CAPITULO 5
El corazón de Candy parecía que en cualquier momento saldría de su pecho, de solo pensar que pronto vería a Albert. Camino pausadamente hacia aquella oficina, sus manos le sudaban y sin pensarlo jugaba con ellas, el estorboso sombrero que Doroty le había colocado en su equipaje solo lo pudo acomodar de lado derecho y limitaba su visión; sin embargo entro con propiedad y segura.
Todo el viaje medito como actuaria cuando lo tuviera enfrente de ella, le diría mil cosas y lo abrazaría hasta cansarse. En fin tendría que ser valiente y encontrarlo, suspiro fuerte y empuño sus manos para darse valor. Estaba a punto de preguntar por él a la secretaria que tenía enfrente. Cuando una voz familiar la hizo voltear, estaba temerosa y nerviosa por eso volteo bajando su cabeza no sabía ¿Cuál sería la reacción de Albert cuando la viera?
Pero como arte de magia al levantar sus ojos se vio sumida en la mirada de él, lo vio aproximarse y pensó que no podría aguantar y saldría corriendo, pero su mirada la paralizo y el agradable aroma de su fragancia la hizo cerrar sus ojos. De repente sintió el cálido abrazo de él y su cordura salió volando con las frases que ensayo en todo el viaje.
Albert por su parte no daba crédito de lo que observaba esa hermosa mujer que había logrado llamar su atención no era más que "su pequeña", en verdad había cambiado por completo desde que la dejo. Cuando él, la abrazo algo cálido en su cuerpo se hizo presente definitivamente la extrañaba más allá de todo lo posible.
Ninguno quería separarse, ningún quería deshacer ese mágico momento; pero la voz de George los hizo volver a la realidad- buenos días, William-
Las mejillas enrojecidas de ambos fue lo primero que vio, el sonrió y con soltura se acerco a ellos. Albert trago saliva rápidamente y dijo con la voz más propia que pudo- George, me alegro que estés aquí- Se giro y vio a Candy- pero la sorpresa más grande fue verte aquí, pequeña-
Ella estaba aun sonrojada y le regalo una sonrisa- se que esas sorprendido- guardo un poco de silencio- la tía abuela e ha mandado para aprender de ti-
La cara de desconcertado de Albert era muy grande- ¿aprender?- volteo a ver a George y le dijo serio - ¿George?-
Este se puso serio y dijo – te explicare, la señorita Candy fue de gran ayuda para la señora Eloy mientras estamos afuera aparte de ser su compañera ha estado acompañándola para estar cerrando transacciones – Albert la volteaba a ver sorprendido- por lo tanto la señora me pidió que la trajera para capacitarla para que pueda seguir ayudándola mientras estamos fuera-
Albert movió la cabeza y rápidamente le tomo la mano derecha y le dijo en un tono muy suave- lo siento mucho, te has esforzado más de la cuenta – trajo saliva – siento mucho-
Candy le sonrió y se encontró con su mirada- descuida aun trabajo en la clínica del pueblo ayudando al doctor, pero – jugó con sus manos bajando su cabeza un poco- no podía dejar a la tía abuela sola con semejante carga-
George se aproximo y le dijo- ¿deberías llevar a la señorita Candy por un refrigerio?- Albert asintió mientras Candy permanecía en silencio- yo tomare tu lugar en la junta y les proporcionare los documentos que solicitan-
Albert tomo la mano de Candy y le regalo una sonrisa- si me permite, será un placer señorita Candy invitarte un refrigero- Candy asintió con sus mejillas aun de color carmín- gracias George, te debo una- mientras salían de la oficina
George observo ese rayo de luz en los ojos de sus muchachos, estaba contento de haberla traído y solo pudo murmurar- uno- movió su cabeza- varias William- se giro para ver a la secretaria.
Señor Johnson el alcalde lo espera- este hizo un ademan y camino un poco – disculpe – él se giro para atenderla- ¿Quién es la joven que se llevo al señor?-
El sonrió de lado y con una seguridad dijo- su futura esposa- se dio la media vuelta y abrió la puerta para entrar a la oficina
Aquella secretaria solo pudo susurrar- es una lástima, tan guapo pero hacen una linda pareja- mientras reanudaba su trabajo
En los pasillos todo era mágico pues esa pareja estaba feliz y caminaban despacio; Albert no le había soltado la mano a Candy y esta seguía roja de sus mejillas. De pronto su caminata fue interrumpida por uno de los funcionarios de gobierno que se acerco a saludar a Albert
Era un joven muchacho de su misma edad, que hace poco logrado un puesto en el gobierno y que eran buenos amigos, le había ayudado a Albert para que los trámites no fueran tan tediosos pero aun así no había podido lograr todos los permisos que necesitaban.
Con una sonrisa se acerco y le dijo – buenos días Albert por lo visto vas muy deprisa-
Este sin querer ser descortés se detuvo un instante y por instinto Candy se coloco a un lado – buen día Paulo la verdad si un poco acaba de llegar-
Aquel joven se apresuro y tomo la mano derecha de Candy y le deposito un beso en el dorso- buenas tardes señorita- le regalo una sonrisa muy simpática y ella le regalo otra- mi nombre es Paulo Sorbe-
Candy retiro su mano y le dijo- buenas tardes Soy Candice White-
Albert no la dejo terminar y le dijo- la señorita acaba de arribar hace un poco tiempo de Estados unidos y nos dirigíamos a tomar un refrigero si nos disculpas con más tiempo podre presentarte- tomo la mano de Candy y camino dejando atrás al joven
Este se llevo su mano derecha a s barbilla y descaradamente disfruto la imagen de Candy- de verdad William tiene suerte,- reviso de reojo por última vez antes que su figura desapareciera al doblar por el pasillo- es una muñeca esa señorita sin duda tendré que buscar la mejor opción para que me la presente- sonrió de lado.
Albert caminaba más rápido pues sentía su sangre hervir, sin duda no paso por alto los coqueteos de su amigo, en verdad Candy siempre había sido hermosa pero no podía creer el cambio. Su figura, su porte y su ropa la hacían distinguirse aun as si eso podría ser posible de las demás. En mala hora Paulo había aparecido y con su mirada a Candy; logro hacerlo rabiar a as no poder.
La mano de Candy estaba enrojecida por la fuerza que la sujetaba de pronto se detuvieron y ella le dijo – Albert mi mano-
El vio que estaba todavía sujetándola y la soltó inmediatamente- lo siento dijo aun enfurecido-
Candy no comprendía y le dijo - ¿te molesto algo?- mientras sobaba su mano
En ese momento sin pensarlo Albert se giro y la tomo de la cintura acercándola a él, su miradas quedaron juntas al igual que sus cuerpos; su respiración era agitada, el rostro de él se acerco tomándola desprevenida, sus pechos subían y bajaban y el fuego de la mirada de Albert la hizo cerrar los ojos mientras sentía el calor del cuerpo de él, al estar tan juntos. De pronto cerraron los ojos y por un segundo el mundo se detuvo.
