Episodio 3. Lamentos

Todos fuimos a las duchas y a continuar las clases con el Dr. Stein. Le informé sobre el incidente en la clase de deportes con Sid-sensei pero solo preguntó qué había sucedido para que nuestras almas no se sincronizaran y de todos modos no supe responder. Las horas pasaron lentas y Maka estaba ausente, no podía concentrarme un poco sobre la nueva disección que hacia el lunático de nuestro profesor. Al finalizar, me dirigí a la enfermería para ver a Maka y tal vez acompañarla a casa después de sus heridas.

Para mi sorpresa, el cubículo de la enfermería estaba vacío, solo se encontraba Nygus haciendo algunos reportes. Y aunque pregunte por Maka, solo me dijo que se fue a las duchas de inmediato y de allí se fue a casa. Tonta Maka ¿cómo pudo haberse ido sola así? Chasqueé un poco con los dientes y me fui a casa para ver como seguía.

De camino a casa por la tarde, el sol tenía una expresión absurda y graciosa, parecía cansado de tanto reír por el día. Caminaba por las calles de Death City pensativo, mirando una piedra que pateaba ya desde hace rato y no podía dejar de pensar en el incidente de la clase de deportes y la última noche que pasamos en Escocia. Me frustraba pensar que todo era mi culpa, pero no quería que le pasara nada malo a Maka, yo la quería demasiado para permitir eso. Pero de todas maneras salió herida y no podía explicarle todo lo que había pasado, si tan solo supiera quien fue el que le causó tanto daño lo mataría y me comería su alma, no me importaba si fuera humana.

Visualicé el parque cerca y me senté en una banca cruzando mi pie izquierdo sobre mi pierna derecha. Ya me dolía tanto la cabeza de pensar en el asunto así que, en el aire, comencé a tocar una partitura de piano y movía mis pies a la vez para llevar el ritmo. Cerré mis ojos un momento y dejaba que la música de mi mente se concentrara en mis oídos.

- ¿Soul? - Escuche una voz que rápidamente hizo que perdiera el ritmo. Cuando mire, Tsubaki estaba parada al lado mío mientras cargaba una bolsa y me miraba con una sonrisa ligera.

- Oh, Tsubaki ¿qué haces por aquí?

- Fui a hacer las compras para la cena - alzó las bolsas de plástico que sostenía - ¿y tú que haces aquí Soul?

- Vine un rato a pensar... - Calle. No sabía ni que decir.

- ¿Puedo sentarme?

- Oh sí, claro, adelante. - Tsubaki se sentó a mi lado y observamos juntos como el sol caía ocultándose entre las colinas, lejos de Death City.

- Y... ¿cómo siguió Maka? - Me preguntó.

- En realidad no lo sé, fui a la enfermería después de clases, pero Nygus me dijo que ya se había ido a casa.

- ¿Y no has llegado a casa a verla?

- No... - Trate de ignorar su pregunta porque sabía que se estaría formulando por qué todavía no había ido a verla. Mire hacia otro lado para evitarla, tal vez se despediría y se iría.

- Soul ¿a ti te gusta Maka-chan, verdad? - Y en un instante me ericé y me puse tan rojo como un tomate, sorprendido por su pregunta.

- ¡P-por supuesto que no! ¡¿Pero qué clase de pregunta es esa?! ¡Es mi compañera, jamás podría gustarme! ¡Además nadie se fijaría en esa tabla plana, llorona y terca! - Pero entre más me excusaba, la sonrisa de Tsubaki se extendía y yo me ponía más rojo - ¡Y sobre todo que es gritona y que golpea muy fuerte!

- Entiendo, entiendo, no es necesario que te sonrojes demasiado. - Ella volvió a sonreír. Carajo.

- ¿Black Star te lo dijo, cierto?

- ¡No vayas a desconfiar de él, Soul! - De inmediato lo defendió - Él es un buen chico, pero es algo torpe y en una conversación se le escapó. A pesar de eso, no lo mencionó de una manera burlona mucho menos sarcástica, él se sentía feliz por ti.

- Ya veo... - Ahora también ella sabía mi secreto. Sin embargo, no me sentí avergonzado ya, sabía que Tsubaki entendía a la perfección mi situación a pesar de no decirle ni una palabra.

- Además, no era necesario que el me lo dijera para darme cuenta. Se puede notar cuanto aprecio tienes por Maka, más allá del compañerismo; tu manera de siempre querer protegerla, cuidarla y que no se preocupe por nada o salga herida es un acto que solo alguien que siente más que amistad puede hacer. - Ella miro de nuevo el atardecer y sonrió.

- Vaya... - Más que por cortesía, sonreía con ella. Quedamos en silencio un rato hasta que Tsubaki recordó que debía ir a hacer la cena para Black Star.

- ¡Lo olvidaba! ¡Seguramente está muerto de hambre!

- Tal vez ya se comió los muebles. - Bromee un poco mientras ella parecía preocupada.

- Oye Soul... - Parece que quería saber algo antes de irse - Durante su viaje en Escocia... ¿sucedió algo entre tú y Maka?

Rayos... Parecía que no tenía escapatoria. Debía contárselo a alguien, aunque sé que a Maka no le gustaría eso, pero no podía aguantar esta culpa. Suspire antes de comenzar a hablar.

- ¿En serio se nota tanto?

- Bueno, Maka suele ser muy dura y estricta contigo, pero nunca te ha evitado como lo hizo ahora... y menos porque no podían sincronizar sus almas. Además... - Sus palabras comenzaron a temblar. - Hoy durante las duchas, mire a Maka sola en un rincón de las regaderas.

- ¿Qué?

- No sé si deba contarte, pero eres su compañero y creo que mereces saber... - La mire atento. - Ella tenía moretones y rasguños en los hombros, en sus muslos... y en sus pechos.

Mis ojos quedaron como platos al escuchar eso. Ningún tipo de batalla había dejado ese tipo de secuelas en el cuerpo de mi compañera, específicamente en esas zonas. Agaché mi vista aún más dolido que nada, en verdad no estuve cuando ella me necesitaba y no solo estaba herida emocionalmente, si no también físicamente.

- ¿Si te lo cuento, no le dirás a nadie cierto?

- Puedes estar seguro de eso. - En verdad Tsubaki era alguien muy comprensiva. Trague saliva antes de poder seguir hablando.

- Durante nuestro viaje en Escocia no pudimos atrapar a West, en la última noche de nuestra estancia dormimos juntos en la misma tienda debido a que la noche anterior, en un ataque sorpresa, la tienda de Maka se destruyó. - Recargue mis antebrazos en mis piernas y mire al piso. - Maka estaba molesta conmigo porque no habíamos logrado atrapar nuestro objetivo y se despidió de mi dándome la espalda...

Tsubaki parecía poner atención, demasiado para mi gusto, me ponía algo incómodo. Pero tampoco podía contarle lo del Demonio de la Black Room, no podría tener tanta relevancia.

- Así que dormimos, pero... no sé qué pasó conmigo que quedé en un sueño profundo y... - Sentía un nudo en la garganta - Atacaron a Maka cuando yo dormía y no me di cuenta...

- ¿Qué - Ella estaba sorprendida - Pero ¿cómo...?

- No lo sé... ni siquiera supe cuando entraron por ella o quienes fueron. Cuando desperté mire al lado y solo estaban las sabanas llenas de sangre; corrí afuera para buscarla y la encontré al lado del rio, pero ya era muy tarde, ella estaba herida porque no pude protegerla y me siento culpable de no haberla cuidado ¡Y eso que estaba dormido a su lado!

- Calmate Soul... - Ella volvió a sentarse a mi lado, tocando mis hombros mientras yo mantenía mi vista baja. Me sentía enojado conmigo mismo. - Seguramente la sacaron sin que tú te dieras cuenta o no sé, pero lo bueno es que ahora ella está bien y no paso a...

- ¿Matarla? - Termine su frase. Sabía que ella quería decir eso. - Pero eso no lo justifica, yo debía estar allí para protegerla y cuidarla. Y ahora por mi culpa, no podemos sincronizarnos y las personas que le hicieron daño está afuera aun...

Tsubaki no sabía que decir. Me quede pensativo un rato mientras la imagen del Demonio volvía a mi mente, con su sonrisa asquerosa y su baile bizarro; por culpa de él había pasado todo eso.

- Soul ¿guardaron la sabana?

- ¿Eh?

- ¡Esa puede ser una prueba! - Aun no la entendía. - ¡Si guardaron la sabana ensangrentada, puede ser que esa sangre no sea de Maka si no de la persona que intentó a atacarla! -

Por un momento pensé de nuevo y Tsubaki tenía razón. Maka era alguien muy fuerte, de hecho, hasta la admiraba. Tal vez esas heridas que decía Tsubaki se las hizo combatiendo contra quien la atacó, tal vez logró derrotarle, tal vez huyo ¡quién sabe!

- Maka es muy fuerte, Soul, tal vez solo esta dolida porque nunca despertaste y piensa que eres un flojo - Soltó una risita. Eso me animó y vaya que mucho. - Podemos llevar la sabana con el Dr. Stein para que la analice y así podríamos encontrar la identidad de los culpables.

- Tienes razón, Tsubaki. - Le sonreí - Encontrare esa sabana y la llevare con Stein ¿tú me acompañarías? Ya sabes... no sería de tipos cool ir por allí con una sábana ensangrentada.

- Por supuesto Soul. Bueno, tengo que irme, antes de que Black Star se coma toda la casa, hasta luego. - Ella se despidió con una gran sonrisa. Me sentía motivado esta vez y sobre todo porque descubriría quien fue la persona que lastimó a Maka, A MI MAKA.

Me dirigí a casa dando pequeños saltos y sonriendo de vez en cuando, debí parecer loco por la calle haciendo eso. Ya estaba algo oscuro y las luces de Death City comenzaron a encenderse entre la penumbra. Todo iba perfecto hasta que...

- Vaya vaya, Soul, se te ve muy contento.

- Ah otra vez tú. - Refunfuñe - ¿Que rayos quiere?

- Nada, nada ¿acaso no puedo saludarte de vez en cuando como los buenos amigos que somos?

- Tú no eres mi amigo, solo eres una molestia para mi vida ¿porque no te esfumas, maldito demonio?

- Esas palabras son fuertes ¿no te enseñaron educación? - El seguía mostrando su sonrisa cínica, con lo que lograba sacarme de quicio.

- Por tu culpa Maka salió herida, porque tu no me dejaste ir a protegerla. - Termine echándoselo en cara.

- ¿Mi culpa, Soul? - Soltó una carcajada - ¿Aun no sabes quien fue quien la hirió?

- ¿Acaso debería saberlo? - Me puso algo nervioso. - Quede atrapado en mi propia mente por tu maldita culpa y ella salió lastimada. Ahora hazme un favor y lárgate.

Quedamos un momento en silencio y pensé que por fin me dejarían en paz, pero lo único que hizo fue meter sus dedos largos y huesudos en su boca con dientes afilados. Tenía una sonrisa asquerosa que de verdad comenzaba a repudiar.

- Soul ¿Darías tu vida por Maka? -

Otra vez esa pregunta. Me detuve en seco en plena calle y dejé de darme cuenta de mi alrededor. No, otra vez no. La noche del incidente fue cuando me volvió a hacer la misma pregunta ¿El Demonio conocía al atacante de Maka?

- ¿Tú conoces quien le hizo daño a Maka, verdad? ¡Tú lo sabes, maldito imbécil! - Le grite enfurecido, pero parecía que con mi reacción aumentaba su risa psicópata - ¡Dime quien fue que la hirió!

- ¿Y yo que tengo a cambio de decírtelo? No es un trato justo. - Se meneó burlándose de mí.

- ¡No tendrás nada más que una maldita golpiza si no me lo dices!

- ¿Darías tu vida por Maka, Soul? - De nuevo hizo la misma pregunta. Ya no sabía cómo reaccionar ante eso, me sentía impotente. Entonces, por un momento pensé realmente en Maka y que tal vez estaba en peligro en ese momento.

- ¡Makaaa! - Corrí hacia el departamento, pero mis piernas se sentían pesadas, mi respiración comenzó a sofocarse y mi vista a nublarse. Me sentía desvanecerme contra el piso, escuchando la risa de aquel maldito ser que habitaba en mi mente; su risa cínica resonaba en mis oídos hasta que mi conciencia se extinguió completamente.

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.

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- ¡No, otra vez no, por favor!

- ¿Uh...?

- ¡Aléjate...!

- ¿Quien... quien está allí?

- ¡No...!

- ¿Maka...?

- ¡Por favor, no! - Y en un instante, reaccione.

- ¡Makaaaa! - Terminé gritando su nombre y abrí mis ojos de golpe. De nuevo estaba en ese vacío crepuscular, flotando entre la inexistencia, aunque sintiera mi cuerpo más pesado que nada. Mi respiración agitada me impedía tranquilizarme y concentrarme.

- ¡Soul! - Escuche mi nombre. Alguien lo gritaba. Era la voz de Maka. Oh no, otra vez no. De nuevo alguien la estaba lastimando mientras yo estaba pudriéndome en este vacío sin poder ayudarla, sin saber en qué parte estaba y lo que le estaban haciendo. Y todo por culpa de ese Demonio ¿acaso sabia cada vez que ese tipo se le acercaba a Maka? No lo pude aguantar. La escuchaba llorar entre los ecos de ese frasco negro y sombrío, no sabía a donde ir, solo estaba flotando como el inútil que era. Me la imagine; que la abrazaba fuertemente pegada a mi pecho y que alguien llegaba a arrebatarla de mí, la jalaba del cabello y la golpeaba hasta dejar su vestido blanco ensangrentado. Y no pude aguantar la idea, solo sentía que la cabeza me explotaba.

- ¿Darías tu vida por Maka, Soul? - De nuevo su horrenda voz penetrando en mis oídos.

- ¡Tu! ¡Sácame de aquí, maldita sea! - Le exigí, pero el solo reía.

- ¿Escuchas eso? - Me dijo. Y de nuevo escuche los lamentos de Maka exclamando mi nombre en su ayuda. Entonces de nuevo caí inconsciente.

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Todo se escuchaba tranquilo y en paz. Sentía los parpados pesados y una ventisca fría golpear contra mi piel, mientras la cabeza me punzaba como queriendo estallar. Voltee mi cara para sentir la almohada helada contra mi cara.

- ¡Nya Soul! ¡Despierta! - Sentía un cuerpo pequeño sobre mi presionando mi pecho - ¡Despierta, despierta...!

Abrí los ojos pesadamente y me encontré con la imagen de Blair en su forma de gato, golpeando con sus pequeñas patitas mi pecho y con una cara de desesperación horrible.

- ¿Blair? ¿Qué sucede? - Me senté sobre la cama dejando a Blair sobre mis piernas y tallé mis ojos, tratando de visualizar mejor.

- ¡No hay tiempo para explicarte, ven rápido! ¡Maka...! - Cuando escuché el nombre de mi técnico, mis ojos se abrieron como platos y entonces recordé lo que había sucedido: el Demonio, el vacío oscuro, la voz de Maka pidiendo ayuda. Mi corazón se aceleró y me di cuenta de algo: no supe cómo había llegado a mi habitación.

Me levanté rápidamente de mi cama y corrí a la habitación de Maka, abrí la puerta de golpe gritando su nombre, pero ella no estaba allí. Corrí por todo el departamento buscándola, hasta abrí la puerta del baño (aunque eso significara ganarme un Maka chop) pero no estaba allí. Mire hacia la ventana y estaba completamente oscuro, el reloj marcaba las 9 de la noche.

- ¡Dime Blair, donde esta Maka! - Le grite bastante enojado.

- ¡Es lo que trato de decirte, encontré a Maka en un callejón mientras alguien parecía atacarla y corrí en su defensa, pero el tipo huyo y Maka no quiere salir de ese callejón!

- ¿Eh? - Me quede helado un momento. Blair había visto mientras la atacaban, nuevamente la hirieron... - ¡Dime quien era quien la atacaba!

- Nya, lo siento mucho Soul... - Ella agachó su mirada bajo su sombrero de cuero. - El tipo huyó cuando intente verle y darle con mi Pumpkin Cannon.

Sentía que la sangre me hervía.

- ¡¿Dónde está Maka?!

- Ella sigue en el callejón, traté de que viniera conmigo, pero se negaba, no quería dejarla sola pero también necesitaba ayuda, por eso vine por ti, Sou-kun, ahora debemos...

- ¡No debiste dejarla sola, estúpida gata!

- ¡Nya! ¡Soul, me lastimas! - Por un momento me encontré agitando a Blair y me di cuenta de que el único estúpido aquí, era yo. Estaba en pleno frenesí de euforia y frustración, pero eso no justificaba que tratara mal a Blair, además ella hizo que no siguieran atacando a Maka.

- Lo... lo siento mucho Blair... - Me disculpe muy apenado. - Solo que me fastidia el saber que el tipo que la atacó huyo y ella ahora está sola en ese callejón.

- No te disculpes, Soul, entiendo tu preocupación, yo también me siento así. - Ella se colocó en mi hombro. - Pero no es el momento para lamentarnos, debemos ir por ella.

Asentí y salimos del departamento de inmediato. Me monte sobre mi motocicleta mientras que Blair corría por los techos de las casas, para ser una gata tan pequeña en verdad corre muy rápido. Pero mi corazón se sentía acelerado y oprimido, la fría brisa de la noche golpeaba mi cara combinándose con el sudor de mi nerviosismo. Aun peor, me sentía a la vez furioso por quien pudo haberla atacado.

- ¡Es por aquí, Soul! - Gritó Blair doblando en una esquina para entrar a un callejón bastante tenebroso. Deje mi moto a un lado y salte rápidamente para entrar corriendo en el callejón, seguía a Blair como podía ya que estaba oscuro y apenas la escaza luz del farol de la calle aluzaba de forma tenue. Blair se detuvo cerca de un contenedor y me lanzó una mirada. Me acerque lentamente y escuche unos sollozos detrás de el: Maka estaba arrinconada, ocultando su cara entre sus piernas. Temblaba mientras lloraba.

- ¡Maka! - Me acerque a ella y la tome de los hombros. - ¿Qué ha sucedido?

- ¡Aléjate de mí! - Me apartó con una mano mientras se ocultaba más en sí misma.

- ¡Pero Maka! ¡Serás tonta! ¡Aquí hace mucho frio y ese tipo puede regresar de nuevo! ¡Anda, regresemos al departamento! - Quise levantarla para poder irnos, pero ella solo volvió a apartarme. - ¡No seas terca!

- ¡Cállate idiota! - No supe que más hacer. Mire a Blair que también detonaba la misma mirada de preocupación, tal vez ella podría hacer algo. Se acercó a Maka y se replegó contra su pierna, tratando de que se animara.

- Vamos Maka-chaaan, un baño caliente te relajaraaaaaa... - Entonó la pequeña gata. - Si quieres me baño contigo ¡oh!

En un momento, Blair se transformó en su forma humana y abrazó a Maka entre sus grandes pechos, pero Maka no se inmutaba en darle una respuesta.

- ¡Por fin podre bañarme con Makaaaa-chaaan! ¡La diversión es mejor entre chicas! - Blair seguía agitándola entre sus pechos, cosa que, aunque me sonrojaba demasiado y no podía evitar pensar en una escena erótica entre Blair y Maka, me incomodaba a la vez que eso llegara a pasar. Por fin, Maka alzó la cara un poco, empapada en lágrimas y alzando su vista hacia Blair un poco. - ¿Uh? ¿Qué es esto?

Blair acercó sus dedos a la cara de Maka y le quita algo blanco del rostro, mi cara se tornó perturbada al notar que la cara de Maka estaba llena de esa cosa blanca, y viendo con más detalle, su saco negro también tenía esas manchas blancas ¿Que rayos fue lo que pasó?

- ¿Que... es eso? - Pregunte perturbado.

- Nya, no huele a nada... - Lo acercó a su nariz - Pero esta algo pegajoso.

- No... no es nada. - Por fin hablo Maka y los dos estuvimos atentos. - Me cayó algo de este estante de basura y se me quedo pegado en la cara...

- Maka, ¿quién fue la persona que te estaba atacando?

Ella no dijo nada, solo agacho la mirada. Eso me hizo molestar demasiado, apreté mis puños y estuve dispuesto a gritarle, que esa no era la Maka que yo conocía y a la cual admiraba, pero Blair me lanzó una mirada de súplica para que me detuviera. Apreté los dientes, aún más molesto y les di la espalda, empezaba a sentir la brisa cada vez más fría.

- Las espero en el departamento...

Es lo último que dije.