Lo primero que aprendí de ti, es parte de tu esencia, la paradoja de luchar por salvar a un mundo que extermina a los de tu pueblo, a otros seres vivos, al planeta… la nostalgia de estar lejos de tu hogar, de los tuyos, teniendo el deseo y poder de regresar, cuando y cuanto quisieras, sin embargo tu honor de caballero te lo impedía, así como el cariño a tus compañeros y a tu maestro, en ese momento entendí el gran trabajo que él hacia contigo, ya no eras el niño triste que llegó, ahora sonreías frecuentemente, y tu cosmo es cálido, y no me refiero a que seamos signos de fuego, es algo más allá, algo concerniente a tu alma y espíritu, su santidad había labrado en tu corazón alegría, gratitud, honor, sabiduría y otras cualidades, sin lugar a dudas nuestro líder es un gran ser.

Me sobrecogí al pensar en la gran responsabilidad que conlleva tener un discípulo, en mi caso mi amado hermanito, ya que al comprender lo anterior, supe que algo fundamental de un ser humano es su esencia, no el poder ni el conocimiento, sino la calidez del cosmo propio.

Los días pasaron volando, como disfrutaba de entrenarles a Aioria y a ti, por un lado me gustaba, deseaba continuar así, por otra parte no me sentía lo suficientemente capacitado para ello, tanta responsabilidad, desde dar un buen ejemplo hasta ser cariñoso y firme al mismo tiempo…. ¿Será parecido a ser padre? No sé pero, me encantaría algún día tener mi propia familia, ¡es tan grato compartir con otros!

El día llego, no podía creerlo, se había decidido que, debido al efecto que tenía en ti, y por ser digno de la entera confianza del patriarca, sería yo quien no solo te entrenara durante su viaje, también quedaba a cargo del santuario durante la aproximada semana y media que él estaría fuera.

Me extraño que Saga pidiera tu custodia nocturna, argumentando que "el pequeño lemuriano" se sentiría más seguro durmiendo en su casa, por estar géminis más cerca de aries, a lo que su santidad respondió que no era necesario que durmieras en casa de quien cuidase de ti (siempre dormías en aries, no en aposentos patriarcales), aun así creí que Saga pudiese tener razón, por lo que privadamente le insinué a su ilustrísima, "mudarnos" a leo durante su ausencia, me miro escrutadoramente a los ojos, sonrió y dijo que si tú y mi hermanito estaban de acuerdo, el no veía inconveniente alguno, murmurando que tal vez fuera mejor así, o eso me pareció entender…. A mi hermanito le gustó la idea, y tu aceptaste para no estar solo de noche sin que tu maestro estuviera velando de lejos tu sueño, hablando de pesadillas con un hombre de cabellos grises y ojos rojos que, rondaba el santuario?

¡La estancia en leo fue tan divertida! Al igual que a mi amado Aioria, las fogatas con malvaviscos, guerras de almohadas, acampadas en el patio, otros juegos y cuentos resultaron encantarte, tanto que al segundo día, pediste con tus ojitos suplicantes, incluyéramos a tu mejor amiguito, ver esa expresión en tus tiernas esmeraldas, me hizo pensar que pudiera ser algo bueno también para Shaka, quien a la propuesta, se mostró incluso más reacio que Aioria, fue tan tierno ver sus expresiones, por lo que tome la determinación a que, por más "mundano, vanal, inútil" o como le guste llamar el lindo rubio, me esforzaré por sacarle una sonrisa.

Lo que supongo nunca sabré, es por qué algunos otros niños, también llegaron a leo, por el quinto atardecer con sus pijamas, almohadas y otras cosas no siempre tan necesarias o ¿graciosas? (recuerdo la cara de susto de Aldebarán al ver al escorpión "mascota" que llevaba Milo, a quién después tuve que pedirle lo dejara en una caja transparente donde pudiese respirar, y a nosotros asegurarnos que no había escapado), aprendí tanto de cada uno, y claro que me llenaba de alegría verles a todos tan contentos e integrándose durante los juegos.

Aunque la mayoría no parecían muy felices cuando, poco después del amanecer los despertaba para iniciar los entrenamientos.

El tiempo se esfumó como el viento, dejando en todos un hermoso lazo de amistad, confianza y respeto, ya que cuando nuestro líder llegó, nuestro grupo se veía unido y satisfecho en varios aspectos. Estoy tan orgulloso de todos, aprendí de cada uno, y seguramente ellos aprendieron de sí mismos y de los otros… incluida la mascota de Milo.

Unos pocos días después de la llegada de su santidad, nos daría la noticia más esperada, nuestra diosa estaba por fin entre nosotros, era apenas una pequeña criatura, frágil, hermosa e indefensa, quién necesitaba muchos cuidados constantes, por lo que los mayores fuimos elegidos para turnarnos a su vigilancia, después de darnos las debidas instrucciones, nos pidió a Saga y a mi quedarnos para recibir "otras".

Era increíble ante mis ojos, no me consideré jamás merecedor de suceder al que guiaba a los 88 caballeros, eso tenía que ser una broma, estando Saga como candidato, ¿quién pudiese siquiera considerarme a mí? ¿Será por ser signo de fuego? Su ilustrísima… ¿Por qué en privado me dice que si algo le pasara, buscase la ayuda de su amigo, el caballero de libra? Un santo a quién no conozco…. ¿por qué dice que es un presentimiento de su muerte ya cercana? O ¿es solo por nombrar a alguien de su total confianza a quien pueda acudir en caso de consejo?

Ha pasado ya algún tiempo, pero yo tengo tanto en que pensar, el ambiente ha cambiado mucho en el santuario, Aioria está más cariñoso conmigo, eso me ayuda, ciertos rumores sobre Saga, el aumento en tus pesadillas, el incremento en los ayunos de Shaka y las travesuras de Milo, la nostalgia por la lejanía debida a que algunos han ido a entrenar a otros lugares, debería consultar a su santidad sobre todo lo que ronda en mi cabeza, tal vez mañana.

Percibo un cosmo muy sombrío, malvado y colosal en el santuario, así que voy a buscar a nuestro líder, me indican está cuidando de nuestra deidad, entro a los aposentos de la diosa y lo veo… peleo con el…. Lo reconozco…. ¡Por Athena! …. Tengo millones de cosas en mi cabeza y alma, algunas tendré que resolverlas en mi templo, tendré que establecer prioridades mientras escapo por mi vida y la de ella: la deidad que llevo en brazos, mi adorado hermanito…. ¡Por Athena cuanto dolor! Mis compañeros y amigos, la tan cercana guerra santa, ¿qué será lo mejor que puedo hacer, en tan poco tiempo?

Fin