Capítulo 2: Lágrimas de tristeza, lágrimas de alegría.


-Mamá hemos llegado – anuncié tradicionalmente mientras me quitaba los zapatos.

-Bienvenido a casa Yuuri – se acercó para darme un abrazo – ¿Y tu padre? – preguntó

- Hiroko ya estoy en casa – dijo entrando por la puerta

- Cariño que bu…. – Dejó de hablar para poner una cara horrorizada - ¿¡ Por qué tienes a un chico desmayado en tu hombro!?

- ¡Mamá es mi nueva mascota! – Salté en mi lugar agitando las manos – Y tiene ojos azules

- ¿Mascota? – vi cómo le daba una mirada a papá pero no entendí que significaba

- Es una larga historia Hiroko, por el momento llevémoslo a la habitación de Yuuri – entonces se adentró en los pasillos hasta llegar a mi habitación y colocarlo sobre mi cama. – Yuuri si despierta no lo agobies tanto y llámame que estaré en mi despacho haciendo papeleo.

- Está bien papá. – me dirigí a mi cama y comencé a observar su pacífico rostro mientras dormía, parecía un angel con su cabello platinado, sus pestañas largas y sus labios rosas, tenía una complexión delgada pero firme y su piel blanca como la leche. – Es tan lindo que no parece ni real.

Me acomodé de una mejor forma, subiendo encima de la cama para observarlo mejor, así que acerqué mi cara a la suya. Al parecer el movimiento fue muy brusco y este abrió los ojos de repente. Nuestras miradas quedaron muy cerca, se conectaron. Pude verme en sus azules mares, sentí como si su mirada me acercara como un imán hacia él. De la nada el tritón pareció ser consciente de donde estaba y muy bruscamente levantó la cabeza dándonos un cabezazo obligándome a cerrar los ojos por el dolor, cuando los volví a abrir este estaba en la parte de la cama más alejada de donde yo estaba y se sobaba la frente haciendo una mueca de dolor.

- Yuuri la cena está lista – escuché la voz de mamá mientras tocaba la puerta -Te estamos esperando en la mesa y ten cuidado con la herida que tienes en el dedo

- Enseguida voy – respondí, lentamente me fui acercando más a él que no podía huir al tener la pared detrás y me acerqué a su frente, quité su mano y le di un beso tierno en el lugar donde nos habíamos dado el cabezazo – Mamá hace esto por mi cuando me caigo o choco con algo, así sanará mejor – le enseñé una gran sonrisa, así como mi mamá suele hacer. Salí de la habitación pero justo antes de cerrar la puerta di un vistazo dentro, el tritón me miraba con los ojos muy abiertos y sus mejillas coloradas. ¿Le habré pegado el resfriado?

- Mamá, creo que le pegué el resfriado al tritón – dije sentándome en la mesa

- ¿Resfriado? Déjame ver – Preguntó colocando un enorme katsudon frente a mí y luego puso su mano sobre mi frente – No pareces tener fiebre.

- entonces por qué me pongo co… - fui interrumpido por la voz de mi hermana mayor

- Ya llegué – dijo soltando su mochila para sentarse en la mesa al frente mío - ¿Qué sucede Yuuri que te ves tan inquieto?

- Es una historia un poco larga cariño – dijo mamá ocupando su posición en la mesa

- ¡Escucha Mari nee-chan tengo una mascota! – dije emocionado, ella no parecía sorprendida, solo me miró mientras se a llevaba la boca un vaso con agua - ¡Es una sire… digo es u tritón! – Entonces me escupió el agua en la cara – Que mala mari nee-chan me has escupido

- ¿¡Como que un tritón!? – Entonces al parecer se dio cuenta de que me había escupido y cogió una toalla para secarme la cara – lo siento Yuuri, pensé que me dirías un gato y me sorprendí, que gran imaginación tienes.

- Mari no es una broma, Yuuri está diciendo la verdad – dijo papá

- ¡Qué! – Gritó mi hermana - No es científicamente posible

- Vamos para que lo veas – dije enfurruñado, no me gusta que Mari nee-chan no crea que lo que digo es verdad. Así que me levanté y fuimos a mi habitación.

- No hagas mucho ruido, al parecer es tímido – dije mientras abría levemente la habitación y metíamos la cara, el tritón estaba de espaldas – Es él

-Eso lo veo, pero es un muchacho normal – dijo con la voz un poco alta, menos mal que no se dio cuenta

-Ssshi, haz silencio – susurré – cuando lo sacamos de la red tenía cola, después cuando volvimos a ver como estaba no la tenía y ha seguido así desde entonces.

- Puede ser una mentira, pero nunca has dicho una, así que, confiaré en ti – el tritón al parecer la escuchó, se volteó y al vernos se encogió asustado – Ah, lo he asustado – se rio

- Mari –nee vamos a comer que la fiesta ya de haber empezado – traté de disimular que no me gustó lo que dijo, ella asintió y caminó hacia el comedor, antes de cerrar la puerta me pareció que el tritón miró mis patines en una esquina

La cena transcurrió normal hasta que comenzaron a llegar los invitados.

Familiares lejanos, vecinos, amigos del trabajo de papá y mamá, en resumen un montón de personas desconocidas conversando animadamente sobre cómo les fue en el año, seguramente recordado que solo les ocurrieron cosas buenas, no como al pequeño antisocial que se encuentra en una esquina, que puede contar sus amigos con escasamente una mano, que se deprime fácilmente y no le gustan los desconocidos.

Un niño al que no le gusta la atención y a la vez no quiere estar solo, al que todo el mundo se acerca por su dinero y después lo apuñala por la espalda, siendo yo ese niño, al cual la música alegre solo lo deprime más y provoca que se coma las uñas y se tape los oídos en un ataque de ansiedad , ataque al que está acostumbrado pero no dice nada a sus padres porque se ven tan felices que no quiere causarles problemas, ni a Mari, la hermana alegre a quien todos quieren y se siente incluso más miserable por pensar así de ella.

-¿Existirá alguien que esté tan solo como yo? ¿Alguien a quien no de lastima? – me pregunté en un susurro con las lágrimas a punto de caer, pero entonces recordé el tritón que estaba en mi habitación y que también debía de sentirse solo – Iré a ver cómo está

Al llegar este dormía cómodamente en mi cama con una sonrisa en su boca, al parecer teniendo un bonito sueño

- Ni siquiera tú me necesitas – susurré acomodándome en una esquina de la cama con las piernas flexionados, abrazadas por mis brazos y agachando la cabeza - ¿Por qué me pasa siempre esto? ¿Por qué?

Las lágrimas y los hipidos comenzaron a salir, cada vez más y más altos.

No me di cuenta de que lo había despertado hasta que giró su cabeza tratando de verme por debajo de los brazos, así que las quité pero me mantuve encorvado mirando los patines y sintiendo la necesidad de sacar esos sentimientos de mi interior, pero recordé que esas no eran horas para ir a la pista.

Con lentitud sentí como la temblorosa mano del tritón quitaba mis lágrimas de los ojos y las besaba, por un segundo me quedé bobo mirando como sus labios tocaban suavemente las gotas saladas con calidez y ternura, brindando sin querer atención a este solitario yo

Este se alejó de mí y vi cómo se bajaba de la cama e iba rumbo a mis patines, o eso intentó porque al dar el primer paso cayó al suelo, así que me levanté rápido para ver si no le había pasado nada. Estaba abrazando sus piernas que temblaban mientras lloraba de dolor

-Parece que tendrás que aprender a caminar – dije acercando mi cara a la suya y besando sus lágrimas como mismo él lo hizo por mí, al separarme me veía con los ojos abiertos, por alguna razón mi cara estaba ardiendo – Ten ¿Querías verlos? – dije después de buscar los patines

Los miró, tocó la cuchilla y los puso en mis manos otra vez

-Puedes tenerlos más tiempo, toma – volví a ponerlos en sus manos pero los viró hacia atrás de nuevo ¿pensará que se podrán romper? Entonces comenzó una pelea donde el que se quedara con los patines perdía – Bien, entiendo, si no quieres ver los patines los pondré en otro lugar -y eso hice

Puse los patines a un lado mío y me giré hacia el tritón, parecía molesto. ¿Habré hecho algo que lo molestara? Entonces este se estiró y volvió a tomar los patines y los puso en mis manos

- ¿Quieres que los tenga? – pregunté señalándolos y luego a mí, hice el intento de soltarlos pero él no me dejó. ¿Acaso se dio cuenta de mi necesidad de patinar, de que tener los patines cerca me relaja, me hacen sentir mejor, me hacen sentir menos solo? ¿Ha sido capaz de en menos de un minuto saber cómo me siento y que necesito? Nunca nadie me ha entendido, ni siquiera mis padres, pero él lo hizo

-Por eso me los devolvías – susurré para mi abrazando fuertemente mis patines –Gracias….muchas gracias – sonreí conmovido y volví a llorar pero esta vez eran de felicidad. Me miró, tenía las mejillas sonrojadas y una expresión de sorpresa diferente a las anteriores – Ahora que lo pienso no te he dicho mi nombre... me llamo Yuuri, Yu…

Un sonido que vino del tritón me distrajo, fue su estómago que rugió por hambre

-Es cierto, no has comido, soy un mal amo, te traeré algo ahora – dije saliendo de la habitación y volviendo al rato para encontrarme al tritón de nuevo sobre la cama – Traje la cena, veamos… abre la boca – este al parecer no entendió por lo que abrí la mía y me llevé un bocado a la boca con los palillos, luego me imitó y coloqué un poco de comida en su boca.

Sus bellos ojos azules se cristalizaron en un segundo y se abrieron, tenía una expresión de asombro, al parecer le había gustado porque hizo un sonido de felicidad, no pasó mucho hasta que lo tuve otra vez abriendo la boca por mas y así en un instante se había terminado el plato completo

- ¿Qué tal si comenzamos de nuevo? Yo Yuuri – me señalé – y esto que coste se llama Katsudon, Ka-tsu-don – señalé al tazón vacío

- Iuu…ri, kat…sud…on – escuché que pronunciaba

- Ahora que lo pienso no te he puesto nombre todavía ¿Cuál te gustaría? – pregunté animado, de alguna forma este tritón ganó sin querer la batalla contra mi ansiedad, sin siquiera querer hacerlo

-Yuu…ri, Yuu...ri, Yuu...ri, Yuuri – dijo, nunca había pensado que mi nombre podía sonar hermoso dicho por alguien

- Ya lo dices correctamente ¡Que listo! – le revolví su plateado cabello en aprobación

-¡sto! ¡Ito! ¡itto! – gritó emocionado

- ¿itto? ¿sitto? ¿vitto? … – Un nombre para el tritón ¿itto? - ¡ Ya sé… te llamarás Viktor! Que significa vencedor o ganador ¿te parece? – Pregunté para después apuntarlo - Viktor

- Viktor – se apuntó a sí mismo – Viktor – entonces se puso a moverse feliz, que bueno que le gustó su nombre

- Viktor – lo señalé – Yuuri – me señalé y este comenzó a repetirlo

- Viktor Yuuri, Viktor Yuuri, Vik...toruri ¡Viktuuri! – me sonrojé con eso porque así es una de las formas de llamar a las parejas, unir ambos nombres, pero de alguna forma sonaba lindo en sus labios

-¡Viktuuri! – Mientras Viktor repetía lo mismo observé mis manos ¿Huh? ¿Tan rápido sanó mi herida?


Holissss si llegaste a este punto del capítulo y no te aburrió tanta cursilería. Tengo el cerebro frito del sueño y no es tan tarde. Solo son las 2:24 AM

Estoy trabajando para hacer el fic más extenso e interesante, realmente me es difícil no escribir palabras raras en la historia pues véase que se está contando desde la perspectiva de Yuuri que al ser un niñito no tiene un vocabulario muy rebuscado. También quiero pasar a ser un poco más descriptiva porque me adapte a poner muchos diálogos.

Como siempre Yuuri no es un narrador confiable, respecto a las personas que están en la fiesta, ellos también tienen problemas y no es que vean a Yuuri como un antisocial sino como un chico tímido así que le dan su espacio. Esperemos que con ayuda de Viktor eso cambie. ¿Qué les pareció esta forma de inventar el nombre de Viktor? Viktor es una ternura, me dan deseos de abrazarlo. Me gustaría que me comentaran si logré hacer transmitir la depresión de Yuuri, pues he pasado por ese tipo de situaciones cuando era pequeña.

SE ACEPTAN SUGERENCIAS Y TOMATAZOS… ESPECIALMENTE LAS SUGERENCIAS

Chauuuuuuu

Izania D Clarence fuera…