Cada unas de las lágrimas que ella estaba derramando en sus anchos hombros; él sentía la necesidad de convertirlas en un beso, suspiró con molestias mientras escuchó su corazón romperse, definitivamente ella había sufrido demasiado y él se estaba en el deber de ayudarle a sanar aquellas heridas que le impedían ser feliz. No daba lugar a la duda, Milk le gustaba, le encantaba ésa señorita. Ahora todo tenía sentido, estaba entendiendo las razones de su rebeldía. Cada sollozo que escuchaba le aumentaba su rabia. Respiraba con dificultad, mientras las ganas de romperle la cara aquellos que alguna vez le ofendiendo sobraban. Se consideraba un príncipe con ella entre sus brazos mientras observaba que la Luna era su testigo más fiel. Lentamente comenzó a darle caricias a su largo y suave melena negra. Se llenó de nervios cuándo notó que ella levantó su mirada y la posó fijamente sobre sus ojos. Por todos los dioses, era la mujer con más agallas que había visto y también la más hermosa y más tierna. No lo importaban las consecuencias de sus acciones, simplemente le interesaba que estuvieran juntos.—Gracias por defenderme —le susurró.

—Nadie te obligará ha estar con ese imbécil.

—Le diste un golpe muy fuertes

—Tenía ganas de matarlo.

Milk tragó con dificultad, ahora se acercaba la parte más peligrosas. Todo estaba demasiado claro, ella le gustaba y él le encantaba. Sostuvieron sus miradas por unos segundos, mientras solo se escucharon sus acelerados corazones.

—¿Porqué? —preguntó demasiado nerviosa.

Él sonrió con entusiasmo, Milk aveces le gustaba jugar con sus emociones. ¿Tenía el valor de preguntar? Era chistoso.

Notó que ella tenía frío y como todo un caballero se quitó su saco y la cubrió. Suspiró al escuchar el silencio que había. La tomó de su mano y la miró fijamente, con nerviosismo y mucha dificultad.

—Me gustas, Milk.

—Goku, yo... —el temblor de su voz no permitió que se expresara.

—Me gustaste desde que te vi en la carrera, desde, desde, desde ése momento me has encantado.

—¡Estás muy nervioso!

—Por puro milagro estoy de pies. Me gustas lo suficiente como para provocar esto.

Ella estaba un poco sorprendidas, tener a Goku declarando sus sentimientos frente a ella le parecía un sueño despierta. El seguía ahí parado con su penetrante mirada que a su vez era tierna. Simplemente Milk tenía la lengua trabada. Necesitaba decirle tantas cosas.

—¿Yo no te gusto? —preguntó con miedo.

—¿Qué si me gustas?

—Sí, éso mismo te pregunté y tengo entendido qué una pregunta no se puede contestar con otra —le sonrió.

Esperaba ansiosamente la respuesta de ella. Las rodillas le temblaban y su corazón estaba descontrolado. Respiró con pesadez mientras intentó reponer su postura para cambiar de temas. Había entendido perfectamente el mensaje. Tal vez se confundió al creer que era correspondido. Pero sin dudas, estaba más claro que el agua. No le gustaba ni en lo más mínimo. Al menos lo intenté se dijo asimismo.

La joven se quedó muda, lo observaba con mucha concentración. Necesitaba pensar al menos una milésima de segundo. Ahora todo estaba perdido, nunca se había enamorado y justo cuando un hombre le robaba todo era un amor imposible. Sus familias se habían odiado por generaciones. Pero él también la traía loca. Tomó valor, tragó saliva, suspiró fuerte y aclaró su garganta.

—Goku, tú también me gustas demasiado.

Él respiró mientras cerraba sus ojos con serenidad. Sólo se les ocurrió darse un fuerte abrazo.


Amin gritaba como loca, tenía sus manos en la cabeza mientras caminaba de un lados a otros. Los empleados que le acompañaban más algunas de las chicas del club trataban de hacerle entender que Milk estaba bien.

Mientras tanto Gohan pensaba bastante preocupado, se acababa de repetir la historia sólo que Goku y Milk rompieron la barreras que les impedía estar juntos. Ahora recordaba cada problema surgido entre esas dos familias a causa de que Bardock se enamoró de la misma Amin. Pero apenas tenían 14 años, luego de muchos altercados envió a su hijo fuera del país y por suerte él decidió hacer su vida con una buena mujer. Jamás regresó a su casa. Sentía pena por Amin nunca pudo querer a nadie. No rehizo su vida amorosa. Se dedicó a cuidar la hacienda y su sobrina... Y ahora se repetía la historia. Claro, con algunas diferencias.

Mientras tanto, el joven Brollyn se quejaba una y otra vez mientras la enfermera le curaba la herida de sus labios, para su buena suerte entre los invitados se encontraba la madre de número dieciocho la cual era una enfermera muy servicial.

Luego de que la mujer se retirara del salón dónde estaba siendo atendidos, el chico se levantó lentamente, tras decir una que otra palabrotas, se detuvo en la ventana de dicho lugar, observó la noche y se imaginó a Milk entre sus brazos entonces sintió el maldito sabor a sangre en su boca, mal dijo mil veces a Goku y se consideró el peor de todos los frustrados. Respiró con rabia y luego se prometió deshacerse de ese infeliz.

Ya había intentado matarlo una vez, pero era un gato tenía siete vidas, se había salvado y exactamente por ella porque estaba claro que ella no era demasiado bonita y él lo sabía y también tenía muchas mujeres detrás de él pero el la quería a ella y éso era lo último que él y Goku iban a debatir. Ella no es la más bonita, se repitió, es de estatura pequeña, está un tanto rellenita, pero igual era demasiado sensual, pero su coraza femenina era capaz de enloquecer cualquier hombre y ése era su estúpido problema, demasiadas virtudes en una sola mujer. Volvió a limpiar el hilo de sangre que rodaba desde sus labios, se dispuso a salir de allí pero una voz femenina lo detuvo, observó a la chica y no evitó sentir calor, ¿Cuándo había regresado? ¿Cuándo se puso tan guapa? Y justo ahora, en ése momento. La ex novia de Goku. La Señorita Maite. Había estado seis meses fuera del país, luego de su ruptura con él y exactamente por sus infidelidad.

La observó con lascivia unos minutos, y luego sintió como se volcó su interior ya tendría sexo por una noche.

—Hola, cariño —saludó la chica.

—Hola, preciosa —contestó mientras se acercó.

—Veo qué Goku te a partido la cara de muy mal modo —dijo de forma sarcástica.

La mató con la mirada que le lanzó, sintió qué todo se derrumbó a sus pies, tenía ganas de matar a Goku.

—Éso no es nada.

—¿Y dónde está Goku?

—Se llevó a Milk.

La joven soltó una carcajada. Siceramente no soportaba a Milk, siempre buscaba la forma de burlarse de ella.

—No lo creo, Goku es un hombre muy fino para comer cualquier cosa —soltó de golpes.

—veo que te molestó.

—es mío.

—Era tuyo.

—No será la bola de Milk que me deje sin mi hombre.

Estaba demasiado equivocada, Goku no quería nada con ella, lo había traicionado de la peor manera y sinceramente, él nunca lo tomó muy a pecho no era su estilo.

El joven salió del salón y no movió un tejido de sus labios, en cada unas de sus palabras pudo deducir el odio qué Maite sentía por Milk y ciertamente hacía mucho tiempo qué no la veía. Ella estaba muy cambiada.

—Distinguida Amin, ¿Cómo sigue? —preguntó Brolly, mientras observaba el estado de la mujer a la cual aún le daban asistencia médica.

—Estoy más tranquila. Sólo que necesito saber de mi niña.

—La vamos a encontrar.

Amin sonrió con tranquilidad, sabía que él iba a dar con su paradero y ella se encargaría de enviar a ése infeliz secuestrador a la cárcel. Decidió regresar a su casa, ya gran parte de los invitados se habían marchado, intentó levantarse pero no pudo e inmediatamente el chico le ayudó.

—Nos veremos mañana.

La mujer asintió con el reflejo de una sonrisa. Sinceramente estaba preocupada.


Ya el abuelo de Goku se había marchado a su casa. Se sintió mal por la conducta de su nieto,desde pequeño fue un poco agresivo pero jamás pensó que llegaría a ésos extremos. Detuvo la fiesta y aquéllos era grave estar ahí significaba demasiado para todos los hacendados y ahora después de tanto esperar todo se había arruinado, tal vez el Gobernador realizaba otra pero quizás ni lo volverán a invitar. Suspiró mientras su chófer entraba el carro a su garage. Pues claro tuvo que llamar a su chófer porque su nieto se fue con la joven y no regresó, ya estaba cansado de llamarle pero no se molestó en contestar.


La noche observaba a los jóvenes fundidos en un fuerte abrazo, mientras alumbró sus rostros que lentamente sonreían. Ella descansaba su cabeza en sus hombros mientras él se prometió asimismo cuidar siempre de ella, no sabían cuánto tiempo pasó desde qué salieron de la fiesta.

—Milk, ¿Quieres qué regresamos?

Ella lo miró sin decir nada, claro que no podía regresar. Y la entendía perfectamente pero no quería que ella terminara con problemas con su familia, con su tía, con la sociedad.

—Morenita, sé qué es difícil para ti.

—No voy a volver.

—Ha una distancia bastante larga desde aquí, mi abuelo tiene una casa de campos, si quieres podemos ir hasta allá.

—Vámonos, no se puede vivir con miedo y si lo haces siempre vivirás limitado.

Él asintió tranquilo, ambos eran mayores de edad y no existiría un motivo para dudas de sus decisiones.


—Bueno, ya mi mamá me está haciendo señal de qué nos vamos —comunicó la joven.

—No te preocupes —le contestó el chico.

Intercambian números telefónicos, mientras se extienden las manos en cortesía de despedida. Al mismo tiempo se comprometen a estar en contactos hasta dar con el paradero de sus amigos. Krillin y número dieciocho imaginaron cualquier cosa menos llegar a mantener una conversación decente. Qué todo sea por el bien de sus amigos.

Maite le lanzó una mirada fulminante a la chica rubia la cuál no dejó pasar el momento.

—¡Vaya, vaya, las zorras están de cacería! —disparó sin pesar.

Krillin sólo tragó sin saliva, no esperaba el regreso de Maite, su ex cuñada política, al parecer su viaje a los Estados Unidos no le habían hecho bien. ¿De dónde le conocía dieciocho? Se preguntó.

—No más qué tú.

De no ser porque el chico la sostiene de su brazo derecho algo terrible iba a suceder.


La carretera estaba oscura, se notaba qué muy pocos vehículos transitaban por ahí, Milk comenzó a sentir sueños, estaba muy cansada su día había sido muy agotador.

—Morenita, llegaremos casi al amanecer, si quieres puedes acomodar el asientos para qué duermas un poco.

—¿Seguro qué será hasta ése tiempo?

—Claro qué no.

Vaya, amaba hacer bromas pesadas. La chica sonrió con sarcasmo, a su lados las cosas tenían sentido, su vida tomaba color y jamás se sentía sola, y exactamente aquéllo necesitaba, sentir que era importante para alguien y justamente un hombre caballeroso como Goku.

—Más adelante hay un Parador. Supongo que tienes hambre.

—La suficiente.

Él sonrió, estaba feliz y ella era su motivo. Por fin iban a estar juntos. Continuaron su trayecto en silencio ambos estaban asustados pero seguros de querer estar allí él uno con el otro, apenas las cosas estaban empezando.


La señora Amin, llegó y se dejó caer en su cama, tenía el corazón rotos y sentía que todas sus fuerzas se esfumaron en el momento que observó que su sobrina se marchó junto a ése joven, comenzó a llorar sin consuelo y se atrevió a buscar aquella vieja fotografía de ella junto a el amor de su vida, todavía al recordar aquél día sentía que regresaba a la vida, fue su verano de amor estaban en una presentación de caballería y simplemente fue la última vez que lo vio. ¿Porqué no regresó? Se preguntó con frustración. Tenía la respuesta, el maldito problema familiar desde hacía más de sesenta años. Ahora se repetía la historia. Continuó con la fotografía en sus manos mientras cerró sus ojos para darle vida a sus recuerdos. Suspiró y se cuestionó si él seguía igual de guapo cómo estaba allí. Decidió intentar dormir y regresó la foto a su caja fuertes. Nadie sabía que ella guardaba ése retrato.

Estaba dispuesta a luchar con todas su armas para que Milk no esté junto a un Son. Al día siguiente lo iba acusar de secuestros y una vez ella volviera a casa la obligaría a estar con Brolly. El abuelo de éste chico conocía toda la verdad, al final los terrenos eran de el Estado y ciertamente de ahí se produjo la fortuna que ella disfrutaba sin trabajar. Sonrió frente a su espejo y se recordó que aquellos terrenos eran de los Son pero en complicidad con la jurisdicción inmobiliaria y claro estaba repartían el dinero. Eran los mejores terrenos para sembrar arroz en todo el país y pues claro estaba tenían la mejor empresa y ella estaba a cargo. Se enteró de toda la verdad después que Bardock se fue y sinceramente si lo perdió a él ¿Porqué no ser feliz con su fortuna? Se reclamó su desgracia de estar sola nadie la entendía ni nadie la iba a entender.

Decidió dormir en paz.


Luego de Goku y Milk haber comido algo, decidieron retomar su destino. Horas después llegaron, ella estaba encantada con el lugar, aunque estaba oscuro y sólo escuchaba el ruido de algunos insectos de la madrugada, era un sitio maravilloso. Se desmontó del auto después que él le abrió la puerta.

—Las personas que cuidan deben estar durmiendo.

Ella se limitó a mirarle, ni en las penumbras más misteriosa sentiría miedo si estaban juntos los dos. Ahora entendía lo mucho que estaba enamorada de él. Tocó la puerta varias veces y luego de unos minutos aparecieron una pareja de esposos, no eran jóvenes pero tampoco viejos,de algunos cincuenta años de edad.

—Joven Goku, qué gusto tenerlo por aquí—saludó la señora.

—El gusto es mío —contestó mientras avanzó hasta la salas —Ella es Milk De Ox.

—Mucho gusto.

—Es una joven muy linda.

La muchacha se sonrojo y Goku le lanzó una de esas miradas que hablan, no evitó sentir una especie de corrientes mientras su vista se posó sobre su cuerpo.

—¿Quieren algo de tomar? —preguntó el señor.

—Un té caliente, pensé que no haría tanto frío en ésta época del años —comentó Goku —¿Quieres algo más?

—Un poco de té estará bien —contestó Milk.

La pareja se retiró mientras ellos dos permanecían sentados en los cómodos muebles de aquella acogedora casa.

Luego de unos diez minutos la mujer apareció con las dos tazas de té.

—Por favor, Aika, puedes organizar dos habitaciones, bueno la mía para ella, yo dormiré en la de mi abuelo.

—No es necesario, yo puedo dormir aquí —intervino la chica.

—Claro que no, Milk.

—Tú debés estar cansado.

—Es muy cómoda la habitación de mi abuelo.

—Me imagino, estaré aquí hasta que pueda hablar con mi otra tía.

Aquella noticia lo llenó de angustias, ¿Acaso se iba? Lo menos que deseaba era perderla, ahora que estaban dispuestos a luchar el uno por el otro. Se tomó un sorbo de té, intentando mantener la calma. Ella lo observó en silencio y ninguno de los dos comentó sobre lo que ella había dicho.

—¿Te irás a dormir? —preguntó él.

—Sí.

—Nos veremos mañana.

Ella asintió levemente con su cabeza y luego se levantó de su asientos y se acercó a él y tiernamente besó su mejilla.

—No hagas eso, morenita —susurró.

—Disculpame.

Pero ya era demasiado tarde, él tomó su cara entre sus manos y antes de que ella continuara su argumento la besó con ternura. Era un beso tibios, sin restricciones, sin miedo, no se estaban besando con los labios, se besaron con el alma, él la estrechó en sus brazos y ella por fin se consideró protegida, sus cuerpos estaban temblando, cerró sus ojos y decidió no decir nada, más bien disfrutar su magia.


Al día siguiente, ella despertó cuando los rayos del sol atacaron su rastros, vaya, estaba cansada, fue un viaje considerablemente largo y después de todo estaban sus preocupaciones, se levantó lentamente y miró por la amplia ventana, Sonrió a ver que Goku iba saliendo de la casa subidos en un finísimo caballo, si que era atrevido y eso era exactamente lo que más le atraía de él. Se retiró antes de ser vistas, no deseaba que la viera con su pelaje despeinado y su cara sueños. Mientras se dirigía al cuarto de baños, se preguntó si sería capaz de continuar con aquella locura, de verdad, estaba enamorada de Goku y él durante todo el tiempo que llevaban saliendo la respetaba, pero ahora era distinto, estaban juntos bajo el mismo techos y así todo era diferente.

Se recogió su cabellera en un moño envuelto, y se observó en el espejo mientras notó que le habían colocado los utensilios de higiene personal. Comenzó a tararear una preciosa canción mientras el agua tibia mojaba su cuerpo.


Él continuaba en su caballos, lentamente, pensando en ella, mientras se imaginaba un millón de cosas. No negaba que estaba preocupado. Se desmontó en un lugar solitario, observó que la naturaleza era hermosa pero Milk era más hermosa.


Continuará.

Me pueden decir de todo. Perdón por la tardanza.