Episodio 5. Biblioteca

- Los conocimientos que aprendimos hoy, aquí...

- ¡¿De qué rayos está hablando?! ¡Esta es la décima disección que hacemos en la semana! – gritó Black Star desde su asiento apuntando con el bisturí hacia Stein. Han comenzado una discusión, como siempre. Pero realmente no he prestado atención desde los últimos tres días. Me he puesto en equipo con Kid, Liz y Patty, pero todo siempre termina en desastre ya que Kid quiere que todo sea perfectamente simétrico (¡Si! ¡Hasta la maldita disección!), realmente que extraño el equipo con Maka; ella hacia casi todo porque se enfadaba de la manera en cómo yo hacia las cosas y era algo sencillo: sacábamos una nota muy buena y yo no tenía que esforzarme.

Pero ella se ha sentado con Jaqueline y Kim, solo me limito a observarle mientras Kid está llorando a mi lado porque el corte que hizo no fue simétrico. Después de que Stein le diera una "lección" a Black Star (y que ahora cuelga del pizarrón ensangrentado), nos ha pedido guardar los materiales.

- Esto será todo por hoy y recuerden que mañana tenemos otra disección – el salón entero bufó pesadamente. – Maka y Soul, necesito hablar con ustedes un momento.

Los demás guardaban sus cosas y salían del aula, mientras Maka y yo nos acercábamos al escritorio del Dr. Stein, ella aun parecía molesta conmigo, pues no me dirigió ninguna palabra al acercarnos. Yo metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta negra. Stein se sentó en la silla como usualmente lo hacía: colocando el respaldo de la espalda a su pecho y recargando sus brazos en él. Encendió un cigarrillo y dejo escapar el humo en nuestras caras, su expresión parecía muy seria y critica.

- ¿Y bien? – preguntó. ¿Bien, que?

- ¿Por qué nos ha llamado? – preguntó Maka impaciente, aunque sé que era porque no quería estar cerca de mí.

- Creo que es bastante obvio – sacó su cigarrillo de su boca y volvió a exhalar el humo. Que fastidio. - ¿Qué traen ustedes dos?

Ugh, Stein lo comenzaba a notar y eso no era nada cool. Maka aun tenía una expresión seria en la cara, como en todas las veces en que trataba de detonar firmeza, pero solo se encontraba haciendo un berrinche. Gire los ojos un tanto fastidiado.

- ¿Nos ha llamado para eso? – respondió Maka con otra pregunta. Las cosas parecían tensas.

- En realidad, no – se balanceó sobre su silla – Shinigami-sama me ha encargado dejarles una tarea extraescolar. Últimamente sus trabajos como técnico-arma han dejado mucho que desear, han reprobado la mayor parte de las actividades que implican el manejo de un arma y la realización de la resonancia de almas.

- Eso no ha sido mi culpa… - Como siempre, Maka tratando de justificarse y culpando de los errores a mí. Típico de ella.

- ¿Tratas de decir que es mía, gritona? – la contrataque.

- ¡¿A quién le dices gritona, idiota?! – ella alzó la voz y comenzó a golpearme repetidas veces en la cabeza.

- ¡Eres una fastidiosa!

- ¡Y tu un idiota!

- Si siguen de esa manera, reprobando esas clases, serán expulsados del Shibusen.

- ¿¡Ehhhhhhhhhhh?! – los dos pusimos una cara de sorpresa al escuchar las palabras de Stein. ¡Lo que me faltaba! ¡Que me expulsaran! Sé que no era un tipo que sacaba 100 en las clases, pero rayos que tampoco era del tipo el cual le gustaría terminar expulsado de la escuela.

- He, las expresiones en su rostro son tan interesantes ¡Debería diseccionar su cerebro y estudiarlos! – Pero… ¿Qué carajos?

- Bueno entonces ¿Qué tipo de clase extraescolar nos pondrán ahora? ¿Pelear de nuevo contra un lunático profesor? – trate de bromear recordando la última vez en la que tuvimos una clase de ese tipo y casi morimos en manos de Stein. Aun me estremezco con la idea.

- No es la gran cosa, Shinigami-sama me pidió que ayudaran esta noche a ordenar la biblioteca.

- ¿La biblioteca? ¿Y el bibliotecario no se encarga de eso? – pregunte aun confundido.

- Veras, el bibliotecario no ha tenido vacaciones en un largo tiempo – se encogió de hombros – y Shinigami-sama ha decidido darle la noche libre, justo cuando la biblioteca ha estado más desordenada que nunca. Solamente se encargaran de los libros de acceso a una estrella, pero deberá ser esta noche.

- ¿No podemos hacerlo mañana? – preguntó Maka – Tengo deberes importantes que hacer.

- ¿Y qué deberes más cumplirás si te expulsan de Shibusen? – Buen punto.

- Ya entendí… - Maka infló las mejillas. Sonrei al verla, parecía tierna.

- El bibliotecario los vera a las 6 de la tarde para darles instrucciones y de allí quien sabe a qué hora se retiraran. Marie se quedara en la noche, avísenle si necesitan algo. Por mientras, pueden retirarse. – Maka y yo salimos después de recoger nuestras cosas, y aunque yo caminaba a su lado pensando en que después de esa platica las cosas se normalizarían un poco, me di cuenta que estaba equivocado. Ella aceleraba su paso para tratar de alejarse lo más pronto de mí. Respire resignado, toda esta guerra de sentimientos y conflictos en mi mente me estaban llevando a la demencia total. Ojalá las cosas fueran más simples que eso.

- Oh Soul, olvide decirte algo. – El Dr. Stein salió del aula para hablarme – Es sobre la sabana que me entregaste.

- ¿Si? ¿Qué cosa? – Trataba de sonar desinteresado, pero trague saliva repetidas veces ya que mi ansiedad crecía con cada segundo ¡Por fin sabría quien estaba lastimando a Maka!

- Bueno… - exhalo su cigarrillo de forma lenta. Que tortura – Solo quería decirte que el análisis estará en más tiempo de lo pensado.

Creo que sentí una tensión enorme que se liberó en mi interior, espero no haya sido lo que estoy pensando… Maldito profesor, si piensa decirme algo sobre ese asunto, prefiero que sea cuando tenga los resultados, no rodeos que lo único que hacen es estresarme. La siguiente clase era con Marie-sensei, pero no tenía ni la más mínima gana de entrar, siempre terminaba contando sus sueños de casarse, de encontrarse al hombre ideal y bla bla bla. Cosas bobas con la que las chicas sueñan.

Los hombres, lo que queremos, es pasar solo un buen rato sin ningún compromiso, ya saben, solo los tipos cool como yo podíamos darnos esos lujos sin sentir remordimiento. ¿Amarrarme a alguien en una boda y tener chiquillos escándalos? ¡Vaya que no era mi estilo! Aunque… ¿Cómo sería si Maka y yo nos casáramos? ¡Seguramente Black Star terminaría haciendo un desastre mientras que Kid lloraba porque el pastel de bodas no era totalmente simétrico! Al padre de Maka llorando en una esquina al ver a Maka en ese hermoso vestido blanco…

Sonreí. ¿Qué tal serian nuestros hijos? Ojala tuvieran los ojos lindos de Maka ¡Tal vez mi cabello! Apuesto a que serían igual de tercos que ella, o quien sabe. Esperen ¿¡En que estoy pensando?! Sacudí mi cabeza tratando de sacarme esas ideas ¿Cómo alguien tan cool como yo podría estar pensando en eso? Seguí en esa ronda de contradicciones mientras estaba en la azotea hasta que fui interrumpido por la voz de Black Star.

- Hey amigo ¿tú tampoco entraste a clase con Marie-sensei?

- ¿Y tú ya te recuperaste de la golpiza que te dio Stein? –

- ¡Nada que un Dios no pueda soportar! – guiñó un ojo mientras se señalaba asi mismo con el pulgar. Le sonreí y seguí viendo la lejanía de Death City, al parecer Black Star decidió hacerme compañía - ¿Aun no piensas dar el paso?

Sabia a lo que se refería, pero me limite a seguir observando la línea azul que se derretía entre las lejanas montañas fuera de la ciudad.

- Las cosas entre Maka y tu no van muy bien ¿cierto? – Mierda, no creía que no fuera tan tonto. – Se les nota a leguas, viejo.

- Ah, lo se… - suspire. Black Star sacó unas latas de refresco de su bolsillo y me ofreció una, al menos me daría el gusto de acompañarle también – No creí que las cosas se pondrían tan difíciles.

- ¡Ha! ¿Le tienes miedo a una chica? – se estaba burlando de mí y le dirigí una mirada de enojo - ¡Si tan solo siguieras los consejos de tu Dios, no tendrías ningún problema con las chicas! ¡Además, no tendría que ser tan difícil con una tabla como Maka!

- Cierra la boca… - le salpiqué un poco de mi soda en la cara y se lo tomó divertido. Sonreí yo también.

- Si no te apresuras, quien sabe… - vaciló recargando los brazos en el muro de piedra que nos separaba del vacío – Podría ganártela yo…

- Ni lo pienses, primero te cortó el cuello con mi guadaña… - Sé que estaba bromeando, pero el tener la idea me causaba un sentimiento egoísta.

- ¡He! Quisiera ver que lo intentes. – La sonrisa de Black Star se extendía a lo largo de su cara. No teníamos conversaciones profundas, pero no eran necesarias, nos entendíamos a la perfección. Creo que considero a Black Star como mi mejor amigo, a él también le agradezco muchas cosas por las que he pasado (si, hasta las vergonzosas). - ¿Vamos a jugar básquet por la tarde?

- No puedo, el tonto de Stein nos ha ordenado a Maka y a mí una tarea extraescolar, debemos ordenar la biblioteca ya que el encargado se tomará la noche.

- ¡Ohhh! ¡Así que una cita! – comenzó a darme codazos en el brazo con una mirada picara que fastidiaba - ¡Deberías para aprovechar y tú y Maka…!

- ¡Ni lo sueñes, idiota! – lo empuje.

- ¡Ya eres todo un hombre! – comenzó a llorar con el puño en alto. Empezaba a reconsiderar mi idea de mejor amigo -¡Que orgulloso me siento! Ah pero también que mal que no puedas acompañarme. Tendré que buscar otra actividad ¡Yahuuuuuuu!

En un acto frenético, Black Star saltó a uno de los grandes picos rojos que sobresalían de Shibusen, con toda la intención de partirlo en dos. Al momento de encontrarse en el borde, soltó un gran puñetazo con toda su fuerza causando una gran grieta en la estructura.

- ¡Suerte en tu cita Soul! – me gritó antes de brincar al patio principal de Shibusen mientras la parte resquebrada caía.

- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! – Escuche la voz de Kid gritar a todo pulmón desde dentro de Shibusen.

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- Bien, ustedes ordenaran la primera sección de la biblioteca, ya que los estudiantes dejan totalmente desordenado el lugar, en especial en épocas de examen. – El bibliotecario nos daba un recorrido. El lugar estaba algo oscuro y apenas unas pequeñas velas colgadas en la pared daban la suficiente luz para ver, los estantes se alzaban a lo alto y había unas cuantas escaleras alrededor y muchos libros regados en pequeños carritos – Deben de ordenar los libros según su sección, edición y según la etiqueta ¿Lo ven?

Recogió un libro que tenía una etiqueta en el lado de la pasta. Yo era el único que estaba siguiendo al bibliotecario aunque realmente no estaba poniendo atención a sus explicaciones. Maka estaba entretenida viendo entre las estanterías, bastante curiosa y sacando cuanto libro le llamara la atención. El bibliotecario y yo la observábamos ir de un lado a otro con una gran pila de libros.

- Seguramente este lugar estará peor de cómo lo deje… - suspiró.

- Lo más seguro es que sí.

- Bueno, los dejó y traten de ordenar este lugar, sobre todo que tu compañera no lo deje más desordenado de lo que está. Nos vemos – tomó una bolsa y se despidió con un ademan. Entonces Maka y yo nos quedamos solos, Marie-sensei estaba aún en Shibusen haciendo algunos papeleos, había venido hace una hora a decirnos si necesitábamos algo. No había más que la quietud de la noche.

Comencé a ordenar los libros que estaban en el carrito en algunos de los estantes a lo alto. Los dos estábamos en silencio mientras; era difícil ver en donde quería colocar el libro, pero lo colocaba en el hueco que primero visualizaba, daba igual.

- Hey tonta, nos ordenaron acomodar los libros, no leerlos todos – le reclame a Maka mientras ella estaba sentada entre una pila de libros leyendo algunos. Esperaba alguna respuesta pero no sucedió nada. - ¡Ni creas que yo los ordenare todos solo!

- Calla, estoy leyendo. – Dijo con voz severa. Yo sabía que aún estaba molesta conmigo, pero a mí también me hacía mella su actitud hacia mí. Me acerque a ella, tratando de visualizarla entre el monto de libros, y note aun sus manos vendadas que sostenían un libro.

- ¿No te sientes cansada? Si quieres puedes irte a casa a descansar, yo puedo quedar…

- No. – me interrumpió – Seguiré investigando…

- ¿Investigando qué? – Maka rápidamente levantó su cara hacia a mí, parecía nerviosa.

- Nada que te interese a ti ¿quieres quitarte y seguir ordenando los libros? Me estas tapando la luz.

- Bueno, como tú digas. – Levante una pila de libros que seguramente estaba dispuesta a leer y comencé a ordenarlos. Creo que funcionó porque se levantó totalmente molesta.

- ¿¡Pero qué haces, tonto?! ¡Los iba a leer!

- Tu dijiste que lo ordenara, eso estoy haciendo – alce un libro mientras que ella trataba de alcanzarlo pidiendo que lo soltara. Era divertido, se miraba de alguna forma muy tierna.

- ¡Suéltalo Soul! ¡Te ganaras un Maka Chop si no me obedeces!

- ¡Debemos cumplir esta clase extraescolar si no queremos ser expulsados!

- ¡Tu trasero será expulsado si no me devuelves ese libro! – Maka aún seguía tratando de alcanzar el libro. Yo me limitaba a solo alzarlo y dar vueltas para que no lo alcanzara, era divertido, hasta ya me había sacado una risa. Pero entre esa pequeña lucha, Maka había tropezado con un libro grueso del piso, empujándome y cayendo los dos al suelo. Vaya que me dolió esa caída, pero al tratar de reincorporarme, Maka aún seguía tirada sobre mi sobándose la cabeza.

Nuestras miradas se cruzaron sin más. Los ojos verdes esmeralda de Maka me habían atrapado y cautivado en ese momento, no podía mirar hacia otro lado y ella parecía tampoco querer hacerlo. Sentí que el corazón se me aceleraba a tal grado que las sienes me palpitaban y un sonrojo súbito subirme por las mejillas. ¡Demonios Maka! ¿Por qué tienes que ser tan bonita?

- Maka… - susurré y traté de acercar mi cara a ella. No podía resistirme a sentir su respiración cerca de mí, al menos solo un poco.

- ¿Tan rápido quieres que comience el juego? Juguemos entonces… - escuche una voz que provocó un fuerte dolor en mi cabeza. No pudo pasar desapercibido, en un acto reflejo lleve mis manos hacia la cabeza aun sintiendo ese dolor en la cabeza.

- ¡Aghhh…! – el dolor cada vez se hacía más grande mientras escuchaba en ecos una risa macabra.

- ¡Soul! ¡¿Qué te pasa?! – Maka socorrió por mí, pero yo sabía lo que estaba a punto de pasar. - ¡Contéstame Soul!

- ¡Corre… M-Maka…! – trate de advertirle con las pocas fuerzas que me quedaban, el dolor iba en aumento y sentía que en cualquier momento perdería el conocimiento. Pero no podía quedarme así, no sin saber que Maka estaría lejos de allí, fuera del alcance de cualquier daño - ¡Corre…!

- ¡Iré por Marie-sensei!

- ¡No…! ¡Por favor Maka, corre…! – El dolor termino ganándome: lo último que escuche fueron las palabras de Maka gritando mi nombre, preocupada.

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- Despierta Soul… - una voz en tono melodioso me despertó. Abrí los ojos de golpe, encontrándome con un piso de losetas blancas y negras: estaba en el Black Room. Tenía el mismo atuendo con el que regresaba siempre, el mismo traje negro a rayas y esos zapatos formales. Trataba de buscar a Maka por todas partes, pero solo miraba alrededor penumbras y cortinas carmesí que se hundían entre la oscuridad.

- ¡Maka! ¡Maka! ¡¿Dónde estás?!

- Ella no puede escucharte, Evans… - él apareció entre las sombras con ese mismo traje que yo. Poseía una sonrisa enfermiza, arrastraba sus huesudos dedos sobre la loseta mientras se acercaba a mí. – Pero sabes lo que viene ¿o me equivoco?

- ¡Déjala en paz! ¡¿Qué es lo que quieres para que no sigas jodiendo nuestras vidas?!

- Tranquilo Evans, realmente no quiero nada – se encogió de hombros – Aunque… podrías aceptar un pequeño trato, algo justo.

- ¿De qué estás hablando? – comenzaba a desesperarme hasta que escuche la voz de mi técnico gritar fuera de este infierno oscuro - ¡Maka! ¡¿Qué es lo que quieres bastardo?!

- ¿De ti? No quiero nada… - Comenzó a caminar hacia la oscuridad mientras me señala con la mirada por arriba del hombre y con un dedo me indicaba que lo siguiera – El tiempo se acaba Soul ¿vienes?

No tuve más remedio que seguirle hasta donde él quería. Avanzaba a pasos lentos y pesados, arrastrando las manos sobre la loseta, cosa que hartaba de sobre manera mi paciencia. A medida que avanzábamos, escuchaba la voz de Maka difusa entre las nubes oscuras, comenzaba a taladrar en lo más profundo de mi mente, sentía en que cualquier momento me volvería loco. Seguimos caminando hasta que nos encontramos con una puerta muy deteriorada y astillada por los bordes, con maleza a su alrededor. No comprendía que era ese lugar, ni siquiera la loseta existía. Por debajo de la puerta, parecía que del otro lado había una luz que no funcionaba muy bien, por la intermitencia y el sonido de querer fundirse en cualquier momento.

- ¿Qué rayos es este lugar?

- ¿No lo reconoces acaso? Es un lugar de ti que has dejado olvidado. Todos los seres humanos poseen este lugar, reprimido y obsoleto por sus conductas morales, por las leyes que castigan los pecados que jamás deben cometer. – Dirigió su vista hacia mí en lo que yo seguía atento a la luz del otro lado – Si tu abres esta puerta, liberaras tus impulsos y podrás conocer quien está hiriendo a esa persona que tanto amas…

- Pero… si cruzó esta puerta, los impulsos serán liberados. Me hundiré completamente en la locura… - Reaccione. La sonrisa del demonio se marcó con líneas arrugadas sobre su tosco rostro.

- La decisión está en tus manos, Soul – tomó la perilla de la puerta y me miró con esos ojos que me daban asco desde la primera vez que los mire – Maka necesita de tu ayuda y yo te estoy ofreciendo la oportunidad de tener el poder que deseas, para descubrir quien la está atacando.

Seguía dudando. Mi desesperación aumentaba con cada grito desgarrador que escuchaba de la voz de Maka. Parecía que no había otra opción: accedía a entrar a esa puerta con el riesgo seguro de hundirme en la sangre negra nuevamente y salvar a Maka, o que la sangre negra fuera más difícil de controlar y terminar ahogado en la locura. La decisión era difícil, yo quería salvar a Maka ¡Por Shinigami que yo daría mi vida por ella! Pero… no había otra manera de hacerlo si no obteníaa el suficiente poder para vencer mis miedos, incluso a la locura por la que estaba a punto de sofocarme. El demonio seguía observándome con esa sonrisa desquiciada, que se alargaba más con cada suspiro de mi respiración agitada.

- Si entró por esa puerta ¿me aseguras que podre saber quién está atacando a Maka y porque lo hace?

- No te aseguro nada – se encogió de hombros – Puedes averiguarlo por ti mismo entrando. Las personas hacen lo que sea por las personas que aman, incluso sacrificios ¿no es así, Evans?

Chasquee los dientes. Mi corazón estaba tan agitado que no pensaba con claridad lo que debía de hacer. Pero por más que intentaba concentrarme, me sacaba de mis pensamientos la voz de Maka pidiendo auxilio, gritando mi nombre, llorando… Y ya no lo podía soportar más. Trague saliva varias veces, me acerque a la perilla de la puerta dispuesto a abrirlo.

- ¡No! ¡Por favor, ya suéltame! – escuche de nuevo la voz de Maka gritando mientras sus lágrimas se ahogaban.

- Maka… - suspiré tratando de no pensar en la escena más horrible que mi imaginación pudiera crear. Acerque mi mano temblando, mientras de reojo observaba la expresión tétrica del culpable, esperando impaciente por mi elección. – Yo…

- Vamos Soul, no le temas al poder – trató de animarme – El poder te lleva a proteger a quien quieres, a quien amas, a que jamás teman de nuevo si están bajo tu resguardo ¿no es parte del lema de un arma demoniaca?

- Proteger a mi técnico incluso con mi vida… - A mi mente vinieron muchas escenas: de aquella vez cuando peleamos con Stein y cubrí el cuerpo de Maka con el mío, cuando me interpuse para salvarla del ataque de Chrona, cuando peleamos contra Giriko y la tome en mis brazos… Todas esas veces ya te amaba Maka, lo hacía porque te quería y sería un sufrimiento peor para mi si te pasara algo, aun más doloroso que me lastimen a mí. Siempre estaría marcado por eso, con esa herida que atraviesa mi pecho.

- Yo… - balbucee. - ¡No!

- ¿Eh? – termine gritando y alejándome de la puerta. El demonio aún seguía observándome, pero esta vez su expresión había cambiado a una frívola.

- ¡Yo… encontrare otra forma de salvarla! ¡No necesito de tu ayuda! – mire hacia todos lados tratando de encontrar otra forma de salir de allí.

- Te arrepentirás de lo que has hecho Evans, recordaras siempre que su dolor es causado por tu culpa, por tu debilidad y los miedos que comienzan a crecer en ti… - fue lo último que escuche de su boca antes de desvanecerme en las penumbras. Seguí corriendo en la oscuridad, tratando de seguir la voz de Maka; entre más profundo iba en mi alma, más oscuro se volvía todo ¿Acaso realmente era así? ¿Un ser que guardaba tanta oscuridad en su alma? Pero no me enfocaba realmente en eso, si no en salir de allí y salvar a Maka. Pero parecía imposible: por más que trataba de encontrar una salida de aquel horrible lugar, solo miraba una oscuridad infinita que no me llevaba a ningún lugar.

- ¡Yo…! – escuche nuevamente la voz de mi técnico y trate de llamarle, tal vez si gritaba fuerte me escucharía y yo podría salir de este lugar. Parecía que ella no podía escucharme. Seguí corriendo, mis piernas se sentían cada vez más pesadas como si estuviera corriendo en agua y arena, sentía que la respiración no me alcanzaba.

- Realmente eres muy tonto, Evans… - escuche una risa macabra resonar en mis oídos, cuando me gire mire al demonio posado sobre un piano de cola negro, el mismo que estaba en la Black Room y al que sucumbí en ocasiones pasadas por la locura. Su larga sonrisa se extendía a lo largo de su cara, me mostraba su cinismo en cada diente puntiagudo que relamía con su lengua. Solo había una luz iluminándolo a él y al piano mientras yo seguía entre las sombras de mi alma.

- ¡Maldito seas! ¡Si quieres dañar a alguien, dáñame a mí, pero deja a Maka en paz! – le grite totalmente enfurecido. No podía seguir aguantando esta culpa, este sentimiento de impotencia el cual ya hacia mella en mi ser por el hecho de que Maka estaba siendo atacada y no poder ayudarla.

- Oh Soul, Soul, Soul… - se balanceó sobre sus pies en una especie de baile bizarro y torpe, tratando de llevar un ritmo frenético en sus pasos. - ¿Es mi culpa, acaso, que seas un cobarde y le temas al poder? De haber accedido a mi trato, en este momento estarías salvando a tu chica. Pero temes a ser más fuerte; rechazas la oportunidad que te doy para vencer esos miedos y protegerla. Que lastima.

- ¡Maka no tiene que ver en esto!

- Pero Maka, ella es fuerte. Si tu no deseas ese poder, tal vez ella lo desee para poder vencer a aquello que la domina y la ataca todas esas veces en lo que TU estas en este lugar muerto e infinito. – Mis ojos se abrieron como platos al entender sus palabras. Las ideas en mi mente comenzaban a tener un poco más de sentido.

- Tu… deseas que Maka se hunda en el miedo… - mis dientes chocaban tan fuerte entre sí que sentía que mis encías comenzarían a sangrar – Sabes quien la ataca, alguien que es más fuerte que Maka y la cual no podría defenderse… Deseas que tenga miedo…

- ¡Oh, rayos! Me has descubierto – puso una mano en su frente, fingiendo sorpresa, pero en su tono se notaba el sarcasmo. – Sabes bien lo que conlleva el miedo… El miedo te hace querer obtener poder para vencer esos sentimientos y a todo aquello que lo provoca, no importando la fuente donde lo consigas. El miedo es el elemento primordial de la locura…

- ¡Eres un bastardo! – lo tome del pequeño saco y le propine un golpe en la mejilla, pero parecía que solo le divertía mas - ¡Maka no caerá en tus juegos, ella es fuerte! ¡Maka convierte su miedo en coraje, para hacerse más fuerte!

- ¿Lo suficiente para no sucumbir ante lo que no quiere dañar y a lo que no puede defenderse? – sus palabras cada vez más me hacían sentir confundido. No importara cuanto lo golpeara o amenazara, el seguiría apareciendo con sus horribles intenciones - ¡Imagínate todo el poder que ella tendría!

- Cierra la maldita boca… - lo solté bruscamente en el piso a la vez que sus carcajadas aumentaban. Me di media vuelta, pensando en Maka, pensando en todo lo que habíamos vivido juntos desde el día en que nos conocimos. El amarla le había traído problemas, estaba siendo muy egoísta en pensar en mí y no en que era lo mejor para ella, pero no importaba cuanto me alejara, el demonio la seguiría atormentando y yo me sentiría culpable por no defender a la persona que amo. Mis lagrimas escaparon empapando mis mejillas, ¿Qué haría ahora? ¿Qué era lo mejor para ella? ¡Tonta, tonta tabla! ¿¡Por qué hiciste que me enamorara de ti?! ¡Había tantas chicas en el mundo y yo decidí enamorarme de tus actitudes tercas y tu agresividad!

- Se lo que piensas, que eres un egoísta… - volvió a hablar – y lo eres, si amaras a Maka realmente habrías obtenido el poder de defenderla.

- ¿Quién la está lastimando? – pregunté al aire.

- Eso no es parte del trato Evans…

- Deja de llamarme por mi apellido y respóndeme… - me torturaba a mí mismo tratando de sonar tranquilo mientras la voz de Maka se escuchaba al fondo. – Sera la primera alma que coma saliendo de aquí…

- Pero eso no sería divertido ¿o sí? El juego acabaría muy rápido. Vamos Soul, acepta mi trato…

- Ya te he dicho que no…

- Entonces, disfruta del éxtasis… - comenzó a carcajearse. Pensaba en Maka, rogaba por su perdón y deseaba que quien estuviera siendo herido fuera yo. Al momento comenzó a sonar el piano sin ser tocado, lo que llamó mi atención de forma abrupta. El demonio ya no estaba y las teclas del piano se movían por si solas, en una melodía escandalosa y dramática, fuera de los gustos de mi alma. Cuando intenté acercarme a él, sentí un golpe doloroso en pecho y el vientre, sintiéndome empujado por una fuerza. Cerré mis ojos mareado, sintiendo un gran peso encima.

- Maka… - susurre su nombre. La imagen comenzaba a aclararse, con una luz tenue y el sonido de unos sollozos alrededor, mi cabeza sentía que iba a explotar. Mis ojos estaban borrosos y solo distinguía una sombra temblorosa frente a mí, que soltaba leves gemidos ahogados. Se fue aclarando poco a poco hasta que la note frente a mí: Maka estaba temblando, con los ojos desbordados de lágrimas y en contra de un librero. No entendía lo que sucedía, pero de súbito me di cuenta que había salido de las profundidades del Black Room - ¡Maka..!

Trate de llegar hasta ella, pero mi cuerpo se sentía pesado y me di cuenta que estaba enterrado entre grandes libros y enciclopedias, los cuales impedían que me moviera. ¿Qué era lo que había sucedido? Maka tenía esa expresión de horror en el rostro con tan solo verme, mientras sus lágrimas seguían recorriendo sus mejillas sonrojadas y golpeadas. Me arrepentí al ver esos moretones en su cara, y que apenas se podía acomodar el saco negro sin que se le resbalase. Quería correr a abrazarla y decirle que yo la protegería, pero parecía inútil: ya la habían lastimado y yo era la prueba de eso por mi debilidad.

- Maka, yo… - me levante de poco a poco sacando los libros, el cuerpo me dolía sobre todo en el vientre y el pecho – Lo… lo…

Ni siquiera podía formular una disculpa coherente que saliera de mi boca. Sabía que ella estaba lastimada, y que seguramente ahora me odiaría por el resto de su vida al dejar que por tercera vez la hirieran. Ella temblaba y trataba de pegarse más al librero contra su espalda, como si este la estuviera protegiendo.

- Aléjate… - susurro y me detuve de inmediato. Maka tenía miedo, temía de mi… Se me hizo un nudo al corazón y sentí tanta rabia porque el demonio estaba cumpliendo su objetivo.

- No tengas miedo, Maka… soy Soul – le sonreí pero ella seguía empujándose contra el librero.

- ¡Que te alejes! – gritó llena de desesperación y corrió, por un lado, alejándose. Le grite, tratando de detenerla, pero ella corrió y salió por la puerta de la biblioteca, mientras aun lloraba. Ella había desaparecido cuando salí, ya a lo largo del pasillo entre las luces de las velas que aluzaban tenuemente. De allí, el pasillo era total oscuridad. Esto había llegado demasiado lejos, no culpaba a Maka por su llanto ni su odio, era una decepción total como arma. No podía protegerla, mucho menos saber quién la estaba atacando, pero de algo que si estaba seguro es que la culpa la tenía el demonio de la Black Room y su propósito de lograr que Maka caiga en la locura. ¿Pero cómo rayos es que hacía eso? ¿A qué otra persona podría manipular para eso? Aun así, no justificaba mi incompetencia…

- Yo… te amo Maka… - terminé confesando lo que siempre había sentido, pero jamás quise admitir por mi cobardía – Y lo siento…

Tomé una decisión en ese momento. Esta vez realmente pensaba por Maka y no por mí, aunque la quisiera y mi conexión tuviera un lazo muy fuerte con su alma, no me perdonaría que nuevamente la lastimaran. Lloré nuevamente por lo que debía hacer, por perder a la única persona que había logrado despertar un lado de mí que siempre encerré. Pero pensar en mis sentimientos era egoísta, debía hacer lo que era mejor para Maka, aunque eso me doliera.

- Adiós, Maka…