Episodio 6. Demencia
- Hey Soul, despierta.
- ¿Uh?
- ¡Al menos si vas a estar tirado entre los libros, hazlo de forma simétrica! ¡Oh porque nadie puede respetar eso, me voy a morir, me van a matar todos ustedes!
- Ugh, otra vez este niño mimado. Hey Patty…
- ¡Si señor!
- ¡Ustedes serán los responsables de mi muerte! ¡Nadie respeta la verdadera belleza! – Entre mis ojos pesados y mi cabeza mareada, escuchaba los lloriqueos al fondo. No tenía ganas de abrir los ojos realmente, pero sentía que me estaban picoteando la frente.
- Venga señor flojera, despierta.
- ¡Hahaha! ¡Kid lo está haciendo de nuevo! ¡Llora más fuerte!
- ¡Patty! ¡Te pedí que lo tranquilizaras no que lo alentaras!
- ¡Vivo entre cerdos!
- ¡Oink, oink!
- Vamos Soul ya despierta. – Al fin me resigné a abrir los ojos y, entre sombras borrosas, pude notar a Liz frente a mí con el ceño fruncido. Levante mi cabeza un poco y frote mis ojos tratando de ver con más claridad. - ¿Qué hora es?
- Son como las 7:30 más o menos ¿Qué haces dormido tan temprano aquí en la biblioteca? – Mi vista se centró después en Kid, que lloraba en el piso desconsoladamente mientras Patty se reía de el a mas no poder - ¡Ustedes dos ya cállense!
- Debí quedarme dormido, me quedé toda la noche ordenando la biblioteca… - Me senté entre la pila de libros observando todo alrededor, al menos pude ordenar la mayor parte y solo quedaba esa pila en donde estaba acostado.
- Oh, entiendo. Tal vez deberías irte a casa o ir a tomar una ducha, nosotros veníamos ya que Kid quería leer, supongo que tratare de llevarlo a otra parte para que deje de lloriquear. – Liz se dirigió a donde estaba Kid y lo jaló de la camisa, arrastrándolo por el suelo. – Nos vemos en clases.
Detrás de sí, cerraron la puerta y de nuevo me encontré solo. Los rayos de sol ya se filtraban por el tragaluz y las ventanas, sentía un horrible dolor de cabeza. Suspire. Quise mantenerme ocupado, lejos de mis pensamientos y de lo que había sucedido la noche anterior. ¿Maka? Tal vez estaba en casa aún. Lo que había decidido era definitivo. Después de unos minutos, llego el bibliotecario y excuse diciendo que habíamos terminado tarde y solo nos había faltado una pila, con eso nos dio finalizada la tarea extraescolar. Tomé una ducha y me dirigí a clases.
Todo parecía normal, y yo simplemente no quería embrollarme entre más pensamientos y dilemas. Maka no llegó a ninguna de las primeras clases, cosa que comenzó a preocupar a los demás, igual parecían no querer preguntarme. De todas formas, no tendría el valor para poder mirarla a los ojos. Llegó la hora de entrenamiento con Sid-sensei, la clase sería de combate de campo, algo sencillo. Sin embargo, al no encontrarse Maka no sabría que mentira decirle a Sid. Fue nombrando a diferentes técnicos con sus armas para combatir en medio del patio, hasta que llegó el turno de Black Star y Tsubaki. Entonces Sid nos llamó a Maka y a mí para pelear. Decidí callar mientras el murmuro de todos preguntaba dónde podría estar ella, yo prefería ignorar el llamado de nuestro profesor. Black Star parecía un tanto desesperado ya que sería una victoria demasiado fácil y aunque Tsubaki me dirigía una mirada angustiada.
- Aquí estoy… - ella apareció entre la multitud de estudiantes y no parecía tener la mejor imagen del mundo: a pesar de que me encontraba a una distancia más lejana, eran notables sus ojeras, el peinado desaliñado con una coleta a medio agarrar más abajo que la otra, el saco negro estaba desacomodado y arrugado, pareciera que Maka no había tomado la importancia a cómo iba vestida a la escuela, para rematar, había llegado tarde a clases. Camino hacia el centro del patio, donde ya se encontraba Black Star junto con Tsubaki; se colocó en posición de batalla ante la vista asombrada de todos.
- Maka ¿No lucharas con tu arma? – le preguntó Sid-sensei, parecía no entender la situación, yo tampoco entendía. – Esta es una prueba de batalla en campo, si no posees tu arma…
- Estoy bien así. – Contestó secamente sin quitar la mirada sobre Black Star. Me sentía un poco alterado porque Black Star no contenía su fuerza en la mayoría de los casos, temía que no considerara lo débil que es Maka en el combate cuerpo a cuerpo (tenía que admitirlo, aunque a ella no le hubiera gustado que yo pensara eso). Sin embargo, yo había tomado mi decisión. Por otro lado, Maka era tan orgullosa que se rehusaría a preguntarme si quería que lucháramos juntos. – No necesito de un arma.
- ¡Ha! Deberías reconsiderarlo Maka ¡siendo tan debilucha no podrás durarme ni un segundo en combate sin un arma! – Se burló Black Star provocando que Maka se tornara más decisiva. Aunque sé que Tsubaki no estaría de acuerdo con esa forma inusual de batalla, tampoco se interpondría si así era lo que había querido Maka. Pero Black Star tomó el silencio de Maka como un reto - ¡No me duraras ni siquiera tres segundos!
- Veamos si eso es cierto… - ella no hizo otra expresión y colocó los puños enfrente. El salón se encontraba conmocionado y yo no era la excepción, aun a pesar de todo lo que había pasado me seguía preocupando, pero no quería que ella lo notara. Me abrí pasó entre algunos estudiantes al menos lo suficiente para poder mirar la batalla. Sid-sensei me dirigió una mirada, pero la evadí, para que entendiera que no lucharía con ella.
- ¡Ha! ¡Debes ser lo suficientemente tonta para pelear tu sola contra un Dios como yo!
- ¿Y porque en vez de parlotear tanto mejor no me demuestras que tan fuerte eres según tú? Ya me cansé de tus habladurías. – Ante las palabras de Maka, Black Star se lo tomó como una burla. Le ordenó a Tsubaki transformarse y en un instante, se encontraba a toda velocidad dirigiéndose a Maka, con la intención de golpearla directamente.
- ¡Maka! – no pude evitar advertirle y acercarme más entre la multitud. Black Star quiso propinarle un golpe en el estómago, pero Maka fue lo suficientemente rápida para bloquearlo y regresar el golpe, por desgracia no acertó y Black Star lo esquivó quedando a sus espaldas. En esa posición Maka no podía reaccionar y de un momento, Star le dio un golpe certero en la espalda provocando que girara en el suelo algunos metros. Antes de que cualquiera pudiéramos reaccionar, Maka se levantó tratando de acomodarse el saco negro que ya le resbalaba por el brazo. Se limpió la sangre de la boca y se dirigió corriendo hacia Black Star.
- Venga debilucha ¿acaso es todo lo que tienes? ¡No me hagas perder mi tiempo! – Maka se acercó a toda velocidad tratando de dar un golpe, pero el estilo de ella no era el combate cuerpo a cuerpo, así que Black Star pudo esquivarla fácilmente dándole un puñetazo con su onda de energía expansiva. Maka gritó de dolor, yo me sentía cada vez más desesperado con ganas de interponerme y detener a Black Star, pero no era mi pelea. El cuerpo frágil de Maka cayó cerca de nosotros, su respiración agitada y exhausta daba entender que estaba forzando su energía y su alma para tratar de hacer lo mismo que Black Star pero no lo conseguía. Trató de apoyarse del piso recargando sus manos mientras escupía sangre por el reciente golpe. Ya no aguantaba, me interpondría y detendría esto. Al querer acércame, Sid-sensei me detuvo, entendí que esa era la decisión de Maka.
- Hey Maka… - llamó su atención Black Star, que se encontraba a algunos metros de mi técnico, pero esta vez su expresión era seria. Maka se giró sentándose en el piso mientras aun jadeaba – Si lo que querías era una pelea enserio, me has decepcionado demasiado…
Maka no respondió y yo me sentía enfurecido por las palabras de Black Star. Quería meterme a la batalla y golpearle, pero antes de que mis ansias ganaran, Black Star corrió velozmente hacia ella, con todas las ganas de darle el golpe final con la navaja de su arma.
- ¡Esto te enseñara!
- ¡Nooooo! – un grito aterrador salió de los labios de Maka. Trató de alejarse de Black Star arrastrándose de espaldas por el suelo mientras su vista estaba clavada en el rápido movimiento de Star; intentaba a toda costa de alejarse, gritando "No" en cada segundo. Entonces lo note…
- Oh no… - Antes de que Sid-sensei me detuviera nuevamente, brinqué y me interpuse en el camino de Black Star convirtiendo mi brazo en guadaña y deteniendo su cuchilla a unos cuantos pasos de mi técnico.
- Soul… no me deten…
- Basta Black Star, ya fue suficiente… - lo rete con la mirada y aunque el también hacia lo mismo, al final terminó cediendo.
- ¡No…! ¡No…! ¡No se me acerquen…! – aun gritaba Maka y me voltee de inmediato. Lo que todos presenciábamos era una escena horrorosa: Ella seguía en el piso, con esa expresión de terror en la cara y los ojos desbordados de lágrimas; temblando y gritabando agudamente.
- ¡Maka tranquilízate! – se acercó primero Kid a examinar a Maka, la cual se negaba y volvía a gritar ante cualquiera que se le acercara demasiado. Se arrastraba por el suelo, tratando de huir. Me sentí avergonzado y culpable; todo lo que habíamos logrado se fue a la basura por mis sentimientos egoístas y cobardes. Ahora Maka se encontraba en ese estado, en un tipo de shock que conocía muy bien: Maka estaba cayendo en el miedo y la locura. Y odiaba verla así, tan indefensa y llena de angustia, totalmente distinta a la Maka llena de coraje y decisiva que conocí. Solo le había traído demencia, el amor que se sentía era un sentimiento corrompido por mi propia debilidad.
- ¡Por favor aléjense…! ¡Aléjense…!
- ¡Todos aléjense! – ordenó Kid mientras trataba de tomar a Maka entre brazos para inmovilizarla - ¡Sid llame a Stein! ¡Y tu Soul ayúdame a detenerla!
- ¡S-si…! – me acerque rápidamente mientras los demás se retiraban y mantenían su vista intrigada sobre nosotros. Era difícil contener el cuerpo de Maka, se movía bruscamente.
- ¡Por favor reacciona Maka! – Kid logró tomarla entre sus brazos aprisionándola y yo le seguí abrazándola por la espalda, ella seguía gritando aterrorizada. - ¡No podemos mantenerla aquí en lo que llega Stein! ¡Trataré de entrar en sincronía con su alma para que se calme!
Kid cerró los ojos, haciendo un esfuerzo por concentrarse, a pesar de los movimientos bruscos de Maka hacia lo que podía para que su alma entrara en contacto con la de ella. Puede que funcionara, después de todo es un Shinigami. Pero yo me encontraba asustado, me desgarra en lo profundo escuchar su llanto y sus gritos. Cerré los ojos yo también y la abrace fuerte, quería sentir que conmigo a su lado no le pasaría nada, jamás la lastimarían, que nunca caería en la locura. Ahora estaba viendo las consecuencias, si tan solo te hubiera dicho antes que te amaba, que yo siempre te protegería si me aceptabas…
- ¡Aghhh...! – escuché que Kid se quejó y abrí mis ojos, tenía una mueca de dolor y en un instante, los dos sentimos un choque eléctrico provocando que ambos cayéramos lejos de Maka.
- ¡¿Qué paso Kid?! –
- No me deja entrar en sincronización, parece… - Kid jadeó muy consternado – parece como si su alma tuviera un tipo de barrera…
- ¿Una barrera? - ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Cómo que había una barrera que ni siquiera Kid podría traspasar siendo un Shinigami? Maka aún seguía gritando en el piso, a tal grado que comenzaba a escurrir saliva. No paso mucho cuando Stein apareció junto con Marie.
- ¡Todos atrás! – Stein intentó acercarse a Maka, pero ella lanzaba ahora sus zapatos, parece que no tuvo más remedio que darle un golpe a la altura de la nuca para lograr que se desmayara y poder llevársela a la enfermería. De inmediato, la monto en su espalda y corrieron dentro de Shibusen. No dude en ningún instante, a pesar de mis reproches, decidí correr tras ellos.
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No sé cuánto tiempo habrá transcurrido, pero pareció toda una eternidad. Afuera del cubículo de enfermería estábamos Black Star, Tsubaki, Kid, Liz, Patty y Chrona; todos mantenían una pésima cara de preocupación, yo no era la excepción. Me encontraba tirado en el piso con la cara entre las piernas, no quería que toda la situación comenzara a hacerme dudar. La espera me estaba matando, no podía evitar temblar y desesperarme, pero debía mantenerme calmado. Lo que sucedió en el patio jamás había pasado, ese estado en el que Maka entró era lo que temía tanto. Ninguno de los chicos se había atrevido a decir nada, todos estaban angustiados. Antes de que cualquiera pudiera decir algo, Stein abrió la puerta saliendo de inmediato.
- ¿Cómo esta Maka? – Me apresure para preguntarle. Pero por la expresión de su rostro, parecía que las cosas no iban muy bien.
- ¿Podemos pasar a verla? – Chrona preguntó tímidamente, Stein negó con la cabeza. Detrás de él, salieron Marie y Nygus, quitándose unos guantes de látex. El ambiente estaba muy sombrío y el silencio se presentó como si fuera una plaga. Apreté los puños, enfurecido, intentaría abrirme paso para poder verla, pero no era la mejor idea. Suspire tratando de tranquilizarme.
- Chicos… - Susurró Sid-sensei, interrumpiendo con su llegada – Shinigami-sama quiere verlos, es… urgente. –
No era necesario evadir el tema, sé que quería hablar de lo que había pasado recientemente. Los demás insistieron por venir, pero solo entramos al Death Room Stein, Marie, Nygus y yo. Dentro de la habitación, también se podía notar el ambiente lúgubre. Shinigami-sama estaba fuera del espejo, rodeado por Justin, Asuza y Spirit, este último teniendo una cara de fastidio total que dirigió en su mirada contra mí. Los demás rodearon a Shinigami, mientras yo me quedaba frente a todos como si estuvieran a punto de darme un juicio.
- Soul-kun… - Shinigami tenía una expresión bastante angustiada en su rostro – Estoy muy preocupado por el estado de Maka, parece que…
Nadie quería escuchar esa horrible frase. Todos callamos, pero debíamos admitir la verdad y la severidad de las circunstancias. Miré a mi alrededor: lo único que encontré fueron las miradas agachadas y sombrías de todos, ver como una de las mejores alumnas estaba cayendo ante la monstruosidad, estábamos en una línea delicada por perderla.
- Parece que Maka ha cedido al miedo… - terminó la frase.
- Esta entre la línea delgada entre el miedo a la locura… - incluso Stein parecía nervioso – No hay rastro de sangre negra en ella ni siquiera algo que nos diga porque está pasando esto.
- Maldición ¡Todo esto es tu culpa! – el padre de Maka explotó y me tomó de la chaqueta, colocándome a su nivel - ¡Te cortare con mi guadaña!
- Spirit-kun, por favor… - trató de suplicarle Shinigami pero parecía inútil.
- ¡Tu debías cuidar de ella, debías protegerla! ¡¿Que acaso no eres un arma demoniaca?! ¡¿Acaso no eres hombre?! – me sacudió de forma violenta - ¡¿Cómo pudiste permitir que eso pasara?!
- Senpai, déjalo – Stein trato de tranquilizarlo a pesar de su furia, pero lo podía comprender – No ganas nada haciendo que Soul se sienta culpable.
- Carajo… - me tiró al suelo sin antes darme una mirada de desprecio. No era necesario que Stein se interpusiera, me merecía todo eso. Sentía la culpa dentro de mí, y tenía razón, no pude proteger a mi técnico, no pude proteger a la persona que amo y que jure cuidar desde que me estrecho su mano. Lo único que había conseguido era alejarla.
- ¿No hay forma de regresar a Maka? – preguntó Asuza.
- Me temo que no… - todos miramos a Marie. – Intente usar mis habilidades para entrar en el alma de Maka, intentar alejar las frecuencias de la locura y todo lo que estuviera provocando ese estado. Pero… parece que hay una barrera que está impidiendo que entre y me expulsa de inmediato. No hay manera de entrar en contacto con su alma…
- ¡Tu pequeño bastardo! – nuevamente Spirit se acercó a mi - ¡Tú puedes hacer resonancia con Maka y saber lo que sucede! ¡¿Cierto?!
Aparte mi vista. La última vez que hicimos resonancia, Maka salió muy lastimada, además sabia cuáles eran las causas, sabía que era yo el culpable. Si trataba de hacer resonancia, seguramente el Demonio infectaría a Maka con sangre negra y tomaría control de ella. No podía arriesgarme, no podía seguir causándole más daño. Simplemente quería acabar con todo esto, y no entendía porque era tan difícil si mi decisión ya estaba hecha. Me levanté y di un vistazo alrededor: tenían la mirada fija sobre mí, esperando alguna respuesta.
- Lo siento… - susurre. Y después de eso, salí de la habitación.
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- Soul, espera… - cuando ya estaba saliendo de Shibusen, Stein me alcanzó. Aunque acelere mi paso, pensando que me reprendería y me obligaría a contarle todo lo que ocurría, pero eso no paso, solo detuvo mi paso colocando su mano en mi hombro. – Tal vez no sea el mejor momento para decirte esto, pero he terminado el análisis de la sabana que me trajiste.
- ¿Y… bien? – a pesar de que quería parecer desinteresado, la angustia me estaba matando.
- Lamento decepcionarte, pero esa sangre realmente es de Maka. – Lo último que me faltaba para terminar de arremeter contra mí era eso… Mi única esperanza de encontrar al culpable, de asesinarlo y poder sanar mi culpa se había esfumado en esas palabras. Me sentí derrotado en ese momento – Soul ¿esto tiene que ver con lo que le está pasando a Maka?
No conteste. Seguí observando el piso, mis oídos comenzaban a aturdirme y todo me daba vueltas. Tenía ganas de golpear lo que fuera y partirlo en dos, pero sé que así no solucionaría nada. Tampoco podía contarles que yo era el culpable, que la sangre negra me invadió nuevamente, que estaba forzado a caer en la locura y por mi debilidad ahora era Maka la que estaba a punto de caer en ella sin un regreso. Sentí que Stein apretó suavemente mi hombro.
- Sé que te preocupas por Maka, es tu compañera después de todo. Además, es notable tus sentimientos por ella. – Cruce mirada con él y a pesar de ser un lunático, me dirigía una sonrisa – Ella estará bien si tú la ayudas…
- No, ella estaría mejor si yo nunca hubiera estado en su vida…
- He visto a Maka y a ti crecer juntos ¡vaya que me sorprendieron la primera vez! Un técnico y un arma que a corta edad podían hacer un Cazador de Brujas, que se pudieron enfrentar a un Kishin…
- No es para tanto, incluso Justin Law se convirtió en una Death Scythe con tan solo 13 años.
- Puede que sí, pero eso no les quita méritos. Maka y tu han evolucionado, tanto su relación como técnico y arma como sentimentalmente, sé que sus almas tienen un vínculo especial, y también sé que no eres capaz de abandonarla sin ningún motivo que lo valga… - siguió mirándome de esa forma seria. – Lo que tengas que hacer por el bien de ambos, es tu decisión.
Sus palabras se tornaron en mi con un fuerte impacto. Aún seguía en pie con mi decisión. Asentí comprendiendo lo que decía y decidí marcharme.
- Otra cosa… - detuvo nuevamente mi camino – En la sabana encontré otro tipo de residuos biológicos, aun no puedo determinar que es, pero te mantendré informado.
No preste atención, no quería saber nada, solo tenía algo fijo en la mente.
