por pequeños temblores que poco a poco se hacían más intensos, sabiendo lo que significado giro su rostro lentamente apartando la vista de los chicos y su madre para posarle en la enorme figura que se acercaba a ellos. Un titán de más de 10 metros se acercaba poco a poco a la posición de los dos chicos ondeando su pelo castaño con el aire y una macabra sonrisa en su rostro que presagia solo cosas malas.
— ¡Más rápido Mikasa!— escucho gritar al chico en desesperación sabiendo que el titán se acercaba a ellos
—Lo intento—Respondió la chica que se llamaba Mikasa empujando con todas sus fuerzas la enorme viga de madera que no permitía que su madre saliera.
"No" pensó Naruto viendo la escena desarrollarse delante de el, cada segundo que pasaba más cerca estaba el titán de cumplir macabra tarea "NO" volvió a decirse mentalmente, recordando a su abuelo, su abuela, su madre, recordando como encontró el cuerpo mutilado de ella, las sensaciones.
—Eren, Mikasa Huyan— Escucho el grito desesperado de la mujer al ser tapada por la sombra del titán que miraba a sus presas con su sonrisa — ¡HUYAN!— Grito fuertemente entregando su vida al titán para que sus hijos escaparan
—NO— Grito, pero no fue Eren, ni Mikasa si no la voz de Naruto que de un grito salto del tejado dando a conocer su presencia a los demás y como tanta veces había practicado con su abuelo activo su equipo de maniobras tridimensionales.
"Primero elevación" escucho la voz de su abuelo en su cabeza, recordando las lecciones de como atacar a los titanes, apretó los gatillos liberando gas del tambor para subir a la altura de la nuca del titán que poso la miraba en la figura rubia que parecía bailar en el aire
"cuando estés a la altura de la nuca recuerda lanzar tus anclajes, y que para cavar con un titán debes cortar una zona en específico de la nuca de unos 2 metros aproximadamente" "Ahora" se dijo activando el segundo gatillo disparando los anclajes justo en la nuca del titán y con el chillido del alambre siendo enrollado en el tambor se acercó velozmente a su objetivo y sin ningún remordimiento corto profundamente el cuello del titán sin que este tuviera tiempo de reaccionar, enterrando con todas sus fuerzas las dos cuchillas quitando un enorme tajo de carne de la nuca y antes de que callera disparo su segundo gancho al edificio más cercano aterrizando cerca al grupo.
Respiro profundamente tratando de calmar su corazón que latía a mil por hora ante la gran cantidad de adrenalina que corría por sus venas, pero no solo eso sino para apaciguar la sonría que quería desbordar en su rostro al ver como el titán caía de espaldas contra el suelo y con enorme temblor y sonido estaba muerto en el suelo dejando escapar vapor por todo su asqueroso ser.
— ¿Están bien?— Pregunto Naruto guardando las cuchillas en la vaina y posando la mirada entre el chico y la chica que lo miraban asombrados y con sus ojos abiertos de par en par con lágrimas en sus rostros, agradecidos y a la vez sorprendidos. Pero antes que ellos pudieran responder el sonido de alambre enrollándose llamo la atención de todos que se giraron para ver a un hombre alto de pelo rubio aterrizar cerca, llevando puesto el uniforme militar junto al escucho de rosas en su chaqueta.
— ¡Carla!— Grito el recién llegado al ver a la mujer aplastada bajo los escombros, sin esperar un segundo corrió hacia ella.
— ¡Hannes¡— respondió la mujer reconociendo al hombre —Gracias a dios eres tu— suspiro de alivio al ver la cara del hombre aunque estuviera la mitad de su cuerpo aplastada dejo escapar una sonrisa de felicidad
—No podía dejar que la esposa del Doctor que salvo mi vida aquí— hablo el recorriendo con mirada la casa viendo como aprisionaba a Carla luego la poso en Eren y Mikasa que lo veían y para terminar en la figura de Naruto que era un total extraño para el —¿Quién eres chico?— pregunto curioso viendo que no llevaba uniforme militar y que era muy pequeño para pertenecer a los cuerpos, pero si un equipo de maniobras tridimensionales, más aun al titán que se evaporaba en las cercanías "¿El mato a ese titán?"
—Alguien que ya se está yendo— respondió Naruto desconectando las pistoleras de las cuchillas para largarse de ahí.
—Espera joven—dijo la voz de la mujer mirando al salvador de su familia, al parecer no recordaba a Naruto —Por favor todavía no te vallas, te necesitamos.
—Si— hablo el chico que ya se había limpiado las lágrimas sabiendo que su madre volvía a estar a salvo —Necesitamos sacar a mi mama de aquí— Señalo a la viga —Por favor señor— le pidió Eren mirándolo fijamente los ojos del rubio —aunque no sabía que Naruto solo era 3 años mayor que él aunque aparentara más gracias a su metro sesenta y cinco de altura
"Haku" pensó el regresando la mirado al chico, paso a mirar a la chica que lo observaba esperanzada para terminar en los ojos suplicantes de Carla que rogaban silenciosamente al chico —Bien hagámoslo—dijo el volviendo a colocar las pistoleras en las cuchillas, para acercarse a la viga.
—Gracias, Gracias por salvarnos de ese titán y gracias por ayudarme— hablo Carla al ver la cooperación del chico que aunque fuere un extraño para ellos estaba ayudándoles en vez de huir por su vida.
Naruto, Eren y Hannes combinaron sus fuerzas para levantar la viga de madera y con la ayuda de Mikasa que jalo el cuerpo de la Carla pudieron sacarla solo para ser recibidos por la vista de sus piernas destrozadas, aunque se podían recuperar.
—Necesitamos sacarlos de aquí—Hablo Hannes mientras levantaba a Carla de forma matrimonial siendo compensado por las quejas de ellas al sentir el dolor en sus piernas —Tu rubio lleva a Mikasa, yo a Eren y Carla que no podría moverme con tanto peso en el equipo.
— ¿Qué?— respondió Naruto ya había perdido demasiado tiempo ayudándolos necesitaba largarse de hay ahora. —No pued… pero no pudo terminar ya que sintió su camisa ser jalada, bajo su mirada para el ver el rostro estático de Mikasa que miraba con sus ojos negro al rubio que sintió congelarse de nuevo ante la mirada de ella, sus ojos derraban pequeñas lagrimas él no lo sabía pero esa chica que estaba delante del nunca había llorado ni una sola vez.
—Se lo ruego señor, ayude a mi familia— hablo ella— no quiero perderla de nuevo.
En la mente de Naruto estas palabras movieron una fibra, su mente estaba jugando sucio y en vez de ver a la chica se imago a Haku en la misma posición pidiéndolo que lo ayudara a salvar a su padre Zabuza.
—Argg—Susurro apartando la mirada de la chica y sin decir nada colocó una rodilla en tierra señalándole a la chica que se montara en su espalda.
—Gracias— dijo ella apretándose en la espalda del chico, que había salvado su vida y de su familia del titán y que ahora iba a ayudarlos a escapar del distrito
—Bien sígueme rubio— Hablo Hannes luego de tener a Eren y Carla sujetados fijamente y con el sonido de su lanzador salió disparado el rubio siguió su ejemplo disparando hacia el mismo sitio que lo había hecho Hannes, danzando en el aire con Mikasa en sus espaldas, siguiendo de cerca al otro al soldado "Haku espera" pensó mientras volaba entre los tejados.
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Rápidamente llegaron a la puerta interna del distrito Shiganshina donde cientos de personas salían desesperados en dirección del canal donde estaban dos barcos llenándose de refugiados que desean escapar de la pesadilla que se había desatado por todo el distrito.
—Aquí es— dijo Hannes aterrizando en el suelo con sumo cuidado de no lastimar más a Carla. De un salto Eren bajo de las espalda del hombre observando la enorme fila que había para subir a una de las embarcaciones.
Unos segundos más tarde aterrizo Naruto al lado del Hannes cargando a Mikasa.
—nunca subiremos hay— dijo Eren viendo la multitud.
—No te preocupes Eren, yo sé que hacer— respondió Hannes para comenzar a caminar, sosteniendo con delicadeza a Carla siendo seguido por Eren
—Apúrate Mikasa—Dijo eren a la chica que se había bajado de la espalda del rubio
— ¿Tú no bienes?— pregunto ella por lo bajo al rubio que miraba a las personas como buscando a alguien.
—No— respondió simplemente el rubio.
— ¿Acaso no quieres salir de aquí, vivir?— volvió a preguntar ella sin entender al rubio, estaban cerca de las embarcaciones solamente debían montarse y salir de ahí
—Todavía tengo algo más que proteger— le dijo mientras miraba los ojos sorprendidos de la chica —No importa mi vida mientras pueda proteger aquello que jure proteger.
Pero antes de que Mikasa pudiera hablar fueron interrumpido por la voz de una Mujer —¡Naruto¡.
—Señora Rose— dijo el sorprendido de ver a la mujer que les había dado un hogar en el distrito.
—Gracias a dios que estas bien— Hablo ella envolviendo al chico en un abrazo, al rubio que veía como si fuera un hijo —¿no te ha pasado nada verdad?— pregunto preocupada por la salud del chico.
—Estoy Bien— Le aseguro para preguntarle algo más importante —¿Haku, la ha visto?— pregunto el mirándo seriamente.
—Si—se apresuró a decir —cuando venía de camino vi a la pobre corriendo en dirección de la posada no pude hacer nada para convencerla de que me siguiera, estaba totalmente asustada, si hay que puedes hacer Naruto, apúrate temo por ella.— Sin decir nada el rubio salió corriendo del lugar pero sin percatarse de que su cadena estaba tan floja que se soltó cayendo en el suelo. Dejando atrás a una confundida Mikasa y una preocupada señora.
La chica de pelo negro bajo su mirada al suelo, tratando de entender las palabras que había dicho el rubio solo para ver una cadena, se agacho a recogerla con su puño. Era una hermosa pieza, una cadena de color dorado con un cristal vede colgando de el al parecer se había soltado del cuello de alguien, rápidamente reconoció que esta pertenecía al Chico rubio que la había salvado, recordó haberla visto colgando de su cuello cuando venían en camino.
—¡Señ..— intento llamarlo pero el rubio ya desaparecido de su vista
— ¡MIKASA!— grito eren haciendo que la chica girara a verlo — ¡Por aquí!— señalo para que lo siguiera. Miro la cadena en su mano y al saber que no había forma de entregarle la prenda al rubio decidió guardarla por los momentos hasta que lo volviera a ver para entregársela y agradecerle por lo que había echo por ella y su familia.
Movió su bufanda sagrada un poco para colocar la cadena en su cuello, y sin esperar más salió en dirección de Eren sintiendo una extraña sensación de confort y calor provenir de la pequeña piedra.
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"Más rápido" se decía mentalmente mientras se desplazaba por los tejados a todo lo que podía su cuerpo y todo lo que podía el equipo 3d gastando el preciado gas rápidamente, esquivando en su camino a los titanes que intentaba atraparlo.
Salto uno de los últimos tejados que sabía que lo llevarían a la calle donde estaba la posada.
— ¡Haku¡— grito el a todo lo que daban sus pulmones esperando que la chica escuchara su llamado.
— ¡Naruto!— escucho su voz llamar por el detrás de la posada que impedía ver más haya gracias a los 5 pisos que poseía, Disparo sus anclajes a la cornisa para colocarse en el techo del edificio, rápidamente busco con su mirada a la chica de pelo negro para encontrarle unas metros más adelante siendo sostenida por un titán a punto de devorarla
— ¡HAKU!— grito Naruto saltando dejando escapar gas del equipo Saliendo como una bala hacia la nuca del titán rogando asestar el golpe a tiempo.
8 metros el titán abrió la boca para devorar a la pequeña presa.
5 metros movió lentamente su enorme mano llevando a la chica a su boca
4 metros coloco la chica encima de su boca
3 metros soltó el pequeño cuerpo de la chica, dejando que la gravedad actuara.
1 metro el titán cerro su mandíbula picando en dos el cuerpo de Haku.
— ¡NOOOO!— Grito Naruto al ver como devoraban a la chica, la chica que debía haber protegido —AHHHH— Grito el Cortando la nuca del titán con todo sus fuerzas dejando llevar por el odio
—AHH— gritaba el mutilando el cuerpo muerto del titán, —REGRE— perforo los dos ojos del titán —SAME— Corto la piel del titán —A HAKU— Comenzó a puñalear el enorme pecho del titán que comenzaba a evaporarse,
"No, de nuevo" pensaba el sintiendo un colapso acercar "No, no no no maldición, por favor que esto sea una pesadilla, no de nuevo, HAKU" pensaba el mientras clavaba las gastadas cuchillas en lo quedaba del monstruos dejándose sentir el vapor que dejaba escapar su enemigo por todo su cuerpo.
Pero lo que no había notado era la cantidad de titanes que se acercaban al gracia a sus gritos que habían despertado la curiosidad en los despiadados monstruos.
—Haku— susurro dejando escapar lagrimas por su ojos —Perdón, Perdón— dijo el sintiendo culpable de esto, esta era la primera vez que se sentía de esta manera, Tan vacío, tan solo, Tan culpable. Pero fue sacado de su estupor por el sonido de pasos acercarse, levanto su mirado para ver una gran cantidad de titanes rodearlo.
—Mal nacidos— Apretó su mandíbula mientras se levantaba del piso, remplazo sus cuchillas gastadas por unas nuevas mirando con con odio a los aberraciones de forma humana —Ahhh— Grito en furia disparando su anclajes a los titanes con una nueva tarea matarlos a todos.
—Esto es por Haku— grito derribando al primer titán y como si estuviera bailando en pleno aire salir hacia su siguiente objetivo, y ágilmente también lo mato pero sin percatarse de que un titán se había percatado de su poción y como si una mano aplastara una mosca, golpeo al rubio que estaba en el aire con su inmensa mano tirando fuertemente contra el suelo.
—ugh— se quejó Naruto sintiendo como si todo su cuerpo hubiera sido aplastado —Maldición— se dijo dándose cuenta de su error, pero ya era demasiado tarde para hacer algo, su equipo había sido dañado en el impacto contra la tierra y sintiendo sus costillas rotas.
El sonrió ante la figura del titán que se agacho para observar al rubio con sus enormes ojos, paso su mirada a su lado donde observo un trozo de un brazo sosteniendo un conejo blanco de peluche, abrió sus ojos de par en par al ver que era el mismo conejo de Haku, por lo que esa mano le pertenecía a ella "Haku" pensó mientras tomaba el conejo entre sus manos como podía "te regresaste solo a buscar esto" lágrimas comenzaron a escapar de sus rostro sintiendo fatal,.
—Eres un feo hijo de puta— le dijo Naruto mientras se recostaba contra la pared del edificio intentando mantener firme —Vamos que espera cómeme— le grito al titán, cerrando los ojos esperando que su vida llegara a su fin
Pero luego de un rato de espera sintió todavía su cuerpo entero, abrió d nuevo los ojos para ver el cuerpo sin vida del titán unos pasos más delante de su posición y encima un figura de un hombre que no se dejaba ver gracias al vapor que dejaba escapar el titán
— ¿Estas bien Naruto?— pregunto la figura que estaba de espaldas al rubio.
—¿Quién demonios eres?— pregunto Naruto sin reconocer la figura
—tan rápido te olvidaste de mi— dijo la voz acercándose al rubio, saliendo de la nube de vapor mientras guardaba sus cuchillas —Soy Erwin si no te recuerdas— hablo el hombre de cara seria y pelo rubio —Nos conocimos en el distrito Trost, andabas con el Comandante Jiraiya..
—Abuelo Jiraiya— dijo el rubio recordando ese día, su primera vez lejos de la villa donde nació —Que quieres, acaso no vez que estaba ocupado.
—Si por ocupado te refieres a casi ser devorado por un titán, creo que si.
—Lárgate— le ordeno el rubio desinteresado por el hombre, sintiendo su mirada comenzar a nublarse su mente dejar de funcionar por el dolor que corría por todo su cuerpo —no necesito tu ayuda.
—a mí me parece que sí.
—Que sabes tu— le grito el rubio enojado —He perdido todo, Mi Padre, Mi madre, Mi abuelo, Mi abuela he perdido hasta aquello que jure proteger con mi vida, le he fallado a ella — apretó con fuerza el peluche en sus manos recordando el rostro sonriente de Haku —Ya no me queda nada por que vivir, así que no vengas a decirme que tú sabes de mi — le reclamo Naruto sintiéndose cansado mientras descargando su enojo contra Erwin que solo miraba al chico llorar.
—No has perdido todo— le hablo el —que paso con esas palabras de esta mañana de aquellos que se rinden son unos cobardes— pregunto mirando al rubio que se sorprendió —Todavía tienes tu vida, tus manos, tu espíritu y si te das cuenta la humanidad ya no volverá a hacer la misma la Muralla maría ha caído.
— ¿Qué?— dijo el rubio sin entender.
—un titán destruyo la entrada interna — le informo Erwin —así que dime que prefieres, morir aquí como un cobarde sin vengar la muerte de ella, o unirte a mí y destruirlos, La humanidad necesita personas como tú, La legión de reconocimiento Necesita soldados como tú, así que decídete, muerte aquí o muerte más adelante— le tendió una mano al rubio esperando que la tomara.
—así que unirme a la legión— dijo Naruto mirando la mano de Erwin, pensó en la cantidad de muertos que sufría la legión en sus expediciones, pero también sabía que tendría la oportunidad de matar titanes, de vengarse —Matarlos a todos—Estrecho la mano del otro rubio que sonrió ante la idea de un soldado como Naruto en sus filas.
—Matarlos a todos y que las alas de la libertad despejen el camino, que no quede ni un solo titán en la faz de la tierra— Susurro por lo bajo mientras se dejaba llevar por la inconciencia mientras miraba fijamente el escudo de alas en el pecho de Erwin, apretando el peluche fuertemente con su otra mano "ya verás Haku, los destruiré a todos y cada uno de esos malnacidos así tenga que vender mi alma"
A partir de ahora la vida del rubio no volvería a hacer la misma.
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a/n: Otro capítulo más de alas de la libertad, ya entrando en el cannon de la serie, por si tienen dudas me guiare por el manga siguiendo solo el anime para futuras referencias. Espero que le guste el capítulo recuerden comentar no cuesta nada.
