CAPITULO 6
Sus corazones casi salían de su pecho, pero Albert se contuvo con todas las fuerzas de su alma para o robar un beso de aquellos tentadores labios rojos y solo pudo depositar un beso en su mejilla tan sedosa como el durazno. La abrazo fuerte y le dijo – dime Candy ¿por qué motivo vienes hasta aquí?-
Ella hubiera preferido enfrentar el bochornoso y ansiado beso, pero aquellas palabras fueron más de sus fuerzas, trago saliva de inmediato y susurró, guardando todos sus sentimientos en su pecho, su voz temblaba- te lo dijo George venia a prender, para ayudar a la tia abuela en Chicago- dijo apretando sus puños que mantenía pegados a su cuerpo y abriendo despacio sus ojos para encontrarse embriagada por aquel perfume.
Albert sonrío aun aferrado a ella- pequeña- se separo y la vio fijamente- ¿segura que fue solo por eso?- ella asintió, mientras el sonreía- te creo, aunque sé que algo ocultas por mi está bien TE EXTRAÑABA DEMASIADO-
Esas palabras congelaron a Candy, era ¿verdad? Lo que escuchaba, Albert la extrañaba Albert-
La tomo de su mano derecha y comenzaron a caminar afuera del edificio, después subieron a su coche para ir a comer algo, Candy no menciono nada de lo que ocurrió ahí, aunque todo el camino medito sobre como había reaccionado tratado de encontrar una explicación para su comportamiento llegaron a un restaurante no ostentoso, más bien acogedor
Hablaron de cosas triviales tratando de ponerse al día y Albert o tuvo otro comportamiento extraño con ella más bien fue indiferente. Después de un te Albert se levanto y la miro- será mejor regresar a mi oficina si me esperas un poco iremos a mi casa, para que puedas descansar del viaje-
Candy estaba un distraída tratando de hilar el comportamiento que tuvo Albert y solo contestó – si, está bien- sin pensarlo mas ellos se levantaron para ir después de unos minutos de trayecto llegaron al edificio donde estaba la oficina
Albert bajo primero del coche y abrió la puerta del lugar donde estaba Candy, ella bajo cuidadosamente del coche, de inmediato la tomo de su mano para entrar. Fue suficiente el abrir la puerta principal para que las personas laborando en el edificio figaran su mirada él, la hermosa rubia que hiba con el jefe. Aquel hombre tan serio y centrado, frio a veces entraba con una sonrisa grandísima de su brazo una rubia de ojos verdes hermosa. El cuchicheo entre las empleadas o se hizo esperar ni un momento.
Ella hiba fascinada olvidándose del mundo a su alrededor solo podía pensar que Albert la llevaba de su mano, hasta que el sonido de una voz dándole la bienvenida la saco de su ensueño fijo su vista y miro a la secretaria de Albert con una sonrisa grande dándole los buenas tardes. Después de unos minutos la joven se giro y cambio su cara por una de sorpresa.
Aunque Candy se quedo fija, Albert tomo la iniciativa- señorita le encarga a la señorita Candy por favor atiéndale mientras termino los pendientes del día de hoy- se regreso y vio a Candy- por favor lo que necesites mi secretaria te atenderá, por favor permíteme unos minutos en lo que termino para tomar la tarde- ella asintió antes de que Albert desapareciera por la puerta de su oficina, se giro viendo a las damas aun paradas- cuando llegue el señor Johnson páselo enseguida por favor-
Candy se giro y con una sonrisa le dijo – tomare asiento para no estorbarle, esperare a Albert por aquí- señalando un sofá .
La secretaria hablo inmediatamente- ¿Albert?-
Candy sonrío y le dijo – al señor William- ella asintió y después de unos minutos en silencio ella le pregunto- ¿tiene mucho trabajando con él?-
La oven dejo su máquina de escribir y la vio – si señorita desde que llego a Brasil- ella asintió y con una sonrisa prosiguió - ¿y usted?-
Candy la miro fijamente y cerró sus ojos por unos segundos- si, toda una vida- mientras tomaba el diario para ojearlo.
En ese momento la secretaria salió de su lugar de trabajo y se acerco a ella- entonces- guardo por un momento silencio mientras ella gira- usted es la señorita de que siempre habla el señor Willliam-
Candy se sorprendió al escuchar aquellas palabras y curiosa le dijo - ¿Cómo?-
La secretaria sonrió y le dijo – si el señor siempre habla de una joven que dejo en estados unidos, una pequeña traviesa de ojos verdes, cuando el habla de usted siempre sonríe- sonrió- estoy segura que es usted por la forma de su sonrisa, el siempre le recuerda muy feliz- tomo desprevenidamente sus manos- ¿ha venido por él?-
Candy se sonrojo inmediatamente- yo-
La joven estaba feliz- me alegro señorita, el joven siempre anda de cara triste y todo el día se mete en la oficina siempre me pide que esquive sus compromisos sociales, estoy tan feliz. Algo dentro de mi sabia que aquella joven novia que dejo algún día vendría por él y hoy está aquí- inclino su cabeza- hacen una hermosa pareja-
Candy no pudo decir más palabras porque de pronto George se hizo presente y la joven secretaria se levanto de inmediato. George aclaro su voz y dijo – buenas tardes señorita-
La secretaria le regalo una sonrisa- el señor lo espera en la oficina- George asintió
El se giro y vio – señorita Candy ¿necesita algo'-
Ella no pudo decir ninguna palabra cuando la secretaria hablo feliz- descuide señor Johnson si la novia del señor necesita algo puede pedírmelo, la atenderé con gusto vaya a ver al señor-
Los dos se giraron ara verla mientras ella con una cara feliz terminaba de hablar, Candy estaba roja y George sonrió- me parece bien señorita- en tono sarcástico dijo viendo a la penosa Candy – le dejare en sus manos a la novio del señor- mientras entraba a la oficina dejando atrás a Candy.
Albert estaba apresurado revisando algunas carpetas cuando escucho la puerta abrirse, sin despejar los ojos del folder hablo – ahora me dirás el verdadero motivo de ¿Por qué Candy esta aquí?-
Goerge se acerco con su calma característica y tomo asiento frente al escritorio- te lo he dicho antes William la señorita Candy vino aprender sobre el moviento de la empresa-
En ese momento Albert dejo la carpeta y vio a George de frente- ¿George?-
George se reacomodo y dijo – es verdad William- guardo por un momento silencio y llevándose su mano derecha a su barbilla dijo – al menos que quisieras escuchar que vino para regresarte a Estados unidos, que esta perdidamente enamorada de ti y está harta de esperarte- la cara de Albert estaba roja como un tomate por las palabras de Goerge y este continuo- Albert ¿ese querías escuchar?-
Albert aclaro su garganta y dijo- George. Yo-
El movió su cabeza en negación- porque solo no te convences William y eres sincero contigo mismo ERES FELIZ POR QUE ESTA AQUÍ-
Albert se levanto de su asiento y se acerco a George- lo estoy George, pero-
George también se levanto- vamos William, se que el negocio en Brasil es muy importante pero te he dicho miles de veces que puedo encargarme con los documentos que traje de Chicago era lo último que falta- toco con su mano derecha el hombro de Albert- ahora puedes irte y yo te alcanzare en máximo tres meses en lo que puedo encontrar alguien de confianza para que termine-
Albert bajo su rostro por un minuto- George, ¿pero cómo puedo dejarte sin cerrar esto?-
George negó con la cabeza- por Dios William, ¿a qué tienes miedo? ¿Por qué no quieres volver?-
Albert sabia que el era la única persona en que podía confiar, tener a Candy tan cerca lo había hecho bajar su guardia, se dio cuenta desde el primer momento que la vio, sus barreras estaban abajo solo con oler el perfume de su cuerpo y después de sentir su calor – a ella George-
El entendía, así que se apresuro abrirle los ojos a su muchacho que a pesar de ser un haz en los negocios le faltaba mucho para conocer su corazón- acaso temes que ella no te corresponda William- fueron las palabras directa y sin matices de George
Albert fijo su mirada en el - ¿Cómo dices?-
Suspiro George y hablo – lo que escuchaste William, es más evidente que nada que estas enamorado de ella, aunque parece ser que eres el único que no quiere admitirlo- el hiba hablar cuando prosigo George- eres un hombre muy inteligente aun a pesar de eso te falta tener más confianza en tus sentimientos William-
Albert trago saliva- sabes perfectamente George que no es solo eso mi vida es difícil, sino que las personas que más amo siempre terminan mal, no quiero eso para ella- apretó sus puños fuertemente- quiero que sea feliz ya ha sufrió demasiado para que también sufra por mi-
George suspiro- William, acaso no crees que ella ¿pueda ser feliz a tu lado?- hablo mas fuerte mente- acaso ¿ella no debe tomar la decisión también?, no cometas el mismo error que hizo el señor Granchester William, no dejarla decidir. La señorita Candy es mayor y en esta ocasión ella tiene el derecho de elegir su camino ¿no lo crees?-
Albert movió su cabeza y camino en silencio hasta la ventana de su oficina, su mente solo podia pensar ¿estoy cometiendo un error?- George, tal vez- mordió su labio inferior
George se acerco y le dijo – si William déjala decidir-
El se volteo a verlo –entonces-sonrió por un momento- tomare la tarde libre está bien- sonrió
George le regreso una sonrisa- si William ve y abre tu corazón, permítete ser feliz una vez más-
Si pensarlo más Albert se dirigió a la puerta de salida, solo se volteo para decirle a George – gracias y desame suerte-
George le regalo una sonrisa y le dijo – ve muchacho- al cerrar la puerta George solo pudo decir- ella te ama al igual que tu solo debes decir eso y estoy seguro que mañana mismo estarás embarcado para pasar la navidad en casa –
Después de cerrar la puerta encontró a Candy moviendo de mil formas el periódico tratando de entender algo de lo escrito ahí y le pareció muy chistoso verla en esa forma, se acerco con una sonrisa y le dijo – nos vamos- ella se giro a verlo dejando inmediatamente el periódico- vamos pequeña te voy a mostrar la cuidad- estiro su mano y con una sonrisa ella la tomo.
Su secretaria se giro a verlos con una sonrisa, Candy se despidió de ella con un ademan y ella se lo devolvió, cuando la pareja dejo la oficina ella suspiro- sin duda el señor y la señorita están destinados uno para el otro, que envidia- y volvía hacer su trabajo .
Albert salió a toda prisa de aquella oficina, Candy estaba conmocionada por la salida tan rápida así que una vez que se detuvieron para subir al coche le dijo desconcertada - ¿Dónde vamos?-
Albert con una sonrisa le dijo – ya verás cuando estemos ahí-
Ella sonrió y subieron al auto, después de unos minutos tomaron la carretera que pasa junto a la bahía, la vista era realmente hermosa, el sol brillaba en lo alto, el cielo se perdía con el comienzo del mar y una luz tenue entre roja y amarilla la brisa marina se podía sentir por la ventanilla bajada del coche, que entraba y refrescaba la cara de Candy; cerro los ojos para apreciar el instante y observar como la carretera seguía
Después de unos minutos Albert estaciono el coche a la orilla, se acerco para abrir la puerta y darle la mano a Candy y bajara del coche, esta estaba feliz caminaron a la orilla del mar y como niña pequeña retiro sus zapatos y se dispuso a caminar. Sintió la cálida arena bajo sus pies y lo fresco del agua marina cuando los tocaron, giro disfrutando al máximo esa felicidad Albert solo la miraba extasiado por el goce de ella
De repente se detuvo y retirando su sombrero y se acerco con una sonrisa el- vamos Albert, ven el agua esta deliciosa- mientras sus piernas trataban de salpicarlo
Albert le sonrió y tomo su mano, seriamente le dijo- Candy necesito hablar contigo-
Ella comprendió que debía ser algo serio y dejo de jugar hasta acercarse a él- dime te oigo-
El tomo sus manos cuando estaba cerca, suspiro y le dijo directamente a sus ojos- sabes pequeña hay algo que te he querido decir desde hace mucho tiempo- Candy permanecía atenta- en mi vida hay tantas cosas que han pasado buenas y malas, pero debo decirte con certeza que a pesar de todo, de conocer el mundo. Solo hay una cosa que atesoro más que nadie y tal vez no tengo oportunidad de tenerla junto de mi. Pero hoy no quiero decidir por ella solo quiero abrir mi corazón-
Ella inclinó su cabeza y lo miro con ternura- dime Albert ¿Qué es tal vez yo puedo ayudarte?- entre su despiste y la congoja de su corazón no escucho por completo lo que decía Albert solo se enfoco en escuchar ¿Qué él necesitaba algo?-
Albert sonrió al ver que a pesar del cambio su pequeña seguía siendo la misma despistada de siempre y le dijo con una sonrisa- Candy, necesito saber- suspiro - ¿Quién soy para ti?-
Esa pregunta estremeció la alma de Candy, ¿Cómo podía decirle todo lo que su corazón guardaba?, suspiro profundo y medito por unos minutos todo lo que había pasado desde su llegada, lo decidida que estaba y que tendría que pelear por conseguirlo había recorrido miles de kilómetros y Dios le daba una oportunidad no la desaprovecharía – bueno, eres mmm- guardo un momento y trato de juntar todo el valor que tenia – eres la persona más importante en mi vida Albert, no solo eres mi amigo incondicional y me has ayudado de tantas formas que jamás podre pagarte- Albert cerró los ojos pensando que solo lo veía como un amigo y su cabeza bajo de inmediato; ella sonrió al verlo tan acongojado- pero lo más importante es que eres LA PERSOA A LA CUAL YO AMO-
Albert no entendía lo que escucho y como niño repitió-¿ me amas?- levantando muy despacio su rostro hasta encontrarse con ella y esta asintió, la felicidad que sintiera mas allá de lo que nunca imaginó, por DIOS ELLA LO AMABA entonces lo que pensó era cierto el motivo por el cual ella viajo era el
Candy vio la admiración en su rostros después de confesarle sus sentimientos, sus mejillas estaban enrojecidas y dijo – si Albert te amo, tarde en darme cuenta de esto porque tenía miedo de que solo fuera algo pasajero por todas las circunstancias que nos rodearon, pero – guardo un minuto de silencio- con tu viaje a Brasil y la tranquilidad del Hogar de Ponny, el sentimiento fue creciendo con los días al no verte fue la mejor forma de darme cuenta cuanto te amaba, con el paso de los días mi corazón estaba tan triste y con la esperanza de que volvieras pronto la espera fue calvario y pude meditar porque te extrañaba y si era amor o solo agradecimiento-
Albert tomo con más fuerza sus manos y le dijo desesperado- ¿y qué descubriste? ¿Me amas o es agradecimiento?-
Candy movió su cabeza y con una sonrisa le dijo – agradecimiento no puede ser porque sería un sentimiento de deuda y no de amor como el que tengo , TE AMO- por ser tu, por ser mi amigo y mi compañero y mi vida era un infierno sin ti aun si estuvieras en el infierno mismo Albert- sus ojos se cristalizaron- iría para estar contigo y no morir sin ti-
Albert la abrazo, necesitaba sentirla para saber que esto o era un sueño que ella estaba ahí y que las palabras que escucho eran cierta Candy recibió gustosa el abrazo y entero su rostro en su pecho él; la acaricio con tanta ternura que los ojos de ambos se cristalizaron al instante mismo que sus corazones estuvieron juntos- Candy, yo no quería regresar por que temía que no sintieras lo mismo que yo, por eso estaba refugiado aquí esperando alguna señal o juntar el valor para decirte que eres lo más valioso de mi vida, que no quiero separarme de ti nunca más- cerro sus ojos para disfrutar la fragancia de su perfume y la brisa del mar- tenia miedo que mis sentimientos no fueran correspondidos y tuvieras miedo de caminar por mi dura vida junto a mí, pero hoy que se, que soy correspondido amor mi, regresemos a Chicago, anunciaré a los cuatro vientos que eres la mujer de mi vida y que tu a mi lado nada podrá detenerlos-
Candy se separo de el y con la mas dulce mirada le dijo - ¿me amas Albert?-
El sonrió y le dijo si Candy- deshizo su abrazo y la giro para sujetarla de la cintura- vez el horizonte- ella asintió- acercándose a su oído – al amor que siento por ti es igual al horizonte entre el cielo y el mar, no hay punto donde se distinguen la separación, observarlo es hermoso y tu mirada no tiene fuerza para despejarse, es el beso mas sublime entre la tierra y el cielo – la volvió a girar para mirarla fijamente- TE AMO, sin punto de comparación, sin limite y lo que mas deseoes que nunca dejarte de ver AMOR MIO ASI DE SUBLIME SON MIS SENTIMIENTOS POR TI-
Candy sonrió y con lagrimas en los ojos lo miro fijamente cerro sus ojos y suspiro, sin previo aviso Albert junto sus labios con aquellos que había deseado desde hace mucho tiempo, el beso fue sublime, lleno de amor y pasión el primer beso de ambos de amor verdadero, ese que parte el alma y se estaciona en tu mete, que guardas con recelo y aun en tu último suspiro lo recuerdas.
Mientras el sol caía por el horizonte y las estrellas empezaban hacer se presente, ella se separo de al terminar ese sublime beso - ¿entonces Albert?- aun hipnotizado por el sabor de fresa la intento escuchar- ¿volveremos para navidad?-
El sonrió de las ocurrencias de su pequeña y dijo – si amor, regresaremos para navidad y será la primera de muchas – ella se alegro pero no tuvo tiempo de decir nada cuando otro beso la consumía por dentro
