Episodio 7. Revelaciones
Advertencia:
El siguiente episodio contiene escenas con contenido sexual. Si eres sensible a este tipo de contenido, evita leerlo.
Gracias.
Después de lo sucedido, me dirigí rápidamente al departamento. Blair no estaba, todas las luces estaban apagadas y solo se escuchaba las cigarras cantar. Antes de que oscureciera, me apresuré a entrar a mi alcoba, le di un último vistazo para comenzar a preparar todo. El departamento se sentía tan solo, sé que yo era el único aquí, pero… Siempre tenía la certeza de que Maka estaba en casa, gritando, riendo, leyendo, pero estaba aquí. Me odiaría a mí mismo si todo eso desapareciera por lo de hoy. Lo único que debía cambiar era mi partida y decirle adiós a Maka. Cerré la puerta de mi pieza y saqué una maleta debajo de la cama. Tenía que apresurarme, si Blair llegaba y me descubría podría avisarle a Maka y se alteraría, era lo que menos quería. Solo me llevaría lo necesario, al menos para que no notaran mi ausencia.
Escuche la puerta del apartamento abrirse. Detuve mi respiración un momento, tal vez era Blair llegando del trabajo. Me tranquilice cuando los pasos se alejaron de mi alcoba, así que continúe organizando. Unas cuantas camisas, mi chaqueta, tal vez me llevaría mi gel para el cabello. Quién sabe, igual podría comprarme otro bote.
- Soul… - Una voz y un golpeteó a la puerta me sacó de mi burbuja. Era su voz… - ¿Puedo pasar?
Me callé y me mantuve tranquilo para que no notará que yo estaba allí. Quería silenciar mi respiración, pero mis nervios me hacían imposible hacerlo. Solo observe su silueta debajo de la puerta, balanceándose tímidamente. Otra vez golpeteó la puerta.
- Sé que estas allí, por favor ábreme, necesito que hablemos…
- ¿Qué haces aquí Maka? Deberías estar en Shibusen descansando. – Intente acercarme lo más despacio posible a la puerta. Sería un total desastre si ella entrara y mirara lo que estaba a punto de hacer.
- ¿Puedo pasar si o no?
- ¡No! ¡No puedes! ¡Tienes que regresarte a Shibusen a que Stein te mantenga bajo observación! – Me acerque un poco más a la puerta.
- Soul, no me importa igual voy a pasar, tenemos que hablar de algo impor… - no pude detener la puerta a tiempo, entró quedándose sorprendida por lo que estaba haciendo. Me quede mirándola un rato, a medio camino de la puerta por tratar de cerrarle con seguro. Intenté guiar la conversación por otro lado.
- Maka… etto… ¿No deberías estar en la enfermería descansando? La manera en cómo te pusiste en el patio…
- Me escapé de la enfermería y vine directo para acá… - cortó mi conversación. Seguimos mirándonos. No sabía cómo salir de la situación o como explicárselo, de los nervios acaricie mi nuca sin saber cómo iniciar a hablarle. Simplemente me di la vuelta y seguí acomodando algunas cosas dentro de la maleta. Ya lo había visto todo.
- ¿Qué… que estás haciendo? – desvié mi mirada un momento hacia la maleta y seguí ordenándola con algunas cosas que había en mi cama, hasta que ella se acercó furiosa tirando las cosas que ya había acomodado. - ¡¿Qué demonios estás haciendo?!
- Maka, por favor… - trate de quitarle una prenda que ella tenía en la mano, pero desistió dejándola fuera de mi alcance. – No quiero que esto sea más difícil…
- ¡¿Difícil?! ¡¿Por qué lo seria?! ¡¿Es que acaso te piensas largar como el cobarde que eres?!
- El que me insultes no hará que cambie de opinión, ahora por favor dame eso. – Y aunque trataba de quitárselo, ella me empujaba a toda costa, tirando todo lo que estaba en mi cama – Hablo enserio Maka.
- ¡Acomoda tus cosas de nuevo en tus cajones! – No oía nada de lo que decía, solo me agache al suelo para recoger mis cosas y otra vez ponerlas en la maleta - ¡Soul, hazlo! ¡Tú técnico te lo está ordenando…!
- Maka, basta…
- ¡Las decisiones las toma el técnico y me estas desobedeciendo! ¡Acomoda tus cosas en los cajones de nuevo, yo te lo ordeno…! – Su voz estaba resquebrada. Gire a verla y ella se encontraba de pie, señalando los buros y con los ojos amenazando en desbordarse de lágrimas. Detestaba con toda mi alma verle así, pero no tenía otra opción y sabía que no había forma de que ella lo entendiera. Sin embargo, tenía que hacerlo, no importando que tan terca se pusiera. Unas cuantas lagrimas gotearon por su blanco rostro, aun así, se mantenía firme. - ¡Acomódalas!
- Maka, entiende por favor… Esto es más difícil para mí. – Tenia que enfrentarla, me pare a su altura. – Estarás mejor sin mí.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Acaso no recuerdas todo lo que hemos logrado durante todo este tiempo?!
- ¡Claro que lo recuerdo y por eso me voy, para no arruinarlo! – Las lágrimas seguían desbordando por su rostro, al menos podía tener más sensibilidad con ella. Sé que para Maka esto tampoco era fácil – Tu encontraras otra arma y te volverás aún más fuerte, yo solo estoy haciendo que te detengas e incluso…
- ¡¿Incluso que?! – Estaba eufórica.
- ¡¿No recuerdas lo que paso en el patio en la batalla de campo?! ¡Te estas hundiendo en la locura y yo ni siquiera puedo protegerte! – La tome de los brazos obligándola a mirarme fijamente. Ya lo había soltado, necesitaba sacarlo todo y no me importaba llorar frente a ella, ya no me importaba ser un tipo cool. Su vista se calmó un poco y no pude resistir la mirada llena de culpa y miedo que poseía, agaché mi vista hacia el suelo aun sosteniéndola. – Yo… no soportaría que te pasara algo Maka, no puedo… Soy un completo inútil, ni siquiera puedo protegerte de quien te está lastimando ¡y eso que yo jure incluso perder mi vida por protegerte!
- Soul…
- Te estas llenando de miedo, te estas hundiendo en la locura y no puedo hacer nada… Todo esto es mi culpa… - Sentí como las lágrimas resbalaban por mi nariz hasta desvanecerse en el piso. Un nudo en mi garganta comenzaba a formarse, pero necesitaba ahogarme y decírselo. - Yo no quiero que por mi cobardía te pase algo, no quiero verte sumergida en la locura. No soy tan fuerte como para resistir eso…
- ¿Y por eso te vas? ¿Por eso me dejas…? – Ojalá pudiera ser igual de expresivo que ella y no quedarme con las palabras atoradas en la garganta. - ¿Qué hay de todo lo que hemos pasado Soul? ¿Vas a dejar que nuestro trabajo quede en vano?
- ¡No será en vano! – Me atreví a mirarle nuevamente a los ojos, aunque los míos ya estaban borrosos por las lágrimas – ¿Recuerdas que dijiste que serias la mejor técnico incluso que tu madre? ¿Qué harías una Death Scrythe más poderosa de lo que es tu padre? ¡Lo harás Maka! Confío que lo harás…
- ¡Me niego! – se soltó de mí y retrocedió unos pasos, solo para agitar los brazos totalmente enfurecida - ¡Me niego! ¡Me niego! ¡Me niego rotundamente!
- Maka debes entenderlo, esto es demasiado complicado…
- ¡¿Ah sí?! ¡Si fuera tan complicado no huirías como un cobarde!
- ¡Pues si soy un cobarde que ni siquiera puede protegerte!
- ¡No tiene que ser así! ¡Los dos podemos superar esto!
- Ya no Maka, debo continuar por mi propio camino y tú por el tuyo…
- ¡No, me niego! ¡No entiendo cómo es que quieres alejarte de mí! – Los dos callamos por un momento. La mire nuevamente a los ojos y su mirada tenso mi cuerpo. Ya no podía aguantar con toda esta situación y lo presenciaba en las respiraciones de ambos. Para mi, Maka había significado tanto y hasta ahora lo reconocía, no quería quedarme con este sentimiento enterrado y sin ni siquiera haberle hecho saber todo lo que importaba para mí y las razones por las que estaba haciendo esto. No quería hacerla sufrir, no quería que se preocupara de alguien que no pudo sostenerla entre sus brazos y protegerla de todo aquel que la lastimó y la hizo llorar. Ahora era yo quien provocaba esas lágrimas, pero todo era por su bien, aunque ella no quisiera verlo así.
- Debo hacer, debo irme Maka, yo… - No la obligaría a decirme quien la lastimó ni cómo sucedieron las cosas, tan solo por una vez en mi vida dejaría llevarme por mis impulsos. Me acerque a ella y la tome suavemente de nuevo de los brazos, solo quería mirar por última vez esos ojos esmeraldas que me mostraron la verdadera esencia de una melodía, la verdadera razón de la inspiración de cualquier sinfonía. Quisiera poder llevarme un recuerdo para poder olvidarte, saber que nunca fuiste mía ni nunca lo serás, pero con el consuelo de tu ultimo recuerdo, solo eso te pido… Y solo un poco más, ya podía sentir tu respiración cálida sobre mi boca y el calor de tu rostro a mis mejillas, el temblor de tu cuerpo sobre mis manos. Y eso sería todo para mi…
Pero antes de que pudiera acercarme más, ella me empujo bruscamente y no pude evitar nuevamente ver sus ojos empapados en lágrimas. Me bloquee un momento antes de verla correr hacia su alcoba y cerrarla de un azote. Y solo me quede allí, mirando como mi última oportunidad para olvidarla se desvaneció para siempre.
Me giré nuevamente hacia mi cama, faltaba vaciar algunos cajones de mi alcoba y habré terminado de empacar mis cosas. Sé que Maka estaba en su habitación llorando, era lo mejor para ella, aunque no lo comprendiera. Solo tenía ya una mochila disponible, la que usaba para ir a clases y que no había abierto hace tiempo, tal vez por pereza o porque no me interesaba así que comencé a vaciarla. Pero al fondo noté algo inusual, y es que la cámara que Maka llevaba a las misiones se encontraba dentro; aunque era algo extraño que estuviera en mi mochila, tal vez Maka había decidido meterla allí hace tiempo.
La saqué y me senté en mi cama. Encendí la cámara y comencé a mirar en la galería, sonreía conforme pasaban las imágenes: algunas donde jugábamos básquet junto a Black Star y Kid, otras donde Maka se encontraba con su papá haciendo compras o en la biblioteca, una que otra foto con Chrona y las chicas, gran parte de las fotos eran de nuestras misiones. En algunas salía yo comiendo y en otras Maka sonriendo mientras salía de fondo haciendo otra cosa. A ella le gustaba conservar esos recuerdos, ojalá pudiera llevármela.
Sonreía con nostalgia y sentía que las lágrimas se me escaparían otra vez. Abandonar a alguien que había logrado despertar tanto en mí no era sencillo. Desde aquel día tocando el piano, hasta en la derrota del Kishin sentía gran admiración por ella, fue creciendo cada día. Mis lagrimas terminaron de resbalar en la pantalla de la cámara, en una foto donde estábamos ella, Blair y yo. Odiaba lo que tenía que hacer, pero no me quedaba otra elección, había entendido tanto. Estaba a punto de apagar la cámara cuando la siguiente imagen apareció.
- ¿Qué… que rayos es… esto? – No daba crédito lo que estaba viendo y mi mente y corazón se paralizaron en seco: Maka parecía estar acostada sobre una sábana blanca, desnuda y expuesta totalmente ante el ángulo de la cámara. Su cara estaba empapada de lágrimas y su cuerpo estaba lleno de rasguños y moretones, pero lo que más me perturbó era que desde su vientre corría una sustancia blanquecina y que desde su sexo corría sangre.
Halle sentido a todo lo ocurrido: esa fotografía era de aquella noche en la misión de Escocia. El moretón que había en su cuello, la sangre en la foto, Stein tenía razón de que era de Maka; la vez que Tsubaki me contó haberla visto en las duchas con rasguños y moretones en sus muslos y pechos. Entonces…
Habían… ¿habían abusado a Maka?
El latido de mi corazón se detuvo. ¡El maldito demonio del Black Room había hecho que abusaran de Maka por un estúpido juego! No aguantaba mi rabia, quería destrozar todo cuanto se me atravesara. A mi mente llegaba todo un remolino de ideas y seguí recorriendo la foto.
Oh no… Sentí una opresión en el pecho con la siguiente imagen, mirando el rostro de Maka humedecido en sus lágrimas y sus manos vendadas, con la cara llena de ese líquido blanco al que cualquier hombre conocería bien y… el miembro de alguien dada por fin una eyaculación sobre su cara. Aquella noche en la que Blair no había visto el sujeto quien atacaba a mi técnico y esas manchas blancas sobre su rostro, llorando en aquel callejón oscuro. ¡Mierda! ¡Sentía unas tremendas ganas de destrozar la cámara! Me levanté enfurecido y di vueltas por el cuarto, sin entender lo que estaba sucediendo aún. Trate de tranquilizarme, pero ¡simplemente no podía! Seguí recorriendo las imágenes.
Y, por último, la imagen que colmó mis sentidos e hizo que explotara mi ser: la biblioteca. Temblé nuevamente: otra imagen parecida a las anteriores donde Maka estaba en una posición comprometedora, escurriendo por debajo de su falda esa cosa blanca y el rostro lleno de una expresión de miedo. Deje de hacerle caso a mi consciencia. Tomé la cámara y salí de la habitación.
- ¡¿Qué demonios significa esto Maka?! – Abrí la puerta de un golpe y ella se encontraba sobre su cama abrazando a una almohada.
- ¡¿Qué te pasa idiota?! – me lanzó la almohada, pero no le di mucha importancia - ¡¿No te ibas a largar para siempre?!
Antes de que pudiera lanzarme otra cosa, tiré la cámara a sus pies con las fotografías. Para el tipo de contenido que había, no parecía muy sorprendida. Simplemente se limitó a seguir observando la pantalla con una expresión dolida. Di vueltas por la habitación, en mi desesperación, me jaloneaba algunos cabellos de la cabeza en un intento fallido de comprensión ¡Al diablo mi maldito orgullo! También soy hombre, sentía una rabia tremenda al ver que alguien más había tomado posesión de su cuerpo y que la hizo suya. Ella seguía observando la pantalla sin decir nada.
- ¡¿Esto fue de la noche en Escocia cierto?! – Exigí una respuesta, pero su silencio provocaba que mi rabia aumentara - ¡¿Por qué carajos no me dijiste nada?!
Los labios de ella comenzaron a temblar. Sin embargo, ante mi furia no me importaba nada. Cedi a mi cuerpo y su euforia, arrincone a Maka poniendo las manos sobre la pared, así la tendría viéndome de frente. No me iba a ir sin una explicación ¡No me largaría sin conocer al bastardo que le hizo eso!
- ¡Contesta Maka! ¡¿Quién demonios te hizo esto?! – Pero ella seguía sin responderme. - ¡Maldita sea!
- ¿Para qué quieres saber? De todos modos, te iras…
- ¡No tiene nada que ver si me voy o me quedo! ¡¿Qué sucedió en la noche de Escocia, en el callejón, en la biblioteca?! ¡¿Es por eso que te estas hundiendo en el miedo?! – Su silencio aumentaba mi desesperación.
- Pequeño ingenuo ¿Crees que ella te responderá a eso? – La voz grave y asquerosa volvió a presentarse en mi mente. No me inmutaba en darle una respuesta, sabia cuáles eran sus intenciones. Lo que estaba por suceder, ya me daba igual.
- Lárgate de aquí Maka, vete a Shibusen… - Le advertí mientras bajaba mi mirada al piso.
- ¡No me iré! ¡Se lo que está por pasar…!
- ¡Si lo sabes entonces lárgate! ¡Aghhhh…! – Sentí un agudo dolor en la cabeza que me obligo a doblegarme en el piso. El dolor incrementaba, pero quería entrar en ese vacío oscuro e infinito lo más pronto posible. Al momento, Maka socorrió en mi ayuda, pero le dirigí una mirada con mi furia expresada. Su voz al fondo sin saber que hacer fue lo último que escuche.
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Podía percibir esa sensación de quietud y pesadez. Sentía el cuerpo flotar, a la vez tan pesado que ni siquiera podía alzar la cabeza. El silencio finito era tranquilizador, daba la impresión de un descanso eterno. No me sorprendí esta vez, ya sabía en qué lugar me encontraba y porque había entrado. Cuando mis ojos se abrieron y mire el infinito crepúsculo a mi alrededor, no me inmute. Esta vez pude inhalar con tolerancia el denso humo. Flotaba simplemente, esperando a que esa puerta se abriera, mi cuerpo desnudo no sentía ya el frio de aquel lugar. Atrás de mí se escuchó un rechinido, las bisagras chocando y unos pasos ruidosos.
- No hagamos más cuentos largos, llévame a aquella puerta. – Mencione sin ni siquiera voltear a verle. La voz de Maka ya comenzaba a escucharse a lo lejos de forma débil, pero mi conciencia se encontraba tan aplastada que ya mis pies no trataban de huir por buscarla. Lo que debía hacer estaba más que claro y no tenía otra opción.
- Oh, venga Evans ¿es que acaso no deseas tener una conversación más sutil? Vamos, tengo música de jazz suave en la sala. – No era necesario voltear a verle para notar que estaba siendo sarcástico y que en su cara ya se dibujaba esa sonrisa asquerosa.
- No hay nada en la sala que me pueda interesar… - Decidí entrar. Apenas mis pies tocaron la loseta de cuadros blancos y negros, el traje a rayas cubrió mi cuerpo. Ajuste mi corbata un poco, en la sala sonaba un poco de música con tono suave. Hice una mueca. – Además, eso no es jazz.
- Vaya que me has descubierto – se meneó retorciendo sus manos. Después me miró con esos ojos amarillentos y su sonrisa afilada - ¿Cómo sabes que no es lo único de lo que miento?
- No sé qué es lo que quieras, pero sabes que el único modo para conseguirlo es que yo entre por esa puerta ¿no es así? – Avancé un poco y miré las cortinas aterciopeladas de color rojo que colgaban del techo, pude notar que gotas de sangre negra resbalaban y se consumían en la tela. Escuche que caminaba arrastrando sus huesudos dedos sobre el piso, con un caminar lento y hastioso, con una risa lúgubre entre dientes. Caminó hasta posicionarse frente a mí y me señaló con un dedo que lo siguiera. Lo siguiente fue el mismo recorrido que la vez pasada, escuchando la voz de Maka al fondo cada vez más alejada, pero me mantenía tranquilo. Mis ojos solo observaban el camino; puse mis manos en el bolsillo del pantalón y continúe caminando. Nos detuvimos al estar frente a la puerta, parecía más deteriorada que la última vez que la mire y la maleza cubría también el piso. Me sorprendí al ver que el lugar estaba tan cambiado a comparación de la última vez que estuve aquí.
La luz que estaba del otro lado ya no causaba intermitencias, parecía una luz clara. El pequeño demonio hizo a un lado la maleza y se giró.
- Soul ¿darías tu vida por Maka?
- Sacrificaría mi vida y mi alma con tal de que ella este bien. – Esta vez no dude. – No me importa que suceda conmigo al cruzar esa puerta, si con eso aseguro que a ella no le pasara nada.
- Los humanos son seres tan simples – se movió torpemente sobre sus pies mientras su sonrisa se extendía por su arrugado rostro. - ¿Por qué alguien accedería a un trato por otra persona? Las personas se someten a los sacrificios, aunque no sean correspondidos. Pero eso es lo que los hace divertidos: ver como se someten a sus miedos, a la locura, a la pérdida de sus estribos porque alguien mas no sea lastimado, es todo un espectáculo.
- No creo que tú lo entiendas. – Me acerqué lentamente a la puerta y puse mi mano sobre la perilla. Estaba consciente de que después de entrar, estaría luchando contra mí mismo para que mis instintos no me ganen y me hundiera en el miedo y la locura. Sería difícil pelear contra algo tan natural en el alma de una persona. ¿La razón que decía el demonio? Tal vez era una tontería, pero estaba dispuesto a cualquier estupidez solo por la persona que amo. Al fin lo he admitido, amo a Maka y estoy decidido a hacer lo que sea, aunque ella no me corresponda. Deje mi mente en blanco y mi deseo de asesinar y degollar comenzó a crecer en mí. Mi instinto por acabar con la vida de alguien quemó en mi interior y es lo que debía hacer, para encontrar el poder que necesitaba. Forme en mis labios una sonrisa sádica, sintiendo mis dientes afilados apretarse unos contra otros. Solté una risa frenética que pareció extasiar al diablo rojo. – Lo primero que haré será torturarlo hasta que suplique que me coma su alma. No me interesa que hagas de mi después de entrar allí, si lo que quieres es tomar posesión de mi cuerpo adelante. ¡Pero disfrutare de cortar su carne viva con mi guadaña!
Puse mi mano sobre la perilla y sin dudar ningún segundo, abrí la puerta. Mire al demonio y este hizo una reverencia para que pasara, ambos estábamos en un tipo de trance extasiado. Me adentre dejando atrás la puerta y al pequeño demonio, no me importaba nada, solo quería dejar salir mis instintos mas brutales. Camine a lo largo del pasillo color negro, sobre mí, en el techo, había luces blancas como si estuviera a punto de entrar en un tipo de espectáculo. No me extrañe a lo que estaba delante de mí: el pasillo terminaba en un piano de cola color blanco reluciente, rodeado por un estanque de agua negra, ni siquiera podía emitir mi reflejo. No pude evitar reírme hasta desahogar mis pulmones aun cuando los sollozos de Maka estaban en el fondo. No había nada más que ese piano y yo, la liberación de mis impulsos y mis instintos. Era predecible: aquel piano blanco que representaba lo más puro de mi alma se salpicaría de sangre negra para desencadenar lo que estaba reprendido por mi juicio moral.
Me senté de inmediato, estire mis dedos y toque la primera nota. Sentía como mis manos se desplazaban velozmente sobre las teclas, cambiando los tonos y el llanto de Maka como mi ritmo. El ritmo se hacía cada vez más veloz, cada nota aumentaba mi frenesí. Sonreía de manera sádica, sentir como mis impulsos se estaban liberando y mi sinfonía ya no obedecía al ritmo, solo a mí, solo a mis deseos. En cada cambio de tono, en cada octava alcanzada, soltaba una risa sonora como si me causara placer. A mi alrededor, un espeso líquido negro escurría por las paredes y el techo, salpicando el blanco piano. Cada vez que mi ritmo aumentaba, el piano se miraba más inundado en la sangre negra. Pero en el momento que iba a cambiar nuevamente de tono, sentí un agudo dolor en el vientre. Pare mi éxtasis sobre el piano y me detuve con un resoplido en seco.
¿Qué es esto…? El dolor se hizo más insoportable hasta sentirlo atravesar mi espalda, de inmediato lleve mis manos hacia el vientre. Era como si una cuchilla me estuviera atravesando lentamente. El dolor se fue propagando a tal grado de hacerme escupir sobre las teclas blancas, solo fueron manchas negras que se confundieron con las demás del piano. Me obligó a doblegarme y me tuve que apoyar del piano con mis manos ensangrentadas, manchando más la pureza del piano. Una risa enfermiza me hizo girar la cabeza hacia la entrada, donde solo la sombra oscura del demonio se encontraba.
- No falta mucho para que conozcas quien lastimó a tu ser querido, Evans. El trato a quedado sellado. – Y detrás de su risa, cerró la puerta y una por una, las luces se fueron apagando.
- Maka… - susurre cuando me encontraba en penumbras. Mi visión se fue aclarando poco a poco entre vistas nubosas, podía escuchar aun las gotas de sangre caer. Sin embargo, el dolor aún se mantenía y me obligaba a respirar agitadamente, tratando de que mi vista se aclarara un poco.
- ¿Qué… Maka? – La mire. Frente a mí, con una expresión perdida, con los ojos llenos de lágrimas. Esa mirada la había visto antes… Esos ojos que reflejaban inconsciencia, aquella vez en la batalla contra el Kishin. Traté de llamarla otra vez, pero antes de que cualquier palabra pudiera salir nuevamente sentí el dolor, cada vez más intolerante. Escuché las gotas caer y me di cuenta de que caían sobre el pecho desnudo de Maka. Y al mirar más abajo, dos cuchillas que salían del vientre de ella ahora atravesaban el mío, provocando goteara. ¿Qué carajos estaba pasando? Las sábanas blancas sobre las que estaba recostada Maka ahora estaban manchadas de sangre y al bajar más mi vista, sentí como palidecía y mi corazón se detenía.
A pesar del dolor de mi vientre y la sangre que estaba perdiendo, el calor que sentía sobre mi miembro era porque estaba penetrando a Maka… Los dos desnudos sobre la cama, encima de su cuerpo tembloroso estaba yo. Y al parecer, de tanto llorar y suplicar, su modo de defensa se había activado ante quien la estaba lastimando. El demonio estaba en lo cierto. Conocí quien estaba lastimando a mi ser querido.
Y era yo, quien estaba abusando de Maka en ese momento.
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Notas:
Gracias por leer este episodio. Si después de la última parte aun asi sigues leyendo esta historia, se los agradezco profundamente:3 A veces me desanimo a seguir escribiendo, dudaba mucho si publicar este tipo de historia debido a que contiene un tema delicado. De todas maneras, me gustaría agradecer a las personas que me regalan review y si, hasta los lectores fantasmas de alguna forma :v
Quiero darles un gracias especial a Neko Baba´s por sus reviews 3 que aunque esta historia tenga pocos creeme que tus comentarios me ponen muy feliz 3 Hasta la próxima
