Alas de la Libertad

Capítulo 6

"Días de recluta"

100 años, fue el tiempo que la humanidad disfruto de paz, una falsa paz, una mera ilusión para ocultar la realidad, una venda para taparse los ojos de su verdadero predicamento, la extinción; pero no fue sino hasta ese día que la venda fue arrancada de su ojos para luego ser abofeteada con ella misma, para darse cuenta que los titanes todavía estaban ahí afuera y que la amenaza que representaban seguía igual que antes, el distrito de Shiganshina había caído y con ella también lo había hecho la muralla maría, la calles que antes estaban llenas de vida, ahora eran solo un fantasma del pasado de prosperidad, lo único que quedaba eran la sangre que manchaba el suelo, y las partes mutiladas de personas que adornaban la vista del distrito.

Había pasado una semana desde aquella traumática experiencia, una semana de tormento y descubrimientos, con la caída de la muralla la orden del Rey fue evacuar a todos hasta la siguiente muralla lo más pronto posible, Rose, todos los habitantes del territorio entre Rose y María ahora inundaban las calles de los distritos trayendo consigo problemas de logística y abastecimiento, las tiendas de campañas instaladas para atender a los heridos que llegaran estaban totalmente colapsadas junto a los provisiones de alimento que se agotaban rápidamente gracias al flujo masivo de personas hacia a lo que quedaba del territorio de la humanidad, por lo que no era raro ver a personas pelearse e incluso golpearse por un trozo de pan, por una migaja de queso. En el distrito Trost, el más cercano a Shiganshina, pequeñas posadas fueron convertidos en centro de atención, sirviendo la tarea de atender a la cantidad colosal de heridos que habían llegado desde el distrito caído, en una de estas posadas cercanas a la salida exterior se encontraba Naruto, consumido por la oscuridad de la inconciencia. Durmiendo pacíficamente en la cama.

La luz del hermoso sol de esa mañana se filtraba libremente a través de la cortina de la pequeña habitación, molestando el pacifico letargo del único residente del lugar. El cuarto el si era muy simple, constando solamente de una cama una mesita a la derecha de la cama y una silla de madera cerca de la puerta, junto a la ventana que adornaba una de las paredes.

—Cinco minutos más— murmuro entre dientes mientras inconscientemente tapaba su cara con un brazo mientras se acobijaba más, intentando seguir su sueño ya que hacía tiempo que no dormía en una cama tan confortable como lo era esta y aparte el sueño apartaba los horribles recuerdos del pasado. Tres minutos más tarde, el molesto sol parecía no desaparecer todo lo contrario parecía haber aumentado su intensidad.

—Veo que eres resilente— hablo una voz en la habitación que no era la suya. Rápidamente el rubio abrió sus ojos de par en par para ver de dónde provenía la fuente del sonido. Con un movimiento brusco levanto su cuerpo para escanear la habitación. Cerca de la ventana estaba la figura de Erwin que con su espalda a la pared y ambos brazos cruzados sobre su pecho mientras observaba calculadoramente al chico, que intentaba contener un bostezo.

— ¡Tu!— apunto Naruto a la figura al reconocerla. Erwin llevaba puesto el uniforme militar caracterismo junto a un pequeño medallón verde que colgaba de su cuello indicando su posición de comandante, algo que había obtenido recientemente. Naruto Sabía que era el culpable de que la cortina estuviera abierta, pero lo que movía su curiosidad era porque estaba ahí ya que no lo había visto desde que había despertado hacia dos días — ¿Qué haces aquí?— le pregunto el rubio devolviendo la mirada calculadora del otro rubio y sintiéndose incomodo ante su presencia.

Erwin solo miro al rubio sin decir una palabra — ¿Mejor?— pregunto el refiriéndose al estado físico del rubio sin haberle prestado el mas mínimo cuidado a la pregunta de Naruto.

—Se podría decir— respondió el a medias, moviendo ligeramente un poco su brazo demostrando su mejoría, gracias al golpe del titán varios de sus huesos habían sido rotos, la peor parte se la habían llevado sus costillas, se sentía extraño ante la cantidad de vendas que cubrían su cuerpo.

—Bien— dijo simplemente Erwin sin apartar la mirada del rubio que todavía no entendía la presencia del soldado en su cuarto. Sin decir una palabra el legionario saco un pequeño sobre del bolsillo de su chaqueta para luego colocarlo en el regazo del chico que miraba extrañado.

Rápidamente Naruto destapo el sobre quitando el sello del mismo sin importarle lo más mismo el extraño escudo estampado en el sello de cera, su curiosidad era mucho mayor. Como podía leía lo más que podía de cada página mientras pasaba entre ellas.

—Es tu indulto oficial— hablo Erwin al ver que Naruto terminaba de leer la carta —por parte de la corte, firmado por el rey mismo— la única manera de que alguien fuera perdonara de sus cargos era si poseía una de esas cartas firmadas por su alteza y la única forma de conseguirla tan rápido era si era para un conocido del comandante.

— ¿Indulto?

—No pienses que tu vida en la calle no ha llamado la atención de varios miembros de la policía— hablo Erwin mirando seriamente al rubio —Robo, daño a la propiedad privada y pública son algunos de los cargos que se te acusa— termino de nombrar alguno de los crimines que el chico había cometido durante su corta vida. Naruto miro un poco avergonzado de haber sido descubierto.

— ¿Por qué?— pregunto Naruto, esto era más de lo que había esperado de la visita del hombre.

—Tu cuerpo y alma pertenecen ahora a la Legión de Reconocimiento, y para unirte a los cuerpos militares no puedes poseer registro criminales— soltó el mientras sacaba otro sobre del bolsillo y como antes lo coloco de nuevo en el regazo del rubio que procesaba la declaración de Erwin.

— ¿Qué?— dijo el, quien era el para decidir por él. Miro expectante por algún tipo de respuesta pero no obtuvo sino que más que silencio, resignado abrió el nuevo sobre sacando cuatro hojas una diferente de la otra.

—Son los formulación de inscripción a la milicia— hablo luego de un rato el rubio mayor —La última carta es del Comandante de la legión dándote permiso para incorporarte al nuevo regimiento de reclutas a comenzar el mes que viene, ya que todavía no posees la edad suficiente para incorporarte, la carta te da permiso para unirte.

—Quien carajo te crees— dijo el rubio sintiéndose ultrajado por todo esto, se sentó en la cama mirando desafiante a Erwin que parecía no inmutarse por la mirada.

—El que salvo tu pellejo— dijo el, mirando fríamente al rubio — y al que le prometiste unirte a legión, ¿o acaso aquella palabras de "Voy a matar a todos los titanes" fueron solo cosa del momento? Porque si fue asi la dueña del peluche debe sentirse muy alegre donde esta— le contesto Erwin sin contemplaciones, dando directamente en el grano, donde sabía que más le dolía al rubio.

Los Recuerdos de ese día volvieron a su mente como una piedra, golpeando directamente su Corazón. Volteo el rostro para no mirar a Erwin tratando de evitar los recuerdos y culpan pero para su pesar su vista se posó sobre la mesa de la habitación donde descansaba su bolso junto al conejo de peluche de Haku "Tienes razón, eh Haku" pensó el recordando a la chica que se había convertido en parte de su vida y como aquel monstruo la había devorado delante de el sin que pudiera hacer nada.

—Bien— dijo el rubio volviendo a mirar Erwin —Tienes razón, hice una promesa y debe pegarme a ella— pero en su mente lo que pensaba era la manera de vengar la muerte de la pelinegra

—El carruaje sale dentro de un mes, recuerda llevar los papeles contigo te los pedirán al llegar— se alejó del rubio, con intención de salir del cuarto —Nos vemos dentro de 3 años.

—Alto— dijo Naruto llamando la atención de Erwin, que se detuvo girando a mirando al Rubio — ¿Qué sucede hay afuera?, nadie parece saber nada.

— La muralla María ha caído, el rey ha ordenado a los refugiados comenzar el cultivo masivo obligatorio para intentar evitar la crisis de alimento que se aproxima, toda persona que no esté herida deberá dirigirse a los campos de cultivo lo antes posible o si poseen cualidades únicas reportarse con el Capitán del grupo.

—Es una locura— dijo Naruto, ninguna de las enfermeras le había contada nada de eso.

—No— le contradijo Erwin —no es una locura, es algo necesario, de lo contrario las reservas de alimentos no darían para basto para tantas bocas, si lo que prefieres es ver a todos descansar pero morir de hambre ve y reclámale al rey en persona.

Con eso último Erwin salió de la habitación con su tarea cumplida dejando a Naruto divagar y reflexionar sobre sus pensamientos y más que todo sobre su futuro que ya había sido sellado con sangre.

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Durante la semana siguiente el estado físico del rubio había mejorado de forma muy veloz para sorpresa del doctor encargado de la posada, tanto así que en dos semanas ya se encontraba caminando de forma natural sin ningún tipo de ayuda por parte de las muletas que había venido usando, lo que no sabía las enfermeras es que el chico realizaba terapias por su cuenta como le habían enseñado su abuela, a la que agradecía infinitamente, ya que sin los conocimientos de ella no hubiera caminado sino dentro de otra semana.

De igual forma los refugiados de la muralla María habían comenzado a marchar en dirección de los campos de cultivo preparados, y ese día salía el último grupo de ellos, por lo que el Naruto al sentirse mejor decidió ir i observar cuidando de no lastimar más su cuerpo ya que debía estar en perfectas condiciones para dentro de 3 semanas la fecha en que iba a continuar con su vida.

—Son muchos— susurro el mientras observaba la fila de personas caminar como animales en dirección de la salida del distrito Trost, todo y cada uno de ellos con su rostro derrotado y animo decaído.

—Más de 250.000 chico— hablo un anciano a su lado. El rubio giro a ver al señor mayor a su lado que como el observaba las personas pasar —Todo y cada uno de ellos de la muralla maría— el hombre en si llevaba un bastón de madera en sus manos y unas ropas un poco ostentosas, junto a un sombrero que cubría su cabeza

—Wau— se dijo Naruto, nunca pensó que tantas personas fueran víctimas de la caída de la muralla, ahora que lo pensaba si solo le hubieran prestado atención a su abuelo, las cosas no estuvieran tan mal como ahora — ¿Por qué todos a cultivar?, no es una cantidad exagerada.

—No, chico— dijo el anciano —si se mantienen todos en un solo sitio sin hacer nada es solo cuestión para que comiencen a delinquir en busca de algo de alimento, incluso asesinar, por eso el rey a ordenado a todos al trabajo forzado.

Naruto asintió, desde la partida de Erwin había estado contemplado la decisión del rey y mientras más lo pensaba más razón le daba, su mente estratega concordaba con la orden.

Observo a varios niños caminar en el grupo mirando el suelo mientras seguían a sus padres a través de la calle principal, nadie se salvaba de la orden.

—Hey tu rubio— dijo una voz fuertemente llamando la atención de Naruto y de varias personas que miraron al rubio, mientras este observaba la voz que había llamado por él. Acercándose a paso lento una mujer con el uniforme militar, llevando en su pecho el escudo de Rosas, indicando su afiliación a las Guardia Estacionaria junto a su pelo café recogido mientras mirada amenazadoramente al rubio —Que esperas para unirte a tu fila— le ordeno confundiéndolo con uno de los refugiados que iban al campo de cultivo.

Naruto al ya tener su perdón no poseía ningún tipo de temor ahora con los militares —no puedo— dijo el simplemente.

— ¿¡acaso quieres ser castigado como los demás!?— le amenazó recordando a aquellas personas muertos en la orca por desobedecer las órdenes del rey, muchos de los refugiados se detuvieron a mirar al chico incluido un trio de niños que pasaba muy cerca del lugar, dos de ellos varones y el tercero una chica

—Estúpidos engreídos— susurro un chico pelo castaño y ojos grises observando a la mujer militar regañar al rubio

—Mejor caminemos Eren — le respondió otro chico de pelo rubio mientras empujaba a Eren, había sido testigo de lo que los militares eran capaces de hacer para — ¿No crees Mikasa?— pregunto el llamando al tercer miembro de su grupo que era una chica de pelo negro como la noche y más alta que el resto de ellos, pero la susodicha no parecía prestarle atención ya que miraba en la misma dirección que eren.

—Creo que me ha confundido señorita— hablo Naruto tratando de sonar lo más respetuoso posible ya que en su estado no era amenaza para nadie —Aquí tiene mis papeles— dijo el ofreciéndolo una hoja que sacó del bolsillo de su pantalón. La hoja en su era una carta del Doctor que informaba del estado de su salud, el cual lo prevenía de que fuera llevado al campo de cultivo, también levanto parte de su camisa revelando las vendas para que ella corroboraba la carta.

—Uhmm— dijo ella luego de leer la carta, para luego enterrarla en el pecho del chico que intento no quejarse del dolor, a ningún militar le gustaba quedar en ridículo —Si te vuelvo a ver por aquí mocoso, no me interesa si eres el mismísimo hijo del rey, iras a trabajar entendido— le susurro ella al odio, para luego comenzar a alejarse.

"Que agresividad" pensó Naruto volviendo a guardar la carta en su bolsillo. En la fila humana Mikasa observaba al rubio intentando decidirse si era el mismo chico que los había ayudado a escapar a ella y a su familia, la misma figura que desapareció apenas vio que ya no corrían peligro.

—Hey chico, ¿estás bien?— pregunto el anciano, mirando al rubio sobarse su pecho.

—Sí, si nada que lamentar— respondió el asegurando al hombre que parecía sincero con su pregunta. Se sobo el pecho donde la mujer había presionado la carta.

— ¿Cuál es tu nombre?— pregunto el anciano.

—Naruto Namikaze— sonrió el de forma amable mientras extendía la mano hacia el anciano en forma de saludo.

—Namikaze Naruto?, umh extraño nombre para alguien como tú— sonrió el anciano estrechando la mano del rubio —¿Qué te parece si ayudas a este pobre anciano a ubicarse, ya que no soy de aquí? Podría darte algunas monedas.

—Claro— dijo el, necesitaba estirar un poco las piernas y que mejor manera que hacer de guía y que te pagaras— ¿pero que hace alguien que no es de Trost aquí, en un momento tan complicado?— le preguntó curioso el rubio antes de partir con el anciano

El anciano solo suspiro de manera cansada, mientras miraba triste —Hace tiempo que no veía a mi hija, vivía en la Muralla maría, y con lo ocurrido tenía la esperanza que estuviera entre los supervivientes, pero parece que solo quedo en esperanza— hablo el sonando decaído —Pero eso ya es pasado y debemos seguir adelante, asi es la vida.

—Lo siento— dijo Naruto sintiéndose avergonzado de haberle recordado su perdida al señor, el sabia el sentimiento de perder a alguien precioso a ti, para su pesar — mis condolencias.

—Tranquilo chico— le aseguro el anciano —por qué no mejor partimos, así me cuentas más de ti, extrañamente me recuerda a alguien que conocí hace tiempo atrás.

Mientras el Rubio y el anciano conversaban entre Mikasa observaba a los dos, ya habiendo tomado la decisión de ir i hablar con el chico, debía por lo menos conocer su nombre. Dio un paso hacia adelante pero fue interrumpido por la llamada de uno de su compañero.

—Hey Mikasa a dónde vas, debemos apurarnos o nos van a castigar— dijo el rubio del grupo observando el extraño comportamiento de la chica que giro a verlo.

—Espera un…— intento decir ella volteando de nuevo para mirar al otro rubio, pero esto ya había desaparecido entre la multitud, de nuevo — momento Armin— termino de decir, mientras las palabras morían en su boca.

—Hey apúrense, ustedes dos— dijo la voz de uno de los militares en forma de orden haciendo que ambos chicos comenzaran a caminar de nuevo sin.

"¿Quién eres tú?" pensó Mikasa mientras volvió a chequear rápidamente el sitio donde había estado parado Naruto con esperanzo de volver a verlo, pero al parecer este se había ido hace rato mentalmente se imaginaba el rostro del chico tratando de recordarlo si alguna vez lo volvía a ver

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—A partir de este preciso momento comienza la ceremonia de alistamiento del centésimo primer escuadrón de entrenamiento— grito la voz del oficial de mayor rango mientras observaba el grupo de jóvenes mirarlo con temor mientras mantenían sus posiciones firmes — Desgraciadamente para ustedes, Yo, Keith Shadis he sido asignado para ser su comandante, y si soy sincero no tengo el mas mínimo deseo de darle la bienvenido a ninguno de ustedes renacuajos— paso su vista por todos los nuevos reclutas aunque esta fuera su primera vez como instructor no significaba que debía ir suave con ellos —Como están ahora no son más que bocadillos, que existen para engordar los estómagos de los titanes, no son nada más que moscas contra la pared— vio varias reacciones negativas en algunos ante la mención de los titanes —Tomare sus cuerpos inservibles y los trasformare en algo útil en los próximos 3 años de su miserable vida. Aprenderán los métodos para combatir a los titanes, y dentro de tres años cuando se encuentren delante de un titán, ya no serán más aquellas moscas contra la pared sino la avispa capaz de derribar a cualquier gigante, tal vez sean la pared que protege la humidad e incluso un glorioso soldado exterminador de titanes, la decisión es de ustedes— termino de decir causando el rugir de todos los Reclutas.

—Señor, Si Señor— gritaron todas al unísono como toda una unidad "Seré más que eso" pensó Naruto mientras observaba a Keith Shadis. El instructor era un hombre de piel tostada y totalmente calvo, con una pequeña barba en su barbilla y unos ojos profundos, dándole un aspecto amenazador, algo en él le recordaba a alguien pero no podía poner el dedo en la llaga.

Había transcurrido un mes desde la visita de Erwin, y como había prometido tomo el primer carruaje en dirección del campo de entrenamiento. El lugar en si era una planicie semidesértica justo en un inmenso cráter se encontraba el campo de entrenamiento, o mejor dicho las barracas y el comedor junto a las aulas de clase, ya que para la parte práctica los bosques de alrededor era lo usado.

"Seré el que acabe con todo los titanes" Pensó el Mirando fríamente con sus ojos azules mientras recordaba la enorme figura de su enemigo, siguió con la vista al Shadis que había bajado de la plataforma en la que se encontraba dando el discurso de bienvenida. Camino lentamente bajo el caluroso sol de verano mientras era seguido por su sequito que constaba de diferentes instructores, poco a poco comenzó a pasar por la fila de los reclutas mientras observaba a algunos y a otros los destruía a palabras.

— ¿Hey tu enclenque?—llamo Shadis deteniéndose delante de un chico de piel clara y pelo castaño. — ¿Cómo diablos te llaman?—pregunto al chico.

—Senirot Makarov

—Senirot— repitió el mirándolo firmemente —que diantres de nombre es ese, acaso tu madre te vio cara de animal, inservible.

—No, Señor.

—Cállate— le dijo dándole un cabezazo haciendo que se callera —nadie pidió tu opinión enclenque — con eso siguió caminando deteniendo su caminar en varios reclutas.

—No es poco extremista— pregunto uno de los asistentes de Shadis mientras observaba el trato fuerte que le daba a los nuevos.

—Sí que lo es— le respondió su compañero siguiendo al hombre con la vista —Pero es necesario, para descartar aquellos que no podrán soportar la carga.

—¿Cómo así?

—Mucho de estos reclutas son chicos que han vivido una vida cómoda, lo que intenta Shadis es simplemente eliminar aquellos débiles que corren más riesgo aquí que en donde estaban— Miro como Shadis insultaba sin parar a una chica que casi estaba a punto de llorar —he visto a varios chicos morir incluso el entrenamiento.

El asistente se calló de inmediato al sentir su duda satisfecha.

Naruto como los instructores seguía al Shadis pasar entre las filas.

—Tu rubio— Señalo con el dedo a Naruto. Sabiendo que se referían a él se colocó en la posición de saludo levanto la vista —Cuál es tu nombre, mocoso.

—Namikaze Naruto— Respondió Naruto con voz fuerte como para que fuera escuchado por todo el mundo.

"Asi que este es el chico que decía Erwin" pensó Shadis mientras se acercaba a Naruto, haciendo sonar sus pasos contra la tierra —¿Seria tan amable la princesa de decirnos de donde viene?— le grito el instructor al detenerse delante de el

—Distrito Shiganshina Señor—Grito el, llamando la atención de otros ya que habían escuchado las noticias del infierno que había sido el distrito exterior.

— ¿oh? Así que la princesa ha tenido que caminar bastante para unirse a nosotros y cuéntanos como te parecieron nuestros amigos los titanes.

Naruto solo miro con rabia al hombre, sabía que se estaba burlando de él, pero no podía hacer nada, debía tragarse su enojo.

—Oh parece que toco una fibra sensible,¿ dime mocoso acaso perdiste a mami, papi o tal vez fue tu novio que fue devorado como un bocadillo, partido en dos como una rama?— le dijo Shadis restregando la reciente herida del rubio que no podía dejar de repetirse la escena de Haku en su mente.

—Con todo el debido respeto señor, eso no es su jodido problema— le dijo Naruto sabiendo que debía descargar la ira de alguna forma.

— ¿Entonces tengo razón de que fue tu novio?— explico Shadis —y dime viste como se lo devoraban— le pregunto acercando su rostro al rubio mientras se lamia los lamio como si hubiera probado el bocadillo mas delicioso.

—Señor si Señor— Respondió Naruto devolviéndole la mirada a Shadis solo que la suya solo estaba cargada de odio —Pero por lo menos yo no me tiro al suelo a llorar al ver que he fallado señor— le respondió Naruto recordando de donde había visto esa cara. Shadis era el comandante de la legión que había dicho aquellas palabras delante de la madre herida — ¿o acaso viste como se devoraban a Brown? Imagino que debio ser un buen tente pie para el titán— dijo el devolviendo el golpe a Shadis que fue tomado fuera de lugar pero se recuperó rápidamente.

—Sabes chico tienes agallas— hablo Shadis bajando la voz —No esperes misericordia de mi parte— con eso último se alejó del rubio dejándolo en paz con la promesa de un infierno por venir.

Todos los reclutas miraron preocupados al rubio, pero este parecía no inmutarse ante Shadis, todo lo contrario parecía no importarle para nada lo que acaba de decir el hombre.

"No esperes misericordia, no muestres misericordia" se repitió Naruto mentalmente recordando las palabras de Jiraiya "Solo espera y veras" pensó Naruto siguiendo con la mirada a Shadis

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Justo como Shadis había prometido la vida del rubio dentro del campo de entrenamiento había sido en pocas palabras un infierno total, siempre recibiendo castigo por parte del hombre. Solamente el primer día fue el único en el cual no fue castigado por algo que nunca había echo, y eso porque Shadis no lo había visto ese día. Todos los días la vida del rubio era una camino difícil siendo despertado más temprano que todo los reclutas por Shadis para ser puesto bajo difícil castigo por parte del instructor. Desde todo un día haciendo vueltas al campo, o flexiones e incluso limpiar los retretes con solo las manos.

Todos los días el escudaron observaban como Shadis abusaba del rubio, haciéndolo trabajar de forma inhumana, pero para el malestar y sorpresa de todos el rubio parecía no molestarse ante esto ya que nunca decía una palabra, es más nunca lo habían escuchado quejarse de los castigos de Shadis. Aun así Naruto sobresalía en todas las ares del entrenamiento siempre posicionándose de primero, más aún era un experto en el uso del equipo tridimensional y aunque nadie lo sabía Shadis reconocía internamente la habilidad del rubio.

Poco a poco el silencioso rubio comenzó a calar entre los reclutas ganándose el respeto de sus compañeros aunque este no lo sabía, incluso algunos lo llegaba a ver como el líder durante los combates simulados. Aunque Naruto casi nunca hablaba cuando lo hacia todos le prestaban atención.

—Namikaze Naruto— grito Shadis llamando al rubio —Un paso adelante.

Había pasado un año desde el comienzo del entrenamiento, en ese periodo corto de tiempo Naruto Namikaze, había crecido en habilidades de manera exponencial, tanto así que muchos de los instructores lo consideraban un genio entre genios, nunca habían conocido a nadie tan habilidoso como el chico.

—Entendido Señor— Respondió Naruto llevando a cabo la orden. Todo el escuadrón se encontraba cerca del bosque para su primera simulación con el equipo de maniobras tridimensionales, ya que habían terminado con la preparación física y esta iba a ser la primera práctica que iban a realizar con el complicado equipo.

—Equípese, recluta— comento Shadis que se encontraba en el tope de una rama observando a los soldados en el suelo, en su mano sostenía una libreta en la cual llevaba el progreso de ellos.

Rápidamente el rubio comenzó a colocar el arnés y las demás parte del equipo tridimensional pero fue interrumpido por Shadis —No con esas cuchillas— dijo refiriéndose a las cuchillas sin filo que usaban para esta parte del entrenamiento, ya que como era la primera vez era mejor no correr ningún tipo de riesgo —aquellas— dijo señalando a un estuche cerca de la mesa donde estaban el resto de los equipos —Hoy le dará una demostración a sus compañeros de cómo usar el equipo tridimensional en la vida real, para ello deberá hacer el circuito que habíamos planeado lo más rápido posible.

—Entendido señor— dijo el rubio dirigiéndose a cambiar las cuchillas sin importarle lo más mínimo el murmuro de voces de sus compañeros que no podían creer las ordenes de Shadis sabían que odiaba al rubio pero no poner en riesgo su vida.

—Es una locura, que sucede si se equivoca las cuchillas podían matarlo— dijo una de las chicas viendo al rubio colocar las 12 filosas cuchilla en la vaina del equipo como si fuera lo más normal del mundo para alguien que usaba el equipo por primera vez, lo que ellos no sabían es que Naruto ya tenía practica con el equipo 3D

—Suerte capitán— le deseaban otros por lo bajo, en el titulo honorifico que le habían dado.

"¿desde cuándo es capitán" pensó Naruto levantando una ceja en dirección de donde venía la voz, sabía que varios lo veían como su líder en las batallas simuladas pero no para tanto. Sin decir una palabra como acostumbraba se posición en la línea de inicio.

—En su marca— Shadis levanto la mano al ver que el rubio estaba listo —Preparados, Ya— grito bajando su brazo indicando el inicio del ejercicio. Apenas la palabra salió de la boca del instructor ya los pies del rubio estaban en el aire y como un rayo salió disparado en dirección de los arboles dejando atónitos a varios de los reclutas que nunca pensaron que alguien se pudiera mover tan rápido con el equipo 3D.

—Veamos qué tan bueno eres chico— susurro Shadis mientras veía al rubio desaparecer entre el follaje de los árboles. El circuito en si constaban de figura de madera que asemejaban a los titanes, el truco estaba en acercar de forma correcta a todos los blancos que gracias a sus asistentes que movían diferentes poleas mecánicas, las figuran nunca estaban estáticas, Se consideraba un éxito si acertaba al más del 70 por ciento de los blancos, si fallaba algún blanco uno de sus asistentes disparaba una bengala negra al aire indicándole a él que había fallado alguno en el recorrido de 1 km de ida y vuelta

"2 minutos" pensó corroborando el tiempo transcurrido con su reloj de pulsera "12 es el promedio, los genios como tu deberían hacerlo en 10 minutos" se dijo Shadis recordando los datos estadísticos, Este ere uno de los ejercicios más complicados del entrenamiento gracias los objetivos ocultos y trampas puesta en varias partes "3 minutos" volvió a decirse mientras seguía observando su reloj

Justo cuando su reloj pasaba por el cuarto minutos y 40 segundo el sonido de gas comprimido comenzó a inundar el lugar, poco a poco el sonido se hacía cada vez mayor y justo cuando el minutero del reloj de Shadis pasaba por el 5to minuto una figura borrosa paso entre los arboles aterrizando ágilmente en el grupo de reclutas que fue tomado por sorpresa por la llegada del rubio.

—cin…cinco minutos—tartamudeo Shadis sin creerlo, era imposible, nadie había echo el circuito en menos de 8 minutos, rápidamente levanto la vista al aire en busca de alguna bengala negra pero para su sorpresa no encontró ninguna, el chico había completado el circuito al cien por ciento en 5 minutos un nuevo record—imposible— se dijo Shadis mirando al rubio que también lo observaba y sabiendo lo que pasaba por la mente de Shadis Naruto levanto sus cuchillas para activar el botón separador en sus gatillos dejando caer su último par de cuchillas dándole un aire victoriosa.

—Circuito completado Señor— hablo el rubio mirando al Shadis de forma aburrida como si eso fuera algo normal para él. Cuando termino de hablar fue recibió por las ovaciones del escuadrón de enteramiento que como Shadis no podían creer la proeza del rubio "supera eso" peno el rubio mirando amenazadoramente la cara de sorpresa de Shadis.

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La noche había caído y con la llegada de ella todas las actividades de entrenamiento habían terminado por ese día. Todos los miembros del centésimo primer escuadrón de entrenamiento estaban reunidos en el comedor disfrutando de su cena y al mismo tiempo celebrando la victoria de su "capitán" Naruto Namikaze sobre Shadis.

—Vamos tío— hablo uno de los soldados, llevando su ropa casual mientras conversaba con otro miembro de otro escuadrón de entrenamiento—Hubieras visto la cara de Shadis, parecía que iba a dejar caer su quijada en cualquier momento— le conto el entre risas.

—Vamos no exageres, Makarov—le respondió su compañero mientras tomaba otro bocado de su plato.

—Todo lo que te digo es cierto Jean—agrego el —si quieres le preguntas al capitán— señalo en dirección del rubio que comían en silencio, mientras era observado por varias personas que esperaban su momento para bombardearlo a preguntas, que lo más probable nunca contestara.

—Makarov tiene razón jean— hablo otra voz, pero esta vez femenina, era una chica de cabello negro en cola de caballo —Shadis parecía que se iba a caer de su rama en cualquier momento, ojala hubieras estado hay— termino de decir la chica.

"no son un poco escandalosos" pensó Naruto que había estado prestando atención a la conversación de sus compañeros, que el hablara poco no significara que no escuchara.

—Hey Naruto por que no nos cuentas— pregunto la chica al rubio de forma abrupta, causando que sus dos compañeros la vieran asustados. Muchos aunque respetaran a Naruto al mismo tiempo le tenían miedo al rubio, ya que casi no sabían nada más sobre el aparte de que estuvo en Shiganshina hacia un año atrás y que había pasado por ese infierno y salido ileso.

Pero antes de que el rubio pudiera responder la puerta del comedor fue abierta con un portazo para revelar a Shadis parado en la entrada con cara de pocos amigos.

—Namikaze Naruto— grito el enojado, haciendo que todos se preguntara por el motivo. Naruto de inmediato dejó de comer y se levantó de su silla como un resorte, esperando su dosis de tortura diaria, que sería esta vez, limitar los retretes a media noche o ir al lago y llenarle su cantimplora.

—Aquí Señor— dijo el mientras se colocaba en la posición de saludo, con el puño en su corazón. Con pasos fuertes Shadis se acercó al rubio mientras todos, absolutamente todos seguía con la mirada al instructor ya que había dejado de comer al igual que Naruto esperando la noticias, que llevaba sus manos en la espalda y en ello algún tipo de carta.

—Has sido dado de baja del centésimo primer escuadrón de entrenamiento— dijo el causando la sorpresa de todo el mundo presente y el asombro de Naruto que no se esperaba tal ofensa, él era el mejor, para nada había soportado tanto abuso para que fuera sacado con deshonra del programan "¿Qué?" pensó el sin creérselo.

—Quiero tus cosas fuera de mis barracas lo más pronto posible, soldado— sin decir otra palabra coloco la carta en la mesa del rubio, que espera ver la baja oficial en la carta, y así como entro así mismo salió sin decir ninguna otra palabra.

— ¡¿Qué?¡— grito una de las chicas luego de que Shadis se retirara rompiendo el silencio que se había impuesto en el comedor —No puede hacer eso a el capitán Naruto es el mejor de todos nosotros, no puede correrlo así como así— dijo ella.

Sin decir una palabra Naruto se sentó en su silla de nuevo tratando de asimilar la noticia, intento calmar sus emociones que se reflejaban en el temblor en sus manos. Todas esas palabras de Erwin, todas esas noches sin sueños, esos días sin descanso, había sido todo en vano. Temblando ligeramente tomo el sobre en su manos y lentamente lo abrió revelando la carta con el sello real y el sello de los cuerpos militares.

Tomo un chuchillo de la mesa y abrió al carta bajo la atenta mirada de sus compañeros que deseaban poder leerlas.

"Soldado Namikaze Naruto, mediante la presente se le hace constar la baja forzosa del centésimo primer escuadrón de entrenamiento…

"entonces es verdad" pensó Naruto leyendo la línea varias veces ya sin ánimos siguió leyendo

"… a partir de mañana será reasignado al Centésimo Escuadrón de entrenamiento A cargo del Blaz Morbon,

Atentamente

Darius Zackly

Generalísimo de las fuerzas armadas

Parpadeo varias veces sin creer lo que acaba de leer.

—He sido promovido— susurro Naruto, que comenzó a cambiar su rostro de tristeza por una de alegría.

Sin saberlo alguien escucho su susurro que rápido compartió con los demás, y en menos de un segundo el comedor estallo en felicitaciones para el rubio, que todavía no salía de su estado de sorpresa.

Shadis había ganado las batallas, pero el gano lo guerra. Sin nadie saberlo Shadis estaba afuera del comedor escuchando las felicitaciones.

—Bien echo chico— pensó el sonriendo —Espero grandes cosas de ti Namikaze Naruto— con su último deseo comenzó a alejarse, en realidad estaba orgullo de haber tenido tan buen soldado como Naruto bajo su cargo.

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La mañana siguiente luego del ascenso, fue totalmente diferente para el rubio, por primera vez en un año despertaba de forma pacífica, sin ser levantado a la fuerza por parte de Shadis. Lentamente abrió sus ojos para ser recibido por un nuevo habiente, una nueva barraca nuevos compañeros.

—Todos arriba— dijo la voz de un hombre interrumpiendo el sueño de todo el mundo, sin que nadie dijera una palabra se levantaron de sus camas respectivas —Buenos días centésimo escuadrón.— dijo la voz del instructor que miraba a sus soldados. Era un hombre de mirada dura pero voz calmada de pelo rubio y lentes, llevaba puesto el uniforme estándar solo que su camisa interna era de un color verde oscuro.

—Buenos Días señor— dijeron todos al unísono, como toda unidad compenetrada haría. Siguiendo el ejemplo de todos Naruto se colocó delante de su catre mientras mantenía la posición de saludo.

—Como sabrán anoche recibos una nueva incorporación a nuestro honorable escuadrón, todos denle la bienvenida a Naruto Uzumaki— hablo el hombre acercándose al rubio que comenzaba a sentirse fuera de lugar al ver todos los chicos saludarlo, lo raro era que todos era mayor que el por 3 años y se notaba en la diferencia de estatura.

—Espero que le den la bienvenida que se merece, Ahora, Neji Hyuga— un chico de pelo largo y negro y ojos azules dio un paso adelante —Hazte cargo del nuevo y que se aprende las reglas del escuadrón, todos retirados— con eso último el Instructor salió de las barracas dejando que todos comenzaran a acomodarse para el dia.

—Si señor— respondió el a la figura mientras salía.

Lentamente el chico se acercó a Naruto parándose delante de él, formalmente le extendió una mano a Naruto en forma de saludo —Neji Hyuga— dijo el presentándose a Naruto

—Namikaze Naruto— dijo estrechando la mano del pelinegro. Era el comienzo de una nueva amistad

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—Y por ultimo debes tener siempre tu cajón de pertenencias ordenado— término de recitar Neji el libro de reglas del escuadrón al recién llegado. Luego de que el instructor saliera Neji se había encargado de poner al día a Naruto que anotaba mentalmente todo lo que decía el chico.

—Entendido— respondió Naruto.

—Alguna duda— pregunto el, a lo que Naruto solo negó con su cabeza —Bien, está preparado, este es el último año del escuadrón y a partir de hoy comienza las batallas simuladas, no se permite fallar — Con eso ultimo comenzó a alejarse del catre del rubio, dejando en sus propios pensamientos.

Rápidamente Naruto se dio cuento que las cosas eran totalmente diferente a lo que había estado haciendo, el céntimo escuadrón de reclutas era uno de los más famosos del campo de entrenamiento al poseer los mejores soldados entre los demás, Neji Hyuga era uno de ellos y su reputación lo seguía.

Durante el mes siguiente Naruto tuvo que esforzarse al máximo para mantenerse al día con el escuadrón. Todos los días eran levantados antes de que saliera el sol para trotar 25 km de ida y vuelta, luego de ello les tocaba un acondicionamiento físico que constaba de flexiones y pesas, seguido por una sesión de combate cuerpo a cuerpo al mediodía era practica y simulaciones de batalla con el equipo de maniobras tridimensionales y al atardecer las clases teóricas de estrategia y ciencias. Al principio Naruto parecía desentonar con el escuadrón pero gracias a su arduo trabajo al mes se podía considerar que el chico nunca había pertenecido a otro escuadrón. Todas la noches salía a escondidas a entrenar y practicar sin que nadie lo viera, pero esto pasaba algunas veces facturas en forma de fatiga extrema y cansancio constante, algo que Naruto luchaba constantemente.

Seis meses más tarde Naruto y Neji competían por el primer puesto en el ranking del escuadrón, todo una Azaña para el rubio que siendo 3 años menor que Neji lo hacía sudar para ganar.

"Vamos más rápido" pensó Naruto mientras se dejaba caer al suelo y antes de tocarlo lanzar otro gancho, solamente quedaba un titán y debía ganarle a Neji que estaba justo alado de él siguiéndolo codo a codo. Con el objetivo a menos de 30 metros realizo un pequeño truco enseñado por Jiraiya y pasando justo delante de Neji que no podía creer lo que veía cortaba la nuca del titán de madera.

—Si— dijo el rubio viendo que no había fallado y eso significaba una sola cosa, que ahora él era el número uno del escuadrón — ¿Qué te parece eso Hyuga?— le dijo Naruto al pelinegro mientras aterrizaba.

—Uhm suerte de novato Namikaze— le respondió Neji, aunque parecían llevarse mal en el exterior ambos chicos eran buenos compañeros,

—Admítelo Neji, nunca podrás superarme— le dijo Naruto sonriendo ante su victoria, mientras guarda las cuchillas en la vaina de su equipo —solo debes decir Naruto eres el mejor lo admito y tal vez tenga algo de misericordia contigo.

—En tu Sueños— le respondió el mientras veía llegar al resto de la escuadrón.

—Que te dije— dijo una de las chicas del grupo mientras aterrizaba —El capitán Naruto, no iba a perder, me debes 10 monedas Marra— le dijo a otra chica. Algo de lo que Naruto no pude escaparse es de ser visto como un líder, si escuadrón no seguía a Neji lo más probable era que siguieran a Naruto que aunque fuera condescendiente, se podía decir que era mejor que Neji, más aun en estrategia donde barría el piso con el otro chico todo esto gracias a las clases de su abuelo un ex comandante, actualmente en las batallas simuladas donde Naruto y Neji eran lideres el rubio iba victorioso 10 a 3 en contra de Neji, mostrando así su superioridad estratégica.

Y en un parpadear de ojos dos años había pasado desde que Naruto se había unido al campo de entrenamiento.

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Había sido una semana desde que había ocurrido la gradación del centésimo escuadrón de reclutas, siendo Naruto el primer recluta en graduarse 2 años, nadie más había hecho tal hazaña, más aun graduarse como mejor de su clase seguido muy de lejos por Neji, que ocupaba el segundo lugar. Mas fue la sorpresa de todo el escuadrón al enterarse que se iba a unir a la legión de reconocimiento, todos pensaban que iba a optar por un puesto en la policía militar al igual que Neji.

— ¿Estás seguro de esto Naruto?— pregunto Neji mirando al rubio que veía el sol ocultarse en la distancia. Todo el escuadrón estaba en el patio de selección, donde cada uno de ellos iba a elegir a cual cuerpo militar unirse, aunque realmente si no estabas entre los 10 mejores solo podías elegir entre la legión de reconocimiento o la Guardia estacionaria.

—Desde el primer momento en que pise el campo de entrenamiento— hablo mientras se levantaba mostrando su 1.78 metros de estatura y su buen formado físico, gracias a su arduo esfuerzo —Nada que digas me hará cambiar de idea— dijo el rubio mientras guardaba el peluche de conejo en su bolso, había estado recordando a la antigua dueña últimamente, sostuvo por última vez el peluche antes de guárdalo "Haku a partir de ahora comienza todo por lo que he trabajado" le hablo, ya que sabía que aunque no estuviera con él, ella podía escucharlo de alguna manera.

Acomodo la chaqueta de su uniforme que llevaba con mucho orgullo —Abuelo, espero que estés viendo— susurro el sin que pudiera escuchar Neji.

—Todos por favor acercarse— dijo una voz desde la tarima, haciendo que todos comenzara a agruparse delante de la tarima esperando que el primer comandante saliera a decir su discurso. Luego de un par de minutos de silencio la figura tranquila e impasible de Erwin Smith salió a darle las bienvenidas, a paso lento camino hasta estar delante del grupo de recién graduados.

"Aquí estoy, Erwin" pensó el mientras conectaba la mirada con el otro rubio

—Matarlos a todos—susurro Naruto apretando fuertemente su puño

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A/N: otro capítulo, muchas gracias a aquellas personas que han comentado esta humilde historia, muchísimas gracias por su opiniones, para aquellos que pregunta sobre parejas, no se apresuren todavía falta mucho para que ocurra algo, pero aclaro que será Naruto con alguien de attack on titan. Ya casi Naruto es miembro de la legión que sucederá ahora.