Ultimo capitulo de esta wea xD
Alguien dio unos cuantos golpeteos en puerta de su oficina; El director ante esto respondió con un "Está abierto" e inmediatamente una pareja de esposos entro, detrás de ellos venia quien obviamente debía ser su hija, ella estaba manteniendo el equilibrio con ayuda de un par de muletas pues gracias a su pie lastimado, no podía caminar bien si no fuera por ellas.-Buenos días ¿En qué puedo ayudarles?-Preguntó amablemente.
-Buenos días director.-Hablo el padre de la familia mientras él, su esposa y su hija tomaron asiento- Mire, mi esposa y yo hemos venido por el motivo de que queremos dar de baja a nuestra hija para cambiarla a otra secundaria.
-¿Y cuál es el motivo de ese cambio?
-Me ofrecieron trabajo en otro estado y es por eso. Ya tan solo en algunos días nos estaremos mudando de casa y todo.
-Me parece bien-El director se levantó de la silla y se acercó a su archivero en donde tenía todos los expedientes de los alumnos.- ¿Cuál es el grupo de la jovencita?
-2º A-El director empezó a buscar los expedientes del grupo mencionado, los llevo todos hasta su escritorio y volvió a tomar asiento.
-¿Y cuál es su nombre, señorita?-Le pregunto a la chica quien hasta ese entonces no había dicho ni una sola palabra.
-Abey…Abey James.-Se le veía un poco triste por el hecho de tener que irse de esa secundaria, el director lo noto igualmente por el tono de voz con el cual respondió; Pero aun así comenzó a revisar uno por uno los expedientes hasta dar con el de la chica.
-Aquí esta. Abey James. Oye…tienes un buen promedio, te felicito-Le dijo con bastante entusiasmo.
-Sí, mi promedio siempre ha sido alto, me lo dicen mucho, gracias.
-Por un lado no quisiera que tuvieras que irte Abey, a mí y a todos los maestros nos encanta tener a alumnos como tú que orgullosamente se gradúen aquí.
-A mí también me gustaría quedarme, pero no se va a poder.
-y… ¿Desde cuándo es que estas aquí?
-Solo permanecí en esta escuela dos semanas.
-¿Dos semanas? Eso es muy poco tiempo.-La chica ante ese comentario bajo la mirada. De hecho, dos semanas era el periodo más corto en el que Abey hubiera permanecido en una escuela. El director tampoco dijo nada pero comenzó a sellar algunos papeles para lograr hacer que la aceptaran en cualquier otra secundaria. Cuando termino, se los entrego todos a sus padres y les dio un apretón de manos para despedirse formalmente. Estaban a punto de retirarse de la oficina, cuando el director los detuvo para decirles-¿No les gustaría que Abey se despidiera de sus compañeros?-A Abey le había parecido una buena idea y le suplico a sus padres que la dejaran ir hasta su salón para despedirse de todos.
-Está bien, te acompañamos-Le dijeron. El director los guio hasta que estuvieron justo enfrente de la puerta de su salón, la puerta que estaba marcada con el número 30.
-Aquí es-Dijo el hombre, y amablemente giro la perilla para abrir la puerta. Ahí fue cuando Abey pudo divisar a todos mientras recibían la clase de lectura. Un momento….no podían tener clase de lectura…no "debían" recibir la clase de lectura, simplemente porque así no lo marcaba el horario de clases, ella lo sabía, pues ya incluso lo había memorizado muy bien. La clase de lectura no se daba sino hasta la última hora, antes de irse a casa. Y supuestamente a esas horas precisas debería estar la maestra Heffer, con ella siempre era a diario y siempre a la primera hora ¿Por qué estaba entonces la maestra de lectura ahí en ese momento?
-Disculpe por interrumpir maestra-Hablo el director para que todos lo oyeran-Lo que pasa es que una jovencita quería venir a despedirse. Todos fijaron su mirada en Abey, quien con ayuda de sus muletas entro en el salón y no dejaba de mirar a sus dos mejores y grandes amigas durante esas maravillosas dos semanas que había vivido mientras fue alumna en esa escuela. Las noto un poco asustadas, tal vez confundidas por lo que acababan de oír.
-¿Cómo que despedirse? ¿Te vas a ir, Abey?-Comento un chico. Abey solo asintió con la cabeza muy triste. Inmediatamente todos se levantaron de sus asientos para abrazarla y decirle que la iban a extrañar mucho.
-Yo también los extrañare a todos.-Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Recordó los buenos tiempos que vivió con todos los ahí presentes. Sus amigas más cercanas también empezaron a llorar y otros más se sumaron al llanto, algunos lo hacían por tristeza, otros por haberla conocido y convivido amenamente.-Yo sé que nos encontraremos de nuevo algún día, así que no vean esto como un "Adiós", véanlo como un "Hasta pronto". En ese momento sintió como su padre la tomaba por el hombro y le pregunto:
-¿Ya te despediste de todos?
Abey se percató de que al menos faltaban dos personas de las cuales no se había despedido, pero si estaban ahí, justo hasta el rincón, mientras platicaban a gusto de quien sabe que tema; Entonces ella misma se acercó a los dos muchachos; Uno de ellos se levantó de su asiento para darle un abrazo a la chica mientras le susurraba que la iba a extrañar-Yo también te voy a extrañar Dib.-Rompieron el abrazo y entonces Abey se acercó un poco más al pupitre de Zim, se inclinó y le dijo en voz baja-Pero más a ti, Zim.-Le dio un tierno beso en la mejilla. Tal vez esto último lo dejo confundido, o sorprendido, lo que si fue obvio fue su sonrojo gracias a ese beso.
-¡Abey, hay que irnos ya!-Le grito su padre desde la entrada del salón.
-¡Ya voy!-Rápidamente se movió con ayuda de las muletas para llegar hasta donde la estaban esperando; Dio un último vistazo y algunos le dieron la despedida con la mano y una sonrisa mientras se volvían a concentrar en terminar de leer su lectura. Mientras ella, sus padres y el director se encaminaban a la salida por el largo pasillo, no pudo evitar preguntarle a este último donde estaba la maestra Heffer, a lo que este último le respondió:
-Se encuentra en el hospital ahora. No tengo muy claro el por qué está ahí, pero solo quiero que salga pronto porque la tienen ahí desde el viernes.-La chica se quedó pensando unos momentos, al menos hasta que llegaron a la salida de la escuela, el director volvió a despedirse de ellos y volvió a sus labores. Abey en ese momento le pregunto a su madre-¿Crees que la maestra Heffer este en el hospital donde trabajas?
-Probablemente. Si quieres podría preguntar por ella para confirmarlo.
-Si hazlo mamá, por favor. Creo que me gustaría acompañarte en este día para ir a ver.
-Eso me parece bien, hace mucho que no me acompañas a mi trabajo. La última vez que lo hiciste tenías once años.
-Sí, también me gustaría ir para saludar a todo el personal médico.-La familia se subió al auto y el padre de Abey manejo hasta llegar al estacionamiento del hospital donde su esposa trabajaba.
-Llámame cuando salgas, cielo.
-Sí amor, gracias por traernos.-La mamá de Abey la ayudo a bajar del auto con cuidado mientras que su padre bajaba las muletas de la cajuela del auto, se las entregó a su hija y luego partió camino a su propio trabajo. Ingresaron al hospital y su madre ya traía puesta su bata blanca que indicaba que trabajaba ahí. Ambas se acercaron a la recepción donde una enfermera estaba atendiendo.-Hola-Hablo la madre de Abey-Tenia una duda acerca de si habrá ingresado una paciente llamada Lilian Heffer-Se giró para ver a su hija-¿Así se llama tu maestra, verdad?
-Si-Respondió la chica.-La enfermera busco en los datos de la computadora hasta que dio con un resultado y dijo:
-Hay una paciente con ese nombre, de hecho. Ingreso aquí en la madrugada del sábado.
-¿Y en que habitación esta?-Pregunto Abey.
-En la habitación 30
-"¿Acaso será una coincidencia?"-Se preguntó Abey para si-¿Podemos verla?
-Si claro, adelante.-Respondió la enfermera.-Abey y su madre se encaminaron a la habitación mencionada y al llegar notaron que alguien más le hacía compañía a Lilian.
-Oh, disculpe, no sabíamos que tenía visitas-Se disculpó la madre de Abey.
-No, no, adelante, pasen-Respondió el joven que estaba ahí. Se veía más o menos de la misma edad que Lilian y era físicamente atractivo.
-¿Usted es pariente de la paciente?-Pregunto la mujer mientras entraba a la estancia con Abey tras ella.
-Soy su novio.
-"No sabía que la maestra tenía novio"-Pensó Abey bastante sorprendida. Le era difícil imaginar a su maestra con una pareja, y más debido a su carácter, pero analizando mejor las cosas, el que ella se hubiera comportado de esa manera era gracias a la culpa de aquella irken Tak.
-Hola, mucho gusto, yo soy la doctora Osbourne y ella es mi hija Abey. Estamos aquí porque la paciente es maestra de mi hija y queríamos ver como estaba.
-Ah, claro, adelante.-La madre de Abey y ella misma se acercaron a la camilla para observar a Lilian mejor; Su piel se veía muy pálida e igualmente se podía observar que su boca estaba reseca, tal vez por la falta de líquidos en su cuerpo.
-¿Le explicaron cómo fue que su novia llego hasta aquí?
-Recibí una llamada como a las cuatro de la mañana el sábado, desde entonces estoy aquí velando por ella, pero no ha despertado. Me informan que seguirá en coma un tiempo más pero no me dicen cuanto exactamente.
-No debe tardar mucho para recuperarse. Tal vez incluso y si despierta hoy, puede que la den de alta para que pueda irse.
-Ojala que así sea.
-¡Creo que ya está despertando!-Exclamo la joven emocionada, llamando la atención de su madre y el otro joven.
-¡Lilian!-Exclamo este último-Lilian, despierta amor-La tomo de las manos para que supiera que estaba ahí.
-¿Qué paso?-Pregunto confundida y con voz cansada, cuando ya había abierto un poco sus ojos.
-Estas en el hospital, los paramédicos te encontraron desmayada.
-¿Por cuánto tiempo he estado aquí?
-Desde el sábado. Hoy es lunes.
-Maestra Lilian-Dijo Abey-¿Qué es lo último que recuerda haber hecho?
-¿Quién eres tú?-Pregunto con voz suave.
-¿No sabe quién soy?-Eso fue suficiente. Esas palabras fueron lo que Abey necesitaba oír, solo para darse cuenta de que Lilian no la recordaba. Era demasiado frustrante. No tenía ningún sentido seguir ahí si su maestra no lograba darse cuenta de que ella era alumna suya. Era bastante vergonzoso de igual forma. Y no era su culpa, de nuevo era culpa de Tak. Desde que comenzó a controlar el cuerpo de Lilian, ya no tenía control ni siquiera de su propia mente, pensamientos y recuerdos; Entonces...Lilian no podía recordar a Abey, más bien era como si nunca se hubieran conocido. Ni que decir de aquellas dos últimas semanas, para la verdadera Lilian nunca ocurrió nada de eso.
-Es alumna tuya ¿No la reconoces?-Pregunto aquel joven.
-Es que nunca antes la había visto; Si fuera alumna mía, yo lo sabría.- Ante esto, el novio de Lilian se le quedo mirando extraño a Abey.
-Bueno…-Comento ella-Creo que si no me reconoce, no tiene caso estar aquí-Luego miro a su madre –Mejor quiero irme a casa
-Está bien amor, llamare a tu papá para que venga a recogerte. Puedes esperarlo en la sala de espera hasta que lo veas llegar-Abey asintió con la cabeza y se dirigió como pudo a donde su madre le dijo. Los minutos que paso sentada con los demás enfermos y parientes de estos se le hicieron eternos, hasta que por fin vio a su padre entrar por la puerta dispuesto a llevarla a casa.
-Cuéntame que paso hija.-Dijo cuando la vio, y comenzó a ayudarla a pararse de su lugar para encaminarla a la salida del hospital.
-Mi maestra no me recuerda, por eso decidí salirme, no tenía caso estar ahí si ella pensaba no conocerme.
- ¿Tendrá amnesia o algo parecido?
-No creo, su novio también estaba ahí y a él sí pudo recordarlo.
-¿Tu maestra tiene novio?
-Si ¿Por qué se te hace extraño eso?
-Oh, por nada, solo me sorprendió oír eso. Deberías seguir su ejemplo, deberías empezar un novio solo si tienes la misma edad que ella, no antes.
-Si lo dices por lo de Zim, olvida eso, ya no importa.-dijo un poco triste y con enojo a la vez.
-Si hija, ya verás cómo aparecerá alguien mejor en tu vida, solo que tú también debes esperar el momento adecuado para eso.-En esos momentos ya estaban justo enfrente del auto; El papá de Abey le abrió la puerta para que subiera y después metió las muletas en la cajuela. Él también subió al auto y empezó a conducir.
-No lo digo porque valla a olvidarme de Zim, lo digo porque es gracias a ti que ya no voy a volver a verlo y eso me enoja.-Dijo de repente Abey.
-¿Entonces lo sigues queriendo?
-Sí-Respondió cortantemente. Pero ¿En verdad lo seguía queriendo? Ahora que sabía que era un alíen, le era difícil la idea de asimilar el sentir algo por él; Realmente solo lo hacía para enfrentarse a su padre y hacer que él también se enfadara.
-Mira Abey, tu mamá y yo decidimos sacarte de esa escuela porque sus estudiantes no te daban buena compañía, al contrario.
-Mi mamá no tuvo opinión en la decisión que "tú" tomaste. Decidiste eso por tu cuenta, ni siquiera me preguntaste si era lo que yo quería. En esa escuela yo era feliz, tenía amigos…y cuando finalmente llego a gustarme alguien, eso a ti no te pareció y por eso me sacaste de ahí. Y ni siquiera fuiste sincero con el director, tuviste que mentirle diciendo que nos mudaríamos a otra parte y no es así.
-No te preocupes, de todas formas en la escuela que escogí para ti, ahí habrá nuevas personas y amigos por conocer, que es lo que tanto quieres.-Su padre ni siquiera escuchaba en serio las palabras de su hija, las oía, pero no las escuchaba.
-Pero eso no significa que nadie vaya a reemplazar a las personas y amigos que ya había conocido.
-Eso es lo que dices ahora, pero después terminarás agradeciéndome que te haya cambiado de escuela.
-No, eso no será así. Nunca te perdonare por esto ¡Nunca!-Ahora si Abey se había enfadado en serio. Por primera vez le estaba alzando la voz a su padre, por quien no pasó desapercibido, y aun así este último ya no dijo ni una sola palabra, ni siquiera cuando llegaron a casa. Simplemente ella se dirigió a su cuarto, se cerró la puerta con seguro, y ahí se la pasó todo el día, no salió de ahí, al menos que no fuera hasta la noche, cuando ya era hora de cenar, cuando su madre regreso del trabajo.
-Ya llegue mamá.-Dijo Abey en voz alta para que su madre pudiera oírla.
-¿Por qué taraste tanto?-Le preguntó ella, mientras salía de su habitación para recibir a su hija.
-Primero había una gran fila en la caja en la que me forme, y juego justamente faltaban tres personas para que fuera mi turno y en ese momento, se le ocurre a la caja dejar de funcionar.
-Bueno, pero aun así llegaste a tiempo, eso es lo bueno.
-Oye ¿Por qué justamente hoy quisiste preparar un pastel, eh?-Abey dejo sobre la mesa la bolsa con todas las cosas para preparar ese pastel.
Su madre se alzó de hombros, como si no fuera para tanto lo que Abey le pregunto-Solo me dieron ganas de hacerlo. Hace mucho que no preparo uno. Por cierto ¿Cómo vas con tu libro?
-Yo supongo que en unos días más estará terminado, solo faltan como diez hojas más para acabarlo.
Su madre se llevó las palmas de sus manos a la boca, en señal de sorpresa-Ay cielo santo Abey, ¿Y te acuerdas cuando hace cinco años salió a la venta el primero que escribiste?
-¿Cómo olvidarlo? Si ni yo misma pensé que al público le gustaría-Dijo con una sonrisa.
-¿Y cómo no les iba a gustar? Si es que yo tengo como hija a una excelente escritora-Tomo a Abey por la cabeza y la acerco para darle un beso en la mejilla.-Ay, solo mira cuanto has crecido. Ahora soy más bajita que tú; Tengo que pararme de puntitas para poder darte un beso.
-Creo que te deje bajita desde que cumplí diecisiete.
-Lo que pasa es que tú siempre fuiste alta, eso lo heredaste de tu papá-Exclamo orgullosa-…Bueno, volviendo a lo que iba a hacer-Se fue a la cocina con las cosas que Abey le trajo.
-Oye mamá-La mencionada se detuvo y voltio hacia ella para oírle mejor-Yo también lo extraño…
-Él siempre fue un hombre noble, por eso ahora se la ha de estar pasando mejor que todos nosotros los vivos.
- Recuerdo la vez en que me enoje con él por cambiarme de secundaria, le advertí que nunca lo perdonaría por eso, pero es que las cosas no son eternas, al menos el enojo no puede serlo. Estoy pensando en dedicarle este próximo libro a él, cuando escriba los agradecimientos, él será el primero en la lista.-Su madre asintió contenta ante el comentario y volvió a la cocina.-Por cierto…ya quiero comerme ese pastel-Dijo en forma de broma, como si en verdad se lo estuviera saboreando. Después se fue a la sala y tomo el control remoto que estaba encima del sofá. Se sentó, y cómodamente empezó a pasar los canales uno por uno, hasta que encontró el que quería ver.
"Esta noche en Misterios Misteriosos conoceremos los misteriosos secretos que se ocultan tras los avistamientos de OVNIS que testigos afirman haber visto…"
¡Ah, ya empezó!-Su madre incluso había dejado de preparar el pastel para ir a ver el programa.
-¿Y qué paso con el pastel mamá?
-Eso puede esperar-Justo en ese momento el show comenzó, mostrando a un joven apuesto, de la edad de Abey, se podría decir; Su madre empezó a echar piropos a aquel muchacho.- ¡Ay, pero si estás bien bueno, tu…hermoso!
-¡Mamá! Compórtate, me avergüenzas.
-¡Pero solo míralo hija! Así me gustaría un yerno para mí.
-Ya te he platicado que yo conocí a ese chico ¿No?
-Oh si, ¿En la secundaria, verdad? te hubieras hecho novia suya.
-Mmm…no lo creo, además mi papá no me dejaba tener novio en esos tiempos.
-Pero ahora ya puedes…te estas tardando, ¿Eh?
-Apenas tengo veinticuatro. Aún tengo mucho que vivir, y de paso, ahora si me consigo un novio, no te preocupes.
-Aún recuerdo que estabas en la secundaria, un día llegaste y nos contaste que te habías enamorado.
-¡Y mi papá se puso como loco!-Comento divertida.
-Comentaste ese día que el chico que te gustaba se llamaba…tenía un nombre…-Pensó-¿Cuál era?
-Zim
-Cierto. A tu papá y a mí nos pareció un nombre raro…y me lo sigue pareciendo.-Dio un suspiro-¿Qué habrá sido de tus demás amiguitos?
-Pues prosperaron, como debe de ser. Escuche rumores de que Daphne está ayudando a su papá a dirigir su negocio, Kat va a casarse con un compañero de la universidad, la maestra Lilian está esperando a su segundo hijo. Danny es el entrenador de un equipo de futbol americano, Zim…amm, de él no estoy muy segura, aunque de seguro sigue siendo muy buen amigo de Dib Membrana.
-Qué suerte.
-Lo sé, a todos les fue muy bien en su vida.
-No, yo digo: Que suerte, por ese Zim…mira que ser amigo de Dib Membrana, que me lo como a besos…
-¡Mamá!
-Está bien, ya me calmo. A propósito ¿Recuerdas a tu maestra Heffer?
-Sí, si al recuerdo.
-Lo más extraño de todo, fue que el ultimo día que la vimos, en el hospital, ella decía que ultimo que recordaba era que estaba dando una caminata por el parque, en la noche, dice que un pequeño robot de ojos rojos se acercó a ella. No le tomo mucha importancia porque pensó que sería el juguete de algún niño de por ahí, pero aseguró haber sentido que el robot le disparaba con un arma, una descarga eléctrica recorrió su cuerpo, y eso es todo.
"Era el robot de Tak"-Pensó Abey-No importa, creo que es mejor que actualmente ese hecho ya haya quedado en el pasado, ahora mirala, es una mujer que se casó con un buen hombre, el mismo que vimos en el hospital, y ya casi es madre de nuevo, por eso me alegro por ella. –Eso fue lo último que Abey comento, ella y su madre siguieron cómodamente viendo el programa.
-Ya llegue Zim.
-Sí, ya me di cuenta humano. ¿Por qué tardaste tanto?
-Siempre me dices lo mismo, no seas exagerado que no me tarde mucho.
-¡Zim no es exagerado! Es solo que la espera se me hizo eterna.
-Oh, eso es muy tierno de tu parte; Me estabas esperando, eso me hace feliz. Pero de todas formas, desde los foros de grabación hasta acá solo me toma quince minutos en llegar, incluso menos si no hay tanto trafico.-Zim ignoro lo último que Db le dijo y continuo leyendo el libro que tenía en manos.- ¿Qué estás leyendo?
-Un libro de Abey James. Tiene como cinco años que lo publicaron por primera vez.
-Abey James… ¿No se te hace conocido ese nombre?
-¿A ti si?
-Vamos…no me digas que ya no te acuerdas…
-¿Qué es lo que le estas insinuando a Zim?
-Yo no estoy insinuando nada, solo te hice una pregunta.
-Hay veces en las que simplemente Zim no te entiende Dib, estás loco.-Continuó leyendo su libro.-Dib se acercó hasta el sofá en donde Zim estaba sentado, se acomodó a lado de él y así como así, le arrebato el libro de las manos.-Oye ¡Devuélvemelo!
-Zim, hace unos segundos pensabas que te estaba insinuando algo, y no es cierto, pero ahora…-Lo tomo por el mentón y lo obligo a mirarle.
-Oh no. No, no, no.-Se alejó de él- Se lo que intentas mono Dib, pero no funcionara.
-Oye ¿Desde hace cuando que no nos divertimos, eh?-Pregunto de forma lasciva.
-Tú le llamas diversión, pero para Zim es una tortura el ni siquiera poder caminar bien.
-Está bien. Tal vez no sea muy rudo esta vez.
-¿En serio?
-Bueno, dije "Tal vez"
A Zim no se le ocurrieron buenas palabras para reprochar en ese momento. Solo se resignó a dar un suspiro y después se acostó en el sofá lentamente, dejando su cabeza recargada en el soporte para brazos.
-Un momento… ¿En dónde están G.I.R. y MiniAlce? Solo espero que no interrumpan.-Comento el chico.
-Dijeron que se irían a comprar tacos.-Respondió Zim.
-Ah, bueno, pero solo por si acaso…-Dib se levantó del sofá y fue hasta la puerta principal para cerrarla con seguro-Listo, tendrán que esperarse esos dos si es que quieren entrar a la casa.
Ahora sí, ambos, los dos, solos…tenían toda esa noche, todo el tiempo del mundo incuso; Para poder estar un momento juntos.
Ya hacía tiempo que no tenían la oportunidad de hacer aquello, y más cuando G.I.R. y MiniAlce rondaban por ahí, pero ahí estaba el momento para aprovecharlo ¡Ya!
Como la última vez, y de nuevo, Dib se colocó encima para llevar el control de la situación. Le pidió a Zim que se quitara solo por un minuto el PAK de su espalda y este obedeció. Demonios…en verdad ese Dib tenía algo que hacía que Zim le hiciera caso en todo lo que dijera ¿Pero por qué? Bueno, eso era un misterio bastante misterioso y francamente Zim no estaba para querer averiguarlo en esos momentos. Ni siquiera su mente pensaba claramente estando en esa atmosfera, lo único que quería era deshacerse de la ropa que estorbaba. Finalmente su camisa quedo tirada en algún lugar de la sala, y ahora era el turno de Dib. Siempre que hacían aquello juntos, el alíen era el que le quitaba la ropa al humano, no tenía problemas con ello; Además a Dib le gustaba ¿Por qué no decirlo?
Zim en verdad tenía una gran necesidad, quería ver a su humano al natural, por lo que rápidamente la ropa entre ambos no fue un problema, pronto quedo tirada en quien-sabe-donde.
Dib comenzó a darle tiernos besos a Zim en la frente, en las mejillas, en cualquier parte que estuviera al alcance para besar, pero para el otro eso ni siquiera era suficiente, necesitaba más. Tomo la mano de Dib y la dirigió a su entrepierna para que le masturbara, quería sentir esa sensación tan excitante. El chico inmediatamente comprendió las intenciones de Zim y empezó a masajearle suavemente el lugar. El pene de Zim se encontraba oculto en su interior, era retráctil, pero las caricias en su parte baja siempre hacían que su miembro fuera saliendo de a poco y completamente endurecido. Podía verse una pequeña parte que comenzaba a salir, y eso que apenas era la punta. El miembro de Zim era mucho más grande aun y tenía una apariencia parecida a la de una lombriz, incluso quizá una semejanza a su lengua.
Una vez estuvo fuera, Dib no perdió ni un segundo para tomarlo entre su mano y moverla de arriba abajo. Primero lentamente, aunque los gemidos de Zim sugerían que preferiblemente fuera más rápido.-Dib…Dib…ah…quiero…acabar…junto contigo…-Los gemidos de Zim junto con los de Dib no podían ser retenidos, era inevitable. Tal vez incluso hasta los vecinos escuchaban, y más porque las voces de ambos se tornaron más roncas de lo normal, pero ¿A quién le importan los vecinos ahora?
El humano acato la orden y separo las piernas de Zim para divisar su entrada. Estaba húmeda gracias al líquido blanquizco que salía de su pene. No le fue difícil entonces comenzar a entrar. Y una vez que logro estar dentro ¡Oh, por Saturno! Esa presión en su entrepierna que le brindaba el interior de Zim era exageradamente placentera. Podía oir como Zim en un principio lanzaba jadeos de dolor. Si no fuera porque primero que nada, le importaba el que su alíen se sintiera a gusto, él ya habría comenzado a embestirle.- ¿Zim, es…estas cómodo?
-S...sí, estoy ben pero m… me duele-Se quejó.
-Avísame si quieres empezar.
Dib solo se quedó ahí, esperando alguna señal del otro para indicare que podía moverse. Pero al parecer Zim quería sentir la dureza del miembro del humano, antes de cualquier otra cosa.-Dib…no recuerdo que…fuera tan grande-Comento sonrojado, a lo cual Dib sonrió. El alíen sabia las ganas que Dib tenía por comenzar a moverse, su cara se lo decía, y él también quería-¡Muévete ya!-Le suplico. Ahí fue que comenzó a sentir las embestidas…le dolía…y mucho, pero tenía bien sabido que después de eso lo mejor empezaría. Por lo que sus gemidos de dolor se transformaron en gemidos de placer cuando Dib comenzaba a tocar ese punto en la anatomía del irken que le hacía ver hasta las mismas estrellas que están en el espacio.-¡Mas…mas…ah!…mmm.
-Zim…no aguanto…ah…¡M-me vengo…ah!-Tal y como Dib lo dijo, solo unas cinco embestidas más y se corrió dentro de Zim, causándole a este su orgasmo de igual forma y haciendo que todo su semen se embarrara en el abdomen del otro.
Ahí fue cuando ya se había hecho lo que se tuvo que hacer, habían terminado, y con un sonoro gemido al mismo tiempo de ambos chicos. Dib, ya exhausto, se recostó sobre el pecho de Zim y este comenzó a acariciar sus cabellos, e especial aquel mecho en forma de guadaña, eso era un aspecto que siempre le gusto de Dib.
Tenían que ser interrumpido por el tono de llamadas del celular de Dib.
-No contestes Dib.
-Seguramente me hablaran desde el foro-Como pudo, se levantó y fue a recoger el celular que quedo tirado en el suelo, al momento en que se quitaron la ropa, y después contesto.- ¿Hola?...No, no voy a ir, tengo cosas más importantes que atender, pero mañana estaré ahí, lo prometo. Adiós.-Y volvió con Zim a recostarse a su lado.
-¿Quién era?
-Te dije que serían los del foro
-¿Y que dijeron?
-Querían que fuera para analizar las ideas para el siguiente programa, pero dejare que ellos mismos decidan. Yo voy a ir hasta mañana.
-¿Entonces yo soy ese asunto más importante que atender, no?
-Siempre lo has sido.
Zim lo miro con una sonrisa y le dijo tiernamente-Descansa Dib.
-Tu igual-Dio un bostezo, cerró los ojos y quedo dormido en ese mismo momento en el que un alíen le hacía compañía en su descanso por el resto de la noche.
