Episodio 4. Llanto
- Nya, ya está Soul, limpié las heridas en las manos de Maka y ahora terminara de tomar la ducha – Blair suspiró – yo quería tallar su cabello con el nuevo shampoo que hice.
- Déjala Blair, necesita un tiempo sola, no debemos molestarla. – Me senté en una silla del comedor, aun no se me pasaba la frustración que sentía.
- Lo siento mucho Soul – Blair me sacó de mis pensamientos, se notaba que estaba muy angustiada – Si hubiera actuado antes, hubiera descubierto quien fue...
- No te disculpes, fue algo que tu no sabias, realmente te agradezco que lo hayas ahuyentado – trate de sonreírle y parece que eso la animó demasiado.
- ¡Nya! Bueno, iré al Chupa Cabras, voy retrasada al trabajo – Blair tomó un bolso que estaba arriba de la mesa, guiño un ojo y abrió la puerta – Cuida bien de Maka, Soul.
Me quede a solas, escuchando al fondo la ducha tras la puerta cerrada del baño. No podía dejar de sentirme tan impotente y desesperado. Atacaron a mi técnico por segunda ocasión y nuevamente no pude hacer nada por protegerla. Maldita sea. Agache mi vista y no sabía si quería llorar del coraje o por otras razones que desconocía, debía encontrar quien era esa persona y porque estaba atacando a Maka.
De repente, recordé lo que Tsubaki me había dicho y la manera en cómo podría encontrar al culpable. Sin embargo, para conseguirla debía entrar a la alcoba de Maka, si ella me descubría husmeando entre sus cosas seguro se molestaría (aún mas) conmigo. Me dirigí a su habitación, siempre mirando hacia atrás en caso de que Maka saliera de la ducha y me pillara en la acción.
- Veamos, ¿Dónde estará esa maleta? – cerré la puerta tras de mí, la habitación de mi técnico estaba ordenada, como siempre, así que no debía ser difícil encontrar la maleta donde estaba guardada la sabana. Revise en los rincones, en su armario, en sus cajones, pero no encontraba la maleta de viaje.
Iba a salir de la habitación, resignado, pero me di cuenta que el único lugar donde no había revisado era debajo de la cama. Me apresure a buscar en ese lugar, Maka metía allí lo que no le servía en el momento, pero pensaba que en algún futuro le sería útil. Típico de Maka. Seguí buscando hasta que en el fondo visualicé la maleta, una negra con el logo de Shinigami y algo empolvada. La saque rápidamente y revise que fuera la misma que llevó en esa misión, si la cámara que siempre llevaba Maka estaba allí dentro definitivamente era la maleta que buscaba. La abrí, pero la cámara no estaba, sin embargo, la sabana si...
Demonios, no quería volver a verla pero era lo único que me llevaría a la identidad de aquel tipo. Volví a guardarla en la maleta y salí pronto de la habitación. Escuche que la puerta del baño se abrió y Maka salió con una toalla envuelta en la cabeza, si me miraba con la maleta seguro se daría cuenta de que había entrado y tener una discusión era lo que menos quería en ese momento. Apresuré el paso a mi alcoba pero escuche que su voz me llamó.
- Soul... etto... - ella balbuceó - ¿Podemos...?
- Necesitas descansar, es mejor que duermas bien. Mañana tenemos pendientes por hacer – interrumpí y entré a mi habitación cerrando la puerta de inmediato. Suspiré y me deje caer lentamente en el piso. Quite algunos mechones de mi cara y me quede pensando hasta caer dormido.
- Oh Soul, despierta...
Escuche una voz. Desperté tratando de encontrar quien había sido, pero no mire a nadie. Eran las 4 de la madrugada y yo aún estaba tumbado en el piso. Me levante tallando mis ojos y bostezando, enserio me sentía muy cansado. Todo el departamento estaba sombrío, las cigarras cantaban a lo lejos, pero lo demás era muy silencioso. Entreabrí la puerta de Maka, ella dormía plácidamente con esa cara angelical que hacía siempre, así que supuse que ella no me había llamado. Suspiré y sonreí, aún recuerdo la primera vez que la conocí: me descubrió tocando el piano a pesar de que yo odiaba tener espectadores. Pero no entiendo porque con ella fue diferente, ella me estrecho su mano pidiéndome ser su compañero y allí fue donde sentí esa conexión tan fuerte. Si tan solo ella supiera cuanto importa para mi...
Me acerque un poco, trate de acariciar su mejilla a la cual no me pude resistir hasta que mire sus manos vendadas. Apreté los dientes y salí rápidamente. Di vueltas como desesperado alrededor de la sala, no me podía contener me sentía enojado conmigo mismo. Tome el teléfono y marque.
- ¿Uh? ¿Soul? ¿Qué sucede?
- Hola Tsubaki, lamento llamar tan temprano – me disculpé tratando de que mi voz se escuchara lo más baja posible - ¿Te desperté?
- Hehe, en realidad... - ella sonaba nerviosa.
- ¡Muévete Tsubaki o me iré sin ti! ¡Uno, dos, uno dos, uno, dos...! – escuche la voz de Black Star al fondo del teléfono.
- Entiendo, como siempre Black Star entrenando desde temprano – ella soltó una pequeña risa.
- Si, no quiero dejarlo ir solo pero seguramente se metería en problema, ya sabes que es un poco torpe... - suspiró. ¿Un poco torpe? No, que va. – En fin ¿Qué sucede Soul?
- Encontré la sabana... - hablé, quería acabar con el asunto de una vez por todas.
- ¿La encontraste? ¿Maka aún no la ha lav...? –
- No... - conteste de forma seca, no quería que la imagen de esa sabana llegara a mi mente – Creo que tampoco ella quiere recordar lo que paso.
- Supongo que prefieres ir en este momento al Shibusen ¿no es así? – ella había acertado a mi silencio – le avisare a Black Star...
- ¡No! – alce un poco la voz pero me di cuenta de mi imprudencia, Maka podría escucharme. Puse mi mano alrededor de mi boca cubriendo parte del teléfono – No quiero que Black Star se entere... sabes que es... bueno... idiota.
- Etto... - Tsubaki soltó una pequeña risita nerviosa, pero ella sabía que tenía razón. En mi mente cruzaron muchas escenas en las cuales me comprometía por culpa de Black Star – Esta bien, encontrare la manera de distraerle. Te veo en una hora en el Shibusen, hasta luego.
Enseguida Tsubaki colgó y me quede nuevamente a la merced de la quietud. Recordé al demonio de la Black Room, y mis dientes chocaron unos con otros de lo enojado que me sentía. Ese maldito bastardo sabia quien había lastimado a Maka, seguramente también sabia en que momento volvería a atacar. Tendría que sacarle la verdad a como diera lugar, aunque... No, lo más probable es que trataría de que cayera en la locura.
- ¡Ugh! – jale mi cabello en un intento desesperado por comprender lo que sucedía. No era de tipos cool ser quienes se preocupan por este tipo de cosas, debería estar en una fiesta amaneciendo en esta madrugada y no desesperado por esto. Pero Maka vale toda la maldita pena del mundo, estúpida tabla. Apenas eran las 4:45 de la mañana, me aliste y prepare un desayuno para Maka, al menos espero que acepte eso de mí. Deje una nota avisándole que ya estaría en Shibusen, inventando una tonta excusa de que tenía cosas por hacer sin ella. Tomé la maleta de Maka, me subí a mi motocicleta y emprendí marcha hacia la verdad.
- Ugh, ya son las 6:30 y Tsubaki aún no llega... – me frustre un poco al estar allí media hora esperándola, el sol ya había salido con esa absurda cara suya y por la expresión tenebrosa que tenía, parecía como si el día pronosticara tremendo calor. Algunos alumnos comenzaban a llegar para la clase de las 7 a.m., temía a que Maka pudiera llegar más temprano de lo habitual solo para hacer deberes tontos. Además, no quería que nadie me viera con su maleta y le comentaran que me habían visto con ella, entonces comenzaría a levantar sospechas.
- ¡Soul! – escuche un grito y al girar mi cabeza, mire a Tsubaki corriendo escaleras arriba. Cuando por fin llego hacia mí, se agacho recargándose en sus rodillas respirando agitadamente. – Perdón por la tardanza, pero es que...
- Descuida – trate de sonar desinteresado aunque realmente estaba desesperado por dentro – Entremos de una vez y busquemos a Stein...
- Etto... Soul...
- Seguramente debe estar en la enfermería o en el laboratorio haciendo sus experimentos locos...
- ¡Yahuuuuu! – Sentí que alguien se me abalanzaba del cuello y me jalaba de forma brusca - ¡Vamos a buscar a Stein para hacerle esa broma!
- ¿¡Ehhhhhhhhhhh?! – Seguramente mi cara se tornó de forma estúpida en ese momento, pero tenía a Black Star agarrándome del cuello con esa sonrisa burlesca de siempre - ¡Oye imbécil! ¡¿Pero qué rayos haces aquí?!
- ¿Eh? ¿No ibas a hacerle una broma a Stein? – mire a Tsubaki y ella tenía esa cara de disculpa, como siempre. Entonces supuse que no pudo evitar que Black Star viniera y seguramente le puso una excusa para distraerle de lo que realmente íbamos con Stein. Realmente mi desesperación no podía llegar a más. - ¡Vamos, amigo! ¡Vayamos a jugarle esa broma al tonto del profesor y el tendrá que aceptar que su Dios, Black Star, es más astuto! ¡Huahahahaha!
Para entonces, Black Star ya estaba jalándome del cuello hacia donde quiera que estuviera el lunático de Stein; Tsubaki caminaba detrás de nosotros aun con esa cara de disculpa y yo, pues, realmente todo esto tenia que ser una jodida broma.
- ¿Y bien, que broma le haremos esta vez, Soul? – Black Star se frotaba las manos, riéndose, como si fuera un niño a punto de saborearse un enorme pastel.
- Bueno... - no tenía ni idea de cómo deshacerme de Black Star en ese momento. No es que no le tuviera confianza, pero realmente lo conocía demasiado para mi gusto. Él quiere a Maka desde que son pequeños, si se enterara de lo sucedido, el saldría a buscar por su cuenta la persona que le causó daño y a ese bastardo yo lo quería matar con mis propias manos.
- ¡La broma que le vamos a hacer ocupa algunos materiales! – interrumpió Tsubaki llamando la atención de su técnico – Soul preparo los detalles de la broma pero los materiales quedaron en... etto...
- ¡En el cuarto de Chrona! – se escuchó una voz conocida y miramos al señor perfección simétrica acercándose a nosotros. No entendía que era lo que pretendía el entrando en nuestro juego.
- ¿El cuarto de Chrona? – dudó Black Star.
- Si, Soul me contó sobre la broma a Stein y le prometí que no le diría nada si todo salía... - los ojos de Kid se tornaron brillosos con ese sonrojo en las mejillas que siempre hace al hablar de su obsesión - ¡Perfectamente simétrico!
Realmente mi cara no podía detonar más estupidez.
- ¿Y porque en el cuarto de Chrona? – Si Black Star no mordía el sebo, me vería obligado a contárselo con el riesgo de que arruinara mis planes.
- Etto... porque... - Tsubaki no era de mucha ayuda – Stein no sospecharía de Chrona para realizarle una broma.
- Además, en el cuarto de Chrona nadie descubriría el material – de nuevo intervino Kid.
- ¡Huahahahahaha! ¡Ese cretino de Stein no se la espera, a que no! ¡Iré por ellos, no empiecen sin mí! – Black Star emprendió carrera para el cuarto de Chrona, tan rápido que solo alcanzamos a ver el humo que dejaba atrás.
- Por fin... - Tsubaki y yo suspiramos al mismo tiempo.
- No sé qué se tienen en manos, pero hasta yo pediría ayuda para deshacerme de ese mono asimétrico – comentó Kid de lo más desinteresado. Aunque realmente le agradezco que haya intervenido a tiempo – Espero me lo cuenten al menos.
- Tenlo por seguro cuando lo podamos resolver – le dije. El me dirigió una sonrisa cálida y se fue de largo por el pasillo. Ahora, debíamos actuar rápido antes de que Maka o Black Star nos buscara.
- Con que... - una voz tenebrosa se escuchó detrás de nosotros provocando que sintiéramos escalofríos tan intensos que no sabría explicar si aún seguía vivo o ya me daba por muerto - ... una broma a su profesor ¿uh?
Al voltear, nos encontramos con la expresión macabra de Stein, con esa sonrisa enferma y su risa que provocaba que cualquiera temiera por su vida. Tsubaki y yo temíamos ahora por nuestro pellejo.
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- Creo que debieron empezar por allí... -
- Bueno, tal vez si nos hubiera dado tiempo para explicárselo... ¡auch!
- Lo siento Soul... - Tsubaki limpiaba algunas manchas de sangre que salían de mis heridas en la frente. Creo que nunca más en mi vida volveré a mencionar que le hare una broma a Stein, aunque sea de juego. Stein encendió un cigarrillo y lo aspiro hondamente.
- Y bien, ¿Dónde está esa sabana? – Tsubaki me miró algo preocupada y tenía razones para estarlo. Suspire y me levante por la maleta, entregándosela a Stein. El la abrió, sacó la sabana extendiéndola enfrente de él, yo me limite a desviar mi mirada, no quería ver la evidencia de mi incompetencia y mi debilidad. – Hum, así que esto es lo que quieren que examine ¿uh?
- Quiero encontrar a quien pertenece esa sangre... - dijo en seco mirando hacia la puerta.
- Podría preguntarte el porqué, pero creo que no es necesario – Stein se levantó y se dirigió a una de las mesas de la enfermería – Supongo que no quieres que le cuente nada a Maka ¿cierto?
Asentí.
- Ni a Black Star, por favor... - mencionó Tsubaki inaudible.
- Esta bien, te mandare a llamar en cuanto obtenga los resultados – me dirigí a la puerta en silencio junto con Tsubaki, ya no quería saber nada sobre el asunto – Pero Soul, si esto resulta ser algo grave tendré que informarle a Shinigami-sama.
- Ahhh... - solté un suspiro – me da igual.
- Bueno Soul, si necesitas otra cosa no dudes en avisarme – me sonrió Tsubaki al salir.
- ¿Y arriesgarme a que traigas a Black Star de nuevo? Olvídalo – le solté una sonrisa al menos para no sentir la situación tan tensa. Ella me regresó la sonrisa, aunque sé que en el fondo realmente se sentía apenada por lo de Black Star, se despidió con la excusa de que iría a buscarlo antes de que el descubriera de que la broma era una distracción. Pensaba irme al aula, seguro Maka estaría ya allí, para mi sorpresa, ella estaba parada a unos cuantos metros, observándome.
Maldecí en voz baja. ¿Habrá escuchado lo que hable con Tsubaki? De ser así seguro estaba metido en un gran problema, más de los que ya tenía. Odiaba verle así, su expresión de angustia y de dudas, con esa mirada de preocupación hacia mí. Detestaba que tuviera que mortificarse por mí, cuando yo era el que siempre buscaba que sonriera. Pero después de aquella noche, seguro todo en nuestras vidas cambiaria. Ella jugueteaba con su falda un poco mientras me seguía observándome, no soporte más y desvíe su mirada, gruñendo por su actitud pasiva. ¿Qué esperabas, Maka? ¡Ven y grítame como siempre lo haces, desahógate! Pero al no ver reacción, preferí dirigir mi camino hacia el pasillo contrario.
- ¡Espera, Soul! – ella me llamó y me detuve en seco. Aun después de todo, yo la seguía queriendo...
- ¿Sucede algo, Maka? – me giré tratando de poner mi típica cara de desinteresado, no la quería preocupar.
- Soul... yo... - ella no me miraba a los ojos. Mis músculos se comenzaban a tensar – Mire que salías junto con Tsubaki de la enfermería...
- Oh, bueno ella no se sentía muy bien.
- ¿Y porque Black Star no la acompañaba? – Demonios.
- Bueno...
- Soul, no tienes por qué mentirme... - ella agachó la cabeza. Me frustré, demasiado...
- Vamos Maka, no te estoy mintiendo... - en un impulso, levanté mi mano para tocar su cabeza, pero me detuve pensando en que no se si era el momento adecuado – Vayamos a clases, en 10 minutos comienzan.
- ¿Qué hablaron con Stein? – me detuve en seco nuevamente.
- Maka, por favor...
- Dime ¿acaso hay algo que me ocultan? – no sabía ya como evadir sus preguntas. Ella seguía sin darme la mirada, pero sabía que sospechaba de mí. - ¡¿Por qué rayos actúas tan raro?!
- ¡¿Yo actuar raro?! – comencé a gritarle también a medio pasillo - ¡Tú eres la que está actuando raro!
- ¡Tú tienes la culpa! – ella alzó la voz aún más, pero yo no me pude contener.
- ¿¡Por qué tengo la culpa yo?! ¡Tú eres la terca, no me quieres decir que fue lo que sucedió aquella noche! ¡Si tan solo me dijeras algo, al menos podríamos sincronizar nuestras almas! – termine echándoselo en cara. Me arrepentí inmediatamente de lo que hice, pero ya no había vuelta atrás. Maka me miro esta vez a los ojos, y en su mirada pude notar el odio que empezaba a sentir por mí. Algo se estremeció dentro de mí, y volví a sentir culpa, ella tenía razón. Todo había sido mi culpa. – Maka... yo...
Ella salió corriendo y pude notar como las lágrimas resbalaban por sus mejillas. No quise correr detrás de ella, seguramente no quería verme. Golpee la pared, enojado conmigo mismo, molesto por no poder protegerla.
Las clases transcurrieron sin problema, sin embargo, Maka había decidido sentirse en otro sitio, lejos del lugar donde acostumbrábamos sentarnos. La observaba desde mi asiento, no podía concentrarme. Estaba tan cansado de pensar y de fingir que nada me importaba, sentía tremendas ganas de golpear o partir algo en dos con mi guadaña.
- Bien hecho Evans, la estas perdiendo...
Escuche de nuevo su voz llamarme por mi apellido. Pero a estas alturas ya ni siquiera le prestaba atención a eso.
