-¿Escuchaste eso?
-¿Qué cosa?
-Risas. Un par de risas. Y una de ellas sonaba como la de una chica maniaca asesina acabado de matar a alguien.
-Yo no escuche nada.
Zim se quedó pensando un poco y luego dijo-¡Pero claro que no lo hiciste Dib humano! Después de todo el Dib no posee habilidades auditivas como las del gran Zim.-Dib rodo los ojos.-A propósito ¿A dónde llevas a Zim? Llevamos varios minutos caminando y no veo que lleguemos a ningún lado, y tampoco creo que esta escuela sea tan grande ¿O sí?.
-No falta mucho.
Con esa pequeña conversación se había roto el silencio que había ente ambos y Dib agradeció las supuestas risas que Zim había escuchado para que este se pusiera a hablar. Había estado muy callado desde que llegó y eso no le agradaba.
-Ya llegamos.-Dib se detuvo enfrente de una puerta y Zim observo la misma. Se percató de que sobre ella se leía un letrero que decía "Enfermería".
-¡¿Qué?! ¡Tragaste a Zim a una enfermería que ni siquiera sabìa que teníamos, Dib cosa!-Gritó esto de forma molesta
-Sí. Después de todo, necesitas curarte esos rasguños.
-¡Zim no va a entrar ahì!-Por poco y sale corriendo, si no es que Dib lo agarra, dándole como una especie de "abrazo" por detrás de la espalda, evitando su huida.
-¡No irás a ningún lado Zim!
-¡Quita tus sucias manos humanas de encima!
-¡No!
Zim forcejeaba fuertemente para liberarse, pero erà inútil, Dib tenía mucha fuerza lo cual le hizo sentirse a comparación como si fuera un debilucho; hasta que finalmente dejo que Dib lo volviera a llevar a la enfermería. Tocó la puerta, y al no obtener respuesta, la abrió él mismo, más sin embargo, no había nadie dentro.
-¡Ja!-Se burló Zim-No hay nadie, Dib. Así que será mejor que regresemos a clases ya.
-¿O sea que prefieres estar dolido, y sobre todo más ahora, en clase de gimnasio, cuando después te dolerán los músculos durante un día más, ò peor, durante una semana?
Zim guardó silencio unos minutos. Dib tenía razón, pero no le iba a dar el gusto de hacérselo saber.- ¿Y qué piensas hacer entonces? ¿Curarme tú mismo?-Dijo Zim. De hecho, esa idea a Dib no le pareció tan mala. El alienígena sintió de repente que un par de brazos lo cargaban.-¡Oye, no me toques!-Gritaba Zim, pero Dib hacía oídos sordos ante las quejas del otro; más bien pensaba en esos momentos lo ligero que Zim era, después de todo no había crecido mucho desde que lo conoció y eso era una ventaja para el humano. Cerró la puerta tras de sí cuando estuvo dentro de la habitación, dejó a Zim sentado sobre la camilla. Este solo se limitó a patalear, reprimiendo el enojo que le causaba que Dib hubiera ganado esta vez; y se limitó a permanecer ahí en silencio y cruzado de brazos. Dib comenzó a buscar lo que necesitaba para curar a Zim en un botiquín médico que estaba por ahí, y sacó de él un frasco de alcohol y unos vendajes.- ¿Qué es eso?-Pregunto Zim, señalando el frasco de alcohol-¿Es agua?
-No, es alcohol
-¿"Alcohol"?
-Es para que no se infecten tus heridas
-Pero es líquido, y si es líquido, quemará mi piel.
-¿Alguna vez te has puesto alcohol a ti mismo?
-No, pero…
-¿Entonces como sabes que en verdad quemará tu piel?
De nuevo Dib había dejado sin habla a Zim.
-Quítate la camisa-Dijó de repente.
-¿¡Estás loco!?
-Necesito que lo hagas para curarte.
Al darse cuenta que Dib estaba usando un tono sereno para hablar con él, Zim pensó que también debería calmarse, después de todo, el Dib solo intentaba ayudar." Solo intenta ayudar"-Pensó Zim. Últimamente se había comportado así con él cuando nadie más lo había hecho y eso era un gesto noble.
-Pero…el PAK no me permitirá quitarme la camisa totalmente.
-No es necesario, Zim solo… sostenla por delante con ambas manos y ya.
Zim así lo hizo. Dib comenzó a verter un poco de alcohol sobre un trapo que estaba encima de la camilla y lo coloco sobre las heridas.
-¡Ay, duele!-La reacción de Zim fue rápidamente alejar a Dib por el dolor que le causó el líquido terrícola.
-Lo siento Zim, pero aun asi, mira, no quemo tu piel. Al parecer el alcohol no te hace daño.
-A ver, hazlo de nuevo.-En verdad ese resultado había sorprendido a Zim, pensaba que cualquier cosa liquida le afectaría pero esta vez no fue así. Después de un rato de que Dib frotó el trapo sobre sus heridas, a Zim dejó de dolerle. Por ultimo Dib procedió a envolverlo con los vendajes y para esto, Zim tuvo que levantarse de la camilla.
-Ya está. Dijo Dib satisfecho una vez que aseguro la gaza en su lugar.
-No debiste molestarte Dib.-Dijo en tono calmado y serio.
-No hay problema, lo hice por ayudar.
"¿Acaso siempre eres así?" " ¿Por qué nunca lo note?"-Pensaba Zim.
-Ya podemos volver a clases-Le dijo a Zim.
-Ah, sí, pero… yo creo que…mejor me voy a casa.
-¿Estás seguro? ¿Por què?
-Estoy agotado.
-Claro.
Después de otros varios minutos caminando por el largo pasillo, llegaron a su aula, pero ya no había nadie ahí, al parecer todos los maestros asistieron a una reunión por parte del director y los alumnos salieron temprano; eso fue lo que el conserje les dijo.
Zim y Dib se despidieron, deduciendo que para el día de mañana volverían a verse mutuamente y cada quien fue rumbo a su hogar.- ¿Qué tal te fue en tu primer día hijo?-Pregunto el profesor Membrana, padre de Dib, cuando este llego a casa.
"Vaya sorpresa, finalmente mi padre no està en su laboratorio como siempre"-Pensó Dib.-Me fue bien.-Respondió simplemente.
Dib se recostó en el sofá mientras que con el control remoto cambiaba de canal a su televisión y en su mente solo le víno el recuerdo de cierta persona que acababa de ver cuando aún estaba en la escuela.
Zim ya había llegado a casa también y se fue directo a su laboratorio, el cual ya casi no utilizaba mucho y solo le hacía visitas cuando sus cosas ya habían acumulado polvo y necesitaban limpiarse. Mientras bajaba por el ascensor que lo dirigiría ahí, Zim pensó en lo que Dib había hecho por él y sintió algo así como una presión en su squeadly spooch, pero no le incomodaba, más bien sintió que tener esa sensación era bueno, sabía que ni siquiera eran los vendajes los que le ofrecían esa presión, no señor, era algo más… Cuando finalmente estuvo en el laboratorio:
-¡Computador! Necesito que hagas un análisis del PAK de Zim. Desde esta mañana ha estado proviniendo un olor nauseabundo y sospecho que viene de él.
-Por supuesto, amo Zim-Respondió el computador. En ese momento un par de cables bajaron desde el techo del laboratorio, insertándose a ambos lados del PAK, lo cual indicaba que el análisis se estaba llevando a cabo.-Análisis completo-Informó el computador.
-¿Qué ocurre?-Zim esperaba, no, más bien "debía" encontrar una respuesta y rápido.
-El análisis informa que existe material no autorizado dentro del PAK.
-¿A qué se refiere eso?
-Amo Zim, usted en este momento está cargando con… cinco salchichas podridas dentro del PAK… sí, y no estoy bromeando.-Dijo el computador.
Ni lento ni perezoso, Zim ordenó que le extrajeran esas salchichas en ese instante y con ayuda de un brazo mecánico que también provino del techo, así fue. Cuando por fin las salchichas estuvieron fuera, Zim no dudó en llamar a G.I.R. que llegó rápidamente a donde se le llamaba.
-¡Pero estaba viendo el programa del mono feo!-G.I.R. casi se pone a llorar por no poder ver su programa.
-¡Olvida eso, y respóndeme una cosa! ¿Tú quisiste jugarle una broma a Zim, metiendo salchichas podridas dentro del PAK?
-No, amo, yo últimamente no le he jugado ninguna broma-G.I.R. se entristeció por el regaño de Zim e intento defenderse lo mejor que pudo.
-Espera, ¿Cómo que "últimamente" no?
G.I.R. recordó que hace unas noches atrás si le había jugado una broma a Zim, junto con Mini Alce le habían pintado cejas y bigote con plumón mientras Zim dormía.
-Quise decir que yo nunca le haría eso, amo.-Se disculpó G.I.R.
-¡Computador! Ahora analiza las salchichas en busca de huellas digitales.
El computador obedeció, pero el análisis no mostró nada de huellas.
-Eso es imposible, cualquiera que haya puesto las salchichas ahí debió dejar huellas-Dijo Zim en voz alta, casi al borde de la desesperación.
-Si me permite sugerirlo, amo, creo quien quiera que fuese esa persona, no se encuentra registrada en mi base de datos.
-¿Pero quién no estaría en la base de datos del computador de Zim?-Se dijó para sí.-El computador de Zim posee todos los datos del mundo terrícola.
-Ya lo tengo, amo-Dijo G.I.R .de repente-Tal vez esa persona ni siquiera es del planeta tierra.
-¿Entonces de dónde, G.I.R.?
-Del planeta hogar-Respondió
-¿De Irk? ¿Y quién que sea de Irk me querría, incluso más que jugarme una broma, matar? Por culpa de ese responsable casi muero en manos de las ratas gigantes.-Después de pensarlo un poco el mismo Zim respondió a su propia pregunta, sorprendiéndose aún más.
-Pero claro… ¡La responsable es Tak!
