¡Hola a todos! Ya nos acercamos al final de esta historia ya que este es el penúltimo capítulo, disfruten este capítulo y esperen por el final muy pronto.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de su respectivo autor.
Capítulo 8: Perdóname.
Decir que Naruto se sentía miserablemente mal era decir poco, desde que descubrió la verdad de quien era Hinata el muchacho se sentía como una reverenda mierda por como reacciono ante la revelación.
Después de un mes desde que Hinata se marchó, Naruto se dio cuenta del gran error que había cometido. El rubio se había dado cuenta que el amor que sentía por la ojiperla era mucho más grande que el odio que sentía por su apellido.
- Naruto ¿estas bebiendo de nuevo? – preguntó Sasuke al entrar al apartamento del rubio y verlo con una botella de sake.
- Comencé la misma noche en que Hinata se... desde que eché a Hinata – respondió el rubio.
Sasuke solo pudo sentirse mal por su amigo, conocía al rubio desde que eran niños, sabía que el muchacho tenía un orgullo muy grande, lo que significada que, aunque extrañaba mucho a la Hyuga, su orgullo y rencor por los Hyugas no le permitía disculparse con la chica.
- Naruto no puedes seguir así, no has abierto Ichiraku's en tres días y ahora retornaste a la bebida, ¿sabes muy bien lo que costo que lo dejaras? ¿lo que eso te costó? – preguntó Sasuke a su deprimido amigo.
- ¡SÉ MUY BIEN LO QUE CAUSÓ Y TODO LO QUE HICE PARA DEJAR DE BEBER! – gritó el rubio – solo quiero olvidar el dolor por perder a la persona que amo.
- No la has perdido Naruto, Hinata está viva, solo debes ir a disculparte...
- ¡No puedo! Ella debe de odiarme luego de como la trate... luego de que le grité y la eché de aquí como si fuera basura – respondió con lágrimas en los ojos.
Naruto sabía que era lo más probable que Hinata lo odiara después de esa noche, por eso bebía sus penas en alcohol.
- Esa es la excusa más estúpida que me has dicho – respondió el azabache.
- Pues es la única que tengo ahora – respondió Naruto.
Sasuke se fue dejando a su amigo solo, sabía que Naruto ahora estaba muy deprimido y algo ebrio como para hacer algo y Sasuke sabía cómo se ponía el rubio cuando bebía, la única opción que tenía era llamar a Karin, solo ella podía hacer que Naruto entrara en razón aunque su manera de hacerlo era muy poco ortodoxa.
Hinata se encontraba en un consultorio médico, el consultorio de Karin para ser exactos, la chica iba a consulta con Karin luego de que la pelirroja la llamara y le reclamara por no ir a su revisión mensual debido al embarazo.
Hinata no lo hacía por miedo de que Karin también la odiara, pero luego de que la pelirroja le dijera que eso no importaba y de que le interesaba más su bienestar y la de su sobrino o sobrina, así que la doctora le programo una cita para ver el desarrollo del bebé.
- Hola Hinata. ¿Cómo te has sentido? – preguntó Karin.
- Lo normal, mareos y antojos extraños, además de que ahora como el doble de lo que antes comía – le respondió la ojiperla.
- Es normal, ahora comes por dos, así que el aumento de tu apetito es muy común – explicó Karin mientras preparaba el ultrasonido para revisar al bebé – ahora sentirás un poco de frio, con esto podremos ver al bebé.
El corazón de Hinata se aceleró, estaba emocionada de ver a su bebé por primera vez, su felicidad en este momento era grande, si solo Naruto estuviera aquí.
- Muy bien, aquí está la criatura, se ve completamente normal y mira – dijo Karin señalando los fuertes latidos del bebé – ahí está su corazón.
Ambas mujeres tenían lágrimas en los ojos al ver al nuevo miembro de la familia Namikaze, el bebé estaba sano y Hinata ya lo amaba con todo su ser.
- Dime Hinata... ¿Quién más sabe del bebé? – preguntó Karin.
- Solo tú y yo, nadie en mi familia lo sabe, ni siquiera Tenten – dijo Hinata.
- Hinata, no puedes esconderles tu estado por mucho tiempo, tienes dos meses de embarazo y muy pronto lo notaran, por más que lo intentes ocultar.
- No puedo revelar mi estado ahora, ya decepcioné a mi padre una vez y ahora soy prisionera en mi propia casa a menos de que salga con un sirviente de la mansión Hyuga y desde que Otsutsuki-san se negó a casarse conmigo mi padre me culpa más de la cuenta, ya ni siquiera me habla – contó Hinata.
Karin no pudo evitar sentír pena por la chica, sabía que el padre de la Hyuga era un bastardo, pero no era su lugar expresarselo a Hinata.
Luego de regresar a casa la noche en el que Naruto supo la verdad, el padre de Hinata la llamo a su oficina para hablar de lo que sucedió, además de decirle que su boda con Toneri seguía en pie, al principio Hinata acepto el castigo sin reclamar ya que su mente y su corazón pensaban en alguien más como para poner atención a lo que su padre le decía.
No fue hasta que llegó Toneri y le reclamó por humillarlo de esa forma y que ella no era más que una simple mujer y que era de su propiedad, solo fue en ese momento que Hinata reacciono y abofeteo al plateado.
Luego Toneri deshizo el compromiso y desde entonces Hiashi no le dirigía la palabra, pero a Hinata no le dolía lo suficiente como para pedirle perdón a su padre, la chica con todo el orgullo Hyuga se mantuvo firme con su decisión.
- Hinata, debes de decirle a Naruto, él es el padre y tiene derecho a saber – la interrumpió Karin.
- No puedo hacerlo, no cuando el me odia – respondió Hinata.
- No te odia y sé que cuando se dé cuenta de que será padre él te pedirá perdón – objetó la pelirroja.
Hinata solo negó con la cabeza y soltó una risa triste ante lo que dijo la tía de su bebé.
- Sé que lo hará, pero no será lo correcto, no quiero atarlo con un hijo cuando la madre de su bebé es la mujer que más odia – le respondió.
- Hinata, no seas obstinada, sabes que Naruto no se...
Karin se calló cuando Hinata se levantó y tomó sus cosas, la chica le dedico una sonrisa tierna que solo Hinata era capaz de dar y luego se dirigió a la puerta de salida.
- Gracias Karin-san, vendré en un mes para mi próxima cita – respondió para luego irse dejando a Karin con sus palabras en la boca.
La pelirroja iba a llamarla cuando su celular sonó indicando que alguien la llamaba, al ver que era Sasuke decidió contestar ya que sabía que el amigo de su hermano no la llamaría a menos de que sea por algo importante.
- ¡Aló! –
- Tu hermano está bebiendo de nuevo, debes venir y hacerlo entrar en razón – dijo Sasuke.
Karin soltó un bufido cansada del drama entre su hermano y Hinata, debía de ponerle fin a esto inmediatamente.
Tenten se encontraba en la cocina de la mansión Hyuga preparándole una sopa a Hinata solo le hablaba para pedirle algo y no para hablar con ella como solía hacerlo antes, extrañaba a su amiga y odiaba estar así, además de que estaba muy preocupada por el bienestar de la Hyuga al escucharla vomitar esta mañana.
- Tenten... Hola – escuchó la voz de Neji en la entrada de la cocina.
Tenten dejo de hacer lo que estaba haciendo para mirarlo, la chica le dedico una mirada de indiferencia y luego volvió a lo que hacía.
- Ten. ¿Aun estas molesta? – preguntó Neji.
- ¿Molesta? ¿yo? ¿Qué crees? – preguntó sarcásticamente.
- Lo siento, pero debía hacerlo – dijo Neji.
- No – respondió Tenten deteniéndose de cocinar y acercándose al castaño con una mirada de enojo que lo puso nervioso.
- No debiste haberme usado solo para encontrar a Hinata, no debiste haberte aprovechado de mis sentimientos por ti solo para obtener lo que querías – reclamó con lágrimas en los ojos.
- Ten... yo...
- ¡Tú sabias que yo te amaba y tú te aprovechaste de eso para acercarte a mí y luego revisar mis cosas y confirmar que aún mantenía contacto con Hinata, me lastimaste y me hiciste perder a mi mejor amiga!... – Tenten lloraba sin restricción alguna mientras le reclamaba al Hyuga, este solo se quedó callado escuchando lo que la chica le decía.
- Naruto tenía razón, ustedes los Hyuga son unos monstruos, solo Hinata y Hanabi no lo son y espero que nunca lo sean – dijo Tenten un poco más calmada.
- Tenten yo no quise lastimarte...
- Pero lo hiciste y ahora perdí a mi mejor amiga y la perfecta imagen del hombre que una vez amé – las palabras de la chica hicieron que el corazón de Neji se rompiera, la verdad él si la amaba, se había enamorado de ella desde hace mucho tiempo, pero ahora la había perdido al igual que perdió el cariño de su prima.
El castaño solo se fue de la cocina con la mirada triste, había arruinado lo único bueno que le había sucedido en años y todo por complacer a su tío y ahora se daba cuenta que el reconocimiento de Hiashi no valía la pena.
Neji se dirigió a la habitación de su prima, al entrar vio a su prima cepillarse el cabello frente al espejo algo que hacía cada noche antes de irse a dormir. Hinata al ver a su primo en la puerta de su habitación hizo que se detuviera para mirarlo atreves del espejo.
- Hinata... yo vine a disculparme – dijo el castaño.
Hinata lo miraba sin entender ya que Neji nunca se ha disculpado por algo en su vida.
- No tengo nada que perdonarte, tú solo cumpliste las ordenes que mi padre te dio – respondió.
Neji la miró sorprendido, pensó que Hinata lo odiaba por haberla traído de regreso a la mansión, pero al parecer no era así.
- ¿Vas a perdonar a Tenten? – preguntó con una pequeña esperanza de que así fuera.
Hinata se levantó y dirigió su mirada directamente hacía su primo y con una mirada que Neji nunca antes había visto, la chica respondió con un simple "No."
- Hinata, debes de entender que ella no lo hizo al propio, yo... me aproveche de sus sentimientos por mí y luego la obligue a decirme donde estabas, ella no quiso traicionarte... yo la obligue.
Hinata pudo notar el arrepentimiento en la voz de Neji, vio cómo su mirada reflejaba tristeza y como este de verdad se sentía mal por lo que le hizo a Tenten.
- ¿Qué fue lo que hiciste Neji? – soltó la chica con decepción.
- Lastime a la mujer que más quiero por conseguir la aprobación de un hombre que una vez admiré – respondió.
Hinata suspiro cansada de la situación y por su bebé, sabía que lo único que Neji quería era que Tenten sonriera de nuevo y para ser honestos, Hinata también lo quería, después de todo ella era su mejor amiga.
- Mañana hablare con ella – dijo Hinata.
Neji la miró con una sonrisa de gratitud para luego abrazar a su prima sorprendiéndola por tal gesto nada común de él.
- Gracias Hinata-sama, te lo agradezco – dijo para luego irse.
A la mañana siguiente Tenten se dirigía a despertar a Hinata luego de que la chica durmiera por mucho más tiempo de lo normal, esto preocupaba a la castaña ya que usualmente Hinata estaba despierta y bañada para cuando ella llegaba a trabajar.
Al llegar a la habitación de Hinata pudo notar que la ojiperla no estaba en su cama, sino más bien, estaba en su baño vomitando.
- ¡Hinata! ¿Estás bien? – preguntó la chica preocupada - ¡iré por Neji! – dijo al no recibir respuesta de la joven.
- ¡NO! ¡No vayas por él! – ordeno la Hyuga, orden que Tenten obedeció.
- ¿Qué sucede Hinata? – preguntó preocupada por su amiga.
Hinata no respondió a la pregunta de Tenten, solo la miraba en la entrada del baño contemplando la idea de decirle la verdad o no, aun no la había perdonado por revelar su ubicación, pero después de lo que Neji le había dicho no podía culparla.
- Lo s-siento Hyuga-sama, la dejare sola – dijo tristemente Tenten preparándose para irse de la habitación.
- ¡Espera! Tenten yo... lo siento, por cómo te he tratado desde que volví, sé que no le revelaste mi ubicación a Neji a propósito, sé que eres una amiga de verdad y te pido que me perdones – dijo Hinata levantándose del suelo con la mirada hacia abajo esperando por la respuesta de Tenten.
La castaña solo la abrazo llorando de la felicidad mientras que le decía que no había nada que perdonar, que era ella la que debía pedir disculpas, pero Hinata le dijo que no era necesario para luego abrazarla felizmente por recuperar a su amiga.
- Hinata... ¿qué sucede? ¿por qué estabas vomitando todo lo que comiste ayer? ¿estás enferma? – preguntó la castaña de nuevo.
- No... yo estoy embarazada – dijo Hinata sorprendiendo a Tenten.
- Emba-ba-ba-razada.
- Sí... y Naruto es el padre – respondió tristemente la chica.
Al escuchar la identidad del padre del niño Tenten solo se pudo desmayar. Hinata la miró caer al suelo asustada por su amiga.
- ¡Hanabi! – llamó Hinata.
- Dime One... ¿Qué le pasó a Tenten? – preguntó la adolescente al ver a la chica de moños en el piso inconsciente.
- Se desmayó – dijo Hinata.
- ¿Le dijiste que estabas embarazada? – preguntó la menor sorprendiendo a su hermana.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Hinata.
- Te escuché hablar con tu doctora la otra vez, debes de cerrar la puerta cuando hablas por teléfono – dijo la menor de las Hyuga.
- Hablaremos después, ayúdame a levantarla – dijo Hinata.
Unas horas después.
Tenten abrió sus ojos, su cabeza le dolía un poco y no recordaba cómo era que se encontraba acostada en su suave cama. Luego recordó que estaba hablando con Hinata y ella le había dicho que estaba embarazada y que el padre era Naruto.
La castaña se levantó de golpe y vio como Hinata y Hanabi la miraban como si le hubiera salido una segunda cabeza.
- Tenten, ¿Cómo te sientes? – preguntó Hinata.
- Olvida cómo me siento yo... ¿Cómo te sientes tú? – preguntó la chica.
- Estoy bien, apenas tengo dos meses de embarazo y no, Naruto no sabe que es el padre – respondió al ver como la castaña iba a preguntarle algo.
- ¿Por qué no se lo has dicho? Naruto tiene derecho a saber – dijo Tenten.
- No puedo hacerlo Ten, él me odia y no quiero obligarlo a estar con alguien que no soporta.
Hanabi miraba como su hermana se ponía triste al mencionar al rubio, sabía que su hermana lo amaba con toda su alma, pero odiaba que ella sufriera por un odio causado por las acciones de su padre.
- Hinata...
- No quiero que Naruto se entere porque sé que el querrá hacerse cargo, él no sería capaz de abandonar a su propio hijo o hija, aunque eso significara ver a la mujer que más odia en su vida – respondió la chica con lágrimas en sus ojos.
Hinata no quería llorar, pero no podía evitarlo, extrañaba a Naruto y le dolía saber que jamás lo volvería a ver.
- One-chan – Hanabi miraba a Hinata, decidida, buscaría a Naruto y hablaría con ese idiota.
Sin decir nada, Hanabi se levantó y se dirigió hacía Neji, debía hablar con él para sacarle información acerca del paradero del rubio ya que solo él sabía dónde vivía, aparte de Hinata claro.
- ¡Neji! – llamó la menor al ver a su primo en el pasillo de la mansión.
- Hanabi-sama. ¿En qué la puedo ayudar? – preguntó el castaño.
- ¡Llévame con Namikaze-san! ¡AHORA! – exigió la menor.
- No puedo hacer eso Hanabi, a tú padre no le gustaría saber que...
- ¡No me importa lo que mi padre o los ancianos piensen! Me importa mi One-chan y por eso me llevaras con Namikaze-san de inmediato – dijo una muy enojada Hanabi.
Neji suspiro rindiéndose, no había caso negarse a las órdenes de Hanabi, cuando la menor quería algo, no descansaba hasta obtenerlo y hablar con el Namikaze parecía ser lo que quería ahora.
- Bien... te llevare – respondió tomando las llaves del auto para llevarla a Ichiraku's.
Hanabi estaba emocionada, Neji había aceptado sin problemas y ahora se dirigían hacia donde el rubio. Ella iba a hacer que el la escuchara, así tuviera que darle una paliza al idiota.
El viaje hacia el distrito comercial de Konoha fue rápido debido a la insistencia de Hanabi para que Neji fuera más rápido, el viaje no tardo más de 20 minutos para llegar a Ichiraku´s.
- ¡NAMIKAZE-SAN! ¡NAMIKAZE-SAN! – gritó Hanabi mientras golpeaba la puerta del local.
- Hanabi-sama, no creo que este aquí – dijo Neji inspeccionando el lugar.
Hanabi estaba que se la llevaba el diablo, se suponía que Naruto debía estar aquí para que ella pudiera gritarle hasta hacerlo entrar en razón.
- ¡Maldita sea! ¿Dónde está? – exclamó mientras pateaba la puerta del lugar.
- ¡Oigan! – se escuchó una voz de un muchacho que se acercaba hacia los Hyuga - ¿Qué creen que hacen?
Hanabi miro hacía la dirección del muchacho, la chica se quedó muda al ver al apuesto joven. El muchacho era alto de cabello castaño, ojos oscuros, se veía que era un muchacho atlético ya que estaba en buena forma.
- Ustedes son Hyuga ¿Quiénes son? – preguntó el muchacho sorprendido al ver Hyugas en el local.
- Nosotros... somos... – Hanabi tenía un gran sonrojo en el rostro.
Neji vio cómo su pequeña prima se quedaba sin palabras al ver al joven, sabía que la chica era, en muchas formas, igual a Hinata.
- Buscamos a Namikaze, Naruto – respondió por su prima.
- ¿Para qué quieren hablar con mi primo? – preguntó.
- Necesitamos hablar con él.
- Lo siento, pero no puedo decirles donde esta, mi primo y su familia no están en buenos términos – dijo el muchacho seriamente.
- ¡Necesitamos hablar con él! ¡es acerca de Hinata! – exclamó Hanabi saliendo de su letargo.
El muchacho al escuchar el nombre de Hinata cambio su expresión, el muchacho se acercó a Hanabi y la tomó de los hombros, la Hyuga se puso roja al sentir el agarre firme del primo de Naruto.
- ¿Hina? ¿qué le pasa a Hinata? – preguntó.
- Hinata está bien, pero debemos hablar con Naruto-san para hacer que vuelva con ella y con el bebé – dijo Neji.
El joven se sorprendió al escuchar la palabra bebé, ¿Hinata estaba embarazada? ¡Y DE NARUTO!
- ¡Él está en la casa de mis tíos, cerca del mercado! ¡los llevare! – dijo el muchacho jalando a una sonrojada Hanabi – por cierto soy Konohamaru.
Hogar de los Namikaze.
Naruto se encontraba en casa de sus padres cenando con su familia, sus padres, su hermana y él se encontraban sentados en la mesa comiendo en silencio, nadie quería sacar el tema de la Hinata para no lastimar a Naruto que estaba algo deprimido en la mesa.
Sus padres no sabían la verdad por la cual Hinata se fue, solo sabían que le causaba mucho dolor a su hijo y que este sufría por su amor perdido.
Intentando romper el incómodo silencio, Minato se dirigió a su hija para preguntarle acerca de su boda con Siugetsu, pero la menor de los Namikaze se encontraba mirando a su hermano con preocupación.
- Karin, tu padre te hizo una pregunta – dijo Kushina llamando la atención de su hija.
- ¿Qué? ¡Lo siento papá! Estaba distraída – dijo la pelirroja menor.
- No te preocupes hija, todos estamos preocupados – respondió el patriarca de los Namikaze mientras miraba a su hijo.
Naruto se dio cuenta de que su familia lo miraban con preocupación y como no lo iban a estar, si el rubio se encontraba de lo peor, su cabello estaba largo y descuidado, su rostro portaba una barba de más de un mes, además de las notables ojeras que portaba no le ayudaban mucho en su apariencia.
- ¿Qué sucede? – preguntó el hijo mayor de los Namikaze.
- Hijo, estamos preocupados por ti, no abres Ichiraku´s desde hace una semana, comenzaste a beber de nuevo y pareces que no te has visto en un espejo en días – dijo Kushina.
- Estoy bien mamá, no te preocupes – dijo Naruto con una sonrisa falsa que no engaño a su familia.
- ¡SUFICIENTE! – gritó Karin levantándose de su asiento, cansada del comportamiento de su hermano mayor.
- Karin...
- ¡Debes hablar con Hinata! ¡pedirle perdón por lo que paso y rogarle que te acepte de nuevo! – dijo.
- ¡No te metas en esto Karin! ¡No sabes de lo que hablas! – dijo Naruto molesto con su hermana por su reacción.
- ¡Claro que lo sé! ¡Hinata me lo dijo todo, me contó como descubriste la verdad y de cómo la echaste! – respondió igual de molesta.
- ¿De qué hablas Karin? – preguntó un confundido Minato.
- ¡CALLATE KARIN! – gritó Naruto enojado.
- ¡Qué importa que Hinata era una Hyuga, ella te amaba y tú la amabas a ella! ¡No puedes culparla por algo que hizo su padre hace años! – las palabras de Karin hicieron que Minato y Kushina se sorprendieran, ahora sabían la verdad y ahora entendía bien la situación.
- Tú ya lo sabías ¿cierto? – preguntó Naruto.
- Sí y no me importaba porque por primera vez en años te veía feliz, Naruto, eres mi hermano y te quiero y me duele verte así.
Naruto iba responder hasta que vio cómo su padre se levantaba de la mesa y le señalaba a Naruto que guardara silencio, orden que el rubio obedeció inmediatamente.
- No puedo creer que hayas hecho esto Naruto, me decepciona saber que fuiste capaz de lastimar a Hinata de esa forma – dijo Minato sorprendiendo a Naruto.
- Papá, ella... me mintió, me dijo que era una Hashimoto cuando en realidad pertenecía a esa maldita familia que te quito tu negocio e intento arruinarte – dijo Naruto.
- Que sea una Hyuga no significa que ella sea igual que su padre, yo no te enseñe a guardar rencores y menos por algo que pasó hace años entre Hiashi Hyuga y yo – respondió Minato.
- Naruto, nosotros jamás odiamos a Hiashi por lo que nos hizo, aun si teníamos todo el derecho de hacerlo – dijo Kushina.
Naruto los miraba sorprendido, no sabía que decirles y por eso decidió quedarse callado y bajar la mirada avergonzado.
- Hinata es una buena chica y nos gustaba la idea de que ella fuera parte de nuestra familia, sin importar que sea una Hyuga – dijo Minato.
Naruto se sentó de nuevo y puso su rostro en sus manos, todos lo miraban esperando alguna reacción por su parte.
- Ya es muy tarde, Hinata debe de odiarme por como la trate, yo me odio por como la trate – dijo.
- Ella no te odia, aun te ama baka, solo búscala y pídele perdón – dijo Karin exasperada.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Naruto confundido por las palabras de su hermana.
- Bueno... yo... creo que...
- Karin, si sabes algo es mejor que lo digas ahora – dijo Minato.
La pelirroja suspiró para luego dirigirse a su hermano decidida a decirle la verdad.
- He estado viendo a Hinata en mi consultorio desde que se desmayó en Ichiraku's hace dos meses – reveló.
- ¿Por qué? ¿Qué tiene? – preguntó Naruto preocupado.
- No tiene nada grave, es solo que... bueno, ella...
- ¡Dilo de una buena vez Karin! – exclamó Naruto.
- Ella está embarazada, vas a ser padre Naruto – soltó la chica.
La habitación se quedó en silencio, Naruto no daba crédito a las palabras de su hermana y Minato y Kushina tenían los ojos abiertos como platos ante la sorpresa de descubrir que iban a ser abuelos.
- Em-emba-ra-zada – dijo Naruto estupefacto.
- Sí, ella no quería decirte porque ella piensa que la odias y que por el bebé serias capaz de no dejarla, aunque eso significara ver a la mujer que odias – le contó.
Naruto iba responder cuando sonó el timbre.
- ¿Quién será? – dijo Kushina abriendo la puerta y encontrándose con su sobrino, una chica de la misma edad que él y un joven como de la edad de Naruto, luego se dio cuenta que los dos extraños eran Hyugas.
- Vaya, que sorpresa – dijo Kushina un poco nerviosa al ver a los Hyuga en la puerta cuando estaban teniendo una conversación acerca de ellos.
- ¡Necesito hablar con Naruto-san! Es acerca de mi hermana, Hinata – dijo Hanabi apenas pudo soltarse de Konohamaru.
- ¿Hinata? – dijo Naruto al acercarse a la puerta luego de escuchar el nombre de la chica.
- ¡TIENES QUE VOLVER! ¡Mi hermana es muy infeliz, llora todas las noches cuando cree que esta sola y dice tu nombre con tristeza cuando duerme! – dijo Hanabi acercándose a Naruto – Ella te ama y sé que tú la amas también.
- ¿Tú eres su hermana menor? ¿Hanabi? – dijo Naruto.
- Sí lo soy – respondió.
- Dime, ¿es cierto que Hinata está embarazada? – preguntó.
- Ella... sí lo está. ¡Y ES POR ESO POR LO QUE DEBES IR A HABLAR CON ELLA! – gritó la chica molesta.
- Naruto – el rubio miro a su padre quien había puesto su mano en su hombro – Hinata es una buena chica y ella aun te ama, no seas estúpido y ve por ella.
- ¡Llévenme con ella! – dijo mientras agarraba su chaqueta mientras salía de la casa de sus padres.
Mansión Hyuga:
- ¿Me buscabas padre? – preguntó Hinata al entrar a la oficina de su padre.
Hiashi Hyuga era un hombre intimidante con su semblante serio y su mirada fría, el utilizaba eso a su favor, era así en los negocios y en la vida.
- Hinata, quería hablar contigo acerca de un pretendiente que quiero presentarte – dijo mientras revisaba unos papeles.
- Lo siento padre, pero no quiero conocer a otro pretendiente – dijo Hinata.
- ¿Disculpa? – preguntó mientras miraba a su hija.
- No quiero conocer otro pretendiente – volvió a decir – no quiero casarme con alguien que no amo.
- Hinata, no creo que entiendas, ya eres una adulta y estas en una buena edad para casarte – dijo Hiashi.
- Lo siento padre, pero no lo haré, no quiero un matrimonio vacío y sin amor – dijo.
- Hinata, el amor no existe, el matrimonio es un negocio y cada uno de estos pretendientes pertenecen a familias de alta etiqueta, un matrimonio sería bueno para expandir...
- ¡No lo haré padre! No voy a casarme con un hombre que no amo y punto – dijo una muy enojada Hinata.
Hiashi se levantó de su asiento y se dirigió hacia su hija con una mirada llena de furia que hubiera hecho que Hinata temblara de miedo en el pasado, pero ahora ella le regresaba la mirada con una intensidad desafiante.
- ¡Yo soy tu padre y harás lo que yo diga! – respondió enojado.
- No lo haré – dijo Hinata.
Hiashi estaba tan furioso que no pudo controlarse y termino abofeteando a Hinata haciendo que la chica cayera al piso.
- ¡HINATA!
La Hyuga escuchó la voz de Naruto que se acercaba hacia donde estaba ella y su padre, la chica no podía creerlo, pero supo que era él cuando se volvió y vio como Naruto le daba un puñetazo a Hiashi. Hinata vio cómo su padre cayó al piso y como Naruto lo miraba con furia.
- ¡Hermana! ¿estás bien? – preguntó Hanabi mientras ayudaba a Hinata a levantarse.
- ¡¿Cómo te atreves a golpear a MI Hinata?! – exclamó Naruto.
- ¿Quién demonios eres y cómo te atreves a golpearme? – preguntó Hiashi mientras se sobaba la cara.
- Soy Namikaze Naruto y no voy a permitirte que lastimes a mi Hinata ni a mi bebé – respondió el rubio.
- ¿Qué? –
Hinata lo miraba sorprendida, Naruto sabía del bebé, Naruto estaba aquí defendiéndola de su padre, Naruto la había llamado "SU" Hinata.
- ¿Naruto-kun? – dijo en un susurro.
Naruto se giró para verla y su corazón se detuvo de inmediato, la chica era más hermosa de lo que recordaba, tenía el cabello suelto y andaba un hermoso vestido blanco holgado que la hacían verse como un ángel.
- Hinata, lo siento mucho, fui un idiota al haberte tratado así y al echarte de nuestro hogar. Yo te amo y sé que soy la peor mierda del mundo por como reaccioné y entenderé si no me puedes perdonar, pero por favor perdóname, no puedo vivir sin ti, ¡No quiero vivir sin ti! – Naruto estaba de rodillas abrazando el abdomen de la chica mientras le rogaba que lo perdonara.
Hinata solo pudo dejar caer sus lágrimas al escuchar que Naruto no la odiaba por ser una Hyuga y aunque aún estaba herida por como Naruto reaccionó, lo amaba demasiado e iba a perdonarlo.
- ¿No me odias por ser una Hyuga? – preguntó.
- Te amo por ser Hinata, no me importa el apellido que tengas – respondió el rubio al levantarse y estar cara a cara con la chica.
Hinata se abalanzo sobre Naruto para besarlo con pasión mientras que Neji, Tenten y Hanabi los miraba con una sonrisa en sus rostros, felices de que Hinata estaba feliz.
- Ven, volvamos a casa – dijo Naruto mientras besaba la nariz de Hinata y acariciaba con su mano izquierda el vientre de la chica.
- ¡Hinata! ¡Si te vas con él, olvídate de volver a esta casa, olvídate de ser una Hyuga! – gritó un furioso Hiashi.
- No me importa Hiashi-san, renuncio al apellido Hyuga y a toda la desgracia asociada a ese apellido – respondió para luego irse con Naruto.
- Hiashi-san, vengo a presentarle mi renuncia desde este momento – dijo una sonriente Tenten antes de retirarse detrás de la feliz pareja.
Hanabi y Neji se despedían de Hinata desde la puerta de la mansión al ver a la chica alejarse en el auto del rubio, ambos estaban felices por ella al saber que ahora estaría en buenas manos.
Esa noche:
Naruto y Hinata regresaron a su casa, la ojiperla estaba feliz de volver al único lugar donde de verdad se sentía como un hogar, había soñado tanto con volver y ahora que estaba de vuelta se sentía completa de nuevo.
- Lamento el desorden, creo que descuide un poco la limpieza – dijo Naruto mientras re rascaba la cabeza apenado.
- No te preocupes Naruto-kun, mañana limpiaremos bien – respondió la chica regalándole su hermosa sonrisa.
Naruto la abrazo con fuerza sorprendiendo a la joven que no se esperaba esta reacción del hombre, ella inmediatamente correspondió el abrazo del rubio hundiendo su rostro en el fuerte pecho de Naruto.
- Lo lamento tanto – dijo Naruto.
Hinata sintió como caían gotas en su cabeza y por el tono de voz de Naruto dedujo que él estaba llorando. Sabía que su rubio se sentía culpable por como la trato, sabía que no se perdonaba por haberle gritado que se fuera cuando supo quién era ella en realidad.
- Soy una mierda, te traté de la peor manera posible cuando ni siquiera te di la oportunidad de que me explicaras la razón por la que me ocultaste tu apellido y por culpa de mi estúpido rencor fui capaz de herirte, a ti, la mujer que más amo – las lágrimas de Naruto recorrían sus mejilla y Hinata solo quería limpiarlas y decirle que ella no lo culpaba por lo que pasó y que ya lo había perdonado.
- Naruto-kun, no llores por favor, yo fui quien te mintió, tú estabas en tu derecho de enojarte por eso – le dijo con calma.
- ¡Pero eso no me dio derecho a tratarte así! ¡Te eché de nuestra casa! A ti y a nuestro bebé – dijo mientras acariciaba el vientre de la chica.
Hinata solo pudo sonreír ante el cariño que sentía por parte de Naruto, su mano reposaba sobre su bebé. Posando su mano sobre la del rubio, la ojiperla le regalo una sonrisa de felicidad que hizo que Naruto se derritiera de ternura.
- Estamos bien, ya te he perdonado, solo me importa que estés aquí conmigo y con nuestro bebé.
- Jamás los abandonare – respondió antes de besarla con amor y con pasión.
El beso subió de intensidad al pasar los minutos, toda la pasión y el deseo reprimido por la separación de ambos fue desatado en ese beso, Naruto guiaba a la chica a su habitación mientras las ropas de ambos caían al piso.
Ahora ambos se encontraban en la cama en donde muchas ocasiones se demostraron lo mucho que se amaban y en esta ocasión no era diferente, cada beso, cada caricia por parte de ambos era acompañados de gemidos y gruñidos de placer, esa noche solo ellos dos existían en el mundo, envueltos en una danza de amor y deseo que solo ellos podían realizar.
Esa noche sus cuerpos y sus almas volvieron a ser uno y sus corazones al fin estuvieron completos.
Hinata se encontraba durmiendo en los brazos de Naruto, cansada por las actividades que acababan de realizar, el rubio contemplaba la belleza de la Hyuga, bueno, la ex-Hyuga, la chica había sido desterrada de su familia por el maldito de su padre.
Había sentido un gran placer haberle plantado su puño en la cara del patriarca Hyuga por todo lo que le había hecho a su familia y a su amada Hinata y lo hubiera molido a golpes si no fuera porque Hinata estaba presente y no quería que viera como molía a golpes a su padre.
- ¿Sucede algo? - preguntó Hinata con los ojos cerrados, sabía que Naruto estaba despierto.
- Estaba pensando en lo que sucedió hoy. No es nada grave, vuelve a dormir mi amor – respondió el rubio besando la mejilla de Hinata.
La chica abrió sus ojos y se dio vuelta para estar frente a frente con su rubio, Naruto se sonrojo al ver los pechos descubiertos de la chica, sentía como cierta parte de su cuerpo reaccionaba ante la desnudez de su novia.
- No pienses más en lo que ya pasó y piensa en lo que va a pasar ahora, pronto tendremos a una personita más y quiero que este bebé sea amado como tus padres te aman a ti y como mi madre me amo a mí – dijo Hinata acariciando la mejilla del rubio.
Naruto le regalo un sonrisa y un beso para luego mirar su hermosos ojos.
- Nuestro bebé será amado como nunca, él o ella tendrá todo y mucho más y lo más importante es que tendrá el amor des padres, ya no pensaré en el pasado ni en como puedo cambiar algo que ya pasó.
Hinata feliz de que Naruto iba a dejar el pasado atrás se acurruco a su rubio perdiéndose en el calor de su cuerpo y rindiéndose al sueño que se apoderaba de ella.
- Solo hay una cosa que si quiero cambiar y que puedo cambiar – dijo Naruto abrazándola.
- ¿Y qué quieres cambiar? – preguntó Hinata con sueño.
- La situación de tu apellido – respondió Naruto mientras estiraba su brazo hacia la mesita de noche que se encontraba al lado de la cama, Hinata escuchó como Naruto saco algo de un cajón.
- Ahora que tu padre te quito tu apellido, estaba pensando si... ¿te gustaría...? – Hinata abrió los ojos al sentir el corazón acelerado de Naruto y al escuchar su voz nerviosa, al hacerlo vio como el rubio tenía en sus manos una pequeña cajita negra que en su interior había un anillo con un diamante de color rosado.
- ¿Te gustaría ser una Namikaze? – preguntó nervioso.
A Hinata se le llenaron los ojos de lágrimas al escuchar a Naruto pedirle que fuera su esposa, la chica no pudo contener su felicidad y con un fuerte "¡SÍ!" acepto la propuesta del rubio. Luego de que Naruto le pusiera el anillo, Hinata se abalanzo para besarlo con amor, acción que Naruto correspondió con entusiasmo.
Al fin tendrían su final feliz, Naruto encontró la solución a su tristeza y soledad en la mujer que sería su esposa y Hinata encontró la libertad y felicidad en el hombre que sería su esposo, al final ambos tendrían una vida llena de amor y felicidad en su pequeño local de ramen, su ramen de amor.
FIN.
¡Hola a todos! Lamento mucho haber tardado tanto en subir este capítulo, pero he tenido un bloqueo enorme y no sabía como terminar la historia, pero al final lo logre. No se preocupen aun falta el epílogo que subiré muy pronto. Como siempre, aceptos sus reviews y cualquier consejo que me ayude a mejorar. ¡Hasta la próxima!
