Disclaimer: Puella Magi Madoka no me pertenece.
I-DOLL!
Just keep the music high!
Capítulo tres:
少女S
Sabía que no sería su día apenas abrió los ojos. Sayaka observó su ostentosa cama y sonrió al ver que la habitación estaba impecable, a pesar de desaparecer unos cuantos días. Rodó por las sábanas, sin despertar a quien tenía a su lado suspirando ensimismada, quien abrazaba su cintura; tomó su móvil muerta de curiosidad. Tenía una bonita y nueva foto de fondo de pantalla del día anterior. Revisó los Tweets con muchas respuestas por parte de sus fans, luego de cierto video compartido. Feliz, volvió a desperezarse y trató de cerrar los ojos, rogando que el cansancio la inspirara a tener un sueño reparador.
Pero no.
Tan sólo se dedicó a recordar. Hurgar indiscretamente por sus memorias recientes, como si estuvieran grabadas en fuego. Desde el momento en que ella y ese imbécil cortaron hasta el encuentro fortuito con su salvadora. Sayaka podía haber imaginado cualquier cosa, menos que el tipo más asqueroso del mundo, estaría a punto de violarla. Como si fuera poco, su talentosa mente, tuvo el agrado de rememorar cuando volvió al día siguiente, al estudio de grabación, con una Mami y una Madoka que la atiborraron de preguntas, preocupadas. Sayaka apenas pudo contestar algo. Las chicas, reacias a escucharla, siguieron con las preguntas que apenas daban tiempo a que respondiera apropiadamente. Según ellas, les parecía extraño que no avisara al llegar, que olvidase el móvil en el estudio, que no respondiera al teléfono de casa ni a los mails y una larga lista de etcéteras.
Madoka estaba a punto de llorar, profiriendo gemidos lastimeros de que si ya no la consideraba amiga y Mami llegó a preguntarle muy seriamente si no se volvía a ver con Kamijou. Toda esta tortura mental se cortó finalmente de forma abrupta, apenas vieron a su pequeña acompañante, que se hallaba detrás de su espalda. Apenas habían tenido tiempo de ir a casa de Kyoko para dejar todas las bolsas y volar al estudio de grabación.
Ahora, era el turno de darle la batuta de la conversación a Sayaka, quien la introdujo a las dos chicas y Kyoko sólo podía mirar al piso, avergonzada. La primera en sonreírle y acercarse fue Madoka, quien la apretujó contra su cuerpo al enterarse que ella había rescatado de un terrible robo y la protegió hasta el día siguiente. Era una mentira, bastante convincente para alguien tan inocente como Madoka y para su gran sorpresa, Mami también había caído en esto.
Al menos, estuvieron tan ocupadas y la policía tan metida con tramoyas sucias, que la noticia de que el señor Juunichi, el violador y asesino serial, quien había fallecido en circunstancias misteriosas; no se televisó. No había armas en la escena del crimen. Salvo sangre. Alguien (Quien obviamente se trataba de Homura) se había dedicado a borrar toda evidencia que pudieran incriminar directamente a Sayaka. Kyoko pudo mentir lo suficientemente convincente como para calmar hasta a la persona más desconfiada del mundo. Al parecer, la chica era una genia para mantener la calma y la compostura en los momentos que se necesitaba.
絡まった心をほどいたら
あなたの元を離れて
何も始まらない毎日と止めにして
明日はほんの少し強い私で居たいな
今まで何なんだろうって
言える位になれたら良いよね
Sayaka ahora cantaba con ayuda de la segunda voz provista por Mami, mientras Madoka esperaba su turno. Estaban preparando unos covers de SCANDAL para la presentación del recital de rock más importante de toda Asia, junto a la banda original. No solían cantar temas así, pero como las habían invitado, no podían negarse. La situación era muy tentadora para ganar más y más adeptos y retener a los viejos. Luego del escándalo de Sayaka, habían tenido demasiados comentarios negativos y sensacionalistas de la prensa. Además, los amarillentos no hacían más que inventar rivalidades inexistentes, poniendo de los pelos a todas las miembros del gruo.
Sin aminorarse ante la guerra sucia de la prensa, los diferentes managers decidieron comunicarse con ellas. Finalmente, habían conseguido su lugar en ese recital que cualquiera que se preciara de músico real, moría por ir. La furiosa mánager había mandado a quitar cualquiera de esos comentarios ácidos y despreciables con una demanda espectacular por hostigamiento psicológico. Ningún periódico ahora podía decir algo, si no quería ser cruelmente hundido de manera definitiva.
No por nada, a esa mujer se la llamaba Death Devil.
Repasaron la letra juntas, y mientras tanto, grababan un video para la promoción del DVD que se lanzaría a los dos meses. Sabía que los fans lo comprarían. Estos eran los momentos que más amaba Sayaka. Cantar con sus amigas, tocar la guitarra y acompañarse mutuamente. Crecer musicalmente juntas. Romperla en los escenarios, seguir progresando y mejorar la calidad de sus trabajos, a pesar de que habían aprendido en un rincón, mirando a sus senpai. Es que ser Idol no venía con ningún manual. Simplemente era tener un poco de carisma y saber en qué momento poder presentarte para tener un poco de fama. Cantar o bailar, ya era casi innecesario, se suponía que aprendías con el training casi inexistente. Sin embargo para Sayaka, era divertido, terapéutico, la hacía encontrarse consigo misma, le llenaba el alma.
Kyoko estaba ahora del otro lado del vidrio, asistiendo al hombre de la consola, mientras grababan las diferentes voces. La chica estaba en su salsa y movía sus caderas al ritmo de las canciones más alegres. A Sayaka no le importaba que tuvieran que repetir mil veces la misma frase, simplemente verla trabajar con tanta pasión, hacía feliz a la joven Idol.
サティスファクション
君とセッション
欲しくなる
いつもよりギュッと
抱き締めて
世界中が騒ぎ出す
今すぐに
LOVE ME
GIVE YOU
トキメキを感じて
Wo-oh, wo-oh !
Sayaka podía observar la sonrisa de lado de Kyoko mientras seguía el ritmo fielmente con su cabeza. Se veía bonita, no podía evitar sentirse contagiada de esa energía arrebatadora. La cantante bailó un poco, mientras grababa en un LIVE nuevo y exclusivo para Twitter, muy animadamente. Madoka la filmaba de entre tanto. Sonrió a la cámara, de la forma más sincera. Luego, Madoka llevó su móvil a la cabina, donde saludó tanto al mezclador como a Kyoko. La pelirroja se sonrojó, pero respondió al gesto, con una sonrisa tímida.
-¡Kyoko-chan fue quien salvó a Sayaka-chan de un horrendo robo! ¡Es nuestra preciosa diosa! –Informó en un susurro, Madoka a los seguidores del Twitter oficial de su banda. – ¡Oye! ¡Kyoko-chan! –La pelirroja la miró confundida. –Sayaka-chan nos dijo que te gusta la música… -La pelirroja se puso de colores. -¿Sabes cantar?
-¿Eh?
-¡Sí, creo que deberías participar! –Gritó infantilmente Madoka, sin dejar de filmarla, corriendo con sus amigas detrás. El LIVE se llenaba de más y más invitados a medida que la chica salía del estudio para acosar a la más joven.
-Yo… Yo…
-¿Te da miedo? –Sayaka apareció detrás de su mejor amiga, devolviendo una de esas típicas sonrisas adorables de Kyoko. La chica de nueva cuenta, se ruborizó furiosamente y miró a todos lados, intentando escapar. –De hecho. –La cantante salió de su escondite y decidió que molestar un poco a una futura y potencial compañera de escenarios, sería muy genial. -¿No te gustaría intentarlo conmigo? –Le preguntó marcadamente en doble sentido, mientras tomaba a la chica por la barbilla.
-Yo…
-Vamos… -Se acercó finalmente a su oído, el mundo parecía haberse detenido en seco. No hablaba un alma, no volaba una mosca. Las mejillas de Sayaka tuvieron la decencia de colorearse un poco por lo que estaría por decir, de forma muy sensual –Prometo ser gentil contigo…
Madoka había quedado sin habla, y se grabó a sí misma, haciendo un gesto de sorprendida que poco tenía que ver con una actuación.
-¿Por qué no intentan con Shoujo S? –Preguntó Mami, detrás de su compañera, con una sonrisa pícara, abrazándola desde la cintura. -¿Te gustaría probarlo, Sakura-san?
-¡Sí! ¡Que lo intente, que lo intente!
Para ese entonces, Sayaka ya la había acorralado contra una de las paredes forrada de gris y aislante de sonidos; y cubría ambos cuerpos con el suyo, aprovechando que le llevaba unos cuantos centímetros. Kyoko suspiró, algo atontada, mientras los dedos de la Idol acariciaron suavemente sus labios. Los profundos orbes como pozos marinos no dejaban de contemplarla de forma tan fija que intimidaba a la más pequeña; ambas metidas en su propio mundo. Las dos, inspeccionándose de manera minuciosa. Sus respiraciones entremezcladas. Sayaka terminó mordiéndose el labio inferior y su compañera, tragando con dificultad. La cantante pudo escuchar que hizo un adorable ruido con su garganta.
Las respuestas del LIVE no se hicieron esperar, todos esperaban alguna que otra escena un tanto insinuante entre la bonita desconocida pelirroja y Miki. Sería la resurrección de la gran artista Miki Sayaka y siempre, pero siempre, una escena sugerentemente lésbica ganaba mil y un adeptos. Como un extra placentero, engrosaba sus bolsillos a cantidades desproporcionadas.
No contenta con la silenciosa respuesta de pobre jovencita, Sayaka decidió ir un poco más lejos, lamiendo con mucho cuidado el labio inferior a una pasmada Kyoko.
El grito ahogado y bien femenino de Madoka, cubrió casi por completo el gemido sorprendido de la pelirroja. El rojo se expandió por completo en todos los presentes. Miki se había propasado a niveles indecorosos. Ella solía hacer un par de bromas de tipo sexual para el gusto morboso de los fans más enfermizos, aprovechando su estilo tan tomboy pero a la vez femme; pero esto…
ESTO, era otro cantar.
Kyoko infló su pecho y cerró los ojos, mientras las piernas le terminaban de fallar, deslizándose por la pared. Hasta el tipo de la consola, estaba con las manos suspendidas en el aire, ojos abiertos de par en par y un sonrojo que daba a entender que lo que había pasado, era algo que no estaba en absoluto preparado.
-…. De… De acuerdo….
あたしがいないとダメダメって素直に
(もっと欲しがってよ強がらないで)
愛の残像、夢見る少女エスケープ
(捕まったり、逃げ切ったり)
いつか心のカギを壊すような・・
Se tomaban de las manos. Se miraban fijamente. Cantaban juntas, cada una con un micrófono inalámbrico. Volvían a juntar sus rostros, casi fingiendo que estaban a punto de besarse. Se ponían de espaldas. Kyoko sonreía ladina, Sayaka cubrió sus ojos con una de sus delicadas manos, mientras la otra recorrió el torso de su compañera hasta el muslo, rozando la cara interna. La pelirroja se arqueó, de forma tan indecente que Mami terminó abanicándose, un calor infernal se había instalado en la sala de grabaciones.
あなたがいないとイヤイヤって言えるわがまま
(ずっと消えないように 消さないように)
愛情、友情、知りたいことは何でも
(曖昧すぎてわからないよ)
いつか心の奥を抱いてくれるあなたを待っている
Kyoko se había quitado la chaqueta y tenía una bonita blusa de color negro, bastante escotada, regalo de quien estaba ahora con ella cantando. Sus pantalones cortos, lucían por completo las largas piernas, algo que Sayaka no perdió detalle. Levantó una ceja con una mueca provocativa, mirando a la cámara, mientras la pelirroja se agachaba al piso, en una pose más sensual. Aprovechando el momento, la mayor la tomó del abdomen, apoyando levemente el trasero de su compañera contra su intimidad, de manera muy fugaz. Profesionalmente, Kyoko se incorporó y tomó la mano de Sayaka, para que volviera a acariciarla, muy lentamente, a medida que la canción terminaba.
他には何もいらないやイヤイヤイヤ
Hizo que los dedos de la cantante más experimentada, acariciara suavemente sus turgentes pechos, Sayaka apenas pudo responder mientras no podía creer a lo que acababa de tocar.
明日も信じていたいイヤイヤイヤ
Una vez terminada la canción, ambas quedaron de costado, mirándose fijamente al rostro, respirando agitadas, sudando un poco por el baile. Los últimos acordes terminaron por desvanecerse y el pesado silencio se instaló con toda la artillería delatora. Había sido impulsivo. Sensual. Increíblemente vertiginoso. Sayaka se lamió los labios, pensando en su próximo movimiento, para no asustar a la menor.
Pero, en un arranque de espontaneidad, Kyoko tomó la delantera.
La besó muy suavemente en los labios, que se pegaron un poco por el sudor, otorgando un lascivo sonido mojado. Dejó sin palabras a su compañera, con un sonrojo acusador y los ojos como platos; antes de salir de la sala donde hasta hacía un momento, ejecutaban la escena más explícita, erótica y sensual de sus vidas.
Twitter explotaba.
Madoka y Mami no daban crédito a lo que acababan de presenciar.
Ni mucho menos Kyoko que tuvo que volar a encerrarse al cubículo de un baño, respirando entrecortada. Se cubrió el rostro como la sangre pura con sus temblorosas manos, suspirando, exhalando e inspirando trabajosamente, luego de echarse el agua fría del grifo para bajar la temperatura que parecía expeler por cada parte de los poros de su cuerpo recalentado a niveles demasiado alarmantes.
¿Qué mierda acababa de hacer?
¿Qué – MIERDA – acababa – de – hacer?
¡¿QUÉ…?!
Se sobresaltó al escuchar unos golpes acelerados en la puerta y quiso desaparecer en un segundo.
-Oye, no voy a comerte, abre.
Era Sayaka
Kyoko se cubrió la cara con las manos y suspiró, casi temblando. Sabiendo que no podría seguir ocultándose por siempre, abrió la puerta despacio, mirando al piso. Evitaba cualquier contacto visual con la cantante. La chica sonrió con amabilidad y luego la tironeó hacia ella, para sacarla del todo. Chocaron leve contra el lavabo.
-Yo…
-Shhh… Estuvo divertido ¿Verdad? –Susurró la cantante, sonriendo de oreja a oreja muy animada. Kyoko sólo pudo mantenerse en silencio, mientras Sayaka volvía a apretujarla contra sí, jugando con las rojizas hebras de su largo y lustroso cabello. De golpe, la pelirroja sintió que ahora, las manos de esa chica se ocupaban de subirle el rostro de la forma más gentil que jamás lo habían hecho –Me encantaría que fueras mi compañera de escenarios, Kyoko. - ¿Te gustaría?
Kyoko se ruborizó y miró a otro lado, jugando con sus pies.
-Y…Yo….
-Piénsalo. ¿Te parece? –Miki volvió a abrazarla. En algún momento, la mayor sonrió, mirando hacia la nada. –Estuvo muy genial ¿Acaso no sentiste esa emoción y la energía que fluía entre nosotras? Parecía… Era como magia pura. –Suspiró soñadora y Kyoko sólo se dedicó a grabar en su memoria, el perfume de la chica. –Jamás me había pasado algo así, mientras cantaba. Me siento entusiasmada de compartir el escenario contigo por el resto de mi vida. Fue divertido, parecíamos… Fue… Fue… alucinante. –Se enfrentaron y la más joven apenas podía sostener esa mirada tan azul. Al final, el carmesí volvió a hacer su aparición, enterneciendo a la cantante; quien ensimismada, le acariciaba suavemente los labios. Estaban solas. Quería repetirlo. Ansiaba volver a probar esos labios. De verdad, había sido todo tan sorpresivo, que parecía más bien un sueño bonito…
-¿Quieren ir a tomar café? -Madoka apareció dando un portazo, de muy buen humor.
Silencio. Ninguna soltó el agarre, tan sólo se dedicó a mirar a la interruptora, con una cara cómica e inocente.
-….
-Olvídenlo, vuelvo más tarde…
Al escuchar otro golpe, Sayaka lanzó un largo suspiro, y se cubrió el rostro con las manos, su corazón apenas ralentizaba los latidos desenfrenados.
Kyoko sólo pudo lamerse los labios, mejillas ardiendo, habían finalmente descendido al décimo círculo del Infierno.
Había estado tan cerca…
Jodidamente estuvieron a punto…
Fueron a comer a casa de Mami, a pesar de que Kyoko al principio, quería zafar, alegando que no deseaba molestar. Una vez más, fue olímpicamente ignorada por las mayores. Ahora las tres estaban en el comedor del pent-house, sentadas alrededor de una mesita ratona. Madoka, ella y Sayaka esperaban a que la rubia apareciera con la tetera. La Idol no quería que la ayudaran, estaba muy entusiasmada por las visitas. Sayaka nunca en su vida la había visto con una sonrisa tan sincera.
-Sakura-san ¿Te gustan los pasteles? –Le preguntó felizmente la cantante veterana desde la cocina.
-S…. Sí… Pero no se preocupe… Yo estoy bien….
-¿Y el lemon pie? –Había ignorado por completo lo que la más joven dijo.
-Pues…
-Trae todo tu arsenal, que a Kyoko le encanta comer y yo muero de hambre. –Sayaka contestó por ella, mientras guiñaba un ojo a la pelirroja. Madoka se rió entre dientes, mientras veía que su amiga le entregaba de golpe un sobrecito a Kyoko. La interlocutora quedó sorprendida y luego frunció el entrecejo, como una silenciosa pregunta. –Ábrelo. Creemos que te gustará.
La joven con manos temblorosas, abrió el regalo. Era algo pesado, pero pequeño. Con sorpresa encontró que era un llavero. Volvió a mirar a Madoka y la chica señaló a Sayaka.
-Son las llaves de mi casa, por si llegas a necesitar algo alguna vez. Además, no me hace mal que vengan a visitarme ¿Sabes? –La Idol sonrió con dulzura y Madoka se rió. –Mi llavero tiene un listón azul y…
-¡Ya, qué protocolar eres, Sayaka! –Madoka se rió y le dio el suyo a Kyoko también, muy entusiasmada. –Este es el mío. Lo mismo, pero también ven a visitarme cuando quieras jugar buenos videojuegos. A mi hermano menor le encantan, creo que se llevaría genial contigo, Kyoko-chan. El mío es rosita.
De golpe, un sobrecito apareció de la nada, por encima de su cabeza a la altura de los ojos.
-Lo mismo digo. Si necesitas algo, no dudes en buscarnos, Sakura-san. Siempre, no importa la hora ni el día. Si es por una cosa que necesites o simplemente compañía. Sé que Miki-san vela por tu estadía en tu casa, pero también tengo conocimiento de primera mano lo que es la soledad. Así que si lo precisas, nos tienes. Siempre. –La rubia le dio un suave beso en la mejilla, antes de colocar las teteras y el resto de las cosas. –Además, si quieres venir a mi casa a vivir o a la de Miki-san, nos haría totalmente feliz. O incluso puedes ir de Kaname-san. Por otro lado, sé que Miki-san te ha acaparado por completo, pero si alguna vez te aburres de tu tutora, con gusto me encantaría cuidarte. –La aludida se ruborizó tanto que tuvo que esconderse mientras bebía el té. Madoka simplemente rió por lo bajo. –El mío es amarillo.
Kyoko sonrió, ocultando las lágrimas a duras penas. En sus palabras había cariño y sinceridad. En mucho tiempo vio una preocupación tan genuina y amable. Mami era…
-El té está genial. –Le dijo Madoka, con una sonrisa grande. -¿Qué te parece, Kyoko-chan?
-Está buenísimo. –Dijo Kyoko, sin disimulo de lo mucho que le había agradado.
-¡Me alegro tanto! –Las palmas de Mami se juntaron con otra sonrisa y una voz cálida que hizo que Kyoko se sintiera por primera vez en su vida, en casa.
Sayaka al final pidió un auto para que fuera a buscarlas. El chofer apareció en cuestión de media hora y se despidió de sus amigas entre abrazos y besitos, con promesa de verse mañana para la merienda en un café. Le hizo un gesto con sus manos, para que Kyoko se subiera.
-No pienso dejar que vuelvas sola, Kyoko. Además es tarde para que camines sola, así que ven.
-N…No hace falta que se preocu…
-Que… ¡Subas! –La tomó de las manos y tironeó adentro, cayendo ambas en asiento trasero, entre risas. Kyoko rápidamente se incorporó para una posición menos comprometedora, mejillas completamente como llamas. Por primera vez en su vida, Sayaka decidió apagar su móvil y apenas vio que el señor Fukata se sentaba en el asiento de conductor, le dijo:
-A casa, por favor.
-Como usted ordene, señorita.
-Pe…Pero…
-¿No quieres ver unas pelis?
-Eh…
-¡Será divertido!
Algo le dijo a Kyoko que ese día sería de no acabar.
Se habían acabado el cuarto pastel y medio kilo del helado más delicioso que la chica había probado jamás. Sayaka tomaba una bebida frutal con un poco de alcohol. A veces le gustaba darse esos caprichos. Kyoko bebía una gaseosa, un poco picada por probar ese líquido. Sayaka le dijo que las niñas no tomaban alcohol, logrando que la chica se frustrara un poquito, inflando los mofletes. Se encontraban en el cine privado que tenía en el subsuelo Sayaka, mientras veían una séptima película. Cuando Kyoko entró a ese lugar, no podía creerlo. Y aún más se sorprendió porque la chica actuaba como una japonesa más. Era obvio que esa joven tenía tanto dinero que podría nadar en él. Gracias a esa sencillez, Kyoko podía asegurar que se sentía con más ganas de conocerla.
Habían prometido que esta era la última, los ojos ya les pesaban a ambas. De hecho, ya para este entonces, no sabía qué género estaban viendo. Se apoyó un poco mejor contra el asiento. Dejó su bebida a un costado y su estómago repleto ya empezaba a enviarle señales de su estado repleto y poco saludable. Aún, su corazón apenas regularizaba los latidos, cuando estaba a solas con esa chica. Luego del beso y de que las habían encontrado a punto de repetirlo; apenas podía mirarla por más de unos segundos sin enrojecer como una idiota. Furtivamente, observó los labios que ahora tenían un brillo protector. De golpe, Sayaka la miró, sorprendiéndola. Alzó las cejas, sonriendo.
Kyoko se echó hacia atrás, sorprendida.
-No…No es lo que cree….
Un silencio sepulcral que era interrumpido con los diálogos de los personajes, se instaló entre ambas. Al final, Sayaka volvió a mirar la pantalla y trató de ignorar el hecho de que la había agarrado in fraganti. Quería reírse por la loca situación que estaban pasando juntas, pero tampoco podía incomodarla tanto. Tenían tanto en común y a la vez, eran tan diferentes que sólo le daban ganas de entenderla a fondo. Mordió sus labios pensativamente, mientras relamía el dulce de su bebida. De verdad, cantar con ella la había electrizado. Como si todo este tiempo, hubiera estado ensayando para el momento más crucial. Había pasado volando y para cuando se dio cuenta, se estaban besando. Sí. Si no lo hubiera hecho Kyoko, probablemente sería ella. Puso una mano en su barbilla, mientras el rojo trepaba sus pálidas y delicadas mejillas. No podía siquiera dar crédito a lo que había acariciado el día de hoy. Siempre le había parecido lindo su estúpido ex novio, pero esta chica era peor que caminar en el sendero de la Tentación.
-Oye, eres bastante joven para dejar que alguien te toque de esa manera. –Le dijo de manera juguetona, guiñando un ojo.
-… Me dejé llevar. Lo siento, señorita Miki…
Se miraron. Sayaka se rió entre dientes y le acomodó suavemente el cabello.
-No te estoy regañando. Sólo que… Me sorprendió de ti.
-… ¿Sus fans han reaccionado bien? -La cantante reprimió una risa al notar cómo había cambiado el tema de conversación.
-Sinceramente, me importa una mierda lo que hayan dicho ellos y los reporteros –Sayaka estaba a punto acercar su boca a la frente de la más joven, aprovechando que estaban solas y podría bajar un poquito por ese rostro bonito. Sin embargo, el celular empezó a chillar como loco, separándolas del todo, al instante. Maldijo por lo bajo y se sorprendió cuando vio que era un mensaje de Madoka por LINE.
"Cuida de la pureza de Kyoko-chan, por favor"
Las mejillas de la famosa Idol, se inflamaron tanto que tuvo que preferir ignorar este correo. La apretujó contra su cuerpo, mirando de nuevo la película, sin prestar demasiada atención por los siguientes ciento veinte minutos del largometraje, mientras Kyoko se sonrojaba por estar tan apegada a la cantante. En todo ese momento, Miki acarició su cabello y los hombros y la cintura, masajeándola un poco, tratando de pensar en musarañas.
Se despertó cuando la más joven le movía delicadamente el hombro. Al final, perezosamente, la miró, sorprendida. Se sentía como renacer de los Infiernos, luego de la siesta
-¿Podría pedir un auto para volver a casa?
- ¿A esta hora? ¿Volver solita? ¿No quieres quedarte? Perdón por dormirme, creí que… -Se desperezó, y bostezó audiblemente, con una mueca infantil. Al final terminó golpeando sus mejillas para despertar del todo.
-No, no… Está bien, no quiero serle de molestia…. –Kyoko se sonrojó al notar que sus rostros quedaron a dos palmos de distancia. Sonrió atontada y luego miró hacia otro lado, despegándose levemente, mientras jugaba con sus manos.
-No lo eres. Claro que no. Obviamente, no quiero despertar a Massie, son las tres de la mañana. Ella arreglaría el cuarto de invitados muy feliz pero es descortés, así que ven al mío. Tengo una cama enorme, tamaño king -Los títulos ya habían terminado de pasar. Estaban a solas, casi en plena oscuridad, de no ser por las luces de emergencia. La cantante notó el ahora profundo sonrojo de su compañera por lo cual la acompañó en el sentimiento. –Por favor, no pienses mal…
-No, está… Está bien… -Kyoko se rascó la mejilla, totalmente avergonzada.
-Si quieres duermo en el piso. –Ofreció.
-Por supuesto que no. Yo puedo hacerlo. Siempre descansé en futones, no moriré, le prometo.
-Eres mi invitada.
-Y usted es mi anfitriona.
-¿Qué clase de anfitriona sería si te hago dormir en el piso?
-Eh… Touché…
Caminaron por los pasillos de la casa, a oscuras, Sayaka la había tomado de la mano para guiarla. Cuando llegaron a la habitación, la joven encendió las luces con unas palmadas, mientras buscaba ahora en un enorme arcón, algo para darle. Kyoko estaba contra la esquina de la habitación, pero luego de unos minutos se rieron en voz alta, por la escena ridícula que estaban haciendo. Al final le dio un camisón para que usara. Kyoko se sonrojó al ver el enorme escote que tenía y Sayaka tuvo que alegar que era un regalo de cumpleaños por parte de Madoka. No iba a confesarle que amaba dormir absolutamente desnuda en la cama. No quería que la chica pensara que era una pervertida y quería engatusarla para Dios sabe qué. Al final, la chica salió del baño. Sin dudas, el rojo era su color. Sayaka paseó indiscretamente su mirada por el menudo cuerpo, desde la cama. Ya estaba arropada con las sábanas. Kyoko se metió tímidamente y quedaron mirándose largamente antes de reírse de nuevo.
De verdad, toda esta tensión era tan estúpida que las mataba.
-Entonces…
-Ven, ven, hace frío. –Sayaka se acomodó un poco más cercana a su compañera y la abrazó con suavidad. Obviamente, sabía que cierta persona hedionda podría visitarla por las noches, por lo que no quería volver a pasar por el mismo infortunio, de nueva cuenta. La apretó contra su pecho, logrando que Kyoko gimiera de timidez pura.
-Mi cara se encuentra directamente sobre sus… Y usted está des...
-Shhh...No tengo nada que tú no poseas. –Sayaka susurró, un poco más relajada, mientras entraba en el sopor del sueño.
-Oh… Bue…Bueno…
-Gracias, Kyoko. Me has hecho muy feliz hoy. Como hacía décadas no lo era. –Sonrió, ensimismada y le besó suavemente el pelo, antes de volver a cerrar los ojos.
La pelirroja acarició su espalda desnuda, con suavidad en sus temblorosos dedos mientras la apretujaba un poco más y trataba de calmar sus enloquecidos latidos. Al final decidió obviar el hecho de que sus labios estaban pegados sobre la piel de los pechos de la cantante y trató de dormir. Sin embargo, algo seguía rondando en su cabeza, por lo que lo dejó salir, así se fuera la poca dignidad que poseía.
-¿Sabe?
-¿Dime?
-Fue mi primer beso…
Sayaka se apartó lentamente y Kyoko pensó que la chica le diría de todo. Sin embargo, encontró que la joven sonreía de forma adorable.
-¿Estás invitando a que vuelva a besarte?
-¡Tonta!
Una carcajada irrumpió la noche, mientras Kyoko intentaba cubrirse la cara enrojecida. Sayaka la atrapó entre sus brazos hasta quedarse dormidas.
Por enésima vez, Sayaka supo que algo pasaría el día de hoy.
Algo malo, probablemente.
Casi podía olerlo en el aire.
Era como si un stripper bailara en su cara y le dijera "Hoy será el peor día de tu vida" y cantara horrible, tal la voz de Homura cuando intentaba seducirla en vano. Quizás tenía que ver el amanecer rojo como la sangre, poético para cualquier idiota con alma romántica, aunque para la cantante, esto era más tétrico que un cementerio de noche… Incluso sin olvidar que convivía con la visita periódica de un demonio abusivo. Y hablando de mala suerte, con un disgusto enorme, se topó con la bella cabellera negra de una mujer a la que llegaba a detestar, pero extrañar cuando no iba a molestarla, apenas abrió los ojos a eso de las cinco de la madrugada. Refunfuñó por lo bajo.
-Holis~ -Estaba sentada en el tocador, con una rodilla subida a éste, su mano funcionaba de una almohada. Sonreía cariñosamente, pero en sus ojos, la astucia refulgía sin ningún tipo de tapujos.
-¿Qué mierda quieres ahora, Homura? Son las cinco de la jodida mañana... –Corroboró que nuevamente, Kyoko se encontraba bajo un hechizo, por lo que no había podido escucharla.
-¿Así tratas a quien cumplió tus deseos? –Su voz se volvió dolida e hizo un puchero lloriqueando, pero Sayaka puso los ojos en blanco y le dio la espalda.
-¿Necesito recordarte qué fue lo que hiciste? La próxima vez que le pongas un dedo encima… -Apretó tiernamente a la joven contra su cuerpo.
-¿No quieres que te cuente qué sintió Kyoko-chan al besarte? –Cambió el tema, entusiasmada.
-Prefiero que sus pensamientos sigan siendo privados. Gracias. ¡Y deja de leerle la mente, gran idiota metida de mierda! –La defendió, poniendo su índice en el esternón, cuando el demonio se acercó a la cama.
- No es mi culpa. Esa niña es muy interesante.
-¿Qué? ¿Ahora das consejos del corazón?
Homura sonrió.
-No, generalmente doy clases de educación sexual y colaboro en orgías increíbles con jovencitas vírgenes, cosas que en las que tú nunca quisiste participar porque estabas demasiado ocupada dando recitales. No te culpo por tu vida tan triste, pero recuerda que no está mal masturbarse de vez en cuando...
Un zapatazo voló a su dirección y se esfumó, rompiendo el espejo.
Siete años de mala suerte por ese estúpido súcubo.
-¡TE CALLAS DE UNA JODIDA VEZ! -Sayaka había tomado su ropa de cama y envolvió el cuerpo desnudo para salir presentable.
-…. En principal cuando la mitad de tus sueños (húmedos) ahora de seguro los protagoniza cierta pequeña inocente de catorce años. –Levantó una ceja, mientras se materializaba justo donde Kyoko estaba descansando. Acarició apenas el cabello de la pelirroja y Sayaka volvió a la carga con el otro zapato.
-¡HOMURA, DIOS SANTO, DÉJAME EN PAZ! –Sayaka se cubrió el rostro carmesí con la almohada más cercana, tirándose de golpe a la cama. Bufó y gimió, frustrada.
La risa del demonio la sacó de quicio. La corrió por toda la habitación, arrojándole diferentes cosas que tenía a su alcance, pero ella simplemente desaparecía y aparecía en otro lugar a su antojo; para seguir con su discurso sobre la sexualidad infantil y lo genial que sería probar un poco más con una chica; aun cuando fuera menor de edad.
-Por cierto, feliz cumpleaños. –Guiñó un ojo y sonrió.
Sayaka la miró sorprendida y luego suspiró sonriente, cayendo en cuenta que sólo había sido una manera de recordarle lo desconectada que había estado del mundo. Recién ahora empezaba a tener contacto con la realidad y no podía decirse que al cien por ciento.
Cierto.
Hoy era su cumpleaños número diecinueve.
-Eres una idiota. –Rió y la abrazó, cuando el demonio le dio un paquete con un moño rojo, acercándose a su lado, con coquetería.
-Y tú, una tonta inocentona. –Homura le regaló un suave beso en su mejilla y en la frente. La observaba como si se tratara de la octava maravilla del mundo, acarició su cabello y luego fue por los labios, para presionarlos con delicadeza.
... Cómo pasaba el tiempo. Ahora era un año más grande y una razón más para terminar de pulir lo que venía formando en su mente. Sonrió cuando sintió que Homura asintió, claro indicio de que estaba leyéndole los pensamientos.
-Entonces le das el visto bueno. ¿No se supone que los demonios existen para hacer el mal?
La carcajada de Homura hizo que Sayaka se contagiara y le despeinó los cabellos.
-Eso es sólo un cristal con el que se mira, no seas tonta. No podemos ser tan malos con los que se portan bien. No soy como los del Exorcista. –Hizo una mueca grotesca.
Otra risotada más inundó la habitación.
-Cuando no te portas como una acosadora sexual, llegas a ser encantadora.
-Es que tengo que mantener mi apariencia. –Otro suave beso en los labios- ¡Oye! Por cierto… Abre el regalo cuando me haya ido ¿Qué te parece?
Y sin ton ni son, desapareció, dejando un dulce perfume en el ambiente.
Con curiosidad, Sayaka abrió el paquete y una mueca extrañada cruzó su cara, roja hasta la raíz del pelo; cuando vio el infame contenido.
Un pequeño estimulador bala con un moño enorme violeta y una nota donde se leía:
"Dale un buen uso, sé que a Kyoko-chan le encantará ;-)".
HOMURAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
FIN DEL TERCER CAPÍTULO
Canciones utilizadas (Lyrics en inglés):
Weather Report.
Once I unravel my entangled heart
I'll distance myself from you
I'm putting a stop to these empty days
I want to be just a bit strong tomorrow
What has all of this meant?
I hope I'll be able to say one day
Satisfaction
Satisfaction
Action on you
I've realized
That love % is critical
The whole world's shouting out
Right now
LOVE ME
GIVE YOU
Feel this love
Shoujo S
If I'm not there you say its no good, honestly
(You want me more, don't pretend to be tough)
The afterimage of love is a dreaming girl's escape
(Grabbing onto it, holding onto it)
To someday break the lock on my heart
If you're not here I say no way, I'm selfish like that
(Always hoping you won't leave, hoping I won't make you leave)
Love and friendship, I wanna know about everything
(Its way too unclear, I don't understand it)
Someday would you hold me and this hole in my heart
I'm waiting for you
I don't need anyone else
I'll believe it tomorrow too
