¡Hola a todos! Aquí está el segundo capítulo de esta historia NaruHina. Disfruten.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de su respectivo autor.
Capítulo 2: La Oportunidad.
A la mañana siguiente Hinata despertó con el olor de algo delicioso, nunca había percibido un olor tan exquisito como este, ni siquiera los mejores chefs de la mansión Hyuga lograban este aroma tan delicioso.
- Buenos días dormilona – dijo Naruto sacándole del trance aromático.
- ¡Bu-buenos días! – dijo Hinata sonrojada.
- Lamento despertante tan temprano, pero debo abrir pronto el restaurante – dijo Naruto que se encontraba cocinando algo que olía delicioso.
- No te preocupes, más bien... ¡Gracias! Por dejarme quedarme aquí – dijo la chica.
- No te preocupes Hina, no es nada.
- ¡Hinata! – la chica se dio cuenta muy tarde de lo que había hecho, estaba acostumbrada a corregir a todos los que la llamaban Hina ya que así era como la llamaba su madre y solo su madre la podía llamar así.
- Lo siento, Hinata, pensé que Hina era tu nombre, es decir, ayer me dijiste que así te llamabas – dijo un apenado Naruto.
- Así es... mi nombre es Hinata, pero mi madre solía llamarme Hina antes de que falleciera – dijo la chica sin saber porque le decía esto a alguien que acababa de conocer y menos a uno tan guapo como Naruto.
Hinata se dio cuenta desde el primer momento en el que lo vio de que Naruto era muy apuesto, con su cabello corto y rubio, sus ojos azules y esas marcas en sus mejillas lo hacían verse muy apuesto, lo que Hinata no había notado anoche, era lo musculoso que era, Naruto llevaba puesto una camiseta ajustada de color naranja, o almeno parecía ajustada o simplemente eran los enormes músculos del rubio que parecía que iba a reventar la prenda, y ese jeans azul hacía que el trasero del rubio se viera increíble.
- ¡Hinata! ¿estás bien? – preguntó el rubio.
- ¿Lo siento? me distraje un poco, ¿que decías? – dijo Hinata completamente apenada por estar mirando el cuerpo de Naruto.
- Decía... ¿Qué si tienes algún lugar a donde ir? ayer parecias un poco perdida – preguntó nuevamente.
- No.… en realidad no.
Naruto inspeccionaba bien a la chica, Hinata parecía que no era de aquí, más bien, parecía que era una de las niñas mimadas del distrito residencial, donde viven todos los ricachones.
- ¿Porque no te quedas aquí? – preguntó Naruto.
- ¿Disculpa? – preguntó Hinata sonrojada.
- ¡No es lo que piensas! Mira, soy dueño de este edificio de tres pisos, pero solo utilizo el primer y el tercer piso, el segundo esta desocupado, te lo puedo alquilar. ¡Solo si tú quieres! Claro – dijo Naruto mientras se rascaba la nuca.
- Pero... no tengo dinero o un empleo como para poder pagarte – dijo la chica.
- Puedes trabajar como mesera en mi restaurante, te puedo pagar, aunque te descontaría la parte del salario que sería para la renta – dijo el rubio.
Hinata estaba sorprendida, nunca había visto tanta amabilidad de parte de alguien, estaba sin palabras y no entendía como Naruto podía ser así con una extraña.
- ¿Estás seguro? – preguntó la chica.
- ¡Claro que lo estoy! – respondió con una sonrisa.
- Pero... ¡Soy una extraña! ¿Por qué eres tan amable? – preguntó la chica sonrojada.
Naruto no contesto inmediatamente, parecía como si estuviera pensando en su respuesta, él solo pudo verla a los ojos con una brillante sonrisa.
- Porque quiero ayudarte, algo en mí me dice que debo hacerlo – respondió.
Hinata solo pudo sonrojarse más de lo que ya estaba, ni siquiera sabía que eso era posible, pero lo era, no pensó que en su vida podría conocer a alguien como Naruto y aun así, aquí estaba, hablando con el hombre más generoso del mundo.
Hinata era terrible en esto, podía tomar las ordenes de las personas, pero era muy torpe con sus pies y siempre se caía cuando llevaba los platos. Konohamaru había hecho todo lo posible por entrenarla, pero, aun así, el trabajo era muy difícil para ella.
- ¡Oye Naruto! ¿en dónde la encontraste? – preguntó una bella mujer de cabello rosa que estaba junto a otra hermosa mujer de cabello rubio.
Ambas chicas eran amigas de la infancia de Naruto y se encontraban almorzando en Ichiraku's como hacían cada viernes.
- La conocí anoche, no tenía a donde ir, así que le ofrecí quedarse en mi casa.
- No necesitamos saber eso Naruto – interrumpió la rubia.
- ¡Nada pasó Ino! Solo le ofrecí un lugar para dormir, ese fue mi sofá, la chica no tiene donde quedarse y al parecer nunca ha trabajado en su vida – dijo el rubio sonrojado ante lo que su amiga suponía.
- Se nota que jamás ha trabajado – dijo la pelirrosa - ¡Oye! ¡Hola!
Hinata se acercó a las chicas para ver si necesitaban algo.
- ¡Bie-bienvenidas! ¿necesitan algo? – preguntó la chica como Konohamaru le había enseñado.
- ¡Hola! Soy Sakura y ella es Ino, somos amigas de este bobo de aquí – dijo Sakura señalando a Naruto que estaba detrás del mostrador.
- Queríamos conocerte ahora que vivirás con este idiota – dijo Ino.
- No vivirá conmigo, vivirá en el apartamento que esta debajo del mío – respondió Naruto.
- Hola, soy Hinata – dijo la chica con una sonrisa.
- ¿Hinata...?
- ¡HASHIMOTO! Hinata Hashimoto – dijo la chica.
- Un placer Hinata, solo queríamos conocerte y queríamos invitarte a nuestra noche de chicas que realizamos cada viernes en el karaoke que está en la esquina – dijo Sakura con una sonrisa.
- Umm... Gracias chicas, pero debo mudarme al apartamento nuevo, ya saben, limpiar y acomodar el lugar – dijo Hinata.
- ¡Claro! Entendemos, si cambias de opinión puedes llamarme – le respondió la pelirrosa entregándole un papel con su número telefónico.
- Gracias Sakura-san – dijo la chica.
- Por favor, solo Sakura – dijo la chica con una sonrisa.
Hinata asintió para luego retirarse a trabajar o intentar trabajar. Naruto ya estaba haciendo cálculos para ver cuánto dinero debía gastar para comprar tazones nuevos.
- Naruto, ¿puedes hacerme un favor? – preguntó la pelirrosa.
- Dime.
- Dile a Sasuke que no llegue tarde, hoy tu abuela me dejara salir temprano ya que es viernes y no estaré mucho en el karaoke, así que no lo entretengas mucho y no dejes que beba mucho – le dijo sería la chica.
- Lo siento Sakura, hoy no saldré con los chicos, me quedare a ayudar a Hinata a instalarse – dijo Naruto.
- ¡Vaya! Naruto al ataque - dijo Ino.
- No es eso, solo quiero ayudarla, no creo que sea muy buena limpiando que digamos – dijo mientras veía como la chica casi se caía al chocar con Konohamaru por quinta vez ese día.
- Sí claro – dijo Ino sarcásticamente mientras rodaba los ojos ganándose la risa de Sakura y el sonrojo de Naruto.
Esa noche Naruto le mostraba el apartamento a Hinata, el lugar era del mismo tamaño que el de Naruto, solo que este estaba más vacío. La habitación contaba con un sofá viejo que Naruto prometió lavar, había una cocina con un refrigerador viejo pero que funcionaba, en la habitación había una cama matrimonial sin sabanas con una mesita al lado.
El lugar no era mucho, pero Hinata se lo agradecía, no sabía porque había aceptado la propuesta del rubio, apenas lo había conocido hace un día, pero esa sonrisa y esos ojos azules la hacían confiar en él.
- El lugar está un poco sucio, pero con una limpiada estará como nuevo, te daré unas sabanas para la cama y unas cortinas para las ventanas – dijo Naruto.
- Gracias Naruto-san – dijo Hinata con una leve reverencia.
- Dime Naruto por favor, el san no es necesario – respondió con una sonrisa.
- De acuerdo, Naruto-s... Kun – el sonrojo de la chica cubría su rostro.
Naruto solo suspiro, al menos el "kun" era mejor que el "san," sabía que Hinata venia de una familia estricta debido a su comportamiento, la chica era muy cortes y muy respetuosa para su propio bien.
- ¡Bien! es hora de trabajar – dijo Naruto emocionado.
- ¿Vas ayudarme? – preguntó la chica sorprendida.
- ¡Claro! Limpiar es muy aburrido si lo haces sola, además, quiero ayudarte, no eres muy buena en esto que digamos – dijo Naruto con una sonrisa nerviosa.
Hinata se sonrojo hasta las orejas ante lo que dijo el rubio, sabía que él se refería a hoy en el restaurante, en donde ella fue un competo desastre.
- ¿Nunca habías trabajado, cierto? – preguntó Naruto.
- No.… mi padre nunca me lo permitió, dijo que un Hy... Hashimoto jamás debe hacer trabajos domésticos, dijo que no es digno de nuestro apellido – confesó apenada.
- ¡Vaya! Parece que tu padre era un poco amargado, digo, es solo que, bueno, estas cosas son esenciales para uno, recuerdo que mi madre me enseñó a limpiar a golpes – dijo Naruto mientras se rascaba la nuca y se reía levemente.
- Sí, bueno, mi padre no lo creía necesario, así que jamás me dejo siquiera tocar una escoba – dijo la chica.
- No te preocupes, te enseñare a limpiar, no soy muy bueno, pero tratare de ayudarte lo más que puedo – dijo con una sonrisa que Hinata estaba empezando a gustar.
Ambos pasaron gran parte de la noche limpiando el lugar, ya habían aseado la habitación de Hinata, el baño y la cocina y ahora estaban descansando un poco, Naruto había traído un poco de Ramen que había hecho ya que Hinata le había dicho que nunca ha comida tal platillo que le le gustaría probarlo.
- ¿Te gusta? – preguntó Naruto.
- ¡Esta delicioso! ¿tú lo preparaste? – preguntó sorprendida por el delicioso sabor.
- Sí, aprendí del mejor – dijo orgulloso y con una gran sonrisa.
- De verdad que sonríes demasiado – dijo Hinata sin pensar.
- Sí, soy lo que se dice "una persona muy positiva y alegre" – respondió.
Hinata se puso roja al darse cuenta de que lo que dijo lo dijo en voz alta, no se dio cuenta de lo que hacía y ahora estaba muy apenada.
- ¡Lo siento! no quise ser grosera – dijo Hinata.
- Tranquila, no lo fuiste, es solo que, como han estado las cosas últimamente en el distrito, siento que solo yo soy el que trato de animar un poco la situación – dijo Naruto.
- ¿Qué sucede?
- EL distrito comercial siempre ha tenido comercios familiares, la macrobiótica es de mi abuela, la floristería es de los Yamanaka, la librería de mis padres o era de mis padres hasta hace unos años cuando los Hyuga comenzarón a comprar los comercios, si las familias no venden, hacen todo lo posible para arruinar los negocios hasta que las familias quiebran y no les queda más de otra que vender a un menor precio – mientras Naruto relataba su historia, Hinata se ponía tensa, el rubio estaba hablando de su familia.
- Eso le sucedió a mis padres y eso casi le sucede a este lugar, Teuchi era el antiguo dueño, él fue el que me convenció de ser chef, él casi pierde este lugar por culpa de los Hyuga, ya había perdido a su hija Ayame y no podía permitir que perdiera Ichiraku, así que se lo compre y con el tiempo logre que levantar este lugar – dijo el muchacho con una sonrisa triste al recordar el pasado.
- Lo siento, no sabía que los Hyuga habían causado tanto sufrimiento – dijo apenada Hinata por las acciones de su familia.
- Tranquila, no es tu culpa, cada año un representante de la familia Hyuga viene a ofrecer comprar los locales que quedan, pero hemos logrado espantarlos por un rato – dijo de nuevo con una sonrisa.
Hinata estaba completamente seria, no podía creer lo que su familia le estaba haciendo a estas personas, no era correcto y se sentía culpable porque nunca se había enterado de las acciones de su padre.
- Ven, terminemos de limpiar y acomodar tu nueva casa, ya es tarde y mañana debemos trabajar – dijo Naruto levantándose para seguir limpiando.
Hinata lo siguió y juntos terminaron la mudanza, al no tener mucho, la mudanza no duro demasiado, todo estaba listo y Hinata quedo contenta con el resultado, se sentía orgullosa de sí misma por haber podido limpiar la casa ella misma.
- Debo irme, si me necesitas estaré en al apartamento de arriba – se despidió para luego dirigirse a la puerta.
- ¡Espera! – exclamó Hinata, deteniendo a Naruto antes de que saliera de la habitación – gracias por esta oportunidad, la verdad no sabría en dónde estaría ahora – dijo Hinata con un leve sonrojo.
- No es nada, anoche cuando llegaste a mi local, algo me dijo que debía ayudarte, no sé porque, pero debía hacerlo, así que no te preocupes – le respondió.
Hinata sintió como su corazón se detuvo al escuchar las palabras de Naruto, de verdad que él era alguien bueno y le dolía saber que su familia se quería aprovechar de alguien como él.
- Buenas noches Naruto-kun – dijo la chica con una tímida sonrisa y leve sonrojo, nunca se había sonrojado tanto en su vida.
- Buena noches Hinata, te veré mañana a las 10 – le respondió para luego partir.
Hinata cerró la puerta tras ella para recostarse en ella y soltar un suspiro soñador, Naruto era muy guapo y al parecer le estaba gustando un poco a Hinata y eso no era bueno, Naruto era una buena persona y ella era una mentirosa que pertenecía a una familia que quería arruinar la suya, definitivamente no era buena idea.
- Naruto jamás puede enterarse que soy un Hyuga, se pondría furioso si supiera que alberga una Hyuga – se dijo a sí misma.
Esa noche Hinata no pudo dormir ya que pensaba en todo lo que pasó ese día, en especial lo que Naruto le dijo, y de cómo se veía hoy, de lo hermosa que era su sonrisa y lo apuesto que era, Hinata no podía dejar de pensar en él y lo que ella no sabía era que Naruto tampoco podía dejar de pensar en ella.
Fin del segundo capítulo, espero les guste y déjenme saber que les parece. Como siempre, aceptos sus reviews y cualquier consejo que me ayude a mejorar. ¡Hasta la próxima!
