Episodio 8. Despedida
Soul
No sabría decir cuanto tiempo habrá transcurrido. Solo se que cuando me desperté me encontraba en el cubículo de la enfermería de Shibusen, con mil vendajes en el torso y conectado a una docena de aparatos. Todo era borroso y confuso, me sentía como si me hubiera drogado o algo por el estilo. Cuando me termine enterando, ya tenia al menos tres semanas, inconsciente. Stein estaba sorprendido porque sobreviví al "ataque sorpresa" de un huevo de Kishin que se infiltro en el departamento y me atacó con dos cuchillas en el vientre.
Bravo, bien pensado.
Si las cuchillas hubieran atravesado 1 cm más hacia el centro, no la estuviera contando, según el lunático del profesor. Ni siquiera podía moverme, las costuras me dolían tremendamente. Al menos ya estaban sanando.
Pero nada me dejaba un sabor tan amargo como saber que, desde que estuve en cirugía hasta mi despertar, ella estaba a mi lado. En silencio, se sentaba desde la salida de clases hasta el anochecer en una silla cerca de mí, con la mirada baja en sus piernas. De vez en cuando trataba de darme de comer, pero lo rechazaba. Quería que se fuera ¿Por qué estaba aquí? ¿Por qué seguía aun en esa silla? ¿Acaso ya lo había olvidado…?
Así transcurrieron tres días, tres días en los que mi furia aumentaba cada que la miraba a los ojos, en cada duda y, sin ninguna palabra que cruzáramos más que nuestras respiraciones. No sabía exactamente que decirle, todas las palabras se habían estado acumulando en mi pecho queriendo explotar en cualquier segundo. Ya no lo podía soportar más.
Apenas había salido Nygus de la enfermería, acaba de ponerme unos vendajes limpios. Mire mis heridas, ya se sumaban dos cicatrices profundas en mi vientre con la otra que atravesaba mi pecho. Me dolían aun, pero podía tolerarlo, lo que era insoportable era mi rabia.
Me volví a recostar sobre la cama, pero en cuanto coloqué mi cabeza sobre la almohada, ella entró sumisa entre pensamientos. Se volvió a sentar sobre la silla al lado y nuevamente miró de forma afligida sus piernas. Giré mi cara hacia otro lado, tratando de evitar su rostro.
- ¿Por qué nunca te alejaste?
- ¿Eh…? No me puedo alejar porque necesitas alguien quien te cuide en este momento, además… - Calló su discurso. Sabía que no me refería a eso.
Recordé las fotos. Su mirada avergonzada y sufrida, con su cuerpo tapizado de moretes y rasguños. Mi cuerpo había sido testigo de ese pecado ¡Había sido yo quien profano su alma! Desde que desperté era lo único que pensaba, no podía evitarlo, aunque quisiera. Mi enojo aumentaba con cada recuerdo y me preguntaba porque jamás huyó, porque no me hirió cuando era consciente del daño que le estaba haciendo. Su moral destruida y su transición hacia el miedo…
- ¿Por qué nunca hiciste nada…?
- Soul, por favor… - Sollozó. Reconocía su llanto aun sin verla - ¿Por qué no mejor comes un poco? No te haría mal, tienes que comer bien para poder recuperarte.
Ella acercó una cuchara hacia mi mientras balanceaba su cuerpo, inclinándolo. No aguante más mi rabia y en un momento brusco lance el plato, quebrándolo contra el piso.
- ¡¿Por qué Maka?! ¡Eres la persona más fuerte que conozco! ¡¿Por qué jamás huiste…?! ¡¿Por qué te quedaste…!? – Sentía como mi voz se resquebraba. Ella seguía sin mirarme a la cara, solo sus sollozos en forma de suplica se manifestaban en su rostro pálido. Tenía ganas de retarle a una batalla, guadaña contra guadaña, que dejara esa actitud tan patética y me mostrara lo realmente fuerte que era. Ahora los dos estábamos heridos; profundamente lastimados y conmigo ya no había vuelta atrás contra lo que hice y los tratos que sellé. En cualquier momento tomaría control de mi cuerpo por toda la locura que deje entrar a la pureza de mi alma, a lo único que tenía respeto. Pero resquebré todas mis barreras morales y mi alma estaba inmersa en la corrupción. ¿Qué más daba si mi alma se consumía en ese mar negro y siniestro? Temía por todo lo que haría cuando ya no sea dueño de mi cuerpo.
- ¡Hey, hey Soul! ¡Ya llegó tu gran Dios para que te recuperes pronto! ¡Huahahaha! – Black Star y Tsubaki entraron por la puerta de la enfermería. No tenía ganas de ver a nadie, quería que me dejaran solo. Creo que pudieron notar la reciente atmosfera enfermiza que se había creado, su silencio hablaba por si solo.
- ¿Interrumpimos algo? – Tsubaki habló. Nadie contesto.
- ¡Ahhhh! ¿Por qué están tan callados? ¡Venga, venga que su Dios ha llegado! – Se sentó en un banquillo cerca del mueble de fármacos - ¡Vaya, que pésimos anfitriones!
- ¡Black Star! No seas grosero. Soul aún no se recupera por completo, creo que deberíamos dejarlo descansar…
- No. – Habló Maka con una voz muy severa. – Por favor, quédense.
Todos quedaron en silencio, pero me daba igual si se iban o se quedaban. No podrían entender que debía expiar mis pecados y el tiempo se había acabado. En cualquier momento ya no sería el Soul que ellos conocían. Maka se comportaba tan afligida y culpable, era lo que más provocaba mi ira. A pesar del daño que le había hecho, ella seguía aquí.
- ¡Maka-chan! - Habló Tsubaki, tal vez para terminar con la tensión – Ayer estuve en la biblioteca y escogí varios libros muy interesantes, aún no me decido por cual leer ¿Me ayudarías a escoger uno?
Maka asintió levemente y se levantó de la silla. Junto con Tsubaki, salieron de la enfermería; podía notar como su mirada preocupada volteaba hacia mí. Me fastidiaba.
- Hermano, estas hecho una mierda.
- Cállate. – Suspire – No podría estar peor.
- ¿Peor? ¿Añadiéndole que Maka tiene esa actitud de culpa con tan solo verte? – Me gire de inmediato a verle. La expresión de Black Star era una rara combinación de angustia con sarcasmo, aunque podría tener cara de tonto notaba las cosas que sucedían. De todos modos, era muy evidente el comportamiento de ambos. – Se también que ese no fue un huevo de Kishin…
- ¿Qué…? – No podía estar más sorprendido. Él se balanceó sobre el banco, subiendo las piernas a los apoyos de este y recargándose sobre la pared con los brazos en la cabeza. Miraba hacia el techo, un tanto serio y vacilante, algo raro en ver. Creo que las cosas se habrían tornado inquietantes o más presionantes. - ¿Desde cuándo…?
- Desde la pelea con el Kishin. Pude notar que es de forma inconsciente en la que Maka despierta ese estado y que funciona como un mecanismo de defensa. Sin embargo, sea lo que sea que haya pasado, no quiero pensar que trataba de defenderse de ti. -Cruzamos miradas. Aunque era mi mejor amigo, sé que también se preocupaba por Maka. - Y si me entero que trataba de defenderse de ti, te matare.
No dije nada más. Y pensar que era yo quien… quien había tomado posesión de su cuerpo, de hacerla mía con sufrimiento, de haberme robado una parte importante de su alma.
- ¡Pero sé que no fue así! ¿Verdad, Soul? – Se levantó de un salto – Se que tú quieres a Maka y nunca serias capaz de hacerle algo ¡Incluso siendo tu Dios, soy piadoso! ¡Huahahahaha!
- ¿Por qué demonios te hablo? – Refleje mi pesimismo, aun así, me alivie con sus palabras. El siguió parloteando más sobre si mismo y de todas las cosas que habían pasado en lo que estuve inconsciente. Reímos un poco, ya lo necesitaba para alejarme de toda la tensión que nos rodeaba. Nuestra burbuja fue interrumpida cuando alguien tímidamente abrió la puerta de la enfermería.
- Ugh… ¿P-puedo pasar? – Chrona se asomó junto con Ragnarok, que ya hacia todo un espectáculo molestándola. Black Star y yo la observamos un momento, no tenía ganas de visitas por ahora.
- Maka no está aquí, fue a la biblioteca junto con Tsubaki.
- Yo… - Giraba los ojos tanto que ya comenzaba a marearme.
- ¡Vamos pequeña inútil! ¡Habla! – La golpeó Ragnarok.
- ¿De que tienes que hablar, Chrona?
- Bueno… es que yo…
- ¿Ahhhh? – Black Star se le acercó provocando que Chrona se pegara contra la pared – Venga, venga. Si tienes algo que decir hazlo rápido.
- Es que… yo…
Pude notarlo. Quería hablar conmigo y no con Maka o con cualquier otro, a saber que querría decir pero por la actitud dominante de Black Star parecía no querer decirlo públicamente. Ragnarok seguía molestándole y Black acosándola para que no fuera tan cohibida y debilucha. No quería más dramas, lo que quisiera decir era mejor que lo hiciera de una vez.
- ¿Nos podrías dejar a solas, Black Star?
- ¿Ah? ¿Tú también Soul? – Le dirigí una mirada de "por favor" y no le quedó más remedio que dejar la habitación. Para cuando nos encontramos solos Chrona y yo, Black Star se había alejado lo suficiente, parloteando sobre si mismo como siempre. Chrona y Ragnarok callaron un momento y ella me miró de forma decidida. Me sorprendió la rabia en sus ojos.
- Soul, me alegró que hayas despertado. – Sus palabras eran muy secas e intimidantes. Lucía como la Chrona sumergida en locura antes de ser cambiada por Shibusen. No sabía cómo reaccionar a eso hasta que volvió a hablar – Pero seré yo quien proteja a Maka.
Suspiré. No quería más del mismo cuento, pero aún estaba presente allí. ¿Cuánto más tendría que soportar esa tortura?
- Esa noche, supe que algo en Maka no estaba bien…
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Chrona
Ya pasaba la media noche y podía observar como la luna recorría lentamente por la ventana. No me era cómodo dormir en la cama, siempre terminaba en la esquina de la habitación abrazando fuertemente la almohada. Era mejor, siempre estuve acostumbrada al suelo y al ocupar un pequeño espacio en cualquier lugar.
Todo el tiempo que viví con mi madre, Medusa, nunca me cuestioné lo que era bueno y malo, lo que era capaz de hacer a lo que ella me ordenaba. Hasta que Maka llegó a mi vida, pude escuchar el oleaje y el viento de la playa suavizar mi piel. Y era una sensación muy agradable que nunca sentí.
Nuevamente abracé mi almohada y sonreí. Pensar en Maka me hacía feliz y no sabía cómo podría agradecer todo lo que hizo alguna vez por mí, la forma en que cambió mi vida y me dio una nueva. Estaba pensando en eso hasta que Ragnarok salió de mi espalda, molestándome como siempre.
- ¿Por qué estas sonriendo pequeña tonta? ¡Deberías ir a dormir!
- Cállate Ragnarok, no tengo sueño – Miré la cama que estaba al otro lado de la habitación – Tal vez algún día me animé a usarla…
- ¡Ha! ¡Eres demasiado flacucha para rellenar esa cama! ¡Además…!
- Shhhh…
- ¡¿Qué?! ¡No me quieras callar tonta!
- Escuché algo… pasos… - Ambos guardamos silencio. Me acerqué un poco a la puerta tímidamente, me daba miedo de lo que pudiera ser o quien pudiera ser. Si, sé que Medusa murió, pero aun temía que ella volviera por mí. Pegué mi oreja contra la puerta fría y metálica; los pasos se escuchaban arrastrar e ir con lentitud. Cada vez se acercaban más y más, lo que me hacía sentirme muy nerviosa. - ¿Quién… quién anda allí?
- Chrona… - Alguien dijo mi nombre entre llanto. De inmediato pude reconocer su voz y sin dudarlo, abrí la puerta. Allí estaba ella, empapada la cara en llanto y con el atuendo desaliñado. Parecía haber forcejeado o luchado contra algo, pero… ¿Con quién?
- ¡Maka! ¿Pero… qué te ha sucedido?
- ¡Estas no son horas para que vengas lloriqueando como una perde…! – Maka se lanzó a mis brazos, gimiendo entre dolor y lágrimas. ¿Qué podía hacer yo? No sabía cómo lidiar con estas situaciones. Se aferraba a mí fuertemente y en ese instante percibí que la claridad de su alma estaba turbándose, como si una barrera la cubriera superficialmente. La abrace muy fuerte contra mí, incluso Ragnarok pudo sentirlo.
No sé cuánto habría pasado, pero ella se quedó dormida en mis brazos. Me quede despierta, observándola mientras respiraba lentamente. No sabía cómo actuar, pero de algo que estaba segura era que no permitiría que la locura la hundiera como lo hizo conmigo. Cuando despertó, ya pasaban de las 9 de la mañana; se levantó secando su rostro y tratando de acomodarse el cabello y se dirigió a la puerta dispuesta a salir.
- ¿Piensas salir así? ¡Vaya chica! ¡Al menos date un baño! – Mofó Ragnarok. Yo sabía que ella no estaba en condiciones para poder salir, menos en el estado con el que llegó anoche frente a la hora estudiantil.
- Maka… - la detuve del brazo - ¿Soul sabe algo sobre esto…?
Ella se giró a verme con una enorme sonrisa en su rostro.
- Estaré bien Chrona, tengo que demostrarme a mí misma que soy más fuerte que esto. – Corrió hacía afuera. Me quede viendo aun la puerta y, a pesar de sus palabras, sabía que del todo no era cierto. ¿Cómo es que Soul no era capaz de darse cuenta de todo esto a pesar de ser su arma?
Pues bien, si el no sería quien la defendiera, tomaría su lugar.
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Soul
Después de escuchar su relato, me quede petrificado. Esa noche en la biblioteca y el día siguiente en la práctica de campo Chrona había sido quien vio esa transición de Maka hacia la locura. Sabía lo terca que era Maka y que seguramente trató sola de enfrentarse a sus miedos, pero… a final de cuentas ella no quería herirme y estancó todo eso en su alma. ¿Qué tanto podría resistir ahora?
- Así que Soul… - Chrona convirtió a Ragnarok en su forma de espada, sus ojos eran azul celeste con ese instinto asesino que la caracterizaba – Si tú no eres capaz de protegerla, seré yo quien lo haga.
Y aunque resultaba muy amenazadora, sé que no me atacaría en ese momento. Estaba consciente de que Chrona había cambiado, pero si se trataba de Maka su instinto volvería a salir a flote. En mi condición no podía hacer nada, las heridas aun me dolían con el roce de la ropa y temía que se pudieran abrir nuevamente. Supongo que no me quedaba más opción que asentir. La puerta se abrió y apareció Maka, un poco confundida con la situación al observarnos a los dos.
- ¿Uh? ¿Chrona? – Entró aun intrigada - ¿Qué es lo que hacen?
Chrona parecía sorprendida puesto que la pilló armada y con Ragnarok en su forma de arma. Se puso nerviosa nuevamente, balbuceando sin saber que decirle; Maka se limitaba a mirar a los dos. Venga, tal vez Chrona haya venido a amenazarme, pero ninguno quería preocupar a la come libros.
- No seas tan estricta, Chrona ha venido a mostrarme una nueva habilidad de Ragnarok que lograron juntos. He, pero este espacio es muy pequeño para ello ¿No es así, Chrona? – Le dirigí una sonrisa. Aunque aún estaba atónita por mi reacción y por el descubrimiento de Maka, asintió levemente mirándola con una delgada sonrisa en los labios.
- Quería mostrártela a ti también, pero Soul me dijo que estabas en la biblioteca.
- Oh, si. Tsubaki me pidió ayuda para escoger un libro, pero al final se ha retirado porque Black Star estaba causando alborotó en el patio. – Meneó la cabeza – Ese idiota jamás aprenderá.
- ¡Oye tu…! – Ragnarok volvió a tomar su forma detrás de la espalda de Chrona - ¡En realidad a lo que veníamos era…!
- ¡Ragnarok! – Chrona le tapó la boca y ambos estaban forcejeando.
- ¿Eh? ¿Qué quiso decir Ragnarok? – Maka infló las mejillas. Por un momento me pude olvidar de todo y divertirme con la escena.
- ¡Nos tenemos que ir! – Chrona salió entre golpeteos y forcejeos contra Ragnarok, pero antes de cerrar la puerta susurró con una sonrisa – Parece que ustedes dos tienen mucho que hablar.
Mi mirada se cruzó con la de Maka al cerrar la puerta. Su expresión dolida aun me mortificaba, solo fruncí el ceño y dirigí mi cara hacia la ventana. Pude escuchar como ella arrastraba una silla y la acomodaba cerca para después sentarse. El día parecía muy agradable afuera, por suerte había clima cálido y aire fresco; era una sensación muy grata. Sin embargo, mis pensamientos no podían permanecer pacíficos, no mientras ella estuviera cerca.
- He, recuerdo que el clima era así el día en que te pedí ser mi arma. – Volteé a verle, pero ella dirigía su vista vagamente sobre la ventana – Aquel día pude escuchar desde el pasillo una melodía muy lúgubre y sombría, una melodía bastante demoniaca. Parecía que los demás no la escuchaban o simplemente la ignoraban, sin embargo, a mí me llamó bastante la atención.
- No era la gran cosa… - Bufé pesadamente – Fue algo que compuse al momento, me era fastidioso estar entre la masa de todos.
- Pero aun así era una melodía muy profunda… - Ella puso su puño en su pecho – Y cuando te vi, parecía que no te importó que estuviera yo allí contemplando el arte que producías. Aun me sigo preguntando por qué.
Sus ojos se cristalizaron sin dejar de tenerlos fijos sobre la ventana. Regresó a mi aquella escena, dónde pude percibir que ella abrió la puerta y aun que no me gustara tener público, dejé que escuchara lo que tocaba. Quién sabe, tal vez se iría, pero no fue así. Ella se quedó, me estrechó su mano y me pidió ser su compañero y pude sentir, por primera vez, la fortaleza en el alma de alguien.
Fortaleza…
- He… - Sonreí y quité algunos mechones de cabello que cubrían mi cara.
- Pero en ese entonces yo era mucho más alta que tu – Ella bromeó – Ahora tú me ganas por unos cuantos centímetros ¡Pero veras que pronto te volveré a alcanzar!
Todo el daño que le produce parecía que lo resentía y aun así tenía la suficiente fuerza para seguir sonriendo y alegrar a los que estaban a su alrededor. Tenía que admitirlo esta vez: me estaba rompiendo el corazón. Un pequeño sonido distrajo mi atención y al darme cuenta, Maka miraba un reloj pequeño de bolsillo.
- Venga, ya es tarde. Le prometí a Kid ayudarle a ordenar algunos papeles. – Se levantó de la silla y se dirigió a la puerta - ¿No te molesta si te dejo solo por un momento? Prometo regresar pronto.
Moví mi cabeza dando a entender que no. Maka giró la perilla y se colocó el reloj nuevamente en el bolso.
- Por cierto, Soul… - Ella habló antes de salir por la puerta. Fije mi mirada sobre su espalda, ya no temblaba; su voz ya no sollozaba más. Volteo, mostrando una profunda sonrisa y una mirada llena de dolor, pero a la vez cariñosa. Me sorprendí al notar su expresión, que aun después de todo ella pudiera sonreír así.
- ¿S-si, Maka?
- Nunca me aleje porque sabía que tú no eras quien me lastimaba de esa forma. Se que, en el fondo, tú estabas realmente tratando de salvarme aun sin saber nada y te lo agradezco…
- Maka…
- Se que serias capaz de volver al Black Room una y otra vez si es necesario para que yo no tenga que preocuparme. Por eso, no me importaría pasar por todo eso con tal de que yo también te salve Soul; no me importa hundirme también en la locura…
Estaba petrificado con sus palabras. Nunca me pude imaginar una confesión así de su parte. Se cuanto le costaba decir esas palabras, más que nadie conocía la actitud de Maka. Es por algo que el destino me trajo hasta ella, es por eso que fue la única que pudo apreciar mi melodía diabólica aquella vez.
Puede que yo no entienda todo el dolor por el que ha pasado, ni la manera en cómo el miedo la estaba consumiendo, pero si de algo estaba seguro era que ella tenía un coraje admirable. Y aunque muriera y se me permitiría vivir de nuevo, estaba completamente seguro que ella de nuevo se cruzaría en mi camino.
- Yo te salvare Soul, lo prometo.
Salió y cerró la puerta tras de sí. Aun me quede contemplando su imagen ya inexistente sobre el marco de la puerta, seguía sorprendiéndome esa sonrisa. Di un respiro y sonreí.
- Así que tú me salvaras Maka… - toque las heridas en mi pecho. Después bajé mi mano un poco más y pude sentir los vendajes sobre las que reposaban en mi vientre. – Gracias por todo…
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Maka
- ¡He regresado Soul! – Entre a la enfermería. Había tardado más de la cuenta ayudando a Kid ordenando, puesto que quería todo perfectamente simétrico y me hizo reacomodar todo al menos otras cinco veces. Se que las cosas no estaban bien entre Soul y yo, pero no me rendiría tan fácilmente. No ahora.
Al no escuchar respuesta me adentre al cuarto, todo estaba limpio y ordenado. Sonreí. Me aliviaba que se tomara el tiempo para entretenerse.
- ¡Que bien que dediques el tiempo a…! – Cuando abrí la cortina, Soul no estaba. Tambalee un momento, su cama estaba tendida y ya no estaba su ropa ni cualquier objeto que le perteneciera. ¿Se habría ido a casa? ¿Qué tal si fue a ver a Black Star o a Stein? ¡Debía ir a buscarlo! - ¿Eh? ¿Qué es esto?
Encontré un papel sobre la almohada. Una pequeña nota doblada delicadamente. La tomé, pero tenía tanto miedo de lo que pudiera tener. La abrí y comencé a leerla.
Maka:
He decidido ir a dar una vuelta por Death City. Se que estarás preocupada pero no tienes porque, he recogido mis cosas y las he llevado a casa para quedarme reposando allá. Llegare de noche, un poco de aire fresco no me hará daño.
Soul
- ¡Ugh! ¡Idiota! ¡¿Acaso no sabe que debería seguir bajo observación?! Tendré que buscarlo. – Corrí fuera de la enfermería. Pero más que preocupada por que hubiera salido sin avisarme en tales condiciones, mi corazón se aceleraba al ritmo de otra angustia.
Salí del Shibusen a paso rápido, primero quise revisar los lugares más habituales donde a Soul le gustaba estar. Me dirigí al patio de basquetbol de Death City, pero no estaba allí; todo se miraba tan sombrío y solo, me costaba creer que algún día pasamos buenos momentos aquí mientras jugábamos. Llegaron a mí, tantos recuerdos…
Continúe avanzando por las calles, por cada callejón, por cada esquina… Soul no estaba. Conforme mis pasos corrían, mi angustia se hacía más profunda, sentía que mis piernas no me alcanzaban para poder buscarle.
- ¡Soul! ¡Soul! – Mi voz quebrada llamaba a su nombre en cualquier sitio y no obtenía ninguna respuesta. Ni siquiera su mirada despreocupada y sus dientes afilados podía reconocer a donde fuera. La noche comenzaba a caer sobre Death City, tratando de alcanzarme antes de finalizar mi búsqueda y, aunque mi respiración estaba agitada y mi cuerpo cansado, seguía corriendo.
Me detuve cuando las primeras luces de las calles comenzaban a prenderse al ritmo de la caída del sol. Recargue mis manos en mis rodillas totalmente exhausta y podía sentir como el sudor de mi frente recorría toda mi cara hasta gotear en la barbilla. Mi garganta ardía tratando de recuperar el aire y de todos modos mi corazón seguía aumentando su velocidad. ¿Dónde estás Soul?
- ¿Por qué me haces esto Soul?
Las lágrimas se combinaron con el sudor de mi cara. No podía contenerme, prometí no llorar más pero mi maldito sentimentalismo siempre terminaba ganando. Soul había sido así, tan imprudente e impredecible, no me quedaba de otra más que lidiar con nuestras diferencias. Me castigaba a mí misma tratando de corregirle tantas veces en vano, siendo tan cruel con él y conmigo. Lo detestaba, lo odiaba con todo mi ser. ¿Por qué no me dejaste ser una chica simple? ¿Por qué tenías que entrar en mi vida? Lo única que hacías era causarme estas preocupaciones; lo peor de todo era que sufría por mi voluntad. Jamás me rendiría, jamás te dejaría solo aun después de las cosas que habían pasado…
¡Tonto, tonto! ¡Como te detestaba y te quería a la vez!
- ¡Ugh! – Sentí un tremendo dolor en el pecho. Mi cuerpo se doblego y el piso comenzaba a tornarse borroso y negro.
No… No podía ser.
Aunque estaba poniendo resistencia, actuaba por convicción propia. Podía percibir como mis manos rasguñaban mi rostro y los músculos de mi boca se prolongaban soltando risas incontrolables. Jalaba las comisuras de los labios tratando de alargar más la sonrisa sin importar que mi saliva escurriera por todos lados. Se nublaba en cada momento mi visión, pero las carcajadas aumentaban su frenesí.
En un intento desesperado por salir de mi propia locura, mordí mi mano hasta sentir la sangre recorrer por todo mi brazo. Solo así podría controlarme por el momento, lo importante era encontrar a Soul. Me levante con esfuerzo del piso y me concentre. Aunque mi mano punzaba y la sangre goteaba, deje que mi alma se tranquilizara.
Percibía esa paz momentánea, podía sentir cada alma de Death City. Respire hondo, aumente mi onda para tener una mejor recepción.
- ¿Qué…? – Abrí los ojos de golpe. Al parecer mi angustia estaba prediciendo lo que parecía inevitable. No pude evitar que mis mejillas se llenaran nuevamente de lágrimas, intimidada por mi miedo y sin perpetuar ningún sentido más que el detenimiento de mi pulso. – No… no puede ser…
De nuevo corrí, pero esta vez sabía a donde debía ir. No sé de dónde tome aliento ni fuerzas para seguir corriendo, mucho menos la voluntad para que mi consciencia no se hundiera en el miedo que estaba creciendo en mi pecho, pero debía comprobarlo por mí misma y asegurarme que no era verdad lo que había sentido.
Esto no podía ser verdad… La motocicleta no estaba estacionada.
Tal vez era mi imaginación, tal vez Soul aún no llegaba de su paseo ¿Pero que tan lejos debe estar como para no poder sentirlo?
Subí rápidamente y entre tropezones, llegué hasta nuestro departamento. Las luces estaban apagadas y todo estaba sumergido en el silencio. Busque desesperadamente entre los rincones algún indicio. Nada… Solo me encontraba frente a la puerta de su habitación, temiendo que después de abrirla, me encontrara con lo peor.
¡No quería eso! ¡Solo…! ¡Solo no me abandones!
Abrí la puerta de golpe. La quietud de la habitación parecía querer alarmarme y a la vez tranquilizarme. La luz de la luna se filtraba por la ventana con una suave ventisca y todo parecía estar en su lugar: toda su ropa, sus zapatos, sus bandas. Me alivie un poco hasta que lo mire…
La tomé entre mis manos y no pude evitar llevarme una mano en la boca tratando de contener mis gemidos dolorosos y mis lagrimas escurrir entre mis dedos.
Gracias por todo Maka
Soul
- ¡Ya llegué! ¡Vaya, vaya, que día tan agotador! Tengo tantas ganas de un pescado al horno… ¿Uh? ¿Maka? – Blair se asomó por el marco de la puerta, pero mi expresión no cambio. Estaba aún contemplando esa nota que acababa de destrozar mi corazón.
- Maka-chan… ¿sucede al…?
- ¡Se ha ido, Blair!
- ¿Qué…? ¿Quién?
- ¡Soul! ¡Soul se ha ido! – La abrace. Ya no podía aguantar este sufrimiento yo sola.
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Soul
- ¿Quién querría pasar sus últimos momentos de consciencia en este lugar? No es el ambiente al que perteneces Evans.
- Cállate. Quiero hacer una última cosa por mi voluntad, antes de que este cuerpo deje de ser mío.
- He. Tienes razón, puedo dejar que cumplas un mísero deseo, supongo que será lo que anhelas antes de poder caer en la sangre negra. Esta vez no hay vuelta atrás…
Apague la motocicleta, no me importo que quedara tirada sobre el pastizal frente a la altura de los árboles, podría quedarse allí para siempre y dejar que el metal sea consumido por la naturaleza viva. Parecía que mi vista se nublaba con cada paso que daba y los tics nerviosos en mi cara eran mas recurrentes. Me acerque con pasos lentos y pesados hacia la entrada frondosa del bosque, si era consumido por la locura o moriría, seria en este lugar donde todo inició.
- Todo comenzó aquí y tendrá su fin en este mismo lugar. El alma de West Bow será la última que pueda comer antes de convertirme en un demonio. – Mire hacia atrás, a donde sea que estuviera Death City lejos de este lugar en donde nunca podrían encontrarme y si lo hicieran, su única opción sería acabar conmigo. Esboce una sonrisa mientras percibía las lágrimas caer en mi rostro.
- Gracias Maka. Te amo…
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Notas:
Pido una disculpa por no haber actualizado antes. El trabajo y la universidad me tenían con el horario muy apretado. Al menos me pude inspirar para poder terminar el episodio.
Me gustaría compartir una canción con ustedes que me ha inspirado a escribir este capítulo: Sally´s Song de la versión de Amy Lee, puesto que siento como si Maka se la dedicara a Soul en especial con los acontecimientos de este fic, con ese contexto tan lúgubre y sombrío que caracteriza a la vocalista de Evanescence y que parecía tener una conexión muy especial con el estilo de Soul Eater. Espero la disfruten, nos vemos la próxima
