"Fuego en la pista"
—Lo sé, pero debes entender —dijo, mientras un leves sonrojo apareció en sus mejillas.
El aroma de su perfume inundaba el lugar. Y ella podía asegurar que era la presentación de la belleza femenina. Tan elegante que Goku no iba poder evitar ponerse nervioso.
—Te entiendo. Te has arreglado muy bien —aseguró la rubia—. Sólo espero que la bruja de tu tía no se de por enterada.
—Ella tiene sus informadores.
—No es por la cita, es por el galán. Ten cuidado amiga, yo sólo quiero que seas feliz, pero sabemos el problema de ambas familias.
Mientras hablaba con su amiga, cierta figura hizo su aparición. Su corazón realizó varios saltos., definitivamente era un chico guapo, pero en aquella ocasión estaba más guapo. Su cuerpo perfecto, toda su vestimenta impecable, él era increíble, venía acompañado de su amigo, quien inmediatamente le lanzó unas miradas de fuego a 18, mientras la rubia hizo lo mismo. Simplemente no se podían ver. Goku quedó con la boca entreabierta, verla así tan elegante lo elevó a otra dimensión. Estaba acostumbrado a lidiar con mujeres hermosas pero Milk era la más hermosa, decidida, valiente, bella. Simplemente única. Y todos esos atributos eran la razón de su necesidad de ella. Estaba dispuesto a todo a cambio de tal premio.
Ya no le importaba nada.
Caminó despacito hasta ella, no pudo evitar que su corazón le saltara. ¿Qué le sucedía con Milk? Mientras la misma lo esperaba con una tímida sonrisa.
—Milk, estaré por las afueras. Debes estar pendiente del celular, cualquier cosa, te llamaré —dijo 18, mientras se apresuró a salir del lugar.
—Gracias.
Goku y 18 se extendieron las manos. Un saludo de formalidad. Eso era todo. Mientras que a Krillin le dio una mirada asesina.
—Saludos, Milk —le dijo con una elegante sonrisa, mientras se acercó hasta ella y besó su mejilla. Y luego se sentó.
Sus labios estaban fríos, tan fríos como un hielo. Su piel era delicada,
—¿Como estás? —preguntó nerviosa.
—Bien, gracias. ¿Y tú?
—Bien, gracias.
Una especie de magia se desató entre ellos
—Pues, bien, Milk. Insistí en la cita por varias razones —dijo mirándola a los ojos.
—¿Cómo cuáles?
—Quiero conocerte, salir contigo, ofrecerte una amistad sincera. Sé que nuestras familias se odian, pero ése no es mi problema. ¿Quieres qué nos conozcamos?
Milk suspiró, sudó frío, su piel se erizó. Una propuesta tentadora, le podía costar muy caro aquello. Pero estaba atrapada frente a él, no le quedaba duda, le gustaba Goku, y mucho.
Ella dudó de su respuesta unos minutos. ¿Y si se enamoraba? Todo aquello implicaba una responsabilidad, y ella no estaba en condiciones de sufrir.
—Pero, sí no quieres está bien —dijo él al ver su silencio.
—Sí, si quiero ser tu amiga, quiero conocerte.
—Morenita, no tengas miedo, nada malo te va a suceder —prometió.
—No es por mí, es por ti.
—Olvida el conflicto. Ahora somos tú y yo. ¿Quieres algo de tomar?
—Sí, claro, un agua con limón.
—Ya vengo.
Mientras él iba a ordenar, ella colocó sus manos en la frente. Tenía tanto que pensar. ¿Sentirse atraída por un Son?. Ordenó un café para él, estaba tenso, por primera vez en su vida sentía temor por algo. ¿Una de Ox? Los mil demonios, estaba atrapado. Era un café común, con pocos lujos. Por esos sus amigos le citaron allí, pocas personas de su élite social le podrían ver.
—¿Aburrida? —preguntó Krillin.
—No, hasta que llegaste.
—El hecho de que hoy estés muy linda, no quiere decir que se valen los insultos.
—¿Disculpe? —exclamó cruzando sus brazos.
—Lo qué acabas de escuchar. ¿Quieres dar una vuelta?
—No.
—Mejor, así me evito tener problema —dijo al dar la espalda.
—¡Espera! ¿Te gustan las maltratadas?
—Sí.
—Podemos ir al centro del frente. ¿Te parece?
—Yo invito.
—No te dije que invitará.
—Las mujeres son un problema. — murmuró con un suspiro.
—¿Qué dijiste?
—Nada.
Tan corriente era aquello que ni un mesero había. Mientras él iba por las bebidas, ella pensaba en todo. Se estaban metiendo en un territorio prohibido para los dos. Pero era demasiado evidente que existía una atracción mutua. Él suspiro mientras caminaba de regreso. Era lo más bello que sus ojos habían visto.
—Aquí tienes —dijo entregando el agua.
—Gracias, eres muy amable.
—De nada, Milk.
—¿Qué estudias?
—Ingeniería Automotriz —contestó muy feliz—. ¿ Y tú?
—Publicidad —contestó muy a gusto—. ¿Qué tiempo llevas practicando?
—Diez años, pero como corredor oficial cinco. ¿Y tú?
—El mismo tiempo. Eres muy popular, el público femenino te vive.
—Tú no te quedas atrás, causas revuelo donde pisas. A Brolly se le cae la baba por ti —dijo con la intención de saber más—.¿Es tu novio?
El interés de su pregunta lo dijo todo. Incluso un tono de molestias se escuchó en su voz.
—No, yo no tengo novio —dijo con amargura.
Tal vez no tenía por su carácter. Tal vez porque su amable tía estaba empeñada en verla junto a Brolly. Lo que no entendía era el motivo exacto de aquéllo.
—Yo tampoco tengo novia.
Justo con aquella confesión ella le miró fijamente a sus ojos. Eran tan negros como las misma noche. Sinceramente, era todo un hombre. En cualquier sentido.
—Es muy extraño —dijo al fin.
—¿Soy un mentiroso?
—Lo has dicho tú.
—¿Entonces por qué lo dudas?
—Goku, sé que tienes muchas admiradoras.
—Pero estoy hablando contigo, no con ellas.
—Suena interesante.
El sarcasmo en su conversación no pasaba por altos.
—Milk, en una semana tengo una carrera importante, ¿Crees qué te puedes escapar?
—¿La del Festival?
— No, esta es ruedas de bronce. El Festival es en 6 meses.
La Chica no evitó sonreír.
—Iré, pero tú tienes que ir a una mía.
—Sin problemas, ya quiero que pasen los años para competir contigo —dijo para molestar.
—¿Para perder?
—Nunca he perdido una carrera.
—Ni yo tampoco —contradijo.
—Entonces será tu primera en perder.
—Tal vez la tuya.
Goku sonrió, le estaba gustando pasar tiempo con ella, quería saber más. Unas que otras miradas iban y venían. Él estaba hipnotizado. Ella estaba perdida en sus propios caminos. Las horas iban pasando, y ellos seguían hablando muy a gusto.
Mientras Krillin y 18 también la pasaban de lo mejor. Al parecer a estos dos al fin y al cabo les estaba encantado estar juntos.
—Goku, ya va hacer de noche, me tengo que ir. La pasé muy bien, gracias por todo.
—Cierto, ya debes irte, antes se que la bruja de Amin salga a buscarte —murmuró.
—Sí, llamaré a 18.
—Por cierto, quiero que me des tu número de celular, te llamaré más tarde... Y no quiero excusas, ni nada parecido.
—Sé que es peligroso, pero te lo daré.
—Mañana iré por ti a la Universidad, quiero almorzar contigo. Aprovecho que sólo tengo una sola asignatura. ¿Te parece?
—Pues, sí, te voy a esperar.
—Gracias por todo, Milk—dijo al extender su mano y ayudarle a levantarse de la silla.
Vaya sorpresa, Milk tenía las piernas más hermosas del Universo. Se le secó la boca por unos segundos, parpadeo varias veces, y luego sonrió sin nadie hacerle gracias ni darle motivos.
—¡Estás muy, muy, muy linda! —contempló al mirarla.
—¡Gracias! —dijo avergonzada.
La acompañó hasta el parqueo donde se encontraban sus amigos ya esperando por ellos. Se despidieron con una abrazo, y se partieron a sus hogares. Las chicas abordaron sus autos, y los chicos también los suyos.18 tenía que llevar a Milk hasta su casa. Mientras Milk conducía sintió su celular recibir un mensajes, esperó el semáforos para poder leer.
—Morenita, es muy agradable pasar tiempo contigo. Prefiero que nuestra salida de mañana sea sin ninguna ayuda. Te llamaré antes de irme a dormir. Besos. Atentamente: Goku.
La muchacha sonrió, le parecía increíble sentir tantas emociones juntas. Él era casi un problema y estaba mostrando interés en ella. 18 Tras darles algunas explicaciones a la tía de Milk se despidió de su amiga. Esta corrió hasta su habitación, necesitaba contestar el mensajes, y así lo hizo. Luego de bañarse, bajó a cenar.
Goku acababa de salir se la ducha, y al mirar su celular observó el mensajes.
—Yo también la pasé muy bien contigo. Gracias por todo. No te preocupes, mañana nadie sabrá que vamos a volver a salir. Atentamente: Milk.
Sonrió al terminar la lectura, pero lejos de su imaginación estaba que no cerró la puerta y su abuelo le observaba.
—¿Tanta felicidad?
—Hola, abuelito, no lo vi al llegar.
—Estaba en una Junta. El gobernador hará una fiesta con todas las familias que tienen Empresas.
—¿Cuándo?
—Aún no hay fecha, pero será muy pronto.
—Yo estuve dando una vuelta.
—Con una chica —afirmó.
Goku soltó una carcajada. Tenía el Don de saber las cosas.
—Por la cara que traes puedo decir que te gusta. Te espero para cenar —dijo, y se marchó.
Goku terminó de vestirse y luego fue a cenar con su abuelo. Estuvo callado durante todo el momento, estaba pensativo. ¿Qué iba hacer con Milk? No sabía cómo decirle a su abuelo que estaba saliendo con ella. Además sus ideas con ella no eran un pasa tiempo.
En ese caso las cosas se comenzaban a complicar, ya no eran enemigos ahora eran dos jóvenes atraídos.
—Quiero saber las razones de tu ausencia, Milk
Maldición, otra vez Amin en su habitación molestando.
—Creo que mi amiga te explicó lo suficiente, como para que sea necesario escuchar mi defensa.
—No me hables en ese tono.
—Si dejas de llevarme la vida todo sería fantástico —dijo cruzando sus brazos.
—Soy tu tutora. Tengo todo el Derecho.
—Y no eres más que una amargada, que no le busca color a su vida...
Iba a seguir hablando pero una fuerte bofetada le obligó a guardar silencio.
—¡No vuelvas hablarme así!
—¡Y no vuelvas a tocarme! —le gritó furiosa—. Bruja, haré con mi vida lo que sea prudente. ¡Ahora lárgate de aquí!
Tras ver la puerta cerrar, sintió toda la impotencia del planeta. ¿Hasta cuándo? Amin le hacia la vida de horror. Su papá nunca estaba, su vida era un completo desastre.
Suspiró y se sentó de golpe sobre su bonita cama. Era la habitación de una princesa rebelde que esperaba por un príncipe que se había quedado sin transporte y su pies no eran buenos.
Una amarga sonrisa se dibujó en sus labios.
Estaba concentrada en sus profundos pensamientos, tan profundos como el mar, tan soñadores como una princesa sin coronas. Tan amargos como la hierba. Sus pensamientos fueron interrumpidos con el sonido de su celular.
Y era él. Goku. La persona que estaba esperando. La llamada que deseaba. La voz que necesitaba para tal vez cambiar su ánimo.
—¡Milk! —su voz sonó como un susurro, tan varonil que se convirtió en un electroshock.
—¿Cómo estás, llegaste bien?
—Estoy muy bien, mejor ahora que te estoy hablando, princesa.
—Ay gracias.
—¿Y tú?
—Bien, gracias.
Una que otra pregunta iba y venía. Hablando se sus carreras, de cómo llegaron a la pista. Las razones de ese fuego que ardía en sus corazones,luego de tener más de cuarenta minutos hablando, se despidieron. Sin duda ambos estaban felices .
Al otro día, justo a la hora acordada, Goku fue por ella a la Universidad. Tenían planificado un almuerzo.
Él tan elegante como siempre, tan hombre y tan seguro. Estaba recostado en su Porches de color amarillo.
Era un coleccionista de automóviles de lujos.
Ella lo observó de espaldas mientras caminaba hasta su encuentro. Un suspiro salió de ella. Cada vez que se veían era más guapo, más lindo, más él. Sus anchos hombros, sus bien formados músculos, sus cabellos negros y alborotado, su piel delicada, su pasión por la pista, su manera de tratar con ella. Todo era a su gusto.
Él volteó al escuchar el dulce susurro de su voz. Esta vez se encontraba más hermosa. La morenita era linda, muy linda. No había objeción sobre aquello, su garganta se secó. La observó con mucha atención. Inclusive, retiró sus acostumbradas gafas oscuras. Un parpadeo nervioso se apoderó de él. Tras mirarla sin decir nada, sonrió. Muy simple.
—Hola, Milk —saludó mientras le extendió la mano
—Hola, Goku —contestó.
Tras él abrirle la puerta de su automóvil, ayudarle a subir, luego pasarle su bolsa. Entonces se fueron.
—¿Cómo estuvieron tus clases?
—Sólo tenía una materia, y aveces me salto las clases.
Milk sólo le miró algo sarcástica.
—No me extrañaría que sea cierto.
—¿Entonces soy un mal estudiante?
—Y mal corredor también.
—Milk, soy el campeón Nacional.
—Aún te falta perder frente a mí.
Una mueca de fastidio se formó en la cara de Goku. Mientras Milk soltó una carcajada.
Disfrutaban hablar de su famosa carrera.
Pasaron una bonita tarde, desde almuerzo hasta la puesta del sol. Desde un obsequio para ella, y otra cita para después. Pero especial, tan especial que iba hacer con carácter de formalidad. Mientras Milk se comprometió a ir con él a una carrera que sería en quince días.
Pero sus salidas y encuentros clandestinos continuaron. Aveces él iba a su Universidad, otras veces se reunían en la plaza. Otras veces pasaban juntos un domingo en las montañas.Y así llegó el día de la carrera. Allí estaba ella justo en primera fila, con todo el ánimo posible. Lo iba apoyar. Lo estaba apoyando.
Y como era costumbre resultó ser el ganador. Un campeonato más. Ahora tenía la rueda de bronce. Toda noche celebraron juntos en un bar. Tan emocionante era el momento, que la chica se pasó de copas. Milk no estaba acostumbrada a tomar. No fue una borrachera, pero si se notaba el alcohol. Situación que le dejó problemas con su tía.
—¡Sé puede saber! —le gritó molesta.
—¿Qué?
—¿Qué diablos te sucede?
—¡Vete a dónde quieras, Amin y no te metas en mi vida! —gritó y luego cerró la puerta de su habitación como pudo.
Se lanzó a su cama, luego sonrió con emoción. Con él me siento viva. No renunciaré a seguir saliendo con Goku.
Desde que aquel suceso, la tía de la joven morena, prestó más atención a su querida sobrina. Pero no fueron suficientes. Cada tarde ella tenía un encuentro con Goku. Y todas las noches él subía por su ventana. Lo más extraño era que nadie estaba tomando en cuentas los hechos de ellos dos.
Ambos estaban creando la costumbre de estar juntos. Sin darse cuenta poco a poco se iban enamorando. Los mensajes, las llamadas, las salidas, los detalles sus encuentros clandestinos. Todo era desconocido por los demás, inclusive por sus propios amigos. La discreción era su fuerte.
Ya habían transcurrido seis meses desde la primera cita de Goku y Milk. Simplemente estaban enamorados. El Gobernado Vegeta había organizado una fiesta para todas las familias de la alta sociedad en especial para los Ganaderos de aquella ciudad.
No era secreto para nadie que los más grandes Ganaderos eran Los Son y Los De Ox. Gohan había tratado por todos los medios de no estar allí. Pero simplemente no podía faltar. Iba acompañado de su nieto Goku, de una manera él era el heredero de todas sus tierras y su gran hacienda.
Amin fue una de las últimas en llegar, llegó hasta con guardaespaldas, cada vez que iba a estar cerca de cierta familia se sentía nerviosa. Como si algo había hecho en contra de ellos. Aunque los años pasaron tal vez más de veinticincos, no lograba estar tranquila cuando alguno de ellos estaba en su presencia. El diablo que le corre a la cruz.
Las miradas de Goku y Milk se cruzaron como un flechazo. Ambos estaban más que elegantes. Pero ella parecía una diosa con ese vestido azul como el mar, le asentaba tan bien a su delicada piel. Ella bajó su rostro, sentía rabia, impotencia, dolor, temor. Estaba enamorada de un hombre prohibido, un amor estúpido que a nadie le importaba.
Él en su mente buscaba la manera de llevarla algún lugar del amplio salón y, poder declarar todo su amor. Aquella noche, le iba a pedir que sea su novia. Era suficiente todo lo que sabía de ella para quererla de pareja por tiempo ilimitado. No sólo ser su novio, también enfrentar todas y cada una de las consecuencias. Maldito problema de generaciones, pensó. Ahora ese era el motivo de su incomodidad cada vez que deseaba pasar todo el día con Milk. Entonces, ella no podía ir a su casa y él no podía hacer las cosas de la manera correcta.
Goku caminó tras su abuelo, para ir a saludar a unas personas que eran muy allegadas a su familia. Milk ahí lo observó muy tranquila. Demasiado guapo estaba, no pudo evitar que su corazón se volcara. Una ola de calor arropó su cuerpo.
Una hora más tarde, todas las familias invitadas estaban presentes. Uno que otro brindis, fotos y saludos. Justo en ese momento Milk recibió un mensaje donde Goku le informaba que necesitaba hablar con ella, mientras Milk se disponía a contestar, su tía la tomó del brazo y la llevó hasta el centro de todos. Lo más extraño era que Brolly y sus familiares también estaban allí. Una triunfante sonrisa se dibujó en los labios de Amin.
¿Qué estaba tramando? Milk tragó en secos, con su miraba buscó a Goku, que con un rostro bastante incomodo observaba la escena. A la distancia veía el coraje, estaba rojo, su mirada era casi amenazante.
En ese momento, lo sintió distante y cerca. Se maldijo por permitir que su tía jugara con ella. Ya era suficiente con tener a Goku lejos por culpa de todos, menos de ellos dos.
Una vez, todos reunidos, el padre de Brolly se dispuso a dar una breve introducción de el motivo de estar allí. Todos los presentes esperaban ansiosos el objetivo de la casi interrupción. Luego de Brolly tomar la palabra, comenzó hablar desde el día que había conocido a Milk, hasta el momento presente. Una que otra cosa ridícula salía de sus labios. Mientras Milk seguía sin entender los motivos exactos de todo el teatro montado por su querida tía y patrocinado por la familia que ella menos soportaba. Rogó a los dioses por que Goku no se molestara, pero ya era imposible.
—Y delante de tu tía, mi familia, el Gobernador y toda la sociedad, Milk. Quiero pedirte que seas mi esposa —pidió Brolly con una sonrisa amenazante en su rostro. Arrodillado y esperando la mano de la joven para colocar el anillo.
Milk miró para todos los lados, estaba sorprendida, se sentía inútil. ¿Qué rayos pasaba allí?
Todos estaban esperando una respuesta de la chica, mientras un silencio enorme inundo el salón. Nadie supo como pero pasó, Goku apareció por arte de magias en la escena, y sin pensarlo golpeó a Brolly, tan fuerte que nadie sabe donde cayó el anillo de compromiso.
—¡Con Milk me casaré yo! —gritó a todo pulmón mientras la tomó del brazo y casi la cargó entre los suyos
—¡Alguien que lo detenga! —exclamó Amin.
No entendían el suceso. Ni el compromiso, ni el golpe, ni porque Goku tomó a Milk y la sacaba de allí como si era su propiedad.
—¡Tú no te metas, ahora Milk se viene conmigo!
Sus guardaespaldas trataron de abrir pasó entre la gente y detener a Goku. Pero ya era tarde, ya iba saliendo, sorprendió a todos. Nadie estaba esperando que algo así sucediera. Milk estaba callada, sin razones sentía la enorme necesidad de hablar con él y decirle que ni ella sabía que aquello iba a pasar.
—¡Está secuestrando a mi niña!
Los gritos de Amin eran inevitables, pero ya Goku y Milk llevaban una distancia razonable. La velocidad de un automóvil BMW era muy difícil de alcanzar, cuando el conductor iba rápido. Una vez recorrido más de cinco kilómetros, Goku detuvo el auto, en un lugar solitario donde sólo la Luna y la noche lo podía escuchar.
—Milk...
—Goku...
Sus voces eran una melodía de susurro. Ella corrió hasta sus brazos y en su hombro algunas lágrimas derramó. Él cerró sus ojos, mientras disfrutaba de aquel momento tan intimo.
Continuará...
Ya sé que me tardé un siglo en actualizar este fics. Lo siento lectores.
Por favor, antes de estudiar Leyes piensen bien en su vida. xD Es broma.
Quiero ser Abogada.
xD
Dedica a Rosmery Rodriguez.
¡Feliz cumpleaños amiga!
Pau Milk.
