¡Hola a todos los lectores!

Sin más rodeos, he tenido algunas cosas por hacer. Por esa razón me tardé en actualizar, perdón.

Dedicado a; Ros, Yelen, y Carmen. Gracias por estar pendiente de la historia.

También va dedicado a ti que me lees.

Este fics es corto, con eso quiero decir que pronto leeremos el final.


— ¿Cómo estás?

— Bien, gracias, aunque tuve una pésima semana. — explicó. — ¿Y tú?

— No muy bien, las cosas se me andan complicando... pero estoy feliz por volver a verte, después del rescate no supe más nada de ti.

— Yo también estaba muy preocupada, tu vida corre peligro, no es prudente que andes sin seguridad. — expresó mirando sus ojos, en ese instante sintió un tornado en su estómago. Él no supo que hacer, su corazón se aceleró.

— La seguridad es lo menos importante en este momento, ahora único me interesa saber es cuándo vuelvo a verte. — confesó. Estaban parados frente a frente, ella caminó de un lado a otro.

— Goku... — pronunció con un suspiro. — No sé, de verdad no quiero un problema para ti.

— ¿Un problema? Mi familia tampoco quiere saber de la tuya, y yo estoy aquí.

— Eso yo lo sé, pero entiende...

— Lo único que puedo entender es que no dejo de pensar en ti. — confesó al mirarla a sus profundos ojos negros, colocó sus manos en los hombros de ella. — Dime que volveré a verte, por favor.

— Es lo que quiero, conocerte, Goku. — Sonrió — no he dejado de pensar en las cosas de la vida, dos familias enemigas por generación y ahora tú y yo nos conocemos en la pasión de la pista. No tengo problemas conmigo para hacer lo que pides y lo que ambos deseamos, temo por lo que te puedan hacer.

Mientras hablaban casi en susurró ante el guarda ropa de la chica. Él no podía evitar el sonrojo en sus mejillas, ella estaba en pijamas y aunque era de pantalón largo la blusa le mostraba un poco su busto, dejando nada a la imaginación.

Él estaba vestido Sport y traía puesta un jaque con capucha de color negro. Listo para la ocasión.

— ¡Milk! — exclamó su tía al tocar la puerta.

Se quedaron fríos, no pronunciaron una sílaba.

— ¡Goku, vete!— le ordenó.

—Milk, te veo mañana a las 5 de la tarde en el río del Sur. Adiós preciosa.

— ¡Milk!— insistió la mujer.

— Goku, quédate en el balcón. Ya voy tía. — anunció.

— ¿Porqué tardaste tanto?

— Me estaba quedando dormida.

— Mmmmm, tu rostro no tiene forma de eso. — observó cruzando sus brazos.

— ¿Qué sucede? — preguntó ignorando aquello.

— Olvide decirte que mañana Brolly y su familia vienen a visitar, han estado preocupado por el suceso.

— ¿Brolly? — pensó el chico de cabello negros. Él no imaginó que cierta persona tenía algún enlace con Milk y su familia.

— Mañana voy a salir. — dijo sin rodeos.

— Mi niña, yo necesito que estés presente, Brolly siempre quiere acercarse a ti. Ya es tiempo de iniciar a tratar algún chico.

— No me interesa eso, ahora lo único que quiero es seguir mi carrera de publicidad, y avanzar con mi deporte.

— Milk, ellos van a venir.

— Me voy a dormir. — anunció mientras señaló la puerta.

Amin salió molesta, quería unir a su sobrina con cierta familia, pero la chica siempre establecía resistencia.

Corrió al balcón en busca de Goku, pero se encontró con un rostro muy serio.

— Goku, nos vemos mañana, no me importa esa dichosa reunión.

— Escucha, Milk. No tienes que faltar por mi.

— Espérame, por favor. Iré. Ahora vete, aquí corremos riesgos.

— Chao preciosa.

Le dio un beso en la mejillas y empezó a bajar con cuidado ,ella regresó a su habitación no sin un fuerte suspiro.

Estaban acorralados, no sabían que hacer con cierta situación. Ya Amin le había dado un compromiso para el siguiente día.

Él chico regresó a su casa muy pensativo...


Al día siguiente un bravo sol despertó a Milk.

— ¡Ay cuanto he dormido!, tal vez son más de las diez. — murmuró mientras pasaba sus manos sobre sus ojos.

Justo cuando se levantó escuchó la puerta abrir.

— Buen día, mi niña.

— ¿Tía?

— Te iba a despertar, ya es muy tarde para estar de floja, necesito que vayas a comprar algunas cosas para el almuerzo.

— Puede ir algún empleado, no soy sirvienta de nadie, además de eso odio tener que estar entre mucha gente. — reclamó la chica.

— Irás tú, además Brolly te va acompañar.

— ¡Y cómo demonios él sabe eso! — exclamó furiosamente.

— Él llamó, y le pedí de favor que te acompañé.

— No pienso pasar la mañana hablando estupideces. Me voy a bañar. — anunció y caminó hasta su amplio baño.

— Milk, escucha. — pidió al sujetar su brazo derecho.

— ¡Amin déjame en paz un segundo de mi vida, no iré a ninguna parte, no con él! — gritó.

La muchacha y su tutora vivían en una guerra constantemente, la chica era decisiva, arrogante, posesiva, no tenía bandera, sin pensar ha cada quien le daba lo suyo. Su tía siempre la estaba fastidiando con algo diferente. Estaba empeñada con la unidad de ella y Brolly, algo que Milk odiaba.

— Te espero en la sala. — anunció al salir.


Milk sólo hizo una mueca de fastidio.

La chica se bañó con toda la calma posible. Luego procedió a vestirse.

Goku acababa de despertar, al revisar que sus proteínas se estaban terminando decidió ir al centro comercial.

Milk al final no tenía otra salida. Bajó a la sala y alli estaba Brolly esperando por ella.

En realizar Brolly sentía algo por ella, pero era más el interés de sus familiares que las intenciones de él. En cambio ella no sentía nada por él.

La chica de cabellos negros, llevaba puesto un lindo y ajustado pantalón jeans color azul, y una sencilla blusa de calor blanco, unas sandalias blanca.


— Hola, Milk.

— Hola, Brolly.

Antes de que él continuará ella comenzó a caminar hasta el parqueo. Él la siguió.

Ellos vivía en la entrada de la cuidad, Goku vivía en el final. Él se Brolly se conocían por haber estudiado en el mismo instituto, y luego en la misma Universidad. Nunca se llevaron bien, siempre estaban en una competencia.

— ¿Sucede algo? — preguntó él.

— No, nada.

— Amin está muy preocupada por ti.

— Un secuestro le pasa ha cualquier persona, además todo salió bien. — ella no dejaba de mirar por la ventana.

— Le dije a tu tía, que deben tener más precaución, lo que no entiendo es porqué Goku Son estaba involucrado en algo que tiene que ver contigo. — dijo mirándola brevemente.

— Lo qué no entiendo es el grito en el cielo por yo tener algo que ver con ese chico. No lo conozco, simplemente... — pensó unos segundos.

— Simplemente, ¿Qué? — insistió.

— Nada, Brolly. No tengo que darle explicaciones a nadie.

Él no le contestó nada, ella no quería hablar de lo qué pasó.

Goku luego de un buen baño decidió ir a dónde había planeado. Luego de unos minutos más llegaron a su destino. El centro comercial estaba ubicado en el mismo centro.


— Si quieres, dividimos la lista.

— Bueno, de ser así terminamos de comprar más rápido. — dijo él.

— Muy bien.

Mientras Milk y Brolly realizaban la división de la lista, cierta figura masculina hizo su entrada, no sin antes ser notado por algunas chicas que tan pronto le reconocieron fueron hasta él.

La chica de cabellos negros permanecía aun de espaldas, no había notado la presencia del dueño de sus últimos pensamientos.

Goku estaba algo sorprendido, no esperaba causar medio alboroto. No le agradaba mucho ese tipo de cosas, mientras saludaba y se tomaba algunas fotografías más adelante observó una chica que llamó toda su atención.

— Es Milk.— pensó. Ya la chica llevaba una distancia de él.

— Vaya, vaya, ¿Qué tenemos aquí? — dijo Brolly con intención de molestar.

Goku frunció el ceño, retiró sus gafas oscuras y le lanzó una de esas miradas matadoras.

— Pediré una revancha, suertudo.

— Puede hacerlo cuándo gustes. De todos modos siempre serás el mismo perdedor. — dijo para luego darle la espalda y seguir avanzando en el lugar.

— Infeliz.

— Infeliz, pero no perdedor. — murmuró a algunos pasos de él con una sonrisa de malicia en sus labios.

Definitivamente no se soportaban, nunca se soportaron, siempre tenían una competencia con todo, ahora pretendían la misma chica.

¿Ésa sería su última competencia?

Goku caminaba despacio mientras con su mirada buscaba a Milk, estaba seguro de haberle visto.

Por otro lado, Brolly continuó con la parte de la lista que le correspondía, Milk hizo lo mismo estaba muy entretenida, le gustaba mucho comprar, lo que odiaba era realizar mandados de la casa.

Estaba en el área de frutas y vegetales.

— A ver ocho manzanas serán suficientes. — pensó al tomar esa cantidad y colocarla en su canasto.

— Buen día. — saludó una voz varonil a su espalda.

— ¡Goku!

— Preciosa...

— ¿Cómo estás? — Preguntó con una sonrisa radiante. Tenía frente a sus ojos un hombre bastante elegante.

— Estoy muy bien, mejor ahora que te veo.

— ¡Qué bueno!

Continuaban frente ha frente, se observaban detenidamente, él no sabe si ella lo miraba como un hombre bonito, pero para Goku Milk era una estrella.

— ¿Y tú? — continuo al fin. Estaba muy nervioso.

— Estoy bien, gracias, sólo que ando algo apurada con la lista de la compra.

— Vaya, ya veo...

— Sí. Pues bien, nos vamos a ver hoy a la hora y el lugar acordado.

— Te voy a esperar, preciosa.

Cada ve que él le llamaba preciosa ella se sonrojaba mucho.

— Iré. — aseguró.

— ¿Sin problemas?

— Será con la ayuda de mi amiga 18.

— Morenita, no quiero que tengas inconvenientes por mi culpa.

— No te preocupes.

Luego de un abrazo, se despidieron. Definitivamente existía algo entre ellos que los atraía mucho.

La chica continuó sus compras mientras él chico de pelos alborotado caminó hasta el área de sus adorables proteínas. Amaba cuidar su cuerpo, aquella mañana estaba muy bien vestido, su cuerpo era más que envidiable, parecía al de un modelo famoso.

Goku era la tensión del público femenino, en la Universidad, en la empresa de su familia, en la sociedad era deseado por muchas chicas, él como tonto no era en ocasiones realizaba algunas salidas que allí mismo quedaban.

Pero las cosas estaban cambiando cuando por cosas de la pista conoció a su enemiga no por él si no por una contradicción generacional.

Aquella chica de ojos negros estaba tatuada en sus sentidos, no sabe cómo ni por qué desde su primera discusión ella llamó toda su atención.

— ¿Has terminado, Milk?

— Sí, creo que ya podemos pagar.

— Sí.

Milk y Brolly se marcharon con destino a la mansión De Ox. Éstos eran los mejores amigos de los Legendario.


Goku llegó a su casa, y lo primero que hizo fue llamar a su mejor amigo Krillin.

— Hola, Krillin. — saludó mientras caminaba en su habitación.

— Hola, amigo. — contestó mientras abría el refrigerador.

—Te llamo para pedirte que pases por aquí, necesito una mano para esta tarde.

— ¿Cuál es el plan?

— Verás, Milk, — bacilo su respuesta — nos vamos a ver hoy en la tarde, y su amiga le va ayudar ha salir de su casa, y yo quiero que vengas por si su amiga necesita algo tú estés con ella.

— ¿Con esa pesadilla? ¡Te volviste loco! Ni de broma me atrevo a pasar un segundo con esa cosa amarilla. — dijo alterado, tan alterado que dejó caer el refresco que había tomado del refrigerador.

Goku sólo abrió sus ojos sin entender nada. ¿Desde cuándo se conocían?

— A ver, a ver, no entiendo nada.

— Amigo, siento mucho no ayudar en esta ocasión, pero detesto esa, esa tal 18, hasta el nombre es pesado. — dijo.

— ¿Qué problemas tienen?

— No, ninguno. Mejor te ayudo.

— Te espero aquí en mi casa a las 4:30.

— Está bien.

— Gracias.

— De nada, amigo. Hasta luego. — dijo al cerrar el teléfono — Lo que uno hace por los hermanos. — suspiró, y caminó a su habitación.

Eran los mejores amigos desde niños, siempre se llevaron de la mejor manera, se ayudaban en todo.


Milk llegó a su casa, con la idea de escapar lo más pronto posible, le caía terriblemente el almuerzo con aquellos. Luego de pensar, llamó a su amiga, tenía que buscar la manera menos sospechosa para salir de allí.

Su corazón le daba saltos, estaba emocionado, tan sólo tenerlo cerca la dejaba muda.

—Goku... — pensó, recostada en su cama. — En pocos días has logrado estar en mis pensamientos.

— Señorita, le busca su amiga. — le informó una empleada detrás de la puerta.

— Dile que pase, por favor. — dijo al levantarse.

Amin odiaba las visitas a su sobrina, pero con 18 todo era diferente.

— ¡Hola, Milk! — saludó, con una sonrisa.

— ¡Hola, amiga! — dijo, al darle un abrazo. — ¿Cómo estás? — preguntó mientras se sentaban.

La habitación de la chica era amplia, tenía el espacio suficientemente grande.

— ¡Estoy muy bien!, ¿Y tú?

— Bien.

— ¿Bien? — cuestionó. — no me has convencido, ¿Qué sucede?

— No, amiga. A ti no puedo mentirte, estoy preocupada, por eso te llamé, ¿Te acuerdas de Goku?

— ¿Cabeza de piña?

— Sí, con quien me secuestraron.

— Sí, Milk, Goku Son él peor enemigo que puedes tener, un Son, un enemigo a muerte de los De Ox. — dijo mirándola. — ¿Qué pasó con él?

— Tenemos una cita para hoy. — anunció bajando la mirada.

— ¡Kami-Sama! — exclamó la rubia al ponerse de pies. — ¿Te has vuelto loca?

— No, 18. No estoy loca, pero necesitamos vernos, hablar de nosotros, aclarar algunas cosas.

— ¿Te gusta?

— No lo sé.

— ¿Segura?

— No, no estoy segura. Sólo sé que desde que lo vi en la carrera, mi cuerpo tembló. — confesó con una amarga sonrisa.

— Ay amiga, si que has metido la pata esta vez. — murmuró al abrazarla. — pero cuentas conmigo para lo que sea. Sí la idea es salir de aquí hoy, entonces vamos ha lograrlo.

— Gracias, rubia loca, no sé que hacer sin ti. Pero voy a necesitar hablar con él, y no tengo su número.

— Yo tengo el de su amigo, iré al jardín, le llamaré y hablaré con él.

La chica salió de la habitación, no sin antes dar un suspiro, Milk jamás se interesó por ningún hombre, y cuando lo estaba haciendo... era su peor enemigo.

— Buenas tardes — saludó.

— Buenas — respondió extraño.

— Soy 18 la amiga de Milk, te estoy llamando para llegar a un acuerdo, dile a tu amigo que vamos a estar en en el café de la avenida principal.

— Está bien, linda.

— No somos iguales, enano.

— Bah, pedazo de cosa amarilla.

— No seas igualado, si te llamé, es porque quiero ayudar ha mi amiga.

— Y si yo me molesté en escuchar es por mi amigo. Qué te quede muy claro una cosa, no siempre estoy de humor para tus insultos.

— Idiota.

— Amargada.

Sin darle más oportunidad de seguir peleando por nada, la chica de cabellos rubios colgó la llamada.

— Imbécil. — fue su última palabra.

La muchacha decidió escoger otro lugar para evitar estar entre la multitud. El río del Sur era una zona turísticas, muy cargada.


La discreción era la mejor arma para aquella batalla. Luego de hablar con Krillin, ser víctima de un fuerte interrogatorio, pudo subir hasta la habitación de su amiga.

— ¡La morena si está linda! — murmuró al entrar.

— ¿Lograste el permiso? — preguntó nerviosa.

— Sí, a mucho trabajo, le dije que vamos hacer algo de Universidad. La noté molesta, parece que no es de su agrado. — Hizo un gesto de burlar. — Está empeñada con él idiota de Brolly.

— Lo sé. — dijo al bajar su mirada.

— No sé, pero me cae tan mal.

— No creo que él sienta algo sincero, pienso que es por las familias. Amin te tiene confianza, nunca pensé que lo ibas a lograr. — dijo al tomar su bolsa.

Las chicas se fueron en sus autos, con la excusa de que 18 iba a dejar el de ella en su casa. La muchacha le explicó a su amiga, las razones del cambio del lugar.


En casa Goku, se encontraba Krillin desesperado, cada segundo miraba las manecillas. Mientras el esperado, realizaba sus arreglos.

— Vámonos. — ordenó por octava ocasión.

— Ya voy, no olvides que tengo una cita con una morenita linda.

Krillin sólo sonrió, conocía lo suficiente a su amigo, como para no saber que él piloto estaba a punto de babear por la chica.

Los chicos salieron de la casa, pero justo en el enorme parqueo, él moreno fue interrogado.

— ¿Para dónde va, mi muchacho, tan elegante? — preguntó Gaby. — ¿Alguna afortunada? — continuó al jalar su oreja derecha.

— No, no tengo ninguna cita.

— Nos conocemos.

— Te quiero. Gaby. Si mi abuelo pregunta por mi, le dices que voy a llegar temprano, por favor.

— Vayan bien, se cuidan.

— Gracias — contestaron.

Gaby y Goku se llevaban muy bien, ella lo había cuidado desde niño.

Mientras tanto, el joven decidió ir a la cita en su Porches color azul. Él sólo lo usaba para ocasiones especiales.


Luego de unos quince minutos llegaron al café. El almuerzo en casa de la morena, iba a continuar, pero por las habilidades de 18, Milk logró salir a su cita.

La citada estaba nerviosa, tal vez por dos razones: le gustaba el chico o tenía miedo de que su familia se entere.

— Tranquila, Milk, es una simple cita.


Continuará...


¿Sabes qué? El próximo capítulo ya está listo.

Gracias por leer.

¿Comentarios?