Episodio 2. Quemaduras

- ¡Bienvenidos de nuevo, Maka y Soul! ¡Les da la bienvenida su gran Dios, Black Star! ¡Huahahaha! - Allí estaba de nuevo Black Star, alardeando como siempre de sí mismo. Tsubaki lo acompañaba con una sonrisa gentil en la entrada de Shibusen, saludando con su mano. A veces me pregunto cómo es que ella es capaz de aguantar las tonterías de Star. Caminamos hacia ellos, pero yo aún estaba muy preocupado por Maka. En todo el camino, no dijo ni una sola palabra, ni siquiera un regaño por haberme levantado tarde.

Desde que nos levantamos, preparó el desayuno con total tranquilidad, hasta me sorprendió que cuando Blair se me tiró encima con un bikini diminuto, no me golpeara como típicamente lo hacía. Pero entendía que estuviera así de callada y seria, el daño que le hicieron aquella noche y del cual jamás supe quien fue, no se borraría ¿tal impacto tuvo en Maka para lograr que ella estuviera así de fría?

- Buenos días, Soul, Maka ¿qué tal les fue en Escocia? - Preguntó Tsubaki cuando nos acercamos a ellos.

- No tuvimos tanta suerte, se escapó el objetivo y no pudimos atraparlo... - Conteste. Mi culpa, me dije a mi mismo.

- Eso no hubiera sucedido si el gran Black Star los hubiera acompañado. - De nuevo alardeando sobre sí mismo.

- Ah, entiendo. Entonces, Maka ¿te enojaste con Soul porque no pudieron atraparlo?

Ella no dijo nada, solo se limitó a mirar el suelo. Quedamos en un silencio incomodo por un momento y no supe que hacer, hasta Tsubaki sabía que había algo mal, excepto el cabeza hueca de Black Star, él ni con una directa podría entender.

- Hey Maka... - Black Star se acercó a ella - ¿No te sientes bien? ¿Que acaso la presencia de tu Dios no es suficiente para alegrar tu día? ¡Solo admira mi poder y sonreirás! ¡Huahahahaha!

- Debemos ir a la Death Room a dar nuestro informe... - Entonces Maka camino hacia dentro del Shibusen con paso pesado mientras yo no sabía que decirles a los chicos. Tsubaki me dirigió una mirada de preocupación y yo solo me encogí de hombros, en verdad era una situación bastante complicada y no sabía si explicárselos o no. Tal vez Maka no quería hablar del asunto, así que preferí seguirla.

- Nos vemos chicos, debo ir a dar nuestro reporte. - Me despedí con una mano mientras me dirigía al mismo destino que mi técnico. Supongo que debieron quedar confundidos por la expresión que detonaban ambos. Maka y yo llegamos al Death Room, donde estaban Sid-sensei, Dr. Stein y el padre de Maka junto a Shinigami-sama. Diablos, si ellos notan la extraña actitud de ella comenzaran a hacerme preguntas y eso es un fastidio.

- ¡Maka-chaaan! ¡Souuul-kun! - Entonó Shinigami-sama con su voz graciosa - ¡Regresaron! ¿Qué tal la misión?

Maka parecía no estar dispuesta a hablar, aún estaba callada y seria. Antes de que todos notaran su estado desanimado, comencé a dar el reporte, pero me di cuenta que la había regado, ya que Maka siempre lo daba y al darlo yo, notarían la actitud pasiva de ella.

- No pudimos atrapar al Mago de West Bow. - Comencé a decir - Se nos escapó en varias ocasiones durante los tres días de misión.

- Entiendo… - Nuevamente entonó Shinigami-sama - ¿Cuál fue el problema?

Tsss... no quería hablar de eso. ¿Como explicarles que el demonio volvió a mi mente con intenciones de hundirme en la locura o peor aún, a Maka? ¿Cómo decirles que ella fue lastimada sin que yo pudiera protegerla?

- El fantasma de West es un objetivo peligroso. - Que alivio, me dije, Stein comenzó a explicar mientras encendía un cigarrillo. - Ha vivido en los bosques de Escocia durante siglos comiendo almas humanas, no sabemos qué tan cerca está de ser un nuevo kishin, era una misión con altos riesgos de fracaso.

- ¡Makaaaaa! - Gritó el fastidioso papá de ella, corriendo y abrazándola - ¡Mi pequeña Makaaaaa! ¡¿No te hirierooon?!

Hizo drama con lloriqueos y mocos escurriéndole de la nariz. Como siempre. Pero lo que más nos sorprendió fue que Maka no lo golpeó, ni siquiera le gritó algo como típicamente lo hacía y en vez de eso lo rodeó con sus brazos correspondiendo a su abrazo. A mi parecer no fui el único extrañado, a todos nos sorprendió que por fin Maka aceptara un gesto de ese tipo de su padre. Pero seguía haciéndome mella el hecho de que por mi culpa ella estuviera así.

- He, senpai al fin tuvo una aprobación de su hija. - Se burló Stein.

- Makaaaa ¿al fin aceptas a tu padre? - Los ojos de Spirit brillaron lloriqueando más.

- Estoy bien, papá... - Solo dijo ella dándole una sonrisa ligera pero demasiado triste a la vez. - Iré a clases ahora.

- Ah sí, tendremos clase de deportes. - Dijo Sid-sensei - Prepara tu ropa deportiva y los veo en el patio.

Maka asintió, se separó de su padre y emprendió el camino hacia los vestidores. Todos la observábamos mientras se retiraba y yo planeaba ir tras ella para prepararme también, pero Shinigami-sama llamó mi atención con unas palabras.

- Soul-kun ¿sucedió algo?

- ¡¿Que le hiciste a mi Maka, pedazo de idiota?! - Spirit se me abalanzó encima.

- ¡Cálmate viejo pervertido que yo no le hice nada! - Traté de separarlo de mí, sus mocos de tanto lloriquear se me pegarían a la ropa y que asco.

- En realidad, Maka parece más seria de lo normal, ella es muy estricta pero no a tal grado. - Stein se metió de nuevo. Esto no era para nada cool.

- Está enojada conmigo porque no pudimos atrapar a West, es todo. Seguro se le pasara en un par de días. - Mentí.

- ¡Makaaaa! ¡¿Que te hicieron mi pequeña florecita?! - Spirit lloraba a chorros en el piso provocando que mi cara pareciera fastidiada.

- Oh bueno, en todo caso me gustaría que ustedes cumplieran esta misión, debido a las ondas anti demoníacas que Maka heredó de su madre. Hare que la retomen en un mes ¿de acuerdo? Durante este tiempo descansen. - Ordenó Shinigami-sama. Me quede helado al pensar que tendríamos que volver a ese lugar, pero parecía que no teníamos opción. Asentí y me dirigí a los vestidores también, dejando a Spirit lloriqueando aún.

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- ¡Muy bien chicos, en un momento comenzaremos el entrenamiento! ¡Sigan calentando! - Sid-sensei ordenó a todo el grupo. Los demás estaban con sus respectivos técnicos calentando, el más entusiasmado como siempre era Black Star pero debía admitir que teniendo una compañera igual de deportiva era común que se exigieran mucho en este aspecto. Miré a mi técnico a lo lejos calentando un poco, así que decidí acercarme.

- Hey Maka ¿estiramos juntos? - Ella me miro un momento, parecía nerviosa pero no entendía porque si por lo regular los dos nos ayudábamos en los estiramientos o tal vez lanzarle esa pregunta así nada más la puso así. - Claro, podría hacerlo solo porque soy muy cool y todo eso, pero no quisiera dejarte atrás.

- ¡Tsubaki! - Gritó ella al ver a la azabache correr a un lado nuestro, deteniéndola - ¿Quieres que estiremos juntos?

- ¡Oye tonta es lo que yo te acabo de proponer! - Le grite un poco molesto. No es como que me molestara que me ignorara, pero ni siquiera se dignó a decirme un NO.

Tsubaki nos miró un poco extrañada, pero asintió y las dos comenzaron a correr juntos.

- ¡Tsss! - Escuche un chasquido - ¡Hey Soul! ¿Quieres correr conmigo?

- Black Star... - Me sentí algo confundido, pero al ver su gran sonrisa de ánimos, asentí regresándosela.

- ¡Espero puedas seguirle el paso a tu Dios! - Entonces comenzamos a correr. Dimos dos vueltas primero hasta que el habló de nuevo.

- ¿Ha pasado algo con Maka?

- ¿Uh? - No entendía a que se refería al principio, pero observe su cara seria, después de todo al parecer no era tan idiota. Decidí no contestar. - No es nada, solo está molesta conmigo.

- Ya veo... - Seguimos corriendo alrededor del patio. El entendía que había pasado algo más, pero no me obligaba a contárselo, solo lo entendía bien, un mejor amigo que Black Star no pude haber pedido. Sobre todo, porque hace poco tiempo descubrió mis sentimientos por ella una noche que salimos a divertirnos y, a pesar de ser un idiota que lo arruina todo, no dijo nada ni se burló frente a todos de mí. Sinceramente es una buena amistad.

- ¡Muy bien chicos! - Sid-sensei interrumpió el calentamiento. - El día de hoy practicaremos ataques en lugares cerrados. El objetivo de este tipo de entrenamiento es que logren atacar en espacios reducidos sin destruir el lugar para no ser descubiertos y finalizando con la resonancia de almas, fórmense junto con sus técnicos y armas.

En medio del patio había dos paredes transparentes que formaban un pasillo reducido por el cual supongo que debíamos pasar, pensé que sería un ejercicio sencillo debido a que yo no ocupo tanto espacio como arma y Maka, con su cuerpo delgado, tampoco sería problema. Me acerque a ella para que nos formáramos, pero tenía la mirada cohibida y un tanto nerviosa aún.

El primero en pasar fue Black Star con Tsubaki, como siempre. El resultado fue desastroso: al principio fueron capaces de pasar por el pasillo derrotando a los enemigos que se atravesaban en medio, pero le ganaron las ansias e hizo la Resonancia de Almas antes de salir del pasillo, provocando que las dos paredes se derrumbaran. Note que Maka sonrió un poco al ver a Black Star aplastado entre esas paredes y Tsubaki corría alrededor tratando de sacarlo de allí. Me alegre por un momento, pues ella estaba regresando a la normalidad, tal vez me preocupe demasiado. Y como siempre, Sid le dio una calificación reprobatoria.

Después fue el turno de Kid, Lizz y Patty, pero no estaban. Según por lo que me contaron, no recordaba si los cuadros de su casa estaban alineados perfectamente respecto al piso y el techo, con lo que hizo que saliera corriendo a revisar (algunos dicen que traía una cinta métrica en la mano antes de salir llorando). Continuo con Chrona (vaya que no la note en todo el día) pero ella estaba oculta detrás de las escaleras hasta que se animó a pasar. Chrona le dirigió una sonrisa a Maka para sentirse animada y yo también le sonreí, pero el resultado no fue mejor que el de Black Star: al inicio todo iba bien, parecía manejar de manera adecuada a la espada demoniaca, pero después Ragnarok salió de su espalda y comenzó a golpearla porque según lo hacía mal, entonces una pared se derrumbó y Sid les dio una calificación reprobatoria. Maka volvió a reír y esta vez la alcance a escuchar. Me sentía aliviado. Así fueron pasando hasta que llegó nuestro turno.

- ¿Lista, Maka? - Le pregunte, pero ella volvió a bajar la mirada y asintió levemente. Me volví a disgustar por su actitud hacia mí.

- ¡Turno de Maka Albarn y Soul Eater! ¡En posición! - Gritó Sid-sensei. Maka se colocó en la línea de salida y yo de inmediato me convertí en arma para caer en las manos de mi técnico, pero al momento en que ella me recibió, me soltó bruscamente gritando un poco.

- ¡Oye tonta! ¿Porque me sueltas? - Le reclame algo molesto, pero note que ella observaba sus manos, atónita y pude percibirlo, como aquella vez que peleamos con Free en Londres: ella tenía las manos quemadas.

- ¡Maka! ¿Estás bien? - Le preguntó Sid, pero ella ocultó sus manos y asintió.

- Si, solo fue un reflejo, lo siento. - Volvió a empuñarme y note que de sus manos salían humo.

- ¡Maka, tus manos se están quemando! - Le grite, pero ella parecía decidida a continuar. No podía creer que estuviera pasando lo mismo y todo era mi jodida culpa. - ¡Me transformare de nuevo...!

- ¡No! - Ella alzó la voz. - ¡Si te transformas te odiare toda mi vida!

No podía hacer nada, pero tampoco quería hacerle daño. Trataría de regular nuestra frecuencia un poco para no lastimarla, pero se me dificultaba entrar en contacto con el alma de Maka. Ella corrió dentro del pequeño pasillo y, a pesar de que sus manos se estuvieran quemando, me empuñó fuertemente derrotando a los obstáculos que aparecían. Pero llegamos al final y las manos de Maka ardían, estaban rojas y con algo de sangre escurriendo.

- Por favor Maka, detente... - Trate de ordenarle, pero el último objetivo apareció y sabiendo lo terca que es, no se iba a detener.

- Soul, hagamos la Resonancia de Almas... - Su voz impactó en mi mente un momento. Entonces recordé al Demonio de la Black Room y mi imaginación se encargó de crear el momento en que él tomaba posesión de Maka.

- Maka, si hacemos la Resonancia saldrás muy herida ¡nuestras almas no se pueden sincronizar! - Le grite muy enojado y sus ojos se quedaron quietos un momento. De repente note que ella empezó a llorar, pero sin quitar la mirada del objetivo, me sentía mal por haberle hecho notar eso.

- ¡No me importa que no se puedan sincronizar! ¡Solo quiero comprobar si aquello no arruinó todo lo que hemos construido en este tiempo...! - Ella se soltó a llorar. Yo no podía verla así, a pesar de todo lo que había pasado debía de ser fuerte para los dos. Entonces accedí a hacer la Resonancia, con todos los riesgos que implicaba en ella.

- ¡Resonancia de Almas! - Gritamos al mismo tiempo y tratamos de que nuestras almas, una vez, entraran en sincronía.

- Te tengo esta vez, Maka... - De nuevo esa voz. Oh no, no dejaría que tomara posesión de ella. No me iba a intimidar.

Hice esfuerzos por que nuestras almas crearan esa energía que un técnico y un arma solo pueden crear, pero al entrar en contacto con su alma pude escuchar un llanto y mi conexión se perdió: la energía golpeó con su onda a Maka y a mí al mismo tiempo, provocando que no nos sincronizáramos. Ella cayó al suelo herida y yo también, habíamos forzado nuestra onda demasiado. Me transforme y estaba sangrando de la boca, pero eso no me importó tanto como saber el estado de Maka.

- ¡¿Pero qué rayos ha pasado?! - Entró corriendo Sid para examinarnos. Maka de verdad estaba muy agitada y herida, observe las miradas de los otros sobre nosotros, preocupados y extrañados. - La llevare a la enfermería, por lo mientras, todos pueden ir a descansar.

Sid cargó a Maka sobre su espalda y se apresuró a ir a la enfermería. Quise ir con ellos, pero me lo impidió, diciendo que era mejor que fuera a tomar una ducha y después volviera a verla, y aunque insistí, no me dejó. Alcance a ver las manos de Maka, ensangrentadas y sentí culpa por haber accedido.

- ¡Soul! ¿¡Pero que rayos fue lo que sucedió!? - Preguntó Black Star acercándose juntó con Tsubaki. No quería responder y metí las manos a mis bolsos.

- No pudimos sincronizar nuestra onda de alma... - Termine confesándoles.

- Pero eso es muy grave Soul ¿que provocó que sucediera eso? - Ahora Tsubaki preguntaba. No sabía cómo responder a todo eso, debía acomodar mis ideas y pensamientos, pero era difícil, mi cobardía por no aceptar lo que sentía por mi compañera comenzaba a hacerse evidencia.