Efectos secundarios catastróficos
Al día siguiente, Remus había despertado tarde (NA/ Vamos! Hasta el premio anual debe levantarse tarde!); mientras se ponía torpemente la ropa, despertó a James y Peter como de costumbre. Ahora sólo faltaba Sirius...
"¡¡Hey Canuto! ¡¡Despierta!" exclamaba James vanamente.
"No…" murmuraba Sirius soñoliento "Andoo… Quiero mi osito de peluche"
"¿Aún duerme con él?" preguntó Peter con curiosidad.
"No lo sé… ni quiero saberlo" dijo Remus poniéndose la arrugada túnica sobre su hombro a la vez que iba con sus dos amigos "¿Cómo despertamos a Sirius?"
James pensó con fervor hasta que el rostro se le formó una mueca malévola, de esas que solo se podían ver en mentes siniestras.
"Tengo una idea" susurró.
Sin ofrecer explicaciones, James sacó su varita y la apuntó a Sirius, murmurando un pequeño 'Wingardium Leviosa', haciendo que Sirius empezara a flotar, aún dormido. Remus rodó los ojos. ¡Claro! La magia era la única manera de resolver los problemas; claro que Peter no tenía el mismo lema que Remus. El suyo era "La magia es una de las únicas maneras para reír"; y vaya que esto le costaba un sacrificio para no arrojarse al suelo y llorar de la risa; con solo ver a Sirius dormido flotando en el aire con su dedo pulgar metido en la boca y con una posición de dormir más enredada que la tela de una araña, ya se podía empezar a carcajear.
Sirius, en un acto reflejo, buscó con la mano su sábana al sentir un frío horrible. Al no palpar nada, abrió los ojos encontrándose con una grata sorpresa...
"¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"
Eso había sido la gota que había rebalsado el vaso. Tal grito parecido al de una damisela en peligro hizo que Peter comenzara a reírse (si es que chillar fuese reírse), rodando en el suelo con una mano apretando su voluptuoso estómago. Y Remus… reía también, pero no de una forma tan exagerada como lo hacía (NA/ la rata. Ejem, perdón n.n) su amigo. James sonreía orgulloso, y esto pudo notarlo Sirius desde el techo:
"¡James! ¡Esto no es gracioso! ¡Bájame!" exclamaba el animago, moviendo manos y piernas de formas desenfrenadas.
"Oh vamos Sirius. Tu vuelas siempre; Esto no debería ser nuevo para ti hermano" dijo de forma burlona el chico de lentes.
"No debería serlo, pero verás…" en eso Sirius cambió toda forma tranquila de hablar y gritó "¡CON MI ESCOBA ME SIENTO MÁS SEGURO QUE CUANDO LEVITO! ¡ASÍ QUE BÁJAME!"
"Vaya, no puedo creer que el Gran Canuto me esté pidiendo esto" dijo el chico con arrogancia.
"¡James! ¡BÁJEME POR EL AMOR DE MERLÍN!" exclamó Sirius bastante molesto.
"¿Prometes que no volverás a dormir e irás directamente a cambiarte?" preguntó James haciendo grandes esfuerzos por no reír él también.
"¡SIIIIII! ¡PERO POR FAVOR! ¡HÁZLO!" gritó una vez más el animago. Esa función valía más oro que todos los galeones juntos.
James, satisfecho, hizo un movimiento de varita y Sirius se cayó encima de la cama.
"¡Ahora sentirás mi ira!" exclamó Sirius, que con rapidez había agarrado su varita y empezó a lanzarle miles de maldiciones (NA/ Tranquilas. Ninguna de ellas imperdonable xD) a su amigo, quien se ocultó detrás de su cama, lanzándole maldiciones también a su amigo. En cuanto a Remus y Peter, estaban escondidos detrás de la cama del primero, viendo la escena de rayos rojos surcando la habitación.
"¡Cornamenta! ¡Canuto! ¡Ya dejen de pelear! ¡Se nos hará tarde!" exclamaba Remus.
¿Alguien le escuchaba? No…
"¡Me la pagarás Cornamenta!" exclamaba Sirius mientras arrojaba un hechizo que no dio con la cabeza pelinegra de su amigo.
"¡Ja! ¡Atrévete!" exclamaba James enviando hechizos también.
"Debe haber una forma para que estos dos paren" decía Remus, intentando hallar solución para que ese par de inmaduros dejaran de lanzarse hechizos.
Peter, imitando a Remus, puso expresión pensante y, después de un rato, exclamó chillón:
"¡Lo tengo!" Remus miró a su amigo. ¿Qué tenía? "¡Sirius! ¡Se hizo tarde! ¡Si no bajamos rápido no comeremos! ¿Sabes? ¡No podremos alimentarnos y tendremos que estar con el estómago vacío todo el día!
En ese momento, Sirius dejó de lanzar hechizos y los ojos se le abrieron hasta adaptar formas semejantes a las de un plato. Yéndose rápidamente de su lugar, se fue al baño a la velocidad de la luz y se encerró en él con un portazo, dejando a Remus y James sorprendidos, mirando a Peter como si de un demonio se tratase.
"¿Por qué nunca se me ocurrió eso?" se oyó murmurar Remus, sintiéndose mas estúpido que nunca.
"Vaya Peter" James se levantó de su sitio y, acercándose a Peter, le dio un par de palmadas en la espalda "Estás empezando a pensar"
"¡Gracias!" exclamó el pequeño feliz, pero al darse cuenta de lo que su amigo dijo, respondió indignado "¡Hey!"
Luego se oyó otro portazo y se vio un Sirius con la túnica mal puesta y peinándose el cabello a la vez que corría y gritaba: "¡¡¡TENGO HAMBRE!", saliendo así del dormitorio, con sus tres amigos saliendo detrás de él con sus cosas después de recuperarse del susto.
Así, se olvidó otra pelea mañanera.
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Mientras tanto, en otro dormitorio…
"Lil. Levántate" rogaba Liza, zarandeando como podía aquel bulto bajo las sábanas que era su amiga, que se había tapado con ésta de pies a cabeza.
"No quiero…" decía la muchacha con voz apagada.
"Pero Lil… ¡Perderás clases!" exclamó Sarah en un vano intento de ayudar a su hermana mayor, que no conseguía grandes resultados.
"No me importa…" dijo Lily en la misma apagada voz.
Liza dejó de zarandear a Lily y empezó a hablar con Sarah apartadamente de la cama de la pelirroja.
"Ha estado muy rara" dijo la mayor de las Weader a su hermana "Ayer me la encontré tirada en el suelo, llorando sin control"
"¿Qué le habrá pasado?" preguntó Sarah con preocupación.
"Ni idea" se encogió de hombros Liza, molesta consigo misma por no poder contestarse esa pregunta "¿Tu qué piensas?" Liza conocía bien a su hermana. Podía notar bien las causas que algo sabía la rubia.
"Lily me contó, en la cena de navidad, que Remus le dijo que se cuidara esa noche. ¿Crees que alguien la lastimó?"
"Definitivamente" afirmó Liza sin dudar. Prosiguió "Y me atrevo a pensar que eso tiene nombre y apellido"
Las dos hermanas no necesitaron decir quien había lastimado a la pelirroja, porque con tan solo escuchar sus sollozos ya podían notarlo. El autor había sido James Potter.
"Me cuesta admitirlo, pero creo que si fue él"
Un sollozo particularmente fuerte irrumpió en la estancia y Liza bufó desesperada. Yendo hacia la cama de su amiga, exclamó:
"¡Vamos Lily! ¡Levántate!"
De un arranque, la pelinegra se había llevado la sábana y descubrió a la pelirroja tal y como había temido encontrarla: Su cara tan roja como un tomate, sus ojos llenos de lágrimas, y por debajo de sus ellos ojeras. Por supuesto que supo que iba a encontrar algo así, pero no pudo pensar si era tan grave o no.
"Lily… ¿Qué te ocurrió?" preguntó Sarah con calma, para no alterar a la pelirroja.
"Nada"
"¡Claro que te sucede algo!" exclamó Liza mirándola fieramente, cosa que había ganado una mirada fulminante de su hermana, de la cual no prestó atención alguna "¡Vamos Lily!"
"¡No!"
Lily, rápida como un rayo y sin previo aviso, se levantó yendo hacia el baño, cerrando la puerta con fuerza. Liza la siguió, pero la puerta estaba ya en frente suyo. Intentó abrirla, pero no pudo. Lily la había cerrado con llave y, además, hechizado. Lo único que pudo hacer Liza fue tocar la puerta con el puño.
"¡¡Lily! ¡Abre la puerta ya!"
"Déjala Liza" negó Sarah con la cabeza "Sea lo que sea que le pasó, déjala sola"
Liza miró a su hermana y luego la puerta, que aún permanecía cerrada. Suspiró. Odiaba sentirse derrotada, pero no podía hacer nada.
"Si, mejor vámonos" dijo finalmente, a continuación saliendo con su hermana del dormitorio.
En el baño, Lily se encontraba agarrando fuertemente el lavamanos, dejando que todo su cuerpo convulsionara de una tristeza y dolor que aún no sabía por qué sentía.
"¿Por qué me hizo esto?... ¿Por qué?... ¿Por qué?" se repetía Lily frente al espejo, mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas "Y…" sollozó "¿Por qué me siento así? No lo entiendo… y tampoco por qué lo hizo"
"¿Será tal vez porque tu le hiciste lo mismo a él?"
Lily se asustó por un momento al escuchar la extraña voz, pero al darse cuenta de que era raramente igual a la suya, supo de inmediato de quién se trataba.
"¡Oh no! ¡TU!" exclamó Lily mirando su reflejo boquiabierta "¿Qué haces aquí?"
"Soy un reflejo; espera, deja que corrija: TU reflejo. Además, desde que me dejaste en esa casa, con horrorosa hermana muggle, me sentí algo sola y tan solo vine. Debo admitir que existen personas más aburridas que tu" agregó el reflejo con un suspiro. Luego se enderezó "Que bueno que vine en el momento apropiado"
Lily solo se seguía secando un poco sus lágrimas, pero aún seguían saliendo a cántaros. Por lo menos tenía a alguien con quien charlar de sus penas, aunque…
"Hay algo que siempre me quise preguntar"
"Si tal vez lo preguntaras…" indujo el reflejo con gestos obvios.
"¿Cómo es que sabes todos mis secretos? Yo nunca te los cuento"
"Para sacar tan buenas calificaciones, te falta cerebro linda" negó el reflejo con una tristeza fingida, pero al ver que Lily iba a reclamar (o echarse a llorar otra vez), agregó rápidamente "Un reflejo no es solo la misma imagen de la persona que se está mirando en el espejo. Un reflejo es la parte interna de nosotros: Es la parte en la que se hayan nuestros más profundos secretos y sentimientos, como aquel particular que te hace llorar"
Lily empezó a sollozar de nuevo. No quería recordarlo... pero simplemente no podía evitarlo.
"James Potter..." empezó a decir el reflejo en tono soñador "Ese chico tan lindo que te sacó de tus miedos antes de ir a Hogwarts. El chico que te defendió de todos esos presumidos que te llamaron Sangre Sucia. El chico más apuesto y popular de todo Hogwarts que supuestamente tú odias.
"Yo no lo odio..." murmuró Lily en tono apagado.
"¿Perdón?" preguntó el reflejo con tono sarcástico, aunque obviamente sorprendida "Dilo de nuevo"
"Yo no lo odio" dijo más alto.
"Y eso se debe porque…"
"No lo sé. No tengo la maldita menor idea de por qué lo he dejado de odiar. Tal vez dejé de hacerlo… o quizás nunca lo odié. ¡No lo sé! ¡Mi cabeza es un caos!
"Entonces… si no lo odias, ¿Qué sientes hacia él?" insistió el reflejo como si de aquellos tests de amor que tanto leía la tal Petunia se tratasen.
"No lo sé… No lo sé…" dijo bajamente, meneando la cabeza constantemente "No lo odio, pero… siento aún repulsión por él… y… creo… creo…"
"Crees… crees…"
"Creo que me atrae" terminó.
"¡¿Qué te atrae nada más! ¡Oh vamos! ¡Di que lo amas y ya termina con todo esto!" exclamó el reflejo bien desesperado. ¿¡Es que ella nunca lo admitiría?
"¡No estoy segura!" exclamó la muchacha, sollozando "Pudo haber existido oportunidad de que… no sé… me atrajera mucho pero… con todo esto…" un par de lágrimas se habían desprendido.
El reflejo suspiró. Bueno, con todo esto ella tenía que admitir algo:
"Al final resultó ser que lo aceptaste" Lily frunció el ceño "Aceptaste que no odias a James Potter. ¡Eso es un progreso!"
"¿Un progreso de qué? ¿De qué hablas?"
Rayos. Cada día ese reflejo estaba más loco.
"Nada niña. Ya lo comprenderás. Ahora…" y de la nada sacó un megáfono "¡SÉCATE LA CARA Y VE A CLASE!"
"Si, lo haré" dijo Lily lavándose la cara y secándola "¿Nunca te deshaces de eso?"
"Es mi bebé" dijo con pucheros el reflejo, acariciando el aparato "Nunca te metas con él"
Lily volteó los ojos. ¿Por qué ese reflejo tenía que ser tan distinto de ella?
"De acuerdo" Lily, antes de salir del baño, se volteó "Gracias reflejo"
Éste pareció sorprenderse, pero solo replicó:
"De nada"
Al momento en el que Lily salió, el reflejo desapareció.
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Lily recogió sus cosas y fue rápidamente al aula de encantamientos, ya que la hora del desayuno había pasado. La pelirroja tocó la puerta del aula y el chillido del profesor Flitwick indicó que pasara, abriendo la puerta en acto seguido y entrando a la clase. Todo el mundo se le quedó mirando, ya que, al parecer, habían notado la cara roja y las ojeras que aún se le notaban a la pelirroja. Hasta Remus, Peter y Sirius se quedaron con la boca abierta de la impresión; pero James no la miró… y fingió no importarle.
"Señorita Evans, llega tarde" chilló el profesor Flitwick mirando a Lily.
"Lo siento profesor" se disculpó Lily apenada "Yo… me levanté tarde"
"No importa. Tome asiento, pero se le descontarán cinco puntos a Gryffindor" dijo el profesor en el momento en que Lily tomó asiento al lado de Liza, que aún la miraba preocupada, pero no dijo nada "Bien, antes de que la señorita Evans nos interrumpiera, iba a dar el concepto del hechizo orientador ¿no?"
Minutos después se veía a la clase de encantamientos, ensayando el hechizo antes mencionado, practicándolo hasta que sonara la campana y se fueran. Muchos de los alumnos, después de la clase, todavía se quedaban viendo a la pelirroja, e, incluso, algunos le preguntaron qué le había pasado (más por curiosidad que por preocupación; pero Lily solo los ignoraba. No quería humillarse más.
La siguiente clase que tocó fue pociones y los alumnos de Gryffindor y Slytherin esperaban afuera de las mazmorras al profesor Goldon. Durante ese tiempo, Liza aún intentaban sacarle la información a Lily.
"Lil… ¡Por favor! Cuenta lo que te pasó" rogó Liza.
"No quiero hablar de ello" se limitó a responder la chica.
"Vamos Lily. ¿Qué tan malo pudo haber sido?"
"Mucho" dijo Lily mirando disimuladamente a James, que andaba cerca y la escuchó, más fingió no haberlo hecho.
Antes de que Liza hiciera nuevos ruegos y preguntas a Lily, una chica de Slytherin se acercó a ellas.
"Vaya vaya vaya. Si es la sangre sucia de Evans"
"¡Hey! ¡No la llames Sangre Su…!" Liza no pudo terminar, porque Lily hizo un gesto para que se callara.
"No estoy de humor para tus tonterías Stevens" dijo Lily sin ánimo.
"Pues resulta que yo si. Mira nada más tu cara" la chica alzó la barbilla de Lily, quien le miraba con frialdad "¿Qué le ha pasado a la nenita?" preguntó Sirgreña, imitando la voz de un bebé. Los que estuvieron escuchando rieron, menos Sirius y James.
"Nada que te incumba" dijo Lily.
"Para tu información, si me incumbe. Después de lo de anoche, te molestaré hasta hacerte sufrir" dijo Sirgreña reflejando un gesto de enfado.
"¿De qué hablas?" preguntó Lily. ¿Sería que Sirgreña la vio mientras la espiaba a ella y a James?
¡Equivocada! Lo que nuestra pelirroja no sabía era que Sirgreña no se refería al beso, porque, como todo el mundo sabe, Nymphadora se hizo pasar por ella. Lo que sucede es que Sirgreña cree que Lily la encerró en el armario de escobas, porque la chica que la encerró tenía cabello PELIRROJO y una cara parecida a la de Lily. Este fue el camuflaje que usó Nymphadora cuando la encerró.
"Sabes bien de lo que hablo" dijo Sirgreña, sacando su varita, apuntándola al bolso de Lily "¡Diffindo!"
El bolso de Lily se descosió y todas sus cosas cayeron al suelo.
"¡Se las pagarás Stevens!" exclamó Liza enfurecida a Sirgreña.
"¡Mira como tiemblo!" terminó diciendo Sirgreña con aire burlón, antes de irse.
Liza estuvo a punto de correr para agarrar por el cuello de la túnica a esa grasienta y darle su merecido; pero algo pareció llamarle más su atención: Lily se quedó allí, estática, mirando solo a un punto fijo, y ese punto fijo era… James Potter.
La pelirroja pareció recordar en ese momento todas las escenas en las que James había ido hasta ella para defenderla de cualquier abusivo… de cualquier inútil que la insultara… de cualquier Slytherin que la llamara Sangre Sucia. Él siempre estaba allí para ayudarla… pero…
En ese momento no. Solo se volteó… y no volvió a mirarla.
Como si no le importara…
Y Lily se quedó destrozada, haciendo que una lágrima fugaz resbalara por su mejilla. Se la secó rápidamente, mientras recogía sus cosas y entraba al aula. En ese momento, el profesor Goldon llegó y abrió la puerta, haciendo que todo el mundo entrara.
Por supuesto, Liza lo había visto todo… y ya estaba originando un plan para darle su merecido a otra cierta persona.
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"Bien alumnos, ho, prepararemos una poción de la risa. Dictaré los ingredientes y la preparación y ustedes harán lo que diga. Háganla muy bien. Esta poción trae efectos secundarios muy poderosos y hasta… catastróficos" un escalofrío general se sintió en el aula "Pero bueno…"
Lily parecía no estar escuchando. Sus ojos estaban posados en la madera de su mesa. James pudo notarlo. Algo estaba mal en ella.
"Muy bien. Empezaré a dictar" dijo el profesor Goldon "Dos huevecillos de arañas francesas…"
Todo el mundo hizo lo que dijo el profesor, pero Lily no puso dos huevecillos... había puesto cinco. Y no eran huevecillos de arañas francesass. Eran huevos de ranas carnívoras.
"Dos cucharadas de pétalos de margaritas"
Lily echó el doble, y no de pétalos de margaritas, sino de hojas de hierbas venenosas. Liza la miraba también. Lily parecía sumamente distraída.
"Un vaso de agua. Importante: Asegúrense de que esté bien limpia"
Lily echó el vaso de agua, pero esta estaba sumamente sucia. Bien… ¡No sucia!... ¡Podridamente sucia! James la miraba aún y se preguntaba '¿Qué estará pensando?'
El profesor siguió dictando, pero las cantidades de los ingredientes Lily las ponía el doble de lo que eran y sus ingredientes estaban en malísimas condiciones. Al final, la poción la pusieron a arder en fuego lento. Cuando ya estuvo lista, el profesor dijo a todo el mundo.
"Muy bien. La poción debe ser rosado pálido" dijo el profesor a todos.
La poción de Lily no era rosado pálido, era gris oscuro... casi negro. Lily ni siquiera se dio cuenta. Su tristeza la cegaba tanto que no pudo darse cuenta.
"Ahora, sírvanse un poco y tómenla"
Todo el mundo pasó la poción a un vaso y empezaron a tomarla, produciéndose carcajadas al instante. James no tomaba su poción. Estaba mirando a Lily, que empezó a tomarse la poción poco a poco.
De repente, un vaso se quebró y James y Liza gritaron
"¡¡¡LILY!"
Lily estaba inconsciente en el suelo. La poción hizo que se desmayara y al hacerlo, se golpeó accidentalmente con el caldero, produciéndole un golpe interno en la cabeza, saliéndole un hilo de sangre. James pareció olvidar que estaba enojado con la pelirroja, ya que, en un segundo, se puso a su lado y gritaba zarandeándola:
"¡Lily! ¡Por favor! ¡Despierta! ¡Por favor! ¡Despierta!"
Todo el mundo, a causa de la poción, se estaba riendo. James se paró enojado y les gritó:
"¡DEJEN DE REIR! ¡ESTO NO ES GRACIOSO!"
"¡Señor Potter! ¡Señorita Weader!" gritó el profesor Goldon "¿Qué sucede?"
"¡Lily preparó mal la poción y se desmayó! ¡Debió golpearse con algo, porque tiene un golpe muy fuerte!" exclamó Liza, casi al borde del llanto.
"¡Por las barbas de Merlín!" exclamó el profesor al ver a Lily inconsciente. "¡Llévenla al Director!"
James no se quedó pensando en si llevar a Lily a Dumbledore era algo bueno o no. Simplemente la cargó entre sus brazos y Liza lo siguió entre escaleras y vestíbulos, subiendo y atravesando el castillo hasta llegar a la puerta del despacho del director Dumbledore. Dijeron la contraseña entre jadeos y entraron rápidamente, encontrando a un Dumbledore en medio de su paseo matutino. James empezó a exclamar agitado y jadeando:
"¡Profesor... Lily... la poción... un golpe...!"
"Tranquilo señor Potter" dijo el profesor Dumbledore "¿Qué le sucedió a la señorita Evans?"
Liza explicó todo y el profesor Dumbledore, después de una no muy larga reflexión, dijo:
"Señorita Weader, tráigame a la Señora Pomfrey…"
Liza se fue a la enfermería como alma llevada por el diablo. En pocos minutos (impresionantemente), la Señora Pomfrey estaba en el despacho del director:
"¿En donde está la señorita Evans?" preguntó Poppy mientras jadeaba.
"Está aquí" dijo James, aún angustiado, señalando un sofá que había cerca y en donde se encontraba la pelirroja. Pomfrey la examinó:
"¡Por Merlín! Esta poción tiene efectos secundarios muy poderosos. Dudo mucho que reaccione tan pronto y... ¡Oh dios mío!
"¿Qué sucede Poppy?" preguntó Dumbledore.
"¡Tiene un golpe en la cabeza! ¡Y es muy profundo!" dijo ella mirándola detenidamente.
"¿Hay algo que se pueda hacer?" preguntó esta vez Liza con mucha angustia.
"Me temo que no" dijo la señora Pomfrey "Esto se escapa de mis manos"
(NA/ ¡Les doy mi palabra de autora de que no se trata de una broma pesada!)
"¿¡QUÉ?" exclamó James incrédulo "¡Pero si usted lo arregla todo!"
"Puedo hacer muchas cosas, pero tampoco soy como Merlín"
"¿¡Entonces como diablos se curará?" preguntó Liza con los ojos abiertos de par en par.
"Esto requiere medidas especializadas. Este caso necesita de la mano de un sanador"
"¿Es decir...?"
"No" ¡James no quería creerlo!
"Si señor Potter… Señorita Weader" asintió la enfermera con tristeza "Debe ir al hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas"
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Siento haberme tardado TANTO! Supongo que ya estarán un tanto hartas de leer las típicas excusas de un típico autor de fics… pero bueno, ¿qué se hace? Cada quien tiene su vida y hay que cumplir con los propósitos de esa vida. ¡Pero claro! ¡Fic con final siempre hay! Y yo también estaré pendiente de cumplir con eso ;)
Ahora, quiero agradecer a las muchas personas que me dejaron sus reviews y que de verdad me hicieron muy feliz con ellos!Siento de verdad no poder responderlos uno por uno como hago siempre, pero… ¿Recuerdan aquello que dije de la vida? ¬¬ creo que debo acudir a mi propósito en este momento, así que… solo me resta decirles:
¡¡¡GRAAAAAAAAAACCCCCCCCIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAASSSSSSS!
¡A TODAS!
¡POR SUS REVIEWS!
:D:D:D:D:D
Hasta otra actualización:)
Mari!
