Oscuridad. Todo lo que Tak miraba en el espacio era oscuridad, a exceptuar por las enormes estrellas que no tenían otra cosa mejor que hacer que estar estorbando en el camino, cientos de ellas.
¿Acaso eso que veía a lo lejos era un planeta? Uno más, uno menos, después de todo había igualmente muchos esparcidos en el universo.
Soledad. Lo único que Tak tenía por compañía era la soledad, a exceptuar por su unidad S.I.R. que ella misma diseñó.
Había perdido la noción del tiempo ¿Hace cuánto que estaba a la deriva en el espacio infinito? Estaba igual a un náufrago perdido en medio del mar, sola, sin los recursos necesarios para resistir mucho más de lo que ya había resistido, únicamente su traje espacial le brindaba oxígeno para que su cabeza no explotara. Vaya, ni siquiera tenía ya su nave que mucho trabajo le costó construirla. Y todo eso era gracias cierta personita que arruinó su plan de conquista del planeta tierra. En ese entonces parecía un plan tan perfectamente elaborado, que no podía fallar.
Extraer el magma que se concentraba en el núcleo de aquel planeta para en su lugar reemplazarlo con muchos dulces y dárselo como regalo a sus amadísimos Más Altos. Y sin embargo… ¡Él le había quitado lo que era suyo por derecho! ¡Le había robado la misión que le correspondía a ella! Y si tan solo él no la hubiera hecho perder la prueba y poder convertirse en invasora…
-Ese idiota de Zim-Susurró. Después de esto, mantuvo sus ojos fuertemente cerrados, convirtió sus manos en puños y soltó un grito que nadie más escuchó-¡Me las pagará!-Hubiera querido que alguien más escuchara ese grito, desafortunadamente el sonido no puede propagarse en el espacio.
Y es que era inevitable recordar en cómo Zim le había ganado aquella vez y la había hecho vagar sin rumbo fijo por todo el cosmos. ¿Cómo es que fue eso posible? Simplemente no lo comprendía; Eso erá lo que Tak pensaba en cada miserable segundo que pasaba. Ella de alguna forma necesitaba vengarse, sacar toda esa ira y rencor contenidos que tenía en contra de aquel prójimo suyo. Era hora de hacer algo y no quedarse de brazos cruzados.
-¡Mimí!-Inmediatamente la unidad S.I.R. hizo un saludo militar, dando a entender que estaba dispuesta a acatar las órdenes de Tak.
-¡Quiero que me lleves al planeta más próximamente cercano ahora!
La unidad S.I.R. la tomo de la mano y la guió con ayuda de sus propulsores por todo el espacio, finalmente se toparon con el planeta Meekrob. Tak sabía que no sería bien recibida ahí, después de todo los Meekrobquianos detestaban a los irkens, pero Tak no estaba ahí para agradarles, tenía otros planes que hacer. Cuál fue su sorpresa, que al arribar en ese planeta, no había rastros de ningún habitante ahí, estaba desolado, casi como un desierto terrestre, tal vez habían arribado en una zona deshabitada pero eso más bien le facilitaba las cosas para no poder ser vista por nadie.
-Muy bien hecho Mimí, este es justamente el lugar al que quería llegar.-Luego de esto, una pequeña pantalla apareció desde adentro de su PAK que al mismo tiempo le servía como un rastreador para poder localizar a otros irkens. Tak le ordeno a ese rastreador que localizara a la irken Tenn, quien tenía el rango de ser invasora y ser asignada a invadir Meekrob.
Podía verse en la pantalla toda el área en donde Tak se encontraba, siendo esta última representada como un pequeño puntito color purpura y a solo unos cuantos kilómetros más se encontraba la base de Tenn que era representada como un pequeño puntito color magenta.
-Excelente, ahora, inicia una llamada hacia la base de Tenn-Le ordeno al rastreador.
Y en algún otro lugar no muy alejado de Tak, una llamada se hizo presente en el laboratorio subterráneo de Tenn, al darse cuenta de quién era la que llamaba, no dudo en responder y pronto el rostro se Tak se vio mostrado en el computador del laboratorio.
-¡Tak! ¡Qué alegría me da verte!-Dijo Tenn totalmente emocionada.
-Escucha con atención, Tenn, estoy aquí en Meekrob y necesito tu ayuda para que vengas a recogerme.
-Claro pero, respóndeme una cosa ¿Qué haces aquí? Creí que…
-Te lo explicaré todo cuando este a salvo en tu laboratorio, si es posible.
-No te preocupes, no tardaré mucho para encontrarte, iré enseguida.-Después de eso la transmisión se dio por finalizada y Tak no tuvo que esperar mucho cuando vio a lo lejos una nave irken acercarse a ella y llevarla a la base de la invasora. Cuando se encontraron dentro de esta, Tak le platico su historia a Tenn.
-Con que eso pasó ¿Eh?-Preguntó esta última.
-Sí-Respondió Tak molesta.
-Pero no entiendo como Zim pudo arruinar tu plan para conquistar a la tierra, este era tan perfecto, sin fallas, y él…bueno…Zim es un estúpido.
-Eso mismo pensé yo, y me refiero a lo del plan, en cambio a lo que pienso de Zim, bueno él si sigue siendo estúpido, y aun así tuvo que estropearlo todo-Dijo con mucho odio.-Pero esto no se va a quedar así, Tenn, quiero vengarme-Dijo bastante decidida.
-¿Y cómo piensas hacerlo?
–Primero, necesito pedir prestada tu nave.
-¿Qué? ¿Hablas en serio?
-¿Me la prestarás, sí o no?-Dijo molesta
-Es que no sé-Tenn lo meditó un minuto. Si le prestaba su nave a Tak ¿Cuál sería la probabilidad de que se la regresara? Si Tak volvía a la tierra no podría devolvérsela estando Tenn en Meekrob. Pero por otro lado, ella era su amiga, habían estado juntas como compañeras cuando estaban en la academia militar, y bueno, las buenas amigas se hacían favores unas a otras.-Esta bien, te la doy-Dijo al fin.
-Sabía que podía contar contigo.-Dijo orgullosa.
-Sí, después de todo no puedo arriesgarme a andar con una nave irken por estos lugares.
-Pero necesitas tenerla para transportarte de un lugar a otro, ¿No?
-No hay problema con eso, sé que yo misma puedo diseñar otra, una que aparente ser una nave Meekrobquiana, y así será más fácil hacerme pasar por una de ellos.
-Yo misma te ayudaría con eso pero tengo prisa… ¡Por vengarme! Por cierto ¿Cómo le haces para fingir ser una habitante de este planeta? No me digas que usas un ridículo disfraz como el de Zim.
-Bueno, yo no sé cómo es el camuflaje que Zim utilice para hacerse pasar por humano pero…seguramente también debe de ser un camuflaje muy estúpido, supongo.
-Dije "disfraz" no camuflaje.-Dijo seriamente
-¿En serio él utiliza un disfraz? ¡Pero qué cosa más tonta!-Y empezó a reir.
-Sí, ya sabemos que Zim es un tonto.
-Yo me refería a lo del disfraz
-Ah sí, también eso. Pero la especie humana de la tierra es tan idiota que no nota la diferencia.
-De todas formas yo construí un arma que me puede transformar en una Meekrobquiana en unos cuantos segundos.
-¿En serio? ¿Te importaría mostrármela?
-Claro que no. Mira-Dijo mientras señalaba al lugar con el dedo. Más al fondo del laboratorio donde las irkens se encontraban, había una pequeña mesa donde se encontraba el arma. Tak se apresuró a ir hasta allá. El arma consistía en ser básicamente una pistola irken, al dispararla al el objetivo, lanzaba un rayo que después de unos segundos regresaba por si solo de nuevo al arma, ya conteniendo toda la información del cerebro y almacenarla en un pequeño chip que aparecía desde abajo de la pistola. Después de que todo aquel proceso, el chip solo tenía que ser insertado dentro del PAK para adquirir la apariencia e información de cualquier ser que fuera disparado con el arma
-¿Y funcionará si intento hacerme pasar por alguna otra especie viviente?-Dijo Tak mientras la tomaba totalmente asombrada.
-Lo único que tendrías que hacer es disparar a un espécimen en el cual te quieres transformar. Inmediatamente esta absorberá toda la información del cerero del espécimen y lo transfiere al PAK para poder saber actuar como dicho espécimen y adquirir su forma física exteriormente, sin mencionar que a este le dejara una permanente perdida de la memoria, ya que también le quita todos los recuerdos.
Tak realmente quedo sorprendida ante tal información y no pudo evitar preguntarle a Tenn.- ¿Entonces realmente disparaste a un Meekrobquiano para poder tomar su lugar?
Sí, lo hice, de hecho, fue a una Meekrobquiana, para ser precisa.
-Tenn, en verdad necesitaré esta arma también. No puedo dejar que los humanos descubran quien soy realmente. Dijo de repente
-Mmm… de acuerdo…puedes quedártela.
Tak se dispuso a partir de vuelta a la tierra con la nave irken y el arma, no sin antes que Tenn le obsequiara un pequeño artefacto para que pudiera establecer su base en el planeta tierra, tal y como Zim lo hizo al principio, de hecho, todos los irkens establecían sus bases de esa forma. Tardaría algún tiempo también para que Tak llegara a su destino pero aun así a ella solo le importaba una cosa, solo pensaba en una cosa que rondaba por su malvada y retorcida mente.
¡La venganza!
Y ni pensar que ya habían pasado unos meses desde todo aquello.
Tak se encontraba ahora mismo en su laboratorio subterráneo de su base en la tierra que simulaba ser exactamente como cualquier casa normal, debía admitir que Tenn le fue de gran ayuda.
-¿Necesita ayuda con algo, mi señora?-Su unidad S.I.R. la había tomado por sorpresa, no se dio cuenta de en qué momento fue que entro al laboratorio.
-No Mimí, estoy bien, lo que necesito es que me dejes un momento a solas, estoy trabajando en mi próximo ataque contra Zim…¡Para vengarme!-Dicho esto Tak se llevó las manos a la cabeza, en señal de que la había llegado una jaqueca de repente.-Y es que no puedo creer que esas ratas gigantes no hayan podido deshacerse de él.-De repente le empezaron a llegar recuerdos de todo el trabajo que le había llevado para poder mutar a esas ratas que literalmente provenían de una mugrosa alcantarilla.
Primero que nada le costó conseguir a una pobre victima humana (de hecho este trabajo tuvo que hacerlo su unidad S.I.R.) para capturarla, llevarla a la base y dispararle con el arma de Tenn. Recordaba cómo se retorcía la pobrecilla, en verdad se veía que le dolía aquel rayo mientras extraía todo lo que su cerebro pudiera contener. Tak la miro caer al piso y después observo como un pequeño chip aparecía desde el arma con todo lo necesario para poder aparentar ser una habitante terrícola.
Luego construir otra arma, la cual al disparar, haría crecer a las ratas (que también Mimí había conseguido para ella porque así se lo ordeno) en un tamaño enorme.
Pero sobre todo, lo que más le costó fue infiltrarse en la base de Zim. Él en ese entonces se encontraba en su laboratorio, recargando la energía necesaria para su PAK. Los irkens necesitan cargar energías, y esto ocurre siempre que quedan inconscientes por orden misma del PAK. Para cargar energía, deben estar dentro de una capsula transparente llena de un líquido verdoso y con cables adheridos al PAK, mientras que un computador se encarga de ser la fuente de poder.
Tak había aprovechado esta oportunidad para meter unas cuantas salchichas en mal estado en el PAK. Hay que admitir que para esto, ella tuvo que forzarlo para que se abriera y de esa manera introducirlas, antes de que el computador, que ya está programado, le introdujera la energía necesaria a Zim.
Una vez que Tak había dado por terminada su tarea, volvió a su base y aguardo unos momentos hasta que creyó que Zim ya habría recargado su energía y estuviera listo para dirigirse a la escuela.
-Mimí, encárgate de las ratas-Le había ordenado.
-Sí, mi señora-Luego de esto Mimí saco a los animales de la jaula donde se encontraban y les disparo con el arma que las haría crecer. Rápidamente tenían el tamaño de todo el interior de la base y no pudieron evitar crear un agujero enorme para escaparse por ahí, casualmente les había llegado el olor a comida, a salchichas, para ser exactos y bueno…las ratas estaban hambrientas.
Tak se apresuró para insertarse el chip con la información humana en su PAK y su unidad S.I.R. la había visto transformarse en la victima que había capturado.
-Está bien Mimí, encárgate de reparar el agujero antes de que yo vuelva.
-¿A dónde se dirige mi señora?
Tak aguardo unos segundos antes de responder decidida y fríamente.- Una vez que pueda ver a Zim muerto, dejaré de fingir ser una humana y mientras tanto, voy a tener que dirigirme a la escuela.
